Archivo de la etiqueta: Panini

Crítica de Imperial 3 de Jonathan Hickman, Iban Coello y Federico Vicentini (Marvel Comics – Panini)

Tercer número de Imperial, el comic de Jonathan Hickman, Iban Coello, Federico Vicentini y Federico Blee en el que se intenta insuflar nueva vida a la franquicia galáctica de Marvel. Un número en los que se ponen las cartas sobre la mesa y conoceremos a los dos villanos en la sombra que han conspirado para provocar la guerra.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Tercera parte del gran evento cósmico de Marvel. Mientras la guerra comienza a extenderse a lo largo del universo, descubrimos quién ha orquestado el gran juego de poder entre las casas y se presenta la última oportunidad para detener la contienda. ¿Serán los héroes capaces de hacerlo?

Si me habéis leído desde hace tiempo, creo que sabéis que no conecto con el estilo de escritura de Jonathan Hickman. Así que en realidad me doy cuenta que el problema es mío por comprar algo que hay muchas posibilidades que no me vaya a gustar. Pero al final siempre pesa más el deseo de saber cual va ser la siguiente «Next-Big-Thing» de Marvel, ya que en los últimos años han decidido que sea Hickman quien lance los nuevos conceptos que se quiere que sean importantes en los próximos meses y años.

Imperial es el intento de revitalizar la franquicia galáctica de Marvel, con una miniserie planteada para generar una guerra de todos contra todos que presente un tapiz interesante para nuevas historias que llamen la atención del lector. Este tercer número de miniserie me recuerda muchísimo a la para mi fallida miniserie Ultimate Invasion que presentó la nueva versión del Universo Ultimate. Y en concreto, este Imperial 3 es demasiado similar al Ultimate Invasion 3, el comic en el que Hickman planteó una grapa doble para mostrar a los villanos de ese universo hablando de principio a fin para explicar sus planes de dominación de este mundo. Todo un comic empleado en una conversación.

Imperial 3 desvela el misterio de los 2 jugadores que han conspirado en la sombra para provocar esta guerra civil. A poco que conozcas el universo Marvel, hay un ser cósmico que estaba cantado que sería uno de los dos jugadores. La sorpresa positiva del comic está en la identidad del segundo jugador, que significa el retorno de un grupo ausente del universo Marvel desde hace más de 5 años. Aunque Hickman cree, siempre lo ha creído, que ver a gente lista hablando de sus cosas va a resultar interesante para el lector, lo cierto es que no es así. Incluso con la sorpresa nada sorprendente que uno de los jugadores traiciona al otro justo cuando el otro quería traicionar al primero. La realidad es que el comic es un tostón, lo contrario a entretenido.

Hickman fracasa por su frialdad emocional y porque en realidad los personajes no pueden traernos más sin cuidado. El segundo villano que plantea la sorpresa del comic es un villano al que siempre he considerado super repelente, no me gusta nada. De hecho, diría que nunca fue la mente maestra que Hickman le hace ser en este comic. La idea de que planee conspiraciones con más de un año de antelación y lo organice todo para ganarle la mano a un ser cósmico que si es experto en esos menesteres, es uno de esos cambios de naturaleza tan habituales en los comics de Hickman. Cambios que alteran la esencia de los personajes para que el engranaje que plantea puede suceder. ¿Os suena esto de otros comics previos de Hickman?

Cada escritor escribe sus historia como quiere, con la estructura que mejor le convenga. Pero no aguanto que Hickman no plantee la grapa como unidad narrativa satisfactoria, pegándome una chapa expositiva acojonante en este número. Justo como ya hizo en Ultimate Invasion 3. De hecho, mi yo cínico me hace plantearme (de nuevo) que Hickman ni siquiera quiere contar una historia completa sino un prólogo de otra cosa mayor, y por eso sus últimas miniseries son apenas de 4 números. Porque el final es lo de menos, de hecho, posiblemente ni siquiera plantee uno. Y no es que el Hickman de «estructura sobre personajes» me sorprenda con nada que no supiera. Pero quizá si me sorprende que Marvel venda todo como un comic «inteligente» con nuevas ideas, mientras plantea que la guerra empieza gracias a que los skrulls se han infiltrado en todos los reinos y cometen actos de terrorismo. LOS SKRULLS. Super novedoso todo, qué os puedo decir que no sepáis.

Siguiendo con la comparación con Ultimate Invasion, al menos esa miniserie estuvo dibujada en su totalidad por Bryan Hitch, que hizo que el comic diera gusto verlo. Sin embargo, en estos dos años Marvel ha avanzado con su estrategia de desmerecer la importancia de sus artistas en sus comics. Los editores de Marvel creen que los dibujantes son secundarios e intercambiables, por eso no ven un problema en que esta miniserie esté dibujada por Iban Coello y Federico Vicentini, con el color de Federico Blee. Coello me gusta bastante, Vicentini menos. Y ambos se reparten los capítulos del comic. Pero al final la sensación es de un comic sin personalidad, más allá de la narrativa de estructura de Hickman. Y un comic sin personalidad gráfica es un comic sin alma. Otro elemento que no ayuda al disfrute del comic.

Fruto de la estrategia de Marvel de generar apenas un prólogo, me encuentro que Panini no va a publicar el mes que viene el final de esta miniserie de 4 números, sino un tomo en el que se recopilan los 5 one-shots Imperial War: Black Panther, Planet She-Hulk, Exiles, Nova Centurion e Imperial Guardians. Especiales planteados como prólogo de las series regulares o miniseries que surgirán a raíz de este evento. Y tras leer una miniserie super insatisfactoria que ni siquiera ha terminado, me doy cuenta de dos cosas:

– Imperial NO me deja con ganas de leer nada más.

– Incluso en el caso del comic que si me genera cierta curiosidad, la serie de Nova que guioniza Jed MacKay, NO voy a comprar ese comic a sabiendas que inmediatamente se cruzará con el resto de comics que no me interesan.

Si el objetivo de un comic es provocar en el lector las ganas de leer los siguientes, Hickman NO ha cumplido con su parte del trato. Compraré el último número de Imperial en Febrero y ya. Y creo que va siendo hora que me baje definitivamente del carro Hickman, por muy importante que diga Marvel que va a ser su siguiente concepto que busque revitalizar a un personaje o franquicia. En realidad, es que son comics que no son para mi. Llevo tantos años leyendo comics Marvel que se me hace difícil, casi doloroso dejar ir este universo. Pero tras darle incontables oportunidades para que me enganchen con lo que sea, me doy cuenta que igual ha llegado el momento de dejarlo descansar una temporada. Dejé de comprar DC y el mundo no se detuvo. Ahora años más tarde DC está mejor que nunca y parte de su atractivo reside en el tiempo transcurrido y las ganas de reencontrarme con muchos personajes. Probablemente esto mismo le sentaría bien a Marvel. Va a ser fácil ponerlo en marcha, simplemente esperar que las etapas de los comics que compro vayan acabando.

Comparto páginas del comic:

La capacidad de Hickman de no contar nada satisfactorio con una grapa de 40 páginas está alcanzando dimensiones épicas. Un grapa entera de Imperial para descubrir el plan del villano. Vaya tela.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Un mundo bajo Muerte 6 de Ryan North y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

Un mundo bajo Muerte muestra en su sexto número de nueve el pecado original de Victor Von Muerte convertido en el Hechicero Supremo. Esta grapa de Ryan North, R.B. Silva y David Curiel nos ha ofrecido el interés que la serie no había conseguido transmitir hasta ahora. Ojalá sea el comienzo de un buen final.

PUNTUACIÓN: 7/10

En un desesperado intento por derrotar a Muerte, Reed Richards descubre el secreto de cómo alcanzó la dominación mundial. ¿Será suficiente para que la gente le dé la espalda? ¿Y qué es lo que Muerte ha estado ocultando en el domo de Latveria? Todo será revelado, a un precio terrible.

Hasta el momento, la miniserie-evento Un mundo bajo Muerte estaba resultando un bluff tremendo. Uno de sus principales pecados es que parecía que «perdía» el tiempo en tramas y situaciones sin interés, mientras las cosas realmente interesantes quedaban en un segundo plano. En este sexto número por fin tenemos algo interesante que toca el núcleo de la enemistad entre Muerte y Reed Richards, que es el choque intelectual y el interés de Muerte desde siempre de demostrar que es más inteligente que Reed. Cosa que obviamente nunca ha sucedido.

El debate entre Muerte y Reed está muy bien planteado por parte de Ryan North, haciendo que Reed intente convencer con la fría lógica mientras que Muerte apela a las emociones más básicas de los espectadores. Por eso empieza ganando. North hace una conexión entre Muerte y los populismos actuales, al ofrecer Muerte seguridad y certeza aunque sin aclarar qué se va a perder en el camino, mientras la lógica de la ciencia pierde importancia frente a la emotividad forzada. Me resulta muy llamativo haber leído esta semana dos comics con gente «lista» hablando como eje narrativo del comic. Mientras que Imperial 3 de Jonathan Hickman fracasa por su frialdad emocional y porque los personajes no pueden traernos más sin cuidado, en el caso de Muerte y Reed Richards tenemos personajes complejos que tienen un combate de ideas interesante con buenos giros y sorpresas que provocan que te preocupes por lo que va a pasar a continuación. Al menos en este sentido, Ryan North 1 – Jonathan Hickman 0.

A pesar de estar ante un número en que lo principal es el debate entre Muerte y Reed, R.B. Silva y David Curiel consiguen que el comic sea dinámico de leer. Silva creo que plantea este debate con unos planos interesantes que consiguen que la conversación no aburra. Por ponerle un pero, algunas caras de Reed Richards y en concreto su nariz se ven raras en algunas viñetas. Pocas, pero sucede. En positivo, la escena en la que Sue Richards, la Bruja Escarlata y Viuda Negra descubren el misterio que oculta Muerte en Latveria es un homenaje clarísimo a Matrix que me hizo gracia como concepto, y es un triunfo en lo dramático. En este número por fin he visto al R.B. Silva que apuntaba a dibujante super estrella de Marvel.

El comic se aprovecha además del llamativo color de David Curiel, que consigue que los diferentes shocks emocionales del comic funcionen perfectamente. Por ejemplo, el color que emplea Curiel en la doble página en la que Muerte explica lo que podría haber sido el mundo si los héroes hubieran empleado sus inventos para mejorar la humanidad está super chulo, utilizando de forma brillante el color verde que siempre ha estado asociado a Muerte.

Quizá el problema de un buen comic es que los héroes han descubierto cómo Muerte ha aumentado sus poderes místicos. Una revelación terrorífica. Pero eso no significa que la negociación política que llevó a cabo Muerte previamente para conseguir el dominio del mundo no fuera correcta y legal. Al menos con lo que sabemos hasta ahora. Este comic ha jugado a presentar conceptos del Universo Marvel como si fueran cosas que pasan en el mundo real. Pero obviar que la elección fue legal no es más que la excusa para poder plantear el climax final de esta miniserie. Dicho esto, había oído cosas muy buenas de Ryan North, y hasta el momento no había visto reflejado en este comic. Este número si me ha gustado. Ojalá de ahora en adelante su historia sea un triunfo y nos deje con un buen sabor de boca.

Por otro lado, aunque el guion de North me parece sólido, hace un poco de trampa a partir de una convención del género. En el mundo real un genio como Reed Richards cambiaría el mundo para mejor con sus invenciones. Sin embargo, como el universo Marvel ha intentado transmitir la idea de «el mundo al otro lado de la ventana», los héroes sólo aspiran a mantener el statu-quo, nunca a generar cambios sustanciales que alejaran a los comics del mundo real actual. Por ello, tanto en Marvel como en DC se plantea la idea que «los superhéroes no pueden provocar el cambio, este debe llegar de la propia sociedad civil». Superman o Capitán América son especiales defensores de esta idea en sus comics.

Esta convención ha sido aprovechada por idiotas woke para atacar al mundo del comic, con idioteces como que Batman no debería combatir el mal a puñetazos cuando tendría que cambiar la sociedad con su fortuna. Aparte que luchar contra el crimen le convierte en fascista. Aunque Bruce Wayne ya donaba miles de millones de dólares a causas sociales antes que Tom Taylor empezara a imaginarlo siquiera para Nightwing. Pero daba igual. Gente que nunca había comprado un comic ni creo que se lo planteara se arrogaba con la potestad de criticar un medio que por otro lado siempre se ha caracterizado por ser cobarde y no atreverse a defenderse cuando alguien lo critica con ideas más o menos descabelladas.

North aprovecha esta convención para plantear una de las ideas principales del populismos de Muerte. Los héroes en realidad no han ayudado de forma significativa a la gente más humilde cuando podrían haberlo hecho, mientras que Muerte SI ha hecho cosas que mejoran de forma objetiva la vida del pueblo llano. En el contexto de esta historia, lo cierto es que me ha gustado y creo que funciona. Bien por North.

Tras este sexto número, North, Silva y Curiel han conseguido reavivar mi interés por este comic. Ojalá consigan terminar la historia de forma satisfactoria.

Comparto las primeras páginas del comic:

Un mundo bajo Muerte por fin nos ha dado una historia que engancha con personajes por los que me preocupo. Ya era hora.

PUNTUACIÓN: 7/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de The Question: All along the Watchtower, de Alex Segura, Cian Tormey y Andy MacDonald (DC – Panini)

Con algo de retraso he leído la edición de Panini de la miniserie The Question: All along the Watchtower, realizada con guión de Alex Segura y dibujos de Cian Tormey, Andy MacDonald y Raúl Fernández, con color de Rómulo Fajardo Jr. y Patricio Delpeche.

PUNTUACIÓN: 5/10

¿Quién vigila la Atalaya? Tras Absolute Power, La Liga de la Justicia ha creado un refugio para todo héroe y heroína, pero ahora han de mantener su seguridad. Ahí entra Renee Montoya, en busca de un lugar en el que asentarse. Pero la Trinidad no la llamó para que se relajase en la Atalaya, sino para ocuparse de la oscura amenaza que se oculta bajo la superficie. Solo Question podría identificar dicha amenaza antes de que sea demasiado tarde.

Este volumen incluye Batman: The Brave and the Bold 15-17 y The Question: All Along the Watchtower 1-6 USA.

Como veis en los créditos, este volumen de Panini incluye la miniserie The Question: All along the Watchtower, pero también la historia corta Dualidad protagonizada por René Montoya en los números 15 a 17 de Batman: The Brave and the Bold. Una historia en tres partes de 12 páginas cada una, que me parece la mejor parte de este cómic. The Question es un personaje urbano que funciona en los callejones oscuros de Gotham o en Hub City. En esta historia René descubre que alguien está atacando a sus compañeros de trabajo y amigos para vengarse de ella por algo indeterminado de su pasado. René en ese momento es la comisaria de policía de Gotham, y tiene un importante dilema. Además, para ser una historia corta, el guión de Alex Segura hace un trabajo estupendo mostrando la historia de René y sus problemas como ex-alcohólica. Si a eso le sumamos un apartado gráfico muy acertado formado por el dibujante Andy MacDonald y el colorista Patricio Delpeche, tenemos un cómic muy destacable cuyo único problema es la extensión de la historia. Al tratarse de una historia que debe contarse en apenas 36 paginas, el guión tiene que ir al grano y se plantean algunas absurdeces en la forma en que se resuelve todo. Pero dicho esto, lo cierto es que esta historia deja claro el potencial que tiene Question dentro del universo DC.

Esta es la parte buena del cómic, dado que en realidad la historia principal no me ha gustado. En los comics de superhéroes y en general en cualquier historia de ficción hay una parte fundamental que es creerte la premisa. Por supuesto, estás historias no son «realistas», parten de situaciones fantásticas que obligan a cierta suspensión de la credulidad que te permitan entrar en la historia. All along the Watchtower no lo consigue en lo fundamental, que me crea que Question puede ser la «Sheriff» de la Atalaya, o incluso que la estación espacial necesite uno teniendo a Mr. Terrific, a Plastic Man o a Batman entre sus miembros, es absurdo. Y ya me lo pueden vender como quieran, es que no me lo creo.

Y lo cierto es que el cómic empieza bien, al sentir Batman, Superman y Wonder Woman que algo no funciona en la Atalaya de la nueva Liga de la Justicia Ilimitada, por lo que llaman a René para que use sus dotes como detective para descubrir el problema. Este arranque me gusta, y también la presentación de los secundarios Animal Man, Blue Beetle Ted Kord y Blue Beetle Jaime Reyes. Y por supuesto, la antigua novia de René Kate Kane, Batwoman. El primer número de esta miniserie muestra un potencial que lamentablemente el resto de la miniserie no alcanza.

Lo malo es que el caso es absurdo y provoca situaciones ridículas, al dar a uno de los enemigos de Superman unos poderes absurdos e inverosímiles. Porque si el villano controla el metal de la estación aparte de controlar mentes, no necesita hacer estallar la Atalaya, con abrirla al espacio ya mataría a todo el que esté dentro. Como digo, es todo una absurdez tras otra que me han sacado completamente de la lectura. La identidad de los villanos de esta miniserie es uno de los fails absolutos de la miniserie, al tener una potencia de fuego muy por encima de las capacidades de Question, algo que fuerza todas las situaciones. Y es una pena, porque el personaje de René me gusta y tengo claro el potencial que tiene. Pero es algo que queda diluido en una historia que no la pega y que va en contra de sus puntos fuertes.

En la parte del dibujo, Cian Tormey y Raúl Fernández con el color de Rómulo Fajardo Jr. creo que son funcionales y correctos. Sin más. Consiguen que los momentos de Batwoman molen, por ejemplo en su presentación, y consiguen que empaticemos con René ante los problemas que tendrá que enfrentar. Además, consiguen que las splash-pages y los momentos de los villanos resulten espectaculares. Lo malo es que la historia no hay por donde cogerla. Por no gustarme, el final me parece un fail absoluto, en el que René lanza al villano fuera de la Atalaya hacia la Tierra, ¿dejándole libre? No me ha gustado, no.

Para esta miniserie, DC ha planteado un rediseño de Question, con un abrigo largo, un pañuelo y un sombrero que hace que parezca un sheriff del far-west. Y dentro que no me parece feo, en realidad me gusta muchísimo más la imagen urbana clásica, con un traje de calle normal que solo destaca cuando René se pone la máscara que hace que sus facciones desaparezcan. Esa siempre fue la clave de Question, NO tener un traje de superhéroe, y el cambio de esta miniserie no mejora al personaje. Por ejemplo, me hace gracia lo del enorme rifle que lleva en su espalda, que no se sabe para que sirve ni lo que hace más allá de lucir molón.

Me sabe mal que no me haya gustado la historia de esta miniserie. Creo que el guionista Alex Segura debería mantenerse en las historias urbanas tipo Dualidad, ahí creo que si puede demostrar cuáles son sus puntos fuertes. Cuando se trata de super poderes y ciencia ficción, sus limitaciones se han hecho muy evidentes. Una pena.

Comparto las páginas del cómic, correspondientes a la historia de The Brave and the Bold:

The Question es un personaje urbano al que no le pega situarle en un contexto de ciencia ficción como el de esta miniserie. Espero que DC se deje de experimentos con René Montoya, porque el personaje tiene potencial dentro de historias de corte urbano.

PUNTUACIÓN: 5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de All In Nightwing 1-2 de Dan Watters y Dexter Soy (DC Comics – Panini)

El presupuesto es limitado, es imposible poder comprar todos los comics que me apetece leer. Por suerte, nuestro amigo Félix nos dejó los dos primeros números de la nueva etapa de Nightwing de la edición de Panini, que incluyen el primer arco Que siga el espectáculo y han sido realizados por Dan Watters, Dexter Soy y Verónica Gandini.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Blüdhaven rebosa violencia, sus bandas criminales luchan por llenar el hueco tras la limpieza realizada por Nightwing. Pero quizás haya un agente externo incitando esos choques. Para descubrir la verdad, Nightwing deberá hacer lo impensable sin importar el precio. Alianzas, golpes, tragedias y mucho más, en este nuevo comienzo que redefinirá lo que significa ser un héroe.

Nightwing se enfrenta al recuerdo de un oscuro encuentro de su época de Robin. Éste podría ser el secreto que revele la siniestra naturaleza de la jefa de Spheric Solutions y sus maquinaciones. Además, una llamada de auxilio sumará a otra banda más al tablero de juego, en el plan de Dick Grayson por salvar Blüdhaven de una sangrienta batalla.

Los dos primeros números de la edición de Panini All In Nightwing incluyen Nightwing 119-124 USA.

Tras el final de la histórica etapa de Tom Taylor y Bruno Redondo, DC tenía un encargo complicado con Nightwing, porque el equipo creativo que les sustituyera iba a ser objeto de una inevitable comparación. Pero, al mismo tiempo, precisamente el comic de Nightwing es uno de los mejores ejemplos de la importancia de un buen dibujante por encima incluso del trabajo del guionista. Como decía, cuando Bruno Redondo dibujó Nightwing, el comic era histórico, ofreciendo un despliegue visual que se seguirá recordando durante años. Pero lo cierto es que excepto el último arco de la etapa, Redondo dibujó muy pocos comics de los últimos dos años de la colección. Y la diferencia fue abismal. Que Redondo dibujara o no lo hiciera provocaba que Nightwing pasara de ser el comic más bonito de ver / leer de la actualidad comiquera, a una colección mediocre a la que le faltaba punch por todas partes, desnudando que las tramas planteadas por Tom Taylor no eran nada del otro mundo.

De cara a esta nueva etapa, el factor dibujo resultaba clave. Y esperaba que este elemento fuera muy tenido en cuenta por parte de los editores de DC a la hora de elegir el siguiente equipo creativo.

Y lamentablemente, quizá la parte en la que más cojea esta nueva etapa de Nightwing es con el dibujo de Dexter Soy, que viene acompañado por Verónica Gandini en el color. Soy intenta ser espectacular y que sus páginas luzcan visualmente atractivas, pero se queda muy muy lejos de la brillantez que Bruno Redondo aportó a la colección. Igual es una comparación injusta, porque Redondo aportó una personalidad al personaje como no se veía desde los tiempos de Scott MacDaniel a finales de los años 90. Pero incluso sin la comparación, Soy me parece un dibujante sólo correcto, al que le falta muchísimo para llegar al nivel de los Mora, Samnee, Xermánico, Jiménez o Janín. Que un comic de Nightwing no luzca sobresaliente es un pecado. Y este fallo no creo que sea achacable ni siquiera a Soy, que en realidad se esfuerza al máximo y se nota que lo intenta, sino más bien de los editores. Intentando ver el lado positivo, creo que Soy tiene bastante margen de mejora. Y creo que el hecho que haya dibujado sin fallo los 6 números de este primer arco de Nightwing me parece algo muy positivo, que ayuda a crear la personalidad gráfica de esta etapa guionizada por Dan Watters.

Entrando a valorar la historia de Dan Watters, creo que hace un buen trabajo con Nightwing / Dick Grayson, mostrándole como el héroe de fuertes valores morales que intenta ayudar a todo el mundo, incluso a los criminales. Sobre todo si son niños, lo cual es un elemento continuista de la esta de Taylor. No hay nada que me guste más que leer un comic en el que el protagonista sea reconocible, y este Nightwing lo es.

Una de las novedades más grandes de la anterior etapa de Taylor fue la presentación de la hermana de Dick, Melinda Grayson-Lin (anteriormente conocida como Melinda Zucco). Melinda es la actual alcaldesa de Blüdhaven, a la que tenemos que sumar la incorporación de Maggie Sawyer como jefa de policía, tras mudarse desde Metrópolis. Y ambas tienen una gran importancia en este primer arco que presenta la amenaza de Olivia Pearce y su empresa, Spheric Solutions.

Tras el vacío de poder por la caída de Blockbuster, las bandas de Blüdhaven intentan reorganizarse, pero un nuevo jugador va a poner a unos contra otros intentando provocar una guerra. Desde el principio queda claro que Olivia Pearce es la responsable, porque se aprovecha de la violencia para hacer negocio vendiendo tecnología militar a la policía de Blüdhaven. El argumento de hacer que sea la rica empresaria la villana por encima de los granujas callejeros es un argumento recurrente de desde hace unos años años en Nightwing, y en ese sentido la serie se siente también continuista con la etapa anterior.

La novedad es la presentación del Cirque du Sin (el Circo del Pecado), unos villanos del pasado de Batman y Nightwing, del que Pearce es su Colombina, y la misteriosa presencia de The Zanni, el líder del Circo y cuya naturaleza mística plantea la gran incógnita de este arco. Este arco inicial de Watters en el guion me parece que está bien como presentación del nuevo statu-quo que quiere plantear el guionista y que te deje con ganas de más.

La pena es que el dibujo no sea sobresaliente, porque esta buena historia se hubiera convertido en un comic notable. Como el dibujo de Soy se queda en «bien sin más», estamos ante un buen comic que se queda muy lejos de mis colecciones favoritas de DC actuales. Debido a la limitación presupuestaria, Nightwing no es una de los comics que compro. Y tras leer este primer arco gracias a mi amigo Félix, tengo que decir que esta decisión se ha visto confirmada. Con la cantidad de comics notables o sobresalientes que hay en la actualidad, que un comic esté simplemente bien provoca que no pase el corte.

Comparto las primeras páginas del primer número USA:

Nightwing está bien, pero no está tan bien como para comprarlo.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Doctor Extraño de Asgard 1 de Derek Landy y Carlos Magno (Marvel Comics – Panini)

Stephen Extraño ya no es el Hechicero Supremo del Universo Marvel, pero eso no significa que sus aventuras hayan terminado. Hoy quiero comentar mis impresiones del primer número de la miniserie Doctor Extraño de Asgard, escrita por Derek Landy y dibujada por Carlos Magno, con color de Espen Grundetjern.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El nuevo Hechicero Supremo domina el mundo. ¿Qué ha sucedido con el antiguo? En busca de propósito, y quizás de venganza, Stephen Extraño viaja a Asgard para preguntar si el Reino Dorado necesita a su propio Hechicero Supremo. Loki está dispuesto a ayudar, pero la ayuda oculta una trampa. 

Este número incluye Doctor Strange of Asgard 1-3 USA.

Me gusta mucho el personaje de Stephen Extraño. Es un héroe cuyo mundo mágico siempre me ha interesado, especialmente debido a su naturaleza de «serie B» dentro de Marvel y que sus aventuras no están garantizadas. Tras Caza sangrienta, Stephen ha perdido su título de Hechicero Supremo por culpa de Victor Von Muerte, algo que estamos leyendo en Un mundo bajo Muerte. En este contexto llega esta miniserie Doctor Extraño de Asgard, en la que Stephen viaja a Asgard para acumular poder que le ayude a enfrentarse a Muerte.

Me ha gustado la historia que ha preparado Derek Landy, un guionista que reconozco que no lo tenía localizado más allá de haber hecho alguna miniserie mutante que no he leído. Landy plantea una historia muy interesante a partir de dos tramas en paralelo. Por un lado tenemos a Stephen intentando conocer el mundo de Asgard y cómo conseguir los ingredientes que necesita para realizar el hechizo que le permitiría convertirse en el Hechicero Supremo de Asgard. Estamos tan acostumbrados a ver el salón del trono de Asgard que ver el reíno de los dioses desde una perspectiva «a pie de calle» con asgardianos que no tienen nada que ver con los dioses habituales es una idea interesante y refrescante. Y al mismo tiempo, hay un asesino matando a la gente que se encuentra con Stephen que claramente quiere impedir que Stephen alcance sus objetivos. Los tres números que se incluyen en este primer número de dos de esta miniserie de cinco grapas USA presenta nuevos personajes y situaciones interesantes, siempre con buenos cliffhangers. Y la idea de ampliar el misterio con un cierto whodunnit hace que el comic resulte super entretenido.

Por otro lado, el problema lo tengo con el dibujo de Carlos Magno, con dibujo de Espen Grundetjern. Magno debe trabajar con un programa de dibujo que hace que sus viñetas de vean «realistas», pero su estilo en realidad hace que dibuje a los personajes siempre con las caras entre sombras, unas sombras nada naturales que hacen que los personajes se vean feos en la mayoría de imágenes. Y esto es un problema que no ayuda a disfrutar del comic. De hecho, en varios momentos me sacaban las elecciones narrativas que Magno tomaba para contar la historia. Magno parece tener un estilo resultón, pero a mi no me funciona. Igual los primeros comics en que vi a Magno me sorprendió, pero cada vez le veo más el truco a la propuesta de Magno. Y es una pena, porque creo que algunos planos que plantea para mostrar la acción si son imaginativos y me gustan, pero la forma de mostrar «feos» a los personajes es algo que no le encuentro el sentido.

Me ha gustado la historia de Derek Landy, y el hecho que estábamos ante una miniserie de dos números en la edición de Panini asegura que la fuera a comprar. Además, teniendo en cuenta el cliffhanger con el que nos deja el último número, la compra se hacía obligada. Pero me sabe mal que el dibujo de Magno no ayude a la experiencia.

Comparto las primeras páginas del comic:

Doctor Extraño de Asgard me parece un buen comic que queda un poco lastrado por el dibujo feo de Magno. Pero me deja con ganas de saber cómo termina la historia en el próximo número.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!