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Crítica de Succession temporada 2 (HBO)

La segunda temporada de Succession, la serie creada por Jesse Armstrong para HBO inspirada en la vida del magnate Rupert Murdoch, me ha encantado aunque también me ha recordado a los accidentes en la carretera y cómo no podemos dejar de mirar aún sabiendo que no deberiamos.

PUNTUACIÓN: 8/10

Serie de TV (2018-). Serie que sigue a la disfuncional familia de Logan Roy y sus cuatro hijos, que controlan una de las empresas de medios de comunicación y entretenimiento más importantes del mundo. En la segunda temporada asistiremos a la lucha de la familia por intentar evitar ser comprados por un grupo empresarial hostil.

Succession fue creada por Jesse Armstrong, y cuenta como productores ejecutivos con Will Ferrell y Adam McKay. La segunda temporada ha sido la de la confirmación de su éxito, donde ganó el premio a Mejor Serie Dramática y Jeremy Strong el premio a Mejor Actor de Drama em ños Emmys.

Para los diez episodios de esta segunda temporada, Armstrong escribe tres episodios, el inicial y los dos últimos, con guiones de Jon Brown, Tony Roche, Georgia Pritchett, Will Tracy, Susan Soon He Stanton, Jonathan Glatzer y Mary Laws. Los directores elegidos fueron Mark Mylod (4 episodios), Andrij Parekh (2), Shari Springer Berman y Robert Pulcini, Becky Martin y Kevin Bray. Matt Shakman, que actualmente triunfa en Wandavision, también dirigió un episodio de esta temporada.

Brian Cox interpreta al patriarca Logan Roy, el multimillonario fundador del conglomerado de medios y entretenimiento Waystar RoyCo. Es un líder despótico que pone a su empresa antes que sus cuatro hijos Connor (Alan Ruck), Kendall (Jeremy Strong), Siobhan (Sarah Snook) y Roman (Kieran Culkin), o su tercera esposa Marcia (Hiam Abbass).

La serie se centra también en el marido de Siobhan y pringado ejecutivo de RoyCo Tom Wambsgans (Matthew Macfadyen) y en Greg Hirsch (Nicholas Braun) nieto del hermano de Logan Ewan al que le dan trabajo en la empresa bajo las órdenes de Tom. Además, la gran sorpresa de esta segunda temporada es Holly Hunter, que interpreta a Rhea Jarrell, CEO de PGM, una empresa que Logan quiere absorber y con el que conectará por su dureza en los negocios.

La segunda temporada ha sido, al igual que me pasó con la primera, amoralmente divertida. En la mejor tradición de Dallas o Dinastía pero sin personajes positivos, Succession triunfa con unos personajes 100% “ostiables” todos que sin embargo están maravillosamente bien escritos. De hechos, aún siendo todos egoistas y amorales, la serie plantea que haya siempre un tira y afloja narrativo, teniendo un acto positivo seguido de una flipada de niño rico para que el espectador estemos siempre en la duda con ellos. En parte entiendes que a pesar de ser mega millonarios, los niños nunca llegarán a ser felices porque les falta lo principal, el amor de su padre, que al final es lo que más quieren. Y que por eso a veces lo pagan con el que tienen a su lado.

Dentro de la familia, el all-star se lo lleva Jeremy Strong con su alucinante interpretación de Kendall, el segundo mayor, llamado a suceder a Logan y que le traicionó en la primera temporada. Su personaje, sun defectos y adicciones y a pesar de todo su amor a su padre al que intenta complacer en todo me parece alucinante, un personaje de los que marcan una carrera. Junto a Kendall, las preocupaciones por la sucesión de Shiv y los esfuerzos de Roman para ser tenido en cuenta y que su padre le tome en serio marcan también las claves de esta segunda temporada.

Y hablando del patriarca, Logan Roy es un tiburón terrible, egoista y manipulador que transmite lo peor del capitalismo salvaje. Pero al mismo tiempo llegas casi a empatizar con él y entender que luche con todas las armas a su alcance para evitar que le quiten lo que más quiere: Su empresa. Logan es odioso y asqueroso, pero sus motivaciones en la serie se entienden no necesariamente desde un punto de vista empresarial, sino desde lo emocional. Lo cual, de nuevo, me parece un gran ejemplo de buena escritura.

Además de complejas operaciones financiera y viajes a localizaciones exóticas, la trama está regada con multitud de elementos que son super divertidos. Los personajes de Tom y Greg son penosos y están siempre como pez fuera del agua con la familia y las locuras de niño rico de Connor, el hijo mayor de Logan que quiere entrar en política aún siendo penoso, provoca momentos hilarantes que alivian el tono general. Este tono casi de comedia negra es otro elemento que hace que Succession entre tan bien, ya que si todo fuera un dramón super oscuro el factor entretenimiento se perdería, en mi opinión.

Y aunque parezca contradictorio, junto al tono ligero que tiene la serie, la música dota a las imágenes de una cualidad casi operística que llega a evocar los grandes dramas Shapespearianos. Es complicado, pero me parece alucinante como la unión de todos estos elementos en muchos aspectos opuestos sin embargo funcionan y convierten a Succession en una serie que es todos pros y ningún contra.

Quizá el único pero sea precisamente que alguien despistado puede acabar glorificando la figura de estos tiburones de Wall Street que se creen por encima de las leyes y la moral, cuando realmente Succession es (pienso yo) una buenísima crítica contra estos ricos y famosos.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Succession se ha convertido en un entretenimiento tremendamente adictivo, y no tengo duda que veré la tercera temporada cuando se estrene en HBO.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Cine de Verano: La autopsia de Jane Doe, de André Øvredal

He aprovechado el flojo mes de Agosto cinematográfico para recuperar algunas películas que no pude ver en su día. Y tenía muchas ganas de ver La autopsia de Jane Doe, realizada por el director noruego André Øvredal y que ganó el Premio Especial del Jurado del pasado Festival de Sitges 2016. Y me ha parecido que el hype estaba plenamente justificado.

PUNTUACIÓN: 8/10

El dueño de una funeraria de una pequeña localidad, el forense Tommy Hilden (Brian Cox), y su hijo Austin (Emile Hirsch), que trabaja con él, reciben un día el cadáver de la víctima de un misterioso crimen: una bella joven que no tiene ninguna causa aparente de muerte. Ambos intentarán desvelar los intrigantes motivos del fallecimiento de la joven.

Además del premio de Sitges, La autopsia de Jane Doe ganó el año pasado el Premio de Mejor película en el Fantastic Fest y el 2º Premio (Premio del Público – Midnight Madness) en el Festival de Toronto. Lo curioso es que hasta que llamó la atención del director noruego André Øvredal, el guión de esta película, obra de Ian Goldberg y Richard Naing, estaba en la lista negra de guiones imposibles de vender comercialmente. El motivo era muy obvio, como su nombre indica, estamos ante una película de 86 minutos en la que asistimos en directo a la autopsia del cadáver de una joven. Un tema escabroso y complicado que Øvredal consigue que funcione gracias a unas grandes dosis de tensión fruto de los numerosos elementos sorprendentes y aterradores que los forenses van aprendiendo durante la autopsia.

Aunque supongo que lo sabeis, Jane Doe es el nombre que se les da en los Estados Unidos a las mujeres cuya identidad es desconocida, vivas o muertes, cuando son encontradas por la policía o las autoridades sanitarias. Esto hace que el propio título de la película destaque las dos preguntas fundamentales de la película: ¿Quién es Jane Doe? y ¿cómo murió? Otro dato interesantes es que aunque estamos ante un cadáver, que obviamente ni habla ni se mueve, está interpretada por la actriz Olwen Kelly. Øvredal comenta que quería que el público sintiéramos pena por esta chica y empatizáramos con ella, a la vez que nos transmitiera el mal rollo que los descubrimientos iban provocando en los protagonistas. Esto no se hubiera podido conseguir con un muñeco o un efecto digital, por lo que la muerta permanece en la camilla durante casi toda la película, mientras a su alrededor van pasando un montón de cosas. También es de agradecer que Øvredal ruede con buen gusto y mucho tacto, huyendo de cualquier connotación escabrosa y sexual que pudiera perjudicar el visionado de la película.

La asepsia de la morgue y el comportamiento frío y profesional de los Hilden durante la autopsia está perfectamente conseguido. No estamos ante un estudio de personajes, pero el guión consigue con dos pinceladas darnos los detalles justos para que podamos empatizar con padre e hijo. Brian Cox es un perfecto forense cansado tras una larga vida profesional, que intenta enseñarle el negocio a su hijo para que continúe la tradición familiar. Mientras, Emile Hirsch es su hijo Austin, que se debate entre su deber con su padre y el amor hacia su novia Emma (Ophelia Lovibond) y sus ganas de disfrutar una vida “normal”.

Quizá el único pero de la película es que tras una hora brillante, el guión cae en una serie de sustos de manual de película de terror que desmerecen algo la originalidad vista hasta el momento. Pero en mi opinión, la película sigue siendo de notable, como indica mi nota. Además, la película tiene la duración perfecta para lo que nos están contando. Sus 86 minutos están casi en el límite de lo admitido en el cine comercial actual, pero condensa a la perfección la trama y su resolución, y entiendo que todo lo que hubieran alargado hubiera sido “paja” sin interés que no mejoraría el producto tal y como fue estrenado.

Comparto el trailer de la película, pero te recomiendo que NO LO VEAS, y que veas esta original película ante de que alguien te spoilee más de la cuenta.

La autopsia de Jane Doe es una refrescante muestra de buen cine de terror que demuestra que el género sigue reinventándose año a año, y que todo fan a las películas de género debería ver.

PUNTUACIÓN: 8/10