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Crítica de Avatar: Fuego y ceniza en 3D, de James Cameron

Avatar: Fuego y ceniza de James Cameron era junto a Misión Imposible: Sentencia Final las dos películas que más ganas tenía de ver este año. Y el visionado en 3D no ha decepcionado, la película se va directa a mi Top de mejores películas de 2025.

PUNTUACIÓN: 9/10

Tercera entrega de la saga «Avatar». Presenta al Pueblo de las Cenizas, un clan Na’vi no tan pacífico que utilizará la violencia si lo necesita para conseguir sus objetivos, aunque sea contra otros clanes. (FILMAFFINITY)

James Francis Cameron (Kapuskasing, Ontario, 1954) es un director de cine canadiense. Conocido por sus películas de ciencia ficción, su primera película Terminator (1984) ya le valió el reconocimiento de público y crítica. Aliens (1986), The Abyss (1989), Terminator 2: Judgment Day (1991) y True Lies (1994) fueron también super éxitos que le consolidaron en el star-system de Hollywood como un director al que merece darle carta blanca para hacer unas películas que tan sólo él puede imaginar. También dirigió Titanic (1997), que le valió los premios de la Academia a la Mejor película, Mejor director y Mejor montaje, y Avatar (2009), rodada con tecnología 3D, le valió nominaciones en las mismas categorías, aunque «solo» ganó otras tres categorías: Mejor fotografía, Mejor dirección artística y Mejores efectos visuales. Tras convertirse Avatar en la película más taquillera de la historia, lo que le valió el odio de mucha gente envidiosa y gafapasta, en 2022 se estrenó Avatar: El sentido del agua, que fue otro éxito incontestable que se situó en el tercer puesto en el ranking, tras Avatar y Vengadores Endgame.

Cameron es cofundador de las productoras Lightstorm Entertainment, Digital Domain y Earthship Productions. Además de cineasta, es explorador marino de National Geographic y ha producido numerosos documentales sobre el tema, como Ghosts of the Abyss (2003) y Aliens of the Deep (2005). Cameron también ha contribuido a las tecnologías de filmación submarina y de vehículos remotos y ha ayudado a crear el sistema de cámara digital 3D Fusion. En 2012, Cameron se convirtió en la primera persona en hacer un descenso en solitario al fondo de la Fosa de las Marianas, la parte más profunda del océano de la Tierra, en el sumergible Deepsea Challenger.

Cameron produce, dirige y escribe el guion junto a Rick Jaffa y Amanda Silver, a partir de una historia de ellos tres, Josh Friedman y Shane Salerno. Cameron además participa en el montaje de la película, además de en el desarrollo de la tecnología 3D y de captura de movimientos usada para el rodaje de esta película. Russell Carpenter es el director de fotografía y la música es de Simon Franglen. La película de 197 minutos de duración cuenta con un presupuesto estimado cercano a los 400 millones de dólares, un importe que será amortizado en cuanto la película supere los 1000 millones de recaudación, cosa que seguro conseguirá durante las vacaciones de Navidad.

En el reparto tenemos el regreso de Sam Worthington como Jake Sully, Zoe Saldaña como Neytiri, Sigourney Weaver como Kiri, la hija del avatar Na’vi de la Dra. Grace Augustine, que fue adoptada por Jake y Neytiri. Britain Dalton como Lo’ak, segundo hijo de la pareja, Jack Champion como Miles «Spider» Socorro y Trinity Jo-Li Bliss como Tuktirey «Tuk», la hija de Jake y Neytiri y su hija menor. Stephen Lang como el coronel Miles Quaritch, Kate Winslet como Ronal y Cliff Curtis como Tonowari, completan el reparto en sus papeles principales.

El nuevo personaje que hace su triunfal presentación en esta películas es Varang, interpretada por Oona Chaplin, la líder Na’vi del clan Mangkwan, que habita en un paraje desolado al lado de un volcán.

Avatar: Fuego y ceniza es un peliculón. Ya está. En realidad no haría falta decir nada más, porque todo el mundo sabe, incluso los haters, que James Cameron juega en otra liga respecto a cualquier otra película estrenada en cines… desde 2022 cuando se estrenó Avatar: El sentido del agua.

Por quitármelo de encima lo antes posible, diría que el único problema que tiene Fuego y ceniza es que es una película de Avatar. Hay tanto odiador envidioso suelto por las redes sociales que estoy leyendo muchas críticas ridículas que se podrían reducir con gente criticando una película de Star Wars porque hay combates con sables laser. Si, en Avatar: Fuego y ceniza hay muchos seres azules y si, pelean en el cielo y en el agua contra los soldados humanos que intentan explotar los recursos naturales de Pandora y exterminar a sus habitantes. Si esas cosas no te gustan, no hace falta que vayas a ver la película, porque luego te quejarás que la película es más de lo mismo.

Pero Avatar: Fuego y ceniza es mucho más que «más de lo mismo». Estamos ante un nuevo despliegue visual que no se destaca lo suficiente. El trabajo de Cameron para dar vida al mundo de Pandora con una flora y una fauna diferente a todo no se destaca lo suficiente. Me resulta imposible imaginar el nivel de trabajo e imaginación que Cameron y todo su equipo han empleado para convertir en realidad los diferentes ecosistemas que veremos en la película. Porque todo es real en la pantalla, no hay ni un fotograma en que puedas decir «eso no lucía real». Porque todo lo es. Y esto es aparte del revolucionario 3D, la grabación en 48 fps frente a los 24 tradicionales, y los desarrollos tecnológicos creados por Cameron y su equipo para poder contar la historia de la forma en que Cameron piensa que es mejor. Llamar a Cameron «visionario» es quedarse muy corto. Es un creador único.

Otro elemento bestial es ver una película de tres horas y cuarto de duración y no sólo no se haga larga, es que todo es emocionante y consigue atrapar al espectador. Cameron plantea una película con un ritmo increíble que sabe alternar acción super espectacular con desarrollo de personajes y momentos dramáticos. Además, Cameron plantea un climax de ¿45 minutos? en el que la acción y la tensión ante el destino de la familia Sully no deja de ir a más. Un climax alucinante y super satisfactorio.

Avatar nació como la historia de Jake Sully y Neytiri. En El sentido del agua creció para convertirse en la historia de la familia con todos sus hijos, naturales y adoptados. En Fuego y ceniza tenemos la evolución lógica de todas las historias, con un creciente protagonismo de los jóvenes Lo´Ak, Kiri y Spider que me gusta mucho. Incluso la joven Tuk tiene su momento de protagonismo ayudando a su hermana Kiri en un momento clave de la película. La conexión de Lo´Ak con Payakan, la «ballena» Tulkun, es uno de los desarrollos más interesantes, pensando en que la sociedad Tulkun no acepta luchar aunque eso suponga su muerte. También la confirmación del nacimiento de Kiri del Na´vi de la doctora Augustin se aclarará, al igual con su conexión con el espíritu de Eywa, la consciencia que conecta toda la vida de Pandora. Es otro momentazo emocional y visual increíble. Aunque la película sigue siendo la historia de Jake y Neytiti, me gusta la sensación de «paso de la antorcha» hacia los más jóvenes que tendrán que salvar la situación cuando peor están las cosas.

Otro de los puntos claves desde un punto de vista emocional gira en torno a Spider, el niño humano que vive con la familia Sully. Spider es hijo del Coronel Quaritch, pero ha sido criado por Jake. La muerte de Neteyam, el hijo mayor de los Sully en El sentido del agua, ha convertido a Neytiti en alguien resentido que vive en el odio a los humanos, incluido Spider. Junto a esto, tendremos el enfrentamiento entre Lake y Quaritch por el corazón de su hijo. Este triángulo nos da unos momentos super buenos que ayudan a la sensación satisfactoria que tiene la película en todo momento.

Dentro de estar en una película de aventuras que sólo busca entretener al espectador, me gusta mucho la complejidad de los personajes. Empezando por el odio de Neytiri hacia los humanos o la obsesión de control de Jake hacia sus hijos, con el drama de culpar a su hijo Lo´Ak por la muerte de Neteyam como mecanismo de defensa para no reconocer que él se siente culpable por ello. También me gusta mucho la construcción psicológica de Quaritch y como es capaz de hacer lo que sea por su hijo pero al mismo tiempo no dudaría ni un segundo en exterminar a todos los Na´vi si sus superiores se lo mandan.

Otro de los descubrimientos de Avatar: Fuego y ceniza es la nueva villana Varang, interpretada por Oona Chaplin. Su clan de la ceniza Mangkwan son unos villanos super potentes porque suponen la corrupción de los Na´vi, al ser una tribu que ha abandonado a Eywa tras ver su forma de vida destruida tras la erupción del volcán. Varang tiene una fijación por el fuego que la convierten en extremadamente peligrosa, porque cumple el viejo tropo de villano que busca «ver el mundo arder». Los Mangkwan son saqueadores que recuerdan a las tribus nativo americanas más violentas que coleccionaban las cabelleras de sus víctimas, da igual que sean mujeres o niños indefensos. Y frente a la sociedad virtuosa de los na´vi, Varang abraza el vicio y la perversión de todo lo que se cree sagrado. Frente a la narración de Na´vi buenos vs humanos malos, la llegada de los Mangkwan cambia completamente el escenario. Y su llegada en el climax final de la película es uno de los mejores momentos de las 3 horas de visionado.

Además del clan de la ceniza Mangkwan, en Avatar: Fuego y ceniza veremos por primera vez a los Comerciantes del Viento, un nuevo grupo de Na´vi que sirven para ampliar la complejidad del mundo de Pandora. Y aunque su aparición fue menor de lo que esperaba, me sugiere que aún quedan muchos aspectos del mundo de Pandora por descubrir.

James Cameron ha comentado que tenía pensadas 5 película de Avatar, que rodaría si la franquicia siguiera siendo rentable para 20th Century Studios (Disney). De momento, esta tercera parte está pensada para dar un final satisfactorio a la historia iniciada en El sentido del agua. En ese sentido, el éxito es total. Sobre todo, porque los problemas existenciales de Kiri y Spider si quedan resueltos, como también la lucha entre Jake y Quaritch. Por ponerle un pero, tras volarme la cabeza durante muchas partes de la película, Varang queda opacada en muchos momentos en la parte final, y hubiera deseado ver el combate entre ella y Neytiti que en realidad todos estábamos esperando. Es cierto que la idea de «los jóvenes levantándose en el momento de mayor necesidad» es la clave de este final, y en cierto sentido algo debía quedarse en el tintero. Pero creo que Varang ha resultado una villana genial que puede dar mucho juego si Cameron decide volver al mundo de Pandora.

Por comentar otras cosas, me ha fastidiado que el cine Cinesa de Castellón donde vi la película en 3D no la proyectara en 48 fps como Cameron la ha creado. La película es una pasada por si misma, pero sin el 48 fps el visionado perdió la sensación de hiper realidad y de sentir que estás dentro de la acción. De hecho, el 3D con el sistema Real 3D de Cinesa no me ha gustado ni me ha dado lo mismo que las películas anteriores. Está claro que hay una parte de sorpresa y maravilla que El sentido del agua tenía con el descubrimiento del mundo marino de Pandora que Avatar: Fuego y ceniza no puede tener. Pero creo que las cadenas de cine deberían innovar para ponerse a la altura que demandan creadores como James Cameron.

Cameron lleva 20 años en Pandora. Tiene sentido que tras el estreno de esta tercera película de Avatar, pueda estar cansado o con ganas de hacer otras cosas, pensando que tiene 71 años y aún muchas inquietudes que llevar a la gran pantalla. Si la saga de Avatar se queda aquí, creo que la experiencia que nos ha dado ha sido revolucionaria. En realidad, da igual lo que sea que haga Cameron a continuación, yo pagaré por verlo en la mejor pantalla posible. Lo que tengo claro es que Avatar: Fuego y ceniza va a romper la taquilla y será otra película super rentable para su productora. Si no se hacen nuevas películas será porque Cameron no quiere, no porque el estudio no fuera a financiarle. ¿Significa eso que Avatar: Fuego y ceniza va a superar los 2000 millones de recaudación como las dos primeras? No tengo ni idea, posiblemente no, si nos creemos que el hobby de ver cine en pantalla grande parece que está en retroceso. Pero en realidad, si el presupuesto de 400 millones es correcto, Avatar 3 empezará a dar beneficios en cuanto supere los 1000 millones de recaudación, algo que estoy seguro que será una realidad antes de final de año. Es imposible que Avatar 3 no de beneficios a 20th Century Studios / Disney. Dicho esto, no tengo duda que los mismo que hicieron campaña para convencernos que Superman fue un éxito de taquilla recaudando apenas 600 millones, recordando que las películas tienen otras fuentes de ingresos más allá de su vida comercial en los cines gracias al streaming, van a ser los primeros que mentirán para intentar convencernos que es un fracaso si no alcanza los 2000. Y si no, al tiempo.

No se puede negar la importancia de Cameron como un creador único que ha revolucionado la industria del cine desarrollando innovaciones que no existirían sin su impulso creativo. Esto me lleva a la estupidez de los haters y sus chorradas sobre la «nula importancia cultural» de la franquicia de Avatar. En realidad, el mero hecho de estos tontos hablando sobre Avatar ya resalta la importancia de la película, porque sólo hablas de lo que es relevante y crees que puede darte clicks y visionados. Pero es que además, ¿Qué significa que una película tenga «importancia cultural»? ¿No es bastante prueba que TODO el mundo pague por ver la película en el cine? La sala donde la vi el sábado estaba casi llena, con un público que en su mayoría podriamos llamarla «adulta». Y la gente empezó a aplaudir de forma espontánea al final de la película, la demostración más evidente que la película había gustado a la gente. ¿Cuándo fue la última vez que la gente empezó a aplaudir al final de una película en un cine?

Resulta ridículo que para estos tontos, la «relevancia cultural» la marca que se hagan videojuegos, novelas o comics de una película. O que se venda merchandising como camisetas o Happy meals. Que Avatar no lo tenga lo único que demuestra es que Cameron es un cineasta que sólo se preocupa de su arte cinematográfico y no trata su historia como una «Propiedad Intelectual» que explotar comercialmente. Pero en lo fundamental, Avatar tiene más relevancia que cualquier película estrenada en los últimos 20 años. Porque la gente la ha visto múltiples veces. Y luego los blu-rays se han vendido como churros. Y cuando se estrenó en Disney+, las películas entraron en el listado de película más vistas de ese año. Y todo eso sucede porque AVATAR no sólo son buenas películas, es que además GUSTAN al público. Que es lo que los gafapastas y los idiotas jamás perdonarán a James Cameron. Y por eso sueñan con ver que una película suya fracasa en taquilla. Lo siento por ellos, pero van a tener que seguir esperando.

No lo dudéis, si podéis, ir a ver Avatar: Fuego y ceniza en 3D en la mejor y más grande pantalla que podáis. Os lo vais a pasar genial.

Comparto el trailer de la película:

Avatar: Fuego y ceniza es un peliculón que merece verse en pantalla en pantalla grande. James Cameron vuelve a triunfar con otra empresa imprescindible.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Puñales por la espalda: De entre los muertos de Rian Johnson (Netflix)

Tercera entrega de la franquicia Puñales por la espalda de Rian Johnson en Netflix. De entre los muertos nos devuelve a Daniel Craig como el protagonista Benoit Blanc, y cuenta con el gran descubrimiento de Josh O’Connor, que roba la película.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

El detective Benoit Blanc se une a un joven y honesto sacerdote para investigar un crimen totalmente imposible en la iglesia de un pequeño pueblo con una oscura historia. Tercera entrega de la saga «Puñales por la espalda»

Rian Craig Johnson (Silver Springs, 1973) debutó como director con la película de misterio neo-noir Brick (2005). Su siguiente película ya fue un producción de Hollywood, el thriller de ciencia ficción Looper (2012). El éxito de esta película hizo que Lucasfilm le contratara para escribir y dirigir Star Wars: Los últimos Jedi (2017), su película más polémica. Tras Star Wars, Johnson ha vuelto al thriller con su serie de películas Knives Out en Netflix, que ha ayudado a revitalizar el género del “Whodunit»: Puñales por la espalda (2019) y Puñales por la espalda: El misterio de Glass Onion (2022)

Como en otras ocasiones, Johnson produce, escribe y dirige esta nueva película de la serie Knives Out. La película de 144 minutos de duración cuenta con fotografía de Steve Yedlin, montaje de Bob Ducsay y música de Nathan Johnson (primo de Rian). Se comenta que el presupuesto puede rondar los 150 millones de dólares.

Como siempre, el enorme reparto coral es uno de los principales reclamos de la película. Por supuesto tenemos a Daniel Craig como Benoit Blanc, el protagonista. Junto a el encontramos a Josh O’Connor como el reverendo Jud Duplenticy, un joven sacerdote y exboxeador que se reformó tras matar a un hombre en un combate; Josh Brolin como monseñor Jefferson Wicks, un sacerdote carismático y dominante que es la figura central de la congregación; Glenn Close como Martha Delacroix, una devota feligresa y mano derecha de Wicks; Mila Kunis como Geraldine Scott, jefa de la policía local; Jeremy Renner como el Dr. Nat Sharp, médico del pueblo; Kerry Washington como Vera Draven, abogada muy estricta; Andrew Scott como Lee Ross, autor de best-sellers; Cailee Spaeny como Simone Vivane, una exviolonchelista de concierto discapacitada; Daryl McCormack como Cy Draven, el hijo adoptivo de Vera, un aspirante a político, Thomas Haden Church como Samson Holt, un cuidador prudente y amante de Martha, y Jeffrey Wright como Langstrom, un obispo que asigna a Duplenticy a la iglesia de Wicks.

Rian Johnson está muy a gusto en Netflix, y claramente Netflix debe estar contento con Rian Johnson. Sus películas de la serie Puñales por la espalda deben tener un montón de visionados, lo que justifica que el canal de streaming vuelva a invertir 150 millones para producir esta película. Imagino que una parte importante de ese importe se ha ido para contratar al estupendo reparto de la película. Daniel Craig, Josh Brolin, Glenn Close, Jeremy Renner, Mila Kunis, Thomas Haden Church, Cailee Spaeny forman un reparto espectacular, de los que hacen que te apetezca ver una película.

Daniel Craig se nota que se lo pasa genial en el papel del excéntrico Benoit Blanc. Y casi diría que lo mismo transmite Josh Brolin interpretando al villano Jefferson Wicks, un cura que hizo números para que todo el mundo le quisiera muerto. Glenn Close es una garantía siempre, y me ha hecho mucha gracia ve a Jeremy Renner como un pringado, cuando le tengo asociado a la figura de tío duro debido a sus papeles de Clint Burton o de Mike McKlusky en Mayor of Kingstown.

A pesar de este enorme reparto, el verdadero protagonista de Puñales por la espalda: De entre los muertos es Josh O’Connor, que se convierte en el protagonista absoluto en su papel de Jud Duplenticy, un joven sacerdote que será destinado a la congregación del despótico monseñor Jefferson Wicks (Josh Brolin) un sacerdote carismático que ha convertido en casi una secta a su cada vez más menguante congregación. La muerte de Wicks convertirá al padre Duplenticy en el principal y casi único sospechoso. No conocía, creo, a Josh O’Connor, pero su trabajo en pantalla creo que es de los que cambian la carrera de un actor o actriz. La película tiene un agudo sentido del humor y la ironía, y O´Connor derrocha humanidad, empatía y carisma en pantalla, mirando de tu a tu al resto del reparto.

Como todo buen Whudunnit, Puñales por la espalda: De entre los muertos es una película super entretenida. Rian Johnson consiguió atraparme desde su brillante escena inicial, y la película se me pasó en un suspiro. En lo referido al factor entretenimiento, la película ofrece sin duda lo que los espectadores queremos ver. El ritmo de la película no da tregua, y Johnson sabe añadir detallitos de humor que funcionan muy bien y ayudan a aliviar la tensión de algunos momentos. Johnson destaca en todos los aspectos, con el diseño de producción, el montaje, la música y desde luego con su trabajo con los actores.

Como digo, la película es super entretenida, y como tal cumple su función. Sin embargo, me ha sabido realmente mal lo telegrafiado que estaba todo. Por un lado, porque la norma del Whodunit hace que aquel que menos haya aparecido sea el culpable. Desde luego, el principal sospechoso, el reverendo Jud Duplenticy no podía serlo. (Por cierto, ese si sería un buen giro, que el que parece todo el rato ser el asesino acabara confirmado). No quiero destripar la película porque la identidad del asesino/a o asesinos/as es la gracia del visionado, pero que en una película de este tipo el culpable se vea venir es algo que le quita toda la gracia.

A esto hay que sumar la ideología. Rian Johnston resultó ser super woke ya en Puñales por la espalda: El misterio de Glass Onion (2022), y en esta tercera película de la película lo confirma aún más. De esta forma, los personajes femeninos son siempre víctimas del malvado monseñor Wicks, que se aprovecha de ellas, con lo que en caso que alguna fuera la asesina sería en respuesta de un agravio previo que casi la justificaría. Por supuesto está la duda del «cómo», pero el/la asesino/a se hizo especialmente evidente a partir de cierto momento de la película. De hecho, algunas mujeres no es que hayan sufrido una opresión del sistema machista patriarcal en la persona del padre Wick, es que han sufrido varios abusos a lo largo de su vida. Como iremos conociendo a lo largo de la película.

Mientras, los hombres sospechosos son personas que van de lo rastrero a lo lamentable. Algo que Johnson aprovecha para criticar a todos los tipos de personas del alt-right americano. Por supuesto, el cura con tintes mesiánicos (Brolin) que no quiere el bien de la sociedad sino encabronarla para afianzar su control sobre ellos al lanzarles hacia los enemigos externos. Luego tenemos a un escritor conspiranoico (Andrew Scott), el marido apático y borracho tras ser abandonado por su mujer (Renner), y un hijo bastardo amoral (Daryl McCormack) que busca hacer carrera en política apelando a los peores instintos de la gente. No se si están todos, pero tenemos buenos ejemplos de hombres tóxicos al lado de mujeres buenas profesionales y abnegadas creyentes. Resulta agotador tener que tragarme toda esta ideología.

Luego reconozco que tengo un problema bastante grande con Daniel Craig. Comentaba que creo que se nota que Craig se lo pasa genial convirtiéndose en Benoit Blanc. Pero a diferencia de Miss Marple o Hercules Poirot , este personaje me produce rechazo. Y en este perfil de detective extravagante se espera cierto nivel de frikismo, pero en realidad entre la interpretación de Craig y sobre todo por el guion de Johnson, en lugar de convertirse en carismático se convierte en todo lo contrario, alguien que no provoca empatía ni interés por su personaje. Y mira que el Sherlock Holmes de Benedict Cumberbatch podía tratar mal a la gente a su alrededor, pero tenía carisma, tenía algo que te obligaba a seguir mirando. Craig no tiene ese nivel de carisma.

Quizá la sorpresa que Rian Johnson ha planteado al género es que el detective protagonista no sea EL PROTAGONISTA. En cierto sentido es lo que ya tuvimos en Puñales por la espalda: El misterio de Glass Onion , donde Benoit perdía el protagonismo frente al personaje interpretado por Janelle Monáe, con un Josh O’Connor haciendo lo propio en esta película. Me parece super curioso, pero película tras película, Daniel Craig me muestra que no es tan buen actor ni tiene el carisma que él o el director Rian Johnson creen que tiene.

Puñales por la espalda: De entre los muertos me parece entretenida, y viniendo de Netflix en realidad no hay que pedirle mucho más. Pero en realidad a Rian Johnson sin le pediría un guion mejor, uno que no caiga en el partidismo más simplista y chabacano. Está claro que es mucho pedir.

Comparto el trailer de esta película:

Puñales por la espalda: De entre los muertos es entretenida, pero me fastidia que las convenciones del género y la ideología hagan tan evidente todo, hasta el punto de quitarle parte de la gracia.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Del cielo al infierno de Spike Lee (Apple TV)

He vuelto a suscribirme a Apple TV para ver algunas cosas, y lo primero ha sido la última película de Spike Lee Del cielo al infierno, protagonizada por Denzel Washington.

PUNTUACIÓN: 5/10

Cuando un poderoso empresario musical (Denzel Washington) es víctima de una extorsión, se ve obligado a luchar por su familia y su legado mientras afronta un dilema ético vital. Basada en el magistral clásico «El infierno del odio» (High and Low, 1963) de Akira Kurosawa.

Shelton Jackson Lee (Atlanta, 1957), más conocido como «Spike» Lee, es un director de cine, guionista, productor, profesor, director de televisión y actor estadounidense. Debutó en 1986 con el largometraje She’s Gotta Have It y desde entonces ha escrito y dirigido películas y documentales elogiados por la crítica como Do the Right Thing (1989), Malcolm X (1992), 4 Little Girls (1997), 25th Hour (2002), When the Levees Broke (2006), Inside Man (2006), Infiltrados en el KKKlan (2018) y Da 5 Bloods (2020). Desde 1993 es profesor de dirección cinematográfica en la Universidad de Nueva York y en 2002 fue nombrado director artístico de la Escuela de las Artes Tisch. A lo largo de su carrera ha ganado numerosos reconocimientos por su trabajo, entre los que se incluyen un Premio Óscar al Mejor Guion Adaptado, un Premio BAFTA al Mejor Guion Adaptado,​ dos Premios Emmy, el Gran Premio del Festival de Cannes y un Óscar honorífico.

Del cielo al infierno es un remake en inglés de la película japonesa High and Low, dirigida por Akira Kurosawa en 1963, basada a su vez en la novela King’s Ransom, escrita por Ed McBain en 1959. La película de Spike Lee cuenta con un guion de Alan Fox, fotografía de Matthew Libatique, montaje de Barry Alexander Brown y Allyson C. Johnson, con música de Howard Drossin.

Denzel Washington es el principal reclamo de esa película, al interpretar a David King, un magnate de la música de Nueva York que va a ver su imperio tambalearse debido al secuestro de su hijo. Jeffrey Wright interpreta a Paul Christopher, amigo y chofer de David. Ilfenesh Hadera como Pam King, la esposa de David, ASAP Rocky como Archie/Yung Felon, John Douglas Thompson como el detective Earl Bridges, Dean Winters como el detective Higgins, LaChanze como la detective Bell, Aubrey Joseph como Trey King, el hijo de David, Elijah Wright como Kyle Christopher, Michael Potts como Patrick Bethea y Wendell Pierce como Gabe, completan el reparto en sus papeles principales.

Del cielo al infierno es una carta de amor a Nueva York y su multiculturalidad, algo que no sorprende viniendo de Spike Lee. Los mejores momentos de la película son los planazos de su skyline, las fiestas populares o ese momentazo en el que fans de los Yankees dirigiéndose al estadio cantan insultando a Boston. Una escena nada sutil en la que queda claro que Lee es uno de esos fans.

Podéis intuir que si eso es lo mejor, la película tiene un problema. Y es exactamente así. Un problema que ya sentí viendo Da 5 bloods hace unos años. Spike Lee muestra una sensibilidad musical y narrativa con la que no conecto en absoluto, y en Del cielo al infierno se ha hecho dolorosamente patente.

La película se supone un drama / thriller, al conocer la historia de un padre al que le dicen que han secuestrado a su hijo. Pero la música es totalmente errónea, provocando que las escenas que se suponen más carga dramática tienen que tener parezcan escenas de la teletienda con una música que no pega en absoluto con lo que está pasando. Algo que me distrajo una y otra vez. Este problema con la música me parece tremendo.

Spike Lee visualmente sigue siendo un creador muy potente, pero como narrador no deja de ponerse piedras que entorpecen el disfrute. Pasa también con el montaje, en el que varias veces muestran una misma acción desde varios puntos de vista. Pero hablamos de gente chocando las manos, no momentos realmente dramáticos ni nada, no entiendo el sentido de esto en absoluto. El cine es también una cuestión de sensibilidad, y no cabe duda que estoy en una onda completamente diferente a la de Lee.

El principal reclamo de Del cielo al infierno es ver la quinta colaboración de Denzel Washington con Spike Lee. Y Washington está genial en la película como un hombre poderoso cuyo imperio se desmorona y no sabe si sus decisiones son las correctas. Dentro de la calidad que Washington aporta, en realidad la narrativa de Spike Lee y la forma que tiene de contarlo todo no beneficia especialmente al actor.

Washington está acompañado por Jeffrey Wright que interpreta a Paul, el chofer de David que se convertirá en el centro del drama de la película. Y que sufrirá el acoso de la policía al ser un exconvicto. La película muestra el horror que ante un mismo hecho, la policía te trate de una manera si eres rico y de otra si eres pobre. Pero no se recrea en ello ni busca contar algo interesante de eso, cuando tenía un filón. Por contra, para lo único que sirve es para mostrar que de los 3 policías encargados en el caso, justo el blanco es el gilipollas. Para sorpresa de nadie, en realidad.

Aparte de la frustración que me provocaba la música, la historia tenía mucha más chicha de la que Spike Lee le ha sacado. Los momentos musicales y como David parece no estar en la onda de lo que se lleva ahora, queda como una curiosidad en la parte final de la película, más allá que sirve para que veamos a Washington rapear. Me llama mucho la atención la incapacidad de Lee de generar tensión a lo largo de toda la película, como el momento en que David descubre que puede ir a la cárcel por fraude, al emplear para el rescate del secuestro un dinero que tenía que usar para una compra corporativa. Esto debería haber sido un shock, y queda en un momento sin fuerza como si estuvieran eligiendo el menú de la comida. Esto no es un momento aislado, es un problema que se repite a lo largo de toda la película.

Me sabe mal que no me haya gustado la película, porque tenía ganas de que lo hiciera. Spike Lee ha evolucionado hacia un director que cuenta las cosas de forma que no me interesa. Hasta el punto que visto lo visto, no se si merecerá la pena invertir mi tiempo en su próxima película. Una pena.

Comparto el trailer de la película:

Tras ver Del cielo al infierno queda claro que Spike Lee y yo NO estamos en la misma línea. Cada vez queda más claro que su sensibilidad no es para mi.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de All In JSA 1-2 de Jeff Lemire y Diego Olórtegui (DC Comics – Panini)

Gracias a mi amigo Félix he podido leer el primer arco de la nueva etapa de la JSA a cargo de Jeff Lemire, Diego Olórtegui y Joey Vázquez, con color de Luis Guerrero, que Panini ha publicado en los 2 primeros números de su colección.

PUNTUACIÓN: 8/10

Hawkman, Hawkgirl, Jade, Obsidian, Jesse Quick, Hourman, Ted Grant y Sandman refundan el primer superequipo de DC para enfrentarse a su mayor y más personal desafío. ¿Perdurarán los valores de la Edad de oro en un mundo renqueante tras los eventos de Absolute Power? ¿O necesitarán una actitud más ruda ante su injusta contrapartida?

La búsqueda de Beth Chapel de respuestas y su conexión con la Sociedad de la Injusticia, los intentos de la JSA de truncar los planes terroristas de KOBRA, la horda demoniaca que atacará la Torre del Destino o un traidor infiltrado presentarán más interrogantes que respuestas para el primer equipo superheroico del mundo… empezando por su propio futuro juntos.

Estos dos primeros números de la edición de Panini incluyen JSA 1-6 USA, que forman el arco Ragnarok.

Jeff Lemire es un autor super prolífico en el ámbito indy de creación propia, y también en las grandes compañías mainstream como DC y Marvel. Los comics de Lemire que más me gustan son todos de creación propia, hasta el punto que creo que aún no ha hecho un comic de encargo realmente BUENO. Sin embargo, un lo relacionado a sus temas fetiches, la familia y el legado es algo que ya ha tocado anteriormente, por lo que creo que era una buena elección por parte de DC para guonizar esta nueva colección de la JSA. Tengo que reconocer que mi presupuesto limitado y que otras cosas me apetecían más hicieron que no haya comprado esta colección ni en grapa USA ni una vez la ha publicado Panini. Tuve que esperar a que nuestro amigo Félix nos lo dejara para leerlo. Y me ha gustado bastante.

Lemire plantea el arco RAGNAROK con el que ha comenzado su etapa en JSA en medio de la acción, planteando un ENOOOORME plantel de protagonistas, con Doctor Fate (Khalid Nassour) , Doctor Mid-Nite (Beth Chapel) , Flash (Jay Garrick), Green Lantern (Alan Scott), Hawkman (Carter Hall), Hawkgirl (Kendra Saunders), Hourman (Rick Tyler) , Jade , Jakeem Thunder , Jesse Quick (Jesse Chambers) , Obsidian , Sand (Sanderson Hawkins) , Wildcat (Ted Grant) y Wildcat (Yolanda Montez).

La JSA se encuentra acosada en múltiples frentes. Por un lado, héroes veteranos como Flash, Green Lantern, Doctor Fate, Hawkman y Hawkgirl han desaparecido sin dejar rastro. En el mundo real, el resto del grupo de enfrentará a un enemigo invisible que se ha infiltrado en sus filas y va a intentar destruirles desde dentro. Los villanos son la Sociedad de la Injusticia, formada por Doctor Elemental, The Fog, Johnny Sorrow (suplantando a Obsidian), Lady Eve, Kobra Cult, Red Lantern (Ruby Sokov), Solomon Grundy y Wotan. Un grupo numeroso de villanos que plantea una amenaza real para el futuro del grupo.

Reconozco que me ha gustado Lemire. Presentar esta etapa in-media-res ha asegurado el interés de los comics, ofreciendo además buenos cliffhangers y una interesante combinación de caracterización de personajes y acción, añadiendo buenos giros y sorpresas. En un momento en que cada vez es más difícil vender una grapa, que implica convencer a un cliente para que lea un número y quiera volver a comprar el comic el mes que viene, me parece genial la forma en que Lemire ha hecho entretenida y adictiva esta colección. Si a esto le sumamos un shock tremendo en el final del sexto número, que resultará especialmente doloroso para lectores veteranos, la lectura de los lectores veteranos, la lectura del siguiente número resulta obligada.

En el apartado gráfico tenemos a Diego Olórtegui como dibujante oficial de la serie, con Joey Vázquez dibujando el número 4 USA a modo de tie-in. Luis Guerrero es el colorista de todo el arco, ayudando a que el comic tenga una conexión gráfica. No tenía leído a Olórtegui, y su dibujo me ha gustado mucho. El dibujante peruano destaca por la expresividad de sus personajes y por plantear sus páginas para mostrar la historia de la forma más clara posible, consiguiendo que la lectura fuera un placer. Dentro de lo que me disgustan los tie-ins en medio de un arco, al menos el estilo de Joey Vázquez es similar al de Olórtegui, por lo que no hay un salto visual que moleste a la vista. Pese al enorme casting de esta comic, Olórtegui consigue que todos sean reconocibles en todo momento, incluso aunque estén en sombra, lo que resalta el gran trabajo que ha hecho en este colección.

Empezar la historia en medio de la acción a mi me funciona y me parece parte del atractivo del comic. Entre otros motivos, porque ya conozco a los personajes, incluso aunque haga años que no leyera una aventura suya. Sin embargo, esto provoca que el comic no sea nada reader-friendly, hasta el punto que puede resultar complicado de entender para alguien que no conozca a estos personajes y empiece a leer de cero. No se si ese perfil de lector existe, en realidad. Pero considero que es obligatorio comentar esta faceta de no ser una lectura apropiada para lectores que no conozcan de nada a los héroes y villanos.

Hace un rato publiqué mi reseña de la nueva etapa de Nightwing de Dan Watters y Dexter Soy. Y en esa reseña comento que siendo un buen comic, la lectura de su primer arco me hizo ver que hice bien al no comprar esta colección. Sin embargo, la lectura de este primer arco de JSA me hace preguntarme si no debería comprar estos comics incluso tras haberlos leído gracias a nuestro amigo Félix. Porque me han gustado mucho y creo que aún puede ir a más.

Comparto las primeras páginas de esta nueva etapa de JSA:

Buen arranque de la JSA, con un cliffhanger final que hace que la lectura del siguiente volumen sea obligada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de One shot: misión de rescate de James Nunn (Netflix)

Netflix estrena mucho, demasiado, todas las semanas. Pero de vez en cuando presenta una película o serie que te sorprende y justifica la suscripción. Es el caso de One Shot. Misión de rescate, película protagonizada por el especialista del cine de acción Scott Adkins y dirigida por James Nunn, rodada en un falso plano secuencia.

PUNTUACIÓN: 7/10

Los miembros de un escuadrón de élite de los Navy SEAL, en una misión encubierta para transportar a un importante prisionero desde una prisión secreta de la CIA, quedan atrapados cuando un grupo de insurgentes atacan intentando rescatar al mismo prisionero.

One shot es una película de 2021 dirigida por James Nunn, director especializado en el cine de acción de lo que antes se llamaría «directo a video». Su filmografía incluye Francotirador (2012), Green Street 3: Never back down (2013, ya protagonizada por Scott Askins), Eliminators (2016), Persecución extrema 5 (2017), The marine 6: Close quarters (2018). Escribiendo esta reseña me entero que Nunn y Adkins rodaron en 2024 la continuación de esta película, One more shot. Película que tendré que buscar. Además, en 2025 ha estrenado Wilcat, protagonizada por Kate Beckinsale.

Nunn tuvo la idea de esta película y la clave de estar rodada en un falso plano secuencia, aunque Jamie Russell escribió el guion de una película de 97 minutos de duración, que ha contado con fotografía de Jonathan Iles, montaje de Liviu Jipescu y música de Austin Wintory.

En el reparto tenemos a Scott Adkins como Jake Harris, el jede del equipo SEAL que escolta a la agente de la CIA Zoe Anderson (Ashley Greene Khoury) en una misión de transporte de un prisionero que se va a complicar. Ryan Phillippe como Jack Yorke, Emmanuel Imani como Brandon Whitaker, Dino Kelly como Danny Dietler, Jack Parr como Lewis Ash, Waleed Elgadi como Amin Mansur, Terence Maynard como Tom Shields, Jess Liaudin como Hakim Charef, Andrei Maniata como Adamat y Lee Charles como Dhelko, completarían el reparto.

Como persona que crecí y me crié en los años 80, me considero un fan del cine de acción y de artes marciales. Crecí con las películas de Stallone, Schwarzenegger, Van Damme, Steven Seagan, Jackie Chan y Bruce Lee, entre otros. Y tengo claro cuando una película cuenta con unas buenas escenas de acción o no. Por eso The Raid es la mejor película del género del siglo XXI en dura competencia con The Raid 2.

Pero reconozco que soy un principiante absoluto en lo referido a este género en la actualidad. Nunca tuve curiosidad por las películas actuales directas a video de Jan Claude Van Damme o Steven Seagal. Quizá porque tengo claro que deben ser (son) bastante lamentables. De hecho, hay tanta oferta que la serie B de toda la vida se ha quedado aún más sepultada entre todo el entretenimiento disponible en streaming.

Pero mi hermano Fernando que si es más conocedor del tema y tiene muchos amigos y conocidos fanáticos de las artes marciales me ha comentado en alguna ocasión que de la nueva hornada de películas y actores, Scott Adkins es quizá uno de los actores más destacados. Si me animé a ver en Netflix esta película fue precisamente por recordar esto que hablé hace tiempo con Fernando. Porque no fue hasta que la película llevaba 5 minutos que me di cuenta que lo de ONE SHOT no se refería a un disparo, sino un plano. Así de despistado estaba.

La principal virtud de One shot es la propuesta de película de acción rodada en un falso plano secuencia. Dentro de las limitaciones presupuestarias que habitualmente tiene la serie B, me encanta ver a gente creativa intentando hacer cosas diferentes que se salgan de lo común. Sólo por eso, creo que One shot merece la pena. Sobre todo pensando que está disponible en Netflix.

Antes de empezar, hay que valorar One shot por lo que es. Una película de acción cuya premisa es lo más chulo, pero también es la limitación y un poco la trampa. En una película de acción militar como esta no puedes pedir grandes interpretaciones. Ni siquiera buenas, porque las actuaciones son terribles. Que Ryan Phillippe sea el nombre de «prestigio» que tiene la película da un poco de risa. Pero en lo referido a la planificación de las escenas de acción, ahí si tenemos mucho que ganar. Y es donde los aficionados al cine de acción vamos a disfrutar.

La premisa es muy simple. Un equipo SEAL capitaneado por el Teniente Jake Harris (Adkins) escolta a una agente de la CIA para lo que parece una misión fácil: recoger a un prisionero de una prisión secreta de la CIA en Polonia. El prisionero podría tener la clave para detener un posible atentado terrorista en los Estados Unidos. Mientras se enfrentan al papeleo y a un estricto y bastante tocapelotas director de la prisión, interpretado por Phillippe, la base será asaltado por un comando terrorista que se hace con el control de las instalaciones y que busca a un prisionero que dice no saber nada de un ataque a los Estados Unidos. Empezará una lucha por la supervivencia en la que la vida del prisionero es vital.

Tengo que decir que excepto en dos momentos con dos explosiones realizadas con un CGI un poco cutre, en los que el cambio de plano es evidente, el falso plano secuencia está muy chulo y creo que está super bien conseguido. La cámara se mueve para que podamos ver el punto de vista de los SEALS y también de los terroristas en medio de los combates, lo que hace que la película no se hay larga o aburrida. Los movimientos del equipo SEAL de ataque y repliegue están super chulos, indicando que han debido contar con asesores ex-militares que ayudan a que todo tenga mayor verosimilitud.

Los héroes se parapetan en un bunker, y en ese momento el ritmo decae un poco. La excusa que se plantea para que el prisionero Mansur sea imprescindible es funcional, pero me ha gustado mucho la forma en que la agente de la CIA cree que puede convencerle para que les ayude.

En seguida todo vuelve a animarse cuando el protagonista interpretado por Adkins sale por los conductos de ventilación para reconfigurar la antena de comunicaciones, lo que les permitirá pedir ayuda. Otra de las pequeñas trampas de la historia. Las escenas de Scott Adkins infiltrándose entre los terroristas y atacando con un cuchillo para no ser detectado son lo mejor de la película para mi. El plano secuencia plantea alguna trampa narrativa y obliga a que todo sea directo sin matices. Por ejemplo, el personaje interpretado por Phillippe aparece y desaparece y es todo un poco loco. Pero la tensión está perfectamente conseguida, y las escenas de acción de Adkins se van haciendo cada vez más complejas. Y más entretenidas.

El climax final con Adkins luchando contra múltiples enemigos en una zona repleta de recovecos recuerda algo a un videojuego, pero Adkins se luce con un despliegue físico super guapo, consiguiendo ofrecer un final muy loco pero satisfactorio. Hasta el punto que reconozco que me da dejado con ganas de ver su secuela One more shot.

Si vienes buscando historias complejas o buenas interpretaciones, obviamente One shot no es para ti. Pero si te gusta el cine de acción y buscas un entretenimiento ligero que no te cambie la vida pero que esté bien realizado y te muestre escenas que no has visto antes, sin duda esta película merece 90 minutos de tu tiempo.

Comparto el trailer de la película:

One shot es una película super entretenida perfecta para ver en casa gracias a tu suscripción a Netflix, que intenta ofrecer algo diferente dentro del cine de acción. Solo por eso creo que merece nuestro tiempo.

PUNTUACIÓN: 7/10

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