Crítica de Patrulla-X 35 (Marvel Comics – Panini)

Termina la Era de Krakoa con un último número especial, Patrulla-X 35, realizado por un montón de profesionales de la casa que plantean un final satisfactorio para esta etapa que deja a los lectores con buen sabor de boca.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Todo lo bueno termina y por excelente que haya sido La Era de Krakoa, al fin ha llegado la hora de echar el cierre. La tragedia y el triunfo de Caída de Dinastía de X y el misterio de Ascensión de Potencias de X… todo ha conducido aquí, a un momento que definirá el futuro de los mutantes. Un especial gigantesco escrito y dibujado por el conjunto de autores que han dado forma a La Era de Krakoa. Incluye una historia del maestro Chris Claremont… y un vistazo a lo que está por venir. Con una impresionante portada de Pepe Larraz. 

Este número especial de 84 páginas se corresponde con X-Men 35 USA, que en numeración Legado Marvel dice que es The Uncanny X-Men 700 USA.

La historia principal «El fin del sueño» está escrita por Kieron Gillen, Al Ewing y Gerry Duggan. Mientras que el dibujo corre a cargo de Sara Pichelli, Stefano Caselli, Jerome Opeña, Leinil Francis Yu, Phil Noto, Mark Brooks, Walt Simonson, Luciano Vecchio, Lucas Werneck, Joshua Cassara, John Romita Jr. y Scott Hanna. En el color encontramos a Romulo Fajardo Jr., Phil Noto, David Curiel, Laura Martin, Sonia Oback, Marcio Menyz, Matt Hollingsworth y Matthew Wilson. Menudo porrón.

No voy a echar de menos la Era de Krakoa. Durante estos últimos 5 años se ha pervertido la esencia de tantos personajes muy queridos por mi que no creo que vaya a volver a leer estos comic en un futuro cercano. Pero tras los finales de Caída de Dinastía de X y Ascensión de Potencias de X, la Era necesitaba un epílogo que los guionistas principales de la franquicia Kieron Gillen, Al Ewing y Gerry Duggan realizan en este comic.

Lo mejor que puedo decir es que me gusta que se plantee un final feliz para los mutantes, al plantear una salida para que el reino de Krakoa y los millones de mutantes que lo habitan puedan sobrevivir en otro continuo espacio temporal. Que después de tanta masacre haya este final me parece bonito, si bien hay que resaltar la incongruencia que supone la terrible realidad de ver que para que los mutantes puedan sobrevivir y y prosperar tengan que marcharse de la Tierra, donde es imposible su supervivencia. (Dicho esto, entiendo que editorialmente no es posible que los mutantes sean felices, al no haber un conflicto interesante que justifique la venta de comics. Y es que los editores mutantes deben exprimir el cliché de «temidos por un mundo que juraron proteger.»)

La historia de esta partida está acompañada con un combate un tanto forzado contra Apocalipsis, que anticipa las disensiones que veremos a partir de ahora en los mutantes. El combate sufre por el baile de dibujantes, algo sobre lo que comentaré a continuación, pero sobre todo por la sensación clara que estamos ante relleno para cubrir páginas que justifiquen la extensión de este comic y por tanto, el precio que Marvel primero y ahora Panini nos cobra a los lectores.

La forma en que se ha planteado este comic sirve para el eterno retorno al punto de partida de los comics de superhéroes, al dejar los juguetes casi como los encontramos para la siguiente etapa. Duggan, Ewing y Gillen han resucitado a millones de mutantes, y aunque muchos, la mayoría, se han marchado a vivir este final feliz, en realidad han dejado la puerta abierta para que los siguientes guionistas puedan usar a quien quieran, dado que simplemente podrán decir que no quisieron irse con Krakoa y prefirieron seguir en la Tierra. Esto narrativamente no me parece mal, al dejar todas las opciones abiertas a los siguientes escritores de la franquicia. Lo que NO me ha gustado nada es la idea que han tenido de resucitar a los millones de mutantes que murieron en Genosha a principio de los 2000 al principio de la etapa de Grant Morrison, al ser una reescritura de uno de los momentos claves de la franquicia mutante de este siglo XXI. En realidad no le veo el sentido ni la utilidad a esto.

El principal damnificado del final de la Era de Krakoa ha sido Charles Xavier. Los guionistas la cagaron pero bien con la idea de convertirle en villano como forma de poder acceder a Moira MacTaggert para que le ayudara a derrotar a Enigma, el dominio creado a partir del Nathaniel Esex original. Esto puede ser una de las cosas que menos me gustan de estos últimos números de la Era de Krakoa junto a ver a Kate Pryde y a Rondador Nocturno convertidos en asesinos sádicos que asesinan de formas creativas disfrutando con ello. Este epílogo no resuelve los pecados de Xavier, dejándolo en prisión a cargo de humanos dedicados a la extinción de los mutantes, siendo probablemente el principal elemento que quedará abierto de esta Era de Krakoa de cara a la nueva etapa From the Ashes.

La historia «El fin del suelo», que es la principal de este comic, son 60 páginas de este especial. Arriba tenemos el porrón de artistas implicados, una exageración. Y por un lado, entiendo que plantear que Walter Simonson, Mark Brooks o John Romita Jr. dibujen una única página con una splash-page del combate contra Apocalypsis, es un bonito homenaje a estos artistas que estuvieron relacionados durante bastante tiempo a la franquicia mutante.

Mirando el vaso medio lleno, entiendo la idea de «vamos a hacer que los principales artistas que han trabajado en la Era de Krakoa dibujen una parte de especial como homenaje para ellos también». En ese sentido, las páginas que más me han gustado son el prólogo de 7 páginas de Joshua Cassara y las 5 páginas de Jerome Opeña, con un interesante color que le dan un feeling diferente al que estoy acostumbrado. Estas páginas rebosan dinamismo y personalidad, y me gustan mucho.

Pero mirando el vaso medio vacío, las 4 páginas de Leinil francis Yu me parecen terribles. Pero peor es que el nudo conductor de la historia lo lleve Phil Noto, dibujando 28 páginas del total. Y al principio de la Era de Krakoa el estilo de Noto me llamó la atención, pero con el paso de los mese y años me he dado cuenta que es un dibujo vulgar que rompe cualquier atisbo de espectacularidad y dinamismo que se supone a los comics de superhéroes. Que justo el dibujante que ha demostrado ser rápido a lo largo de estos años se encargue de la mayoría de páginas me muestra lo peor de Marvel, la Marvel que cree que los dibujantes son intercambiables y que da igual 3 que 33 mientras el comic salga en la fecha prevista. Dejando a un lado los momentos puntuales dibujados por artistas top (para mi), creo como siempre que creído que esta idea de comics corales roba la posible personalidad que pudiera tener este final. O peor, le da la personalidad del aburrido y sin chispa Noto, lo cual no se si es peor.

El comic se completa con una historia de 10 páginas de Chris Claremont y Salvador Larroca, con color de Guru-xFX, protagonizado por Rondador Nocturno, Pícara, Destino y Mística, centrado el recordarnos lo disfuncionales que son las familias mutantes y cómo la historia editorial ha ido enrevesándolo toda de forma terrible. La historia alegrará a los fans veteranos como yo que pasamos más de una década disfrutando de Claremont en la Patrulla-X, en lo que sigue siendo la mejor etapa larga jamás publicada en el mundo de los comics. Dicho esto con el máximo respeto hacia los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby. Pero en realidad ni la historia de Claremont, repitiendo en 10 páginas dos veces la idea clave de la historia por si no la habiamos captado la primera vez, ni el dibujo de Larroca, que no me gusta nada, son especialmente de mi agrado. En todo caso, tenemos una historia curiosa que puede servir a la idea de los editores de unir pasado y futuro de los mutantes en un único comic.

El especial se completa con 10 páginas que sirven de presentación de la nueva etapa From the ashes, realizadas por Jed MacKay y Gail Simone en el guion, Javier Garrón en el dibujo y entintado, y Morry Holloway en el color. Estas páginas creo que cumplen con su objetivo de mostrar que la vida sigue para los mutantes, que se han dividido y vivirán sus aventuras por separado, al menos los primeros números. Cíclope y Bestia, Pícara y Gambito, Lobezno, Kate Pryde, Fénix y muchos más aparecerán por estas páginas junto a un Charles Xavier que a pesar de estar preso sigue muy presente en el comic. Además, tenemos la presentación de la misteriosa Doctora Ellis que se encargará de la custodia de Charles Xavier y la destrucción de la escuela de Xavier en Westchester, Nueva York. Una doctora Ellis que de momento es la inesperada villana del inicio de esta nueva etapa y que está por ver si realmente aporta una buena sensación de peligro, más allá de ser una jefa dura imitando por ejemplo a Amanda Waller.

En resumen, con sus más y sus menos, sobre todo en lo relativo al dibujo cambiante, creo que este Patrulla-X 35 ofrece un buen final a la Era de Krakoa, una etapa que descarriló desde el momento en que los editores quisieron alargarla más de lo debido y provocó la marcha de Jonathan Hickman. No voy a echar de menos esta etapa pero al menos me alegro que se las hayan apañado para plantear un buen final que nos deje con buen sabor de boca.

Comparto algunas páginas de este comic:

Ahora si, ¡HASTA NUNCA, ERA DE KRAKOA! No te voy a echar de menos. De hecho, es muy poco probable que vuelva a leer estos comics.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de El Increíble Hulk 12 y 13 de Philip Kennedy Johnson y Nic Klein (Marvel Comics – Panini)

Nuevo arco de El Increíble Hulk a cargo de Philip Kennedy Johnson y Nic Klein, con color de Matthew Wilson, en el que el gigante verde le hace una visita a la Academia Extraño.

PUNTUACIÓN: 8/10

En el día después de la batalla contra Charlotte Congelada, Hulk visita la Academia Extraño, en busca de la ayuda del Hermano Vudú, para salvar el alma inmortal de Charlie. Pero la última esperanza reside en la jaula de almas de un exorcista, en las manos de uno de los hechiceros más malvados que hayan existido jamás.

Estas grapas de Panini incluyen The Incredible Hulk 12 – 13 USA.

Mi reseña de hoy podría reducirse a una línea, porque El Increíble Hulk mejora exponencialmente cuando está dibujado por Nic Klein. Tras el arco anterior ambientado en Nueva Orleans dibujado por el muy deficiente Danny Earls que convirtió la lectura de esta colección en un suplicio, estos comics con Nic Klein son todo lo contrario. Klein consigue que cada chaval de la Academia Extraño tenga su propia personalidad, al igual que un Doctor Vudú que luce imponente. Y eso que lo mejor, sin duda, es el binomio Bruce Banner / Hulk, que asientan la idea de comic de terror desde la primera viñeta.

El número 12 USA mola mucho con la llegada a Hulk a la Academia Extraño, pero el número 13 USA es aún mejor. Hulk / Bruce viajan a la Jaula de Almas, una prisión para espíritus malignos, para buscar a Sumanguru, un tejedor de carne que parece ser la única esperanza de devolverle a vida a Charlie. Esta localización demoniaca nos ofrece imágenes de pesadilla y seres aterradores alucinantes. El feeling de terror es perfecto en este comic, y me gusta mucho el uso que hace Johnson y Klein con las sorpresas que aportan el giro de la página, ofreciendo dos momentos super guapos en esta segunda grapa del arco.

El comic es un medio visual, y si el dibujo es mediocre (por no decir algo peor) el comic no puede ser otra cosa. Sin embargo, cuando los editores se ponen las pilas y consiguen que el artista oficial de la colección dibuje un arco completo de la colección, la experiencia mejora exponencialmente. Y pongo en medio al editor porque me deja muy perplejo la enorme diferencia que existe entre el dibujante «titular» de la colección y su suplente. Y no entiendo como vuelven a contratar a Danny Earls para dibujar el siguiente número, que es un tie-in del evento Caza Sangrienta. Lo que me lleva a otro elemento que no me está convenciendo, y es que Nic Klein ha dibujado 8 de los 13 números publicados, al dibujar Travis Foreman una historia en dos partes y el arco de tres números dibujado por Earls. Viendo que Earls va a dibujar además un futuro arco de dos números, parece claro que él y Klein se están alternando en la colección, y la diferencia entre ambos es abismal. Y a la larga es algo que está empañando la experiencia de lectura.

En este baile de dibujantes el principal perjudicado es el guionista Philip Kennedy Johnson, que está planteando unas historias firmemente asentadas en el terror que funcionan a medias en función de quien las dibuje. Y esto es una pena. En estas grapas tenemos el vaso lleno, ya que Nic Klein se sale en la representación del terror que supone entrar en la Jaula de Almas, conjurando imágenes potentísimas que le hacen justicia a su guion.

No tengo claro cuanto se alargará la etapa de Johnson como guionista de El Increíble Hulk, pero el tipo de historias en la carretera que hemos tenido en este primer año me indican que Johnson podría alargarla lo que le interese a Marvel, que entiendo dependerá de que las ventas acompañen. En mi opinión, sin tener en cuenta el baile de dibujantes, Johnson está realizando una etapa super maja que me gustaría se alargara al menos otro año más, mínimo hasta el número 25. Esperemos que este deseo se haga realidad, porque eso significará que las ventas están siendo lo bastante buenas.

Por cierto, destacar que en el número 13 Panini ha publicado el texto de prosa de Philip Kennedy Johnson que se les olvidó incluir en el número 11. Tras escribirles por Twitter para comentarles el error, me alegra que hayan podido subsanarlo en cuanto ha sido posible. A veces critico a Panini cuando hacen algo que no me gusta, pero cuando subsanar un error de forma adecuada, también quiero comentar.

Cuando dibuja Nic Klein, El Increíble Hulk es uno de mis comics favorito. Es una pena que se prodigue menos de los que me gustaría. Pero en los dos comics que hoy analizo el éxito es total. Habrá que tomarlo como una victoria.

Comparto las primeras páginas del número 12 USA:

El Increíble Hulk mejora exponencialmente cuando está dibujado por Nic Klein. Me gusta mucho con él y mucho menos sin él. Este arco lo he disfrutado, pero pintan bastos el mes que viene. ¡Qué pereza!

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de The Law: A Dresden Files Novella de Jim Butcher

Tras la lectura de The Olympian Affair de Jim Butcher, me quedé con ganas de leer más libros de Butcher. Así que buceando en Kindle me encontré The Law, una novela corta protagonizada por el mago Harry Dresden. Y dentro de su brevedad, me hizo pasar un buen rato.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

De la serie Dresden Files, número uno en ventas del New York Times, una nueva novela que empuja al único mago profesional de Chicago, Harry Dresden, de nuevo a la batalla, tanto legal como con explosiones.

Jim Butcher es un autor de bestsellers y un entusiasta de las artes marciales. Su currículum incluye una larga lista de habilidades que quedaron obsoletas hace al menos 200 años, y se dedicó a escribir porque cualquier otra cosa probablemente le habría vuelto loco. Vive con su familia en Independence, Missouri.

The Law es una historia corte de apenas 90 páginas, pero me ha resultado una gozada porque el mago Harry Dresden es uno de mis personajes favoritos de la fantasía. Esta novela se sitúa después de la novela Battle Ground, la decimo séptima y de momento última novela de la serie. De forma que si no has leído esta novela, sería recomendable que no leyeras esta historia corta, dado que se sitúa después de la batalla de Chicago, encontrándose Harry lamentándose de algunas de las consecuencias.

The Law es una historia super entretenida que vuelve a la esencia del Dresden detective que tuvimos en las primeras novelas, que en las últimas novelas había quedado en un segundo plano al enfrentarse a amenazas con el destino del mundo en juego. Aunque la historia en ese sentido es «pequeña», conecta con la esencia del Harry Dresden altruista que ayuda a los que lo necesitan, para las grandes cosas y también para las pequeñas. Y más pequeña no puede ser, al pedir ayuda una mujer que ha sido demandada por su antiguo proxeneta para que le pague el 50% de los ingresos de su actual actividad. Un problema que le llevará a buscar ayuda legal para resolver este entuerto, al no poder hacerlo de forma tradicional.

La principal característica de los libros de Harry Dresden es que Jim Butcher los escribe en primera persona, de forma que es el protagonista el que nos cuenta la historia y nos invita a entrar en su cabeza para conocer sus preocupaciones, anhelos, miedos y esperanzas. Y en los últimos tiempos su estado mental no puede ser más deprimente. Esto hace que después de todos estos años Harry se haya convertido en casi un miembro de su familia, porque le he visto crecer como mago y cómo héroe en la mejor tradición del Peter Parker perdedor que tuvimos en su primera etapa.

Por las propia estructura de novela corta, no hay tiempo para gran cosa, pero las conversaciones de Dresden con Bob, la calavera habitada por un fantasma con un conocimiento como el de la mayor biblioteca me deja siempre con la sonrisa en la cara. Y cada vez que aparece el Barón de Chicago John Marcone, el Kingpin local, se palpa la sensación de peligro inminente para Dresden. Además, la novela presenta dos nuevos personajes centrados en el mundo de las leyes, uno del lado de la luz y otro de la oscuridad, que creo que van a dar mucho juego en las próximas novelas. Sobre todo pensando en Twelve months, la siguiente novela larga de la serie que espero se publique en 2025.

The Law no me va a cambiar la vida, pero ha cumplido perfectamente su propósito, que no era más que recordarme a estos personajes y este mundo que forman parte de mi vida y que hacía casi 4 años que no pisaba. Espero volver muy pronto.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Ice Cream Man vol. 9 de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (Image Comics)

Tras unos meses de descanso, retomo mis lecturas de Ice Cream Man, la inclasificable antología de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo, con colores de Chris O´Halloran, cuyo noveno volumen ha sido publicado por Image Comics.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡Las ruedas de este lamentable camión de helados siguen girando y girando! Presentamos aquí otros cuatro escalofriantes capítulos que rozan y mordisquean la mente humana: una historia bifurcada de desdicha/engaño; una pequeña historia sobre dos vagabundos desafortunados; un bestiario de algunos monstruos muy necesarios; y una mirada al enorme vientre de una ballena. Disfruten de su viaje por este pozo interminable. Al final llegaremos al fondo…

Este noveno volumen recopila ICE CREAM MAN 33-36 USA

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos. Es autor de ICE CREAM MAN, KING OF NOWHERE, ONE WEEK IN THE LIBRARY, and THE ELECTRIC SUBLIME.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

El primer número de este volumen, el 33 USA «El tipo de historia que quiero escribir» es el resumen perfecto de lo que es Ice Cream Man. En ella, el escritor W. Maxwell Prince nos cuenta una misma historia desde dos puntos de vista diferentes. Podéis ver algunas páginas al final del artículo. En la primera parte nos cuenta lo que le gustaría escribir, historias luminosas, positivas y heroicas, que encajarían en su mayor parte con lo que es el mainstream americano. Sin embargo, en la parte inferior de la página encontramos lo que acaba escribiendo, cuentos deprimentes, nihilistas y sin esperanza en los que los personajes muestran lo peor de la condición humana. Me gusta mucho Ice Cream Man, pero comento siempre que hay que acercarse a este comic con el estado mental adecuado, porque la sobredosis de drama y desesperanza es tremenda.

La segunda historia, «Dos vagabundos», me parece una rara avis en esa colección. Y digo esto porque asistimos al viaje en tren de dos vagabundos por los Estados Unidos. Un viaje en el que hablaran de todo tipo de pesadillas y leyendas urbanas que acabarán volviéndose reales. El toque novedoso está en que justo a esto, también descubriremos que otros elementos míticos positivos también son reales, lo que permite ofrece un toque luminoso final que me ha gustado mucho. Dentro que el vagabundo no va a dejar de serlo.

«El libro de los monstruos necesarios» es el siguiente número. En él, un escritor que acaba de sufrir una gran pérdida escribe un tratado con un bestiario de criaturas inevitables y eternas. El comic alterna páginas de comic tradicional con otras páginas de texto en la que junto a la descripción en prosa del monstruo se incluye una imagen del mismo. Esto consiga que el comic se sienta como algo muy diferente a las historias previas, pero que a mi me funciona peor que el resto.

Por último, «La canción de la ballena» es la última historia, y en ella un padre desconsolado busca venganza contra la ballena que se tragó a su hija Amelia. El pescador entrará al interior de la enorme ballena para buscar a su hija en el universo imposible que se abre delante suyo. Un relato triste porque a la narración en imágenes se añade la carta que el padre escribe mentalmente a su hija perdida, en la que lamenta todas las cosas que debería haber hecho cuando ella estaba viva y que no hijo. Hay un montón de personajes y situaciones freaks, pero la tristeza del relato se transmite de principio a fin.

El dibujo de Martín Morazzo y Chris O´Halloran me parece que está tan acertados como siempre. Nadie como ellos transmiten el drama existencial de estas historias y a unos personajes perdidos, sin esperanza y desamparados ante unos elementos que parece que juegan con ellos. Las expresiones faciales y corporales adquieren una cualidad casi kafkianas en estas páginas, complementando perfectamente a las historias de Prince. Y por si fuera poco, Morazzo se sale en cada uno de los desafíos narrativos que le sugiera el guionista, y acaban formando una dupla perfecta para el tipo de historias que se plantean en esta antología. Trío, en realidad, si añadimos al colorista Chris O´Halloran, que es el tercer vértice que explica el éxito de este comic.

Hay que ir con cuidado con Ice Cream Man y dejar varios meses entre un volumen y el siguiente. O de lo contrario, la sobredosis de desesperanza y depresión puede provocarnos una crisis nerviosa o algo peor. Hecha ya la broma, la verdad es que este comic me da algo que no leo en ningún otro sitio, justificando de sobra su compra. Si buscas comics con historias diferentes, Ice Cream Man sin duda lo es.

Comparto las primeras páginas del número 36 USA que abre este volumen:

Ice Cream Man mantiene sus señas de identidad y se reafirma como una lectura única en el mundo del comic mainstream americano.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El Señor de los Anillos. Los anillos de poder temporada 2 (Prime Video)

Con la emisión del octavo y último episodio de la segunda temporada de El Señor de los Anillos. Los anillos de poder, ya podemos comentar todo lo bueno y lo no tan bueno de esta serie de Prime Video.

PUNTUACIÓN: 6/10

En un periodo de relativa calma, los personajes se enfrentan al resurgimiento del mal en la Tierra Media. Desde las profundidades más oscuras de las Montañas Nubladas hasta los majestuosos bosques de Lindon, el impresionante reino insular de Númenor y los confines más lejanos del mapa, estos reinos y personajes esculpirán legados que perdurarán en el tiempo. Serie de TV basada en los libros de J.R.R. Tolkien, ambientada en la Tierra Media, y que explora nuevas líneas argumentales en una época muy anterior a «La comunidad del anillo».

Y en esta segunda temporada, Sauron ha regresado… con planes para gobernar toda la Tierra Media. Unos planes que pasan por forjar los 7 anillos para los Señores Enanos, y los 9 para los reyes humanos.

El Señor de los Anillos escrita por J.R.R. Tolkien es una de las más grandes sagas de la fantasía épica, a la que hay que sumar la multipremiada trilogía de Peter Jackson. Cuando llegó la hora de hacerse con los derechos, el dueño de Amazon Peter Bezos tiró la casa por la ventana al pagar 250 millones de dólares por los derechos de un material que permitiera a su canal de streaming Prime Video competir con HBO y su Juego de Tronos. Si a esto le sumamos un compromiso de realizar al menos 5 temporadas de esta serie con un presupuesto estimado de 1000 millones de dólares, nos encontramos con la que probablemente sea la producción de televisión más cara de la historia.

La gran sorpresa de esta serie gira alrededor de los casi desconocidos showrunners contratados por Amazon para crear esta serie, J.D. Payne y Patrick McKay. Payne y McKay son unos guionistas que trabajaron en Bad Robot, la productora de J.J. Abrams y realizaron labores de guion no acreditadas en Star Trek Beyond (Justin Lin, 2016) y estaban trabajando en el guion de Star Trek 4 hasta que la producción fue cancelada por Paramount. Además de esto, también trabajaron en los diferentes borradores del guion de Jungle Cruise (Jaume Collet-Serra, 2021). Este corto bagaje se vio que era insuficiente para un encargo tan importante, pero Amazon ha decidido mantenerles como showrunners de esta segunda temporada. Esta segunda temporada ha contado con 8 episodios, igual que la primera, y ha sido dirigida por Charlotte Brändström (que dirigió 5 episodios), Louise Hooper y Sanaa Hamri. Esta temporada fue escrita por Gennifer Hutchison, Jason Cahill, Helen Shang, Glenise Mullins, Nicholas Adams, Justin Doble y los showrunners J. D. Payne y Patrick McKay. Dentro de una producción sobresaliente, destacaría también al compositor Bear McCreary, autor de la música para esta serie.

En lo referente al reparto, Morfydd Clark es una joven Galadriel, la Señora Elfa de los bosques de Lothlórien interpretada en las películas por Cate Blanchett ahora es una joven guerrera elfa que cree que el mal está regresando a la Tierra Media. Robert Aramayo es Elrond, un arquitecto y político medio elfo que en la trilogía de Peter Jackson estuvo interpretado por el actor Hugo Weaving. Benjamin Walker es Gil-galad, el Alto Rey de los Elfos que gobierna desde el reino de Lindon. Charles Edwards hace de Celebrimbor, el herrero elfo que forja los Anillos de Poder, es un «brillante artesano» conocido en toda la Tierra Media que es amigo de los enanos de Khazad-dûm.

Markella Kavenagh es Elanor «Nori» Brandyfoot, una Pelosa (raza precursora de los hobbits que vivieron milenios antes que Frodo y compañía) con un anhelo de aventura. Ismael Cruz Córdova es Arondir, un elfo silvano con un amor prohibido por la curandera humana Bronwyn, (Nazanin Boniadi). Tyroe Muhafidin es Theo, el hijo de Bronwyn. Daniel Weyman es el extraño que cae del cielo en un meteorito en llamas y Owain Arthur es Durin IV, príncipe de la ciudad enana de Khazad-dûm. Por último, Charlie Vickers interpreta a Halbrand, un humano de las tierras del sur que se cree que parecía ser el Heredero al trono desaparecido desde hace décadas y que nos guardaba la gran sorpresa de la primera temporada, al descubrirse como Sauron.

No acabé demasiado contento con la primera temporada de Los anillos de poder. El ridículo misterio sobre la identidad de Sauron sobre la que se construyó la narrativa de la primera temporada provocó una sucesión de absurdeces ridículas. Y aunque en esta temporada lo primero que se plantea es mostrar la historia de Sauron hasta que se convirtió en Halbrand y se encontró con Galadriel en la balsa, en realidad esta explicación sólo cuadra en lo superficial, siendo toda la historia una ridiculez, empezando por una Galadriel que emprendió una búsqueda de siglos empeñada que Sauron estaba vivo cuando no era así. Una vez te quitas esto de en medio, y asumes que la historia de Los anillos de poder va a estar plagada de ridiculeces, la verdad es que tengo que decir que me lo pasado mejor con esta segunda temporada comparado con lo poco que disfruté la resolución de la primera.

Empezando por los aspectos positivos, la verdad es que la parte de Halbrand / Sauron corrompiendo a Celebrimbor para conseguir que forje los anillos de poder de los enanos y los humanos me ha gustado mucho y me parece con mucho, lo mejor de esta temporada. La forma en que apela a su orgullo y como persuade a todos para que las cosas se hagan según sus designios me parece lo más inteligente e interesante que he visto en toda la serie. Y esto es una buena noticia, dado que el objetivo declarado de la serie era precisamente conocer esta creación y con ello, los sucesos que llevaron a El Señor de los Anillos de Tolkien.

Una parte que me ha dejado un poco perplejo es el arco de Adar, el elfo oscuro señor de los orcos señor de Mordor que ha sido convertido en un pacifista que busca la paz y quiere matar a Sauron para conseguirlo. Esta parte y sobre todo su resolución me ha dejado muy frío, partiendo que no comulgo demasiado con la manía del mainstream americano de humanizar al villano para que empaticemos con su punto de vista. En contraste, la parte de los enanos de Khazad-dûm me ha gustado, aunque reconozco que la parte de la corrupción del rey enano estaba mucho mejor contado en el El Hobbit de Peter Jackson. Por supuesto, todo en esta serie luce inferior comparado con las películas. Pero en este caso la aparición del Balrog consiguió dejarme con buen sabor de boca.

Las partes que menos me han gustado han sido la del alargado viaje de la pelosas acompañando al amnésico ser caído del cielo. En muchos momentos estamos ante la nada más absoluta, aunque la aparición de Tom Bombadil primero, y la confirmación del nombre de este mago, algo esperado por otra parte, consiguió que el final de este arco fuera satisfactorio. De hecho, dejó al personaje en un momento que sugiere que podemos ver cosas muy chulas en futuras temporadas. Y me parece curioso comprobar como los showrunners de la serie han planteado el cameo como la forma en conseguir que los espectadores conectemos con una historia que en realidad es más bien mediocre, como es la aparición de los Ents en la trama de Isildur y los humanos que escaparon de Mordor.

Las tramas que no me han gustado son las de los humanos de la isla de Númenor, que intenta convertirse en un Juego de Tronos de mercadillo que me parece un desastre. Las aventuras de Galadriel y Elrond mientras dudan primero si usar sus anillos de poder y luego intentan encontrar a Halbrand / Suaron me parece de largo lo peor de la serie. Galadriel sigue siendo una protagonista desagradable que nunca reconoce ningún error, aunque no deja de ser hecha prisionera por todos. Es difícil empatizar menos con una protagonista, pero la serie parece empeñada en superarse para mal en cada episodio.

Otro de los puntos fuertes de la serie es su apartado técnico. Como en la primera temporada, Los anillos de poder tiene un diseño de producción impresionante, los cientos de millones invertidos se ven en pantalla. Los decorados, el vestuario, el atrezzo e incluso el CGI con que se crean algunos planos y seres me parecen una maravilla. Y por eso una vez más es una pena comprobar como los guiones son de una mediocridad tan sangrante. Hubiera sido mejor que Amazon invirtiera algo más en mejores creativos que los que lamentablemente tenemos en esta serie.

Ejemplo de esto es el lamentable séptimo episodio, en el que tenemos el tan anunciado combate en Eregion, la ciudad de Celebrimbor, entre los elfos y los orcos de Adar. En la parte del combate, tengo que decir que de nuevo se nota que tenían unos medios a la par que el mayor blockbuster de Hollywood. Pero es una pena que la directora Charlotte Brändström no tenga la visión o la calidad de Peter Jackson. Escenas que tendrían que haber sido potentísimas se pierden en la nada más absoluta por una falta total de fuerza narrativa. Ejemplo de ello es el asalto a las murallas o la llegada del Troll de las cavernas gigante, que es resuelta de forma lamentable.

Pero mucho peor que la narrativa es un guion de vergüenza ajena que provoca momentos bochornosos cada vez que parecía que estábamos ante un posible momentazo visual. La NO-carga de los elfos a caballo. La negociación de Elrond con Adar como si fueran colegas de toda la vida, la carga de 10 elfos a pie contra un ejército de orcos son momentos bochornosos de un guion que parece planteado con una única clave: Romper las expectativas que pudiera tener el espectador, como sucede con la no llegada de los enanos para ayudar a los elfos al amanecer. Lo malo es que lo que los showrunner nos ofrecían no es que fuera peor, es que era ridículo. Caso aparte es el terrible beso de Elrond y Galadriel, que realmente parece planteado para enfadar a los fans más conocedores de la obra de Tolkien, para de alguna manera poder acusarles de intolerantes justo a continuación. La escena no hay por donde cogerla, con el agravante que podían haber conseguido lo mismo, que Elrond le de una ganzúa a Galadriel a escondidas, de muchas otras maneras. Lo que tenía que se EL EPISODIO de esta serie se ha convertido en una colección de momentos que mejor olvidar del bochorno que me produjeron.

Mirando el vaso medio lleno, y partiendo que tengo asumido que esta serie no es ni mucho menos notable, lo cual es un pecado en si mismo, la verdad es que esta temporada me ha entretenido más que la primera. Como decía, la parte de Sauron ha sido la más interesante con mucha diferencia, lo que me invita a cruzar los dedos y desear que las siguientes temporadas siguen teniendo un gran margen de mejora y para dejarnos con mejor sabor de boca de los que me ha dejado hasta ahora estos Anillos de Poder.

Comparto el trailer de esta segunda temporada de Los anillos de poder:

El Señor de los Anillos. Los anillos de poder solo aspiran a estar bien. Esto es un pecado en si mismo, pero si no nos dejamos cegar por expectativas imposibles, o las ganas de fidelidad a la obra de Tolkien, la serie resulta entretenidilla.

PUNTUACIÓN: 6/10

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