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Crítica de Wolverine: Revenge 1 de Jonathan Hickman y Greg Capullo (Marvel Comics)

Tenía muchas ganas de leer el retorno de Greg Capullo a Marvel. Y lamento tener que decir que Wolverine Revenge, su miniserie de 5 números junto a Jonathan Hickman y que cuenta con entintado de Tim Townsend y color de Fco. Plascencia, ha resultado un chasco importante.

PUNTUACIÓN: 5/10

¡HICKMAN Y CAPULLO UNEN FUERZAS PARA UNA EPOPEYA DE LOBEZNO SIN IGUAL!

Greg Capullo hace su gran regreso a la narrativa de Marvel Comics cuando él y Jonathan Hickman enfrentan a WOLVERINE contra un grupo de enemigos que pondrán su mundo patas arriba. ¡Ha sido golpeado! ¡Ha sido ensangrentado! Y LOGAN sólo tiene un pensamiento en mente: ¡VENGANZA! No te pierdas esta prestigiosa miniserie, que se convertirá en una de las historias que definan la leyenda de Lobezno.

Mark Millar comentó hace unos meses que una de las claves para que la industria del comic mainstream americana recupere parte de su salud perdida pasaba por que Marvel y DC se dejaran de tonterías y contrataran a los mejores profesionales del medio para que hicieran trabajos con sus personajes más populares. Algo con lo que yo estoy totalmente de acuerdo, dado que esos comics no sólo serían super ventas, sino que los lectores muy probablemente aprovecharían para comprar otras cosas una vez estuvieran en la librería especializada. Tener un comic de Lobezno dibujado por Greg Capullo entra sin duda en esa categoría, al ser un artista super estrella que llevaba décadas fuera de Marvel tras trabajar en Spawn y en DC Comics. Y tener comics de este tipo, al igual que otros como Transformers de Daniel Warren Johnson y Jorge Corona, con ganchos que llevan a lectores de nuevo a las librerías, que es el primer paso fundamental para que las tiendas vendan sus productos: Que los clientes acudan.

Desde que se anunció este Wolverine Revenge con guion de Jonathan Hickman, todo el mundo sabiamos que este comic lo iba a petar, echando Marvel el resto al promocionar este comic vendiendo que iba a ser «una de las historias que definen la leyenda de Lobezno». Ahora que por fin he podido leer el primer número, tengo que reconocer que me he llevado una importante decepción por culpa del planteamiento de Jonathan Hickman, que ha provocado la desconexión total a partir que me di cuenta del giro de la historia y de lo que eso significa.

El número comienza explicando que esta historia tiene lugar 10 días después de la conclusión del evento Fatal Attractions (1993), cuando el asteroide M cayó sobre la Tierra y la muerte de Magneto provocó un pulso electromagnético masivo que dejó fuera de combate todos los sistemas del hemisferio norte. El Nick Fury original interrumpe la svacaciones de caza de Lobezno para reclutar al mutante para una misión. A bordo de uno de los tres helitransportes de SHIELD supervivientes, Furia explica a Lobezno, el Soldado de Invierno y el Capitán América que el pulso electromagnético que dejó sin luz a Occidente está provocando una escalada de muertes y catástrofes, y que necesitan toda la ayuda posible para «robar» el único reactor de fusión en frío de S.E.E.D. que se sabe que funciona. Pero ese reactor está en manos de Mente Maestra y la Hermandad de Mutantes Diabólicos en Tunguska, Rusia. A partir de ahí se inicia una misión en la que todo acabará yendo mortalmente mal.

En ese momento de la historia ya hubieron cosas que empezaron a chirriarme y que no me cuadraron, y que me estaba sugiriendo que Hickman se estaba pasando la continuidad del universo Marvel por el forro. Empezando con la pregunta obvia: ¿Por qué la Hermandad de Mutantes Diabólicos tienen el único generador de fusión fría que funciona cuando varios de los héroes más inteligentes del planeta (Tony Stark, Reed Richards, T´Challa, etc.) en condiciones normales seguro deberían tener el suyo operativo? Esto al final es la punta del iceberg, seguro no es lo más grave. Porque sin desvelar las sorpresas de este comic, el problema es que Wolverine Revenge es un comic fuera de continuidad. Y esto ha supuesto una frustración enorme.

Sólo hay dos opciones. O es un comic fuera de continuidad en el que todo es una locura y por tanto todo te da igual, o estamos ante una historia tipo «Kulan Gath» en Patrulla-X en la que al final todo vuelve al punto de inicio. En cuyo caso, las repercusiones o importancia de este comic quedan totalmente en entredicho. Pensando en que estamos en la primera posibilidad, Wolverine Revenge es una historia fuera de continuidad que Marvel NO ha querido vender como tal porque sabía que este detalle restaría lectores. Y creo que este tipo de historias no se le dan especialmente bien a Hickman. Desde luego, no es Tom Taylor. Y es que el escritor de DC consiguió en Injustice o DCsos que aunque haya montones de muertes de personajes claves de DC, cada una de las muertes te impacta y te duele. Porque la forma en que se plantean provoca la conexión con el personaje que van a morir. Por eso los comics de Taylor son tan entretenidos y satisfactorios. Sin embargo, Hickman presenta unos cameos para morir a las primeras de cambio sin que hayan hecho nada que justificara la aparición de esos personajes en primer lugar. Aparte de ser unas situaciones que de nuevo rompen con la continuidad Marvel porque esos personajes no deberían ser derrotados con la facilidad que se muestra en este comic. El supuesto shock nunca llega a producirse por la forma tan ridícula como se plantea todo. En este sentido, este primer número de Wolverine Revenge me parece lo más flojo que ha escrito Hickman en la última década o más. Porque incluso en otros comics en los que he conectado menos, por ejemplo las miniseries Ultimate Invasion o D.I.O.S.E.S., al menos la historia planteaba un misterio que me hacía querer saber cómo lo iba a resolver Hickman. En este Wolverine Revenge, la sensación de What if? con ínfulas de importancia ha arrasado con todo.

Pero no es sólo Hickman, porque tampoco he visto a un Capullo a gran nivel en esta primera grapa. Y eso que Hickman plantea el arranque de la historia en la Tierra Salvaje para que Capullo pueda dibujar dinosaurios, algo que le encanta. Igual es porque la propia historia de Hickman no plantea hitos para su lucimiento, pero Capullo con sus equipo habitual de Tim Townsend en el entintado y Fco. Plascencia en el color están bien. Pero no sobresalienteS. Me gusta ver a Capullo dibujando a Nick Furia o al Capitán América, por no hablar de villanos como Deadpool (si, en este mundo es malo), Omega Red o Dientes de Sable. Pero luego en realidad lo que hacen y lo que les pasa no provoca precisamente mi emoción. Porque como comentaba antes, todo me ha resbalado, y ni siquiera el dibujo de Capullo ha conseguido engancharme a esta historia.

Wolverine Revenge es una miniserie de cinco números. Tras leer el primer número, me da la sensación que Marvel está intentando copiar el éxito del sello Black Label de DC, que plantea comics fuera de continuidad, o con una continuidad indefinida, que se venden como rosquillas en el canal de librerías generalistas tipo FNAC a un público al que la continuidad no le importa ni la conoce. Pensando en la importancia de los autores Hickman y Capullo, y del gancho de Lobezno, creo que estamos ante un comic que Marvel quiere que tenga vocación de super venta que dentro de 10/15 años siga reimprimiéndose y vendiéndose como rosquillas. Sin embargo, tras leer un comic tan exagerado y over-the-top en el que todo resbala al lector, veo muy difícil que este comic vaya a ser bien valorado por los lectores o la crítica especializada. De momento yo me he quedado tan chafado que no quiero saber cómo sigue la historia, es que me da todo igual. Y acepto que Marvel plantee un entretenimiento exagerado «sin más», pero una parte fundamental del éxito de Marvel fue que las historias importaban. En el momento en que te pasas al mundo del What if?, la diversión puede conseguirse, claro que si. Pero la forma tramposa en la que Marvel lo ha planteado todo me deja la sensación que me ha engañado a sabiendas que lo estaban haciendo. Y la sensación como lector no puede ser peor.

Comparto las primeras páginas del comic:

Wolverine Revenge ha sido un importante jarro de agua fría. Ni siquiera el arte de Capullo puede salvar un comic que prometía mucho pero que el planteamiento de Hickman ha dejado herido de muerte.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de D.I.O.S.E.S. 7 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman y Valerio Schiti, con color de Marte Gracia, se acerca al final. Comparto mis impresiones de este séptimo y penúltimo número centrado en Dimitri, el compañero de Wyn.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Dimitri es un huérfano que nació en el Cosmódromo. En alguna parte está lo que ha estado buscando toda su vida. El camino de entrada es el camino de paso. Todo lo que tienes que hacer es escuchar la señal.

Llegados al séptimo número de D.I.O.S.E.S., está claro que no se le puede pedir a este comic que sea algo que no es. Sin embargo, refleja para bien y para mal lo que es el estilo de escritura de Jonathan Hickman y sus tics recurrentes. Cosas que pueden volarle la cabeza a algunos lectores pero que provocan desconexión a otra parte de fandom.

Pero antes de todo, tengo que quitarme el sombrero antes Valerio Schiti y Marte Gracia. Luego entro en la historia, pero el dibujo super dinámico de Schiti y el color espectacular de Gracia hacen que el comic sea un manjar para los sentidos. Los posibles problemas del comic son sobre la historia de Hickman, Schiti está a un nivel de super estrella en que merece la pena leer todo lo que haga. Sus composiciones de página, la forma en que hace que conversaciones que no apartan nada resultan interesantes, la fluidez narrativa y la maravilla que son sus escenas de acción hacen que este comic destaque sobre todo por su acabado artístico.

El «problema» de este comic no es el dibujo, claro, sino la historia de Hickman a la que sólo le falta un número para su finalización. Y más que «problema», el gráfico de Hickman que comparto a continuación y que aparece en este número explica los problemas que tengo con Hickman. Con la escritura de Hickman a nivel general, y con la premisa y ejecución de este comic.

En este séptimo número protagonizado por Dimitri tenemos el origen del ayudante de Wyn. Descubrimos que sus padres eran cosmonautas rusos que desaparecieron hace décadas, y todo lo que ha hecho Dimitri en su vida, incluso unirse al Orden Natural de Todo, estuvo motivado con su lucha para encontrarlos. A lo largo de la miniserie Dimitri estuvo dejando balizas en las diferentes localizaciones que visitaba. Hasta este comic parecía que era un plan del Orden Natural de todo, pero en este comic descubrimos que Dimitri tenía su propia agenda. Esto en si ya debería ser problemático, pensando en que el Orden parece ser una «organización» super poderosa. Pero en realidad, el problema es que toda la aventura parece una excusa para lo que parece que es más interesante para Hickman: El cuadro en el que nos explica que la realidad del Universo Marvel se construye dentro de un cuadrado creado dentro de las coordenadas Ciencia-Magia, Bien-Mal, Nacimiento-Muerte. Esto Hickman lo llama «el eje de poder».

Los padres de Dimitri desaparecieron en 1963 cuando era un niño de ¿8-10 años? Desde luego, Dimitri se conserva bien pensando que tiene casi 70 años. La búsqueda de sus padres le obliga a abrir un portal a un lugar fuera de la realidad conocida. Y dentro que la aventura está chula, dentro que la madre de Dimitri aparece de la nada, a todo el conjunto le falta tensión ya que no sabemos qué son estos seres habitantes de esta otra realidad. Aparte, la historia resulta anticlimática con el rescate de la madre de Dimitri sólo para verla morir cuando su cuerpo recibe de golpe los 60 años en que estuvieron perdidos. Además, la historia tiene un no final, dado que Dimitri desaparece para buscar a su padre, quedando la historia inconclusa. Así que dentro de un comic con un dibujo super chulo, tenemos una historia donde alguien viaja a un sitio para encontrarse con algo no explicado, para volver a viajar una segunda vez sin saber lo que ha sucedido. Y como pasa con Hickman, sumado a la premisa del octavo número, esto parece que va a quedarse colgado hasta otro momento. Que no será en esta serie que aún no se sabe si va a tener continuación. Plantear un comic supuestamente inteligente que sólo plantea preguntas sin responder nada en realidad es más fácil de lo que parece. Y seguro es más tramposo.

Aparte, Marvel vendió este comic con la premisa de ver a Jonathan Hickman reinventar la cosmología del Universo Marvel. Para ello creó dos facciones, los Poderes Fácticos y el Orden Natural de Todo. Wyn es el avatar de los primeros mientras que Aiko y Dmitri pertenecen a los segundos. Pero tras 7 números nunca hemos llegado a saber exactamente qué es el Orden Natural de Todo, de donde surge su poder y cual es la diferencia que tienen con los Poderes Fácticos. De momento, sabemos que alargan la vida de sus adeptos, pero poco más. De hecho, no dejo de leer en el prólogo de cada grapa lo de «una alianza incómoda entre ciencia y magia» para definir la relación entre estos poderes pero al final queda como una frase vacía sin interés dado que Hickman no se ha molestado en responderla. A estas alturas del comic, y sobre todo con la certeza que es una pregunta que Hickman no se ha planteado responder para empezar, es casi insultante para el lector.

Esta nueva cosmogonía se suponía que tenía que sustituir a la anterior, pero diría que los conceptos de Hickman no han cuajado. Si lo hubiera hecho esta miniserie no hubiera tenido tan sólo 8 números, o tras su finalización Marvel ya habría anunciado su continuación futura, cosa que de momento no ha hecho. Así que Hickman ha vuelto a colar a los lectores un comic con montones de conceptos ambiguos cuyo desenlace no está claro donde se va a producir. Por otro lado, puesto en la balanza, sigo quedándome completamente con Stephen Extraño como ser más poderoso del ámbito mágico de Marvel. Y no se si veo a Jed MacKay usando los conceptos de Hickman para sus estupendas aventuras.

D.I.O.S.E.S. no ha conseguido conectar con mis gustos, a pesar del estupendo dibujo de Schiti y Gracia. Una pena. Y sin embargo, aún confío que Hickman sea capaz de darnos un final a la altura. Aunque en realidad, creo que va a ser un final tan anticlimático como ha sido la serie en general.

Comparto las primeras páginas del comic:

D.I.O.S.E.S. no es un mal comic, y desde luego está super bien dibujado. Pero los ticks de Hickman impiden que sea uno notable.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de D.I.O.S.E.S. 6 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

Sexto número de D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman y Valerio Schiti, con colores de Marte Gracia, protagonizado por Aiko Mako, Centivar del Orden Natural de Todo y antigua mujer de Wyn.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Aiko ha hecho algo que no está bien. La única manera de arreglarlo es hacer las cosas bien, decir la verdad y dejar de mentir. Pero ¿a quién no le encanta mentir? Desde luego, el León de Lobos no se encuentra entre los que dicen siempre la verdad.

Hickman continúa con su historia que supuestamente está revolucionando el mundo mágico y sobrenatural del Universo Marvel. Y lo hace con un número unitario protagonizado por Aiko Maki, la antigua espesa de Wyn y actual centivar del Orden Natural de Todo. En esta grapa intentará deshacer el error que cometió cuando captó a Mia DiMaria para el Orden Natural de Todo, privándola de poder desarrollar en plenitud sus habilidades mágicas. En realidad, dentro que todo es correcto, esta trama tiene un problema de base, y es que nunca hemos llegado a saber exáctamente qué es el Orden Natural de Todo, de donde surge su poder y cual es la diferencia que tienen con los Poderes Fácticos que alimentan el poder de Wyn. De hecho, no dejo de leer en el prólogo de cada grapa lo de «una alianza incómoda entre ciencia y magia» para definir la relación entre estos poderes pero al final queda como una frase vacía sin interés dado que Hickman no se ha molestado en responderla.

Aiko emprenderá un viaje para encontrar al Tribunal Viviente, encontrándose al mismo tiempo con Olvido, que resultan ser dos caras de una misma moneda, dos poderes que representan fuerzas inflexibles más allá del entendimiento humano. Para este viaje Aiko pedirá ayuda a Nimue Du Lac y a León de Lobos, personajes presentados por Hickman al principio de este miniserie. Un viaje que recuerda el tránsito por el ría Estigia hacia la Muerte, pero dirigiéndose hacia el Tribunal Viviente (y Olvido). Y en la conclusión de este comic parece que Hickman ha intentado copiar a Gaiman y sus Eternos, al no conseguir Aiko todo lo que buscaba y aprender que buscar y tratar con estos seres celestiales al final tiene un precio.

El comic destaca por el dibujo de Valerio Schiti y color de Marte Gracia, que son los que consiguen que merezca la pena pagar el precio de portada para hacerme con estos comics. Ellos consiguen que la lectura esté chula, acertando Schiti a la hora de hacer que esta historia rellena de diálogos expositivos resulte interesante y carismática. Tengo que destacar la representación que Schiti hace del Tribunal Viviente y de Olvido, ya que consigue que parezcan lo que se supone que son, seres más granes que la vida misma. Dentro de los elementos menos buenos, desde el principio no he conectado con las portadas de Mateus Manhanini para esta serie, y este sexto número no es una excepción. Y entiendo la idea de buscar a un ilustrador de fuera del comic de superhéroes, pero en mi caso la verdad es que me parecen que no funcionan ni son un elemento fundamental que haga que un pector dubitativo se anime a comprar esta colección.

Dentro que D.I.O.S.E.S. es un comic correcto, la frialdad de Hickman arrasa con todo y no consigue que estos nuevos personajes ni las organizaciones a las que pertenecen terminen de interesarnos. Tampoco este viaje de Aiko consigue desembarazarse de la frialdad que plantea Hickman, que acaba consiguiendo que todo sea intrascendente y me resbale. De hecho, esta colección se supone que se planteaba para presentar una nueva cosmogonía para el Universo Marvel, pero cualquier grapa elegida al azar del Doctor Extraño de Jed MacKay ofrece muchísimo más interés, mejores personajes con carisma y personalidad, y apuestas del juego con el destino del Universo Marvel en juego. Veo el viaje de Aiko y sobre todo su conclusión dramática, y es que me resbala todo.

De hecho, ver que la próxima grapa, la penúltima, va a estar protagonizada por Dimitri me sugiere que este comic de 8 números va a terminar con un montón de tramas abiertas. Pensando que no me creo ni loco que Hickman quiera concluir todo lo que ha presentado en una única grapa. No debería decir que D.I.O.S.E.S. es una decepción porque en realidad no conecto con el Hickman de los últimos años ¿la última década? Y sin embargo, sigo acercándome a sus comics con la esperanza que este sí sea el que me va a gustar. Seguiré esperando.

Comparto páginas del comic:

D.I.O.S.E.S. sigue a su bola y ofrece otra historia sin chispa que refleja lo bueno y lo malo de la narrativa de Hickman.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de D.I.O.S.E.S. 5 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

Quinto número de D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman, Valerio Schiti y Marte Gracia, que continúa las aventuras de Wyn esta vez con Mia DiMaria de acompañante.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

La clínica tiene un muro cubierto de palabras. Están escritas con la sangre de los hombres, pero nadie puede leerlas. Mia encuentra piso. No vale la pena exprimir el zumo.

Tras la presentación de Mia DiMaria hace unos números, una joven con aptitudes para la magia y lo sobrenatural que fue captada por Aiko para formar parte del Orden Natural de Todo, en este quinto número se convierte en la protagonista de la historia, al ser contactada por Wyn, el avatar de los Poderes Fácticos, para que le ayude con un pequeño encargo. Un encargo que implica salvar a Dimitri de un cautiverio en una clínica que no cura a sus pacientes.

El comic tiene 25 páginas de historia y se lee de maravilla de principio a fin. El Hickman archivista recupera a los Cisnes Negros de su etapa en Los Vengadores y, sobre todo, a los seres que son los tutores de las niñas y que dirigen la clínica donde está encerrado Dimitri. Me gusta ver a Wyn enseñando a Mia alcanzar su potencial mágico, y cómo la magia en muchos casos implica negociación, consiguiendo liberar a Dimitri con el clásico «tu me das algo, yo te doy algo».

Sin embargo, en general esta historia la siento intrascendente, una tuerca más en la maquinaria narrativa que Hickman plantea para sus historias a la que le falta punch. Dimitri ha sido apresado fuera de plano, conocemos a las tutoras de las niñas futuras Cisnes Negros, pero en realidad no sabemos para qué están intentando descifrar ese mensaje, qué esperan conseguir una vez esté completo. Unas acciones que implican la muerte de un varón para conseguir una nueva letra del mensaje. La construcción de Mia DiMaria me gusta, pero todo lo demás se me queda corto, como la mayoría de cosas que escribe Hickman. Y entiendo que para crear el climax futuro a lo que esto nos dirige, hay que presentar antes el concepto, pero demasiadas incógnitas demasiadas veces al final puede provocar que el lector desconecte.

Por suerte para Hickman, el comic está dibujado por Valerio Schiti y tiene el color de Marte Gracia. Y luce espectacular. En este número la novedad son las dos páginas con el cuento que la tutora jefa de la clínica le cuenta a las niñas que cuando crezcan se convertirán en nuevos Cisnes Negros, en las que Gracia cambia el estilo de color para darle otro feeling a las páginas, además de plantear Schiti viñetas sin encuadrar con este mismo objetivo. En general, da gusto tener un dibujante super top como Schiti que hace atractiva hasta una conversación sobre el tiempo. Y que consigue junto al color de Gracia que el comic luzca espectacular incluso aunque no haya ninguna escena de acción.

El giro final sobre lo que implica para Mia ser una aprendiz del Orden Natural de Todo me hace suponer que por fin en el próximo número empezaremos a conocer qué son estas dos nuevas organizaciones místicas, el Orden y los Poderes Fácticos. Y sobre todo, cuales son sus diferencias que de momento están aparcadas por la tregua. Me da que igual el Orden Natural puede ser la que quiera poner un poco de orden a nuestra caótica existencia, y puede haber provocado algunos de los problemas actuales. Esto es especulación, ya veremos si acierto. Pero lo que si tengo claro es que este número ha sido un interludio, un parón que ha evitado que conozcamos un mes más las respuestas que me estoy haciendo desde el número uno. Y no es algo positivo.

Tras cinco números ya puedo afirmar que la historia de Hickman no está haciendo click. Y el comic se lee muy bien gracias al dibujo top de Schiti, pero me deja con la sensación que estando bien podría haber estado mejor. Quedan tres números para el final, y me gustaría pensar que Hickman me va a volar la cabeza con su climax y las revelaciones que nos quiera contar. Pero no tengo claro que lo consiga, diría que habrán más cuestiones sin resolver que al revés, empezando por el propósito de esta clínica, que seguro se va a quedar para otra ocasión.

Comparto las primeras páginas del comic:

D.I.O.S.E.S. es una buena lectura con un dibujo top. Pero empiezo a notar que a la historia de Hickman le falta punch. Con todo, el comic se lee con agrado.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de D.I.O.S.E.S. 4 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman y Valerio Schiti, con color de Marte Gracia, llega al su ecuador y la aventura sigue siendo sorprendente y espectacular, aunque las respuestas son todavía escasas.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Ese tipo con traje de apicultor sostiene algo que tiene a todo el mundo con el corazón en un puño. Esa caja es más grande por dentro que por fuera. El Avatar se gana un enemigo en el Eje del Poder. Si salvas el Universo y nadie lo recuerda, ¿vale la pena? Tal vez.

Tras el enorme cliffhanger del mes pasado con Olvido y la presentación del concepto de Casandra, Hickman resuelve el enfrentamiento de forma super chula en esta grapa, jugando Stephen Extraño con el continuo temporal y dando una oportunidad a Wyn a solucionar una situación que hubiera podido ser catastrófica y provocar el fin de todo. Tengo que reconocer que el momento es super chulo, aunque significa tener 3 páginas casi calcadas, mientras Wyn avanza por un tiempo detenido. Además, Hickman usa un recurso que le gusta mucho, y es repetir las dos últimas páginas del número anterior con un cambio en un diálogo que resignifica la situación. En realidad, diría que Hickman es el único que usa este recurso narrativo, y la verdad es que la lectura de esta grapa está muy chula.

Otra cosa que me ha gustado mucho es la forma en que nos muestra el pasado de Robert Forson, el miembro de I.M.A. que en realidad es un siervo del Intermediador, que parece ser el villano en la sombra. El apellido de este personaje conecta con otro que Hickman usó durante su etapa en Vengadores, Andrew Forson, y no queda claro que vínculo tiene con él. O si en realidad es un detalle que importe o vaya a ser determinante de alguna manera para la trama, más allá del elemento «cameo» para los muy cafeteros de Hickman.

En el lado menos bueno, aprendemos que el señor de Robert Forson y gran villano es el Intermediador porque lo indica la página inicial con el resumen y aparece en la relación de personajes, no porque se indique en el comic en si, lo cual es una trampa narrativa de primer nivel. Y esto me hizo mirar la wikipedia para descubrir que además de ser otro Abstracto Universal como Olvido, el Intermediador es un ser cósmico que existe entre dicotomías, creado por el Maestro Orden y el Señor Caos para mantener el equilibrio universal y servirles de agente. Ha creado las cajas que usa para retener y reprogramar a magos y científicos, que se convirtieron en el «hogar» de Cubisk Core primero y de este Robert Forson después. O a la vez, porque la sorpresa final es el descubrimiento que hay innumerables cajas, quien sabe si todas ellas ocupadas. Algo que aumenta si cabe la escala de la amenaza a la que se enfrentan Wyn t Extraño.

Otro aspecto menos bueno es que Hickman presentó a Amelia Addison (Casandra) el mes pasado, pero luego no tienen nada que ver con la resolución de la amenaza de Forson. Al igual que un Olvido que fue mostrado amenazador pero resulta no ser el villano de la función, que es su «hermano» el Intermediador. La forma que usa Hickman a personajes para mover la trama desechándolos sin más es otro ejemplo más de la mentalidad de «estructura por encima de personajes» con la que trabaja, y a poco que lo piensas es lo que provoca que sus comics nunca acaben de cuadrar.

Por supuesto, tener un comic dibujado por Valerio Schiti con color de Marte Gracia ayuda a que la lectura sea satisfactoria. Da gusto leer un comic con una narrativa estupenda y unas viñetas con fondos detallados que te muestran la historia de Hickman de la forma más espectacular posible. Y en el que el color de Gracia ayuda a dar la sensación de escala cósmica que se espera de una historia de este tipo. Con unos artistas tan TOP el comic se lee en un suspiro y todo luce genial, no les puedo poner un pero. Lo que tengo que reconocer que no me gusta es la portada de Mateus Manhanini. Entiendo la idea de buscar a un ilustrador diferente que no venga del mundo del comic, para que la colección resalte en las estanterías de las librería. Pero sobre todo las caras no me gustan, a lo que hay que sumar que el diseño de las portadas no me dicen nada, por lo que las portadas para mi son lo peor de este comic.

Otro tema en que me voy a repetir (porque ya lo he indicado en anteriores reseñas de D.I.O.S.E.S.) es que Marvel / Panini vendieron DIOSES como la «redefinición de la Cosmogonía Marvel». Y sigo sin ver nada de esto. De hecho, el Intermediador en un personaje creado por Jim Starlin en 1975. Seguimos sin tener respuestas a muchas de las preguntas planteadas desde el primer número, empezando por la principal: Quienes son los Poderes Fácticos y el Orden Natural de Todo. En la introducción del tercer número se decía que «… trabajan juntos en virtud de una alianza incómoda entre magia y ciencia». Se supone que colaboran, pero en realidad todo el trabajo lo están realizando Wyn con Stephen Extraño, lo cual me lleva a pensar (especulación total), si el Orden Natural de Todo no serán en realidad los villanos en la sombra. Conociendo la mentalidad de giros dentro de giros y tramas enrevesadas de Hickman, no me extrañaría. Veremos qué descubrimientos tenemos en los próximos números.

Por todo lo anterior, dentro que me ha gustado el comic de este mes, en realidad lo que leo no veo que mejore al lado cósmico del Universo Marvel que se supone ha venido a sustituir. Me parece un bluff en toda regla que no se hasta que punto puede llegar a convertirse en un problema. Tendré que seguir leyendo para descubrirlo.

Comparto páginas de este número:

D.I.O.S.E.S. sigue siendo un comic super entretenido con un dibujo TOP, pero ya hemos llegado al ecuador de la serie y las respuestas siguen siendo un escasas. Con todo, ganas de ver con qué nos sorprenden el mes que viene.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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