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Crítica de Deadly Class Vol. 11 de Rick Remender y Wes Craig (Image Comics)

Deadly Class, el genial comic de Rick Remender y Wes Craig, con color de Lou Loughridge, inicial el final de la serie con un undécimo volumen repleto de sorpresas y saltos temporales.

PUNTUACIÓN: 8/10

Los pecados deben ser expiados, y pocos tienen tantos pecados como los estudiantes de Kings Dominion. Viejas rivalidades llegan a su punto álgido y oscuros secretos se revelan mientras los más mortíferos de la tierra se reúnen por última vez.

Este volumen 11 de Deadly Class recopila los números 49 – 52 USA, editados por Image Comics dentro del sello Giant Generator. Esta costumbre de Remender de publicar tomos con apenas cuatro grapas USA la verdad es que ya no es sorpresa porque lo hemos visto en otros comics suyos como Seven to Eternity, pero para mi significa el mayor pero de este comic. Y es que con un precio de portada de 16.99 US$, Remender tiene que rellenar con casi 20 páginas de extras para poder alcanzar una extensión suficiente para poder justificar este precio. Y el caso es que estos extras resultan muy interesantes, al tener además de las portadas de los comics 18 páginas con el proceso artístico de Craig para dibujar el número 49, que van desde el boceto, el dibujo a lápiz y el entintado. Sin embargo, el hecho que esto lo pone NO por el interés del lector sino de relleno, es algo que queda lamentablemente claro a poco que conozcas como edita Image sus tomos.

Este elemento sacacuartos es sin duda lo peor de un volumen que por otro lado me ha gustado mucho. Y es que no creo que quede nadie que tras comprar / leer 10 volúmenes de Deadly Class no quiera saber cómo termina Remender su historia. A pesar de ser cuatro grapas, la historia hace varios saltos temporales importantes, empezando la historia en 2001, pasando por 2005 y llegando a un 2006 en el que parece que la vida sonríe a Marcus. Quizá ese sea el momento en que más dolerá que sus enemigos busquen arrebatárselo todo. Porque las aventuras en King´s Dominion hace tiempo que ya pasaron, pero los enemigos hechos en esos años de juventud siguen buscando ajustar viejas cuentas. Y teniendo en cuenta el nihilismo con que Remender ha construido este comic creo que el futuro no parece que sea muy halagüeño para nuestro protagonista.

En este volumen no tenemos los clásicos comentarios de Remender sobre música o arte de la época, pero si aprovecha para lanzar unos misiles super certeros en la línea de flotación de nuestra sociedad actual y la dictadura de lo políticamente correcto que quiere dictarte lo que tienes que ver o cómo expresarte. En concreto, Remender en boca de Marcus nos dice:

«- Lucha contra cualquiera que te diga cómo puedes expresarte. No aceptes ninguna autoridad moral.»

«- Si no estás preocupado sobre si no eres bueno, es porque probablemente no lo seas. El síndrome del impostor es útil, te mantiene humilde y trabajador.»

«- Algunos eligen comentar, otros crear. Se del segundo grupo. Ambos serán olvidados, pero al menos uno añadió algo a la canción mientras sonaba.»

Deadly Class se nota que es un comic muy especial para Remender, y me parece una maravilla el nivel de satisfacción que nos ofrece a los lectores viendo sufrir a los protagonistas pero también siendo felices durante un corto periodo de tiempo.

En el lado del dibujo, me gusta mucho como siempre Wes Craig con color de Lee Loughridge. Craig borda los momentos expresivos y es una pasada en lo referido a la fluidez de sus escenas de acción. Junto a Craig, la paleta de color empleada por Loughridge ayuda a enfatizar los sentimientos que cada escena debe sugerir, empezando por el rojo sangre de los momentos más violentos. Dentro que como digo el conecto mucho con el estilo de Craig, en este volumen hay varias escenas de peleas que están planteadas con grandes melés en las que los sicarios son apenas manchas de color alrededor de Marcus y sus aliadas. Esto suele funcionar y suele transmitir una sensación super cinética a las escenas, pero en varias viñetas de esta tomo me dieron una sensación no demasiado buena, como si Craig fuera a lo fácil eligiendo NO terminar las figuras que muestra alrededor de Marcus, lo cual no mola demasiado.

Dicho esto, el final de este volumen lo deja todo preparado para el climax final, y estoy seguro que Remender y Craig no van a decepcionar.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Deadly Class está en la recta final, y por lo visto en este undécimo volumen, nos esperan momentos llenos de violencia y dramatismo. ¡Estoy seguro que va a ser apasionante y super recomendable!

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Deadly Class Vol. 10 de Rick Remender y Wes Craig (Image Comics)

Vuelve Deadly Class, el comic de los jóvenes miembros de la escuela de asesinos, y Rick Remender y Wes Craig, con color de Lee Loughridge, nos tienen preparados un montón de sorpresas en este décimo volumen con el que he descubierto que nos acercamos al final de la serie.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

Vol. 10. Salva a tu generación

¡Los estudiantes universitarios asesinos favoritos han vuelto! Es una nueva era, pero los viejos hábitos difícilmente mueren y los viejos rencores mueren aún más. ¿Podrán los niños con llave de una generación olvidada encontrar su lugar en un mundo que no puede entenderlos y no quiere intentarlo?

Este décimo volumen recopila los números 45-48 USA.

El retorno de Deadly Class más de un año después de la publicación de su noveno volumen sirve para recordarme que las historias tienen un comienzo pero también un final, y que está bien que Rick Remender sitúe la historia en la recta de meta de cara a un final que llegará en 2022 con el siguiente volumen.

Remender pega un salto temporal que me dejó muy loco al empezar a leer este volumen, unido al hecho que ¡hacía más de un año desde que leí el volumen anterior! Sin embargo, afortunadamente luego todo acaba explicándose a medida que avanza la narración de este volumen. También destaco que aunque el volumen tiene tan sólo 4 grapas USA, no los 5-6 números que son norma en comics por ejemplo de Robert Kirkman, los números 45 y 48 cuentan con 30/31 páginas de historia, el doble de lo habitual, mostrando las ventajas de ser tu propio editor y poder ajustar las grapas a las necesidades de una historia como siempre llena de nihilismo y tendencias autodestructivas.

Sobre todo en el citado número 45, Remender vuelve a utilizar el comic para hablar de sus cosas y usarlo de terapia que le libere de sus traumas adolescentes, y me resulta super chulo el comentario sobre Nirvana y Pearl Jam (y en general el grunge de 1991), y sobre el snobismo de un grupo de gente a los que sólo les gusta algo cuando es desconocido y puede presumir de tener gustos únicos y originales, y cuando se vuelve popular no soportan compartir sus gustos con la mayoría de la gente y caen en los típicos comentarios de “se ha vendido a la comercialidad”. También me gusta mucho el comentario positivo sobre los geeks y su diferencia frente a los tóxicos nerds. Esa parte de comentario de los años 80 y ahora los 90 me parece que siempre ha sido unos de los puntos fuertes del comic, y Remender claramente no está dispuesto a renunciar a una de sus señas de identidad.

En lo relativo al dibujo Wes Craig vuelve a realizar un estupendo trabajo de caracterización en lo relativo a ropa y ambientación, destacando como siempre con su fluidez narrativa tanto en las escenas de acción como en las conversaciones de los personajes, consiguiendo que todo resulte interesante de leer y que la lectura pase en un suspiro. A destacar también el trabajo de Lee Loughridge en los colores, que marca el tono de la historia con sus colores además de tener que diferenciar los diferentes momentos temporales, realizando un estupendo trabajo. En este sentido, destacar por ejemplo la escena de Marcus en la piscina donde el reflejo del agua se reproduce en las figuras, consiguiendo que una escena que es una conversación sea un despliegue visual chulísimo.

En este sentido, dentro que como digo el dibujo me gusta y se nota la buena sintonía que tienen Craig y Loughridge, hay algunos momentos en que Craig deja varias viñetas y momentos apenas abocetados o dibujando únicamente la silueta de los personajes, lo que me deja unas sensaciones contrapuestas de un exceso de comodidad que no hace que la narración sea mejor. En todo caso, este sería un pero para un comic que como digo, en líneas generales me ha gustado bastante.

Saber que Deadly Class va a terminar el año que viene me provoca cierta tristeza, ya se se trata de un comic que empecé a comprar en formato grapa en 2014 y era una de mis constantes comiqueras, a pesar que la periodicidad de la seria se ha ido resintiendo en los últimos años, lo que es una constante de todos comics de Remender. Se me va a hacer raro que una vez termine Deadly Class no estaré comprando ningún comic de Remender, pero creo que el viaje ha merecido mucho la pena.

Comparto las primeras páginas de este volumen:

Deadly Class rompe con el pasado en este décimo volumen que nos dirige hacia el final de la serie, ofreciendo un estupendo entretenimiento. Llegados hasta este punto, no te puedes perder el final de la historia.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Year Zero vol. 1, de Benjamin Percy y Ramón Rosanas (AWA Studios)

Tras las buenas sensaciones de su X-Force en Marvel, he buscado el nuevo comic del guionista Benjamin Percy en el ámbito independiente, Year Zero, comic englobado en el género de zombies realizado con el dibujante Ramón Rosanas, el colorista Lee Loughridge y con espectaculares portadas de Kaare Andrews.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Cuando los muertos caminan, los vivos corren.

Un asesino japonés, un adolescente mexicano que vive en las calles, una traductora en Afganistán, una científica en una base en el Polo Norte y un americano del medio oeste. Cinco supervivientes de una horrible epidemia global que deben usar sus habilidades únicas y sus instintos más básicos para moverse en este mundo de muertos vivientes.

Ben Percy (Wolverine) y Ramon Rosanas (Star Wars: Age of Resistance) se unen para presentar una historia épica que ofrece una mirada global al Apocalipsis Zombie y nos muestra las importantes cuestiones morales y teológicas planteadas por la pandemia e investiga su causa y posible cura.

Este primer volumen recopila los primeros cinco números editados en Estados Unidos por el editorial AWA Studios creada por Axel Alonso. Y el arranque y su propuesta de contar cinco historias de unos personajes que muy probablemente nunca lleguen a reunirse, en contraste con The Walking Dead, me ha gustado y ha conseguido captar mi atención. Benjamin Percy ha creado una buena historia que está además adornada con detalles históricos que mostrarían que los zombies de alguna manera siempre han estado con nosotros. De momento este primer tomo no ha sido más que la presentación, pero me ha dejado con ganas de saber leyendo y conocer el destino de los diferentes personajes, lo cual en si mismo es un gran éxito.

El comic cuenta con un estupendo apartado artístico. El dibujante español Ramón Rosanas realiza un detallado dibujo que dota de personalidad a los diferentes protagonista y cuenta con un enorme trabajo de fondos y detalles al situar a varios personajes en localizaciones reales de Tokio o México D.F. Sus páginas tienen además una buenísima narrativa y la fluidez entre viñetas consigue que el comic se lee en un suspiro.

Rosanas está acompañado por el también veterano colorista Lee Loughridge que opta por plantear una gama cromática diferente para ayudar al lector a entender sin necesidad de leer los textos que estamos en otra localización y personaje diferente. Y la verdad es que me parece que la idea funciona de maravilla. La guinda del pastel son las potentes portadas de Kaare Andrews, que plantea imágenes costumbristas con calidad casi fotorrealista, a los que añade elementos sangrientos que resaltan que la idílica visión va a saltar por los aires.

Comparto tres páginas del comic para que tengáis una buena sensación de lo que os váis a encontrar:

Como digo, me ha gustado este arranque de Year Zero. En todo caso, esto no ha sido más que la presentación, ahora viene lo más difícil para Percy, y es ofrecer una continuación que esté a la altura de las expectativas que están páginas plantean al lector. Espero que esté a la altura, pero de momento se ha ganado que vaya a comprarle el siguiente tomo cuando salga.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Y tu, ¿has leído este comic, qué te pareció? ¡Espero tus comentarios!!! Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

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Scalped de Jason Aaron y R.M. Guéra, el último gran comic de Vertigo

Es un buen momento para hablar de la última obra maestra que nos ofreció el mítico sello Vertigo de DC Comics: Scalped de Jason Aaron y R.M. Guéra, para mí el mejor cómic del siglo XXI.

PUNTUACIÓN: OBRA MAESTRA, NO TE LA PUEDES PERDER

Scalped es una nueva historia policíaca creada por Jason Aaron y dibujada por R. M. Guéra, que mezcla el crimen organizado con la cultura de los americanos nativos. Hace quince años, Dashiell «Dash» Caballo Terco huyó de una vida de pobreza y desesperación en la reserva india que le vio nacer. Ahora ha vuelto a casa con un secreto oscuro, solo para descubrir que nada ha cambiado… si no fuese porque la reserva se ha convertido ahora en un casino, y el orgulloso pueblo de los indios ha caído en manos de las drogas y el crimen organizado.

Scalped combina magistralmente el drama  y la denuncia social en una historia de género negro que fue publicada en Estados Unidos en 60 números entre 2007 y 2012. En España la serie se publicó originalmente en 10 volúmenes de tapa blanda, los 8 primeros publicados por Planeta y los 2 últimos por ECC ediciones. Más recientemente, ECC ha publicado la serie completa en una edición Deluxe Hardcover de 5 tomos.

(Este análisis  está libre de spoilers)

Jason Aaron es ahora uno de los grandes nombres del comic mainstream americano, habiendo escrito etapas super ventas en Thor o Star Wars, por citar tan solo a un par de trabajos suyos. Pero este «Arquitecto» de Marvel Comics era un recién llegado al mundo del comic en 2007 cuando empezó a publicarse Scalped. Tras ganar un concurso de talentos de Marvel en 2001, publicó una historia corta de Wolverine en 2002, no volviendo a publicar nada hasta 2006, año en el que DC / Vértigo le publicó «The Other Side» miniserie de 5 números ambientada en la guerra de Vietnam realizada junto a Cameron Stewart y con colores de Dave McCaig, que contaba la contienda desde el punto de vista de dos soldados, uno americano y otro del Vietcong. The Other Side significó un éxito de crítica y fue nominada al Premio Eisner a mejor miniserie, lo que le hizo que los editores de pidieran que desarrollara nuevos conceptos, a partir de lo cual nació Scalped.

Es interesante comprobar que al igual que Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons y su inspiración en los personajes de la Charlton, Scalped nació originalmente como un intento de revitalizar a un personaje clásico de la editorial, Scalphunter, un blanco criado entre indios creado en el cómic Weird Western Tales en los años 70. Vértigo se había especializado en dar una nueva vida a personajes clásicos dándoles un tono adulto acorde con los tiempos actuales, como Soldado Desconocido, con una estupenda miniserie de Garth  Ennis y Killian Plunkett, o Blanco Humano, gracias a Peter Milligan, Edvin Biukovic y Javier Pulido entre otros artistas.

Sin embargo, Aaron pronto se dió cuenta que está historia debía ser un drama protagonizado por indios que sirviera para poner de relevancia el drama y el olvido que viven estas comunidades viven actualmente en los Estados Unidos, y decidió abandonar la idea inicial de Scalphunter y ambientarla en el presente en la ficticia reserva india de Praerie Rose en Dakota del Sur, un lugar donde la anteriormente orgullosa nación india se enfrenta a la extinción acosada por el analfabetismo, la pobreza, el alcoholismo y el consumo de drogas.

Will Dennis, el editor de la serie en Vértigo, contrató para esta serie al artista serbio afincado en Barcelona R.M. Guéra, cuyos lápices sucios eran perfectos para trasladar el drama y la crudeza del guión de Aaron a la página impresa. Guéra quizá no tenga un estilo fácil para un lector no acostumbrado, pero realiza un extraordinario estudio de cada personaje y traslada el feeling del western y del mejor noir a esta serie, en colaboración con los coloristas Lee Loughridge, que tan solo trabajó en el primer arco, y Giulia Brusco, que coloreó el resto del cómic.

El marcado tono realista y la descarnada crítica social que Aaron realiza en Scalped bajo el paraguas del género negro no tiene un referente claro dentro del mundo del comic. El sello Vértigo para adultos de DC Comics tiene en su catálogo éxitos principalmente adscritos al género fantástico (Sandman o Fábulas), sobrenatural (Preacher), el terror (Swamp Thing) o la ciencia ficción (Transmetropolitan, Y The last Man). Cierto es que el éxito de 100 Balas de Brian Azzarello y Eduardo Risso años antes pudo abrir la puerta a otros comics de género negro, pero Aaron y Guéra sobrepasaron en todos los aspectos a las andanzas del agente Graves con su maletín de balas irrastreables, que se limitaba a ser un noir más tradicional.

En palabras del propio Aaron, su influencia vino más de los clásicos del género negro en novela y cine, además de westerns crepusculares despojados de todo elemento blanqueador. En mi opinión, Scalped tiene más en común con The Wire que con cualquier otro cómic publicado por DC en los últimos años.

Entrando en materia, el primer giro importante llega en el primer número cuando conocemos que Dash Caballo Terco es realmente un agente encubierto del FBI con la misión de infiltrarse en la reserva para detener a Lincoln Cuervo Rojo, líder de la comunidad que controla el crimen local y que va a abrir un casino en la reserva. En este primer arco, Nación India, conoceremos  a los principales personajes de esta serie: El agente del FBI Baylis Earl Nitz, que persigue a Cuervo Rojo desde hace décadas acusándole del asesinato de dos agentes del FBI en la reserva. También conoceremos a Gina Caballo Terco, madre de Dash, que formó parte en los 70 de un grupo radical indio del que también formaba parte Cuervo Rojo junto a  Lawrence Belcourt, activista que lleva años en la cárcel pagando por el asesinato de los agentes del FBI (que no cometió), y Arthur J. Pendergrass «Catcher», estudiante modelo que vive en la actualidad aislado y alcoholizado creyendo que escucha las voces de los antiguos dioses. En la actualidad, Gina se opone a Cuervo Rojo y sigue aferrada a sus raíces indias.

El otro gran personaje de Scalped junto a Dash y Cuervo Rojo es Carol Cuervo Rojo Ellroy, hija del señor del crimen y amiga de la infancia de Dash que vive en un camino de autodestrucción al que se unirá Dash cuando comiencen una relación. Otros personajes importantes son Shunka, la mano derecha de Cuervo Rojo que es un brutal asesino y no confía en Dash, el agente Franklin Caído, el único policía honesto de la Reserva, Dino Oso Pobre, un chaval que intenta salir adelante en la reserva en medio de la pobreza y el crimen, Diesel un aspirante blanco a guerrero indio que amenaza el liderazgo de Cuervo Rojo sobre el crimen local,  o el Sheriff Wooster Karnow de la vecina localidad de White Haven (Nebraska), que lleva años acomodado con la delincuencia que crece a su alrededor.

Comenta Ed Brubaker en su introducción del cuarto volumen «la grava en tus tripas» que el buen género negro se caracteriza por ser inevitable, «aunque desearías que el protagonista no durmiera con esa mujer o vendiera droga a esos polis, sabes que lo harán y lo sorprendente es que te preocupes por alguien que se acaba de meter de cabeza en el infierno. Las mejores historias negras hacen que te olvides del argumento al ofrecerte personajes tan bien construidos que no puedes dejar de mirarles mientras caen…» Esta es una gran descripción de lo que veremos en Scalped, unos personajes rotos que deberán decidir si quieren salir del infierno en el que ellos mismos se metieron, incluso aunque parezca que el mundo no deja de golpearles y no les da un segundo de respiro.

Scalped además es una historia de huérfanos, de personas que crecieron sin padres reales y que en muchos casos han visto pisoteada su lengua, cultura, su orientación sexual e incluso su propia nación. Y que sufren y tienen que enfrentarse a los traumas que esta orfandad les ha producido, luchando para evitar que este círculo vicioso se repita. Y ya veremos que no necesariamente esta lucha  acabará con éxito.

Además de ser una gran historia de género negro, Scalped tiene una elevada carga de crítica social al destacar el sufrimiento de los nativos americanos a los largo de la historia, siendo masacrados, despojados de sus tierras y enviados a unas tierras baldías para que murieran olvidados. En este terreno hostil, siguen subsistiendo e intentan mantener vivas su cultura y sus tradiciones. Jason Aaron realiza una dura radiografía de la terrible situación que se vive en las reservas en la actualidad, consiguiendo un retrato crudo que transmite verdad y realismo por los cuatro costados.

Para crear este tapiz, narra numerosos números desde el punto de vista de varios personajes, de forma que consigue construir personajes maravillosos llenos de defectos que luchan por salir adelante y que, si bien no aportan nada a la trama principal policiaca, si ayudan a crear la sensación de que Praerie Rose es un universo vivo en el que vive gente a la que afectan las acciones de los protagonistas.

En este sentido, merece la pena comentar que para vender la serie al editor Will Dennis, Aaron escribió una «biblia» que definía a los personajes y abarcaba más o menos 30 episodios, la mitad de la serie. Y que aunque sabía desde casi el principio como iba a terminar la historia para cada personaje y tenía muy clara cual sería la última página, fue añadiendo elementos y ampliando líneas argumentales sobre la marcha, en función de lo que sentía que le demandaba la historia, hasta el punto de que «No deseados» para mí uno de los puntos álgidos de este cómic, no estaba incluido en el esquema inicial de la serie. Esto es algo que creo que solo se da (o al menos principalmente) en el mundo del comic, fruto de la narración periódica de las historias durante meses, que provoca una evolución y aprendizaje por parte de los autores para llevar la historia por caminos que nunca hubieran imaginado en un principio.

Aaron realiza un tour-de-force narrativo en estos 60 números. No sólo juega con el narrador de muchos de sus cómics, sino que en numerosos arcos juega con la línea temporal, creando saltos atrás y adelante que aumentan la tensión mientras conocemos lo que va pasando y dejándonos super enganchados con la lectura y consiguiendo un mayor impacto emocional ante los giros que se suceden.

Y vaya si hay impacto emocional. Algunas de las páginas más duras que he leído en un comic se encuentran en «No deseados», historia recogida en el séptimo volumen que trata el drama del aborto, algo totalmente inesperado en una serie a priori de corte criminal. Al igual que el dolor ante la incomunicación de personas que deberían estar juntas si hubiera justicia en el mundo, pero a los que la vida ha golpeado tanto y tan fuerte que no saben cómo arriesgarse para pedir ayuda, algo que vemos en «La grava en tus tripas», el cuarto volumen.

Dash Caballo Terco me parece un personaje maravilloso que luchará durante toda la serie contra sus demonios internos para intentar estar en paz consigo mismo. Pero incluso mejor es Lincoln Cuervo Rojo, el «villano» de la función que es una persona compleja que aunque sabe que no es bueno, no tiene miedo de tomar las decisiones difíciles y matar a quien sea necesario con tal de salvar a su pueblo frente a las agresiones constantes del hombre blanco. Un buen personaje es aquel con el que empatizas y entiendes sus acciones, y en este sentido Cuervo Rojo es un triunfo total que cree en todo momento que hace lo que hay que hacer. Pero esta complejidad la vemos en todos, incluso en secundarios como Dino Oso Pobre o el Sheriff Karnow, consiguiendo Aaron que todo transmita humanidad y verosimilitud.

Artísticamente, R.M. Guéra con colores de Giulia Brusco es una maravilla. No se concibe que nadie hubiera podido transmitir la crudeza de este mundo mejor que él. Sus lápices son oscuros y consiguen transmitir perfectamente el dolor con el que viven los personajes, además de contar de manera seca y cortante las escenas de acción, sin esconderse a la hora de mostrar escenas de gran violencia. Gracias a él, las páginas transmiten que estamos ante una historia oscura pero honesta que nos pone delante de los defectos de la sociedad americana.

Debido al ritmo de publicación mensual del cómic americano, Guéra no pudo dibujar el total de páginas, pero Aaron planteó la historia de forma muy hábil, empleando a dibujantes de apoyo para narrar números sueltos centrados en diferentes personajes de la reserva, de forma que tuvo siempre el descanso que necesitaba. De estos dibujantes de apoyo destaca Davide Furnò, que dibujó 7 números,  y además encontramos a John Paul Leon, Francesco Francavilla, Daniel Zezelj y Jason Latour.

Gracias a estos descansos, Guéra SI dibujó todos los números de los arcos con la trama principal, además de los 11 primeros números y los 10 últimos de forma ininterrumpida, ya que el número 50 que fue especial contó con 4 páginas (maravillosas) de Igor Kordey, además de varias ilustraciones modo de pin-ups de autores como Tim Truman, Jordi Bernet o Steve Dillon.

Además del arte interior, merece la pena destacar las potentes portadas de Jock, algunas de las cuales acompañan este artículo, que dotaron al cómic de aún más fuerza y personalidad.

Comentaba antes que Aaron tenía el final pensado desde casi el principio y que para Brubaker el buen noir se caracteriza por su inevitabilidad. Que el final fuera casi el único posible no quita que sea perfecto,  con un clímax bestial digno del mejor clásico cinematográfico y con un montón de emociones ante el viaje que estos maravillosos personajes han recorrido durante estos números.

Podría seguir hablando durante horas de esta maravilla que es Scalped, pero si a estas alturas aún no te he convencido para que leas esta obra que para mí es el mejor cómic publicado en el siglo XXI, creo que he realizado muy mal mi trabajo… En serio, hazte un favor a ti mismo y compra Scalped, estoy seguro que me lo agradecerás.

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Human Target de Peter Milligan y Edvin Biukovic, #Reseñoviembre día 22

¿Qué es lo que define nuestro yo? Hoy en mi #reseñoviembre tengo una propuesta que une a la perfección el thriller con el retrato psicológico: Human Target, miniserie de Peter Milligan y Edvin Biukovic.

#RESEÑOVIEMBRE Día 22: Human Target de Peter Milligan y Edvin Biukovic

Guión Peter Milligan

Dibujo Edvin Biukovic

Color Lee Loughridge

Primera publicación: Human Target 1-4 (Vertigo, 1999)

Edición Española: ECC Ediciones 2015

RESUMEN: Uno de los personajes clásicos de DC de la década de 1970 se reinventa con un giro de vértigo en esta miniserie de 4 números escrita por Peter Milligan con dibujo de Edvin Biukovic y portadas de Tim Bradstreet. Christopher Chance se gana la vida convirtiéndose en un blanco humano. Maestro del disfraz, asume la apariencia y la personalidad de hombres y mujeres con problemas. Pero cuando un encargo rutinario para hacerse pasar por un sacerdote afroamericano enfrentado a las bandas que trafican con drogas en Los Angeles se complican, Chance se encuentra atrapado entre un asesino letal y una guerra de pandillas.

 

Peter Milligan firmó con Blanco Humano una de sus mejores obras, un comic que funciona como thriller de acción con comentario social, y como estudio psicológico que un protagonista que debe recordar quién es él en realidad. ¿Qué hace que yo sea yo? Si nosotros somos la suma de nuestros actos, recuerdos y sentimientos, ¿qué pasaría si alguien pudiera puediera imitarte hasta el punto de no recordar su yo pasado? ¿No se convertiría en mi más que yo mismo?

En este sentido, que la historia tenga lugar en Los Angeles, meca del cine y de la superficialidad en los Estados Unidos no es casual, ya que la profesión de actor hace que la identidad personal quede en muchos momento difuminada entre los diferentes papeles que interpretan y lo que el público espera de estas figuras públicas. Además, es muy interesante como, al igual que sucede en la vida real, todos los personajes tienen una imagen que muestran al público y otro yo que queremos que se mantenga en privado, generándose el conflicto siempre que ambas facetas salen a la luz.

Junto a un excelente Milligan, esta miniserie cuenta con unas super portadas de Tim Bradstreet repletas de personalidad, y un dibujo interior del artista croata tristemente fallecido Edvin Biukovic, que ofrece una excelente narrativa planteada en contar la historia de la forma más precisa y clara posible. Su lápiz permite identificar perfectamente a cada personaje sin necesidad de recargarlos, y plantea las páginas con numerosas viñetas panorámicas que dan un feeling cinematográfico genial. Además, sus encuadres son siempre super dinámicos y ayudan a que la acción fluya de forma excelente.

El éxito de esta miniserie de Blanco humano invitó a que Milligan continuara las aventuras de Christopher Chance en una novela gráfica también excelente, Blanco Humano: Montaje Final dibujada por el artista español Javier Pulido, y una serie regular dibujada por Cliff Chiang de 21 números. Blanco humano es un nuevo ejemplo de que no hay malos personajes sino artistas mediocres que no saben qué hacer con ellos.

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