Archivo de la etiqueta: Matt Hollingsworth

Crítica de Seven to Eternity Vol. 3 de Rick Remender y Jerome Opeña (Image Comics)

No conseguí conectar con Seven to Eternity, el comic de fantasía creado por Rick Remender y Jerome Opeña, con color de Matt Hollingsworth. Sin embargo, dado que Remender y Opeña acaban de publicar en USA el final de su historia en el cuarto volumen, me he animado a volver al mundo de Zhal, comprando el tercer volumen que ya no compré en su día. Y lamentándolo mucho, me encontrado más de lo mismo respecto a los dos anteriores volúmenes.

PUNTUACIÓN: 6/10

Volume 3: Rise to Fall.

Adam Osidis recorre un camino velado lleno de elecciones imposibles y compromisos desgarradores. Entre Adán y la cura para su enfermedad debilitante se encuentra el Señor del Cielo Volmer y su sed de venganza contra El Dios de los Susurros. Adam ahora debe proteger al hombre que asesinó a su padre, pero ¿hasta dónde llegará para lograrlo? RICK REMENDER y JEROME OPEÑA llevan el primer capítulo del mundo de Zhal a una conclusión escalofriante.

Este tercer volumen, publicado en USA en marzo de 2019, recopila los números 10 a 13 de la serie regular publicada por Image Comics.

Bajo un concepto a priori de espada y brujería, Seven to eternity es en realidad una historia que gira sobre qué estaríamos dispuestos a sacrificar por salvar a nuestras familias o seres queridos. La historia genera paralelismos sobre el mundo actual, con una sociedad que busca la homogeneidad y lucha contra los que intentan salirse de la norma. E incluso diría que hay una crítica hacia la creciente radicalización de la sociedad americana, que es cada vez más radical y ultraconservadora, llegando a negar verdades científicas como el cambio climático, y aceptando mentiras fragrantes como “post-verdades”.

El primer volumen de esta serie, con los números 1 al 4, se publicó en febrero de 2017, mientras que el segundo, con los números 5 a 9, salió en octubre de ese mismo año. Ya en mi reseña de este segundo volumen, que publiqué en febrero de 2018, comentaba que no me acababa de cuadrar la historia de Remender, que nos estaba metiendo una turra infumable sobre las elecciones morales de una persona y hasta qué punto somos realmente libres. Y lo que es peor, Remender desaprovechaba completamente a Opeña creando unas páginas aburridas que se hacen super pesadas de leer y no ofrecían casi momentos para que Opeña pudiera desatarse y lucirse.

Algún día saldrá alguna entrevista a Remender, o a Opeña, y descubriremos la travesía en el desierto que ha supuesto ver publicado el final de Seven to Eternity varios años después. Lo mismo que pasó con Low, el comic de ciencia ficción de Remender junto a Greg Tocchini cuyo último tomo tardó 3 años y medio en ver la luz. Porque diría que igual que Seven to Eternity aburría a los lectores, tampoco enamoró a Jerome Opeña, al que le costó dios y ayuda seguir con la serie compatibilizando este comic con sus otros encargos en Marvel (y otras editoriales).

Y es que si los 9 primeros números salieron más o menos regulares, aunque con la sensación de casi-estafa que me provocó ver los números 7 y 8 dibujados por James Harren y no por Opeña, tuvimos que esperar un año y medio para que se publicara este tercer volumen en marzo de 2019. 17 meses para un tomo con tan sólo cuatro números USA. Esta espera, sumado al hecho que el comic realmente no me estaba gustando, hizo que no comprara el tercer tomo en su día, ya que además pintaba que este comic se iba a seguir demorando, cosa que se confirmó con el pasar de los meses. Finalmente, el pasado mes de agosto de 2021 se publicó la última grapa de Seven to Eternity, el número 17, con lo que el pasado septiembre salió el cuarto y último volumen, de nuevo con tan sólo 4 números, dos años y medio después de la publicación del tercero. Sin duda, parece que Remender está gafado, o no ha sabido tocar la tecla correcta para mantener interesados a sus colaboradores.

Aunque como digo no conecté para nada con la historia de Remender, saber que la historia finalizaba en el cuarto volumen me animó a comprar este tercer volumen para ponerme al día de cara a la compra del último tomo en cuanto salga, para así poder tener la historia cerrada. Mi afán completista comiquero en acción.

Y entrando a comentar este tercer volumen, ¡qué pena es ver a Remender fallar de esta manera!! Es tristísimo ver como el impresionante diseño de Opeña de los personajes y del mundo de Zhal se van a traste ya que la historia de Remender no consigue enganchar, ni crea ningún vínculo emocional (o de otro tipo) con ninguno de los personajes, haciendo que te de completamente igual su destino.

Parte del problema nuclear de Seven to eternity es que Remender falla en la construcción del protagonista, Adam Osidis. Tenemos un comic casi monopolizado por las elecciones de Adam y su onmipresente voz interior que nos cuenta su cambiante punto de vista, planteando que un héroe de valores inamovibles en el mundo real quizá sería un radical que pone su orgullo por delante de todo lo demás, incluso el bienestar de su propia familia. Sin duda, el Remender más nihilista concentrado en estas páginas, pero sin conseguir transmitir la empatía que sí generan los protagonistas de sus mejores comics, Deadly Class o Black Science. Y claro que el camino del héroe implica caer y levantarse, además de cometer errores, pero en este caso Remender no nos está dando casi nada a lo que agarrarnos.

Junto al problema de Adam Osidis, su relación con Garils, el Dios de los Susurros, es también un agujero negro que convierte la historia en el anti-entretenimiento. Leer este tomo de cuatro números USA y apenas 90 páginas de comic más las páginas iniciales de texto con el diario de Adam se me ha hecho super pesado. Estamos ante un comic bastante aburrido, en líneas generales, al que tampoco acabo de verle sentido al viaje en si de los protagonistas dentro del reino de Zhal, que un minuto está totalmente controlado por Garils para al segundo siguiente pasar a lugares en los que su poder carece de importancia. Por no acertar, no han acertado ni con la geografía del mundo o el viaje que realizan.

No, el título de los supuestos “7 para la eternidad”, no es representativo de la historia. De hecho, de estos 7 protagonistas, cada vez quedan menos con vida ya desde el primer volumen, y lo peor es que no puede importarnos menos el destino de sus viajes individuales y la duda sobre si sobrevivirán al final. De hecho, algunas sorpresas y traiciones no acaban de funcionar ya que como digo, Remender no ha conseguido crear personajes tridimensionales que nos creamos para empezar.

En lo positivo, al menos puedo decir que el climax de este volumen sí permite a Opeña lucirse y nos ofrece la épica más-grande-que-la-vida que se espera de un comic de fantasía épica que iba a construir un mundo que mirara de tu a tu a los grandes clásicos del género. Este climax es a lo que me agarro para confiar que al menos Remender va a saber cuadrar el final de la historia. Espero que no me falle.

Y es que como digo, Jerome Opeña en el dibujo con colores del veterano Matt Hollingsworth no podían estar mejor a partir de la historia de Remender. La narrativa de Opeña es una pasada y crea unas viñetas repletas de detalles de un mundo que hubiera podido ser interesante, si hubieran acertado la historia. Como decía al principio, me gustaría encontrar un video en el que Opeña hablara con sinceridad de su experiencia dibujando este comic.

Comparto unas páginas de este tercer volumen:

Definitivamente, Seven to Eternity pinta a que se dirige hacia el calificativo de “comic fallido”, y en este tercer volumen sigue sin acabar de ofrecer el espectáculo que los fans esperamos de unos autores con tanto talento. En unas semanas publicaré mi reseña del último volumen, esperando que al menos consigan darnos un final satisfactorio a la historia.

PUNTUACIÓN: 6/10

Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Batman: Caballero Blanco presenta – Von Frío de Sean Murphy y Klaus Janson

Tras comprar las miniseries Batman: Caballero Blanco y Batman: La Maldición del Caballero Blanco de Sean Murphy, no podía dejar de comprar el especial Batman: Caballero Blanco presenta – Von Frío escrito por Murphy y dibujado por el veterano Klaus Janson, que ha sido editado por ECC Ediciones.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

La saga del Caballero Blanco se expande en este especial escrito por el creador original Sean Murphy y dibujado por Klaus Janson (Batman)! ¿Qué conexión hay entre Victor Fries y los Wayne? La respuesta la encontramos en el pasado. En los albores del Tercer Reich, el joven Víctor comienza a cuestionar su código moral cuando la criotecnología de su padre se pone al servicio del mal.

Leyendo el artículo al final de este comic, uno entiende que cuando dos artistas que se respetan y se admiran mutuamente deciden colaborar en un proyecto en el que básicamente uno le pregunta al otro “¿qué quieres dibujar?”, la colaboración va a tener un feeling especial, un toque personal que se aleja de los trabajos de encargo que se ejecutan con profesionalidad pero sin corazón.

Esto es precisamente lo que hace especial este one-shot ambientado en el mundo del Caballero Blanco. Sean Murphy, el creador de este mundo, cede los lápices al veterano Klaus Janson, entintador entre otros del Daredevil de Frank Miller, para dibujar una historia ambientada en la Alemania nazi que sirve a Janson, cuya familia emigró a los Estados Unidos desde Alemania en los años 50, para exorcizar de alguna manera algunos demonios internos.

El también veterano colorista Matt Hollingsworth acompaña a Janson en este especial, ofreciendo una paleta de colores fría perfecta para el tono de la historia. Y debo decir que aunque en general nunca he sido demasiado fan del estilo de Janson, en este volumen le he visto muy entonado en todos los aspecto, en la ambientación, la composición de página y en general con las expresiones faciales y emotividad de algunas escenas. No está nada mal, sobre todo teniendo en cuenta que Janson ha cumplido 68 años este 2020.

La historia del origen en la Alemania nazi del judio Victor Fries, amigo y colaborador durante décadas de Thomas Wayne, es una historia quizá no muy original, al ser algo ya mostrado en numerosas películas y series de televisión, pero está contada con precisión y los justos toques de emoción. La historia de Fries es la de dos personas, el científico judío Jacob Smithstein y su amigo el empresario Barón Von Fries, y representa como el camino al infierno está lleno de buenas intenciones y como casi siempre los ideales y la ética se estrellan contra el muro del instinto de supervivencia. La Alemania nazi fue un triturador de todo lo correcto, y en medio de ese ambiente insano resultaba casi imposible revelarse, acabando por aceptar sumisamente lo que el Reicht mandaba, sin importar lo que ello significaba para amigos y vecinos judios.

Este comic representa un trabajo muy especial para Janson, y sirve para que Murphy aumente el mundo del “Caballero Blanco”, mostrando que este universo que ha creado dentro del sello Black Label de DC Comics puede abrirse a otro tipo de historias y especiales que lo doten de mayor interés y complejidad.

Batman: Caballero Blanco presenta – Von Frío es un buen comic que merece la pena ser leído independientemente de su conexión al universo de Caballero Blanco, y creo sinceramente que compensa de sobra el precio de portada.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¿Qué te ha parecido este comic? Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas a mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Grendel Tales: Devils and Deaths de Darko Macan y Edvin Biuković

Con permiso de Matt Wagner, Grendel Tales: Devils and Deaths de Darko Macan y Edvin Biuković es mi comic favorito de este universo publicado en la actualidad por Dark Horse. Un comic que denuncia el horror de la guerra inspirado en las vivencias de los autores durante la Guerra de los Balcanes.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

El Grendel Drago se está preparando para una muerte honorable contra un monstruo misterioso que vive a las afueras de la ciudad. Cuando la criatura resulta ser un espíritu afín, otra víctima que ha pagado el terrible precio de la guerra, Drago organiza un plan que les permitirá a ambos abandonar el mundo con dignidad.

10 años después de la muerte de Drago, el Clan Agram se encuentra en la guerra, y Goran, el hermano pequeño de Drago, se ha convertido en el mejor guerrero del clan. Desafortunadamente, es también el más insubordinado lo que hace que su compañía sea enviada a la línea del frente. El campo de batalla ofrece muchas lecciones para Goran, lecciones de miedo, amor y liderazgo. Goran aprenderá que esto último es más una carga que una bendición. Aunque es mucho mejor que la alternativa, el caos.

Creada por el escritor Darko Macan y el artista Edvin Biuković, cuyas experiencias reales en la destrozada Croacia alimentaron esta historia ganadora de varios premios.

Darko Macan nació en Zagreb en 1966 , donde aún reside, y tiene un título en historia y arqueología por la Universidad de Zagreb. Ha ilustrado y escrito numerosos cómics, sobre todo en croata. En 1993, su propuesta de la miniserie Devils and Death junto a su amigo Edvin Biuković enviada a Dark Horse fue milagrosamente aceptada, lo que les sirvió de puerta de entrada para la industria americana.

Fue nominado para los Premios Eisner en dos ocasiones: por Grendel Tales: Devils and Deaths y por Prayer to Sun. Como autor, ha escrito más de cuarenta historias cortas de ciencia ficción y de fantasía, dos novelas de ciencia ficción y tres libros infantiles. Ganó cuatro Premios SFERA y dos Premios Grigor Vitez.

Edvin Biuković (Croacia 1969 – 1999) debutó profesionalmente en 1987 y pasó varios años más trabajando en proyectos de cómics en Croacia donde colaboró con su buen amigo Darko Macan. Su gran oportunidad llegó en 1994 cuando Dark Horse publicó Grendel Tales: Devils and Deaths, su siguiente colaboración con Macan. Posteriormente se le pidió a la pareja que volviera a hacer una secuela de cuatro números, Devil’s Choices. En 1995, Biuković fue nominado en la categoría de Mejor Dibujante / Entintador y recibió el premio Russ Manning al Mejor Artista Revelación en 1995.

Además de en Grendel, Biuković trabajó para Dark Horse en los comics de Star Wars X-Wing Rogue Squadron #5-8 (con Michael Stackpole, escritor de las novelas, y Darko Macan, 1996), The Last Command #1-6 (Adapatación de la novela de Timothy Zahn junto a Mike Baron, 1997–1998).

En Vertigo, dibujó los cuatro primeros números de Human Target de Peter Milligan en 1999, y una historia corta para la antología Strange Adventures vol. 2 #2: “Third Toe, Left Boot” con Bruce Jones (1999).

En diciembre de 1999, murió repentinamente de un tumor cerebral en su ciudad natal, Zagreb, dos semanas después de que se le diagnosticara, a la edad de treinta años. Antes de su muerte, estaba trabajando en otro proyecto con Macan titulado Silver Sun, así como en un cuento que fue publicado póstumamente en 2000 en la antología de Vertigo Weird War Tales Special: “A Prayer to the Sun” junto a Darko Macan.

Por motivos legales y para evitar demandas, las editoriales no suelen aceptar “Unsolicited submissions”, es decir, propuestas de comics no solicitadas. Esto ya era una norma en las editoriales incluso en los lejanos años 90. Sin embargo, de forma milagrosa, la propuesta de comic de Macan y Biuković enviada desde Croacia por correo ordinario llegó hasta las oficinas de Dark Horse y consiguió llamar la atención de la editora Diana Schutz. Lo bastante para leerla y quedar enamorado por la potencia de la historia y los detallados diseños y páginas de muestra de Biuković.

Una de las cosas que más me llamó la atención de todo este milagro es saber cómo unos autores croatas llegaron a conocer la editorial Dark Horse o el trabajo de Matt Wagner en Grendel lo suficiente para enviarles una propuesta de comic. ¿Llegó el Grendel: War Child a las librerías croatas en 1992 a pesar de la guerra, o conocían el comic original publicado en Comico hasta 1990? Creo que ambas opciones pueden ser posibles y justificarían por qué creyeron que su historia inspirada en la Guerra de los Balcanes encajaba perfectamente en el mundo desolado que Orion Assante conquistó y años más tarde su hijo Jupiter hizo lo propio en War Child.

Entrando en materia, el tomo Grendel Tales: Devils and Deaths realmente se compone de dos miniseries, Devils and Deaths de dos números, publicada en 1994, y Devil´s Choice, una serie de 4 números publicada en 1995. El hilo conductor de ambas miniseries son los protagonistas, el veterano grendel Drago y su hermano pequeño Goran, que en Devil´s Choice, que viven en un pais indeterminado que bien podría ser la antigua Yugoslavia. Una tierra controlada por diferentes clanes y asolada desde hace años por sus interminables guerras civiles. Unas guerras en las que la única que parece ganar es la MUERTE.

Ambas miniseries ofrecen un terrible catálogo de los horrores de la guerra, una guerra incluso peor si tenemos en cuenta que son hermanos los que luchan. Empezando por el uso de niños y de radioactividad para acabar con el enemigo de la forma más rastrera, inmoral y terrible, algo que recuerda el uso de armas químicas durante la guerra de los Balcanes (no recuerdo qué bando).

Devils and Deaths es una historia triste, en la que aprendemos que las guerras causan muchos tipos de víctimas, y que en esa nueva realidad, los viejos guerreros o la vieja ética no tienen cabida. Hablo del protagonista, el Grendel Drago hermano mayor de Goran, pero esto es también aplicable a otros personajes, como el jefe del clan traicionado por su propio hermano.

Devil´s Choice, la segunda miniserie, está ambientada 10 años más tarde y está protagonizada por un Goran ya crecido que es el mejor guerrero de su clan, los Agram. Esta historia de cuatro números es aún mejor que la primera miniserie y resulta aún más terrible por el retrato descarnado de esta guerra de clanes.

Que puedan morir soldados después de firmada una tregua porque a un mando se le olvidó de llamar es algo tan dolorosamente real que asusta la forma tan fría y certera como es mostrado por Macan y Biuković. De igual forma, la historia se para en los verdaderos perdedores de toda guerra, los civiles que no tienen ideología o preferencia y son los que siempre mueren de forma indiscriminada, de forma que tienen que intentan conservar la vida con un clan o con el contrario cuando el frente cambia de dominador y que están cansados de escuchar que cada clan que llega a su pueblo está ahí “para ayudarles.”

E incluso más terrible es la facilidad con que se rompen alianzas por un cambio de opinión, haciendo que compañeros de batalla al día siguiente se maten entre ellos, algo que entiendo es 100% inspirado por las vivencias de los autores durante la guerra en la antigua Yugoslavia. La guerra no entiende de heroismos, solo de muerte y desolación, y aquellos que intentan hacer lo correcto a menudo no suelen acabar bien.

A pesar del tono desolador de la historia, hay quizá un toque de esperanza final reflejado en uno de los brillantes diálogos de la historia:

“Igor creía honestamente que hacía lo que era mejor para su clan”

“Todos hacemos lo que pensamos que es lo mejor. El problema empieza es cuando las ideas y los principios nos hacen que nos olvidemos de la gente.”

“El liderazgo da asco.”

“Pero la alternativa es el caos, y es incluso peor, créeme.”

Pero incluso esta esperanza se va a construir sobre la sangre de los enemigos derribados, lo cual al final no se si perpetúa el círculo de violencia.

En el apartado artístico, Biuković era un verdadero fuera de serie. Sus lápices tenían el detallismo propio de los autores europeos, creando unos personajes repletos de carisma que transmiten una enorme humanidad, sobre todo en los pequeños detalles, en la forma en que mueven sus manos o en las expresiones faciales. Sus personajes respiran complicidad, amistad y odio encarnizado, en unas páginas repletas de detalles y fondos, en los que además dibuja de forma sensacional las armas, vehículos e indumentarias militares. Por si fuera poco, Biuković era también un maestro en narrativa, creando una viñetas que ayudaban a que la historia fluyera, congelando el plano en el momento más importante además de ofrecer una buenísima continuidad en las pocas pero impactantes escenas de acción.

Hay un montón de momentos dramáticos y dolorosos, y están perfectamente contados en las páginas. Quizá lo que más me estremeció es la forma en que los personajes llegan a interiorizar como normales las diferentes matanzas que se van cometiendo durante ambas historias, de forma en que la muerte forma parte de las vidas de toda esta sociedad de clanes.

Si el dibujo es bueno, la guinda del pastel es contar con el veterano Matt Hollingsworth en los colores, que crea una paleta de colores grises perfecta para el tono bélico que la historia necesita, adornada con salpicaduras sangrientas cuando la ocasión lo requiere.

Comparto para que lo disfrutéis algunas páginas del primer número de la segunda miniserie, Devil´s choices:

A pesar de no ser de Matt Wagner, creo que Grendel Tales: Devils and Deaths es mi obra favorita de este universo. Una historia maravillosa que todos los amantes del comic deberían disfrutar

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

 

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

 

 

Crítica de Batman: La maldición del Caballero Blanco de Sean Murphy

Tras el éxito de crítica y público de Batman: Caballero Blanco, Sean Murphy continúa la historia con Batman: La maldición del Caballero Blanco, segunda miniserie ambientada en esta Gotham en la que el Joker fue durante unas semanas un héroe para la ciudad. Y debo decir que el resultado final me parece mucho más acertado de lo que esperaba.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡La explosiva continuación de la aclamada miniserie Batman: Caballero Blanco! El escritor y dibujante Sean Murphy (Punk Rock Jesús) retoma su exitosa versión del mundo del Hombre Murciélago en esta serie limitada de ocho entregas. Un fantasma del pasado entra en juego para exponer un impactante secreto de la familia Wayne y para sembrar el caos en Gotham City. ¡El nombre del caballero es Azrael! Mientras Batman se esfuerza por proteger a la ciudad y a sus seres queridos, la verdad sale a la luz. ¡Preparaos para conocer a nuevos villanos y a inesperados aliados en este nuevo capítulo de la saga del Caballero Blanco!

Batman: La maldición del Caballero Blanco es una miniserie de 8 números editada dentro del sello Black Label de DC Comics que amplía el mundo presentado en Batman: Caballero Blanco, continuando los conceptos de dicha miniserie e inspirándose en la rica historia de Batman para introducir a un interesante Jean Paul Valley (AZRAEL), que sustituyó a Bruce Wayne en el puesto de Batman tras el ya clásico Knightfall, para llevar más allá la historia de Bruce y Gotham.

Narrativamente, una de las cosas que no me gustó de Batman: Caballero Blanco fue que Murphy empleara el viejo tópico culturilla de que Batman no sería creíble en el mundo real y que en lugar de apalizar criminales debería emplear su fortuna para aplicar cambios radicales en la sociedad que erradicaran la pobreza. Dicho esto, una vez este mundo y sus reglas ya han quedado establecidos, Murphy los utiliza con acierto en esta segunda serie, centrando el foco en un Bruce que descubre que han habido ricos que se han aprovechado del sistema durante años, además del descubrimiento de una verdad sobre el origen de su familia que alterará para siempre el legado de los Wayne en Gotham.

En Caballero Blanco, Batman era secundario en un comic que tenía a Jack Napier / Joker de gran protagonista. En esta segunda miniserie ya tenemos a un Batman protagonista absoluto, aunque seguimos teniendo junto a él al elenco de secundarios de la anterior miniserie, destacando Harley Quinn, Joker, Barbara Gordon / Batgirl y el Comisario Gordon.

Sean Murphy presenta un guión muy acertado, en mi opinión, centrado en ofrecer una historia quizá más superheróica que la anterior, pero donde todo sucede más orgánicamente. Además, en cada una de las 8 grapas presenta unos estupendos cliffhangers que mantienen al espectador completamente enganchados durante todos estos meses, que han explotado en un estupendo climax final que altera para siempre el mundo de Bruce Wayne.

Artísticamente, Murphy junto a Matt Hollingsworth en los colores ofrecen un espectáculo de gran consistencia, y mantiene todas las señas de identidad de la primera miniserie, creando momentos de una potencia visual bestial. Además, Murphy sigue jugando con elementos históricos de Batman y utiliza elementos no sólo de los comics, sino de las película, creando momentazos que me dejaron con una sonrisa en el rostro.

Batman: La maldición del Caballero Blanco me ha gustado mucho más que Caballero Blanco y me ha dejado con ganas de más. Entiendo que Sean Murphy ha encontrado un filón y espero con ganas a ver cómo continúa la historia.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Batman: Caballero Blanco de Sean Murphy

Sean Murphy ha creado en Batman: White Knight una interesante visión alternativa del Joker y su relación con Batman. Un comic perfecto para inaugurar el sello Black Label de DC Comics en la que se da libertad (casi) total para contar nuevas historias con los mayores iconos de DC.

PUNTUACIÓN: 7/10

Ambientada en un mundo en el que el Príncipe Payaso del Crimen se ha curado de su locura, Batman: Caballero Blanco sigue al hombre ahora conocido como Jack Napier en su misión de sanar la ciudad a la que solía aterrorizar. Tras reconciliarse con su sufrida compañera, Harley Quinn, pone en marcha una campaña de difamación cuidadosamente orquestada para desacreditar a la única persona a la que ve como el auténtico enemigo de Gotham City: Batman.
Su cruzada saca a la luz décadas de corrupción en el seno del Departamento de Policía de Gotham City y lo convierte en concejal y héroe de la lucha por los derechos civiles. Pero los pecados de su pasado vuelven para poner en peligro todo lo que ha conseguido y la distinción entre salvador y destructor empieza a difuminarse, tanto para el Joker como para Batman… y con ella, las esperanzas depositadas en el futuro de Gotham.
El aclamado guionista y dibujante Sean Murphy nos entrega un extraordinario análisis de los mayores antagonistas del mundo del cómic en Batman: Caballero Blanco, donde explora temas como la justicia, la corrupción, el activismo y los abismos más oscuros de la enfermedad mental. Esta impresionante novela gráfica, que recopila los ocho números de la miniserie, marca también el debut del sello Black Label de DC, en el que aparecen personajes clásicos de DC en historias completamente nuevas e independientes, escritas e ilustradas por guionistas y dibujantes de talla mundial.

En los 15 años desde que publicó Off Road, su primera novela gráfica de creación propia, Sean Murphy se ha labrado una sólida carrera profesional gracias a su colaboración con algunos de los mejores escritores mainstream, con comics como Joe The Barbarian con Gran Morrison, Crononautas con Mark Millar, American Vampire y The Wake con Scott Snyder o Tokyo Ghost con Rick Remender, entre otros trabajos. El trabajo de dibujante de guiones ajenos lo alternó con otras obras en la que hacía de autor completo, entre las que destacaría su Punk Rock Jesus de 2012.

Esta consistencia creativa sin duda fue lo que hizo que DC Comics de abriera las puertas para la creación de esta serie dentro del sello Black Label. Batman: Caballero Blanco fue publicada originalmente como una miniserie de 8 números entre octubre de 2017 y mayo de 2018, consiguiendo un gran éxito de crítica y público, refrendado con las posteriores recopilaciones en tapa blanda y hardcover.

El principal atractivo de este comic es ver una historia con un Joker (Jack Napier) “bueno” enfrentado a un Batman totalmente desequilibrado y over-the-top que haría las veces de villano. Además, Murphy aprovecha para transmitirnos sus inquietudes frente a algunos de los tópicos del comic de superhéroes en lo referido a que estos personajes combaten los síntomas pero no hacen nada contra las causas reales de la pobreza. Y en concreto sobre Batman, lo absurdo de combatir con los puños cuando podría erradicar la pobreza (y con ello el crimen) de Gotham usando su inagotable riqueza para cambiar la sociedad.

Teniendo en cuenta los cientos (miles?) de comics que repiten estos clichés una y otra vez, siempre mola leer a un autor que plantea nuevas preguntas sobre el género y que consigue que una historia de Batman sea fresca y sorprendente. Además, veo a Murphy un autor bastante inteligente que tiene unas ideas brillantes, como es el hecho objetivo que la actual Harley Quinn que vemos en los comics poco o nada tiene que ver con el personaje creado por Paul Dini en la serie de animación Batman: The animated series. Ante esta realidad, Murphy tiene una idea genial y opta por presentar en su comic a la novia de Joker como dos personas diferentes, como si fueran los diferentes Robins de Batman, con la diferencia que dada la demencia de Joker, no se había dado cuenta que la primera Harley le abandonó y otra más joven había tomado su lugar. Argumentalmente, la idea me parece bestial.

En lo que Murphy es un fuera de serie es en su faceta como dibujante. Hay que reconocer que sólo por su dibujo merece la pena pagar por tener sus comics en nuestras estanterías. Su estilo tiene siempre un toque fresco que hace que entres sin problemas en la historia y quieras leer lo que Murphy quiere contarnos, y consigue transmitir perfectamente los sentimientos y el drama alrededor de los personajes. Su estilo no es necesariamente realista, optando a veces por utilizar elementos expresionistas alejadas del realismo para enfatizar los momentos más potentes.

Habitualmente, su composición de página cuenta con numerosas viñetas, empleando el recurso de colocar pequeñas viñetas con caras que nos muestren lo que piensan o sientas algunos personajes ante lo que está pasando. Este uso de páginas con 6-9 viñetas hace que cuando coloca una splash-page, su impacto visual sea mayor. Además, Murphy también suele utilizar una narrativa horizontal uniendo dos páginas para romper el ritmo de lectura creando también momentos de mayor impacto.

Además, su otra gran virtud es su estupendo diseño de producción, por usar un término cinematográfico. Dado que estamos en una historia propia fuera de continuidad, Murphy emplea sin problemas elementos de las películas, como son los Batmobiles de Tim Burton o Christopher Nolan. Además, La identidad de Joker es Jack Napier, referencia clara al personaje interpretado por Jack Nicholson, aunque narrativamente no tengan nada en común. Además, el arma final está sacada directamente de Batman y Robin de Joel Schumacher. Aunque estos detalles no aportan a la historia general, si consiguen sacar una sonrisa al fan/lector veterano.

Batman: White Knight cuenta con colores de Matt Hollingsworth, uno de los mejores coloristas del medio que ya había colaborado en otras obras de Murphy, y la sensación que trasmiten en la de un equipo perfectamente engrasado, con un color planteado a destacar el arte de Murphy y enfatizar los numerosos elementos dramáticos.

Como véis, hay muchos elementos positivos en este comic y en general en Murphy como autor, y globalmente creo que Batman: White Knight es un buen comic de Batman que puede gustar tanto a lectores veteranos que busquen una historia diferente de sus personajes favoritos, como a nuevos lectores que a lo mejor sólo conocen a Batman y el Joker por las películas.

Sin embargo, también debo entrar en las cosas que no me han gustado de este comic, para lo cual voy a entrar a comentar algunos elementos de la trama CON SPOILERS.

En primer lugar, comentaba arriba que Murphy me parece un autor inteligente con buenas ideas. Sin embargo, la lectura de sus comics también me transmite la sensación que realmente Murphy no es tan inteligente cómo él se cree que es. Por un lado, a pesar de que sus premisas e ideas son interesantes, nunca consigue cerrarlas todo lo bien que sería deseable, dejándome siempre con la miel en los labios, pensando que esa idea podía haber dado más de si con un mejor desarrollo.

Por otro lado, Murphy parece querer resaltar lo alejado que estaría Batman del mundo real, sobre todo en el aspecto social, y como sus comics están llenos de clichés.

Es cierto que el mundo del comic tiene muchos clichés, siendo el primero y principal el que no pueden haber cambios que alteren el status-quo, ya que los universos de DC o Marvel buscan parecerse al “mundo tras tu ventana”. Batman no podría existir en el mundo real, sería indudablemete detenido y encerrado como un loco, pero tampoco la oscura y corrupta Gotham tiene nada de realista, a pesar de ser el único espacio posible para que Batman tenga sus aventuras en los comics.

Murphy destaca la existencia de estos clichés, pero su historia está llena de los mismos convencionalismos que son tan irreales como lo que él critica. Por ejemplo, cuando Batman persigue a alguien y con recibir un puñetazo la persecución termina y el villano escapa. O las batallas campales de villanos contra policías, en las que no se sabe como todos huyen sin más. O el uso por parte de los villanos de un super arma que amenaza con destruir la ciudad en el climax. No hay nada tan convencional como esto último.

Además, hay sobre todo un elemento que no me funciona en esta historia, y es cuando el curado Jack Napier se defiende en un tribunal acusando a la policía de crear artificialmente a un “supervillano” a partir de un vulgar ladrón que nunca había matado a nadie, de forma que así la ciudad recibió cientos de millones del gobierno para luchar contra los supervillanos y como fondos para la reconstrucción de las zonas dañadas. Fondos que posteriormente acabaron no ayudando a los inocentes sino en manos de empresarios corruptos que especulaban inmobiliariamente, haciendo negocio con el dolor de la ciudad.

Esto me choca porque narrativamente podría ser plausible si Joker fuera el único supervillano de Gotham, pero justo a continuación, Murphy incluye en la historia a Mr. Freeze, Killer Croc, Poison Ivy, El sombrerero loco con sus aparatos de control mental o Clayface. Es decir, los supervillanos con super poderes SI existen, y la destrucción que generan es real independientemente de si existe el Joker o no.

Unido a esto, Murphy plantea una premisa imposible para justificar que Joker pueda convertirse en “bueno” en su historia, que es que nunca mató a nadie. Esto en si ya genera un problema, ya que entonces este Jack Napier NO es Joker, el villano principal de Batman, sino otra cosa. Lo cual no es bueno o malo a priori, depende de su desarrollo, y en este caso a mi no me ha cuadrado.

Ampliando este aspecto, la premisa inicial de “un Joker bueno se enfrenta a un Batman malo” tampoco llega a ser explotada todo lo bien que hubiera sido deseable. No solo porque este Joker como comentaba no es tan malo ni siquiera al comienzo, sino porque tampoco llegamos a ver nunca a un Batman malo. No se si porque Murphy no quiso desarrollarlo o porque DC acabó poniendo reparos, pero lo peor que se puede decir de este Batman es que está un poco más desequilibrado de lo normal por motivos que se explican en el comic, y que acaba recobrando el equilibrio perdido.

A ver, no me malinterpretéis. La realidad es que a pesar que estos aspectos no me han cuadrado del todo, la realidad es que este Batman: White Knight es un comic muy disfrutable que cuenta con un apartado artístico estelar y una historia ligera. Pero sí me molesta que porque Murphy plantee en su historia alguna preocupación social, ésta sea vista como más adulta o más seria que los comics normales, cuando cuenta con las mismas inconsistencias y clichés que el resto de historias del personaje.

Aunque igual que digo esto debo decir también que esta visión de Joker de Sean Murphy me parece mucho mejor, mejor planteada y ejecutada, que por ejemplo, el desastroso Joker de Todd Phillips, que también busca crear la figura de un héroe de las clases populares frente a los poderosos, creando una de las películas más terriblemente tramposas de los últimos años.

Batman: White Knight es un comic super entretenido que me reafirma que me encanta el Sean Murphy artista pero no tanto el escritor. En todo caso, posee los suficientes elementos positivos para que quiera leer más comics ambientados en este mundo.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!