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Leyendo Deathlok 2 Marvel Limited Edition (Marvel – Panini )

Termina la edición de las aventuras clásicas de Deathlok con el segundo volumen del Marvel Limited Edition de Panini. Un volumen con historias realizadas por historia viva de Marvel de los años 70 y 80: Bill Mantlo, Sal Buscema, David Kraft, Rich Buckler, Klaus Janson, Arvell Jones, Michael Nasser, Marv Wolfman, Ron Wilson, Mark Gruenwald, Ralph Macchio, John Byrne, J. M. DeMatteis y Mike Zeck.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

El recorrido de Deathlok, el Demoledor, a través del Universo Marvel! Tras la finalización de su serial en Marvel Spotlight, Luther Manning se encuentra con algunos de los más icónicos personajes de La Casa de las Ideas, en un puñado de cómics aparecidos entre los años setenta y ochenta que sirvieron para completar su historia. Con apariciones de Spiderman, Nick Furia, La Cosa y el resto de Los 4 Fantásticos, Thundra o el Capitán América Por Bill Mantlo, Sal Buscema, David Kraft, Rich Buckler, Klaus Janson, Arvell Jones, Michael Nasser, Marv Wolfman, Ron Wilson, Mark Gruenwald, Ralph Macchio, John Byrne, J. M. DeMatteis y Mike Zeck.

Este segundo volumen incluye Marvel Team-Up 46, Marvel Spotlight 33, Marvel Two-In-One 26, 27 y 54 y Captain America 286 al 289, publicados en USA entre Junio de 1976 y Enero de 1984.

Me gustó muchísimo la lectura del primer Marvel Limited Edition dedicado a Deathlok, con las primeras historias del personajes creadas por Rick Buckler,  con la ayuda de Bill Mantlo y Doug Moench, en la serie Astonishing Tales. Estos comics fueron super rompedores en su momento. Por las características de Deathlok, adelantado a su época, pero por la narrativa que Buckler planteó para la colección de su creación. Tras la finalización un tanto abrupta de su serie, Deathlok tuvo varias apariciones como invitado en varias colecciones, que son los comics recogidos en este segundo volumen.

He comprado este volumen por motivos completistas y para tener en mi comiteca las apariciones del personaje de forma ordenada. Lo digo porque hay varias historias de este volumen que ya compré en su momento. Por ejemplo, el arco final del personaje en la colección de Capitán América, obra de J. M. DeMatteis y Mike Zeck. Que es la mejor y mayor historia de las que tenemos en este volumen. Y que puede decirse que son clásicos absolutos de Marvel Comics y del Capitán América, no sólo de Deathlok.

Entre que el personaje permanezca en el limbo editorial y se use en alguna aventura, siempre es preferible esta segunda opción. Fue el caso del comic con el que arranca este volumen, el Marvel Team-Up 46. obra de Bill Mantlo, Sal Buscema, Mike Esposito y Petra Goldberg. Este comic también lo compré en su momento, no se si estaba en un Poker de Ases o en algún comic de Forum. Pero lo tengo seguro. En Marvel Team-Up, Spider-Man se subió por error a una máquina del tiempo del Doctor Muerte, viviendo aventuras en diferentes momentos temporales. En el número 46 Peter llega al futuro desolado de Deathlok, viviendo una aventura con un toque desolador hasta que Peter puede continuar con su viaje. Pensando en que hablamos de Bill Mantlo y Sal Buscema, tenemos un comic modélico con una calidad indudable.

El segundo número de este volumen es Marvel Spotlight 35 de David Kraft, Rich Buckler, Klaus Janson, Arvell Jones, Michael Nasser y Don Warfield. Este comic es una continuación directa de los sucesos del volumen anterior, y vemos como Deathlok es lanzado a la corriente temporal por Godwulf, terminando en el presente y combatiendo por la típica confusión comiquera contra el Exterminador de Demonios. Mientras, en su futuro alternativo, el villano Hellinger planea hacerse con el control de esa era, pero para ello necesita de vuelta a Deathlok.

Las siguientes apariciones de Deathlok en Marvel Two-In-One 26, 27 y 54 resultan super decepcionantes. Sobre todo si eres fan del personaje. Estas aventuras estaban protagonizadas por La Cosa, y tenía una estructura similar al Marvel Team-Up, ya que Ben Grimm vivía una aventura acompañado siempre por otro héroe. Estos números están realizados por Marv Wolfman, Ron Wilson, Pablo Marcos, Janice Cohen y Len Wein, Deathlok aparece en el presente porque si y empieza a trabajar con los villanos Mentallo y Arreglador de forma bastante tonta, acabando siendo hecho prisionero por los Cuatro Fantástico. Para empeorarlo todo, Deathlok entra en coma por culta de un aparato de control mental de Mentallo, por lo que Ben tiene que viajar a Inglaterra para curarle.

Luego, en el Marvel Two-in-One 53 y 54, publicados en 1979, de Mark Gruenwald, Ralph Macchio, John Byrne, Joe Sinnot y Bob Sharen, Deathlok se convierte en un robot sin voluntad que acaba siendo destruido por la Cosa y Quasar. Hablando de comics decepcionantes, esta historia se lleva la palma, aunque es un placer disfrutar de comics dibujados por John Byrne.

La guinda del pastel de este volumen, desde luego su arco más satisfactorio es la historia publicada en Captain America 286 al 289 de J. M. DeMatteis, Mike Zeck, John Beatty y Bob Sharen, publicados entre 1983 y 1984. Tras años en el limbo editorial y aparentemente sin que nadie supiera qué hacer con él, DeMatteis plantea un arco en el que Luther Mannings (la parte humana de Deathlok) viaja al presente de 1984 del Capitán América para evitar el suceso que acabó con todos los superhéroes, que fue el detonante del futuro distópico en el que nació Deathlok. El comic empieza en el presente, luego Steve acompañará a Deathlok hasta su propia línea temporal para derrotar al villano Hellinger y darles un final feliz. Luego, el Capi volverá a su tiempo para acabar justo a tiempo con la amenaza creada por Roxxon. De alguna manera, el final que plantea este arco de J.M. DeMatteis puede decirse que es el perfecto para el personaje de Deathlok y su mundo. En el mundo del comic de superhéroes es complicado tener un «final feliz», pero este lo es.

Este arco está realizado por DeMatteis y Mike Zeck en la cúspide de su creatividad. La historia ya he comentado que me ha gustado mucho, pero el dibujo de Zeck es super dinámico, me encanta. Zeck es uno de muchos héroes casi anónimos de Marvel Comics, y estos comics pueden ser de sus mejores trabajos. Además de los interiores, tenemos dos de las portadas más icónicas de la serie del Capitán América. Y mira que Steve Rogers es protagonista de montones de imágenes super icónicas. Me declaro super fan del trabajo de Zeck.

Si pienso en este volumen en términos de historias nuevas que he descubierto gracias a este comic, la cosa es bastante decepcionante. Sobre todo porque en el Marvel Two-in-One de la Cosa Deathlok acaba convertido en un esbirro de la forma más ridícula. Pero pensando en términos de coleccionismo, tengo que darle las gracias a Panini porque se haya animado a publicar esta colección con todas las apariciones clásicas del personaje. Como fan que soy de Deathlok, me alegra poder tener todos estos comics en estos dos volúmenes. Dado lo imposible que es leer a la Marvel actual de 2026, al menos me puedo refugiar en los comics de los años 70 y 80.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Leyendo Deathlok 1 Marvel Limited Edition, de Rick Buckler y Doug Moench (Panini)

Deathlok es un personaje que siempre me ha gustado. Y aunque muchos de sus comics clásicos ya los tenía, me animé a comprar la nueva edición que Panini ha preparado con los comics del personaje de los años setenta y ochenta, creados por Rick Buckler y Doug Moench, en los que han participado profesionales como Bill Mantlo, Pablo Marcos, Glynis Wein o Klaus Janson.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO DE LOS SETENTA

Con la etapa clásica completa de uno de los personajes más singulares de los años setenta. A medio camino entre alegoría sobre la guerra y distopia futurista, Deathlok es la gran creación de Rich Buckler, un colosal proyecto para el que cuenta con la ayuda de Bill Mantlo y Doug Moench.

Este primer volumen de dos incluye Astonishing Tales 25-28, 30-36 USA, comics publicados originalmente entre 1974 y 1976.

Deathlok es uno de los personajes más llamativos de la Marvel Comics de los años 70. Su primera aparición fue en Agosto de 1974, apenas unos meses después de la presentación de Punisher. Y aunque ambos personajes son radicalmente diferentes, con un único nexo de unión que sería el uso de ambos de armas de gran tamaño, si conectan en la presentación de personajes que entrarían en la categoría de lo que ahora llamamos anti-héroes. Personajes que ciertamente no son héroes en el sentido clásico, empezando porque no tienen problema en matar a sus enemigos, pero que tampoco son «villanos», moviéndose a partir de su propio código ético extremo.

Me flipa todo de Deathlok, empezando por el aspecto gráfico creado por Rick Buckler. El pistolón y el cuchillo unido magnéticamente a la parte inferior de la pierna molaban mil, pero casi mejor era el aspecto de cyborg con casi medio cráneo cubierto por un casco de metal, con ese gran ojo rojo que resalta la experimentación sufrida. A pesar que el protagonista Luther Manning es un hombre blanco, que su piel sea coloreada gris resalta la idea que estamos ante un cadáver reanimado. Todo ello sirve para crear una imagen que es ya super icónica dentro de Marvel.

El otro gran acierto de Buckler fue el origen de Deathlok, que no es que conecte, sino que es anterior a clásicos del cine y la ciencia ficción. El soldado Luther Manning era una de las mentes más brillantes del ejército de los Estados Unidos. Tras morir accidentalmente en un ejercicio de entrenamiento, su superior Simon Riker decide experimentar con él para no perder su mente. Tras convertirle en un cyborg capaz de realizar hazañas físicas, y unir su mente a un ordenador destinado a controlar sus acciones, Riker intenta que Deathlok se convierte en un asesino a sus órdenes, pero la mente de Manning se revelará y conseguirá la libertad.

Deathlok es 6 años anterior al otro cyborg más icónico del mundo del comic, el de los Nuevos Titanes de Marv Wolfman y George Pérez. La primera primera aparición de Victor Stone fue en 1980, y comparte con Deathlok muchos elementos, como el casco cubriendo una parte importante de la cara, pero suavizador para resaltar su figura heroica. La idea de un comic de los 70 planteando su historia en el futuro de 1990, en un mundo que había sufrido el inicio de la Tercera Guerra Mundial iniciada en 1983, planteaba una ciencia ficción distópica muy de moda en esa época. Que el futuro se hubiera ido al carajo en este comic es anterior a clásicos como Mad Max (George Miller, 1979) o Escape from New York (John Carpenter, 1981). Y por supuesto, la idea de un héroe asesinado reanimado y unido a un ordenador es claramente el origen de Robocop (Paul Verhoeven, 1987). Las historias que veremos en el volumen dos con Deathlok viajando en el tiempo para intentar evitar este presente distópico nos lleva directamente hasta Terminator (James Cameron, 1984). Incluso el enfrentamiento final entre las consciencias de Deathlok y Riker en el mundo digital es previo a muchos clásicos del Cyberpunk. Deathlok es anterior a todo esto, lo que deja claro su importancia histórica.

Visualmente, Deathlok es un comic arrollador, sobre todo en sus primeros números. Rick Buckler nos regaló un comic con una potencia visual alucinante, empezando por el aspecto del héroe. Este comic tiene imágenes super icónicas, como ver a Deathlok crucificado mientras experimentan con él en el laboratorio de Riker, o la presentación del personaje en Astonishing Tales 25 que comparto arriba. No tengo claro en qué comic leí por primera vez estas aventuras, ¿en los Poker de Ases?, pero la viñeta en la que Deathlok dispara por la espalda a una persona que huye, doblando con la mano derecha una viga de metal, me ha volado la cabeza siempre. Aparte que este hecho dejaba claro que Deathlok no era un héroe, con unas acciones que Spider-Man o Capitán América jamás harían.

Rick Buckler me parece un creador y un artista fantástico, Visualmente este comic tiene una fuerza y una personalidad tremenda. Leído 50 años más tarde, este comic sigue siendo alucinante en su apartado visual. Es una pena que sus obligaciones de Buckler como autor completo que creaba la historia, la comentaba con Doug Moench con el que compartía el guion, para luego dibujarlo, se le hiciera demasiado cuesta arriba y tuviera que recibir ayuda de otros dibujantes como Keith Pollard, Arvell Jones, Bob McLeod, y de entintadores como Pablo Marcos, Al Williamson, Klaus Janson, Pollard, McLeod. En los 11 números contenidos en este primer volumen de Deathlok tenemos el color de Glynis Wein, Linda Lessmann, George Roussos, Janice Cohen y Klaus Janson. Un baile de coloristas que no afecta el disfrute del comic.

Quizá el aspecto menos acertado con ojos de lector de 2026 sea el guion. Un primer elemento a tener en cuenta es que al publicarse estas aventuras en Astonishing Tales, las aventuras de Deathlok tenían una extensión de 16-18 páginas en cada grapa, en lugar de las 20 habituales. Esto es porque el comic incluía historias cortas de complemento, lo que obligaba a Buckler, con Doug Moench primero y Bill Mantlo a partir del número 32, a tener que ir al grano desde la primera página.

Otro elemento en el que Deathlok fue revolucionario fue con su narrativa con Luther Manning discutiendo con el ordenador con el que compartía memoria, intentando desobedecer las órdenes y seguir su propio camino. De nuevo, hay que aplaudir una idea que es aquí donde primero pudo leerse. Pero con mentalidad crítica, hay que reconocer que estos textos son un tostón importante que paran en muchos momentos la historia. De alguna manera, es como leer ahora los textos de Chris Claremont en la Patrulla-X. Hay que acercarse a esto con el estado mental adecuado para poder disfrutarlo.

Luego tenemos el propio viaje vital de Luther Manning. Ahora estamos tan acostumbrados a las historias-ríos y a los arcos de personajes, que ver aventuras en las que Deathlok no tiene un objetivo claro y se dedica a deambular por este mundo futuro desolado resulta super llamativo. No siempre para bien. En la misma introducción Buckler explica que él y Moench se movían en la experimentación constante y no planteaban sus historias con una presentación-nudo-desenlace clásicos, sino que querían que las historias fluyeran y resultaran diferentes a los comics que se publicaban en la época. Esta intención se refleja en los comics, pero a veces para bien y a veces para mal.

El papel del villano Simon Riker es voluble, al igual que la aparición de Mike Travers, compañero y amigo de Manning cuando estaba vivo. Hay momentos en que parece que realmente Buckler no sabía lo que iba a pasar más allá de lo que estaba contando en esa grapa concreta, yendo completamente sobre la marcha. Y no es bueno, generando situaciones repetidas y giros que parecía que contradecían cosas que acabábamos de leer un par de grapas antes.

Otro elemento que no acaba de funcionar es el uso de flashbacks para darnos el contexto a la historia. Para distinguir estos flashbacks de la acción en el presente del comic. Buckler plantea una idea que no acaba de funcionar, al hacer que la primera viñeta de ese flashback tenga las esquinas redondeadas. De forma que sabes cuando empieza pero no cuando acaba, lo cual provoca que la narrativa resulte confusa en varios momentos.

La llegada de Bill Mantlo planteó nuevos personajes y un final completamente atípico que resulta muy loco, con un Luhter Manning recuperando su humanidad gracias a un cuerpo clonado, mientras que Deathlok sigue también vivo. El final abierto con el que terminó el periplo del personaje en Astonishing Tales resultó super decepcionante. Y no será hasta la aparición del personaje en otras series, que veremos en el volumen dos de esta colección, cuando realmente conseguirán plantear un final satisfactorio para la historia de Deathlok. Curiosamente, es un final en el que no colaboró Buckler.

Con todo, creo que estos comics de Deathlok son uno de los mejores comics de esa Marvel de los setenta que se abrió a plantear historias diferentes que consiguieran captar la atención de un público diferente, conectando con la ciencia ficción distópica. Con sus pros y sus contras, me ha gustado leer unos comics tan experimentales. Y creo que siguen manteniendo toda su fuerza y su personalidad.

Si ten gusta rebuscar por la historia de Marvel, Deathlok me ha resultado un comic super entretenido y recomendable.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO DE LOS SETENTA

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