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Crítica de Toy Story 4, de Josh Cooley (Disney-Pixar)

Toy Story 4, la nueva película de Disney-Pixar dirigida por Josh Cooley, es un peliculón para todos los públicos en el sentido más literal del término, en especial para los adultos. Mostrando este nivel, no me importaría que siguieran haciendo una nueva Toy Story cada 8/10 años.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Woody siempre ha tenido claro cuál es su labor en el mundo y su prioridad: cuidar a su dueño, ya sea Andy o Bonnie. Pero cuando Bonnie añade a Forky, un nuevo juguete de fabricación propia, a su habitación, arranca una nueva aventura que servirá para que los viejos y nuevos amigos le enseñen a Woody lo grande que puede ser el mundo para un juguete.

Josh Cooley, un hombre de Pixar que había trabajado como animador en varias películas de la casa y fue guionista de Inside-Out, se estrena en la dirección en esta cuarta película de los juguetes animados, que cuenta con un guión de Andrew Stanton (Wall-E, Buscando a Nemo) y Stephany Folsom, que se estrena con esta historia en Pixar, a partir de una historia de John Lasseter, Andrew Stanton, Josh Cooley, Valerie LaPointe, Rashida Jones, Will McCormack, Martin Hynes y Stephany Folsom.

El primer pensamiento que supongo que tuvimos todos ante el anuncio de esta Toy Story 4 fue ¿Por qué hacen otra si la tercera fue perfecta? Y aunque hay que reconocer que esta Toy Story 4 es un pelín inferior, como no serlo si Toy Story 3 (2010) tiene uno de los finales más satisfactorios y su climax en el vertedero fue una barbaridad que aún me pone la piel de gallina. Dado que hablamos de entretenimiento mainstream, realmente no hay nada «imprescindible», y no debería haber ningún problema en que Pixar haga más películas mientras mantenga este nivel.

Una vez superado este paso previo, reconocer que se puede disfrutar de una película aunque no alcance las cotas de perfección de la anterior, me ha flipado ver cómo nos cuentan una historia adulta sobre el deber, la lealtad, la amistad, el compromiso, la búsqueda de hacer feliz a los niños y al mismo tiempo dejar ir lo que amas. Pixar triunfa una vez más colocando en una película «para niños» temas que ellos no van a entender.

En este sentido, precisamente si tengo que decir algo menos bueno de Toy Story 4 es que aunque Pixar hace películas para todos los públicos, no hay duda que cada vez más se están centrando en los padres antes que en los hijos. Y esto lo vi en mi sala, donde hubieron muchos niños inquietos en sus asientos durante el visionado a mi alrededor, al no entender qué estaba pasando y viendo dramas para los que no están preparados. Dado que los padres somos los que pagamos, entiendo que es una decisión acertada que hace que repitamos una y otra vez y que ha convertido a Pixar en sinónimo de calidad y entretenimiento.

Sin embargo, el guión es super compacto y saben colocar milimétricamente momentos dramáticos combinados con bromas o escenas de acción para que los niños disfruten también, con nuevos personajes como Ducky y Bunny, con las voces de Keegan-Michael Key y Jordan Peele, y en especial Duke Caboom (Keanu Reeves), que hacen las delicias de los más pequeños.

Aunque la película empieza lenta y muestra elementos quizá demasiado familiares, es a partir de la segunda mited en que la aventura y los sentimientos se desbordan.

Como en todas las grandes películas, el sentido de la aventura es conocer cosas de nosotros mismos y provocar el cambio y la evolución en los personajes. Esto en Toy Story 4 lo vamos a encontrar a raudales, ya que hay una aventura super chula y colorida, pero también un viaje interior en nuestros protagonistas.

Desde Forky, el nuevo juguete creado a partir de elementos de la basura, que no entiende qué es la vida y por qué es importante para Bonnie, al propio Woody que ve como ha dejado de ser el juguete principal para Bonnie y tiene que analizar su propia existencia y su futuro.

Incluso la «villana» Gabby Gabby (Christina Hendricks) al final no es más que otro juguete que busca cumplir la función para la que fue construida, dar felicidad a los niños, y que no entiende por qué no la dejan hacerlo, siendo más un personaje trágico que malvado.

Y además, técnicamente Toy Story 4 está a otro nivel en cuanto a la perfección de la animación y las texturas de todos los juguetes. Hay que hacer una mención muy especial a Bo Peep, la vieja amiga de Woody perdida que es una figura de porcelana con unos brillos y un relieve que parece casi real. Pero con todos los personajes ves sus texturas, los diferentes tipos de telas, los plásticos de todos ellos. La perfección visual es impresionante, a lo que se une una extraordinaria iluminación de cada una de las escenas, consiguiendo incluso introducirnos en una película de terror en varios momentos.

Otro elemento que quiero destacar que es 100% cine y que no es propiamente animación es el excelente montaje que dota a la película de un ritmo endiablado pero siempre controlando los momentos más dramáticos con los aventureros. Esto es otro elemento más que me confirma que estamos ante un gran ejemplo de CINE con mayúsculas.

También reconozco que ha sido una pena no poder ver Toy Story 4 en versión original para escuchar las voces de Tom Hanks (Woody) y Tim Allen (Buzz Lightyear), así como los nuevos personajes Bo Peep (Annie Potts) y Forky (Tony Hale), aunque las voces en español son también super iconicas y las he disfrutado también. Y como no, la música de Randy Newman y su icónico «Hay un amigo en mi», ¡qué recuerdos me trajo volver a escucharlo! Toy Story lleva con nosotros desde 1995 y espero que siga con nosotros otros 25 años más.

Mientras escribo estas líneas Toy Story 4 ha recaudado ya más de 500 millones en todo el mundo, lo que significa un nuevo éxito para Disney-Pixar. Esto significa que aunque la película ofrece un gran final para Woody y el resto de juguetes, no me extrañaría que Pixar se decida a hacer una nueva Toy Story en el futuro, cuando encuentre una buena historia que contar. Yo la veré encantado.

Comparto el trailer de esta maravillosa cuarta parte de Toy Story:

Toy Story 4 me ha parecido una maravilla. Un gran final, por ahora, para Woody y el resto de juguetes, que ofrece un gran entretenimiento con temas que hacen pensar a los mayores. Pixar ha vuelto a crear una de las películas del año.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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Crítica de Stranger Things Temporada 2

Stranger things fue una de las grandes sorpresas de la pasada temporada televisiva por méritos propios. Y con esta segunda temporada habían unas grandes expectativas, que me alegra poder decir que se han visto superadas.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El argumento según Filmaffinity nos cuenta como la segunda temporada de ‘Stranger Things’ arranca un año después de la primera, durante Halloween, en Hawkins (Indiana). El joven Will Byers está otra vez con sus amigos tras lo sucedido un año atrás y su abducción por la dimensión paralela, pero en el colegio las cosas no le van del todo bien, y sigue teniendo pesadillas. Por su parte no se sabe nada de Once, aunque Mike intenta contactar con ella por radio todos los días. Extraños fenómenos además indican que algo tenebroso sigue acechando a Hawkins.

Las segundas temporadas suelen ser complicadas y peliagudas. Ya no existe la sorpresa inicial que llamó la atención a los espectadores, ni el misterio de la desaparición de Will y la dimensión oscura. Y el elemento nostálgico ochentero tampoco es especialmente novedoso, ya que lo vemos y sufrimos en innumerables películas y series.

En el caso de Stranger things, la verdad es que no solo me ha gustado mucho, es que esta segunda temporada creo que consigue superar en muchos sentidos a la temporada inicial. La temporada no se construye desde el misterio, sino sobre los personajes y las consecuencias de los sucesos previos, lo que por supuesto provoca nuevas aventuras.

Will (Noah Schnapp) escapó de la dimensión oscura, pero no salió indemne, sufre pesadillas y siente que algo no va bien. Las pruebas a las que le someten dicen que todo está en su cabeza, pero el cree que hay algo más, y su madre Joyce (Winone Rider) no sabe como ayudarle.

Mike (Finn Wolfhard) quedó destrozado por la desaparición de Eleven (Millie Bobby Brown), y la sigue llamando todos los días con su walkie-talkie. Por supuesto, Eleven está viva y en seguida conoceremos donde ha estado este tiempo. No vamos a renunciar a lo mejor de la temporada pasada. Pero es que, de nuevo, la historia no va del misterio, sino de como los personajes afrontan lo que les va pasando.

Además, el grupo de amigos compuesto por Mike, Will, Dustin (Gaten Matarazzo) y Lucas (Caleb McLaughlin) va a crecer con la incorporación de Max (Sadie Sink), una recién llegada al pueblo que sufre un hemanastro posesivo y violento.

Pero no son solo los niños los que se salen. Los adultos lo hacen genial, y destacaría especialmente a David Harbour, el policía Jim Harbour. Aunque parece enfadado y sufre ataques casi de ira, su mirada dice mucho y en realidad trasmite que todo nace fruto de su preocupación por la otra persona y por intentar protegerla y que no sufra más daño.

Si pensabas que el portal a la dimensión oscura quedó cerrada, obviamente no es el caso, y la tensión va creciendo a medida que avanza la serie, que diría que va de menos a más. Aunque ya en el primer episodio y en el trailer descubrimos a un gigante Demogorgon de clara inspiración Lovecraftiana, que marca que las apuestan van a ser más peligrosas que en la temporada inicial.

Hay quien dice que Stranger things es solo nostalgia y fanservice. Y hay miles de artículos sobre los innumerables homenajes que salpican casi todas las escenas. Yo reconozco que la mayoría no los pillé, porque no estaba pendiente de encontrarlos, sino en ver lo que les pasaba a los personajes. Dicho lo cual, ver a los chicos vestidos de Cazafantasmas o a un chaval disfrazado en una fiesta de los Kobra Kai de Karate Kid por supuesto me sacó una sonrisa.

Otra cosa que me gustó mucho de Stranger things fue su duración, 9 episodios, para mi algo perfecto. No 13 como hemos visto en las series de Marvel, que excepto Daredevil se las nota que han estirado el chicle en exceso, ni 8 de la primera temporada. 9 es la duración perfecta que permite a la historia fluir e irse construyendo al ritmo perfecto. Un ritmo que permite unos excelentes cliffhanger entre episodios y una tensión que te atrapa y no te deja hasta el final.

Si la primera temporada era una mezcla de Stand by me con las películas de Spielberg y En los límites de la realidad, con algunas escenas casi idénticas, en esta segunda temporada hay elementos de El Exorcista, Aliens o incluso los X-Men, lo que amplía el rango de homenajes y hace que la serie sea más interesante y sorprendente.

Me ha sorprendido ver que Andrew Stanton, director de Buscando a Nemo, Wall-e o John Carter, ha dirigido varios episodios, además de los hermanos Duffer. Este hecho es uno más que demuestra que estamos ante una producción de primer orden en los que todos los detalles están cuidados al máximo.

Sobre el final, creo también que es perfecto. De clara influencia de las películas de John Hughes, da un perfecto epílogo a todos los personajes y un merecido final feliz. Aunque por supuesto, hay suficientes elementos que permiten pensar que sus creadores, los hermanos Duffer van a continuarla.

Comparto el trailer de esta temporada:

Stranger things no es solo nostalgia de los años 80, es una serie carismática centrada con grandes personajes que se han convertido en parte de la familia. Una serie totalmente recomendable que tenga continuación lo antes posible.

PUNTUACIÓN: 8.5/10