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Reflexiones de Domingo 22/2024. Análisis de la Era de Krakoa

La Era de Krakoa de Marvel Comics ya es historia en España tras la publicación del Patrulla-X 35 (Uncanny X-Men 700 USA) que sirvió de cierre a esta larga etapa de 5 años dentro de la franquicia mutante. Es por tanto el momento perfecto para echar la vista atrás y valorar esta larga etapa de 5 años (2019-2024).

ARTÍCULO CON SPOILERS

«Mientras dormíais, el mundo ha cambiado.»

Dinastía de X (HoX) y Potencias de X (PoX) de Jonathan Hickman, Pepe Larraz y R.B. Silva fue una revolución para los comics Marvel en general, y sobre todo para una franquicia mutante que desde la marcha de Jason Aaron había perdido el rumbo y sufrió una travesía por el desierto que duró años.

COSAS POSITIVAS

La lectura mes a mes de Dinastía de X y Potencias de X fue un momento apasionante en que cualquier cosa podía pasar y todo se sentía nuevo. Se abrían nuevos caminos, con una nación mutante situada en la isla de Krakoa que rompía con todo lo anterior y se sentía como un punto y aparte increíble para la franquicia mutante. Si bien la isla de Krakoa tiene elementos similares a la isla de Utopía situada enfrente de San Francisco que Kieron Gillen creó en su etapa previa en la Patrulla-X con Carlos Pacheco, lo cierto es que la escala de todo lo que planteaba Hickman alejaba a estos comics de cualquier cosa anterior. La nueva sociedad mutante, con un idioma mutante, sus portales, sus flores curativas y su órgano de gobierno formado por el Consejo Silencioso era diferente a todo lo que había leído. A lo que hay que añadir el sorpresón tremendo que supuso conocer la historia secreta de Moira MacTaggert, que se convirtió en la mutante más importante de la Tierra sin que nadie aparte de Charles Xavier y Magneto lo supiera. Estas primeras miniseries me dejaron con unas ganas locas de seguir leyendo lo que Hickman quisiera plantearnos.

Por el lado de los villanos, la presentación de Orchis, la unión de todas las organizaciones imaginables (I.M.A., Hydra, H.A.M.M.E.R., etc…) convertidas en un grupo anti-mutante, ofrecía un villano a la altura para esta nueva etapa. A lo que había que sumar la amenaza de las Inteligencias artificiales de Nimrod y la Centinela Omega, y sobre todo los complejos Dominios que parece que podían acabar con toda la vida del universo dentro de unos siglos.

Tras HoX/PoX, los primeros meses de la Era de Krakoa fueron también apasionantes. Marvel planteó una serie de comics diferentes entre si que mostraban las diferentes facetas del nuevo mundo mutante. En estos primeros meses daba gusto leer Merodeadores, X-Force, Nuevos Mutantes y X-Men. Estas cuatro colecciones resultaban muy diferentes entre si y ofrecían una parte del gran puzzle que era la nueva sociedad Krakoana. Además, este número de 4 colecciones hacía que la experiencia fuera positiva y no se sintiera como un sacacuartos. Por cierto, aunque estas colecciones me gustaron bastante a lo largo de los primeros 6-12 meses de vida, al mismo tiempo Marvel también publicó otras colecciones como Fallen Angels y Excalibur que ya en ese primer momento de hype mutante resultaban infumables.

La sensación CRONOLÓGICA al tener un orden de lectura claro en el que sucesos de un comics afectaban y se mencionaban en los que salían a continuación ayudó a transmitir la sensación de worldbuilding que esta etapa necesitaba en ese momento. Estábamos antes colecciones muy chulas, que además se complementaban con unos especiales sorprendentes, como el número de Fantomex o el especial de Jean Grey dibujado por Russell Dauterman. Dentro de este nuevo mundo me gustaba mucho que si una historia sólo tenía que contarse en un número se publicara tal cual, y no quisieran exprimir las ventas forzando una miniserie absurda.

Dentro de las nuevas colecciones mutantes, aparte de la nueva sociedad y de su nuevo idioma, las diferentes colecciones ofrecían nuevas ideas como la nueva religión de Rondador Nocturno o el mundo onírico de Legion que buscaba proteger la salud mental de los mutantes. Ambas ideas eran de Simon Spurrier, que formó su propio mini-universo y que me gustó mucho. Hablando de franquiciados mutantes, el mini-universo de Benjamin Percy en X-Force y Lobezno sobre todo al principio también me dio muchos momentos gloriosos con su violencia y su over-the-top. Y aunque luego hablaré del problema de la saturación de colecciones, uno de los grandes problemas de la franquicia mutante, pero durante estos años hubieron colecciones que ofrecían aventuras estupendas, como por ejemplo la colección del Cable juvenil.

Siguiendo con las cosas positivas, el especial Patrulla-X Escala Planetaria de Gerry Duggan y Pepe Larraz en el que se terraformó Marte nos dio la espectacularidad que se espera de un comic de los X-Men con una escala alucinante nunca antes vista. A continuación, la colección de Patrulla-X de Duggan y Larraz (cuando la dibujó, cosa que sólo pasó en 7 de los 12 números) ofrecieron por fin a un grupo mutante siendo héroes y haciendo cosas de superhéroes, cosa que en realidad no había pasado en los dos casi dos años anteriores. Y ofreciendo grapas con misiones autoconclusivas que devolvía a la grapa a la unidad de medida narrativa y lecturas satisfactorias.

Hablando de Pepe Larraz, cuando Marvel puso toda la carne en el asador, los comics mutantes eran los mejor dibujados de la industria. Larraz, R.B. Silva, Valerio Schiti, Adam Kubert, Stefano Caselli, Javier Garrón y el descubrimiento de Joshua Cassara formaban una constelación de artistas sobresalientes. Cuando los mutantes brillaban, brillaban como nadie. El baile de dibujantes es otro de los grandes problemas de Marvel, pero quiero quedarme en este momento con lo positivo, porque en estos comics hubo épica para rabiar. Como el climax de X de Espadas en el que Pepe Larraz estuvo increíble.

Junto a Jonathan Hickman, Gerry Duggan y Benjamin Percy (y Simon Spurrier al que ya había mencionado antes), la franquicia mutante ha contado con algunos de los mejores guionistas de la Marvel actual, Kieron Gillen y Al Ewing. Es cierto que habrá quien pueda decir que «los mejores guionistas de la Marvel actual» igual no quiere decir gran cosa, pero la verdad es que hablamos que escritores curtidos dentro de Marvel.

En positivo, a pesar de todo lo que voy a comentar a continuación, reconozco que el Patrulla-X 35 que cierra la Era de Krakoa es un buen comic que da el final positivo satisfactorio que merecían los mutantes de Krakoa mientras el mundo del universo 616 realiza el back-to-basics que ha supuesto From the ashes.

Este artículo surge a partir de mi participación en el podcast de La Tierra Salvaje en el que se analizaba esta etapa krakoana, que os recomiendo que escuchéis. Para el podcast me obligué a releer muchos de estos comics. Esto hizo que recordara lo mucho que me gustaron las miniseries iniciales de HoX/PoX, que siguen siendo grandes comics por los que creo que no va a pasar el tiempo. Pero junto a los buenos momentos, también recordé, aparte de muchos comics ridículos con guiones lamentables y dibujos deficientes, todos los elementos que han convertido a la Era de Krakoa en un ejemplo paradigmático de las peores artes de Marvel Comics. Unas prácticas editoriales lamentables que han herido de muerte a una generación de lectores compradores, hasta el punto de abandonar la afición, y que impiden que las nuevas generaciones se quieran unir a una franquicia que se siente como un sacacuartos vergonzoso con historias ininteligibles.

A continuación, empiezo con los principales aspectos negativos que no me gustaron.

COSAS NEGATIVAS

Escuchando algunos podcasts y leyendo algunos artículos, parece que hay bastante unanimidad sobre que los problemas de la Era de Krakoa empezaron a partir del abandono de Jonathan Hickman después de Inferno. Y por supuesto que puede decirse que esta Era de Krakoa tiene dos etapas claras, una primera mitad con Hickman a los mandos y la segunda sin él. Pero la verdad es que la mayoría de conceptos propuestos por Hickman (que los editores de Marvel aceptaron y abrazaron como propios) eran ideas sin vuelta atrás que rompían con el espíritu de los comics de Stan Lee y Jack Kirby. Y sobre todo, con el espíritu de la etapa fundacional de Chris Claremont que convirtió a los mutantes en los comics más leídos del mainstream.

El propio concepto de KRAKOA como estado que promueve un apartheid supremacista que niega a los humanos la entrada en la isla y que afirma que su sociedad es mejor que la humana rompe completamente el concepto fundacional de la Patrulla-X de «temidos y odiados por una sociedad que juraron proteger». Una idea que defiende la diversidad como medio para formar una sociedad mejor. Una sociedad en el que todos, humanos y mutantes, pueden convivir y que servía de metáfora para cualquier minoría o grupo de personas rechazadas por la sociedad. La idea de los mutantes como dioses que son mejores que los humanos es una mala idea que es normal que Marvel haya querido borrar para volver a hacer comics que realmente apelen a todo tipo de lectores. Los lectores queremos y creemos que la sociedad es mejor cuando cada persona es libre de vivir su vida como prefiera sin tener que aguantar el qué dirán. En el momento en que alguien publica un comic para decir, utilizando un símil de colectivos que dicen sentirse representados por los comics de Krakoa, que «una sociedad sólo de personas LGTBI+ que no acepte a los que no lo son va a ser mejor que lo que hay actualmente», estás deslizando una idea muy peligrosa en estos tiempos tan polarizados. Y que provoca que sea normal que hubiera lectores que acusaran a estos comics de sectarios.

La sociedad de Krakoa a menudo parecía más un fan-fic de un lector salido que buscara ver «a Jean Grey liarse con…» que con unos comics protagonizados por los personajes de los que nos enamoramos en la etapa de Chris Claremont, John Byrne y tantos otros profesionales. Lo de Krakoa convertido en una orgía de todos con todos no es lo que yo quiero leer. E incluso peor que eso fue leer a Hickman convertir a mis personajes favoritos en seres chulescos fuera de la caracterización clásica que caían mal. La versión oscura de Charles Xavier, la Tormenta convertida en una miembro de una secta religiosa, Kate Pryde como una chica borde desagradable son algunos ejemplos del peor Hickman de narrativa engranaje que pervierte la esencia de los personajes para hacer que su historia-rio tuviera sentido con lo que quería contar. Pero no eran los únicos. Rondador Nocturno o la Bestia era otros héroes que no actuaban como les recordábamos, hasta el punto de no parecer ellos sino unos personajes totalmente diferentes.

El Consejo Silencioso era una parte fundamental dentro de la nueva sociedad krakoana. Y es otra clave de un aspecto que para mi es clave en explicar el por qué la Era de Krakoa no funciona. Y es esta idea tan de moda en esos años de Juego-de-Tronizar a los mutantes, que propugnaba que ya no hubieran mutantes buenos o malos, sino personas viviendo en los matices de grises en los que cada uno tenía sus intereses y tenía que negociar con otros mutantes que tenían sus ideas e intereses propios. La idea de «entender a los malos» o «igual los buenos no son tan buenos» son ideas que han colonizado desde hace años el entretenimiento mainstream americano, influido en el auge de los movimientos identitarios que rechaza la historia y la cultura europea, cristiana y blanca. Y muchos de estos preceptos, surgidos de los elementos más radicales de las universidades americanas, lleva tiempo intentando controlar al entretenimiento americano. De ahí viene la parte de celebrar una sociedad supremacista mutante, porque recrea las ideas que les gustaría vivir, cuando en realidad el apartheid es algo malo, aunque lo hagan «los míos». Fruto de este relativismo moral es esta idea de que no existen los buenos ni los malos, porque todo depende del punto de vista. Y esto es lo contrario a lo que yo quiero leer cuando compro un comic de superhéroes. Y que está en el ADN del mundo de Krakoa que Marvel Comics eligió publicar y que nos ha acompañado durante 5 años.

Luego hay otros problemas como las resurrecciones que impedían el disfrute de los comics. Algo que fue una mala idea que rompió demasiadas cosas que deberían ser sagradas en el mundo del comic de superhéroes. Como que los protagonistas deben vivir aventuras en las que el lector tema por su vida mientras intentan hacer el bien. (Otra cosa, lo de hacer el bien por motivos altruistas que quedó en parte en el olvido). En el momento en que Lobezno es asesinado decenas de veces dejando esqueletos de adamantium por medio mundo, el apelativo de ser «el mejor en lo que hago…» entraba en franca contradicción. Y eso aplicado a todos y cada uno de los protagonistas. Era tan evidente el problema que en X de Espadas se inventaron un problema en Otro Mundo que provocaba que las muertes allí si eran definitivas, pero en general en la Tierra, los comics mutantes perdieron cualquier sensación de amenaza y de historia que tuviera unas apuestas por las que merecía estar implicado. Las resurrecciones fueron un error garrafal incomprensible.

El primer volumen de X-Men de Hickman muestra el problema de su narrativa de engranajes que está por encima de los personajes, sus caracterizaciones y crear comics entretenidos, siempre con la promesa de “tranquilo, que esto será importante más adelante.” Estos comics que nunca conseguían dejarte con una sensación satisfactoria son ejemplo más evidente de que «DIFERENTE NO ES MEJOR». Algo que en realidad ha caracterizado toda la etapa de Hickman en los mutantes.

X de Espadas fue el primer evento mutante, publicado en 2020. Y aunque en perspectiva hay que decir que publicar un crossover de 22 números era una exageración que marcaría muchas de las claves negativas de la franquicia mutante a partir de ese momento, la verdad es que tengo que reconocer que fue un evento super divertido con algunas ideas absurdas y super locas, pero que me hicieron pasar un buen rato mientras lo leía.

El momento en el que todo se torció fue con la Gala Fuego Infernal de 2021. Fue la primera vez que sentí que Marvel puso en marcha una historia (¿Historia, qué historia?) como excusa para poder vender las decenas de portadas alternativas protagonizadas por los mutantes con sus trajes de la alfombra roja. Y hubo gente que afirma que esta Gala fue un gran éxito mediático y en las redes sociales, pero cuando queda claro que para los editores de Marvel es más importante la notoriedad en Instagram que plantear una historia disfrutable por el lector / comprador, es una idea demoledora para un fan y lector que lleva comprando estos comics desde hace 40 años. De hecho, aunque las portadas alternativas han existido desde siempre, igual no es descabellado afirmar que el éxito de esta iniciativa de portadas alternativas en 2021 es uno de los motivos que provocaron, o consolidaron, la situación que vivimos actualmente en el mundo mainstream, en el que TODOS los comics publicados por Marvel cuentan con varias portadas alternativas. Algo que muestra que lo importante es vender lo que sea, incluso a fuerza de hacer que el interior del comic sea algo secundario.

Siguiendo con la Gala Fuego Infernal, en el Patrulla X 22 USA perteneciente a esta Gala encontramos 21 páginas de historia realizadas por 4 dibujantes: Nick Dragotta, Russell Dauterman, Lucas Werneck y Sara Picelli. LA FALTA DE RESPETO POR LOS CLIENTES COMPRADORES DE MARVEL ME PARECE VENGONZOSA, al dejar claro que Marvel cree que los dibujantes son secundarios e intercambiables. Peor es ver que en el fondo Marvel tiene razón en que el lector coleccionista seguirá comprando los comics aunque sepa que el dibujante va a ser lamentable y no tenga el nivel de calidad mínimo que se hubiera exigido hace 15-20 años para que un dibujante empezara a trabajar en Marvel. Hablaba de lo buenos que eran los comics mutantes cuando los dibujaban los mejores. Pero en los comics mutantes también hemos sufrido a dibujantes lamentables como C.F. Villa, que es de lo peor que he tenido la desgracia de sufrir en un comic Marvel en muchísimos años. Y resulta que ha dibujado Patrulla-X. Es acojonante. El baile de dibujantes ha sido otra constante de la Era de Krakoa. En realidad no es un problema único de los mutantes si no que es algo que afecta a toda la línea editorial de Marvel. Pero aunque se que es una guerra que tengo perdida, no dejaré de denunciarlo siempre que tenga ocasión. Porque NO ES NORMAL que un arco de 3 números no tenga a un único dibujante sino que sea un comic troceado entre varias manos que provocan que no haya una unidad gráfica a lo largo de todo el relato. Tenemos que aceptarlo porque es lo que hay, pero luego Marvel no se puede sorprender cuando los lectores pensemos que los comics del Energon Universe son muchos mejores que cualquier cosa que estén publicando ellos en la actualidad. Entre otros motivos porque Skybound planifica sus comics para que cada historia (cada arco) tenga a un único dibujante.

En positivo, la Gala Fuego Infernal trajo a continuación el especial Patrulla-X Escala Planetaria de Gerry Duggan y Pepe Larraz. Y aunque ese comic, y la etapa de Duggan y Larraz en Patrulla-X me gustan bastante, en realidad inauguraron otro de los grandes problemas de la Era de Krakoa. La imposible escala de poderes de los mutantes. Porque si los mutantes son dioses inmortales capaces de terraformar Marte en una tarde, ninguna amenaza lo es en realidad. Que al mismo tiempo cronológicamente que tuvimos Escala Planetaria Charles Xavier mande a Lobezno y Domino a destruir la Forja de Orchis es un sin sentido ridículo. Sobre todo porque los mutantes «buenos» como Tormenta o el Hombre de Hielo probablemente se negarían a exterminar a Orchis, pero esta versión oscura de Xavier no tendría problema en enviar a Magneto, Proteo, Legion y Jamie Braddock a exterminar a todos los enemigos de los mutantes. Es más, ¿Por qué el todopoderoso Xavier no borra de la mente de todas las personas de la Tierra la idea de odiar a los mutantes? Con su nivel de poder lo podría haber hecho. Si las resurrecciones fueron un desastre, cuando se unía a esta idea de poderes absolutos, el resultado era una franquicia que dejaba de resultar entretenida y empezaba a ser absurda. Desde luego, todo lo contrario a verosímil.

Los mutantes de Krakoa tenían muchos problemas estructurales, pero aún y con todo, de vez en cuando seguían ofreciendo comics sueltos que resultaban chulos y me gustaban. Por ejemplo los comics de Simon Spurrier que comentaba al principio, o S.W.O.R.D. de Al Ewing y Valerio Schiti. Cíclope es uno de los grandes personajes de estos años, uno de los pocos HÉROES morales que tenemos, y sus apariciones siempre fueron bienvenidas y disfrutadas. Sin embargo, la franquicia de Krakoa en su conjunto empezó a dejar la sensación cohesionada que tenía al principio con Hickman cuando hechos de estos comics, por ejemplo los de Spurrier con su religión mutante, luego NO tenían ninguna repercusión o relevancia en ninguna otra colección. Esto era también una fuente de frustración como lector, que mostraba a las claras que ya no había un plan, sino que los editores de Marvel estaban lanzando multitud de conceptos variados para ver si alguno funcionaba, mientras seguían inundando las estanterías de comics que en la mayoría de los casos se sentían como «mediocres», siendo generosos.

Pero cuando la franquicia mutante se fue a la mierda fue en Inferno, que es la última historia de Hickman para los mutantes. Si tengo que decir algo bueno de esa historia, fue la forma en que nos mostraron quien era en realidad la Centinela Omega, una revelación que conectaba con Días de Futuro Pasado y con Potencias de X que me pareció que estuvo chula. Pero la conversión en villana de Moira MacTaggert fue uno de los momentos más vergonzosos de la historia de Marvel. Una conversión que los editores de Marvel forzaron a Hickman a hacerla, dado que era algo que nunca estuvo en sus planes. Este giro es lamentable, pero mucho peor es ver como Emma Frost realiza actos de una villana sin matices y es mostrada como si fuera una víctima agraviada. El relativismo moral de los editores provocó que una villana sin matices que provoca la muerte de Charles Xavier y Magneto porque se enfada con ellos porque no contaron con ella para llevar a cabo el plan de Moira, acabe como la gran ganadora de la historia junto a Mística y Destino. Esto quedará para la historia como uno de los peores momentos de la historia de Marvel. Y a todo esto ¿Cuándo fue Emma alguien de fiar? Siempre fue un ejemplo de gris que hace lo que a ella le conviene, no lo que «esta bien». ¿Por qué cree Emma que Xavier o Magneto la deben algo para empezar? Todo lo que pasa en Inferno es ridículo y lamentable. Y acepto que precisamente Emma siempre fue así, pero no acepto que los editores decidan premiar unos hechos malvados, fruto como digo del relativismo moral imperante, y quien sabe si por un mal entendido sentido de «girl-power» y de la sororidad entre mujeres.

Aparte del final de Inferno, la miniserie ya empieza mal con la forma en que Mística consigue resucitar a Destino, que rompe con todo atisbo de verosimilud que pudiera tener la franquicia mutante, lo que convierte a esta miniserie en doblemente absurda. Visto en perspectiva, quizá me hubiera ahorrado muchos de los problemas que he tenido con los dos últimos años de historias si hubiera dejado de comprar en ese momento que veía hacia donde se encaminaban los mutantes.

En esta época elegí NO comprar X-Men Red (la continuación de S.W.O.R.D.) porque Panini eligió publicarla en una grapa doble junto a Inmortal X-Men. Un comic escrito por Gillen, cuyo estilo y temas nunca me han interesados, en el que Mr. Siniestro jugaba un papel fundamental, siendo uno de los personajes que más odio. Si hubieran publicado estos comics por separado al menos hubiera comprado uno, pero me negué a aceptar el sacacuartos de Panini. Algo que se repitió meses después cuando Panini decidió convertir la Patrulla-X de Gerry Duggan en una grapa doble para incluir miniseries que no me interesaban como Dead X-Men. Aunque luego entraré a comentar sobre el exceso de comics y el vergonzoso sacacuartos en que la franquicia mutante se convirtió en el último año y medio, quiero comentar esto de X-Men Red para comentar otro aspecto clave, y fue la forma en que Marvel quemó los conceptos iniciales de esta Era de Krakoa.

Durante el primer año de Krakoa disfruté de los comics de Merodeadores, Nuevos Mutantes y X-Force. Digo esto porque excepto alguna grapa puntual, en realidad nunca conecté con la Patrulla-X de Hickman centrada en el World-building y no en plantear grapas apasionantes. Sin embargo, estos conceptos se quemaron demasiado rápidos. Los Merodeadores de Gerry Duggan tuvieron un primer año muy bueno, pero en el segundo cayeron en una repetición de temas que hizo que esos comics fueran mucho menos disfrutables. Y su segundo volumen ya sin Duggan era directamente ilegible. En cuanto se fue Hickman de Nuevos Mutantes, la colección se convirtió en infumable por culpa de una guionista mediocre como Vita Ayala que demostraba mes a mes que no conocía a los protagonistas y que era incapaz de escribir diálogos interesantes. Los comics principales de Krakoa no funcionaban, o sufrían un desgaste exageradísimo, y Marvel sustituía estas colecciones por otras aún más flojas creadas por autores de segunda y tercera fila y con personajes que en muchos casos no tenía demasiado sentido que estuvieran juntos. Esto último, dicho por el propio Tom Brevoort en su newsletter. Tras 5 años de Krakoa, la única colección que compré hasta su finalización fue X-Force, dentro que los últimos meses ya había quedado claro que el concepto estaba quemado y no daba más de si.

Cuando Marvel colocaba a su Big Guns, leer comics de krakoanos podía estar bien, pero ver comic de Tini Howard, Vita Ayala, C.F. Villa, Phil Noto, Robert Gill o Leinil Francis Yu provocaban que quisiera bajarme del carro lo antes posible. En lugar de querer leer más comics krakoanos, en los dos últimos años mi clave como comprador fue buscar momentos para bajarme del carro progresivamente de todos los títulos mutantes. Y además de todo ello, además teniamos el vergonzoso baile de dibujantes.

A partir de ese momento, la franquicia ya estaba en caída libre. La miniserie El juicio de Magneto fue otro comic vergonzoso en el que si ya era malo las resurrecciones «por que si» entre los mutantes, ahora se decidía que los krakoanos pudieran resucitar a cualquiera, aunque no fuera mutante. El «lo hizo un mago» ampliado a la décima potencia, pensando que todo es por obra y gracia de Wanda Maximoff.

No compré ni leí los comics de Gillen, así que tengo que reconocer que me alegro de haberme ahorrado el evento Los pecados de Siniestro. Pero si compré las miniseries X Vidas / Muertes de Lobezno, en la que destacaba el dibujo de un Joshua Cassara en modo super estrella en X Vidas, mientras que en X Muertes seguían con la lamentable conversión de Moira en una villana. A pesar de ser unos comics entretenidos, la sensación que los krakoanos ya no tenían salvación se hizo cada vez más evidente. Sobre todo pensando en una Gala Fuego Infernal de 2022 publicada como un especial de 80 páginas con un precio desorbitado, una historia bastante insulsa y de nuevo un comic dibujado a 4 manos: Kris Anka, Matteo Lolli, Russell Dauterman y C.F. Vila.

El principio del fin empezó en la Masacre Mutante que tuvo lugar en la Gala Fuego Infernal 2023. Un comic que inauguró La Caída de X, el último arco de Krakoa. Este final es el ejemplo perfecto de lo que una editorial mainstream NO debería hacer, al plantear una historia ridículamente larga con múltiples derivadas que no iban a ningún sitio y sobraban bajo cualquier punto de vista que no sea el de «vamos a exprimir a los lectores con infinidad de comics mediocres que venderé como imprescindibles para entender la trama».

El casacuartos vergonzoso que preparó Marvel para este final es otra excusa más para dejar de comprar comics Marvel mientras el objetivo no sea contar una buena historia con personajes reconocibles, sino exprimir al lector. Ver a Kate Pryde y Rondador Nocturno matar de formas creativas a esbirros sin importancia que no eran una amenaza real para ellos es otro de los momentos más negros de la historia mutante.

En esta fase final de Krakoa me he encontrado un sacacuartos vergonzoso que obligaba a comprar chorrocientos comics para poder entender mínimamente la historia (y ni siquiera así): Ascensión de Potencias de X, Caída de Dinastía de X, Patrulla-X, Iron Man, Dead X-Man, Inmortal X-Men, X-Men Red, Los Vengadores, X-Men Forever, Resurrection of Magneto. UNA LOCURA. ¿En qué momento los lectores aceptamos que una editorial puede plantear una historia en la que comprar las dos miniseries principales no es suficiente para entender mínimamente la historia? NO es normal ni los lectores deberiamos aceptar que Marvel nos imponga comprar 40 grapas para entender un evento. Desde luego, esto marca el momento justo para abandonar la franquicia y dejar de comprarles nada. Sin duda se lo han merecido más que de sobra. Hablaba de Marvel como ejemplo de las peores artes comerciales porque lo de esta Caída de X es algo que no ha tenido nombre. Y luego Marvel o sesudos periodistas de medios americanos no se explican por qué cada vez menos lectores compran comics de Marvel. Pero si es imposible entender nada de lo que cuentan, incluso para lectores curtidos como yo que llevo leyendo 40 años y ya se lo que hay cuando compro mutantes. Lo que han hecho los editores mutantes en este último año y pico comercialmente hablando es lo peor que le he visto a Marvel hacer en sus 64 años de historia.

Y encima es que el giro de Charles Xavier convertido en un asesino de masas en un intento de llegar hasta Moria para que le ayude acabar con el Dominio de Siniestro es penoso, ininteligible y un punto de no retorno para el personaje tras el cual ya no hay vuelta atrás. Lo que han hecho los editores mutantes con Charles Xavier no tiene perdón de Odin. Primero con su versión «oscura», por ejemplo en la miniserie de Patrulla-X – Los Cuatro Fantásticos de Chip Zdarsky. Luego con una figura pusilánime que no mata a todo Orchis cuando les atacan en la Gala Fuego Infernal y provoca el exilio de millones de mutantes al Lugar Nulo (algo que aún no descubrí qué es y de donde se lo han sacado). Seguido de este asesino de masas que hará cualquier cosa para garantizar la supervivencia de los mutantes. Lamentable.

Aunque visualmente los finales de Caída de Dinastía de X y Ascensión de Potencias de X están bien, aunque con un baile de dibujantes que de nuevo encuentro vergonzosa, dado que ni R.B. Silva ni Lucas Werneck dibujan la totalidad de sus miniseries, el final idéntico para estas miniseries hace que lo que vendieron como unas historias de gran complejidad en realidad no fueran tanto. Que en una serie llegue Tormenta para derrotar a Nimrod y a la Centinela Omega y en la otra llegue Fénix para vencer a Enigma, el Dominio creado por Mr. Siniestro, me muestra a unos editores vagos para los que cualquier cosa valía con tal de terminar ya una etapa que estaba dando sus últimos coletazos. Y que claramente fueron a lo fácil.

Tras una Caída de X super decepcionante y sacacuartos, tengo que reconocer que el Patrulla-X 35, que supone (si es que te lo crees) el The Uncanny X-Men 700 USA en la numeración legado, es un buen final de la Era de Krakoa. Me gusta que los editores y los escritores Gerry Duggan, Kieron Gillen y Al Ewing planteen un final para estos mutantes, incluso aceptando que ese final pasa porque es imposible vivir en la Tierra y tienen que emigrar a otra realidad / plano / lo que sea. Este comic es un buen final, aunque ojo al tema del baile de dibujantes que en este especial es también de traca. Sobre todo porque el mediocre pero cumplidor con las fechas de entrega Phil Noto es el encargado de llevar el peso de la narración.

Pero hecha esta matización, creo que es un buen final que al mismo tiempo también acierta en la forma en que plantea el avance de lo que veremos en From the Ashes, la siguiente etapa de los mutantes ya Marvel ya con Tom Brevoort como editor en jefe. Y dentro de los primeros comics que leí de este cambio de rumbo que supone From the Ashes, me alegro que Marvel haya vuelto al sentido común y plantee unos comics ACCESIBLES que puedan ser leídos y disfrutados por todo tipo de públicos tengan o no conocimientos previos de los mutantes. Esto, la accesibilidad de los comics, es fundamental si queremos que las nuevas generaciones se aficionen a nuestro hobby y mantengan viva una afición que sólo con los compradores veteranos está abocada a su extinción.

He leído algunos de los comienzos de las nuevas series mutantes surgidas de este From the ashes, e incluso en las que no me han gustado he encontrado un intento de simplificar las tramas para que puedan reenganchar a los lectores veteranos, y con suerte enganchar a algún nuevo lector. Esto sólo puedo calificarlo como de una buena noticia, aunque en realidad está por ver si esta etapa acabará siendo un buen conjunto de historias o una etapa de transición antes del «Next Big Thing». Pero considero que era esencial la vuelta a los orígenes y a los aspectos que convirtieron a los X-Men en los iconos que son. Una esencia que la Era de Krakoa decidió ignorar cuando no pervertir y maltratar, como a la mayoría de sus protagonistas.

La Era de Krakoa ha resultado una enorme decepción. Excepto HoX/PoX, no creo que vaya a volver a leer estos comics. Con eso está dicho todo.

PUNTUACIÓN: ARRANQUE INCREÍBLE, DECEPCIÓN A MEDIDA QUE AVANZABA, SACACUARTOS VERGONZOSO FINAL

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¡Saludos a todos!

Crítica de Ascensión de Potencias de X 5 de Kieron Gillen y Luciano Vecchio (Marvel Comics – Panini)

Termina la era de Krakoa con el último número de Ascensión de Potencias de X de Kieron Gillen, Luciano Vecchio y David Curiel. Un comic que ofrece un buen final con la llegada de Jean Grey / Fénix.

PUNTUACIÓN: 6/10

¡La batalla por el pasado, el presente y el futuro! La épica batalla llega a su fin. Es la lucha entre los que están fuera del tiempo. El resultado depende de que alguien pueda, en última instancia, tomar la decisión correcta. ¿Será suficiente?

Caída de Dinastía de X se ha encargado de acabar con la amenaza de Orchis y las Inteligencias Artificiales de Nimrod y la Centinela Omega. Mientras, esta miniserie se centró en la amenaza que suponía Enigma, un Dominio divino creado a partir del Nathaniel Esex original , que supone una amenaza multiversal para toda la vida en todas las ramas temporales. El final de este comic ofrece un final espectacular a esta amenaza con la llegada de una renacida Jean Grey con el poder del Fénix. Por cierto, dentro que me parece que estamos ante un buen comic que me ha gustado, me llama la atención cómo la complejísima historia de la Era de Krakoa ha sido culminada con un «llega Tormenta y gana» en Caída de Dinastía de X y ahora tenemos un «llega FÉNIX y vence a Enigma». Como comentaba en la miniserie paralela, si era tan fácil, ya podían haber resucitado antes a Jean Grey, la de sufrimiento que se hubieran ahorrado los mutantes.

El comic tiene dos vertientes, una cósmica con el combate de Jean Grey contra Enigma, y una segunda en la que tienen que resolver la trama de Moira McTaggert y su habilidad de resetear el continuo espacio-tiempo. El comic se enfrenta a esta situación y nos ofrece una buena escena de Charles Xavier y Moira, en la que Charles la dice que ella es la clave para que Jean pueda derrotar a Enigma debido a las acciones que le vimos en los números previos de esta miniserie. Tengo que decir que me parece un buen final para Moira, un personaje que en realidad nunca fue tan importante dentro de la franquicia mutante.

La parte mala de este comic es el papel que le hacen jugar a Xavier en esta miniserie, y en general en todo el final de esta Era de Krakoa, que me parece patético. Que la explicación que hacen es que Xavier consiente cometer centenares de asesinatos para poder llegar a estar en una situación en la que pueda contactar con Moira para convencerla que cambie de bando en el último momento es lamentable. Empezando con que si Xavier había instalado un troyano en la mente de Moira, debería haberle permitido comunicarse con ella sin necesidad de convertirse en un asesino de masas. Por cierto, que no acabo de entender como el gobierno de USA puede saber que Xavier fue el causante de la muerte de la nave militar si los mutantes no se lo dijeron. Y no veo a Scott dejando que los mismos humanos que han estado apoyando a Orchis encierren o maten a un mutante, por muy graves que sean sus pecados. Otra chorrada lamentable, que no se si se comentará en el epílogo de la Era de Krakoa que tendremos el mes que viene en el Patrulla-X 35, un comic que servirá de epílogo para esta etapa que aquí se cierra.

En el apartado gráfico, R.B. Silva había dibujado toda la miniserie, y en este número es sustituido por Luciano Vecchio, que había dibujado la miniserie de La resurrección de Magneto. Y no se el motivo de este cambio, pero me parece una falta de respeto tremenda de Marvel hacia sus artistas y hacia los lectores. Y el caso que Vecchio no hace un mal trabajo, pero es un artista ahora mismo muy por debajo de R.B. Silva. Si Vecchio ofrece buenos momentos visuales, muchos de los cuales son más mérito del colorista David Curiel que de su dibujo, creo que si los hubiera dibujado Silva hubiéramos tenido momentos para el recuerdo que quedarían para la historia de la franquicia mutante. En su lugar, tenemos unas páginas que están bien. Y no siendo mal dibujo, me parece una pena y una vergüenza lo que hace Marvel con sus dibujantes. De hecho, la mayor clave que explica que este comic ya es el pasado de Marvel es lo rápido que han quitado a los dibujantes para hacerles dibujar otra cosa más importante para la actualidad marvelita. De vergüenza.

El final de Ascensión de Potencias de X me parece un buen comic leno de momentos super espectaculares. En realidad no se le puede pedir más, dentro que no puede borrar meses y meses de una Era de Krakoa que ha resultado ser una etapa totalmente fallida.

Comparto las primeras páginas del comic:

No voy a echar de menos a la Era de Krakoa pero me ha gustado el final de esta Ascensión de Potencias de X. Y ahora, a leer el epílogo de la etapa, que nos llegará el mes que viene en el Patrulla-X 35.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Caída de Dinastía de X 5 de Gerry Duggan, Lucas Werneck y Stefano Caselli (Marvel Comics – Panini)

Termina la Era de Krakoa. Ya tenemos aquí el quinto y último número de Caída de Dinastía de X de Gerry Duggan, Lucas Werneck, Stefano Caselli y Bryan Valenza. Y lo mejor que se me ocurre decir es que al menos consiguen que el final sea espectacular y digno, arreglando en parte la tremenda decepción que me llevé con el número anterior.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

¡La batalla por el futuro! Orchis contra La Patrulla-X. El vencedor se queda con el futuro. Orchis ha empujado a los mutantes al peor momento de su historia, lo que significa que La Patrulla-X tiene que luchar como nunca antes. ¿Será suficiente?

Gerry Duggan consigue cerrar de forma correcta esta miniserie Caída de Dinastía de X. Estas 22 páginas incluyen momentos épicos y batallas por el destino del mundo, mostrando a los héroes en la cúspide de su poder. Me quejé mucho mucho el mes pasado por el absurdo giro de Xavier, pero reconozco que al menos esta grapa ofrece un buen final a la historia con un montón de momentos super espectaculares que sirven de lucimiento para el dibujante y tienen una buena conexión emocional, aprovechando el vínculo Magneto-Polaris, Scott-Ororo y Scott-Jean. Cuando algo no me gusta lo digo, pero también cuando algo sí lo hace.

Una duda que se me plantea leyendo esta miniserie es que en los últimos meses hemos tenido múltiples tramas simultáneas, como ha sido la de la resurrección de Magneto. Y tengo claro que si quiero saber cómo consiguen resucitarle, tengo que comprarme la miniserie correspondiente. Y lo mismo pasa con la de Jean Grey, que creo que se trató en ¿Dead X-Men? No lo se seguro. Pero la duda es que la clave que provocó la rendición de Xavier (vaya papelón le han dejado los editores de Marvel en los últimos tiempos) durante la última Gala Fuego Infernal fue la amenaza de Orchis de matar a los millones de humanos que habían tomado las medicinas de Krakoa. Eso imagino que ha debido tratarse en algún otro comic reciente, pero no se donde. Y en todo caso me resulta llamativo que un tema tan importante no haya sido ni mencionado es esta miniserie, ni tampoco en Ascensión de Potencias de X. Porque la sensación que la historia se ha quedado coja no es una sensación agradable.

En el apartado gráfico, desde hacía meses Lucas Werneck no consiguió mantener el ritmo mensual y ya desde el tercer número necesitó que otro dibujante dibujara varias páginas del comic. Para este final hay que agradecer que Marvel se haya traído a Stefano Caselli, que es un seguro de vida, y que mejora completamente al muy flojito Jethro Morales que trabajó en os números 3 y 4. Creo que Werneck es un dibujante funcional más que correcto para una serie de «segundo nivel» dentro de Marvel, pero no era el adecuado para el comic definitorio de la franquicia mutante que marca el final de la Era de Krakoa. Y para un ejemplo, este comic. Las páginas de Caselli me gustan muchísimo más que las de Werneck, ya sea por la composición o simplemente por la forma en que dibuja a los protagonistas. Tener a Caselli consigue que visualmente este comic sea una mejora importante respecto a los números previos de esta miniserie. De hecho, me deja perplejo que los mejores momentos de este comic se los den a Caselli, no a Werneck. Y, a ver, Caselli nos ofrece momentos estupendos visualmente, como la llegada de Magneto o de Ororo, o el final con la plegaria de Scott a Jean. Pero de alguna forma me parece una falta de respeto tremenda al artista que te había hecho la miniserie, ya que en el climax decides que otro haga los mejores momentos del comic. Aunque «respeto» y «artista» es algo que no suele poder ponerse en la misma frase cuando hablamos de Marvel. Dicho esto, aún sin el plus de tener a Caselli, pensando en el aspecto gráfico no creo que esta Caída que Dinastía de X haya sido un comic con un mal dibujo, ha cumplido relativamente bien lo que se necesitaba.

Dentro que me ha gustado el final de esta Caída de Dinastía de X, no puedo dejar de comentar que el final toda la complejidad inicial de la Era de Krakoa se ha resuelto de la manera más facilona (y un poco tonta) posible, ya que el comic se resumen en que llega TORMENTA y ganan los mutantes. Con lo fácil que es, ya podía haber llegado antes, la de sufrimiento que se hubieran ahorrado los mutantes. Bromas aparte, el comic resulta super espectacular, pero lo de los niveles de poder cambiantes de los mutantes merecería un estudio aparte. Porque los rayos de Tormenta nunca pudieron dañar a Nimrod y en este comic lo pulverizan (con la unión del resto de héroes, está claro). Hacer a los mutantes demasiado poderosos es uno de los problemas de la Marvel de los últimos años, y visto lo visto parece claro que no es algo que los editores de Marvel vean como un problema, porque siguen apoyándose en ese recurso una y otra vez.

La Era de Krakoa se acerca a su final. Y ha sido una etapa fallida, aunque haya que agradecer los pocos destellos de brillantez, como los que hemos visto en esta grapa. Con todo, tengo que reconocer que me interesaba este comic porque quería saber como terminaban la historia, pero no creo que vayan a ser unos comic que vaya a leer de nuevo en mucho tiempo. Tras esta grapa, sólo falta saber el final de Ascensión de Potencias de X, que mañana reseñaré, y el epílogo del Patrulla-X 35 que se publicará en Octubre. Ya casi se puede decir que la Era de Krakoa es historia. Y no la echaré de menos.

Comparto las primeras páginas de este comic:

No voy a echar de menos a la Era de Krakoa, pero me alegro que Gerry Duggan, Lucas Werneck y Stefano Caselli nos hayan dado un buen final para esta miniserie.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de Ascensión de Potencias de X 4 de Kieron Gillen y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

Estaba disfrutando moderadamente el capítulo final de la Era de Krakoa de la franquicia mutante, pero el giro que han planteado en Ascensión de Potencias de X de Kieron Gillen, R.B. Silva y David Curiel (y en Caída de Dinastía de X) me ha echado completamente. Desastre total.

PUNTUACIÓN: 4/10

¿Quién es el Traidor-X? Tras la mayor traición en la historia de La Patrulla-X, el Consejo Silencioso en el exilio debe actuar. Tienen un plan. ¿Alguien o algo puede sobrevivir a la experiencia? A medida que La Era de Krakoa avanza hacia su conclusión, las dos series que son una convergen en un acto de infamia.

Siempre digo que intento ser lo más «objetivo» posible, pero es un objetivo imposible, porque todos tenemos nuestros gustos que hacen que un comic o película nos guste o no lo haga por motivos concretos o por sensaciones inconcretas. Y en el caso de Ascensión de potencias de X hay un poco de cada.

En mi reseña del lamentable Caída de Dinastía de X ya comenté lo absurdo que me resultó el giro de hacer que Xavier fuera un traidor a la causa mutante, y como esta absurdez me ha echado del comic. Pero en realidad este giro tuvo lugar primero en el cliffhanger del tercer número de esta colección, que terminó con Xavier disparando a Rachel Summers. El momento estaba contado de una forma tan extraña, aparte del detalle de ¿De donde ha sacado Xavier la pistola?, que mi mente no podía procesar en ese momento la posibilidad que Xavier estuviera traicionando a la raza mutante. Y cuando leo este comic esta traición simplemente no tiene sentido. No lo tiene cuando en esa misma grapa Xavier iba a matar a una Moira McTaggert niña para reiniciar la realidad. Que decida no hacerlo y justo a continuación mate a Rachel y ponga en marcha la traición en un fail como una casa. Narrativamente no tiene sentido.

En Caída de Dinastía de X ya comenté lo ridículo y frustrante que es comprar dos series de 5 números que se supone que cuentan una historia autocontenida y satisfactoria para descubrir que no se entiende porque deberías haber comprado otras series adicionales de la franquicia mutante. Pero incluso sin haber leído ese Dead X-Men 4 donde se cuenta como tuvo lugar la traición (cambio de opinión) de Xavier, la sucesión cronológica de hechos que lleva a esta traición no tiene sentido. Desde el número 1 de esta colección Xavier se encuentra en el lugar nulo fuera del tiempo, por lo que esta traición debería hacer tenido lugar ANTES del inicio de esta miniserie, lo cual convierte todo lo que hemos visto hasta ese momento en una mentira que no debería haberse podido producir. Ya no es que ética o filosóficamente no me crea que Xavier sea capaz de convertirse en un asesino de masas para salvar a los mutantes, es que resulta ridículo que antes no matara a todos los simpatizantes de ORCHIS cuando tuvo ocasión, aún sabiendo que son malvados, y ahora nos tengamos que creer que matará a gente inocente. No es posible, la suspensión de credulidad ha saltado por los aires. Y si encima la cronología no se entiende o está poco clara, el problema es enorme.

Además del problema de Xavier, que ya es bastante grave, Ascensión de Potencias de X sufre por una historia de Kieron Gillen que se hace difícil de seguir en la mayoría de momento. Aparte del Lugar Nulo fuera del tiempo, en esta grapa tenemos escenas en Krakoa Pacífica (la Tierra), Krakoa Atlántica (la Sala Blanca) y Krakoa (la Tierra). ¿No son lo mismo? Parece ser que no. Apocalipsis que se suponía que había salvado al ser vivo Krakoa, pero parece que las islas son otra cosa que no acabo de entender. Y en estas islas, de repente aparece Éxodo al que no se le había visto en la Sala Blanca. ¿De dónde ha salido? Entre lo que no entiendo y lo que no tiene sentido o es un porque si, cuando dejo de ver las bonitas imágenes y me pongo a pensar en lo que me están contando, no dejo de ver los agujeros a todo. Y es una sensación terrible, pensando en que estoy pagando por un comic que debería ser satisfactorio en si mismo, cosa que esta miniserie no consigue ni siquiera pensando en la unidad que se supone que forma con Caída de Dinastía de X. A todo esto, otro detalle insatisfactorio es que Jonathan Hickman planteaba un orden de lectura para Dinastía de X y Potencias de X que hacía que la lectura fuera aún más satisfactoria. En el caso de estas miniseries es imposible que haya ningún orden porque los sucesos de los dos comics se cruzan varias veces, de forma que es imposible decir si hay que leer antes un comic u otro. En realidad, los dos chafan situaciones del otro. El bajonazo ha sido tremendo.

Y a todo esto, la traición de Xavier ha monopolizado esta grapa hasta el punto que la amenaza de Enigma, la inteligencia creada por Nathaniel Essex, casi ha quedado aparcada en esta grapa, con apenas unas viñetas con Moira y el final del comic con Madre Justa en la que el clon de Essex promete contar a Enigma todo lo que sabe. Mientras, aunque Xavier lo ha retrasado matando a Rachel Summers, en realidad parece que la solución de todos los males de los mutantes reside en que Jean Grey resucite con el poder del Fénix, lo que en realidad sería un final super facilón (si es que confirma) para una trama que ha sido exageradamente enrevesada, cuando no hubiera sido necesario pensando en lo parece que nos han contado.

En positivo, tengo que decir que me encanta el dibujo de R.B. Silva y el color de David Curiel. Silva ha sido el factor clave que hace que este comic sea mucho mejor que su compañero Caída de Dinastía de X, con el agravante del baile de dibujantes con Lucas Werneck y Jethro Morales. Todo lo que dibuja Silva luce espectacular. Y los personajes tienen una personalidad y una fuerza que Werneck ni sueña en poder añadir a la página. Incluso aunque la historia de Gillen resulta ininteligible en muchos momentos, Silva consigue que la lectura de este comic sea un placer. Como digo, el dibujo es con mucha diferencia lo mejor de este comic.

Lo malo es que la historia hace agua por todos lados. Los editores mutantes salientes la han cagado de forma alucinante. No se qué es peor, si leer estos comics o pensar que alguien pensó en este giro de Xavier y al resto de todo el staff editorial de Marvel y al resto de escritores, les pareció bien. Dado que sólo queda u número para terminar la miniserie, lo compraré para saber cómo se las apañan para terminar esta historia. Pero a pesar del estupendo dibujo de Silva, en realidad lo que me pide el cuerpo ahora mismo es dejar de comprar todo lo que tenga que ver con los mutantes de Marvel. Naufragio total.

Comparto las primeras páginas del comic:

A pesar de un dibujo estupendo, Ascensión de Potencias de X se ha ido a la mierda con el terrible giro de Xavier ideado por los editores de la franquicia mutante. Desastre absoluto.

PUNTUACIÓN: 4/10

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Crítica de Caída de Dinastía de X 4 de Gerry Duggan y Lucas Werneck (Marvel Comics – Panini)

Cuarto número Caída de Dinastía de X de Gerry Duggan, Lucas Werneck y Jethro Morales en el dibujo y Bryan Valenza en el color, un número en el que tengo que decir siendo suave que me han perdido completamente.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

¡Mi aliado, mi enemigo! Dicen que un animal herido puede ser el tipo de animal más peligroso al que enfrentarse. A medida que la lucha entre los mutantes y Orchis alcanza un punto mortal, una revelación sacude a La Patrulla-X. ¡Las dos series que son una confluyen en una horrible traición a medida que La Era de Krakoa se acerca a su fin!

Los cuartos números de Caída de Dinastía de X y su serie hermana Ascensión de Potencias de X representan todo lo malo que ha tenido la Era de Krakoa que se encuentra en sus últimos coletazos. Empezando por un giro ridículo que ha convertido a Charles Xavier en un villano que matará a los humanos con tal que las I.A. de Nimrod y la Centinela Omega perdonen la vida a los mutantes y les permitan vivir en una «reserva» natural exclusiva para ellos. No es que sea ridículo, es que me ha repugnado profundamente. Pensar que los escritores y editores mutantes han pensado esta idea y nadie tuviera ningún reparo refleja el desvío moral que se vive en la oficina-X. E incluso si el mes que viene resultara que Xavier buscaba conseguir la confianza de las I.A.s para traicionarlas en el último momento, han convertido a Xavier en un asesino de masas con la destrucción de la nave militar que se dirigía a destruir la Ciudad Centinela. Ese es un pecado, un crimen en realidad, del que ya no se vuelve. No hay vuelta atrás para Xavier. Y es todo culpa de los editores idiotas con ideas de bombero.

Una idea de bombero torero que en realidad no era necesaria. Si ya era complicado ver a los mutantes luchar contra las diferentes facciones de Orchis por un lado, contra Nimrod, la centinela Omega y su Ciudad Centinela por otro, y contra la I.A. ENIGMA creada por Mister Siniestro y sus diferentes clones (argumento principal de Ascensión de Potencias de X), enrevesar aún más el final de era Era de Krakoa con el giro de Xavier y su conversión a villano es una vergüenza absoluta. Una vergüenza que no mejora lo que había y que me echado emocional e intelectualmente de este comic.

Cuando comentaba que este comic representaba todo lo malo de la franquica mutante y la Era de Krakoa me refiero en concreto al otro gran problema de este comic y es que es ininteligible si no has leído TODAS las colecciones mutantes. Cuando se inició la Era de Krakoa, Jonathan Hickman planteó Dinastía de X y Potencias de X como unas series hermanas interconectadas que en sus 12 números te daban toda la información para poder entenderlas disfrutarlas. Al anunciarse Caída de Dinastía de X y Ascensión de Potencias de X entendía que planteaban algo similar, cosa que no se ha cumplido. Si el propio giro de Xavier es terrible, casi peor es que surge de la nada y sin justificación ninguna. Y luego resulta que Julián Clemente comenta en el Spot On que tendríamos que haber leído el Dead X-Men 4 para conocer de donde viene el cambio en Xavier. Un giro ridículo que aparentemente (porque no lo he leído) viene por una conversación de Xavier con alguien que le convence para hacer todo lo que haya que hacer, sea lo que sea, para garantizar la supervivencia de la raza mutante. Dentro de lo malo que es que el comic en si no te de la información necesaria para entender la historia, no quiero ni imaginar qué debieron sentir los lectores americanos al encontrarse este giro ridículo de la nada sin ningún contexto de ningún tipo.1 Yo me he llevado un chasco importante, pero en USA el golpe debió ser de aupa. Y en realidad, en el momento en que un comic no ofrece una lectura autocontenida satisfactoria en si mismo, es el momento en que el comic no funciona. Y no soy un lector novato, llevo leyendo a los mutantes desde hace 40 años y conozco la complejidad que exista a la hora en empezar a leer a los mutantes. Pero eso es una cosa y otra es el engendro que Marvel ha planteado para este final de la Era de Krakoa. Comprar dos miniseries de 5 números y quedarte con la sensación que me he quedado a mitad de la historia es una sensación negativa tremenda pensando que me estoy gastando mi dinero para leerlos. Y a la vez, que Marvel me obligue a comprar ¿otros 10 comics?¿más? para poder entender una historia es un sacacuartos inconcebible. Con actitudes como esta lo único que puede suceder es que deje de comprar completamente a los mutantes.

Caída de Dinastía de X en realidad tiene otros problemas añadidos. Y es que en realidad no está contando una única historia como sí vemos en Ascensión de Potencias de X (aunque la historia de Gillen sea también ininteligible). En este comic tenemos varias tramas en paralelo que van más o menos a su aire. Una de las tramas es el intento de Orchis de destruir a Krakoa. Al comienzo de la miniserie era Juggernaut el que intentaba protegerle, pero no se sabe muy bien por qué Cain Marko ha desaparecido y es Apocalipsis quien tiene que llegar al rescate. La idea que para que Krakoa viva varios mutantes deben dar su vida y su energía vital, apalizándoles antes Apocalipsis, es otra idea un tanto perturbadora que tampoco me funciona. Aunque en este caso, al menos es algo que ya habiamos visto de Apocalipsis, que forzaba a los mutantes sin poderes a luchar contra él para mostrarse dignos de ser resucitados con sus poderes.

Otro tema es el combate de los mutantes contra Nimrod y la Ciudad Centinela. Lo que debería ser el arco principal de esta miniserie se ha quedado en casi nada limitado por la extensión de las otras tramas que tenemos en este arco. Apocalipsis y Krakoa se extienden a lo largo de 10 páginas de las 22 que tiene este comic, mientras que la lucha contra Nimrod y la traición de Xavier tienen 12 páginas. Y el conflicto ético entre Scott Summers y Xavier está bien, pero queda lastrado por el propio cáncer de un giro absurdo y por un dibujo decepcionante.

Porque este es el otro gran pecado de este comic y que representa el gran problema de los comics Marvel del siglo XXI: El baile de dibujantes. Como ya pasó en el número anterior, Lucas Werneck no dibuja todo el comic, siendo acompañado por el muy mediocre Jethro Morales. Y Werneck no es gran cosa, pero Morales es aún peor. No se explica cómo Marvel piensa en él para los que se supone que son los comics más importantes de 2024 de la franquicia mutante. Hablaba antes de las diferentes tramas de este comic. Y la verdad es que el ataque de la estación S.W.O.R.D. contra la ciudad Centinela, la splash-page de los mutantes contra Nimrod o el rescate de Apocalipsis de Krakoa eran situaciones que daban para momentazo visual. Lamentablemente, los dibujantes no saben sacar partido a ninguno de estos momentos, desluciendo el resultado final. Si ya es malo tener una historia mala, si el dibujo tampoco acompaña es imposible disfrutar de un comic mainstream de estas características.

En resumen, el chasco que me he llevado con este número de Caída de Dinastía de X ha sido monumental. Y si leéis mis reseñas, podéis comprobar que aunque no he conectado con la Era de Krakoa, empecé a comprar estas dos miniseries (Caída y Ascensión) deseando que acertaran con el final y queriendo que me gustaran. Pues a pesar de la predisposición positiva, siento que me han echado. Dado que sólo falta un número para terminar las miniseries, las compraré para acabar de leer esta historia. Pero menudo desastre.

Comparto las primeras páginas del comic:

Marvel la ha cagado con Caída de dinastía de X. El ridículo giro de Xavier, a falta que intenten otro giro final, ya no tiene vuelta atrás y significa el desastre para la franquicia mutante.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

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