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Crítica de Xtremo de Daniel Benmayor (Netflix)

Recientemente descubrí que Netflix había producido una película española de acción y artes marciales y mi alegría no podía ser mayor. El resultado: Xtremo de Daniel Benmayor, protagonizada por el especialista en artes marciales Teo García.

PUNTUACIÓN: 4/10

Dos años después de que su hermano Lucero traicionara a la familia, matando a su padre y dejándolo casi muerto, Max está listo para ejecutar su venganza. Su plan, cuidadosamente planeado, se adelanta cuando los hombres de Lucero regresan a la ciudad.

Hablar de Xtremo es hablar de un sueño hecho realidad. Y es que Teo García, experto en artes marciales y gran fan del cine de acción de los años 70, 80 y 90 siempre tuvo el sueño de hacer una película en España que pudiera mirar de tú a tú a las producciones americanas. “Yo tenía el sueño de hacer una película de acción en España. Era prácticamente imposible pero los sueños se cumplen y hoy tenemos para el cine español Xtremo, así que espero que la disfrutéis como nosotros hemos disfrutado haciéndola.

Tras rodar un primer teaser casero, contactó con Oscar Jaenada, al que convenció para unirse a su proyecto imposible. Juntos rodaron un corto de 15 minutos que se presentó en Sitges 2006. Tras años moviendo el proyecto y frente al consenso que un película de acción de esas características era más factible de hacerse en inglés y en Estados Unidos, García contactó con Vicente Canales y Showrunner Films, que a su vez supieron vender el proyecto a Netflix y Juan Vaine, que dieron luz verde a esta película y aceptaron costear su producción.

Para la película, los productores contrataron a Daniel Benmayor, un director y productor español que previo a Xtremo había dirigido Paintball (2009), Bruc. El desafío (2010), Algo concreto (2013) y Tracers (2015). A partir de una idea original de Teo García y Genaro Rodríguez, el guión definitivo de la película viene de la mano de Iván Ledesma. Xtremo fue rodada en Barcelona durante siete semanas a finales de 2019 y cuenta con fotografía de Juanmi Azpiroz, montaje de Peter Amundson y música de Lucas Vidal.

Junto al mencionado Teo García como Max, la película cuenta con Óscar Jaenada como Lucero, el malvado hermanastro de Max y jefe mafioso, Óscar Casas (hermano de Mario) como Leo, un adolescente que trapichea con drogas y se hará amigo de Max, Andrea Duro como María, hermanastra de Lucero y Max, Sergio Peris-Mencheta como Finito, un asesino sanguinario a sueldo de Lucero, y por último Alberto Jo Lee como Chul Moo, experto en artes marciales guardaespaldas de Lucero.

Empezando con los elementos positivos, hay que aplaudir que se haya dado luz ver a una película de acción y artes marciales de gran presupuesto en España. O al menos, con un presupuesto importante. Esto en sí mismo creo que es un gran logro y le deseo la mayor de las suertes a Xtremo en su recorrido comercial en Netflix, para que con suerte Netflix y otras productoras se animen a hacer más películas de acción en nuestro país, un género que hasta hace nada era un género tabú en España.

Como comentaba antes, Xtremo es una película en la que se nota que Netflix ha invertido mucho dinero, algo que se ve y se siente en todos los valores de producción, sus localizaciones en exteriores de Barcelona, no tener la película confinada en 3 almacenes interiores donde sucede toda la acción, y en general en la calidad de las imágenes que en ningún momento transmite una sensación “cutre” como pasa en muchas películas de serie B. Es motivo de alegría cuando un equipo humano cuenta con todos los recursos necesarios para llevar a la realidad un proyecto soñado durante tanto tiempo.

Y en este sentido, la propia historia personal de Teo García y ver como su sueño de toda una vida se ha hecho realidad me parece algo super chulo, y me alegro muchísimo por él. Por su fe en el proyecto y por no abandonar tras tantos años en los que parecía un sueño imposible. Que esto haya pasado en España con una película de artes marciales realmente es una pasada.

Entrando en la película en si, me han gustado bastante tres de las escenas de acción de combates cuerpo a cuerpo, que confirman que se puede hacer buen cine de acción en España si se cuenta con un presupuesto adecuado. También hubieron momentos puntuales en otras coreografías de acción con detalles chulos que merecen destacarse.

En general, Xtremo creo que es una película que gustará a los fanáticos del cine de artes marciales y me gusta que sea tan honesta y que tenga tan claro el tipo de entretenimiento que ofrece, planteando una historia de acción de forma seria alejada del humor y sin el tono irónico o macarra que tan acostumbrados nos tiene el cine español cuando se trata de mostrar cine de género.

Llegados a este punto, y alegrándome como digo que esta película se haya hecho y deseando que tenga mucho éxito y sirva de lanzamiento de más películas de acción Made in Spain, no sabéis lo mucho que me fastidiar tener que explicar lo mala que es y la decepción que ha supuesto su visionado.

Voy a intentar razonar mi punto de vista de la forma más respetuosa posible, porque como digo me alegro por la historia personal de Teo García, y lo que ello supone para cientos ¿miles? de fans del cine de acción y artes marciales en España. Pero la realidad es que, reconociendo que sin García no habría película, él no da la talla como protagonista de una película de estas características. Incluso descontando que no es buen actor, algo comprensible y entendible y que tampoco es un elemento fundamental en este tipo de historias, me parece que quedando claro que tiene los conocimientos en artes marciales necesarios, no tiene el carisma ni la presencia que un action-hero debe tener. Y lamentablemente esto lastra la mayoría de escenas porque García no acaba de quedar bien en pantalla enfrentado a oponentes mucho más grandes que él. Y es una pena, y se que es un elemento tremendamente subjetivo, pero a mi no me funciona.

Otro problema fundamental es que en lo relativo a las escenas de acción, Xtremo está terriblemente mal rodada, y además de mal rodada, peor montada. Siendo como es García fan del cine de artes marciales se me hace incomprensible ver escenas de acción en las que por ejemplo proyecciones que deberían ser mostradas en un único plano, en el 99% de las escenas el montaje atroz fuerza tres y cuarto cortes que quedan cutre y destacan que no han sabido rodar la escena como se debería. Puestos a imitar el cine de acción bueno, ¿por qué no imitar a Gareth Edwards, por poner un nombre actual? No, se fueron a lo peor del cine montonero de acción, al Pitof de Catwoman con miles de cortes en todas las escenas para tapar lo mala que era Halle Berry en la película.

Los fans del cine de acción lo que queremos es The Raid o John Wick, largas coreografías en las que si es posible todo sucede en un único plano y en las que se ve perfectamente lo que hacen los luchadores. Con el desastroso montaje de Xtremo en la mayoría de los casos no se ve bien lo que pasa, ni sabemos donde están los personajes y cómo se mueven en el espacio, siendo la mayoría de escenas una decepción tremenda. Y eso en las peleas hombre a hombre, en los tiroteos la sensación es aún peor, con unas nulas coreografías y unos personajes que aparecen y desaparecen de escena. Como digo, hay ¿tres? escenas de acción buenas en Xtremo, la inicial en casa de Max, la pelea entre él y Chul Moo o la pelea final con katanas, pero el resto me muestran a un director y a un montador que realmente no deben ser fans del cine de artes marciales y entregan unos trabajos montoneros siendo generosos. Y si lo son, desde luego no saben trasladarlo a su labor profesional.

La historia original de Teo García y Genaro Rodríguez sobre un típica historia de venganza tras una traición no inventa nada, pero bien realizada podía dar un entretenimiento más que correcto. Sin embargo, el guión de Iván Ledesma también me parece muy malo. No sólo en la historia en si y los hechos que desencadenan que la acción pase de A a B y luego a C, sino especialmente con unos diálogos terribles que son de juzgado de guardia.

Sobre el reparto, Oscar Jaenada y Sergio Peris-Mencheta se nota que se lo han pasado genial y plantean sus personajes como un over-the-top que me encaja con el 99% de los villanos de serie B, por lo que entiendo que realizan un buen trabajo y cumplen con lo que se espera de ellos. En especial Jaenada, con un look yakuza que me mola mucho y con un carisma que él si transmite cuando aparece en pantalla.

Eso en lo positivo, porque reconozco que todo lo relacionado con el personaje interpretado por Óscar Casas (hermano de Mario) me parece terrible. Recordando lo que comentaba antes de Netflix y la necesidad de buscar que la película sea vista por la mayor cantidad de gente posible, puedo entender su fichaje para captar al público más joven, pero la interpretación de Casas no me ha gustado nada, partiendo que lo que el guión hace hacer al personaje es de juzgado de guardia, ya que aparte de ser un pegote que frena la acción principal, tiene un rollo poligonero chungo impostado que queda fatal.

Andrea Duro hace lo que puede con el papel de hija a la que le matan al padre y busca venganza, confinada al estereotipo actual de mujer inteligente y dura que puede vencer a cualquiera. Lo malo es que realmente ella no transmite eso en pantalla en ningún momento porque se nota que no controla de verdad las artes marciales. No quiero entrar en lo embarazoso de su momento ducha, pero si destacar que debido a la obligación que ella protagonice el climax final junto a Max, la escena que se supone clave de la película está rodada con teleobjetivo desde la otra parte de la sala para que no se vea lo evidente, que ella no sabe luchar. Un climax que probablemente sea la peor escena de la película y que provocó un bajón en el visionado.

Este detalle relacionado al climax pone de relevancia un elemento triste. Y es que parece que o bien el director y productores no saben del género que están tratándolo, o sabiéndolo les da igual que una escena (varias) queden cutres pudiéndolas hacer bien. Y en este caso no es un tema de dinero, sino de habilidad o de interés en hacer el mejor producto posible. Y esto si que es imperdonable.

He leído a gente opinar como positivo que la película busca emular el espíritu de las películas de la Canon de los 80, películas con las que García y otros miembros del equipo crecieron. Yo también. Y no se si es el caso pero, recuerdo que la Canon hizo las películas que pudo con presupuestos absurdamente bajos, lo cual no es el caso de Xtremo, que desde luego podía y debía aspirar a algo mejor. Y puestos a imitar cosas, ¿en serio me dices que copias lo malo y lo cutre involuntario a propósito pudiendo contar lo mismo mejor con una sensibilidad del siglo XXI? Ostras, si es el caso, me parece que se están tirando piedras en su propio tejado y no están quedando demasiado bien. Como decía antes, que alguien plantee copiar cine de artes marciales y en lugar de mirar The Raid se ponga el ejemplo de El Guerrero Americano me parece flipante. A no ser, claro, que esa sea la excusa a posteriori que plantean tras escuchar algunas críticas.

Eso me recuerda una de las escenas más tontas y fallidas de la película, una pelea en los baños de una discoteca en la que Max utiliza a un jefecillo mafioso de protección y punching-ball frente a dos esbirros que no dejan de golpearle mientras Max les machaca. Entiendo que es una escena que busca imitar las clásicas y maravillosas coreografías de Jackie Chan, y por ese lado me parece guay. Pero al final la escena NO funciona aparte de por lo mal rodada que está (no quiero repetirme en ese aspecto), porque las películas de Chan estaban planteadas desde la COMEDIA de acción, y eso que en una aventura ligera funcionaba, cuando lo intentas trasladar a una historia SERIA como Xtremo va a quedar como un huevo y una castaña que. Y más allá del homenaje, alguien debería ser lo suficientemente conocedor del género como para saber qué cosas pueden encajar en la película y qué cosas mejor dejar fuera o buscar otra forma mejor de contarlo por muy guay que piensen que puede quedar en el papel.

Que quede claro que aplaudo el esfuerzo y el amor de Teo García por sacar adelante este proyecto y poner las artes marciales en el mapa del cine español, es una pena que Showrunner Films no haya sabido estar a la altura y la ejecución de la película haya dejado tanto que desear.

Me gustaría a pesar de todo mirar el vaso medio lleno y desear que Xtremo sea un éxito y podamos ver más cine de artes marciales hecho en España. Lo único eso si, puestos a pedir pediría que le dejaran el trabajo a otros profesionales más hábiles y que conozcan mejor el género, que sean capaces de ofrecernos un mejor producto final.

Comparto el trailer de la película:

Le deseo éxito a Xtremo, y ojalá se hagan más películas de artes marciales en España, pero no puedo más que considerar la película como una ocasión perdida y una decepción.

PUNTUACIÓN: 4/10

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Crítica de Rambo: Last blood, de Adrian Grünberg

Rambo ha vuelto. Last blood, dirigida por Adrian Grünberg, es la quinta parte de esta franquicia del cine de acción, y es una salvajada de película que ofrece justo lo que los fans pedimos de ella.

PUNTUACIÓN: 7/10

Después de haber vivido un infierno, John Rambo (Sylvester Stallone) se retira a su rancho familiar. Su descanso se ve interrumpido por la desaparición de su sobrina tras cruzar la frontera con México. El veterano emprende un peligroso viaje en su busca enfrentándose a uno de los carteles más despiadados de la zona y descubre que tras su desaparición hay oculta una red de trata de blancas. Con sed de venganza, deberá cumplir una última misión desplegando de nuevo sus habilidades de combate…

Hay que reconocer que Rambo: Last Blood NO es una película para todo el mundo, su nivel de violencia extrema explícita sin duda puede provocar que gente que no está acostumbrada pueda salir horrorizada de la película, algo que en parte es precisamente la intención de Stallone, mostrar que la violencia es horrible. Por tanto, un primer aviso sobre esto es necesario para evitar malos entendidos. Dicho esto, si te gusta el cine de acción y la violencia explícita no te asusta, creo que es una película perfectamente disfrutable.

John Rambo ha vuelto para una última aventura (de momento) a partir de un guion de Stallone con Matt Cirulnick, que desarrollan una historia de Sly con Dan Gordon. Adrian Grünberg, director de la notable Vacaciones en el infierno (2012) protagonizada por Mel Gibson, fue elegido para dirigir esta película de acción que desde el primer fotograma tiene claro el tipo de cine que es y a quien va dirigido. La película cuenta con fotografía de Brendan Galvin

Brian Tyler compone la música de la película recuperando el mítico tema de Jerry Goldsmith. Sobre esta banda sonora, Tyler comenta que “Rambo: Last Blood es una historia muy emotiva y la música debía reflejar el tono que el director, Adrian Grunberg, estableció tan bellamente. Escribí una serie de temas sinceros y apasionados que hacen eco del anhelo de Rambo por la familia, la justicia, la reclusión y la compasión. Estas ideas crearon una tensión tonal que fue desafiante y gratificante como compositor y hacían eco de los temas de pérdida, arrepentimiento, esperanza y venganza. Ha sido un viaje increíble componer para este personaje atemporal”

Me ha resultado muy curioso comprobar que aunque la película está localizada en Arizona y en el otro lado de la frontera en México, realmente fue rodada en localizaciones en Bulgaria y las Islas Canarias. Esta localización así como la presencia de los actores españoles Paz Vega, Sergio Peris Mencheta y Oscar Jaenada me hacen adivinar que probablemente la película haya conseguido ayudas fiscales en España que ayuden a financiar los 50 millones de presupuesto de la película. Además, Balboa Productions ha contado con la co-producción de Millenium Media (Nu Image), así como de una productora Templeton Media. No hay duda que hay que pedir en todas las puertas, aunque eso implique salir de la zona de confort de los Estados Unidos.

Esta película es una inesperada sorpresa para los fans del cine de acción en general, y de John Rambo en particular. Digo inesperada ya que han pasado 11 años desde que se estrenó John Rambo (Sylvester Stallone, 2008) una notable película en la que Rambo partía de la jungla del sudeste asiático para acabar volviendo a casa después de muchos años alejado de su hogar en Arizona. Y en este tiempo se estuvieron barajando argumentos para una posible quinta parte, con elementos tan extraños como que Rambo liderara a un comando en México para cazar a una criatura mejorada genéticamente. Finalmente, se impuso la opción más realista de enfrentar a John a un cartel mexicano que se dedica a la trata de personas.

A pesar de ser claramente una película de acción, consigue crear con cuatro pinceladas a personajes con los que empatizamos, como es Gabrielle (Yvette Monreal), la inocente sobrina de John que busca al padre que la abandonó de niña, María Beltrán (Adriana Barraza), la abuela de Gabrielle que perdió hace años a su hija y no quiere perder ahora a su nieta, o Carmen Delgado (Paz Vega) una periodista mexicana que perdió a su hermana a manos del cártel y que busca conseguir pruebas para llevarles ante la justicia.

En el lado de los villanos, los españoles Sergio Peris Mencheta y Oscar Jaenada son los sanguinarios hermanos Hugo y Victor Martínez, jefes del cártel local, y creo que realizan un buen papel metiéndose en la piel de personas horribles que se recrean en el dolor que causan y para los que la gente normal son solo stock que utilizar para sus negocios sucios. Villanos de manual que deseas que sean machadados de la forma más horrible posible. Y Sly por supuesto cumple con nuestras necesidades de forma horriblemente brutal.

Además, Sylvester Stallone ES John Rambo, de eso no hay ninguna duda. Hay que reconocer que Sly está muy mayor en esta película y le cuesta moverse, además de que nunca fue un buen actor. Sin embargo, con los años ha aprendido a dominar los ticks que mejor funcionan a cada personaje, ya sea Rocky o en este caso Rambo. John Rambo es un enfermo, a pesar de haber pasado años desde su último combate sigue sufriendo Trastorno de Estres Post-Traumático (T.E.P.T.) como tantos otros veteranos. Y a pesar de ser un hombre de pocas palabras de apariencia estoica, su dolencia es mostrada sin tapujos en la primera parte de la película, mostrando que a pesar de vivir una vida tranquila y casi feliz junto a Gabrielle y María, su mente no le deja descansar. Y cuando busque venganza, la muerte no es suficiente para estos HDP, su objetivo es hacerles sufrir como ellos han hecho sufrir a los inocentes, generando un climax final con las escenas más gores y bestias que recuerdo en mucho tiempo en una película comercial de estreno mundial.

Pocas veces he visto un sesgo tan claro entre la opinión de los críticos, que mayoritariamente han puesto a caldo a la película y actualmente solo cuenta con un 27% de aprobado en Rotten Tomatoes sobre 150 críticas, y la opinión de +5400 espectadores que la aprueban mayoritariamente tras verla en el cine, según la misma Rotten Tomatoes. En este sentido, te recomiendo que si eres fan del cine de acción en general y de Rambo en particular que vayas sin duda a verla, pasarás un buen rato viendo a Rambo sufrir y cometer una violencia extrema hacia sus enemigos.

Partiendo de que estamos ante una obra de ficción, he leído varias críticas lamentables que acusan de racista a la película por mostrar a los mexicanos como criminales como si eso significara que todo el pais y sus habitantes fueran malvados, algo totalmente falso y equivocado. De hecho, los tres personajes femeninos de la película son mexicanas (Carmen y María sin duda lo son y Gabrielle también si contamos la nacionalidad de sus padres) y muestran cualidades positivas. De hecho, si algo muestra Rambo es que una parte de la sociedad que es buena sufre la violencia provocada por la otra, personificada en los carteles. En ese sentido, todos los HOMBRES mexicanos aparecen como malos en la película, pero esto no es una crítica a TODA la sociedad, como mucho al patriarcado y al machismo de la sociedad. La mexicana, la america, cualquiera que explote a las mujeres y las uses como mercancía.

Stallone comentaba en la pre-producción que tras machacar en Asia a malas personas en sus películas anteriores, su principal preocupación era encontrar un enemigo que claramente mereciera la muerte. La respuesta la tenía muy cerca de casa, ya que según fuentes oficiales, más de 33.000 personas murieron en México de forma violenta en 2018, un triste record para el pais que ilustra que se encuentra en una emergencia nacional provocada por los carteles de la droga. Y frente a la mentalidad “buenista” de alguna gente, está bien que nos recuerden que los monstruos existen realmente y que hacen cosas horribles a gente inocente. Estos puntos de vista contrapuestos se reflejan muy bien en un diálogo que vemos en la película:

– Hay que pasar página. La venganza no es el camino, no nos devolverá a nuestros seres queridos.

– Voy a matarles a todos. Es cierto, no nos los devolverá, pero quiero que sientan el mismo dolor que sentimos nosotros. Estos cabrones van a saber lo que es el dolor.

FUCK, YEAH!!! Que podamos ver en una obra de ficción como estos monstruos son masacrados genera una catarsis emocional al espectador que al menos a mi me funciona.

Por otro lado, también se critica que la película se recrea en el gore y la violencia extrema, cosa que hay que reconocer que sucede, pero Stallone se justifica explicando que para él las películas actuales no muestran lo horribles que son las muertes provocadas por hechos violentos, y él tras comentarlo con veteranos, quiere mostrar toda su crudeza. Además, al iniciar su venganza Rambo deja de ser un ser humano y se convierte en un ser de furia abrasadora para el que la muerte no es suficiente y quiere recrearse con el dolor de sus enemigos. Y hay que decir que la película transmite perfectamente ambos elementos, y en ese sentido, la película es un éxito total.

Si le tengo que poner un pero diría que aunque las escenas emotivas son imprescindibles para crear el escenario para que lo que pasa a continuación nos impacte, creo que a Rambo: Last blood le cuesta arrancar y llegar al meollo, pero una vez todo se lía en México, tiene momentos muy muy punkies que al menos yo no esperaba que nos llevan al clímax más gore de los últimos años. El director Adrian Grünberg creo que realiza un correcto trabajo, consiguiendo ofrecer lo que se espera de esta película. En el apartado de la violencia, hay algunas muertes que están extremadamente bien filmadas hasta el punto que cuesta saber como han conseguido filmar de forma tan horriblemente realista algunas muertes.

Por otro lado, reconocer que el argumento es super básico y no se diferencia de cientos de películas de acción que nacen a partir de la pérdida o secuestro de un ser querido para convertirse en una típica historia de venganza. Rambo Last Blood consigue elevarse sobre la media por la forma en que nos muestra la enfermedad (T.E.P.T.) de Rambo y por la violencia extrema de sus imágenes.

Y como guinda del pastel, el final realiza un efectivo montaje con imágenes de las cinco películas que son una forma de dar un buen cierre a esta serie de cinco películas iniciadas en 1982 con Acorralado (First blood). 37 años, buff, es casi toda una vida.

Comparto el trailer de la película:

Rambo: Last Blood es una película que tiene claro en qué liga juega y ofrece un buen espectáculo acorde a las necesidades de sus espectadores. En mi caso, reconozco tras verla que soy un cliente totalmente satisfecho con el espectáculo ofrecido. Manteniendo este nivel, no ve importaría volver a ver otra película de Rambo dentro de 8 o 10 años. Conociendo a Stallone, creo que le queda cuerda para rato.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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