Tenía ganas de ver The Order, la película basada en hechos reales del director Justin Kurzel interpretada por Jude Law, Nicholas Hoult y Tye Sheridan.
PUNTUACIÓN: 8/10
En 1983, una serie de robos a bancos, operaciones de falsificación y robos de vehículos blindados cada vez más violentos aterrorizan a las comunidades del noroeste del Pacífico. Mientras los desconcertados agentes de la ley intentan encontrar respuestas, un agente solitario del FBI, destinado en la tranquila y pintoresca ciudad de Coeur d’Alene, Idaho, cree que los crímenes no son obra de delincuentes comunes con motivaciones económicas, sino de un grupo de peligrosos terroristas nacionales, inspirados por un líder radical nacionalista y supremacista, que planean una guerra devastadora contra el gobierno federal de Estados Unidos. (FILMAFFINITY)
Justin Dallas Kurzel ( Gawler, Australia Meridional, 1974) es un director de cine australiano. Entre sus películas destacan Snowtown (2011), Macbeth (2015), Assassin’s Creed (2016), True History of the Kelly Gang (2018) y Nitram (2021). Kurzel dirige esta película escrita por Zach Baylin, basada en el libro de no ficción de 1989 The Silent Brotherhood: The Chilling Inside Story of America’s Violent, Anti-Government Militia Movement de Kevin Flynn y Gary Gerhardt. La película de 116 minutos de duración cuenta con fotografía de Adam Arkapaw, montaje de Nick Fenton y música de Jed Kurzel.
El reparto es uno de los aspecto más destacados de The Order, entre los que encontramos a Jude Law como Terry Husk, el agente del FBI que se encontrará este caso. Nicholas Hoult es Bob Mathews, un supremacista que planea la revolución violenta. Tye Sheridan como Jamie Bowen, un joven policía local, Jurnee Smollett como Joanne Carney, una agente del FBI, Alison Oliver como Debbie Mathews, la mujer de Bob, Marc Maron como Alan Berg, un locutor de radio judío y Odessa Young como Zillah Craig, la amante de Bob, completan en reparto en los papeles principales.
The Order es una película inspirada en hechos reales que cuenta la caída de un grupo neonazi que en los años 80 intentó llevar a cabo una revolución armada y que realizó varios atracos y cometió atentados y algún asesinato. El principal valor que tiene la película es la habilidad del director Justin Kurzel de hacer que la película se siente realista y verídica en todo lo que nos cuenta. Algunas de las escenas más potentes de la película son las que Bob Mathews, el líder supremacista interpretado por Nicholas Hoult, arenga a la parroquia a la que pertenece, pidiendo que se unan a su revolución armada. En ella ves y sientes la realidad de una gente que no tiene futuro y aceptan a los salvadores que prometen lo que quieren oir. La película pone en boca del locutor de radio que los supremacistas culpan a los demás de sus problemas y de su incapacidad de enfrentarse a ellos, pero en muchas zonas rurales americanas lo cierto es que no hay opción para tener una vida «buena», y es algo que ningún político quiere no ya cambiar, incluso reconocer. Y es precisamente ese el caldo de cultivo para los extremismos. Hablando del locutor de radio Alan Berg, la escena de su ejecución es super dolorosa por una situación super injusta en la que está indefenso.
La película tiene un ritmo estupendo mientras alterna los robos y las acciones violentas del grupo de Mathews con la llegada el protagonista interpretado por Jude Law, y las investigaciones que empieza cuando no se sabía que había un caso siquiera. Junto a una dirección tensa y seca que resalta la idea de estar ante una película basada en hechos reales, es la interpretación de los protagonistas lo que ayuda a que la historia funcione. Jude Law está genial como Terry Husk, un agente del FBI de fuertes convicciones que está quemado con su trabajo y con problemas familiares. Junto a él, Nicholas Hoult está increíble como el carismático líder neonazi cuyo carisma hace que consiga lo que quiere. Tye Sheridan como un policía novato local y Jurnee Smollett como una agente del FBI compañera de Husk ofrecen lo que sus personajes necesitan, ayudando a que la película se vea en un suspiro.
The order me ha gustado bastante. Me parece que hay muchas cosas que las ejecuta de maravilla. Sin embargo, puestos a comentar cosas menos buenas, los momentos en los que fuerzan para que Jude Law y Nicholas Hoult compartan escena en realidad me parecen las menos buenas de la película. Empezando con la escena en el monte en la que Terry está cazando y se encuentra a Mathews, pero también la imposible escena en el climax final, que rompe la sensación realista que había tenido la película hasta ese momento.
Luego está la intencionalidad política al buscar conectar una película estupenda con sucesos de la actualidad americana. Me gusta que durante la película el director Justin Kurzel confía en la inteligencia del espectador y que simplemente con mostrarnos los hechos se entiende que los neonazis son malos. Sin embargo, esto se va al traste en los últimos momentos, haciendo una conexión imposible entre los hechos de esta película con el asalto del Capitolio de 2021 que no se sostiene.
En todo caso, pensando que vi The Order gracias a su estreno en Prime Video, creo que es una película estupenda que merece la pena nuestro tiempo y que cuenta una historia interesante con una puesta en escena genial y unos actores estupendos.
Comparto el trailer de esta película:
The Order es una película estupenda que se apoya en un reparto estelar y una película que se siente realista y verosímil.
PUNTUACIÓN: 8/10
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No sabía qué esperar de La acompañante, la película de Drew Hancock protagonizada por Sophie Thatchery Jack Quaid. Y la verdad es que es una película que hace muy buen uso de su sorprendente historia mezcla de varias películas muy conocidas, y del potente giro que plantea.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
New Line Cinema el estudio a cargo de «El diario de Noa» y los desquiciados creadores de «Barbarian» te invitan cordialmente a experimentar un nuevo tipo de historia de amor…
La acompañante es la ópera prima del guionista y director Drew Hancock. La película de 97 minutos de duración y un presupuesto de 10 millones de dólares ha sido producida por New Line Cinema. Además de Hancock en guion y dirección, la película tiene fotografía de Eli Born, el montaje de Brett W. Bachman y Josh Ethier, y la música de Hrishikesh Hirway.
En el reparto encontramos a la pareja protagonista formada por Sophie Thatcher y Jack Quaid, que interpretan a Iris y Josh, una pareja profundamente enamorada que son tal para cual, y que van a vivir un fin de semana de pesadilla. Lukas Gage como Patrick, Megan Suri como Kat, Harvey Guillén como Eli, Rupert Friend como Sergey, Jaboukie Young-White como Teddy, Matt McCarthy como Sid y Marc Menchaca como el agente de policía Hendrix, completan el reparto.
La acompañante es una película que plantea un ENORME giro que lo cambia todo. Ese giro y lo original de la historia en su conjunto, aunque bebe de numerosas películas de los últimos tiempos, es el primer éxito de la película. Y me encanta la sensación de estar viendo algo inesperado que no tener claro por donde va a salir. Pero además del giro, me encanta ver una película que plantee sus reglas y luego sepa jugar con ellas sin plantear locuras absurdas. En este sentido, tengo que reconocer que ver en el trailer «de los productores de Barbarian» fue algo que me preocupó a priori, porque justo esa película fue un todo vale un poco ridículo a partir del giro. Por suerte, eso no pasa y todo lo que sucede se mueve por terrenos lógicos a partir de su premisa. Consiguiendo que su visionado sea un éxito desde todos los puntos de vista.
El otro gran éxito es la protagonista Sophie Thatcher. Ella está increíble, con una historia que la permite lucirse con sus varios niveles de interpretación. Thatcher es una actriz fantástica, y reconozco que verla guapísima en la película es otro factor que ayuda al disfrute de la película. Su pareja Jack Quaid creo que está muy bien como su novio Josh. Y aunque creo que Quaid cumple con lo que le pide la película, en realidad, creo que empieza a estar un poco demasiado acomodado con este tipo de papel. Creo que va siendo hora que busque papeles que se supongan un desafío actoral, porque la verdad es que está empezando a estar super encasillado. Pero tener a Thatcher en esta película me ha dejado con ganas de ver sus trabajos previos.
Los 97 minutos de duración son una montaña rusa de emociones a partir del giro que lo cambia todo. Pero recalco que aunque lo ideal es ver la película sin saber nada del argumento, incluso sabiéndolo la película aguanta perfectamente el análisis. En cualquiera de los casos, creo que La acompañante es una película super disfrutona, con algunas escenas sangrientas que encantarán a los fans del terror y las emociones fuertes.
Ahora quiero comentar varios detalles super chulos de la historia que me han encantado, así que a continuación entramos en una sección CON SPOILERS. Así que sigue leyendo bajo tu responsabilidad.
En principio, simplemente viendo el teaser de la película, La acompañante sugería que dentro de la locura que era todo, la historia podía tener puntos en común con dos subgéneros muy habituales en el terror. Por supuesto, el de una fiesta en un lugar apartado del mundo que se convertirá en un baño de sangre, de momento por motivos no aclarados. La otra conexión la veía en película como Ready or not o Revenge en la que una novia super enamorada iba engañada por un novio malvado a un viaje de pesadilla. Y desde luego, la película bebe de ambos géneros, realizando un crossover de géneros y temáticas que me ha encantado.
Y es que hablaba del giro. Y me parece brillante cuando conocemos que Iris en realidad no es humana, sino que es el robot de compañía de Josh. En este caso, tengo que decir que este giro me lo chafó alguien en Twitter al conectar la película con Ex-Machina. A partir de esa palabra, y viendo los diálogos en la primera parte de la película, se me hizo muy evidente. Dentro que como digo, si algo bueno tiene el guion de Drew Hancock es lo bien que coge todas estas influencias y consigue hacer algo propio. Hasta el punto que a pesar de ver venir este giro no me impidió disfrutar de la película porque todo lo que estaba pasando resultaba super interesante y me tenían enganchado sin saber qué podía pasar. Porque también hay un subgénero alrededor de historias de robots asesinos, pero Hancock acierta con su historia en la que pone a Iris en el centro de la historia y la convierte en la heroína y la víctima de los planes de su novio malvado.
La historia consigue plantear elementos super chulos, como el enfado de Kat con Iris, antes que los espectadores sepamos que es un robot, porque teme que pueda ser su reemplazo para los millonarios como Sergey, que acabarán prefiriendo a alguien perfecta y eternamente joven. Pero junto a esto, el segundo giro que es conocer que Patrick, el novio de Eli (interpretado por Harvey Guillén), es también un robot, y él no sufre ningún rechazo, supone de forma velada un comentario sobre que la peor enemiga de una mujer es otra mujer. Como digo, la historia de Hancock me parece super acertada.
Pero no es sólo la historia. Para ser su opera prima, el debut en la dirección de Hancock termina con nota alta. Lo digo porque visualmente La acompañante tiene también varios momentos intensos e impactantes, como la escena en la que Josh le pone una vela a una Iris inmóvil que no puede evitar que se queme.
Si a todo esto le sumamos un climax potente y un final redondo super satisfactorio, creo que La acompañante es una película que acierta en todo lo que plantea. Por todo ello, lo recomiendo sin duda.
Comparto el teaser trailer de la película, que no revela el enorme giro de la película:
Ma he gustado mucho La acompañante. Y te recomendaría que vayas a verla sin saber nada de ella. Cuanto menos sepas, mejor.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Tras disfrutar de Star Wars Tripulación perdida, la primera película que vi aprovechando mi nueva suscripción a Apple TV ha sido Wolfs, la película de Jon Watts protagonizada por George Clooney y Brad Pitt
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Dos “solucionadores” rivales se encuentran cuando los llaman para tapar el desliz de una importante funcionaria de Nueva York. Deben dejar de lado sus rencillas —y sus egos— para terminar el trabajo durante una noche explosiva.
Jonathan Watts (Colorado, 1981) es un director de cine, productor y guionista estadounidense. Consiguió llamar la atención de los grandes estudios gracias a Cop Car (2015), su segunda película tras su debut con Clown (2014) una película de terror de bajísimo presupuesto. En la actualidad es conocido por dirigir las películas de Spider-Man dentro del Universo Cinematográfico Marvel (MCU): Homecoming (2017), Far From Home (2019) y No Way Home (2021). Más recientemente Watts acaba de triunfar en Disney+ con su serie Star Wars Tripulación perdida.
Antes del estreno de Spiderman No Way Home, en septiembre de 2021 se anunció que Watts escribiría y dirigiría Wolfs, película para la que había conseguido contratar a George Clooney y Brad Pitt, que también producirían la película junto a Watts. Inmediatamente después de este anuncio, Apple Studios compró los derechos de la película. La película de 109 minutos de duración ha contado con fotografía de Larkin Seiple, montaje de Andrew Weisblum y música de Theodore Shapiro.
Además de los carismáticos Clooney y Pitt, en la película encontramos a Amy Ryan como Margaret, Austin Abrams como el chico, Poorna Jagannathan como June, Zlatko Burić como Dimitri, Richard Kind como el padre del chico y Frances McDormand como la voz de Pamela Dowd-Herdry.
El estreno de Wolfs llegó con polémica, ya que a pesar de haber prometido su estreno en salas comerciales, Apple decidió en el último momento estrenarla de forma limitada durante una semana en unas pocas salas, para lanzarla directamente en streaming a continuación. Está decisión sentó especialmente mal a Jon Watts, que declaró sentirse engañado. Hasta tal punto llegó el desencuentro que Jon Watts devolvió a Apple el dinero que le había dado para rodar una continuación, que no va a producirse. Y aunque me da un poco de pena, porque he disfrutado muchísimo con esta película, creo que Watts ya tomado la decisión correcta. Porque ya es hora de que los profesionales se plantea ante productores que no respetan los acuerdos firmados por ellos mismos.
Entrando a valorar Wolfs, la película de Jon Watts en muchos aspectos recuerda a una película de la época dorada de Hollywood, cuando las películas se hacían para resaltar el carisma de su pareja protagonista. Y eso es precisamente lo que tenemos el 95% del tiempo, con lo que los espectadores salimos ganando, porque Clooney y Pitt son muy buenos en lo suyo.
Podría decirse sin equivocarnos que tanto George Clooney como Brad Pitt se han guardado unos personajes que entran dentro de su zona de confort actoral, con los tics esperables de una buddy-movie de este tipo en el que dos personas a priori antagónicas se ven obligadas a trabajar juntas y acaban descubriendo que tienen muchas más cosas en común de lo que les gustaría creer. Clooney es el veterano que parece tenerlo todo bajo control, aunque no sea así. Y Pitt como un arreglador muy capaz pero no tanto como su ego quiere creer.
La historia de Watts funciona como un reloj, ofreciendo montones de momentos en los que la vena cómica de Clooney y Pitt lleva el tempo de la película, dándonos montones de momentos super divertidos que me tuvieron con la sonrisa en la cara a lo largo de toda la película. Lo interesante es que justo cuando parece que la película se puede estancar, llega el giro que lleva a la película a una nueva dirección, al entrar el misterio conspiranóico y no saber qué es lo que está pasando en realidad. La película es sobre todo comedia negro, con poca acción pero muy bien ejecutada en el último cuarto de película.
Visualmente, Wolfs destaca por una llamativa escena en la que los protagonistas persiguen por la Nueva York nevada a una persona en calzoncillos. La persecución tiene momentos super chulos, pero igual acaba siendo un minuto demasiado larga, como si Watts se recreará demasiado en el frikada que había planteada. Dicho esto, es una escena super chula.
Wolfs es una película modélica que creo que lo hace todo bien y que ofrece el tipo de entretenimiento que prometía, con unos actores que rebosan carisma y personalidad. Además de una química espectacular. Es una película que sin duda hubiera merecido verse en pantalla grande. Yo desde luego hubiera pagado para verla.
Sin embargo, comentando la película con mu hermano, el no tenía tan claro que la decisión de Apple fuera errónea, pensando que igual Clooney y Pitt están un poco mayores y no está tan claro que el público «normal» se hubiera visto atraído a esta película son aromas añejo. No sé si tiene razón, pero dentro de ser precisamente el público «veterano» al que los estudios no dirigen sus películas, si algo me atrae es ver una película que sabe a lo que juega y lo ejecuta de forma modélica, con unos personajes que son puro carisma gracias a las estrellas que los interpretan. Como digo, yo no le pido más a una película. Y desde luego Wolfs me lo ha dado.
Comparto el trailer de la película:
Wolfs es una película estupenda que acierta en todo y me ha dado un entretenimiento notable. Si tienes oportunidad, te animo a que la veas.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Tenía ganas de ver Flow, un mundo por salvar del director letonio Gints Zilbalodis, película nominada al Oscar a Mejor Película de Animación de este año, y también a Mejor Película Internacional.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Un gato se despierta en un mundo cubierto de agua, donde la raza humana parece haber desaparecido. Busca refugio en un barco con un grupo de otros animales. Pero llevarse bien con ellos resulta ser un reto aún mayor que superar su miedo al agua. Todos tendrán que aprender a superar sus diferencias y adaptarse a este nuevo mundo en el que se encuentran. (FILMAFFINITY)
Gints Zilbalodis (1994) es un cineasta letón. Su primer largometraje de animación fue Away (2019. Flow (2024) es su segunda película, y es la primera película letona en obtener varias nominaciones a los Oscars, al estar nominada a Mejor Película de Animación y a Mejor Película Internacional. La película de apenas 85 minutos de duración Flow está escrita por Zilbalodis y Matīss Kaža. Además de dirigir y producir, Zilbalodis ha realizado la música y el montaje. La película destaca por estar completamente renderizada con el software libre Blender y no tener diálogos, al estar protagonizada por animales.
La película ha recibido un montaña de premios en los últimos meses: Ganadora del Globo de Oro a Mejor Película de Animación, 2 nominaciones al Oscar por Mejor Película de Animación y Mejor Película Internacional. Ganadora de Mejor Película de Animación en los Premios del Cine Europeo, Círculo de Críticos de Cine de Nueva York, Los Angeles Film Critics Awards, Boston Society of Film Critics, National Board of Review. Gran triunfadora del Festival de Sevilla: Gran Premio del Jurado, Premio Puerta América, Mejor Montaje.
Flow es una película con muchísimas cosas destacables una vez aceptas los dos condicionantes necesarios para poder disfrutarla. Por un lado, el hecho de ser una película SIN diálogos, al ser los protagonistas animales que se comportan como tales, sin rasgos antropomórficos ni humor blanco para todos los públicos, como podría esperarse de una historia de animación para todos los públicos. Y en segundo lugar, tener una animación totalmente diferente a la clásica de Disney. En ambos casos, las decisiones que toma el creador, el director Gints Zilbalodis, me parecen acertadas.
En lo relativo a la historia sin diálogos, Flow es una película curiosa, dado que los animales se encuentran con una situación sobrevenida que no entienden y sobre la que no tienen control. La inundación del mundo por motivos nunca aclarados es el tapiz en el que sucede la película, y los animales no tienen más preocupación que la de intentar sobrevivir. El primer grupo del gato y el castor se amplía con un perro y un lémur, además de un pájaro gigante que supone el elemento fantástico de la historia.
La animación ha sido otra de las sorpresas positivas de la película. El tipo de animación construye las figuras a partir de grandes manchas de color que crean la sensación de profundidad y los contrastes entre figuras animadas e inanimadas. Además, los animales tienen una fluidez de movimientos sorprendente, hasta el punto que puede dar la sensación de haber escaneado animales reales para que sirvieran de esquema para todos los movimientos.
Aparte de la propia función narrativa, este tipo de animación permite añadir una sensibilidad tremenda a las imágenes. Empezando por los sueños del gato, pero también con los diferentes espacios que van visitando los animales, que son espacios de gran belleza. En algunos momentos me he quejado de la animación «utilitaria» que simplemente plantea contar la historia. En el caso de Flow, por supuesto también la cuenta de forma maravillosa, pero añade una poesía y un lirismo que es de lo mejor de la película.
En Flow los animales parece que tiene que realizar una misión nunca aclarada del todo para revertir la inundación. Está misión queda un poco desdibujada, porque en realidad los animales van viajando por el mundo inundado hasta que llegan a donde tenian que ir. Está parte es quizá lo menos bueno y queda un poco gratuito. Pero globalmente ayuda a que la historia tenga una correcta sensación de cierre con un principio y un final satisfactorio.
Dentro que me ha gustado Flow, me cuesta trabajo imaginar que esta película pueda ganar el Óscar a Mejor Película Extranjera. Un premio que diría está teledirigido para Emilia Pérez. Sin embargo, si veo factible que en el intercambio de cromos, Flow pueda ganar el Óscar a Mejor Película de Animación. En todo caso, también es verdad que ser una pequeña película europea, letona aunque con financiación europea, y no tiene la potencia económica de las películas americanas, que tienen detrás a Disney / Puxar, y DreamWorks, entre otros. En todo caso, sería bonito que Flow se llevara el gato al agua. Nunca mejor dicho.
Comparto el trailer de esta película:
Me parece que tiene mucho mérito todo lo que plantea Gints Zilbalodis en esta película sin diálogos. Super recomendable para todos los amantes del cine de animación.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Tenía ganas de ver The Brutalist, la película de Brady Corbet que parece ser una de las favoritas para los Oscars de este año, gracias a la espectacular interpretación de Adrien Brody, que se va directo a su segundo Oscar.
PUNTUACIÓN: 8/10
Huyendo de la Europa de la posguerra, el visionario arquitecto László Toth llega a Estados Unidos para reconstruir su vida, su obra y su matrimonio con su esposa Erzsébet tras verse obligados a separarse durante la guerra a causa de los cambios de fronteras y regímenes. Solo y en un nuevo país totalmente desconocido para él, László se establece en Pensilvania, donde el adinerado y prominente empresario industrial Harrison Lee Van Buren reconoce su talento para la arquitectura. Pero amasar poder y forjarse un legado tiene su precio…
Brady James Monson Corbet (Arizona, 1988) es un actor y cineasta estadounidense. Corbet comenzó su carrera actuando en películas como Thirteen (2003), Mysterious Skin (2004), Funny Games (2007), Martha Marcy May Marlene (2011). Corbet debutó como director de largometrajes con La infancia de un líder (2015), y también dirigió el drama musical Vox Lux (2018). The brutalist ha ganado el León de Plata en la 81 edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, y el premio al Mejor Director en la 82 edición de los Globos de Oro. Además, la película tiene 10 nominaciones a los Oscar, incluyendo Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guion Original.
La película de 215 minutos de duración y un presupuesto de apenas 10 millones de dólares ha sido rodada en localizaciones en Hungría y en Carrara (Italia). Corbet produce, dirige y escribe el guion junto a Mona Fastvold. La fotografía es de Lol Crawley y el montaje de Dávid Jancsó. La banda sonora de la película fue compuesta por Daniel Blumberg, que ya había trabajado con Corbet en el cortometraje Gyuto (2019), colaborando durante siete años hasta poder finalizar esta potente banda sonora.
Adrien Brody es László Tóth, un arquitecto judío-húngaro y superviviente del Holocausto del campo de concentración de Dachau que emigra a América. Felicity Jones es Erzsébet Tóth, la esposa de László. Guy Pearce interpreta a Harrison Lee Van Buren, un industrial rico, guapo y esnob que se convierte en el cliente más importante de László. Joe Alwyn es Harry Lee Van Buren, el pomposo hijo de Harrison, Raffey Cassidy como Zsófia, la sobrina adolescente huérfana de László, Stacy Martin como Maggie Van Buren, la hermana gemela de Harry, Alessandro Nivola como Attila, propietario de una tienda de muebles en Filadelfia y primo de László, Emma Laird como Audrey, la esposa católica de Attila, Isaach de Bankolé como Gordon, amigo de László y padre soltero, completan el reparto en sus papeles principales.
Hay un debate sobre la duración de las películas «importantes» que se están estrenando en cine en los últimos tiempos. Pero la realidad es que cuando la película es buena, o mejor dicho, cuando me gusta a mi, la duración no es un problema. Y The Brutalist es un ejemplo estupendo de esto con sus tres horas y media de duración a lo que hay que sumar un intermedio de 15 minutos. Para ser una película con un drama de las características de The Brutalist, tiene mucho mérito que la película nunca se haga larga y siempre te esté mostrando cosas interesantes que me mantuvieron enganchado.
The brutalist está dividida en cuatro partes: Obertura, en la que asistimos a la llegada de László Tóth a Estados Unidos; Parte 1, «El enigma de la llegada», con la vida de László en Pennsilvania con su primo Attila y como conoce al rico industrial Harrison Lee Van Buren interpretado por Guy Pearce, que se convertirá en su empleador para la creación de su primera y a la postre única obra americana. El intermedio sirve para plantear una elipsis temporal para que en la Parte 2, «El núcleo duro de la belleza», asistamos a la llegada de Erzsébet Tóth, la mujer de László que está interpretada por Felicity Jones. En esta parte llega la construcción del edificio proyectado por László, con el drama y la tragedia con que terminará todo. Por último, en el epílogo «La Primera Bienal de Arquitectura» llegaremos a conocer la clave que le llevó a László a imaginar ese edificio de la forma en que lo higo, algo que resulta sorprendente y resignifica todo lo que hemos visto a lo largo de toda la película.
Creo que la primera parte resulta más redonda que la segunda, aunque al mismo tiempo la llegada de Felicity Jones en la segunda parte añade una complejidad dramática aún mayor, apoyado además en todos los problemas que tienen László para poder realizar su sueño en Estados Unidos. En Castellón la copia con que vimos la película era digital, por lo que el intermedio fue artificial, ya que no hay que cambiar las cintas de película, como entiendo que pasa en los cines en que se proyecta con su versión de 70mm. Pero creo que este intermedio tiene todo el sentido pensando en la historia que ha creado Corbet. Una historia que como digo es siempre interesante.
Me ha volado la cabeza descubrir que The Brutalist sólo ha costado 10 millones de dólares. Porque los valores de producción me parecen impresionantes. The Brutalist tiene muchas cosas muy buenas, empezando con la música de Daniel Blumberg, con una fanfarria (que sale en el trailer) que aporta la sensación épica y arquitectónica que igual la película igual no tiene en muchos momentos, dado que la historia no es la que igual yo esperaba. Junto a la música, el montaje de Dávid Jancsó me parece también increíble, creando momentos en los que la potencia de la imagen se amplifica y consigue momentos que quedarán para los Perfect shots de Twitter.
La fotografía de Lol Crawley creo que está muy bien, consiguiendo transmitir una fuerza tremenda en muchas imágenes. Sin embargo, también tengo que decir que al rodar con película real y no sea una grabación digital, algunas escenas resultan un poco oscuras y poco claras. Por ejemplo la llegada de László a los Estados Unidos (posiblemente provocado por la falta de medios y para que no se notara que no estaban en un barco de época. De hecho, lo más probable es que ni estuvieron en un barco). También sucede en la escena de la fiesta en Carrara, en la que la iluminación naturalista hace que se vea todo demasiado oscuro. Pero en realidad estos son momentos muy puntuales de una película que me ha gustado.
Dentro de este presupuesto limitado, parece claro que NO han construido nada, así que tengo duda si se ha roda con maquetas, con fondos mate o una combinación de ambas. U otra técnica, que igual es posible. Que no se note el truco me parece otro de los elementos destacadísimos de The Brutalist. Y me parece que han creado oro con muy poco.
The Brutalist me ha gustado mucho. Pero a la vez, no creo que estemos ante la obra maestra que Film Twitter ha establecido. Igual parte del problema es que yo esperaba una preminencia de la arquitectura y una narración de escala majestuosa, y eso es algo que en realidad no vemos salvo en un par de momentos concretos. Porque en realidad The Brutalist no es una historia de arquitectura sino un drama de los problemas que sufre un inmigrante judío en Estados Unidos donde emigra tras sobrevivir a un campo de exterminio.
La verdad es que nadie sufre en pantalla como lo hace Adrien Brody. Creo que Brody se va directo a su segundo Oscar. De hecho, sólo el odio que genera Israel actualmente y el antisemitismo creciente en los Estados Unidos sería lo único que explicaría que no lo ganara. Brody está inmenso en la película. Y al mismo tiempo, creo que el director Brady Corbet plantea todos los checks que se piden a un personaje torturado para que sea premiable. Sufriendo racismo, un trato despótico de su empleado, el rico hombre de negocios que actúa impulsivamente en varias ocasiones, siempre provocando el drama para László. Si a eso le sumamos los problemas con las drogas e incluso sufrir una violación que le traumatiza y le hace portarse mal con las personas a su alrededor, lo cierto es que el personaje lo tiene todo para ser premiado.
No vimos la película en versión original ya que llevamos a mi madre de 81 años a verla. (A mi madre le gustó mucho también The Brutalist y tampoco se le hico larga). Pero me hubiera gustado verla en V.O. para disfrutar el acento húngaro de Brody y de Felicity Jones. Porque Jones también está maravillosa en la película, y me gusta mucho la forma en que su personaje cambia toda la dinámica previa. Jones está sobresaliente, y me sabe muy mal que ella no haya sido nominada como su pareja en la película. Y aunque es un papel secundario, Guy Pearce me parece que está muy bien también, bordando este tipo de personajes cabrones que se creen superiores a sus semejantes y tiene actitudes racistas y violentas, acostumbrado a salirse siempre con la suya.
Cuando veía Heretic me hizo mucha gracia una escena que probablemente no estaba planteada como una broma. En ella, el personaje de Hugh Grant afirmaba que si las religiones cristiana y musulmana habían crecido muchísimo de fieles mientras que el judaismo se mantenía era porque el judaismo no se «publicitaba» como si hacen las otras dos. Y digo que me hace gracia porque qué mejor publicista puede desear una religión que tener a todo HOLLYWOOD mostrando los dramas, persecución y racismo que sufren los judíos de todas las formas imaginables. Y en cierto sentido, The Brutalist es justo eso también. Y tal y como está el tema de Israel, es posible que eso pueda perjudicar sus opciones de éxito. Pero volviendo a la película, de nuevo tenemos todos los ticks que se pueden esperar y alguno inesperado.
En cierto sentido, The Brutalist baja un poco en la segunda parte por la forma en que se amplifica el drama de László, que sufre de todas las formas posibles, empezando por su abuso de las drogas (que empezó a tomar en la guerra para aliviar sus problemas físicos). Pero tenemos al judío menospreciado por los protestantes, aparte de un artista cuya obra sin duda no iba a ser entendida ni valorada por el pueblo «normal». En segundo plano vemos también el drama de unos judíos que tuvieron que renunciar a su religión para poder encajar en la sociedad anglosajona protestante americana. Hasta el punto que los judíos tuvieran que emigran a Israel para poder desarrollar su profesión y su creatividad en libertad, sobre todo pensando en el despótico jefe de László, el empresario Harrison Lee Van Buren. Que es despótico pero también un agresor. Es todo tan dramático que adquiere tintes un poco de folletín, incluso pensando que la película me ha gustado mucho.
El epílogo que resignifica el sentido de la obra de László plantea un giro muy interesante que habla de la creación artística y como en muchas ocasiones no puede ser entendida por la gente normal. También me provocó una reflexión la idea que lo importante no es el camino, sino el destino que cada uno está destinado a hacer. Lo digo porque es una idea que va al contrario que el 99% del cine comercial actual en el que lo importante es precisamente el viaje y como esas vivencias cambian al protagonista. En The Brutalist, lo importante es la creación que estaba destinado a crear el artista.
En cierto sentido, el oficio de arquitecto tiene conexiones con la de cineasta. Sobre todo si pensamos que ambos crean cosas de la nada, que no existirían sin su impulso creativo. Esa analogía se me ha hecho muy evidente nada más terminó la película. Pero no es algo que surgiera durante el visionado, lo cual creo que es mérito de la propia capacidad de Corbet para tenerme enganchado durante la duración de la película. Es verdad que no creo que The Brutalist es una obra maestra, pero tengo claro que si creo que es notable. Y sin duda merece la pena verla en pantalla grande.
Comparto el trailer de la película:
The brutalist es una muy buena película, pero se me queda muy lejos de la obra maestra que parece que FilmTwitter ha acordado por adelantado.
PUNTUACIÓN: 8/10
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