Crítica de LOW Volumen 5 de Rick Remender y Greg Tocchini (Image Comics)

Tras más de tres años de espera, por fin se ha publicado el final de LOW, el carismático comic de ciencia ficción de Rick Remender y Greg Tocchini, con colores de Dave McCaig. Hoy analizo su quinto y último volumen “Light brings light” (La luz trae luz), que ha supuesto un satisfactorio aunque apresurado final de la historia.

PUNTUACIÓN: 7/10

En un futuro lejano, la expansión prematura del sol ha irradiado la Tierra, enviando a la humanidad a las profundidades más bajas de los mares, escondida dentro de ciudades protegidas contra la radiación, mientras las sondas recorren el universo en busca de mundos habitables donde reubicarse. Después de decenas de miles de años, una sola sonda regresa y se estrella contra la superficie de la Tierra, un lugar ahora extraño que ningún ser humano ha visto en muchos milenios.

En este quinto volumen, publicado en marzo de 2021 en USA, y que recopila los números 20 al 26 de la serie tenemos ¡El ARCO FINAL de LOW! Salus se levanta. La Legión Quemada ataca. Stel Caine enfrenta el mayor desafío a su esperanza hasta el momento: la rabia de su hija, la timonel, Delia. Todo termina aquí, ¡interpretado con amor por el legendario equipo artístico de GREG TOCCHINI y DAVE McCAIG!

Rick Remender es uno de mis guionistas favoritos del siglo XXI. LOW suponía en sus propias palabras un desafío, ya que la protagonista Stel Caine era su primer personaje optimista de toda su carrera (hasta ese moemnto), una eterna optimista que cree que hay futuro para la humanidad si se cree en ello. Esta creencia será puesta a prueba de las peores formas posibles a lo largo de la serie, al encontrarnos ante una sociedad que ha olvidado el significado de esa palabra, optimismo, y se encuentra en una espiral autodestructiva.

Y dentro que me gusta mucho Remender y sigo comprando encantado Deadly Class, reconozco que en el periodo de 2013-17 en el que compraba todos sus comics sufrí una sobredosis del nihilismo pesimista del guionista. LOW jugó una parte fundamental de esta sobredosis debido a los tremendos dramas que tuvieron que soportar todos los miembros de la familia Caine. Por este motivo, de momento no compré ni Death or Glory (junto a Bengal) ni su nueva serie Scumbag (con varios artistas).

LOW es la prueba palpable de lo difícil que es producir un comic. Lo digo porque el cuarto volumen se publicó en octubre de 2017, y han tenido que pasar tres años y medio para que Remender, Tocchini y McCaig terminaran los 7 números que se incluyen es este último volumen que cierra la historia. ¿Fue problema de Remender? No creo, él ha seguido durante todos estos años publicando sus diferentes series, no parece que simultanear trabajos sea un problema para el guionista. ¿El problema quizá vino por parte del artista brasileño Greg Tocchini? Ya sabemos que los guionistas pueden trabajar en varios comics a la vez, en ese sentido lo tienen mucho más fácil que el artista, que debe consagrarse casi en exclusiva a producir un comic como este. El paso del tiempo, la pérdida de interés si el trabajo no es lo suficientemente rentable, o la temática demasiado desoladora, pueden cobrarse su precio para el artista, que debe buscar siempre su mejor versión para realizar el trabajo.

Todo eso ya es agua pasada, ya que por fin tengo el ejemplar en mis manos y por fin pude leer el final de la historia. Dado el tiempo transcurrido, reconozco que tuve que volver a leerme toda la serie porque no me acordaba de nada. Y leído de un tirón lo primero que debo decir es que la historia hasta el número 22 se siente como un todo unitario por el que no han pasado los años, y la historia está bien cerrada y consigue dejar al lector con sensación satisfactoria. El camino de la familia Caine termina y nos ha ofrecido un viaje lleno de peligros y desafíos, antes los que han tenido que levantarse. El mensaje positivo queda perfectamente reflejado en este final que ante todo deja buen sabor de boca.

Sin embargo, en lo relativo a la historia, dentro que todo encaja perfectamente, quizá hay una excesiva sensación de apremio en los 3/4 últimos números finales en los que pasan demasiadas cosas con demasiados frentes abiertos simultáneamente. Todo queda apelotonado y no acabas de entender qué está pasando, donde se encuentra cada personaje, que pretenden hacer y con qué objetivo. Creo con dos o tres números más las cosas hubieran estado mejor contadas y la sensación es que, ya sea por culpa de Remender, de Tocchini o de ambos, la sensación ha sido “vamos a cerrar el comic como sea”. En todo caso, dado el retraso de este tema, casi mejor que hayan ofrecido este final ya y no demoraran más el cierre.

Donde además se ha notado un montón el salto temporal ha sido en el dibujo. En los tres años y medio transcurridos Tocchini ha cambiado su estilo de dibujo optando por unas páginas con muchas más líneas que en los comics precedentes. Tocchini no es un buen narrador, pero tiene un estilo super expresivo de gran personalidad que engancha con su alucinante uso del color. Él coloreó los 7 primeros números, para ser coloreado a partir del octavo por Dave McCaig, con resultados aún mejores, manteniendo el carismática color y la personalidad que otorgaba a las páginas, pero haciendo que la historia de leyera un poco mejor. La colaboración de Tocchini y McCaig ha llegado hasta este último volumen, algo de lo que sin duda me alegro.

En este último volumen choca muchísimo el cambio del estilo en el dibujo de Tocchini. De hecho, más que entre el final del volumen 4 (Oct-2017) y el inicio del quinto con el número 20 de en enero de 2019, el cambio se nota más evidente entre los números 22, publicado en mayo de 2019, y el 23, que salió con más de un año de diferencia, en julio de 2020 (post COVID). En este año de diferencia, Tocchini parece que estuvo trabajando en formas de narrar con las que se sintiera más a gusto, con líneas de entintado más visibles comparado con lo visto hasta ese momento. Lamentablemente, este cambio en mi opinión NO mejora a lo que teniamos antes, ayudando a que me quede con la idea que Remender y Tocchini de alguna manera debieron llegar a algún tipo de acuerdo para cerrar el comic de la forma que fuera.

La sensación de “apelotamiento” que comentada antes es una parte culpa de Remender, que mete demasiadas cosas en cada página para terminar la historia, pero también debido al déficit como narrador de Tocchini. Esto hace que la sensación de confusión esté presente en varios momentos del climax final, de forma que aunque me parece que LOW es un buen comic con un buen final, se me queda muy lejos de mis favoritos como Fear Agent o Black Science.

LOW ha terminado y el camino recorrido ha merecido la pena, incluso cuando la ejecución de este final no haya estado a la altura. Si te gusta la ciencia ficción interesante centrada en los personajes, date un capricho y prueba a leer este comic. Te lo recomiendo.

PUNTUACIÓN: 7/10

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