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Crítica de Predator: La Presa de Dan Trachtenberg (Disney+)

La nueva película de Predator: La Presa, dirigida por Dan Trachtenberg que se ha estrenado en Disney+ es una vuelta a las esencias del clásico de JohnMcTiernan.

PUNTUACIÓN: 8/10

Ambientada hace 300 años en la Nación Comanche. Naru es una joven guerrera, feroz y altamente hábil, que se crió a la sombra de algunos de los cazadores más legendarios que deambulan por las Grandes Llanuras. Cuando el peligro amenaza su campamento, se dispone a proteger a su gente. La presa a la que acecha y, en última instancia, se enfrenta, resulta ser un depredador alienígena evolucionado con un arsenal técnicamente avanzado, lo que deriva en un enfrentamiento cruel y aterrador entre los dos adversarios. Nueva entrega de la saga Predator. (FILMAFFINITY)

Dan Trachtenberg (1981) es un director de cine y presentador de podcasts estadounidense. Dirigió en 216 la brillante 10 Cloverfield Lane en 2016, que le valió una nominación al Premio del Gremio de Directores de América por Dirección Destacada de un director nobel. Trachtenberg fue uno de los tres presentadores del podcast The Totally Rad Show y fue copresentador del podcast Geekdrome. También dirigió episodios del podcast Ctrl+Alt+Chicken. También el director del cortometraje de 2011 Portal: No Escape, de un episodio de Black Mirror titulado «Playtest» y del episodio piloto de The Boys. En 2021, dirigió el episodio de estreno de la serie de Peacock The Lost Symbol, donde también hace funciones de productor ejecutivo.

Prey cuenta con guion de Patrick Aison y su concepción surgió durante la producción de la anterior película de The Predator (Shane Black, 2018), cuando el productor John Davis fue abordado por Trachtenberg y Aison, con un concepto que habían estado conceptualizando desde 2016. El director y guionista planteaban la película de clasificación R y sin mención expresa a los Predators para conseguir una mayor sorpresa en el espectador, vendiendo la película como «la historia de una mujer comanche que va en contra de las normas y tradiciones de género para convertirse en una guerrera». En noviembre de 2020, se anunció que Skulls (nombre inicial del proyecto), era el nombre en clave de una quinta entrega de la franquicia Predator, que obviamente ya no pudo contar con este elemento sorpresa.

Predator: La presa se rodó en localizaciones en Alberta, Canadá, en 2021. Cuenta con fotografía de Jeff Cutter, montaje de Angela M. Catanzaro y Claudia Castello y música de Sarah Schachner. Tiene la particularidad de haberse rodado en inglés y comanche, ya que al saberse de su estreno en streaming, el espectador puede elegir el idioma del visionado. La película tiene una duración de 100 minutos, que son los perfectos que la historia necesitaba.

Amber Midthunder interpreta a Naru, una guerrera comanche que protege a su tribu contra un depredador. Dakota Beavers como Taabe, Dane DiLiegro como el Depredador, Stormee Kipp, Michelle Thrush y Julian Black Antelope completan el reparto.

Dan Trachtenberg me sorprendió muy positivamente con 10 Cloverfield Lane, una película que siendo su opera primea tenía una alucinante construcción de la tensión que hizo que esta continuación de Cloverfield en muchos aspectos resultara más satisfactoria que la original, siendo películas completamente diferentes. Cuando se confirmó el proyecto y su nombre como director me alegré precisamente porque en Cloverfield vi un montón de elementos super interesante que podían venirle perfectos para crear una película de Predator a la que se añadía un elemento tan novedoso como el situarla 300 años en el pasado.

Trachtenberg explica que su objetivo para la película era volver a las raíces de la franquicia: «la ingeniosidad de un ser humano que no se rinde, que es capaz de observar e interpretar, y que básicamente es capaz de vencer a una fuerza más fuerte, más poderosa y mejor armada». Y este resumen es perfecto y resume un guion muy inteligente que construye la historia para que Naru llegue a un punto en que tenga una oportunidad para derrotar al depredador.

La película acierta completamente al enseñarnos primero la vida de Naru y los guerreros comanches liderados por Taabe, el hermano mayor de Naru. Presa se toma su tiempo en enseñarnos las habilidades de Naru y la forma en que aprovecha una de las normas de los Predators, que es que sólo ataca y caza a aquellos que considera una amenaza, para construir su ataque contra el alienígena. Pero ante de eso, tenemos una ensalada de gore y momentos brutales gracias a un predator con un arsenal de armas alucinantes que nos regala momentos alucinantes. Este es otro de los valores de la película, porque Presa se siente una película de Predator con varias masacres increíbles y escenas super bien construidas con momentos para el recuerdo, pero a la vez y por encima es una historia de superación y del paso de una joven de niña a cazadora comanche por sus propios méritos.

Por cierto, la protagonista Amber Midthunder me ha parecido una excelente elección de casting, con unos ojos potentes y una poderosa determinación para conseguir aquello que se propone. La respuesta de Naru a la pregunta de su madre sobre por qué quiere ser cazadora cuando puede hacer otras labores en la tribu, «Porque todos pensáis que no puedo», creo que puede ser muy inspiradoras a muchas niñas y niños que tienen que enfrentarse a la sociedad que les dice que no pueden ser algo que ellos quieren ser. Y junto a Midthunder, también creo que el reparto es otro de los aciertos de la película.

Aunque la ficha técnica indica 100 minutos de duración, realmente Presa tiene 90 minutos de acción, y la verdad es que es la duración perfecta para conseguir mantenernos en tensión durante todo el metraje. Además, aunque inicialmente tenía la sensación que íbamos a estar ante una película pequeña, realmente ha debido haber un montón de gente de efectos especiales, ya que la tecnología de camuflaje del Predator luce genial, al igual que las numerosas coreografías de acción y los nuevos (viejos) gadgets que usa el predator a lo largo de su cacería, que nos dan también algunos momentos gores super chulos. Obviamente no es una película de 150 millones, pero creo que pueda superar los 50 millones de presupuesto, lo cual hace que sea tan extraño la decisión de no estrenar esta película en los cines y pasarla directamente a Disney+. Es cierto que tras The Predator de Shane Black podría decirse que la franquicia estaba quemada completamente y no estaba claro que el público hubiéramos pagado por ver una película «pequeña» como esta. Pero Presa me ha parecido una gran película.

Tras esta película, creo que a Dan Trachtenberg le espera un futuro brillante, porque la película es un triunfo en todo lo que plantea. Desde conseguir que empaticemos con Naru como elemento prioritario, la construcción de la tensión a partir de las diferentes matanzas que va cometiendo el Predator, la sorpresa de los otros cazadores y el brillante climax final, todo en Presa me parece que está perfectamente planteado y ejecutado.

La película me parece que acierta en la forma en que Naru aprende las debilidades del Predator para conseguir vencerle y en general planteando una lógica interna de las habilidades y objetos que tiene a lo largo de la película, y por supuesto la forma en que los usa. En ese sentido, me gusta que no haga trampas y se invente alguna locura para vencer al predator, lo cual también me muestra a un director y a un guionista (Patrick Aison) como grandes fans del cine de acción y que saben sacar el máximo partido a su historia respetando al espectador que queremos ver una buena película de acción sin que nos deje la sensación de que nos han tomado el pelo en algún momento. En este caso, y casi diría que siempre, me gusta que algo sea lógico y se mueva por los territorios esperables, siempre que tenga sentido dentro de la lógica establecida por la película.

Como digo, dentro de la lógica interna de la película, todo funciona bien, y realmente no se le debería pedir más. Dicho esto, reconozco que durante el climax, no pude evitar pensar, incluso estando todo bien contado, que no me acababa de creer que esta niña comanche por muy bad-ass que la hayan mostrado durante toda la película, pueda vencer al predator como lo hace. Y es que Arnold también le vence, pero recibiendo la paliza de su vida, mientras que Naru le vence ampliamente y casi hasta con demasiada facilidad. Pero eso es un tema mío como espectador, no un problema de una película que plantea muy bien todos los elementos y tiene una conclusión coherente con lo expuesto previamente.

Por cierto, dentro que la película me ha gustado mucho, leo a muchos flipados opinar que esta es una obra maestra del género y la mejor película de Predator de la historia. Y obviamente no estoy de acuerdo, porque si existe Predator es gracias a Arnold y a un John McTiernan que hizo magia y es historia del cine. Esta Presa me parece una muy buena película igual que lo fue Predator 2, pero a la original que no me la toquen. A todo esto, no soy un hater de la franquicia, de hecho, diría que mala mala solo está la película de Shane Black, me gusta mucho Predators de Nimrod Antal, y no entiendo la tirria que le se tiene. Otra cosa son los dos crossovers con Alien, que son ciertamente películas menores, pero no podemos decir que la franquicia de Predator haya sufrido películas «malas» como por ejemplo hemos sufrido con Terminator. Pero esa es otra historia.

Comparto el trailer de la película:

Predator: La Presa es una película estupenda que demuestra que la franquicia de Depredador puede revivir si cuenta con creadores que saben sacarle todo el partido.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de The Predator de Shane Black

The Predator (2018) de Shane Black es una vuelta al pasado con una película over-the-top que recuerda la diversión gore y políticamente incorrecta de las películas de acción de finales de los ochenta y noventa. Una película que aunque no es perfecta sí me ha ofrecido un par de horas de entretenimiento con unas risas geniales.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Desde los confines del espacio hasta los suburbios de las pequeñas ciudades, la reinvención de la saga «Predator» llega de la mano del director Shane Black (Iron Man 3, The Nice Guys). Ahora, los cazadores más letales del universo son más fuertes, más inteligentes y más mortales que nunca, y se han mejorado genéticamente con ADN de otras especies. Cuando un niño accidentalmente desencadena su regreso a la Tierra, solo un grupo de ex soldados y una profesora de ciencias podrán evitar, quizá el fin de la raza humana…

Fox ha intentado relanzar la franquicia del cazador alienígena contratando al director de Iron Man 3 Shane Black, director que apareció como actor en la primera película de John McTiernan y Arnold Schwarzenegger de 1987, que ha adquirido por méritos propios la categoría  de película de culto del cine de acción.

Shane Black es un guionista y director que se ha convertido en un género en si mismo. Sus afilados diálogos, su humor políticamente incorrecto y su feeling a un tipo de cine que recuerda al de épocas pasadas son algunos de sus rasgos distintivos que hemos disfrutado en películas como Kiss kiss bang bang (2005) y más recientemente The Nice Guys (2016). Estas películas se caracterizan por ser un crossover de géneros que hacen que sean difíciles de vender para los encargados del marketing de los estudios. ¿Es cine negro con toques de humor? ¿Son comedias con toques negros? ¿Parodias del cine de detectives? ¿O son todo esto a la vez?

En The Predator, Black se ha unido al guionista Fred Dekker, amigo y colaborador habitual, para entregar una película que nos recuerde por qué nos alucinó el personaje de Predator en 1987 y que abra las puertas de una nueva franquicia cinematográfica para Fox que de a  conocer a este icono a las nuevas generaciones de espectadores. Y quizá este es el origen de los problemas de la película.

Pero no nos adelantemos. Empezando por lo que más me ha gustado, The Predator es principalmente una comedia que cuenta con algunos gags antológicos. Black y Dekker vuelven a deleitarnos con unos diálogos frescos y super divertidos, y consiguen que nos interesemos por unos personajes que en su mayoría se ve a la legua que son carne de cañón camino del matadero.

Boyd Holbrook (conocido principalmente por Narcos) es Quinn McKenna un tirador del ejército que sobrevive a un enfrentamiento contra un Predator. Tras quedarse con armas y material del alien, el gobierno intenta enterrar el asunto ingresándole en una clínica para veteranos con Síndrome de Stress Post-Traumático y otros problemas mentales. Allí conocerá a un grupo de soldados desequilibrados entre los que están Thomas Jane, Trevante Rhodes y Keegan-Michael Key entre otros. 

Mientras, el gobierno contacta con la bióloga Casey Bracket (Olivia Munn) para que les ayude en su investigación del alien, mientras que el agente Sterlin K. Brown intentará que no queden cabos sueltos.

El primer giro chulo de Shane Black es precisamente el meter a McKenna en medio de un grupo de enfermos mentales, en contraste con el equipo de Dutch de la primera película que eran lo mejor de lo mejor. Esto crea unas dinámicas muy chulas que me descolocaron y me sorprendieron durante el visionado. Todos los personajes molan, no solo los protagonistas Olivia Munn y Boyd Holbrok, sino en general todo el reparto de grillados. Incluso el hijo de McKenna, Rory (Jacob Tremblay ) un niño autista está bien y no quieres que muera como le pasa al 99% de niños que salen en este tipo de películas. Las dinámicas entre personajes molan y se nota el carisma de los actores y la buena química entre ellos, lo que hace que toda la parte central de la película con los soldados sea muy entretenida.

Globalmente, diría que se nota que Shane Black y Fred Dekker se lo han pasado genial haciendo la película. El tono de no tomarse muy en serio a sí mismos es lo que tocaba para darnos un buen espectáculo que opta por potenciar el humor frente al gore y la violencia, que en todo caso sí  aparece en dosis pequeñas hasta que llegamos a la batalla final.

Además, la música de Henry Jackman recupera el tema original de Alan Silvestri, y mola mucho cada vez que suenan sus acordes iniciales. Otro elemento positivo es la fotografía del veterano Larry Fong, colaborador de Zack Snyder en 300, Sucker Punch o Batman v Superman.

Sin embargo, más allá de estos dos elementos positivos del casting y el humor de la película, hay numerosos elementos mucho más flojos. En primer lugar, en una película de acción como es Predator yo esperaba principalmente eso, acción. Y la acción no acaba de llegar y al final queda eclipsada por la comedia. Y lo cierto es que esto a priori no es malo, e incluso narrativamente puede servir para aumentar la expectación ante el climax. Pero si haces que la acción tarde en llegar, cuando lo haga debería ser la bomba, y lamentablemente la acción es solo correcta y principalmente confusa. Sin duda decepcionante. Entiendo que es difícil ser original en la sexta película protagonizada por los Predators, pero deberían haber intentado cuidar más este aspecto.

Pero es que además se nota para mal que la película ha sufrido cortes en el montaje y los reshoots han cambiado elementos de la historia y el final. Durante toda la película hay un montón de saltos no justificados que hacen que aunque superficialmente parezca que va al grano realmente provoca que el visionado vaya a saltos y sean escenas sueltas sin conexión. Por poner un ejemplo, los soldados escapan del Predator en un autobús de transporte de presos. La siguiente vez que les vemos, han llegado a la casa de McKenna armados hasta los dientes conduciendo una caravana. ¿What?! ¿Qué ha pasado? Está claro que no ver como roban una caravana a un traficante de drogas  no es importante para la trama principal, pero no puedes pegar ese salto y quedarte tan tranquilo. Y como este ejemplo hay un montón.

No, este tanque tampoco sale en la película.

Por eso aunque la película es divertida, globalmente te das cuenta que no es todo lo buena que hubiera podido ser. Con el añadido de que su final abierto y la sorpresa final no aporta nada especialmente interesante a la franquicia ni creo que deje este universo en un mejor punto respecto a como estábamos antes de ver la película.

Pero yendo más allá, hay una realidad que ni FOX ni Shane Black han entendido sobre lo que los espectadores esperan de una franquicia como la que querían relanzar. Y es que las películas deben comunicarse de una manera clara, no puedes hacer una película y que la siguiente haga como si lo anterior no existiera, empezando por los protagonistas. Es cierto que el guión inicial quería que la película terminara con un cameo de Arnold Schwarzenegger retomando el personaje de Dutch. Este final que no pudo ser porque Arnold no acepto no tener mayor protagonismo. Pero si no es Arnold, ¿porqué no aprovechar a los personajes de Danny Glover o Adrien Brody? La sensación que han transmitido es que esta es otra película más en la franquicia, sin llegar a ofrecer elementos realmente originales. Y es que aunque la principal amenaza es la presencia de un super predator evolucionado, lo cierto es que esto ya lo vimos en la anterior película de 2010.

Y volviendo a la película de 2010, hubieron fans de la saga que se cabrearon con el cliffhanger del final de la película, ante la sospecha  que nunca iban a cerrar la historia. Cuando anunciaron The Predator se confirmaron las sospechas, y cuando ves franquicias, quieres que todas las películas cuenten y sean «importantes». Sin embargo, vemos como vuelven a reunir a un nuevo grupo de desconocidos para ser masacrados, por lo que es muy difícil que te preocupes por ellos, a pesar del carisma de los actores implicados. Sin garantías además de que los productores no decidan tirar a la basura a estos personajes y empezar de cero en el futuro.  Este error es garrafal, sobre todo teniendo en cuenta los ejemplos existentes en otras franquicias cinematográficas, como Misión Imposible o Fast & Furious. Aunque llamar «actores» a los protagonistas de «Fast & Furious» es ser muy generoso, lo cierto es que desde la cuarta película estamos viendo a los mismos personajes y cada historia se construye claramente de la anterior, por lo que al final les coges cariño.  Hacer un 4º film de Predator sin que se asome ninguno de los protagonistas de las 3 primeras película es una pena de muerte y demuestra que no están al tanto de lo que la gente espera de una franquicia hoy.

Y encima, tenemos la confirmación de que el taquillazo de Iron Man 3 fue una excepción en la filmografía de Shane Black. Es un director que me encanta, pero lo cierto es que no conecta con el público generalista, de forma que peliculones como Kiss kiss bang bang o The Nice Guys fueron fracasos de taquilla que no supieron encontrar a su público. Esto, unido a la polémica provocada por Olivia Munn al descubrir que Black había contratado a un amigo actor con antecedentes de acoso sexual, ha provocado que durante los días previos se haya hablado más de este tema que de la película, algo que sin duda tampoco le ha venido bien.

Comparto el trailer de la película:

The Predator es super divertida pero a la vez es una pena, porque no es todo lo buena que nos hubiera gustado. Creo que a los espectadores veteranos nos gustará bastante, pero entiendo que puede dejar indiferentes a los espectadores que no sean fans de la franquicia.

PUNTUACIÓN: 6.5/10