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Termina la etapa de Jed MacKay en Los Vengadores 28-35 (Marvel Comics – Panini)

Tras 3 años y 36 grapas USA, Jed MacKay termina su etapa como guionista de Los Vengadores con un final de fiesta a la altura, acompañado por los dibujos de Farid Karami, Javier Pina y Sergio Dávila.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡El Instante Perdido! Kang lo ha buscado durante todo este tiempo. Ahora, Los Vengadores han conseguido descifrar la clave. ¿Pero qué tiene que ver Reed Richards con el asunto? Además, descubrimos la verdadera naturaleza de Myrddin.

¡La conclusión de la etapa de Jed MacKay! Tras tres años de misterios oscuros, aventuras épicas y batallas cósmicas, todo conduce a este gigantesco final. Aquello que Jed MacKay ha estado construyendo cobra forma en este final, que redefinirá el futuro de Los Vengadores.

Jed MacKay ha construido a lo largo de 3 años una larga historia épica que ha culminado este mes en la edición española de Panini con un brillante último arco de 8 grapas. Un arco que ha dado respuesta de forma satisfactoria a todas las cuestiones pendientes desde el principio de la serie. Siendo la primera y más importante, la identidad del gran villano Myrddin. Y que lo ha hecho con una historia super épica y espectacular que celebra la historia del Universo Marvel de la mejor manera posible. Y que además se marcha dejando los juguetes intactos para que los coja el siguiente equipo creativo. No se puede pedir más.

Jed MacKay es para mi el mejor guionista de la Marvel actual. De largo. Y lo mejor es que lo es no inventando ninguna rueda, simplemente conociendo la historia de los personajes y en general del Universo Marvel, usando estos conocimientos para implicar los sucesos de este comic en el universo Marvel de forma maravillosa.

A lo largo de estas últimas 8 grapas, MacKay explica lo que es el Instante Perdido que busca Myrddin, así como el origen de la Corte Crepuscular y de la Ciudad Imposible que ha sido la base de operaciones del grupo en los últimos meses. Todo ello unido a la conexión que Kang tiene con su némesis Myrddin, cuya identidad es una sorpresa y a la vez la única opció posible. Con una amenaza que puede resetear el universo, destruyendo toda la vida de este Octavo Cosmos reiniciado por Reed Richards al final de la Secret Wars de Jonathan Hickman y Esad Ribic.

Si soy fan de los comics de superhéroes es para leer historias de heroismo y de gente haciendo lo correcto incluso en la peor de las situaciones. Eso mismo es lo que me he encontrado en este etapa de Los Vengadores. Doy gracias a Jed MacKay por ello. La alineación elegida por MacKay era en cierto sentido continuadora de la idea que Jason Aaron planteó en su etapa, al juntar a los más poderosos de la Tierra para enfrentarles a amenazas que nadie más podría sobrevivir. En ese sentido, los Sucesos de Tribulación planteaban el tipo de historias más grandes que la vida que eran perfectos para esta alineación de heavy-hitters.

Dentro de la gran aventura, me ha gustado mucho que MacKay encontrara el tiempo para curar las heridas entre Los Vengadores y la Patrulla-X. Aprovechando que era el guionista de ambas series, MacKay hizo que años de desencuentros y enemistad terminaran, al dejar claro que todos son héroes que intentan hacer lo corrector.

Dentro que globalmente me ha gusta esta etapa de MacKay, tengo que decir que su conexión con los eventos de la editorial sin duda han perjudicado al comic, al sentir el lector como la trama de la serie tenía que pararse para enfrentarse a sucesos iniciados en otros comics. Esto lo tenemos con los tie-ins de Caída de X, de Caza Sangrienta o de Un mundo bajo Muerte. Y en positivo tengo que decir que MacKay consigue hilarlo todo de forma magistral en el especial número 800 (34 USA), en el que hace un recuento de todos estos eventos como forma de dejar claro lo que significa el heroísmo en contraste con el egoísmo de Kang.

En el apartado artístico, me gusta el estilo de Farid Karami, el elegido para dibujar estos últimos números. Me gusta la forma en que dibuja a los personajes enormes casi llenando la viñeta, resaltando el aspecto de héroes más grandes que la vida enfrentados a las mayores amenazas. La forma como se plantea que la Corte Crepuscular fue construida a imagen de esta versión de Los Vengadores lo encuentro muy acertado por su parte. Además, creo que Farami está muy acertado en las escenas de acción.

Lo malo es que Farami no puede mantener el ritmo mensual de publicación. Dentro de lo malo, me gusta que al menos planteen que los números 31 y 33 USA, que son flashbacks que cuentan el origen de Myrddin primero, y de la corte crepuscular después, sean los elegidos para los fill-ins dibujados por Javier Pina. Un Javier Pina que me ha gustado mucho más comparado con lo que le había leído anteriormente, por ejemplo en La Patrulla-X de Gerry Duggan. Y que muestra que la única forma que tiene un dibujante de mejorar es trabajando.

En lo que es una decisión incomprensible por parte de Marvel, tras dibujar Karami 26 páginas en el especial 800 de la colección, número 33 de Panini y 34 USA, el siguiente número vuelva a necesitar un artista fill-in, y en lugar de emplear a Pina que había realizado los dos números anteriores, los editores han contratado a Sergio Dávila. Artista correcto, pero que globalmente provoca la sensación de batiburrillo, al tener a 3 dibujantes para apenas 5 números. Algo que sin pretenderlo, desluce un poco el resultado final.

Dentro de los elementos destacables de este final tenemos la portada quíntuple de Russell Dauterman realizada con motivo del especial 800 de la colección, que se ha publicado en las 3 últimas grapas de la colección. Tengo claro que Dauterman vive mejor dedicado a sus portadas especiales y rediseños de personajes, pero se le echa de menos como dibujante de arte secuencial. En todo caso, ¡Menudos portadones!!

Jed MacKay podría haber alargado su etapa todo lo que hubiera quirido simplemente añadiendo nuevos Sucesos de Tribulación. Lamentablemente, los planes de Marvel cambiaron en los últimos meses, lo que provocó el cierre anticipado de esta etapa. Una etapa que creo que ha quedado como un comic más que digno que confirma a MacKay como un escritor todoterreno que se adapta a todos los cambios que le exige la editorial sobre la marcha. ¡Gracias, MacKay! Y ahora, ¡Que pase el siguiente!!!

PUNTUACIÓN: 8/10

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Leyendo Deathlok 1 Marvel Limited Edition, de Rick Buckler y Doug Moench (Panini)

Deathlok es un personaje que siempre me ha gustado. Y aunque muchos de sus comics clásicos ya los tenía, me animé a comprar la nueva edición que Panini ha preparado con los comics del personaje de los años setenta y ochenta, creados por Rick Buckler y Doug Moench, en los que han participado profesionales como Bill Mantlo, Pablo Marcos, Glynis Wein o Klaus Janson.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO DE LOS SETENTA

Con la etapa clásica completa de uno de los personajes más singulares de los años setenta. A medio camino entre alegoría sobre la guerra y distopia futurista, Deathlok es la gran creación de Rich Buckler, un colosal proyecto para el que cuenta con la ayuda de Bill Mantlo y Doug Moench.

Este primer volumen de dos incluye Astonishing Tales 25-28, 30-36 USA, comics publicados originalmente entre 1974 y 1976.

Deathlok es uno de los personajes más llamativos de la Marvel Comics de los años 70. Su primera aparición fue en Agosto de 1974, apenas unos meses después de la presentación de Punisher. Y aunque ambos personajes son radicalmente diferentes, con un único nexo de unión que sería el uso de ambos de armas de gran tamaño, si conectan en la presentación de personajes que entrarían en la categoría de lo que ahora llamamos anti-héroes. Personajes que ciertamente no son héroes en el sentido clásico, empezando porque no tienen problema en matar a sus enemigos, pero que tampoco son «villanos», moviéndose a partir de su propio código ético extremo.

Me flipa todo de Deathlok, empezando por el aspecto gráfico creado por Rick Buckler. El pistolón y el cuchillo unido magnéticamente a la parte inferior de la pierna molaban mil, pero casi mejor era el aspecto de cyborg con casi medio cráneo cubierto por un casco de metal, con ese gran ojo rojo que resalta la experimentación sufrida. A pesar que el protagonista Luther Manning es un hombre blanco, que su piel sea coloreada gris resalta la idea que estamos ante un cadáver reanimado. Todo ello sirve para crear una imagen que es ya super icónica dentro de Marvel.

El otro gran acierto de Buckler fue el origen de Deathlok, que no es que conecte, sino que es anterior a clásicos del cine y la ciencia ficción. El soldado Luther Manning era una de las mentes más brillantes del ejército de los Estados Unidos. Tras morir accidentalmente en un ejercicio de entrenamiento, su superior Simon Riker decide experimentar con él para no perder su mente. Tras convertirle en un cyborg capaz de realizar hazañas físicas, y unir su mente a un ordenador destinado a controlar sus acciones, Riker intenta que Deathlok se convierte en un asesino a sus órdenes, pero la mente de Manning se revelará y conseguirá la libertad.

Deathlok es 6 años anterior al otro cyborg más icónico del mundo del comic, el de los Nuevos Titanes de Marv Wolfman y George Pérez. La primera primera aparición de Victor Stone fue en 1980, y comparte con Deathlok muchos elementos, como el casco cubriendo una parte importante de la cara, pero suavizador para resaltar su figura heroica. La idea de un comic de los 70 planteando su historia en el futuro de 1990, en un mundo que había sufrido el inicio de la Tercera Guerra Mundial iniciada en 1983, planteaba una ciencia ficción distópica muy de moda en esa época. Que el futuro se hubiera ido al carajo en este comic es anterior a clásicos como Mad Max (George Miller, 1979) o Escape from New York (John Carpenter, 1981). Y por supuesto, la idea de un héroe asesinado reanimado y unido a un ordenador es claramente el origen de Robocop (Paul Verhoeven, 1987). Las historias que veremos en el volumen dos con Deathlok viajando en el tiempo para intentar evitar este presente distópico nos lleva directamente hasta Terminator (James Cameron, 1984). Incluso el enfrentamiento final entre las consciencias de Deathlok y Riker en el mundo digital es previo a muchos clásicos del Cyberpunk. Deathlok es anterior a todo esto, lo que deja claro su importancia histórica.

Visualmente, Deathlok es un comic arrollador, sobre todo en sus primeros números. Rick Buckler nos regaló un comic con una potencia visual alucinante, empezando por el aspecto del héroe. Este comic tiene imágenes super icónicas, como ver a Deathlok crucificado mientras experimentan con él en el laboratorio de Riker, o la presentación del personaje en Astonishing Tales 25 que comparto arriba. No tengo claro en qué comic leí por primera vez estas aventuras, ¿en los Poker de Ases?, pero la viñeta en la que Deathlok dispara por la espalda a una persona que huye, doblando con la mano derecha una viga de metal, me ha volado la cabeza siempre. Aparte que este hecho dejaba claro que Deathlok no era un héroe, con unas acciones que Spider-Man o Capitán América jamás harían.

Rick Buckler me parece un creador y un artista fantástico, Visualmente este comic tiene una fuerza y una personalidad tremenda. Leído 50 años más tarde, este comic sigue siendo alucinante en su apartado visual. Es una pena que sus obligaciones de Buckler como autor completo que creaba la historia, la comentaba con Doug Moench con el que compartía el guion, para luego dibujarlo, se le hiciera demasiado cuesta arriba y tuviera que recibir ayuda de otros dibujantes como Keith Pollard, Arvell Jones, Bob McLeod, y de entintadores como Pablo Marcos, Al Williamson, Klaus Janson, Pollard, McLeod. En los 11 números contenidos en este primer volumen de Deathlok tenemos el color de Glynis Wein, Linda Lessmann, George Roussos, Janice Cohen y Klaus Janson. Un baile de coloristas que no afecta el disfrute del comic.

Quizá el aspecto menos acertado con ojos de lector de 2026 sea el guion. Un primer elemento a tener en cuenta es que al publicarse estas aventuras en Astonishing Tales, las aventuras de Deathlok tenían una extensión de 16-18 páginas en cada grapa, en lugar de las 20 habituales. Esto es porque el comic incluía historias cortas de complemento, lo que obligaba a Buckler, con Doug Moench primero y Bill Mantlo a partir del número 32, a tener que ir al grano desde la primera página.

Otro elemento en el que Deathlok fue revolucionario fue con su narrativa con Luther Manning discutiendo con el ordenador con el que compartía memoria, intentando desobedecer las órdenes y seguir su propio camino. De nuevo, hay que aplaudir una idea que es aquí donde primero pudo leerse. Pero con mentalidad crítica, hay que reconocer que estos textos son un tostón importante que paran en muchos momentos la historia. De alguna manera, es como leer ahora los textos de Chris Claremont en la Patrulla-X. Hay que acercarse a esto con el estado mental adecuado para poder disfrutarlo.

Luego tenemos el propio viaje vital de Luther Manning. Ahora estamos tan acostumbrados a las historias-ríos y a los arcos de personajes, que ver aventuras en las que Deathlok no tiene un objetivo claro y se dedica a deambular por este mundo futuro desolado resulta super llamativo. No siempre para bien. En la misma introducción Buckler explica que él y Moench se movían en la experimentación constante y no planteaban sus historias con una presentación-nudo-desenlace clásicos, sino que querían que las historias fluyeran y resultaran diferentes a los comics que se publicaban en la época. Esta intención se refleja en los comics, pero a veces para bien y a veces para mal.

El papel del villano Simon Riker es voluble, al igual que la aparición de Mike Travers, compañero y amigo de Manning cuando estaba vivo. Hay momentos en que parece que realmente Buckler no sabía lo que iba a pasar más allá de lo que estaba contando en esa grapa concreta, yendo completamente sobre la marcha. Y no es bueno, generando situaciones repetidas y giros que parecía que contradecían cosas que acabábamos de leer un par de grapas antes.

Otro elemento que no acaba de funcionar es el uso de flashbacks para darnos el contexto a la historia. Para distinguir estos flashbacks de la acción en el presente del comic. Buckler plantea una idea que no acaba de funcionar, al hacer que la primera viñeta de ese flashback tenga las esquinas redondeadas. De forma que sabes cuando empieza pero no cuando acaba, lo cual provoca que la narrativa resulte confusa en varios momentos.

La llegada de Bill Mantlo planteó nuevos personajes y un final completamente atípico que resulta muy loco, con un Luhter Manning recuperando su humanidad gracias a un cuerpo clonado, mientras que Deathlok sigue también vivo. El final abierto con el que terminó el periplo del personaje en Astonishing Tales resultó super decepcionante. Y no será hasta la aparición del personaje en otras series, que veremos en el volumen dos de esta colección, cuando realmente conseguirán plantear un final satisfactorio para la historia de Deathlok. Curiosamente, es un final en el que no colaboró Buckler.

Con todo, creo que estos comics de Deathlok son uno de los mejores comics de esa Marvel de los setenta que se abrió a plantear historias diferentes que consiguieran captar la atención de un público diferente, conectando con la ciencia ficción distópica. Con sus pros y sus contras, me ha gustado leer unos comics tan experimentales. Y creo que siguen manteniendo toda su fuerza y su personalidad.

Si ten gusta rebuscar por la historia de Marvel, Deathlok me ha resultado un comic super entretenido y recomendable.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO DE LOS SETENTA

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Crítica de Caballero Luna. Puño de Khonshu 2 de Jed MacKay, Domenico Carbone y Delmaya Pramanik (Marvel Comics – Panini)

Panini ha publicado el segundo y último volumen de Caballero Luna. Puño de Khonshu de Jed MacKay, que viene acompañado por Domenico Carbone, Delmaya Pramanik y Rachelle Rosenberg en el color.

PUNTUACIÓN: 8/10

El Caballero Luna ha fracasado. Marc Spector se enfrenta a su dios Khonshu, un dios más conocido por otorgar la venganza que el perdón. La paciencia de Khonshu se está agotando mientras la espada de Carver, la mano derecha de Achilles Fairchild, anhela venganza.

Este volumen de Panini incluye Moon Knight: Fist of Khonshu 6-10 USA.

Caballero Luna es el mejor comic de Marvel, y lo lleva siendo bastante tiempo. El primer volumen de la actual colección Caballero Luna: Puño de Khonshu presentó a la nueva amenaza de Achilles Fairchild, que había lanzado a las calles una potente droga super adictiva, que había convertido en su esclava, entre otros, a la detective Frazier de la policía de Nueva York. Usando a su guardaespaldas Carver que posee una espada de Vanaheim, Fairchild empezó una campaña para arrebatarle todo a Marc Spector, empezando por su hogar la Misión de la Medianoche. El volumen terminó de forma impactante, al descubrir demasiado tarde Marc que Fairchild es un asgardiano, sufriendo una brutal paliza que le dejó en coma.

A lo largo de toda la etapa de MacKay hemos asistido a un Caballero luna en modo «puto amo» que aterroriza a los villanos de Nueva York. Que fuera derrotado de la forma en que lo fue por Fairchild plantea un escenario nuevo que me gusta mucho. Y el arranque de este volumen no puede ser mejor, empezando por la decisión de Fairchild de NO matar a Spector, para evitar que pueda resucitar, optando por mantenerle en coma como su prisionero.

MacKay es un maestro planteando varias narrativas al mismo tiempo, con un Marc Spector teniendo que sufrir una conversación con Khonshu en la que tiene que justificar su torpeza que llevó a una humillante derrota. Y Khonshu no se toma bien las derrotas. Mientras Fairchild busca afianzar su control sobre Nueva York, los aliados de Marc Tigra, Luna de Cazador, Reese, Soldado y Bola-8 intentarán rescatarle para intentar la revancha contra Fairchild.

He comentado en otras ocasiones lo mucho que me gusta el uso de la continuidad que hace MacKay. En este volumen tenemos un ejemplo buenísimo con la búsqueda de Hank Pym, el único químico capaz de encontrar un antídoto contra la adicción de la droga de Fairchild. El número en el que aparece Nadia Van Dyne y es atacada por el «villano» Bola 8 es un número divertidísimo siendo puro Marvel. Y tras fabricar Hank Pym el antídoto, llega el momento de que Marc Spector le quite a Fairchild todo lo que considera suyo, al igual que hizo el villano en el volumen anterior.

La historia de MacKay y su uso de todos los personajes principales y secundarios, así como de los invitados especiales, me parece magistral. Como siempre, cada grapa es una historia completa que resulta satisfactoria en si misma, consiguiendo que el arco completo termine dejándome con ganas de más. Así da gusto leer un comic Marvel.

El dibujo de este volumen corre a cargo de Domenico Carbone (números 6 y 7) y Delmaya Pramanik (8-10), siempre con Rachelle Rosenberg en el color. Y dentro que el comic se ha resentido un poco con la marcha de Alessandro Cappuccio, creo que ambos dibujantes consiguen transmitir la potencia visual que se espera de un comic de Caballero Luna.

Me gusta bastante más el dibujo de Pramanik que el de Carbone, siendo ambos inferiores a Cappuccio. Tas leerme este volumen en una sentada, porque la historia de MacKay es super adictiva, tengo que decir que me ha gustado el apartado gráfico. Gran parte de este éxito viene del potente color de Rachelle Rosenberg, que ha sido fundamental para crear la personalidad gráfica de este comic, que luce mucho mejor que la mayoría de grapas actuales de Marvel. A pesar de los cambios de dibujante, mantener a Rosenberg me parece un acierto total.

Los tomos de Caballero Luna son siempre un triunfo tras otro. Por eso pediría a Panini que no retrasara tanto la salida de cada número, dado que estos comics llevan un retraso considerable respecto al ritmo de publicación USA. De hecho, este mes de junio se ha publicado en USA el quinto número del nuevo volumen, Marc Spector: Moon Knight (2026). De forma que para cuando Panini publique el siguiente tomo a final de año (esperemos), la colección ya irá por su número 12. Entiendo que la publicación en tomo tiene estas cosas, pero es que tengo muchas ganas de saber cómo continúa la historia. Porque el disfrute con Caballero Luna es total.

Comparto las primeras páginas del comic:

Caballero Luna de Jed MacKay es para mi el comic más entretenido de Marvel. Esperemos que MacKay pueda cerrar su etapa de la mejor manera posible cuando él quiera.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Absolute Green Lantern 1-10 de Al Ewing y Jahnoy Lindsay (DC Comics – Panini)

Tras la lectura de todas las colecciones del universo Absolute, me faltaba por leer Absolute Green Lantern, la reimaginación de Al Ewing y el dibujante Jahnoy Lindsay.

PUNTUACIÓN: 3/10

Sin el Cuerpo, sin el anillo, sin la fuerza de voluntad, ¡lo único que queda es el Green Lantern Absoluto! Al Ewing y Jahnoy Lindsay han reinventado la mitología de Green Lantern desde cero, creando una epopeya de ciencia ficción de proporciones cósmicas.

Algo extraño está sucediendo en la localidad de Evergreen. Lo que parece un monolito alienígena ha descendido, aislando la ciudad del mundo exterior y dejando a sus ciudadanos a merced de… un juicio. Pero nadie sabe a ciencia cierta qué traerá consigo ese juicio, ni siquiera Jo Mullein, la mujer que parece estar inexplicablemente atrapada en medio del caos, ni Hal Jordan, que se ha visto en el punto de mira de una fuerza alienígena que podría resultar incluso más peligrosa que el propio monolito.

¡Esta reinvención completa de la mitología de Linterna Verde es obra de los legendarios creadores Al Ewing y Jahnoy Lindsay, y forma parte del revolucionario «Absolute Universe» de DC!

Empezando por los elementos positivos, Al Ewing ha planteado una actualización de los mitos de Green Lantern que es algo totalmente nuevo y no se parece en nada que hayamos leído hasta la fecha. La forma en que ha planteado el misterio de Abin Sur y la forma en que la protagonista Jo Mullein adquiere los poderes me parece interesante. A medida que avanza la serie descubriremos que existe el espectro de color tan típico de Green Lantern, aunque Ewing le da una llamativa vuelta de tuerca.

Me gusta Jo Mullein, la protagonista. El número 8 en el que conocemos su historia me parece el mejor número hasta la fecha. Un origen que está conectado a la versión Absolute de Cameron Chase (que fue Manhunter en el universo DC tradicional y ahora es una agente del gobierno que investiga sucesos sobrenaturales). La caracterización de los protagonistas me parece el punto más fuerte de este comic. La presencia de Hal Jordan, John Stewart, Guy Gardner o Simon Baz, en situaciones diferentes a las habituales, creo que buscan ser el ancla que enganche a los lectores tradicionales.

Aparte de la parte cósmica que aún no ha acabado de explotar, este Absolute Green Lantern repite los temas generales del Universo Absolute haciendo que el villano malvado Hector Hammond sea un empresario dueño de una mega corporación que hace lo que quiere en este mundo creado por Darkseid. Leer «empresario malo» en una colección como Absolute Superman tuvo su gracia, pero ver que esta temática se repite en Batman y Green Lantern me parece una elección un poco vaga dentro de este universo de nueva creación.

Siendo Al Ewing como es, está claro que este Absolute Green Lantern es un comic pensado a largo plazo, con un arco probablemente planteado a dos o tres años vista. En su afán bibliotecario, me ha hecho cierta gracia que Ewing recupere la debilidad del anillo hacia el ORO (color amarillo), algo que me retrotrae a los primeros comics de Green Lantern que leí hace 45 años o así. Ewing conecta el origen de este Green Lantern al de Mano Negra, planteando muchos misterios que en realidad no han sido aún resueltos cuando nos acercamos al primer año de vida de la colección. Empezando por los poderes que ha adquirido Jo Mullein y cómo los controla, algo que parece que se da por supuesto para los lectores veteranos como yo, pero que en realidad no se han explicado adecuadamente.

A pesar de intentar buscarle las cosas positivas, en realidad no me ha gustado este Absolute Green Lantern. Y reconozco el trabajo de caracterización que plantea Ewing con los protagonistas. Pero el comic está siendo un tostón aburridísimo que no justifica la compra mensual. Cuando me he leído todos los comics de un tirón se entiende mejor algunas cosas que plantea, sobre todo en el soporífero primer arco que presenta al gigante Abin Sur planteando un juicio a la localidad de Evergreen. Más adelante, Ewing presenta a los Blackstars, que van a ser la amenaza cósmica a batir, y a personajes como Tomar Re, Mogo o Kilowog. Pero todo está contado de la forma más confusa y aburrida imaginable. De forma que llega un momento que la presentación de misterios y cambios respecto al canon original no es suficiente para conseguir que el comic sea ENTRETENIDO. Es que no llega a serlo nunca.

Absolute Green Lantern es un tostón considerable que no justifica su compra y lectura mensual.

Otro de los problemas decisivos al que me enfrento con la lectura de Absolute Green Lantern es que el dibujo de Jahnoy Lindsay me parece terrible. Por buscar algo positivo, diré que algunas portadas (no todas) me parecen potentes. Pero Lindsay es un dibujante horrible que no sabe conceptos básicos de narrativa secuencial, provocando que las viñetas sobre todo en el primer arco se sientan como elementos aislados que no conectan entre si. El trabajo de un dibujante es contar la historia del guionista de la forma más interesante y visualmente atractiva posible. Lindsay fracasa estrepitosamente.

Y ya no es que las figuras se sientan acartonadas con un estilo influido por el manga que plantea imágenes feas, o que fracase al plantear potencia visual a las splash-pages con que Ewing riega la narración. Es que ni siquiera consigue que la narración sea interesante al abusar de la estructura de rejilla de 9 viñetas por páginas, que es lo más trillado y viejuno imaginable. Algo que posiblemente sea decisión de Ewing, pero que el dibujante no consigue hacerlo mínimamente interesante.

Comentaba antes que no me ha gustado la historia de Ewing, pero reconozco que con un mejor dibujante, probablemente mi valoración sería mejor. Si una cosa han cuidado los editores de DC de la línea Absolute ha sido, aparte de todo, contratar a artistas potentes que dotaran de personalidad diferenciada a cada colección. No se qué llamó la atención del dibujante y escritor canadiense, pero el fracaso en monumental. Con Lindsay dibujando la colección, Absolute Green Lantern es un comic ilegible.

Comparto las primeras páginas de la colección:

Absolute Green Lantern es el comic más flojo y decepcionante de toda la línea Absolute. Un comic que no justifica su compra ni su lectura mensual. Así no, Al Ewing y Jahnoy Lindsay.

PUNTUACIÓN: 3/10

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Crítica de El Infernal Hulk 1 de Phillip Kennedy Johnson, Nic Klein y Kev Walker (Marvel Comics – Panini)

Empieza la segunda etapa de Phillip Kennedy Johnson y Nic Klein en Hulk, junto a Matthew Wilson en el color y Kev Walker en las tramas de Banner, con un título que refleja lo que nos espera: El Infernal Hulk. Hoy analizo las cuatro primeras grapas USA que Panini ha publicado en el primer número de su edición trimestral.

PUNTUACIÓN: 8/10

Primero fue increíble. Luego inmortal. Ahora Hulk es… ¡Infernal! Este nuevo e imparable Hulk es diez veces más monstruoso que el que todos temían. Su diabólico plan consiste en sumir el mundo en terrores ancestrales, transformando sus héroes en bestias de pesadilla. ¿Podrá el impotente Bruce Banner frustrarlo?

Este primer número de Panini en su nuevo formato trimestral incluye The Infernal Hulk 1-4 USA.

El anterior volumen de El Increíble Hulk terminó con la Primogénita poseyendo el cuerpo de Hulk tras abrir la prisión en la Llanura del Réquiem y encontrarse a su madre muerta hace miles de años. En esta nueva etapa empiezan los planes de la Primogénita para destruir a sus enemigos y convertir la Tierra en un hogar para su raza monstruosa. Debido a la edición de Panini hemos podido leer 4 números USA de un tirón. Y la verdad es que me gusta el rumbo que está teniendo este comic. La sensación es desesperada, porque nada de lo que hagan los héroes va a poder, a priori, derrotar a Hulk. Si un primer número de una nueva etapa debe dejarte con ganas de más, tengo que decir que el éxito es total.

En el dibujo, me gusta que Marvel haya optado por dividir el comic entre dos artistas. Nic Klein se centra en la parte monstruosa del Infernal Hulk, mientras que el siempre competente Kev Walker se encarga de dibujar toda la trama de Banner y Betty. (Si, están vivos y a salvo). Esta decisión hace que por ejemplo casi todo el tercer número esté dibujado por Walker al centrarse en lo que ha estado haciendo la pareja mientras el Infernal Hulk se ha desatado en la Tierra. Y es algo que ayuda a que el comic tenga una personalidad gráfica unificada, lo que siempre es de agradecer.

En las páginas de Klein, sobre todo el primer número nos ofrece unas páginas terribles mientras este Hulk Infernal masacre a una unidad del ejército que intentaba detenerle. En toda la historia de Hulk, siempre se ha jugado con la idea que en realidad Hulk no quería hacer daño a nadie. Ver a este Hulk malvado recreándose en la masacre nos ofrece páginas super dramáticas y dolorosas de ver como lector. En el segundo número, Klein nos lleva a las profundidades del océano para despertar a NGATHIIL El Infinito, otro monstruo hermano de la Primogénita que esta villana quiere que se una a su plan de destrucción de la Tierra.

La verdad, da gusto cuando un guionista sabe sacar el máximo partido de su compañero dibujantes, planteando elementos en los que está mejor, para que pueda lucirse. Y en El Infernal Hulk, la pareja Kennedy Johnson y Klein son la pareja perfecta. Con permiso de Walker, claro.

Si no me equivoco, la actual etapa de El Infernal Hulk va a contar con 10 números, a lo que va a continuar el evento The Infernal War. Dado lo corta que va a ser esta etapa, tengo claro que la compraré en su totalidad para ver en qué estado va a quedar Hulk / Bruce Banner al final de esta historia.

Comparto las primeras páginas del comic:

Buen arranque de El Infernal Hulk.

PUNTUACIÓN: 8/10

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