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Black Label vs. el Universo DC

Mi hermano Fernando no pudo evitar comprar Batman & The Joker – The Deadly Duo #1 de Marc Silvestri al verlo en una librería de Barcelona. Y no hay duda que Batman + Marc Silvestri = COMBINACIÓN GANADORA. El hecho de ser un comic típico de la línea Black Label de DC Comics en la que la editorial da mayor libertad creativa al autor para crear la historia que prefiera fuera de continuidad, me ha llevado a reflexionar ante el estado de DC Comics en la actualidad.

Desde el traslado de DC Comics a Burbank (California) en 2015 desde su sede de toda la vida en Nueva York, las cosas no acaban de funcionar del todo bien para la editorial de Batman y Superman. Previamente a eso, el reinicio de toda su línea editorial de 2011 (Los Nuevos 52) empezando desde cero casi todas las colecciones ofreciendo versiones más jóvenes y cool de los personajes clásicos, provocó un aumento de ventas puntual durante unos pocos meses a lo que siguió un enorme abandono de lectores enfadados por unos cambios que no mejoraban lo existente y que en la mayoría de los casos demostraba muy poco respeto de DC Comics por su propia historia y algunos de sus personajes más queridos.

Mi hermano Fernando y yo aprovechamos precisamente el traslado de las oficinas de DC a California en 2015, dos meses que fueron ocupados por el «evento» Convergencia que no era más que un gran fill-in sin interés, para abandonar el barco definitivamente y dejar de comprar series regulares de DC en continuidad. Eso no quiere decir que no compremos o leamos comics de DC, gracias a varios amigos hemos podido leer lo que nos ha interesado en cada momento, a lo que hay que sumarle el auge del sello Black Label que ofrece historias fuera de continuidad de autores TOP trabajando en sus personajes favoritos. Por ejemplo, Wonder Woman Dead Earth de Daniel Warren Johnson es uno de mis comics favoritos, y reconozco que compramos mensualmente el Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo y que acabo de leer el Hawkman de Robert Venditti y Bryan Hitch y me ha gustado mucho.

Pero eso no quita que las ventas de DC Comics no han parado de disminuir, al menos en el canal de las librerías especializadas que hasta hace dos años distribuía Diamond. (Inciso, se que no es el único canal de ventas, pero de momento sigue siendo el principal para la venta de grapas mensuales). Si en 2011 durante el reinicio de los Nuevos 52 DC llegó a superar en ventas a Marvel durante dos meses, lo cierto es que en los últimos años ya no existe competencia, llegando Marvel en algunos meses de 2019 a doblar las ventas de DC. Actualmente el cambio en la distribución de los comics de Marvel y DC ha hecho que ya no hayan cifras de ventas como las que en su día recopilaba todos los meses Comichron, haciendo que el análisis y la comparación sean casi imposibles. (Otro inciso, también se que lo importante no es estar en un puesto u otro en un ranking sino si tus comics son rentables y la empresa tiene beneficios vendiéndolos). Los comentarios de libreros sugieren que Marvel sigue manteniendo un dominio arrollador, aunque no exento de problemas, con DC con unas ventas cada vez menores (nada se vende fuera de la Batfamilia) en un lejano segundo puesto más interesado en no ser superado por Image Comics, la tercera editorial del mercado USA, que en intentar acercarse a Marvel.

La actualidad del universo DC en continuidad, hasta donde yo se, es que se ha apostado y ampliado el Multiverso comiquero como marco donde desarrollar sus historias. Varios multiversos, en realidad. Esto es su forma de decir que todas las historias jamás publicadas existen y tienen su importancia, pudiendo situarlas si no en la Tierra principal, seguro si en alguno de estos universos. Esta decisión que en si misma me parece correcta y que es lógica con la historia de los comics de DC a lo largo de las décadas anteriores, viene lastrada por un problema fundamental de falta de calidad de los autores de DC, a nivel general. Y no me malinterpretéis, en DC trabajan estupendos guionistas como Tom Taylor, Robert Venditti, Mark Waid o Geoff Johns, a cuyos comics no les pongo un pero. Pero aparte de esta minoría, el resto en un páramo desértico terrible para los lectores: Tini Howard, Joshua Williamson, Matthew Rosenberg, Leah Williams, Evan Narcisse… la lista de escritores incapaces que no solo no consiguen crear historias interesantes sino que parece que no conocen ni habían leído nada previo del personaje que se supone escriben, es abrumadora. Convirtiendo el intento de leer un comic de DC actual en una misión imposible.

Justo en este momento, el auge de estos comics Black Label pone de alguna manera en cuestión la importancia de los comics de DC en continuidad, en mi opinión resaltando su condición de «secundario o menos importante», cuando debería ser completamente al revés. Por ejemplo, en un momento en el que los comics de Batman estaban de capa caída, Sean Murphy ofreció una interesante vuelta de tuerca a sus mitos en su comic Batman: Caballero Blanco, que dio lugar a la creación de un Murphy/WhiteKnightverso con varias miniseries sucesivas. En general, cada vez que un equipo creativo TOP es anunciado en una miniserie Black Label con libertad creativa y pudiendo dar su versión de su personaje favorito en una historia autoconclusiva, de alguna manera se desmerece los comics «normales» en continuidad indicando que los Black Label son los comics buenos del personaje o grupo en cuestión. ¿Quién quiere comprar el comic mensual de Batman con dibujantes intercambiables y que muy probablemente te va a obligar a compras que no quieres cada pocos meses al involucrarle en crossovers y eventos sucesivos, cuando puedes comprar un comic de Batman dibujado por Marc Silvestri, Andrea Sorrentino o Dustin Nguyen, que ofrecen una lectura completa y satisfactoria en si misma? Por poner dos ejemplos más o menos recientes de artistas de gran personalidad que están trabajando o han trabajado recientemente en comics Black Label del Caballero Oscuro. En un momento en que Aquaman languidece en la mediocridad, tenemos una versión Black Label llena de personalidad de Ram V y Christian Ward. O un Swamp Thing de Jeff Lemire y Doug Mahnke. Y la lista sigue y sigue…

Y está claro que el objetivo de DC es vender comics, y es más probable que un lector compre un comic de Batman de Marc Silvestri que de cualquier otro dibujante. (Y eso que al menos en lo referido al dibujo Batman no tiene queja en los comics mensuales, al tener a Jorge Jiménez, Mikel Janín y tantos otros artistas estupendos, sin duda lo mejor de lo mejor de la DC actual). Pero al final el lector no puede comprar todo y DC parece que prioriza y pone por delante a los comics Black Label frente al resto de ofertas normales. Entre otros motivos por su indudable gancho comercial y que los tomos recopilatorios de estas historias tienen una rotación enorme en el canal de las librerías generalistas, lo que puede suponer mayores ventas que las del canal de librerías especializadas de comic. Pero lo sorprendente no es tanto que DC busque a autores TOP para su línea Black Label, sabiendo que estos comics se van a vender estupendamente, sino que el nivel de calidad de los autores que trabajan en la DC normal sea tan mediocre y tras varios años en esta situación, parece que los editores no les importe que sus comics se vendan cada vez menos.

Y es curioso, pero esta apuesta editorial por los Elseworlds frente a los comics normales en continuidad es algo que de alguna manera se ha visto trasladado al mundo del cine, con un Universo compartido de DC Comics en imagen real que no llegó nunca a despegar por culpa del desastre de Zack Snyder, mientras que la trilogía de Batman de Christopher Nola, el Joker de Todd Phillips o el reinicio de The Batman de Matt Reeves triunfan en la gran pantalla siendo historias sin conexiones con otras películas que forman sus propios universos autónomos. O tal vez es al revés, dado que los ejecutivos de DC Comics ven como las películas de directores de prestigio usando a sus personajes como ellos prefieren sin interferencias triunfan, eso mismo es lo que habría que plantear en los comics.

Aunque las comparaciones son odiosas, es curioso como Marvel Comics ha construido toda su narrativa de estos 60 años a partir de las ventajas de la continuidad y como todas las historias realmente cuentan y son importantes. De momento, justo como el MCU. Sin embargo, con la apuesta de DC Comics por los comics Black Label y con sus comics en continuidad en la UVI creativa, los editores de DC parece que manejan la continuidad como un lastre del que hay que desembarazarse lo antes posible. Y lo cierto es que no hay una única opción correcta y la otra es errónea. Al final todo se reduce a un problema de calidad de los autores y editores que deciden las líneas maestras de los comics, y lo cierto es que en ese aspecto los comics actuales de DC en continuidad son muy deficientes. De nuevo, recordando que dentro de todo el catálogo de DC por supuesto hay comics muy buenos como Nightwing de Taylor y Redondo, o Batman y Superman: Los mejores del mundo de Mark Waid y Dan Mora. Pero la calidad media restante es super deficiente.

En este sentido, tiene narices que los mejores comics de Wonder Woman de los últimos cinco años no estén en sus numerosos comics regulares, sino en la versión de Daniel Warren Johnson. Ni me acuerdo cuando fue la última vez que Flash tuvo un comic leíble, y lo mismo podría decirse de la Liga de la Justicia y un sinfín de personajes, con el añadido en este caso que NO me gusta el estilo o el tipo de historias que nos cuentan guionistas como Scott Snyder, Tom King o un Brian Michael Bendis que ya abandonó la editorial.

Si los autores que trabajan en Black Label son mejores y tienen más libertad creativa que los que trabajan en el universo DC tradicional, la única ventaja que le quedaba a estos comics era la propia experiencia de pertenecer a un universo compartido de héroes e historias entrelazadas. Pero en el momento en que los editores de DC se cargaron esta experiencia puteando durante años a héroes muy queridos como fue el caso de Wally West y desmereciendo la historia de los personajes al reiniciarlos una y otra vez, consiguieron que los lectores desconectáramos completamente del universo DC. Y da igual las llamadas al legado y a recuperar el espíritu clásico, prefiero volver a mis grapas de Mark Waid de Flash que comerme el marrón de los comics actuales del velocista. Porque alguno he leído, y madre mía… Aparte de estar desenganchado de la actualidad en continuidad, excepto cosas puntuales, es que cuando leo un comic de DC no encuentro nada que me invite a querer leer el siguiente número, con historias deficientes en la mayoría de los casos. Y cada vez es más difícil que nada de lo que hagan me interese, ya que cuando abandoné la compra mensual de DC descubrí que no lo echaba de menos porque sigue habiendo buenísimos comics que disfrutar, lo que ya fue el último clavo en el ataúd.

En el caso del dibujo, la verdad es que gracias al nivel de los artistas españoles la media sube respecto al guion, pero excepto casos super puntuales como Jorge Jiménez en Batman, no lo suficiente como para comprar el comic únicamente por el dibujo. Que es precisamente lo que SI hicimos en el caso de Marc Silvestri, comprar un comic sin saber nada de la historia simplemente porque él lo dibujaba. Y que nos ofrece en su primer número en Batman y Joker un dibujo super potente. Y entiendo que en cierto sentido es super injusto comparar un comic mensual en el que artistas competentes sufren por cumplir los plazos de entrega mensuales, lo que obliga a múltiples fill-ins al cabo de un año, con un comic como el antes mencionado Batman & Joker – The Deadly Duo en el que si las crónicas no nos engañan Silvestri ha empleado varios años para poder terminarlo (aunque seguro que no estuvo trabajando sólo en eso, sigue siendo como es el dueño de Top Cow), momento en el que DC ha empezado a publicarlo. Pero, por otro lado… ¿Cómo no compararlos? Ambos son productos de entretenimiento mainstream, y ambos tienen un precio elevado teniendo en cuenta el contenido que ofrecen que demandan mi tiempo y dinero para consumirlo. ¡Claro que deben ser comparados!

El lector ocasional no sabe nada de continuidades y sólo quiere ser entretenido aquí y ahora con una buena historia con un buen dibujo a un precio razonable. Unido a esto, la idea de tener que volver a una librería cinco o seis veces en meses sucesivos para conocer el final de la historia es visto como una locura imposible en unos tiempos en los que Netflix te lo da todo a la vez de golpe. Este cambio cultural me apena, porque yo crecí en los 80 con los comics como principal afición, y la parte de la búsqueda del tesoro era una parte importante de dicho hobby. (Dicho esto, benditas librerías y bendito Previews en su día que evitaban que me perdiera ningún comic que me interesaba). La proliferación de los tomos recopilatorios va en esta dirección y ofrece una lectura completa a nuevos y viejos lectores, y creo que es el futuro en el que los lectores nos vamos a sentir más a gusto.

Creo que la popularidad de los diferentes comics Black Label están diluyendo y perjudicando al universo tradicional, porque cuando un lector va a una FNAC a comprar un comics de Batman, ¿quién le dice qué comic es el bueno? ¿Dónde pone que un comic está en continuidad y el otro no? Ambos están ahí disponibles para su compra. Y al final, el «bueno» será el que esta persona acaba comprando, que se ajusta a sus gustos. De esta forma, la importancia y la preponderancia de las historias «en continuidad» irá disminuyendo a medida que aumenten los Black Label, creando un efecto que se retroalimenta a si mismo y que seguirá perjudicando a las colecciones de grapas tradicionales. En este contexto, entiendo que los comics Black Label ofrecen historias y el formato perfecto para estas ediciones recopilatorias, de forma que no veo que vayan a disminuir en el futuro. Más bien al contrario, lo normal es que DC apueste por los comics que se venden y veamos cada vez más más historias Black Label.

Por todo lo anterior y puesto a especular, aunque me apenaría por lo que supondría para mi yo lector de toda la vida, realmente no me extrañaría si Warner Discovery, propietarios de DC, anunciaran dentro de uno o dos años ante ventas cada vez menores que cierran el universo DC tradicional y centran la actividad de DC (con un staff super reducido) en publicar arcos de los diferentes personajes fuera de continuidad con versiones icónicas más o menos reconocibles. Los comics Black Label, vamos. Esperemos que esta especulación no llegue a suceder, pero tengo claro que en caso de tener que elegir, los dueños de DC optarán sin duda por los comics que se venden por encima de los que no lo hacen.

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Crítica de Jorge Jiménez: La Guerra del Joker (DC Comics – ECC Ediciones)

Gracias a una oferta pudimos hacernos a buen precio con el volumen que ECC Ediciones ha dedicado a la super estrella Jorge Jiménez aprovechando el último arco de Batman: La Guerra del Joker, con guion de James Tynion IV y color de Tomeu Morey.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Batman y el Joker son inseparables. No podrían existir el uno sin el otro. Es por esto por lo que el Príncipe Payaso del Crimen nunca ha querido de verdad destruir a su archienemigo. No obstante, ahora, la cosa ha cambiado. Tras apoderarse de Empresas Wayne, está dispuesto a tomar la ciudad con su fortuna, con una toxina mejorada y con un ejército del que forma parte su nueva novia, Punchline. El Caballero Oscuro lo va a tener más difícil que nunca; pero por suerte, va a tener de su parte a la única persona que detesta al Joker tanto como él: Harley Quinn.

Llega La guerra del Joker, dibujada por Jorge Jiménez y escrita por James Tynion IV, en una recopilación centrada en la labor del artista granadino con una entrevista y abundante material adicional.

Este volumen recopila los números  de Batman 95-100 USA.

En el panorama actual de artistas del noveno arte, Jorge Jiménez destaca como uno de los grandes dibujantes del cómic de superhéroes. Jorge nació en Cádiar, localidad de la Alpujarra Granadina, en junio de 1986. A los 24 años, dio un giro radical en su vida al dejar su formación como profesor de educación física en el INEF para perseguir su carrera como dibujante.

El esfuerzo que dedicó al dibujo le granjeó su estreno en el mercado americano, con la adaptación de la novela de Ray Bradbury All Summer in a Day. Su estilo artístico atrajo la atención de la editorial IDW, donde le ofrecieron nuevos encargos, adaptando licencias como Transformers: El lado oscuro de la luna y Jurassic Park: Dangerous Games. Fue el paso previo a su participación en el cómic basado en la serie de televisión Fringe de Warner Bros., que supuso su puerta de entrada a DC. Su primer trabajo para la major fue la continuación en formato cómic de otra conocida serie de la pequeña pantalla, Smallville.

En sus primeros años en DC, Jorge dejó su huella en títulos como Superboy y Tierra 2. Con un estilo influenciado por el shōnen manga japonés, se granjeó rápidamente un contrato de exclusividad con la editorial, a la edad de 28 años. Su labor posterior en series de referencia como Superman, Superhijos y Liga de la Justicia, así como en especiales de la talla de Batman perdido para Noches oscuras: Metal, le han catapultado hasta convertirlo en una referencia.

A lo largo de los años, Jorge Jiménez ha dado forma a diseños de personajes tan relevantes en el reciente universo DC como el nuevo Superboy (hijo de Superman), los actuales Jóvenes Titanes (incluida Crush, la hija de Lobo), Perpetua o el renovado Jor-El. En su etapa reciente en la serie regular Batman ha cocreado junto al guionista James Tynion IV un elenco de personajes que han llegado para quedarse en la mitología de Gotham, entre los que destacan Punchline, Ghostmaker, Clownhunter y Miracle Molly. De la colaboración con Tynion IV surge también el arco argumental La guerra del Joker, su último éxito. Una saga que hace tambalear el futuro del Hombre Murciélago y de Bruce Wayne en un descenso a la locura elevado por el arte de Jorge Jiménez.

En 2022 sigue al frente del apartado gráfico de Batman, esta vez junto al escritor Chip Zdarsky.

La lectura de este tomo de Batman: La Guerra del Joker me recordó la típica pregunta ¿qué es más importante en un comic, el guion o el dibujo? Y dentro que ambos elementos son consustanciales y uno no puede vivir sin el otro, siempre he creído que una historia mala o normalita puede ser salvada y mejorada por un buen dibujo, y a la vez que un mal dibujo puede convertir en ilegible un buen guion, de forma que en mi valoración tendría un 45% guion y un 55% dibujo.

Aparte del orgullo que nos tiene que dar a los fans comiqueros que numerosos artistas españoles como Mikel Janin, Daniel Sempere, Bruno Redondo o el protagonista de este volumen, Jorge Jiménez, estén triunfando actualmente en DC Comics y se encarguen de los principales comics de la editorial, la realidad que puede comprobarse tras la lectura de este volumen es que sólo por el dibujo de Jiménez merece la pena comprar este comic.

Jiménez es un crack. Batman luce super reconocible y sus páginas tienen una fuerza alucinante que harán las delicias de los fans de los comics de superhéroes en general y de Batman en particular. Con el color de Tomeu Morey, las páginas de esta Guerra del Joker lucen como deben lucir las mejores historias de Batman, resaltando este arco otro de los puntos fuertes de Jiménez como es la composición super dinámica de sus páginas. En este comic tuve la oportunidad de disfrutar del diseño de Punchline del propio Jiménez, y la verdad es que nueva aliada de Joker luce estupenda y super amenazadora, me gusta como añadido al panteón de enemigos de Batman. Aparte de esto, el granadino se atreve a pequeños cambios estéticos como zombificar a las víctimas del gas de Joker que la verdad es que añade un elemento que queda muy bien en este contexto.

Como digo, sólo por el dibujo de Jiménez merece la pena la compra y la lectura no decepciona, ofreciendo momentazos visuales en todas las grapas que me parecen estupendos.

Dentro de todo lo anterior, quizá lo menos bueno del comic sea la propia historia de James Tynion IV. Y el caso es que no diría que sea mala en absoluto, pero como lector veterano de comics que soy, todo me suena a leído. Incluso elementos originales como Punchline son empleados de forma muy predecible, envenenando primero a Batman para luego protagonizar el esperado combate con Harley Quinn. Por no hablar que nos intentan vender que estamos ante el enésimo «combate definitivo» entre Batman y Joker cuando sabemos que no va a ser así y todo se va a quedar en un inevitable continuará. Dejando aparte el estupendo dibujo, otros elementos como el envenenamiento de Batman que deja vía a libre a Joker a controlar Gotham, o el propio hecho de ver la ciudad controlada por criminales, son otros elementos que he leído numerosas veces en Batman y diría que mejor.

Diría que es la primera vez (o al menos que recuerde ahora mismo) que un villano se hace con la fortuna de Bruce Wayne y la utiliza para destruir Gotham, dejando a Batman más o menos indefenso. Y reconozco que es un elemento necesario e imprescindible para que la historia pueda suceder, hasta el punto que sin ello no hay historia. Pero la ejecución del golpe como hecho consumado al comienzo del tomo me rompió la suspensión de credulidad. Aceptando que Batman no es alta economía, sino entretenimiento ligero, no podía dejar de pensar que igual que el villano tenía una montaña de abogados para torpedear a la policía y ayuntamiento de Gotham con el dinero de Wayne, ¿acaso Bruce no tiene los mismos abogados que impedirían que este «robo» llegara a producirse? No acabé nunca de creerme esta parte de la historia, la verdad, lo cual fue un problema.

La Guerra del Joker fue además un mega evento en la batfamilia, con numerosos tie-ins relacionados fuera de la serie principal de Batman. Y en ese sentido sí que agradezco que con la lectura de estos 6 números el lector tiene el núcleo de la historia sin necesidad de leer los comics anexos. De hecho, la capacidad de síntesis de Tynion y contar todo en apenas seis grapas es algo que yo al menos agradezco un montón, sobre todo teniendo el terrible ejemplo reciente de la etapa de Tom King en el personaje. A pesar de no encontrar la historia.

Hay otro elemento de fondo que quiero comentar en relación con la lectura de este tomo y si esta Guerra del Joker me ha dejado con ganas de seguir comprando los comics de Batman. Desde el inicio de mi afición comiquera en los años 80, durante 30 años compré prácticamente todos los comics de Batman en continuidad que publicaba DC (también los Elseworlds), pero entre el reboot de los Nuevos 52 de 2011, la fallida etapa de Scott Snyder en el personaje (eso si, con el genial dibujo de Greg Capullo), y aprovechando los dos meses de Convergencia en 2015, aproveché para bajarme del carro del Universo DC. Y quitando algunas cosas puntuales fuera de continuidad como Wonder Woman Dead Earth o DCsos, y más recientemente la estupenda etapa de Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo, no he encontrado hasta ahora alicientes suficientes para volver a querer meterme en el meollo de volver a la continuidad DC que me va a obligar a múltiples compras a menudo indeseadas.

Lamento decir que incluso con el dibujo de Jiménez, tampoco esta Guerra de Joker me hace cambiar de opinión. Tengo claro que el enorme fondo de catálogo de Batman que tengo comprado y leído a lo largo de todos estos años en este caso puede jugar en mi contra, porque como digo no he acabado de encontrar elementos realmente originales en la historia de Tynion a los que aferrarme que me dejen con ganas de comprar más comics suyos.

En todo caso, si ECC se anima a publicar tomos de este tipo centrados en Jiménez y encuentro ofertas como la que encontramos con este tomo, tampoco diré que no vaya comprar nuevos comics del artista español. Aprovecho el momento para destacar unos extras muy chulos como una entrevista a Jiménez y el proceso de creación de algunas de las páginas de este arco, que me parecen elementos muy destacables que también quiero destacar de esta edición.

Comparto las primeras páginas del comic:

La guerra del Joker ha sido una aventura estupenda para que Jorge Jiménez se luzca en su faceta de dibujante de la serie emblema de DC Comics, aunque reconozco que no ha conseguido que me quiera reenganchar de nuevo a los comics de DC en continuidad.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Batman: El largo Halloween Especial de Jeph Loeb y Tim Sale (DC Comics – ECC Ediciones)

The Long Halloween es una de mis historias favoritas de Batman de siempre. Cuando supe de la existencia de este especial tenía claro que tendría que comprarlo tarde o temprano, a pesar de que también me temía que estuviéramos ante el último ejemplo de sacacuartos aprovechando el estreno de la nueva película de Batman. ¿Lo habré disfrutado o me quedé con cara que debería haber empleado este dinero en algo mejor?

PUNTUACIÓN: 8/10

Hace más de dos décadas, el guionista Jeph Loeb y el dibujante Tim Sale realizaron El largo Halloween, donde Batman debía detener a un asesino misterioso que solo mataba en fechas señaladas del calendario. El misterio estaba resuelto, el culpable salió a la luz y la ciudad pudo respirar en paz.

Pero la historia aún no ha terminado.

Loeb y Sale se reúnen en este especial para retomar algunas tramas de la mítica miniserie original. Con la aparición especial de James Gordon, Dos Caras y algún que otro villano que por fin entra en acción, se trata de una historia imprescindible para las legiones de lectores que han devorado a lo largo de los años una de las tramas más fascinantes de la historia de Batman.

ECC Ediciones ha publicado este especial en una edición de cartoné en tapa dura de 56 páginas, con un precio de 10,95 €uros planteado para hacer caja aprovechando el indudable hype que ha generado entre los lectores la película The Batman de Matt Reeves.

Jeph Loeb y Tim Sale forman una de las parejas creativas más conocidas del mundo del comic. Además de The Long Halloween y su secuela Dark Victory, trabajaron juntos en Superman: For all seasons y Catwoman: When in Rome, además de la serie cromática Daredevil: Yellow, Spider-Man: Blue, Hulk: Gray y Captain America: White para Marvel.

Jeph Loeb es escritor y productor de cine y televisión. En los años ochenta escribió los guiones de Commando de Arnold Schwarzenegger y Teen Wolf, otro éxito comercial con Michael J. Fox de protagonista. Mientras escribía un guión de una película de Flash que no llegó a salir, entró en contacto con la editora de DC Jenette Kahn, que le invitó a escribir algún comic. Este primer comic fue Challengers of the Unkwown en  1991, comic en el que conoció a Tim Sale.

Tim Sale es un artista americano nacido en Nueva York en 1956 cuya obra principal la ha realizado con Jeph Loeb. Fuera de esta colaboración destacaría un Grendel con Matt Wagner, su serie de creación propia Billi 99 o Superman Confidential junto a Darwyn Cooke. Su estilo se caractariza por una perfecto ojo para crear la imágenes más icónicas de los personajes con los que trabaja, así como el gran uso de las manchas y oscuridad, lo que le hace perfecto para dibujar comics de Batman.

Tras conocerse en Challengers of the Unkwown, el dúo Loeb + Sale realizó tres especiales de Halloween de Batman durante los años 1993, 94 y 95 que tuvieron un gran éxito de crítica y público. Tras esto, su editor Archie Goodwin, les preguntó qué querían hacer a continuación, y fruto de esa pregunta y de la sugerencia de Mark Waid a Loeb sobre que podía centrarse en la relación en Batman, el comisario Gordon y Harvey Dent antes de convertirse en Dos Caras, nació Batman: The Long Halloween, que fue publicado entre 1996 y 1997. Y el resto es ya historia del mundo del comic.

Batman: El largo Halloween Espacias es nostalgia en vena y me transporta a 1996 cuando salió el comic original que nos voló la cabeza durante los 13 meses en que se estuvo publicando. Me parece alucinante que 25 años después Loeb y Sale consiguen hacernos creer por un segundo que no ha pasado el tiempo para ellos. O para nosotros. Y lo mejor es que a pesar de tener sólo 56 páginas, plantean una historia que resulta autoconclusiva y satisfactoria en si misma, lo cual creo que tiene mucho mérito.

La historia parece ambientada en la víspera del siguiente Halloween al vivido en Dark Victory, con un Robin aún en entrenamiento y un Batman y Gordon que aún siguen buscando a Dos Caras, con numerosos cameos e invitados especiales. La historia de Loeb no inventa ninguna rueda como suele ser habitual en él, pero resulta tremendamente efectiva y me deja satisfecho y con ganas de más. Por su parte, el dibujo de Sale es perfecto. Sus páginas resaltan por su uso extensivo de las manchas negras, y junto a la potencia de sus imágenes, nos devuelven a uno de los artistas más representativos del mundo de Batman. También me parece interesante ver como el colorista Brennan Wagner, hijo de Matt Wagner del que acabo de leer su Grendel: Devil´s Odissey, hace que olvidemos al genial Gregory Wright con una paleta de color perfecta que nos devuelve a los comics originales.

Este Especial de Batman: El Largo Halloween realmente es café para los muy cafeteros, porque realmente está pensado sobre todo para que pueda ser disfrutado por los lectores de los comics originales debido a los numerosos guiños y cameos que tiene la historia. Sin embargo, convertir a Calendar Man en un huérfano que vivió en la pobreza de niño es un elemento que conecta a la caracterización de Riddler en la película de Matt Reeves, lo cual me hace pensar que realmente como historia autoconclusiva, este comic puede también funcionarle a un lector ocasional que vea este comic en la Fnac y tras ver la película de The Batman se diga a si mismo: «¿Por qué no?». En este sentido, no dudo que el comic se ha convertido ya en uno de los best-sellers para DC Comics de este año.

Por cierto, dentro que me ha gustado mucho el comic, me veo en la obligación de comentar que la edición de ECC Ediciones de este comic de 56 páginas en tapa dura me parece un sacacuartos tremendo. De hecho, frente a los 10.95 €uros de la edición española, la edición americana de DC es una tapa blanda similar a las grapas originales por un precio de 7.99 €uros que lo convierten en mucho más asequible. Tengo claro que la afición comiquera es un hobby caro, pero la forma de que ECC se aprovecha de los lectores me parece tremenda. Para mal, obviamente. Porque yo puedo entender el inglés y no tengo problema en comprar la edición original, pero la mayoría de lectores sólo pueden ir a morir a la edición en tapa dura cuyo precio es totalmente desproporcionado. En este sentido, tampoco entiendo la decisión de ECC de publicar este especial a finales de marzo, casi un mes más tarde del estreno de The Batman en el cine. Porque entiendo que a los lectores habituales ya nos tienen independientemente de cuando lo publiquen, pero si la idea era captar lectores no habituales que vieran la película, esos seguramente no habrán comprado este comic ¡porque no estaba publicado coincidiendo con el estreno! Es una decisión incomprensible.

En todo caso, a pesar de la queja por el precio, la verdad es que me ha gustado mucho este comic, las cosas como son, y si Loeb y Sale se animaran a sacar más comics en el futuro, no tengo duda que los compraría también.

Batman: El largo Halloween Especial es un comic que da justo lo que se esperaba de el. A mi me vale, la verdad, pero creo que estamos ante café para los muy cafeteros. En función de tu implicación emocional con Batman en general y con El largo halloween en particular, vas a disfrutar más o menos este comic. De ti depende.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Batman: El Detective de Tom Taylor y Andy Kubert (DC Comics – Ecc Ediciones)

Esta semana ECC Ediciones ha puesto a la venta el sexto y último número de Batman: El detective, la serie de Tom Taylor con dibujo de Andy Kubert, con entintado de Sandra Hope y color de Brad Anderson, por lo que es buen momento de compartir mis impresiones del comic ahora que pude leerlo en su totalidad.

PUNTUACIÓN: 7/10

Nueva miniserie! ¡Nuevos villanos! ¡Nuevos aliados! ¡Una emocionante aventura del Caballero Oscuro narrada por los creadores superestrella Tom Taylor y Andy Kubert! Una terrible tragedia ocurrida en el Reino Unido pone en alerta al Caballero Oscuro. ¡Batman viaja al otro lado del Atlántico para investigar! Lejos de Gotham City, el Caballero Oscuro se enfrentará con la ayuda de nuevos aliados a un complicado caso y a adversarios nunca vistos.

Estoy disfrutando cosa fina la actual etapa de Nightwing de Tom Taylor, y en general todos sus trabajos para DC Comics recientes me están resultando super chulos. Así que cuando se anunció que iba a hacer su primera miniserie de Batman en solitario, no tenía duda que iba a pillar este comic. Y dentro que está comic está bien y todo está correctamente ejecutado, ahora que he podido leerlo en su totalidad lamento tener que decir que Taylor no ha conseguido crear una historia todo lo potente que yo esperaba.

DC Comics da a Taylor total libertad para crear su historia, así que el primer elemento llamativo de este comic fue comprobar que estábamos ante una historia fuera de continuidad protagonizada por un Batman veterano rozando la madurez. Cansado y herido tras décadas de lucha aparentemente sin fruto en un mundo que sigue lleno de peligros y en el que Bruce Wayne parece estar más sólo que nunca. La caracterización de este Batman en espíritu la encontré muy cercana al comienzo de The Dark Knight Returns de Frank Miller, lo cual no puede ser malo para empezar.

Dentro que la historia está fuera de continuidad, me gusta mucho de El Detective (y resalta lo listo que es Taylor), cómo aprovecha numerosos elementos de la rica historia de Batman para construir sobre ellos su historia y conseguir que a pesar de ser diferente en cierto sentido, los lectores podamos sentir la suficiente empatía hacia este Batman un poco quemado. Empezando por la figura de Henri Ducard, el ladrón francés que enseñó su oficio a un joven Bruce Wayne, al que vimos sin ir más lejos en el Batman y Robin de Peter Tomasi y Patrick Gleason. Y recuperando además un concepto del Batman Inc. de Grant Morrison, al estar en un mundo en el que Batman cuenta con numerosos aliados por todo el mundo dentro de las fuerzas del orden y de los héroes enmascarados internacionales. Esto hace que aunque Taylor nos presente a unas nuevas Knight y Squire británicas, recordemos al primer Caballero de Morrison, con lo que la sensación de legado tan normal en DC está más que conseguido.

Me gusta que Taylor saque a Batman de su zona de confort en Gotham al plantear una historia internacional viajando por varias capitales europeas. Y sobre todo, me gusta la idea central de Taylor que todas las acciones tienen consecuencias, incluida la decisión de Batman de NO MATAR, haciendo que en cierto sentido las acciones de sus archienemigos sean responsabilidad suya. En este sentido, la figura de Equilibrio, la villana que busca venganza por un trauma de su pasado del que culpa a Batman por una asociación de ideas enloquecida, presenta una idea original para un villano de Batman, cosa que agradezco mucho. Lástima que aparte de ser un concepto interesante y estar todo correctamente planteado y resuelto, Taylor no acabe de acertar con la historia ni sobre todo con la villana, su plan y la sensación de amenaza de ella y de sus esbirros.

Andy Kubert con entintado de Sandra Hope a partir del segundo número y color de Brad Anderson me parece que también están correctos, pero tampoco me han enamorado. Es una opinión muy personal, pero me gusta mucho más el dibujo de su hermano Adam y sus atractivas composiciones de páginas. Y queda mal que lo diga, pero nunca he encajado con sus personajes encorvados con chepa y sus figuras que siempre parecen las mismas, tanto hombres como especialmente las mujeres. Sacar a Batman de los callejones oscuros de Gotham narrativamente puede permitirnos leer una historia que se aleje de los caminos miles de veces transitados, pero a Kubert le sienta fatal, porque el interior de un hospital o un avión o la campiña inglesa no son espacios en los que Kubert pueda lucirse como en comics suyos previos como el Superman: Up in the Sky junto a Tom King.

El hecho de no acabar de acertar Taylor con el antagonista de Batman en esta historia y que el estilo de Kubert no sea santo de mi devoción han impedido que disfrute de este comic como me hubiera gustado, pero tengo que decir que la lectura mes a mes ha sido super entretenida, con unos cliffhangers y sorpresas estupendos que me muestran a un Taylor con buenas ideas que no ha perdido el toque.

Dentro del enorme exceso de oferta que ECC Ediciones edita todos los meses de Batman, este El Detective no será un comic memorable ni uno que posiblemente recordemos dentro de 15 años, pero si ha cumplido de sobra el objetivo de entretenimento con un protagonista con el que he conectado.

Comparto las primeras páginas del comic:

Batman: El Detective no va a pasar a la posteridad como el mejor trabajo de Tom Taylor, pero leído mes a mes ha supuesto un más que correcto entretenimiento que ha saciado mi sed del Hombre Murciélago en este momento en que no compro sus series regulares.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de The Batman de Matt Reeves (Sin Spoilers)

Muy contento con The Batman de Matt Reeves, tiene mucho mérito mostrarnos con éxito una nueva visión del personaje que se siente fresca y original y a la vez es fiel al espíritu de los comics. Hay mucha tela que cortar, pero voy a intentar transmitir mis impresiones de la película SIN spoilers.

PUNTUACIÓN: 8/10

En el segundo año de su lucha contra el crimen, Batman investiga la corrupción que recorre Gotham City y cómo conduce hasta su propia familia, mientras se enfrenta a un asesino conocido como Enigma.

Matthew George «Matt» Reeves (Nueva York, 1966) es un director, guionista y productor de cine estadounidense. Comenzó a hacer películas con tan solo ocho años, dirigiendo a sus amigos con una cámara doméstica. A los trece años, se hizo amigo de J. J. Abrams, con quien filmó varios cortos. Asistió a la Universidad del Sur de California y allí produjo el film estudiantil Mr. Petrified Forest, por el que consiguió un agente, además de colaborar con el guion de lo que finalmente fue Alerta máxima 2. Tras graduarse, coescribió The Pallbearer, que acabaría por convertirse en su debut como director. Junto con Abrams creó la serie televisiva Felicity, de la que dirigió numerosos episodios, incluido el piloto. Reeves ha participado ocasionalmente en episodios de otras series, entre ellas Homicide: Life n the Street y Relativity. En 2008 dirigió la película de monstruos Cloverfield, producida por Abrams. También escribió y dirigió Let Me In (2010), remake de la película sueca. Tras esto dirigió las dos exitosas películas de la última trilogía de El Planeta de los Simios, El amanecer del planeta de los simios (2014) y La guerra del planeta de los simios (2017), en la que además de dirigir escribió también el guión. Tras la devacle de BvS y Justice League, y al comprobar que Ben Affleck no conseguía levantar su película de Batman, fue llamado para tomar el control de esta nueva versión del Hombre Murciélago en un mundo propio sin conexiones con otros héroes de DC Comics.

Reeves escribe el guión de The Batman junto a Peter Craig. Uno de los grandes hallazgos de la historia es que se siente 100% respetuosa con la versión comiquera del personaje, con numerosas fuentes directas de inspiración como The Long Halloween de Loeb y Sale, Batman: Ego de Darwyn Cooke, las etapas de Grant Morrison, Scott Snyder y Greg Capullo, Tom King, e incluso el Batman Tierra Uno de Geoff Johns y Gary Frank, etc… pero a la vez consigue formar su propio mundo con su propia sensibilidad.

Para esta larga película de casi tres horas, Reeves colabora con el gran Michael Giacchino, que entrega una banda sonora que ya forma parte de la historia del personaje. Craig Fraser es el director de fotografía y ya había trabajado con Reeves en Let me in. William Hoy y Tyler Nelson se encargan del montaje. La película cuenta con un presupuesto de 200 millones de dólares y fue rodada en Reino Unido y Chicago. El parón provocado por el COVID probablemente le vino bien a Reeves, ya que aunque no cambió el guión, sí le permitió centrarse en aspectos de tono que necesitaba la historia. A destacar además que Reeves ha utilizado The Dome de The Mandalorian para rodar en él varias de las escenas claves de la película.

The Batman cuenta con un potentísimo reparto en el que destaca sobre todos un excelente Robert Pattinson como Bruce Wayne / Batman, que sobre todo su voz en la versión original me ha impresionado y me ha cerrado la boca ante mis críticas a priori al no verle como Bruce Wayne. Junto a Pattison encontramos en los papeles principales a Zoë Kravitz como Selina Kyle / Catwoman, Paul Dano como Edward Nashton / Riddler, Jeffrey Wright como James Gordon, John Turturro como Carmine Falcone, Andy Serkis como Alfred Pennyworth y Colin Farrell como Oswald «Oz» Cobblepot / Pingüino.

Empezando a valorar The Batman, lo primero y principal es que me ha gustado mucho, empezando por lo fiel que se siente al espíritu de una parte de los comics de Batman que se centran en su faceta de detective, algo que hasta ahora no habiamos visto bien realizado en las diferentes versiones cinematográficas del personaje. Tiene mucho mérito por parte de Reeves que siendo la décima película en imagen real en la que Batman aparece, se sienta nueva y fresca, con cosas interesantes que contar ampliando la mitología del Caballero Oscuro de forma que resulte original.

Visualmente la película es de 10, y nos deja momentos y fotogramas que ya quedan para la historia del personaje. Me resulta curioso que dentro de la aproximación «realista» que Reeves supuestamente ha empleado para la historia, la iluminación super saturada de color en algunos momentos que me encanta, pero es todo menos realista, dando un feeling super estilizado y alejado de las versiones previas del personaje. La aparición de Batman de entre las sombras me alucina todas las veces, al igual que la presentación del Batmóvil, que tiene un montaje de sonido alucinante. También me gusta esta versión de Gotham nocturna siempre lloviendo con un toque decadente y corrupto que mancha todo lo que toca.

Robert Pattison ya he comentado que me ha cerrado la boca con su estupendo trabajo. Reconozco que le sigo viendo un poco raro como un joven Bruce Wayne, pero la verdad es que no puedo más que quitarme el sombrero por su interpretación. Tiene la presencia y la sensación de amenaza, y además su voz es alucinante, mucho mejor que el grito gutural ininteligible en algunos momentos de Christian Bale. Pattison tenía un encargo muy complicado porque las comparaciones son inevitables, y diría que sale con nota de la película. Aprovecho para comentar que el traje de Batman lo veo una mejora dentro de las diferentes versiones armadura, sobre todo comparado con el de la trilogía de Nolan, pero no mejora la versión de Snyder, con un cuello y una máscara que no me acaban de funcionar.

También me gusta mucho el Gordon de Jeffrey Wright y sobre todo, poder verle tantos minutos en pantalla y la química que comparte con Batman. En cierto sentido, que trabajen juntos de la forma que lo hacen me recordó, dentro de las diferencias, al Batman Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli, entre otros motivos por el novedoso uso de la voz en off de Batman, un recurso narrativo en desuso que demuestra ser super efectivo en la película. Y aunque casi no tiene minutos, me gusta Andy Serkis como Alfred, destacando que tiene una importancia capital en la historia y en la evolución emocional que sufrirá Bruce.

Por el lado de los villanos, Paul Dano está genial como Enigma, dentro que no es rival físicamente para Batman, su voz tiene también un registro alucinante que aporta verdadera sensación de amenaza y frikismo (en el mal sentido que debe tener un villano de Batman), que me ha encantado. Solo puedo calificar de alucinante el cambio físico de Colin Farrell para interpretar a Pingüino, dentro que tiene una importancia más secundaria, tengo claro que el personaje puede dar mucho juego en próximas películas y va a crecer en importancia. Junto a ellos, John Turturro está perfecto como Carmine Falcone. En el lado de los villanos, Reeves y Peter Craig han armado un universo complejo con posibilidades inmensas que estoy deseando que sigan desarrollando.

Otro elemento fundamental de este Año Dos de Batman como el Caballero Oscuro de Gotham es que las cosas empiecen ya en marcha. Agradezco un montón que no se detengan en mostrarnos como fue la muerte de los padres de Bruce o su entrenamiento. Que los criminales se refieran a él como VENGANZA en la película, de hecho es la primera frase de diálogo de Pattison en la película «I´m vengeance», un prodigio de narrativa que establece el marco en el que nos movemos, es otro acierto que transmite que en el año que lleva luchando contra el crimen la gente, todo el mundo, le teme. Y eso a Bruce le vale, ya que piensa siempre lo peor de todo el mundo y se ha contagiado de la visión nihilista y desesperanzada de Gotham. Aunque Riddler si dirije sus cartas con los acertijos a Batman, que no se le llame por su nombre hasta muy adelante en la película, prácticamente en el climax final, también me parece narrativamente muy interesante.

The Batman juega la baza de la amenaza intelectual más que física, además de sacar a la luz el cáncer oculto que es la corrupción que lleva asolando Gotham durante décadas. En este sentido, me gusta que Reeves use el esqueleto de The Long Halloween en lo referido a unos asesinatos con unas pistas que hay que resolver pero de alguna manera use la idea central de El Tribunal de los Buhos, todo ello mezclado y formando una historia única para la película. El viaje de Bruce Wayne en la película y lo que aprende y el cambio que ejerce en él me gusta mucho y creo que es de largo lo mejor de la película. Algo que, de nuevo, veo un elemento totalmente comiquero que Reeves ha hecho suyo y lo ha llevado a su terreno.

Para ser casi tres horas de película y teniendo en cuenta todo lo que nos cuenta, la verdad es que el visionado lo disfruté un montón. Reconozco que hay un momento tras la revelación de los secretos del pasado de los Wayne en que empecé a pensar que la película tenía que empezar a despegar, pero globalmente estoy muy satisfecho de la película. Estoy leyendo muchas quejan es internet por la excesiva duración, y siendo larga para mi no es motivo de queja.

La película es además fiel a los comics en el sentido que Batman no se adelanta a nada, sólo puede actuar / reaccionar después del delito y enfrentarse a las consecuencias de los actos de un villano. Esto también me recuerda a Se7en de Fincher, con la que comparte un elemento de desesperanza y desolación ya que los policías realmente no llegan nunca a detener los planes del villano interpretado por Kevin Spacey, cosa que tiene una correlación en la película de Reeves. Pero frente a la película de Fincher, me gusta el final en el que Batman entiende que tiene que ser más y nos deja con la promesa de algo mejor. Ya digo que narrativa y emocionalmente la película me ha enganchado, incluso aunque en algunos momentos no haya conectado con la ejecución de algunos elementos.

Dentro que la película me ha gustado, también hay elementos cinematográficos en los que creo que The Batman no acierta tanto. Empezando porque aunque visualmente la película es increíble, me fallan las escenas de acción. Entiendo la aproximación del Batman brutal que puede acabar la pelea en un golpe pero da tres para acojonar al resto de criminales, pero no me gusta que a pesar de llevar armadura acepte recibir disparos de la forma en que lo hace durante toda la película, cosa que marca las coreografías o la falta de ellas durante la película. Esto es todo menos «realista», porque incluso con kevlar sientes la coz del disparo en tu pecho, y dejar que te hieran a sabiendas es de tontos, la verdad, lo que no me cuadra con la inteligencia que le supongo a Bruce Wayne. La parte de detective está muy bien, la de «luchador contra el crimen», no tanto. O reconozco que no respecto a la imagen que tengo yo del personaje.

La película rompe completamente la estructura de tres actos cinematográficos y abraza, entiendo que debido a la duración y la complejidad de la historia, una estructura de comic o novela con capítulos diferenciados, mientras Batman investiga los diferentes asesinatos y asimila los conocimientos que va consiguiendo sobre el funcionamiento de Gotham y quien manda realmente en ella. Esto en si mismo no es un problema, de hecho lo encuentro una refrescante novedad que parece demostrar que los tres actos cada vez están más en desuso en el mundo de los grandes blockbusters palomiteros. Sin embargo, lo que esta decisión creativa provoca es que la película falle a la hora de plantear y trasmitir tensión, presentando una historia plana que estando bien o muy bien en todo, no construye una tensión creciente que nos lleve a un brillante climax final.

Por este tipo de narración en capítulos, Reeves parece que se ve obligado a colocar escenas de acción de vez en cuando como si fuera una obligación para que el público no nos aburramos. Por ejemplo, la persecución en coche vista en el trailer mola un montón pero narrativamente rompe en dos la historia hasta ese momento. Y ya digo que la película me ha gustado mucho, pero el ritmo a trompicones provocó como comentaba antes que hubieran dos momentos en los que no miré el reloj pero si pensé que la historia necesitaba un push porque parecía que se estaba estancando. En cuanto a ritmo, no en cuanto a historia, que creo que está muy bien hilada en todo.

Unido a lo anterior, me gusta mucho el viaje de Batman y lo que aprende en esta película, pero el climax final de la película me falla completamente en lo referido a la parte de la acción y la última amenaza a la que tiene que enfrentarse, que es algo super gratuito que no aporta la amenaza ni la tensión que debería estando en el momento clave de la película. En este sentido, también creo que el final tiene un exceso de epílogos, incluido un cameo que no esperaba ver tan pronto, que alargan una película ya de por si larga. Dentro que como digo la película me ha gustado, diría que cinematográficamente The Dark Knight es muy muy superior, aunque este The Batman nos muestre una versión más fiel del personaje en una película en la que él se siente el protagonista y no queda eclipsado por los villanos.

Por cierto, comentaba antes que el reparto me ha gustado mucho, y quizá te habrás dado cuenta que he valorado a todo el mundo en positivo o muy positivo, con una excepción. Y es que no me ha gustado nada Zoë Kravitz como Selina Kyle. Y me resulta curioso que a priori Pattison no me encajara y luego él lo hizo genial mientras que la hija de Lenny ha decepcionado. Parto que es una mujer guapísima y como su padre, la cámara la adora. Sin embargo, su interpretación es muy floja, parece una instagramer más pendiente de salir cool en pantalla que de interpretar, y no me creo su relación con Batman porque ella no me transmite nada. Además, su baja estatura no ayuda a que haya química entre los dos, teniendo que emplear dobles en unas escenas de acción muy pobres en las que hay además elementos digitales no muy bien resueltos para algunas de las acrobacias imposibles. En mi opinión toda la parte de Selina me parece lo más flojo de largo de la película.

Y luego hay detalles ciertamente menores como que todos los corruptos de Gotham sean hombres blancos, al igual que los esbirros de los diferentes villanos como el hombre que al final le dice a Batman que «my name is vengeance», mientras que las personas que tienen que limpiar la ciudad del crimen, la nueva alcaldesa y James Gordon, sean afroamericanos (y una mujer), que están puestos ahí con una intencionalidad política muy clara conectando con las últimas teorías woke. Que no molesta, pero que se nota que no es casual.

A pesar de las últimas líneas, realmente The Batman me ha gustado mucho. Se nota que Reeves ha pensado mucho en cómo hacer su película de Batman, y nos obsequia con momentos de gran cine que son 100% comiqueros y a la vez transmiten una sensibilidad neo-noir muy marcada que funciona a las mil maravillas. Todo en The Batman está milimétricamente planificado y tiene su razón de ser, y me gusta que el director confíe en su audiencia y sepa que vamos a aceptar a este Batman más investigador que aventurero.

Estaré encantado de que Reeves pueda desarrollar su propia trilogía, porque este Batman de Robert Pattison promete que puede darnos muchas alegrías con una versión del Caballero Oscuro que se va a recordar.

Comparto el trailer de la película:

The Batman es una notable película que da nueva vida al personaje y que invita al optimismo de cara a los próximos años.

PUNTUACIÓN: 8/10

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