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Crítica de Year Zero vol. 1, de Benjamin Percy y Ramón Rosanas (AWA Studios)

Tras las buenas sensaciones de su X-Force en Marvel, he buscado el nuevo comic del guionista Benjamin Percy en el ámbito independiente, Year Zero, comic englobado en el género de zombies realizado con el dibujante Ramón Rosanas, el colorista Lee Loughridge y con espectaculares portadas de Kaare Andrews.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Cuando los muertos caminan, los vivos corren.

Un asesino japonés, un adolescente mexicano que vive en las calles, una traductora en Afganistán, una científica en una base en el Polo Norte y un americano del medio oeste. Cinco supervivientes de una horrible epidemia global que deben usar sus habilidades únicas y sus instintos más básicos para moverse en este mundo de muertos vivientes.

Ben Percy (Wolverine) y Ramon Rosanas (Star Wars: Age of Resistance) se unen para presentar una historia épica que ofrece una mirada global al Apocalipsis Zombie y nos muestra las importantes cuestiones morales y teológicas planteadas por la pandemia e investiga su causa y posible cura.

Este primer volumen recopila los primeros cinco números editados en Estados Unidos por el editorial AWA Studios creada por Axel Alonso. Y el arranque y su propuesta de contar cinco historias de unos personajes que muy probablemente nunca lleguen a reunirse, en contraste con The Walking Dead, me ha gustado y ha conseguido captar mi atención. Benjamin Percy ha creado una buena historia que está además adornada con detalles históricos que mostrarían que los zombies de alguna manera siempre han estado con nosotros. De momento este primer tomo no ha sido más que la presentación, pero me ha dejado con ganas de saber leyendo y conocer el destino de los diferentes personajes, lo cual en si mismo es un gran éxito.

El comic cuenta con un estupendo apartado artístico. El dibujante español Ramón Rosanas realiza un detallado dibujo que dota de personalidad a los diferentes protagonista y cuenta con un enorme trabajo de fondos y detalles al situar a varios personajes en localizaciones reales de Tokio o México D.F. Sus páginas tienen además una buenísima narrativa y la fluidez entre viñetas consigue que el comic se lee en un suspiro.

Rosanas está acompañado por el también veterano colorista Lee Loughridge que opta por plantear una gama cromática diferente para ayudar al lector a entender sin necesidad de leer los textos que estamos en otra localización y personaje diferente. Y la verdad es que me parece que la idea funciona de maravilla. La guinda del pastel son las potentes portadas de Kaare Andrews, que plantea imágenes costumbristas con calidad casi fotorrealista, a los que añade elementos sangrientos que resaltan que la idílica visión va a saltar por los aires.

Comparto tres páginas del comic para que tengáis una buena sensación de lo que os váis a encontrar:

Como digo, me ha gustado este arranque de Year Zero. En todo caso, esto no ha sido más que la presentación, ahora viene lo más difícil para Percy, y es ofrecer una continuación que esté a la altura de las expectativas que están páginas plantean al lector. Espero que esté a la altura, pero de momento se ha ganado que vaya a comprarle el siguiente tomo cuando salga.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Y tu, ¿has leído este comic, qué te pareció? ¡Espero tus comentarios!!! Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

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Scalped de Jason Aaron y R.M. Guéra, el último gran comic de Vertigo

Es un buen momento para hablar de la última obra maestra que nos ofreció el mítico sello Vertigo de DC Comics: Scalped de Jason Aaron y R.M. Guéra, para mí el mejor cómic del siglo XXI.

PUNTUACIÓN: OBRA MAESTRA, NO TE LA PUEDES PERDER

Scalped es una nueva historia policíaca creada por Jason Aaron y dibujada por R. M. Guéra, que mezcla el crimen organizado con la cultura de los americanos nativos. Hace quince años, Dashiell “Dash” Caballo Terco huyó de una vida de pobreza y desesperación en la reserva india que le vio nacer. Ahora ha vuelto a casa con un secreto oscuro, solo para descubrir que nada ha cambiado… si no fuese porque la reserva se ha convertido ahora en un casino, y el orgulloso pueblo de los indios ha caído en manos de las drogas y el crimen organizado.

Scalped combina magistralmente el drama  y la denuncia social en una historia de género negro que fue publicada en Estados Unidos en 60 números entre 2007 y 2012. En España la serie se publicó originalmente en 10 volúmenes de tapa blanda, los 8 primeros publicados por Planeta y los 2 últimos por ECC ediciones. Más recientemente, ECC ha publicado la serie completa en una edición Deluxe Hardcover de 5 tomos.

(Este análisis  está libre de spoilers)

Jason Aaron es ahora uno de los grandes nombres del comic mainstream americano, habiendo escrito etapas super ventas en Thor o Star Wars, por citar tan solo a un par de trabajos suyos. Pero este “Arquitecto” de Marvel Comics era un recién llegado al mundo del comic en 2007 cuando empezó a publicarse Scalped. Tras ganar un concurso de talentos de Marvel en 2001, publicó una historia corta de Wolverine en 2002, no volviendo a publicar nada hasta 2006, año en el que DC / Vértigo le publicó “The Other Side” miniserie de 5 números ambientada en la guerra de Vietnam realizada junto a Cameron Stewart y con colores de Dave McCaig, que contaba la contienda desde el punto de vista de dos soldados, uno americano y otro del Vietcong. The Other Side significó un éxito de crítica y fue nominada al Premio Eisner a mejor miniserie, lo que le hizo que los editores de pidieran que desarrollara nuevos conceptos, a partir de lo cual nació Scalped.

Es interesante comprobar que al igual que Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons y su inspiración en los personajes de la Charlton, Scalped nació originalmente como un intento de revitalizar a un personaje clásico de la editorial, Scalphunter, un blanco criado entre indios creado en el cómic Weird Western Tales en los años 70. Vértigo se había especializado en dar una nueva vida a personajes clásicos dándoles un tono adulto acorde con los tiempos actuales, como Soldado Desconocido, con una estupenda miniserie de Garth  Ennis y Killian Plunkett, o Blanco Humano, gracias a Peter Milligan, Edvin Biukovic y Javier Pulido entre otros artistas.

Sin embargo, Aaron pronto se dió cuenta que está historia debía ser un drama protagonizado por indios que sirviera para poner de relevancia el drama y el olvido que viven estas comunidades viven actualmente en los Estados Unidos, y decidió abandonar la idea inicial de Scalphunter y ambientarla en el presente en la ficticia reserva india de Praerie Rose en Dakota del Sur, un lugar donde la anteriormente orgullosa nación india se enfrenta a la extinción acosada por el analfabetismo, la pobreza, el alcoholismo y el consumo de drogas.

Will Dennis, el editor de la serie en Vértigo, contrató para esta serie al artista serbio afincado en Barcelona R.M. Guéra, cuyos lápices sucios eran perfectos para trasladar el drama y la crudeza del guión de Aaron a la página impresa. Guéra quizá no tenga un estilo fácil para un lector no acostumbrado, pero realiza un extraordinario estudio de cada personaje y traslada el feeling del western y del mejor noir a esta serie, en colaboración con los coloristas Lee Loughridge, que tan solo trabajó en el primer arco, y Giulia Brusco, que coloreó el resto del cómic.

El marcado tono realista y la descarnada crítica social que Aaron realiza en Scalped bajo el paraguas del género negro no tiene un referente claro dentro del mundo del comic. El sello Vértigo para adultos de DC Comics tiene en su catálogo éxitos principalmente adscritos al género fantástico (Sandman o Fábulas), sobrenatural (Preacher), el terror (Swamp Thing) o la ciencia ficción (Transmetropolitan, Y The last Man). Cierto es que el éxito de 100 Balas de Brian Azzarello y Eduardo Risso años antes pudo abrir la puerta a otros comics de género negro, pero Aaron y Guéra sobrepasaron en todos los aspectos a las andanzas del agente Graves con su maletín de balas irrastreables, que se limitaba a ser un noir más tradicional.

En palabras del propio Aaron, su influencia vino más de los clásicos del género negro en novela y cine, además de westerns crepusculares despojados de todo elemento blanqueador. En mi opinión, Scalped tiene más en común con The Wire que con cualquier otro cómic publicado por DC en los últimos años.

Entrando en materia, el primer giro importante llega en el primer número cuando conocemos que Dash Caballo Terco es realmente un agente encubierto del FBI con la misión de infiltrarse en la reserva para detener a Lincoln Cuervo Rojo, líder de la comunidad que controla el crimen local y que va a abrir un casino en la reserva. En este primer arco, Nación India, conoceremos  a los principales personajes de esta serie: El agente del FBI Baylis Earl Nitz, que persigue a Cuervo Rojo desde hace décadas acusándole del asesinato de dos agentes del FBI en la reserva. También conoceremos a Gina Caballo Terco, madre de Dash, que formó parte en los 70 de un grupo radical indio del que también formaba parte Cuervo Rojo junto a  Lawrence Belcourt, activista que lleva años en la cárcel pagando por el asesinato de los agentes del FBI (que no cometió), y Arthur J. Pendergrass “Catcher”, estudiante modelo que vive en la actualidad aislado y alcoholizado creyendo que escucha las voces de los antiguos dioses. En la actualidad, Gina se opone a Cuervo Rojo y sigue aferrada a sus raíces indias.

El otro gran personaje de Scalped junto a Dash y Cuervo Rojo es Carol Cuervo Rojo Ellroy, hija del señor del crimen y amiga de la infancia de Dash que vive en un camino de autodestrucción al que se unirá Dash cuando comiencen una relación. Otros personajes importantes son Shunka, la mano derecha de Cuervo Rojo que es un brutal asesino y no confía en Dash, el agente Franklin Caído, el único policía honesto de la Reserva, Dino Oso Pobre, un chaval que intenta salir adelante en la reserva en medio de la pobreza y el crimen, Diesel un aspirante blanco a guerrero indio que amenaza el liderazgo de Cuervo Rojo sobre el crimen local,  o el Sheriff Wooster Karnow de la vecina localidad de White Haven (Nebraska), que lleva años acomodado con la delincuencia que crece a su alrededor.

Comenta Ed Brubaker en su introducción del cuarto volumen “la grava en tus tripas” que el buen género negro se caracteriza por ser inevitable, “aunque desearías que el protagonista no durmiera con esa mujer o vendiera droga a esos polis, sabes que lo harán y lo sorprendente es que te preocupes por alguien que se acaba de meter de cabeza en el infierno. Las mejores historias negras hacen que te olvides del argumento al ofrecerte personajes tan bien construidos que no puedes dejar de mirarles mientras caen…” Esta es una gran descripción de lo que veremos en Scalped, unos personajes rotos que deberán decidir si quieren salir del infierno en el que ellos mismos se metieron, incluso aunque parezca que el mundo no deja de golpearles y no les da un segundo de respiro.

Scalped además es una historia de huérfanos, de personas que crecieron sin padres reales y que en muchos casos han visto pisoteada su lengua, cultura, su orientación sexual e incluso su propia nación. Y que sufren y tienen que enfrentarse a los traumas que esta orfandad les ha producido, luchando para evitar que este círculo vicioso se repita. Y ya veremos que no necesariamente esta lucha  acabará con éxito.

Además de ser una gran historia de género negro, Scalped tiene una elevada carga de crítica social al destacar el sufrimiento de los nativos americanos a los largo de la historia, siendo masacrados, despojados de sus tierras y enviados a unas tierras baldías para que murieran olvidados. En este terreno hostil, siguen subsistiendo e intentan mantener vivas su cultura y sus tradiciones. Jason Aaron realiza una dura radiografía de la terrible situación que se vive en las reservas en la actualidad, consiguiendo un retrato crudo que transmite verdad y realismo por los cuatro costados.

Para crear este tapiz, narra numerosos números desde el punto de vista de varios personajes, de forma que consigue construir personajes maravillosos llenos de defectos que luchan por salir adelante y que, si bien no aportan nada a la trama principal policiaca, si ayudan a crear la sensación de que Praerie Rose es un universo vivo en el que vive gente a la que afectan las acciones de los protagonistas.

En este sentido, merece la pena comentar que para vender la serie al editor Will Dennis, Aaron escribió una “biblia” que definía a los personajes y abarcaba más o menos 30 episodios, la mitad de la serie. Y que aunque sabía desde casi el principio como iba a terminar la historia para cada personaje y tenía muy clara cual sería la última página, fue añadiendo elementos y ampliando líneas argumentales sobre la marcha, en función de lo que sentía que le demandaba la historia, hasta el punto de que “No deseados” para mí uno de los puntos álgidos de este cómic, no estaba incluido en el esquema inicial de la serie. Esto es algo que creo que solo se da (o al menos principalmente) en el mundo del comic, fruto de la narración periódica de las historias durante meses, que provoca una evolución y aprendizaje por parte de los autores para llevar la historia por caminos que nunca hubieran imaginado en un principio.

Aaron realiza un tour-de-force narrativo en estos 60 números. No sólo juega con el narrador de muchos de sus cómics, sino que en numerosos arcos juega con la línea temporal, creando saltos atrás y adelante que aumentan la tensión mientras conocemos lo que va pasando y dejándonos super enganchados con la lectura y consiguiendo un mayor impacto emocional ante los giros que se suceden.

Y vaya si hay impacto emocional. Algunas de las páginas más duras que he leído en un comic se encuentran en “No deseados”, historia recogida en el séptimo volumen que trata el drama del aborto, algo totalmente inesperado en una serie a priori de corte criminal. Al igual que el dolor ante la incomunicación de personas que deberían estar juntas si hubiera justicia en el mundo, pero a los que la vida ha golpeado tanto y tan fuerte que no saben cómo arriesgarse para pedir ayuda, algo que vemos en “La grava en tus tripas”, el cuarto volumen.

Dash Caballo Terco me parece un personaje maravilloso que luchará durante toda la serie contra sus demonios internos para intentar estar en paz consigo mismo. Pero incluso mejor es Lincoln Cuervo Rojo, el “villano” de la función que es una persona compleja que aunque sabe que no es bueno, no tiene miedo de tomar las decisiones difíciles y matar a quien sea necesario con tal de salvar a su pueblo frente a las agresiones constantes del hombre blanco. Un buen personaje es aquel con el que empatizas y entiendes sus acciones, y en este sentido Cuervo Rojo es un triunfo total que cree en todo momento que hace lo que hay que hacer. Pero esta complejidad la vemos en todos, incluso en secundarios como Dino Oso Pobre o el Sheriff Karnow, consiguiendo Aaron que todo transmita humanidad y verosimilitud.

Artísticamente, R.M. Guéra con colores de Giulia Brusco es una maravilla. No se concibe que nadie hubiera podido transmitir la crudeza de este mundo mejor que él. Sus lápices son oscuros y consiguen transmitir perfectamente el dolor con el que viven los personajes, además de contar de manera seca y cortante las escenas de acción, sin esconderse a la hora de mostrar escenas de gran violencia. Gracias a él, las páginas transmiten que estamos ante una historia oscura pero honesta que nos pone delante de los defectos de la sociedad americana.

Debido al ritmo de publicación mensual del cómic americano, Guéra no pudo dibujar el total de páginas, pero Aaron planteó la historia de forma muy hábil, empleando a dibujantes de apoyo para narrar números sueltos centrados en diferentes personajes de la reserva, de forma que tuvo siempre el descanso que necesitaba. De estos dibujantes de apoyo destaca Davide Furnò, que dibujó 7 números,  y además encontramos a John Paul Leon, Francesco Francavilla, Daniel Zezelj y Jason Latour.

Gracias a estos descansos, Guéra SI dibujó todos los números de los arcos con la trama principal, además de los 11 primeros números y los 10 últimos de forma ininterrumpida, ya que el número 50 que fue especial contó con 4 páginas (maravillosas) de Igor Kordey, además de varias ilustraciones modo de pin-ups de autores como Tim Truman, Jordi Bernet o Steve Dillon.

Además del arte interior, merece la pena destacar las potentes portadas de Jock, algunas de las cuales acompañan este artículo, que dotaron al cómic de aún más fuerza y personalidad.

Comentaba antes que Aaron tenía el final pensado desde casi el principio y que para Brubaker el buen noir se caracteriza por su inevitabilidad. Que el final fuera casi el único posible no quita que sea perfecto,  con un clímax bestial digno del mejor clásico cinematográfico y con un montón de emociones ante el viaje que estos maravillosos personajes han recorrido durante estos números.

Podría seguir hablando durante horas de esta maravilla que es Scalped, pero si a estas alturas aún no te he convencido para que leas esta obra que para mí es el mejor cómic publicado en el siglo XXI, creo que he realizado muy mal mi trabajo… En serio, hazte un favor a ti mismo y compra Scalped, estoy seguro que me lo agradecerás.

PUNTUACIÓN: OBRA MAESTRA, NO TE LA PUEDES PERDER

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Human Target de Peter Milligan y Edvin Biukovic, #Reseñoviembre día 22

¿Qué es lo que define nuestro yo? Hoy en mi #reseñoviembre tengo una propuesta que une a la perfección el thriller con el retrato psicológico: Human Target, miniserie de Peter Milligan y Edvin Biukovic.

#RESEÑOVIEMBRE Día 22: Human Target de Peter Milligan y Edvin Biukovic

Guión Peter Milligan

Dibujo Edvin Biukovic

Color Lee Loughridge

Primera publicación: Human Target 1-4 (Vertigo, 1999)

Edición Española: ECC Ediciones 2015

RESUMEN: Uno de los personajes clásicos de DC de la década de 1970 se reinventa con un giro de vértigo en esta miniserie de 4 números escrita por Peter Milligan con dibujo de Edvin Biukovic y portadas de Tim Bradstreet. Christopher Chance se gana la vida convirtiéndose en un blanco humano. Maestro del disfraz, asume la apariencia y la personalidad de hombres y mujeres con problemas. Pero cuando un encargo rutinario para hacerse pasar por un sacerdote afroamericano enfrentado a las bandas que trafican con drogas en Los Angeles se complican, Chance se encuentra atrapado entre un asesino letal y una guerra de pandillas.

 

Peter Milligan firmó con Blanco Humano una de sus mejores obras, un comic que funciona como thriller de acción con comentario social, y como estudio psicológico que un protagonista que debe recordar quién es él en realidad. ¿Qué hace que yo sea yo? Si nosotros somos la suma de nuestros actos, recuerdos y sentimientos, ¿qué pasaría si alguien pudiera puediera imitarte hasta el punto de no recordar su yo pasado? ¿No se convertiría en mi más que yo mismo?

En este sentido, que la historia tenga lugar en Los Angeles, meca del cine y de la superficialidad en los Estados Unidos no es casual, ya que la profesión de actor hace que la identidad personal quede en muchos momento difuminada entre los diferentes papeles que interpretan y lo que el público espera de estas figuras públicas. Además, es muy interesante como, al igual que sucede en la vida real, todos los personajes tienen una imagen que muestran al público y otro yo que queremos que se mantenga en privado, generándose el conflicto siempre que ambas facetas salen a la luz.

Junto a un excelente Milligan, esta miniserie cuenta con unas super portadas de Tim Bradstreet repletas de personalidad, y un dibujo interior del artista croata tristemente fallecido Edvin Biukovic, que ofrece una excelente narrativa planteada en contar la historia de la forma más precisa y clara posible. Su lápiz permite identificar perfectamente a cada personaje sin necesidad de recargarlos, y plantea las páginas con numerosas viñetas panorámicas que dan un feeling cinematográfico genial. Además, sus encuadres son siempre super dinámicos y ayudan a que la acción fluya de forma excelente.

El éxito de esta miniserie de Blanco humano invitó a que Milligan continuara las aventuras de Christopher Chance en una novela gráfica también excelente, Blanco Humano: Montaje Final dibujada por el artista español Javier Pulido, y una serie regular dibujada por Cliff Chiang de 21 números. Blanco humano es un nuevo ejemplo de que no hay malos personajes sino artistas mediocres que no saben qué hacer con ellos.

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Briggs Land, la nueva saga mafiosa no está en la HBO

Evolution Comics ha editado en España el nuevo comic de Brian Wood (Northlanders, DMZ, The Massive), realizado en colaboración con Mark Chatter y Lee Loughridge, y portadas de Tula Lotay. La serie editada en los USA por Dark Horse está pensada para crear una saga mafiosa que sirva de crítica a la actual situación socio-política de los Estados Unidos.

PUNTUACIÓN: 7/10

Brian Wood (1972, Essex Junction, Vermont) es un prolífico escritor e ilustrador que ha desarrollado la gran parte de su trabajo en el ámbito independiente. Ha trabajado en series como Conan y Star Wars para Dark Horse y en X-Men o un arco de Moon Knight para Marvel. Su obra de creación propia se caracteriza por un marcado tono social y político, en editoriales como Dark Horse, Oni Press, Image o en el sello Vertigo de DC Comics. Wood tiene una larga trayectoria combinando una interesante construcción de mundos con historias socialmente responsables que sirven de comentario de asuntos de la actualidad, con personajes reales de gran diversidad.

Algunas de sus obras más conocidas son DMZ, una distopía contada a los largo de 72 números en la que la isla de Manhattan se ha convertido en una Zona DesMilitarizada tras la segunda Guerra Civil Americana, Northlanders, serie que contó durante 50 números diversas historias ambientadas en el mundo de los vikingos, y The Massive, distopía en la que el mundo ha sufrido un desastre medioambiental y un grupo de defensores del medio ambiente deben plantearse que sentido tiene seguir siéndolo si el mundo parece estar condenado.

Además, en su faceta como ilustrador realizó las portadas de su serie DMZ o de Global Frequency de Warren Ellis.

En palabras del propio Wood, Briggs Land supone la evolución lógica dentro de sus cómics sociopolíticos que comenzó con Channel Zero, DMZ, The Massive y Rebels. Briggs Land es la historia del movimiento antigubernamental más grande y secreto de la nación. Unos cien kilómetros cuadrados de terreno rural, fundado y administrado por la familia Briggs, cuyas ideologías políticas han sido lentamente corrompidas a lo largo de los años y ahora abrazan plenamente el uso de armas, contrabando de drogas, lavado de dinero e ideas supremacistas. Para entender su ambición con este proyecto, lo plantea como un drama familiar mezcla de Los Sopranos ambientado en la cultura de la milicia.

Pero también es la historia de una madre que ve como su familia se está desmoronando y hará lo que sea para evitarlo. Y sobre cómo los derechos individuales de la gente común están a merced de los intereses corporativos, la corrupción política y la codicia del ser humano, unido a una crónica de extremismo religioso post-11S, con lobos solitarios, crímenes de odio y trastorno de estrés postraumático. También quiere tratar sobre la belleza de la naturaleza, la preservación de la vida vivida fuera del ajetreo y el bullicio de la sociedad dominante, y el equilibrio de la naturaleza y la sociedad y nuestro papel en la preservación de ese equilibrio. Y, por supuesto, trata de armas. Y de América. Y como ambos elementos son lo mismo y están irremediablemente unidos.

Y por si fuera poco, nada más estrenarse la serie se hizo público que la cadena de televisión por cable AMC (The Walking Dead o Preacher, entre otras) se había hecho con los derechos, y el propio Wood tenía un puesto de productor para realizar la adaptación, que de momento no tiene fecha de estreno, al menos que yo sepa.

El primer tomo de Briggs Land me ha gustado pero también me ha parecido un poco lento, y eso que la he leído esta serie en tomo y no a ritmo mensual. Supongo que la inyección económica que le ha proporcionado a Wood la cadena AMC hace que pueda contar su historia al ritmo que más le interese, sin preocuparse de las ventas de grapas.

En este primer ha servido básicamente para establecer el tablero de juego y conocer unos pocos detalles de los integrantes de la familia Briggs y su conflicto, empezando por el patriarca Jim Briggs encarcelado en una prisión federal, su rebelde esposa Grace y sus disfuncionales hijos. Y aunque también conoceremos a los agentes del FBI encargados del caso, lo cierto es que queda claro que los mayores conflictos vendrán de dentro del propio movimiento separatista.

Quizá el único problema que le veo a este primer tomo, y en general a muchas series de televisión actuales, es que a pesar de que se intuye que puede ser una buena historia, el “piloto” no engancha y parece que va a exigirnos a los lectores paciencia y aguantar varios arcos flojos para que la serie arranque de verdad. Y eso, dada la amplísima oferta existente en la actualidad, podría provocar su caída a medio plazo. Aunque por otro lado, las historias de Wood son casi un género en si mismo, y entiendo que los lectores fans de este escritor tienen claro lo que van a encontrar.

Comparto a continuación las primeras páginas de esta serie para que veais el estilo del dibujante Mack Chater, perfectamente compenetrado con el estupendo colorista Lee Loughridge. Creo que este equipo artístico es perfecto para el tono realista y sucio de la historia.

El inicio de Briggs Land ha sido pausado pero interesante. Un tebeo que promete una historia firmemente anclada en la realidad actual y que sirva de espejo a muchos de los males que azotan a la sociedad americana. Con todo, habrá que ver si el segundo tomo confirma las buenas sensaciones que me ha dado esta serie y hace que la trama avance un poco más que este arranque de colección.

PUNTUACIÓN: 7/10

Cry, Havoc – La rebelión de los mitos

Quiero comenzar el año recomendando Cry Havoc, serie editada por Image Comics escrita por Simon Spurrier, dibujada por Ryan Kelly y con colores de tres coloristas diferentes en función del momento temporal y del lugar: Nick Filardi (Londres – azul), Lee Loughridge (El lugar rojo) y Matt Wilson (Afganistán – ocre). Una lectura que mejora cuanto más la lees, motivo por el que haya tardado en recomendar esta historia.

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Como dicen en el llamativo cartel publicitario que podeis ver abajo, Cry Havoc no trata sobre una mujer lobo lesbiana que va a la guerra. Excepto que en parte si.

Louise Canton es una músico que se verá arrastrada a una guerra imposible tras ser mordida por lo que parece ser un hombre lobo. Aunque los licántropos no existen, son solo mitos, ¿no? Contactada por el gobierno, se dirigirá a Afganistán formando parte de un grupo de seres “especiales” para cazar a Lynn Odell, también poseedora de estos dones y que planea lanzar una revolución contra la sociedad moderna y su ánsia de controlar y conocerlo todo.

Por supuesto las cosas no son tan sencillas, ni hay unos buenos o malos claramente definidos. Y para complicarlo más, la narración alterna tres momentos temporales de la vida de Louise, que están claramente definidos por los cambios de coloristas. Azul para Londres (color que suele asociarse a la tristeza o a la depresión, Rojo para la escena final (color de la ira o la intensidad), con un ocre para la misión en Afganistán que marca el viaje de un estado al otro. Esta fragmentación consigue que sintamos que estamos ante un gran puzzle que hay que resolver, añadiendo cada elemento matices a detalles que pensábamos que estaban claros al principio, haciendo incluso que te replantees toda la historia.

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Muchas veces he leído a un escritor comentar que su obra inicialmente era diferente a como finalmente fue publicada, pero que a medida que escribía a un personaje u otro, estos cobraron vida y llevaron la historia a lugares que el autor jamás imaginó al comenzar. Y también como un concepto expresado en una obra cobra vida en un lector generando otra idea totalmente diferente que no hubiera surgido sin esta lectura previa, que a su vez engendra nuevas historias e ideas en los siguientes lectores, creando un río infinito de ideas que se alimentan unos de otros.

Cry Havoc tiene ciertas similitudes con otra obra anterior de Simon Spurrier, Six-Gun Gorilla, desde el punto de vista que ambas resaltan la importancia de las historias y los cuentos para nuestra sociedad actual, obsesionada con tener información absoluta, pero sin la necesaria reflexión o análisis. En este sentido Cry Havoc presenta a unos seres mitológicos del folklore popular, como los hombres lobos y muchos más, resaltando su importancia y la necesidad que no todo tiene porqué ser explicado ni tener sentido, y de hecho el Caos a veces es bueno y necesario para nuestra salud mental.

Esto es lo que me sugirió esta lectura, pero quizá lo que yo entendí no tenga porqué ser lo que la obra intentaba contar. Tal vez nada de lo que digo tenga sentido y el significado de Cry Havoc sea otro. Quien sabe.

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Ahora que empiezo a conocer la obra de Simon Spurrier, me está pareciendo sumamente interesante. Me gusta que las lectura sean exigentes y que obliguen al lector a un poco de esfuerzo y que provoquen una reflexión tras terminarlas. Cry Havoc en este aspecto va de menos a más a medida que vas cerrando el círculo y completando el puzzle.

El arte de Ryan Kelly, en colaboración con el equipo de coloristas de Filardi, Loughridge y Wilson, es perfecto. La fluidez narrativa y las caracterización de los personajes es excelente, y los momentos sangrientos y violentos consiguen impactar al lector. Un equipo perfecto para este comic.

Comparto a continuación las primeras páginas de este tomo, para que sepais un poco qué esperar de este comic.

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Cry Havoc es una muy interesante lectura. Además, aunque este tomo da un buen cierre a la historia, la intención de Spurrier / Kelly es que esta serie continúe y sepamos qué pasa a continuación, con la intención de que sea una serie abierta. Una alegría para el lector, aunque el segundo volumen aún no tenga fecha de inicio de publicación.

Por todo esto Cry Havoc es mi recomendación de esta semana.

PUNTUACIÓN: 7.5/10