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Crítica de Ad Astra, de James Gray

Ad Astra de James Gray es una buena película de ciencia ficción que triunfa gracias a un Brad Pitt en estado de gracia que protagoniza un inusual retrato psicológico en lo que a priori era una aventura espacial.

PUNTUACIÓN: 7/10

Roy McBride (Brad Pitt) es un ingeniero que perdió a su padre Clifford (Tommy Lee Jones) en una misión sin retorno a Neptuno para encontrar signos de inteligencia extraterrestre. 20 años después, emprenderá su propio viaje a través del sistema solar para tratar de encontrarlo de nuevo y resolver los misterios del porqué esa primera misión fracasó.

Además de dirigir, James Gray ha escrito también el guión en colaboración con Ethan Gross, con la intención de que  fuera “la muestra más realista de un viaje espacial jamás rodado”, y comparando esta historia con El Corazón de las Tinieblas de Joseph Conrad, novela que inspiró la mítica Apocalipsis Now de Francis Ford Coppola.

En el apartado técnico, Ad Astra aseguraba una fotografía sobresaliente al contratar a Hoyte van Hoytema (Dunquerke, Spectre, Interstellar, Her) como director de fotografía, colaborador de Christopher Nolan y con experiencia en historias en el espacio. Además, cuenta con música del compositor alemán Max Richter (La llegada, Mary Queen of Scots).

Ad Astra ha resultado ser una interesante sorpresa que no me ha dado lo que imaginaba a priori, cosa que queda compensado con la contrucción psicológica del personaje de Roy McBride (Brad Pitt). Igual que digo esto, hay que reconocer desde el principio que NO es una película para todo el mundo y que la publicidad posiblemente ha dado una idea errónea que puede provocar más de un desengaño entre el público.

La clave es que la película está completamente centrada en el protagonista y no tanto en lo que pasa a su alrededor y la forma como vamos pasando de un sitio a otro. Roy es un astronauta que siguiendo el ejemplo de su padre Clifford (Tommy Lee Jones), desaparecido en el espacio hace más de 15 años mientras realizaba una misión pionera de búsqueda de vida inteligente fuera del Sistema Solar, se ha centrado tanto en su trabajo que ha alejado a todos los que le aman y se ha aislado de sus sentimientos y su dolor. Brad Pitt se sale, él ES la película, triunfando con una contenida interpretación y una fría voz en off que nos transmite sus ideas y sentimientos. Brad hace que sientas por debajo de su estoica y fría figura todo su dolor por un padre que le abandonó, y la realización de que está cometiendo los mismos errores que él. Además, escucharle en versión original hizo que aún disfrutara más la película.

El descubrimiento que su padre puede estar vivo en la órbita de Neptuno hará que comience un camino que le llevará a la Luna, explotada comercialmente y centro de luchas entre varios países por sus recursos, a una misión de rescate de un estación de investigación en el espacio y a Marte, como estaciones de paso previo a su último viaje hasta encontrarse con él. La visión del futuro que nos presenta Gray es quizá pesimista aunque creo que no estará muy alejado de lo que posiblemente nos depare el futuro, aunque sabe ofrecernos una clave humanista que es el corazón de la película: SOLO NOS TENEMOS A NOSOTROS, tenemos que ser mejores seres humanos porque nadie va a venir a salvarnos, es nuestra responsabilidad cuidar de la Tierra y de sus habitantes.

Técnicamente, la película es una pasada. Su fotografía ya se sabía que iba a ser excelente estando Hoyte van Hoytema, pero tiene también un montaje que crea un ritmo lento que sin embargo atrapa al espectador al meternos en la cabeza de Roy. La música de Max Richter ayuda también a transmitir el foco intimista de la historia.

James Gray se confirma con un autor con una voz propia y personal alejado de los convencionalismos de las películas de aventuras “clásicas”, optando por una aproximación del futuro que recuerda a otras obras clásicas, 2001 o Apocalipse Now son referentes obvios reconocido por él mismo, pero que consigue ofrecer una propuesta que se siente personal y 100% autoral.

Tras comentar todo lo bueno de la película que es mucho, tengo que lamentar que es una pena que Ad Astra no clave el final y su clímax sea un poco bluf. Esto es provocado porque el viaje de Pitt para encontrar a su padre es la excusa para mostrar el viaje interior de su personaje. El climax es inexistente, y la clave de la película se expresa en un diálogo que tienes que estar muy atento a su significado para no perderlo.

Al ser una película de corte intimista y psicológico, aunque situada en el espacio, se muestran elementos muy interesantes del futuro de la humanidad que hubieran podido ofrecer mucho juego para ser inmediatamente descartados al pasar a la siguiente etapa del viaje. La deshumanización que Spacecom somete a Roy mostrando que para ellos solo es una herramienta más para conseguir un fin, los piratas de la Luna y la lucha por los recursos naturales, los peligros de la investigación sin control en la estación espacial y como el espacio es un ambiente hostil para la vida, la vida en Marte y la figura de la directora de la base marciana Helen Lantos (Ruth Negga), por no hablar del propio padre de Roy interpretado por Tommy Lee Jones. Todo durante el visionado está más que correcto, pero cuando dejas que el poso asiente sientes que podría haber estado mejor y que cualquier de estos elementos hubiera merecido un mayor desarrollo.

El mensaje humanista que es el corazón del viaje de Brad Pitt y de toda la película consiguió dejarme con buen sabor de boca, a pesar de reconocer que la película es imperfecta y, habiéndome gustado, no me dejó flipado.

Además, hay alguna locurilla en la historia que no son fallos pero que muestran que el guión se hubiera debido trabajar un poco mejor y que creo que no se hizo porque para Gray estos elementos no son tan importantes como el viaje interior de Roy. De lo poco que leí previamente sobre Ad Astra, Gary Gray declaró que quería que la película fuera “la muestra más realista de un viaje espacial jamás rodado” para demostrar que “el espacio es horriblemente hostil para nosotros.” (Sacado de la Wikipedia). Bien, una vez vista la película, hay elementos como las salidas al espacio de Roy que no son para nada realistas recordando otras películas como Gravity. Además de otros pequeños detalles sobre los que prefiero no extenderme que indican que lo importante del guión era llevar a Roy de A a B y luego a C, y el cómo no es tan importante con que al final el personaje se encuentre allí.

En resumen, aunque Ad Astra es imperfecta, prefiero quedarme con lo positivo de esta inesperada propuesta, y la recomendaría a todos los amantes de la ciencia ficción que sirve para que pensemos sobre nosotros mismos.

Comparto el trailer de la película:

Ad Astra ha resultado una interesante aunque imperfecta sorpresa. Reconociendo que no es una película para todo el mundo, esta ciencia ficción intimista me ha gustado bastante y seguro veré la próxima película de Gray.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Érase una vez en… Hollywood, de Quentin Tarantino

Érase una vez en… Hollywood de Quentin Tarantino es su carta de amor a la industria del cine y la televisión con la que creció y a una época ya pasada en las que las cosas aún eran mejores. No creo que sea una obra maestra pero me lo pasé muy bien viéndola en versión original.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Hollywood, 1969. La estrella de un western televisivo, Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), intenta amoldarse a los cambios del medio al mismo tiempo que su doble de acción y amigo Cliff Booth (Brad Pitt). La vida de Dalton está ligada completamente a Hollywood, y es vecino de la joven y prometedora actriz y modelo Sharon Tate (Margot Robbie) que acaba de casarse con el prestigioso director Roman Polanski.

Érase una vez en… Hollywood es la novena película de Quentin Tarantino en la que destapa sin tapujos toda su cinefilia y su amor por el mundo del entretenimiento que marcó su vida. La película tiene mucha más miga de lo que parece, ya que además de comedia ligera o drama sobre el mundo del cine de los años 60 esconde elementos que creo son perfectamente aplicables a nuestra sociedad actual.

Leonardo DiCaprio y Brad Pitt se salen, su carisma y química llenan la pantalla y muestran en cada fotograma lo grandísimos actores que son. Tarantino siempre acertó en sus casting, y esta película es un nuevo triunfo sin paliativos.

Leonardo DiCaprio es Rick Dalton, un actor de televisión en declive que siente que su momento ha pasado y ahoga en alcohol su baja autoestima. La posibilidad de rodar en Italia Spaghetti Westerns la ve como una vergüenza, pero aún tiene mucho que ofrecer al mundo del espectáculo… si permanece sobrio para rodar la próxima escena. DiCaprio vuelva a ser un espectáculo, su rango de emociones en la película es bestial, y como siempre hace que todo parezca real, nos mete de lleno en su interpretación que simboliza a muchos buenos actores que fueron usados por el sistema y luego abandonados.

Brad Pitt es Cliff Booth, su doble de acción y amigo, que se ha convertido en su hombre para todo, le arregla desperfectos en su casa, le lleva a todas partes y le acompaña en las borracheras. Booth es veterano de la guerra de Vietnam y un tío peligroso que no encuentra demasiados trabajos debido al rumor de que mató a su esposa y salió impune, y protagoniza uno de los momentos de la película cuando se enfrenta a Bruce Lee.

Mientras, Margot Robbie interpreta a Sharon Tate, un ser de luz pura que ilumina las vidas de la gente a la que toca, una joven llena de vida que aún no se ha contagiado de la frialdad y cinismo del show-bussiness y se emociona cuando va al cine y ve como sus actuaciones divierte al al público. Su papel es pequeño pero además de mostrar la otra cara de Hollywood, la de las fiestas y el glamour, es fundamental para el clímax de la película, y nos regala una clase magistral de cómo hacer una excelente interpretación sin necesidad de tener líneas de diálogo. Los que han generado polémica sobre esto no saben nada de cine.

Las peripecias de Rick y Cliff por los rodajes y por Hollywood para conseguir papeles son el nudo central de la película y la excusa para que Tarantino nos muestre sus enormes conocimientos de esta época, recreando escenas de películas y series clásicas como si fueran vividas por nuestros protagonistas, y adornando la película de infinidad de detalles de actores, los sets de rodaje, el vestuario que llevan que se notan 100% reales. Sin duda, Tarantino ha conseguido recrear el mundo de 1969 y consigue que los espectadores lo disfrutemos.

La película muestra a un Tarantino en plenitud de facultades y en un excelente momento  creativo. Su dominio narrativo y del ritmo es absoluto y de una comedia ligera cambia de registro para construir momentos de gran tensión, alterna narraciones diferentes, muestra imágenes en diferentes formatos de cine y televisión.

Técnicamente, la película es impecable. La fotografía de Robert Richardson, colaborador habitual de Tarantino, nos mete de lleno en cada set de rodaje, y cada momento es perfecto. Tarantino rueda en sets y localizaciones reales que ayudan a generar la sensación de realismo, y nos cuela un montón de canciones de la época que van de las super icónicas a las oscuras y desconocidas pero que molan.

Para esta carta de amor a la industria, Tarantino no prescinde de muchos elementos icónicos de su obra como son la violencia extrema, sobre la que luego comentaré, aunque no vemos aquí esos diálogos alargados alrededor de una mesa que no van a ningún lado excepto mostrar lo buen dialoguista que es Tarantino. Parece como si quisiera mostrar que la industria del cine y la televisión es más importante que el ego de sus integrantes, lo que significa un cambio muy interesante en su filmografía.

La recreación del Hollywood de 1969 es el principal hallazgo y también el principal defecto de la película, porque el gran pero para mi de la película es que no hay una historia lineal potente sino un argumento que sirve de excusa para colocar elementos de películas y series que marcaron la infancia de Tarantino, y mostrar momentos de la vida del Hollywood de 1969.

Dicho esto, también quiero comentar que a pesar de sus largos 165 minutos, no se me hizo pesada en ningún momento y no me dio la sensación de que le sobraran 15/20 minutos como sí me pasó viendo Django, Inglorious Basterds o The Hateful Eight.

El climax de la película es bestial, no se puede contar, hay que vivirlo. Creo que es uno de los más audaces de la filmografía de Tarantino y un gran “Fuck you” a los guardianes de la moral y lo políticamente correcto que intentan controlar el ocio que consumimos.

Y es que además Tarantino cuela varios subtextos muy interesantes de la realidad del Hollywood de la época que son plenamente vigentes en la actualidad. Y lo hace de forma sutil de forma que puedan incluso pasar desapercibidos.

SPOILERS A CONTINUACIÓN

SPOILERS A CONTINUACIÓN

En primer lugar, el primer diálogo de la película sugiere, dentro de una broma que dice Cliff en una entrevista, que él y Rick mantienen una relación homosexual. Al menos, en la versión original la connotación sexual de “carrying his load” es indudable. Sin embargo, Tarantino es muy listo, lo deja caer pero no hay ninguna indicación posterior, mostrando en mi opinión como el Hollywood de los 60 estaba lleno de gays que no salían del armario.

Otro elemento que he leído es que Tarantino odia a los hippies. Yo no diría tanto, pero sí que Tarantino prefiere siempre a los profesionales del mundo del cine que trabajan día a día para crear algo: electricistas, cámaras, personal de vestuario, dobles, etc… frente a este movimiento que con la excusa del amor libre y la vida en la naturaleza eran parásitos de la sociedad que no hacían otra cosa más que drogarse y acostarse. De hecho, la realidad es que muchos de los que protestaban por la “opresión” a las que les sometía la sociedad eran hijos e hijas de papá de clase media con un buen poder adquisitivo que se marchaban para “descubrirse a si mismos”.

Además de desmitificar el movimiento hippie, creo que Tarantino quiere también desmontar la visión que la sociedad americana tiene de Charles Manson. Y aunque Manson casi no llega a aparecer, sí muestra que su culto son unos niñatos tontos sin el más mínimo atisbo de glamour ni atractivo. Son solo niños perdidos que fueron atrapados por un sádico que se aprovechó de ellos. Sin duda no hay nada molón ni sexy en gente que mata a otras personas, y Tarantino nos lo recuerda.

Y llegamos al climax, en el que Tarantino reescribe la historia para mostrar como los asesinos de la secta de Manson mueren de forma increíblemente violenta a manos a Cliff y Rick, de forma que Sharon Tate sobrevive en este mundo de fantasía.

Tarantino sabía que en el mundo actual del MeToo mostrar a Pitt y DiCaprio matando de forma increíblemente violenta a dos mujeres de la secta de Manson iba a suscitar controversia y críticas, y lo hace de todas formas. No sólo eso, se recrea en esta violencia extrema, no solo porque mola y nos entretiene, sino porque para Tarantino los asesinos de Sharon Tate merecen la peor de las muertes, y él se la da para nuestro disfrute.

El mundo en el que vivimos es horrible y no puede cambiarse, pero las películas nos dan siempre un mundo mejor con un final feliz, y Tarantino nos lo da, rompiendo con ello todas nuestras expectativas.

No solo esto, la representación de estos hippies que bajo la fachada del amor libre y la sororidad son horribles asesinas creo que también sirve de crítica a todos los movimientos actuales que bajo la fachada de “querer lo mejor para la sociedad” intentan decirnos cómo debemos vivir nuestra vida, y nos dicen sin problemas que nuestros hobbies son malos y deberían prohibirse, ya sea porque son machistas, sexistas, o cualquier …ista que se os ocurra.

De hecho, Tarantino con gran sentido del humor y un poco de mala leche hace que Brad Pitt nos caiga simpático interpretando a un personaje que casi con toda seguridad mató a su mujer, aunque al no mostrarlo explícitamente  siempre quedará la duda. Y sin embargo, la forma en que está planteada la escena casi hace que desees que dispare. Pitt parece un dios griego con su perfecta belleza madura, vive una vida solitaria y estoica y casi parece el típico cowboy que al terminar la película se marcha del pueblo solo. Otro hecho muy destacable de su personaje es la escena en la que rechaza el sexo gratuito que le ofrece una menor de la secta de Manson, no porque sea buena persona sino porque no quiere arriesgarse a acabar en la cárcel por ello. Esta escena, analizada con ojo crítico podría interpretarse como frente al mundo de las jóvenes “liberadas” sexualmente, él tiene otros valores más importantes, lo que mostraría su rechazo a este mundo de autogratificación instantánea en el que es más importante un like en instagram que tener una relación real con otra persona,

Para Tarantino estos hippies que mataron a Tate y el resto de víctimas merecen la muerte, y nos lo muestra de forma que las disfrutemos, pero es también un “Fuck You” para todos los guardianes de la moral a ambos lados del espectro político a derecha e izquierda. Gente a la que el cine de Tarantino no les gusta, algo respetable, pero que en lugar de no ver sus películas piden a los estudios que “cancelen” a Tarantino por la violencia de sus películas hacia las mujeres. Algo que de hecho ha pasado recientemente, y es una censura de manual, reflejo del mundo en que vivimos.

¿No me creéis? Pues por si todo estos elementos no fueran suficientes, Tarantino nos cuela una escena post-créditos con ¡un anuncio de tabaco!! Aparte del cachondeo de la propia escena, el tabaco simboliza todo lo malo de la sociedad de consumo, pero sigue dando enormes beneficios a los gobiernos en forma de impuestos. Nada mejor para reírse de la actual cultura de lo políticamente correcto.

Estos elementos me han flipado mucho y sirven para recordarme lo inteligente que es Tarantino, y lo atinada de su crítica a nuestra sociedad actual.

Comparto el trailer de la película:

En resumen, quizá no haber conectado con la naturaleza episódica de Érase una vez en… Hollywood hizo que no crea que sea la mejor obra de Quentin Tarantino, pero sin duda he disfrutado mucho su última película y el viaje a 1969 que nos propone.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Fury: los ideales son pacíficos, la historia es violenta

Tenía muchas ganas de ver la última película de Brad Pitt, Fury (Corazones de acero), un drama bélico ambientado en la Segunda Guerra Mundial escrito y dirigido por David Ayer. ¿El veredicto? Una muy buena película.

Fury - Corazones De Hierro

La película sigue los pasos de un tanque Sherman durante los últimos meses de la WWII, durante la invasión a la Alemania nazi. Los protagonistas son los tripulantes del tanque Fury,  Brad Pitt (Sargento Don “Wardaddy” Collier), Shia LaBeouf (Cabo Técnico 5º grado, Boyd “Biblia” Swan), Logan Lerman (el soldado novato Norman “Máquina” Ellison), Jon Bernthal (Soldado 1ª clase Grady “Coon-Ass” Travis) y Michael Peña (cabo Trini “Gordo” García) conductor del tanque.

Jon Bernthal;Brad Pitt;Michael Pena

Al director y escritor David Ayer le conociamos como director en películas de género noir y policial ambientadas (principalmente) en las calles de Los Angeles, como Vidas al límite (2005), Dueños de la calle (2008), Sin tregua (2012) y Sabotage (2014). Como escritor, sobre todo por su guión para Training Day, película con la que Denzel Washington consiguió el Oscar a mejor actor en 2001. Además, ha escrito también los guiones de U-571 (2000), A todo gas (2001), Dark Blue (2002) y S.W.A.T. (2003). Su filmografía siempre ha destacado por una dirección muy sólida que sabe sacar el máximo partido a historias y personajes al límite. Y aunque sus guiones podrían parecer argumentos muy trillados y ya vistos (p.ej. la ronda de policias en South Central de Sin Tregua), siempre crea sorpresas y giros inesperados que consiguen elevar el nivel.

Con Fury realiza un duro drama bélico con el que intentaba trasmitir la el drama real y el sufrimiento a los que se enfrentaron los soldados americanos en combate durante la WWII, y en eso acierta completamente. Además, visualmente los combates son impactantes, imprime un buen ritmo y una tensión constante a todas las escenas, y sabe sacar el máximo a todos los actores. En fín, todo lo que hay que pedir a un buen director, ¿no?

Brad Pitt

En esta película vemos uno de esos argumentos que (aparentemente) hemos visto miles de veces. Debido a la muerte de un componente de la tripulación del tanque, el soldado novato Norman Ellison (Logan Lerman) es asignado al equipo del veterano Sargento Wardaddy (Pitt). Norman nos servirá de ojos durante la historia, y su inocencia engancha emocionamente a la vez que sirve de contraste con la dura realidad del frente en el que todo se reduce a matar o morir, mejor tú que yo. “No te pediré que hagas nada que yo no haya hecho” le dice Wardaddy a Norman, y pondrá a prueba esa afirmación.

Brad Pitt;Logan Lerman

Mucho se ha hablado de las similitudes entre esta película y Salvar al soldado Ryan en lo relativo a la forma de rodar los combates y la crudeza de las muertes siempre en primer plano y presente en casi todas las escenas. Y aunque en lo relativo a la forma ambas películas sí son muy similares, es en el fondo donde se encuentran las principales e importantes diferencias. En la obra de Spielberg los soldados morían delante de las cámaras, pero ambos bandos se comportaban “honorablemente” defendiendo, eso sí, lo suyo y matando al enemigo. Sin embargo, en Fury vemos a los soldados americanos cometiendo actos despreciables e inmorales, matando soldados desarmados, robando y emborrachándose en cuanto tienen cualquier oportunidad. Una cosa es matar o morir, y otra matar por rabia y venganza. Y también muestra como los nazis trataban a los civiles que se negaban a combatir…

Wardaddy (Brad Pitt) in Columbia Pictures' FURY.

Lo cierto es que mirando la película con ojos del siglo XXI, esta historia no deja en buen lugar la actuación de los soldados americanos. Incluso escenas a priori “optimistas” como son la liberación un pueblo alemán por parte del batallón americano se convierte en uno de los momentos de mayor tensión cuando los soldados se encuentran a los habitantes del pueblo… aunque mejor no destripo la escena.

Shia LaBeouf;Logan Lerman;Michael Pena;Jon Bernthal

La película se aguanta gracias a las actuaciones de toda la tripulación del Sherman. Aunque Brad Pitt es el centro de la historia junto al novato interpretado por Logan Lerman, los demás actores Shia LaBeouf, Michael Peña y Jon Bernthal realizan un buen trabajo, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de personajes arquetípicos poco desarrollados. Esta película demuestra de nuevo la inteligencia de Pitt, que sabe involucrarse en proyectos interesantes que le exigen como actor y le permiten lucir sus mejores dotes.

Brad Pitt;Shia LaBeouf;Logan Lerman;Michael Pena;Jon Bernthal

Interesante también es el final, que pone un lógico punto y final a la historia y sirve de colofón a una de las mejores frases del personaje de Brad Pitt: “La guerra acabará pronto, pero antes de eso aún tiene que morir mucha más gente”. El drama y la muerte de una batalla terminan, pero mañana habrá que volver a combatir, y el ciclo comienza de nuevo.

Fury Tank in the Hayfield Battle in Columbia Pictures' FURY.

En resumen, un drama bélico super recomendable, que aunque no descubre nada que no supiéramos, es honesto con los caminos y situaciones que plantea y con la dura realidad de la guerra, que nos trasmite perfectamente a los espectadores.

Comparto con vosotros el trailer de la película, que muestra perfectamente el tono de la película:

Saludos a todos!