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Robocop vs Terminator de Frank Miller y Walter Simonson (Dark Horse)

Estoy tan pendiente de la actualidad, del último estreno de cine y TV o de mi ración mensual de comics que nunca encuentro tiempo de sentarme y echar la vista atrás para disfrutar de algunos comics míticos de mi comiteca. Es por esto que estoy muy contento de iniciar una serie de reseñas de la editorial Dark Horse de finales de los 80 y principios de los 90, empezando por el maravilloso crossover Robocop vs Terminator de Frank Miller y Walter Simonson, publicado en 1992.

PUNTUACIÓN: MÍTICO

Frank Miller y Walter Simonson, dos de los mejores creadores de cómics enfrentan al robot asesino del futuro contra el policía cibernético definitivo en uno de los crossovers más famosos de la historia. Cuando el destino revela que la tecnología que construyó RoboCop conducirá a la creación de Skynet, Alex Murphy debe participar en una batalla contra el tiempo, la red informática asesina y los luchadores de la resistencia humana que quieren destruirlo.

Dark Horse Comics era una pequeña editorial fundada en 1986 por Mike Richardson, escritor y editor que empeñó todo el beneficio de su librería en Oregon para fundar su propia editorial. En las páginas de su antología Dark Horse Presents vieron la luz obras como Concrete de Paul Chadwick o Black Cross de Chris Warner. La apuesta de Richardson fue un éxito gracias a la expansión del mercado de las librerías especializadas de la época, y bajo su sello se editaron clásicos como el Hellboy de Mike Mignola o Sin City de Frank Miller, que vieron la luz por primera vez dentro del Dark Horse Presents.

En estos primeros años, Dark Horse fue creciendo poco a poco y se estaba labrando un nombre como una editorial pequeña de calidad centrada en dar voz a autores interesantes. Sin embargo, en 1988 Mike Richardson demostró tener un indudable sentido comercial al hacerse con la licencia para realizar comics de películas míticas de la ciencia ficción. Aliens (1988), Predador (1989) y el ya mítico Aliens vs Predator (1990) fueron los primeros de una una larga lista de comics superventas que convirtieron a Dark Horse en la tercera editorial más importante de los Estados Unidos, detrás de Marvel y DC Comics.

Tras el monumental éxito del Aliens vs Predator, Richardson y el editor de franquicias Randy Stradley buscaron la forma de repetir este éxito cruzando otras franquicias cinematográficas super populares, y la verdad es que la decisión de dar luz verde a esta miniserie Robocop vs Terminator, publicada en 1992, fue una jugada maestra.

Si había un autor el mundo del comic que en 1990 pudiera ser considerado una Rock-Star, ese era Frank Miller. Tras sus míticas etapas en Batman y Daredevil en los años 80, Miller se enzarzó en una lucha contra DC Comics ante lo que creía eran normas que coartaban su libertad como artista. Finalmente abandonó DC y Marvel y decidió publicar sus obras de creación propia en la emergente Dark Horse. En 1990 publicó Give Me Liberty con Dave Gibbons y Hard Boiled con Geoff Darrow, y Dark Horse presents empezó a publicación de Sin City en 1991.

En paralelo, Miller se mudó de Nueva York a California para probar suerte en Hollywood y la industria del cine, consiguiendo de hecho que sus guiones de Robocop 2 (1990, Irvin Kershner ) y Robocop 3 (1993, Fred Dekker ) llegaran a la gran pantalla. Aunque Miller quedó contento con la primera, la experiencia de Robocop 3 fue super decepcionante debido a los numerosos cambios que sufrió su guión a manos del director Fred Dekker, con el que Miller sin embargo reconoce que le unía una buena relación. Hasta tal punto quedó desencantado con la industria del cine que Miller no volvió hasta ya entrado el siglo XXI, cuando Robert Rodriguez le convenció para adaptar Sin City a la gran pantalla. De hecho, Rodríguez representaba la escena indy cinematográfica, no el establishment hollywoodiense.

Debido a la relación de Miller con Dark Horse y a haber escrito el guión de Robocop 2, Miller fue el primer y único escritor al que Richardson ofreció el trabajo. Fan declarado de ambas franquicias, antes a aceptar el encargo Miller tuvo que pensar en una historia personal que hiciera justicia a ambos universos y evitara caer en un tópico “Sarah Connor es perseguida por un nuevo Terminator y acaba en Detroit donde encuentra a RoboCop”. La idea de hacer que aquello que hace único a Murphy, la unión entre su cerebro e identidad humana y su programación robótica, pudiera ser el desencadenante de que Skynet tomara consciencia y lanzara su guerra contra la humanidad, es una idea sencilla pero que es fiel a ambos universos y me resulta genial.

Por su parte, Walter Simonson tampoco era ajeno al mundo de las adaptaciones de películas, ya que realizó en 1979 junto a Archie Goodwin la mítica adaptación al comic de Alien (Ridley Scott, 1979) que fue publicada por Heavy Metal.

Un año antes, en 1978, Simonson fundó Upstart Studios, probablemente uno de los estudios más chulos de la historia del comic americano junto a Jim Starlin, Howard Chaykin y Val Mayerik. Poco tiempo después, Frank Miller se unió al estudio cuando Starlin cambió de residencia, de forma que en los años que Simonson estaba creando Thor para Marvel, en la misma sala Miller estaba haciendo historia en Daredevil y Chaykin rompía moldes con American Flagg. De hecho, un hecho comentado por todas estas leyendas es que trabajar junto a otros autores y ver su trabajo les hacía esforzarse más para ser ellos mismos al menos igual de bueno que sus compañeros.

A pesar de compartir estudio y una gran amistad, curiosamente Robocop vs Terminator es la primera y única colaboración de ambos autores. Teniendo en cuenta que Miller y Simonson son ambos escritores e ilustradores, resulta muy interesante descubrir qué tal resultado tuvo su trabajo en equipo, y la verdad es que el resultado es insuperable.

 

Robocop vs Terminator es una miniserie de 4 números que es para mi la mejor continuación de Terminator 2 (James Cameron, 1991) y la primera RoboCop (Paul Verhoeven, 1987). De hecho, este comic es muchísimo mejor que todo lo que vino a continuación en ambas franquicias.

Un primer elemento a destacar de este comic es que tanto Miller como Simonson entienden desde el primer momento que este es un trabajo de encargo y que su objetivo primero y único es el de ofrecer un buen entretenimiento al lector. Y ambos consiguen un resultado extraordinario, con una historia de Miller que se siente en todo momento fiel a ambos universos y unas páginas de Simonson llenas de personalidad con un montón de momentazos icónicos para el recuerdo.

 

Simonson cuenta con su colaborador John Workman como rotulador, creando sus ya históricos efectos de sonido y una rotulación super característica, además de colores de Rachelle Menashe en los tres primeros números y Steve Oliff en el último.

Miller y Simonson colaboraron siguiendo el estilo Marvel: Simonson dibujaba a partir del argumento de Miller, que tras recibir las páginas de Walt escribía el guión definitivo con los textos para los bocadillos. Miller comenta que gracias a tener estilos gráficos tan diferentes, cada página de Simonson le ofrecía unas soluciones narrativas que le abrían nuevas opciones para narrar la historia de la mejor manera posible, y por su parte, Simonson comenta que para él desde el punto de vista creativo ésta es la forma de trabajo más satisfactoria para todos los creativos involucrados.

Ahora que los viajes en los tiempos han vuelto a ponerse de moda y películas como Vengadores Endgame y Tenet han jugado a crear una dinámica «más realista» respecto a películas clásicas como Regreso al futuro o la propia Terminator, resulta chulísimo volver a leer un comic que juega sin vergüenza ninguna a crear una historia en la que los hechos presentes afectan al futuro, hasta el punto de poderse borrar personajes o incluso líneas temporales enteras al cambiarse el pasado.

Dentro de que Miller plantea este comic como un gran blockbuster palomitero de acción non-stop, su historia cuenta con numerosos elementos super chulos, como la forma en que la voz en off cambia en función de si vemos las acciones de la humana XXX, de Murphy o de los Terminators, así como los numerosos  momentazos que encontramos en cada número para que Simonson se luzca.

Aunque es una historia dramática con el destino de la humanidad en juego, Miller encuentra la forma de añadir unos detalles de humor muy chulos aprovechando al robot ED209 de Robocop, aprovechando su escasa inteligencia y diseño tosco, que funcionan de maravilla y conectan con el tono cínico de la película de Paul Verhoeven.

Además de un montón de giros y sorpresas, la historia emplea de forma super interesante la repetición de viñetas y páginas enteras para resaltar que estamos ante una repetición del continuo espacio-temporal porque algún jugador intenta cambiar el pasado a su favor.

Simonson comenta que le costó encontrar el tono y que por eso el primer número es quizá el más flojo, con unas viñetas más abocetadas y estáticas de lo normal. Hecha esta pequeña salvedad, sus páginas me parecen una barbaridad, congelando siempre la imagen en el momento más icónico y narrando la historia de forma modélica, en la que pasan muchísimas cosas y en realidad hay pocas páginas para hacerlo.

Además, dentro de estar ante una obra de encargo, Miller y Simonson emplean todas sus energías para crear la historia definitiva para ambos mundos, ofreciendo un final super satisfactorio a ambos universos. De hecho, este final es de largo mucho mejor de lo que hemos ido viendo en las posteriores películas / reboots / remakes que hemos sufrido en los últimos años.

En resumen, este comic de Robocop vs Terminator posiblemente no invente nada, pero nos permite disfrutar de dos iconos del comic americano en plenitud creativa que sacaron el máximo partido a estos personajes del cine mejor que lo que hicieron los productores de Hollywood, creando una obra que 30 años después sigue siendo super disfrutable que ningún fan de estos personajes se debe perder.

PUNTUACIÓN: MÍTICO

 

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¡Saludos a todos!

Paul Verhoeven: La ciencia-ficción irónica

Para los aficionados a la ciencia ficción, hay muchos nombres claves en las décadas de los 70, 80 y 90. Paul Verhoeven en sin duda uno de ellos, un holandés que llegó a Hollywood con una nueva mirada, sacudiendo los cimientos de las grandes producciones con algo tan sencillo como la ironía o la crítica soterrada a la cultura americana, rompiendo tópicos con superéxitos como Robocop (1987), Desafío Total (1990) y posteriormente, Starship Troopers (1997).

paul verhoeven

Aunque para mucha gente, su estilo no es más que la suma de sexo, violencia extrema y efectos especiales de última generación, eso no es más que quedarse en la superficie, sin comprender el autentico calado que este director provocó en una generación.

ROBOCOP (1897)

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«Vivo o muerto, tu vendrás conmigo»

Robocop significó el primer gran éxito comercial a nivel mundial de Verhoeven, en su segunda película americana después de la destacable “Los Señores del Acero”. Protagonizada por Peter Weller, Nancy Allen  y Ronnie Cox en los papeles principales, con música de Basil Poledouris, la cinta recibió dos nominaciones al premio Oscar, a la mejor edición y al mejor sonido, recibiendo un Oscar especial por la edición de efectos sonoros.

La película está ambientada en un Detroit del futuro, acosado por el crimen y el paro, y gobernado por Corporaciones que tienen más poder incluso que el gobierno federal. Además, hay una omnipresente presencia de la televisión, tanto en programas de noticias claramente controlados por el Establishment, o programas basura que entumecen y atontan a la sociedad. Nada que ver con la realidad actual, 25 años más tarde ¿verdad?

Hay varios elementos claramente inspirados en The Dark Knight Returns de Frank Miller, publicado en 1982, como el uso de la televisión como nexo narrativo de la historia que contextualiza el mundo del futuro, el humor negro o la exagerada violencia…

En este contexto, el agente de policía Alex Murphy (Peter Weller), recién trasladado, es asesinado por una banda de delincuentes, con una violencia y ensañamiento brutal, siendo una de las escenas más duras que yo había visto hasta ese momento. La OCP, que gobierna la ciudad, usa el cuerpo sin vida de Murphy para experimentar y crear con él un ciborg, una mezcla de robot y humano, destinado a convertirse en el policía del futuro…

ROBOCOP !!

Lo que en principio es un éxito para la OCP, se empieza a torcer cuando la personalidad de Murphy emerje por encima de su programación. Además, persiguiendo a sus asesinos, averigua que el crimen en la ciudad está controlado por Dick Jones (Ronnie Cox), presidente de la OCP, que lo utiliza, además de para forrarse, para conseguir echar a los habitantes del Viejo Detroit y así que la OCP tenga vía libre para construir una nueva Detroit, que generaría increíbles beneficios a la compañía. Finalmente, Murphy acaba con Dick Jones, a pesar de la programación que le impedía detener a miembros de la OCP, y todo parece que acaba bien… o no?

Lo que en la superficie es una simple película “palomitera” de acción, que lo es, sirve también como una crítica brutal a la sociedad americana de los 80, dominada por la televisión, el consumismo y esclavizada por un capitalismo salvaje que dejaba a las personas a merced de las grandes empresas. Además, critica a las clases altas dirigentes, los ejecutivos de las grandes empresas, dedicados a una orgía de sexo y drogas, que se creen con el derecho de aplastar a la gente corriente.

Todo ello aderezado en un cocktail de violencia y humor negro…

DESAFIO TOTAL (1990)

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«-¿Y si todo esto es un sueño?

-Entonces, bésame antes de despertar.»

Protagonizada por un Arnold Schwarzenegger en la cima de su popularidad, ganó el Oscar a los Mejores efectos visuales y está basada en el relato de Philip K. Dick «Podemos recordarlo por usted al por mayor» (1966). La banda sonora de Jerry Goldsmith se ha convertido en un clásico.

La película es uno de los grandes ejemplos de la Ciencia-Ficción de la década, con gran ritmo, buenas ideas y un excelente casting. Las habituales dosis de violencia y sexo fueron reducidas para lograr una clasificación de PG-13 que asegurara su éxito comercial, aunque no fueron totalmente eliminadas. Con unos efectos especiales sobresalientes, nos transportó al planeta Marte, en medio de una revolución que buscaba su independencia de la Tierra.

En 2084, Douglas Quaid (Arnold) es un obrero de la construcción con una vida normal que sueña con vivir una aventura en Marte, a pesar de tener una hermosa mujer, Lori (Sharon Stone) y un buen trabajo y amigos. Recomendado por un amigo, va a Memory Call, una empresa que implanta recuerdos falsos, para «disfrutar» de una experiencia marciana sin necesidad de abandonar la Tierra.

Hay un problema con la inserción de éstos recuerdos, ya que los doctores descubren que su memoria había sido alterada previamente. Ésto lanza a Quaid a una lucha por su vida, al ser perseguido por agentes del gobierno liderados por Richter (Michael Ironside), descubrir que Lori no es su esposa, y él en realidad es un agente doble… Traición, espías, revolución y amor verdadero, al conocer a su verdadera novia Melina (Rachel Ticotin), saldrán a su paso a partir de este momento.

Tras una montaña rusa de aventuras y muerte, Quaid libera a la atmósfera de Marte el oxígeno que permitirá su independencia de la Tierra, y en ese momento, llega la duda, ¿realmente ha vivido esta gran aventura o es todo una alucinación esquizofrénica, y aún está en Memory Call con su cerebro destruido irreparablemente?

Un gran final para una gran película!!

 

STARSHIP TROOPERS (1997)

Movie-Poster-Starship-Troopers

Viendo el trailer, cualquier pensaría: «menuda americanada», no?

Y eso es lo que hubiera pasado de no haber pasado por el filtro irónico de Verhoeven

La película está basada en la novela homónima de Robert A. Heinlein  escrita en 1959, una obra fruto de su tiempo que realizaba una apología del militarismo de los EE.UU. en los años de la guerra fría y conflictos como los de Corea o Vietnam.

En ella se narra el enfrentamiento de la raza humana con una raza alienígena, los Arácnidos, llamados simplemente «bichos», que amenazan nuestra supervivencia. Este argumento simple, es usado por Verhoeven para realizar una crítica brutal hacia lo que en principio está ensalzando, el militarismo brutal de los EE.UU. y su expansión como un imperio por el mundo, que convierte a la sociedad en un estado fascista dominado por la propaganda oficial.

Y es que, de manera sutil se informa durante la historia que la supuesta amenaza alienígena no hace más que defenderse ante el expansionismo de la Federación humana por el espacio, que intentó conquistar planetas Arácnidos. Además, los actores, con la excepción del secundario de lujo Michael Ironside, no son más que «yogurines» sin carisma sacados de Beverly Hills 90210, que consiguen que quieras verlos machacados por los Bichos. Eso, unido a un vestuario que recuerda los uniformes de la alemania nazi, la música de corte marcial de Basil Poledouris o los omnipresentes anuncios de TV de propaganda, con un tono militar que recuerda los noticiarios de la 2ª guerra Mundial, hacen de ésta una película entretenida con posibilidad de varias lecturas…

En la película, se repiten varios elementos comunes de su filmografía, como es el humor negro, el buen uso de los efectos especiales, de nuevo con escenas de extrema violencia, y en este caso, un sexo suavizado por la clasificación de PG-13 que obtuvo la película.

Por último, no me queda mas que resaltar como tras cada nuevo remake de sus películas, lo único que Hollywood consigue es que valoremos aún mejor la obra de este gran director…