¡Feliz domingo!! El fandom comiquero español entró en shock hace unos días ante la noticia del cierre de ECC Ediciones, la hasta ahora empresa editora de los comics de DC Comics en España. Esta semana se ha confirmado lo que era un secreto a voces, Panini empezará a publicar los comics de DC comics en ABRIL.

El jueves 30 de Enero, Panini publicó una nota de prensa en la que confirmaba lo que la mayoría de aficionados dábamos por hecho, que han firmado un acuerdo con DC Comics para publicar sus comics en España a partir de principios de Abril. La fecha coincide con la celebración del Salón del Comics de Barcelona de 4 al 6 de Abril. Y tiene todo el sentido que el lanzamiento de los comics de DC coincida con la mayor plataforma mediática y publicitaria para el comic en España. (Descontando el Salón del Manga, que posiblemente reúna incluso a más personas).
De momento no se sabe nada más, a falta que confirmen los comics que empezarán a publicar en abril, e informen de su plan editorial para 2025. Como dicen en la nota de prensa, tiene todo el sentido que Panini vaya a empezar con el relanzamiento de la línea editorial de DC All In. Que pasará con los comics que vayan a quedar colgados desde el cese de operaciones de ECC y el arranque de Panini es una de las dudas que se plantean ahora mismo, como también cual será la política de Panini hacia los clásicos de DC. Unos comics en los que ya no incluyo etapas añejas de los años 50-60, sino incluso los comics míticos de los años 80, que se publicaron ahora hace casi 40 años.
Pero dentro de todo, la propia noticia de que Panini se hace cargo de DC Comics en España es es si mismo una buenísima noticia, porque peor que ECC es imposible que lo hagan. Una de las mejores cosas que ha tenido Panini en los últimos años, hasta la contracción de su línea editorial del año pasado, el llamado back-to-basics, era la certeza que Panini daba a los lectores que la mayoría de los comics Marvel iban a ser publicados. Desde luego, los principales. Y ese misma certeza, que significa una tranquilidad para el comprador, es lo primero que debería transmitir Panini a todos los fans de DC en España.
En mi caso, ese es uno de los motivos principales por los que compro DC en grapa USA (y también algún tomo USA), lo mismo que hago con los comics de editoriales independientes. Cuando no estaba claro si ECC iba a publicar una colección, y en caso de hacerlo con qué formato, por supuesto con qué precio, y aparte cuándo, la solución más sencilla y rápida era saltarme al intermediario español y comprar los comics en su edición en inglés. Aunque al final eso provoca un salto de casi un mes desde que sale en USA y llega a mi librero, es un plazo muchísimo mejor que NO tener el comic hasta ni se sabe, que es lo que pasaba con ECC.
Y lo cierto es que ECC Ediciones ha sido un desastre tras otro en los últimos años. La editorial, nacida dentro de la empresa El Catálogo del Comic, se hizo con los derechos de publicación de DC Comics en 2011, con lo que superó a Zinco como la editorial que más tiempo ha tenido sus derechos en España.
Escuchando varios podcasts y leyendo opiniones de la gente, parece ser que en esos primeros años ECC hizo un buen trabajo, entre otros motivos completando colecciones que quedaron pendientes de Planeta (la anterior editora antes de ECC), una vez ellos les «robaron» los derechos a Planeta. Por lo que he leído, durante estos primeros años sus comics tenían unos buenos precios y la calidad era bastante correcta.
En mi caso, tras comprar los comics de DC de Ediciones Zinco, siempre he comprado DC en grapa USA. Es por esto que los primeros comics de ECC de 2011-2012, englobados dentro del reinicio editorial de los Nuevos 52, ya los compré previamente en edición americana. Creo que ya lo he comentado en varias ocasiones, pero la caída de calidad de DC acabó provocando que dejara de comprar sus comics aprovechando los dos meses de desconexión provocado por Convergencia en 2015. En estos casi 10 años he pasado de no comprar nada a alguna cosa suelta, por ejemplo DCsos de Tom Taylor y Trevor Hairsine, sobre todo por la ventaja de ser una historia fuera de la continuidad normal. Es por esto que la mayoría de quejas de los aficionados de los últimos años no me han afectado porque en realidad apenas fui cliente suyo.
Pero si me llama la atención la caída en picado de esta editorial. Que empezó con una subida de precios desorbitada que espantó a muchísimos clientes. Que subas un poco los precios cada año entra dentro de lo normal, pensando en el aumento de costes del papel de los últimos años. Pero lo que no es normal que subas los precios de la misma edición varias veces durante un mismo año, por lo que se empezó a trasladar la sensación de empresa sacacuartos abusiva. Un abuso que además sucedía al mismo tiempo que otras decisiones lamentables, como fue la disminución de la calidad de sus productos, con un papel y unas portadas cada vez más finas que hacía sus páginas casi traslúcidas y unas portadas que con nada se deformaban. También molestó mucho entre el fandom la decisión de sacar ediciones de comics más pequeñas para las grandes superficies tipo FNAC, que no llevaban aparejadas una bajada de precios por la disminución del tamaño. Las decenas de ediciones de La Broma Asesina de Alan Moore y Dave Gibbons mientras de editar muchísimas cosas demandadas por los fans alcanzó la categoría de meme y motivo de chiste. Como también las ediciones extrañas como el Sandman con arena en la portada.
Por lo que han contado varias personas, también fue llamativo la forma en que ECC se boicoteó a si misma entrando en agrias polémicas en redes sociales con sus clientes compradores. Hasta el punto de quitar en su web la posibilidad de enviarles una consulta sobre sus publicaciones. Hacerse antipáticos es la antesala de provocar que un comprador deje de comprarte porque te puso la cruz. En este apartado colocaría la no cumplida promesa de ECC de los primeros años, en la que afirmaban que siempre terminarían de publicar una colección que iniciaban. Cosa que resultó ser falsa, dejando colgadas varias colecciones. Algo que en realidad tampoco sería tan extraño, porque si realmente un comic no se vende lo normal es que cierre la colección. Lo malo, claro, fue la promesa. O más claramente, su incumplimiento. Pero la otra política de ECC que ha enfurecido a los lectores ha sido la de hacer tiradas ridículamente cortas incluyendo sus grapas, negándose a reimprimir ejemplares agotados. Fue muy notorio como una de los últimos números de Nice House on the lake se agotó a la semana de publicarse, y la editorial respondió a los lectores que les preguntaban sobre su reimpresión que si querían leerlo tenían que comprar el tomo recopilatorio que publicaron al poco tiempo. Es que era de vergüenza.
En los últimos años, si ya tenían mosqueados a los clientes finales, los lectores, ECC se empeñó en putear a su cliente primario, las librerías. Por supuesto con las innumerables erratas en todo tipo de ediciones, grapas y tomos incluso «de lujo», que hacía difícil (por no decir imposible) la venta normal en la tienda. Pero sobre todo con la decisión de ECC de financiar la edición de comics de indudable tirón comercial a través de crowdfundings. Una decisión que en la práctica se estaba saltando a la librería para vender ellos los comics directamente a los lectores. Hacer un crowdfunding para publicar los Nuevos Titanes de George Pérez de Marv Wolfman y George Pérez es una de las vergüenzas más grandes que una editorial ha podido cometer en España. Porque son unos omnibus que seguro se hubieran vendido como churros sin necesidad de saltarse a la librería.
Yo compré este primer crowdfunding de los Nuevos Titanes porque mis grapas de Zinco están destrozadas de tanto leerlas. Y este crowdfunding, y los que se siguieron, tuvieron varios elementos de vergüenza. El primero por supuesto fueron sus múltiples erratas y errores de impresión. Unos errores que se vieron duplicados en la edición que ECC sacó para librerías. Algo que unido al hecho que los tomos del Crowdfunding no tenía en el índice las páginas (algo de vergüenza) ayudó a que los lectores entendiéramos que con el dinero recaudado con el crowdfunding ECC había impreso las dos ediciones. Pensando en que la edición para las librerías era muchísimo más cara, la sensación es que su beneficio con esos tomos fue del 100%. Editores ladrones fue otro calificativo muy habitual en redes sociales durante esos meses.
ECC se embarcó en una política de abrir mega tiendas en varias ciudades como Madrid, Barcelona y Alicante. Aunque la inspiración pudo venir de la experiencia de Norma, fue otro clavo que ayudó a crear una mala relación entre la editorial y los libreros, que empezaron a ser competencia. Hubo gente que comentó que estas apuestas inmobiliarias fallidas explican en gran parte la debacle de ECC que ha desembocado en el concurso de acreedores. Tener mega tiendas en Barcelona y vender sólo funkos no es una buena noticia.
Los últimos meses antes de la caída de ECC han sido agónicos, y han venido con una polémica posiblemente delictivo. En noviembre y diciembre ECC lanzó a todas las librerías facturas duplicadas «por error». Unas facturas que se cobraron y no han llegado a abonarse, lo que apoya la idea de huida hacia delante y de buscar cash de donde fuera. Las tiendas ya han comentado que están devolviendo los pagos correspondientes a las facturas de Enero y Febrero cuyos comics no se han llegado a enviar. Aunque también en Diciembre se facturaron comics que no se han publicado. Al problema de las facturas duplicadas hay que sumar los importes pendientes de las devoluciones realizadas en los últimos meses, que ECC tampoco llegó a abonar, y que para algunas tiendas puede significar un importe muy importante. Si hasta ahora ECC era una empresa nefasta, a este calificativo se puede añadir el de presunto estafador. Lo último.
Puedo lamentar la situación en la que se encuentren trabajadores de la empresa que no tenían ninguna culpa de las prácticas lamentables de sus superiores. Pero tras unos años en lo que lo impensable se convirtió en norma, no puedo más que alegrarme porque una empresa mala caiga y deje paso para que otras editoriales mejores trabajen la marca de DC Comics en España. Y que transmitan amor por el material y los personajes, y respeto hacia los lectores y las librerías. En realidad, ECC lo ha hecho tan mal, que a poco que Panini cumpla, va a tener un clima muy a favor entre el fandom español.
Y ahora queda esperar a que Panini publique su plan editorial y compruebe si voy a poder rellenar algún hueco de mi comiteca deceita. Espero que Panini acierte y nos haga muy felices a los lectores. Aunque en mi caso, no me planteo dejar de comprar grapas USA. Ojalá dentro de un año o cuando sea me plantee volver a la edición española como hice en su día con la edición de Panini de los comics Marvel en 2015-2016, aprovechando el post-Secret Wars de Hickman y Ribic. Eso significaría que Panini lo estaría haciendo muy bien. Nada me alegraría más.
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