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Crítica de Las Tortugas Ninja: El último Ronin 1 de Eastman, Laird, Waltz, Escorza y Delgado (ECC Ediciones)

No tenía a priori intención de comprar Las Tortugas Ninja: El último Ronin, la historia crepuscular del último héroe que busca venganza contra los que mataron a su familia. Finalmente no me pude resistir y gracias a ECC Ediciones me he encontrado con un comic super entretenido que me ha enganchado.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡El evento tortuguil del año ya está aquí! Nueva York, el futuro. Una ciudad muy diferente a la que conocemos hoy. En sus calles, la última Tortuga Ninja emprende una cruzada: busca justicia para su familia y para sus amigos caídos. Bienvenidos a una de las historias más memorables de las Tortugas Ninja, basada en una idea original de los creadores de los personajes, Kevin Eastman y Peter Laird, desarrollada para los lectores modernos por el guionista del exitoso reboot, Tom Waltz, en colaboración con los dibujantes Esau e Isaac Escorza, Ben Bishop y el propio Eastman. ¿Quién es el último Ronin?

The Last Ronin se basa en un concepto inédito de 1987 de Eastman y Laird que no llegaron a realizar heredero de The Dark Kight Returns de Frank Miller y que de alguna manera serviría de epílogo a la colección. Tras los desencuentros entre ambos, que son de sobra conocidos y no han remitido con el paso de los años. No es que ambos creadores se hayan vuelto a reunir, aunque el cheque lo cobrarán igual, sino que empleando esta idea original, el actual guionista de las Tortugas Tom Waltz ha actualizado la historia junto a Kevin Eastman, que ha realizado los bocetos del comic. Los hermanos Esau e Isaac Escorza dibujan el comic con colores de Luis Antonio Delgado.

No puedo decir que sea un gran fan de las Tortugas Ninja. En los 90 compré y disfruté los comics publicados por Forum y vi las película en imagen real y la serie de televisión de animación, pero tampoco pasó nada cuando la Tortugamanía desapareció y sus comics dejaron de publicarse en España o sus películas dejaron de rodarse. De hecho, no he sentido la necesidad de comprar el reinicio de las Tortugas Ninja que ECC ha empezado a publicar en España. Y sin embargo, el anuncio de este comic y las opiniones increíblemente positivas que está recibiendo en redes sociales hizo que me picara el gusanillo y no me pudiera resistir.

Y entrando en la valoración de este comic, la verdad es que me ha gustado mucho. Y el caso es que todo tiene una tremenda familiaridad que tenía todos los números para provocar rechazo ante un cliché sacado del TDKR de nuevo repetido, algo que hemos visto y leído hasta en la sopa. Y sin embargo, El último Ronin me funciona y me parece un comic super entretenido.

Tom Waltz camina una fina línea entre el homenaje y la repetición, pero al plantear la historia desde la acción, consigue que nos metamos de lleno en esta historia de venganza, haciendo que las 40 páginas de este primer número pasen como un suspiro. Hay un elemento muy chulo de esta historia y es que de alguna manera funciona como final de la historia para cualquier fan de las Tortugas, no únicamente de los comics. Un chaval que como yo que viera las películas de los 90 o la serie de animación y que ahora es adulto leerá este comic y sentirá que también existe conexión emocional entre sus hobby de adolescencia con esta historia crepuscular, lo cual es una buenísima noticia para hacer que el comic funcione.

No conocía a los hermanos Esau e Isaac Escorza que dibujan el comic, pero la verdad es que me han gustado. Las coreografías de acción están muy bien mostradas y tienen un toque sucio que conecta con los comics indys de los 80 de los que surgieron Eastman y Laird, consiguiendo que el comic funcione por si mismo y en su faceta de heredero espiritual de esa época.

El último Ronin es un acierto como comic de acción, pero también triunfa gracias a su evidente faceta de entretenimiento nostálgico. A todo ello hay que sumarle otro detalle, y es que Tom Waltz construye un misterio alrededor de la identidad del Ronin protagonista que también consigue atraparnos durante la lectura. ¿Se trata de Leonardo, Raphael, Michelangelo o de Donatello? Que tenga todas las armas de sus hermanos y que en el comic no existan antifaces de colores que los diferencie como en la serie de animación plantea una tensión sobre su identidad que no es resuelta hasta la última página del comic y que es para mi otro de los multiples aciertos de comic.

De hecho, que esta miniserie tenga sólo 5 números también me parece un plus, ya que asegura que la historia va a ir al grano y no se va a eternizar. Es una lástima que su periodicidad sea bimensual, pero es algo lógico teniendo en cuenta que la serie NO ha terminado todavía en USA. En resumen, un perfecto número inicial que me ha enganchado totalmente a este Último Ronin.

Comparto las primeras paginas del comic:

El último Ronin es la historia perfecta de las Tortugas Ninja que me pedía el cuerpo, no puedo estar más satisfecho de haber comprado este primer número, compraré el resto de la serie encantado.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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¡Saludos a todos!

Leyendo Batman de Tom King números 28-43 ECC Ediciones (54-85 USA)

Hoy voy a probar algo distinto en el blog. En lugar de realizar la típica reseña al uso, quiero compartir mis impresiones a nivel general del final de la etapa de Tom King en Batman, que finalizó hace unos meses en el número 85 USA (nº 43 ECC Ediciones).

PUNTUACIÓN: 5/10

ARTÍCULO CON SPOILERS.

Hace dos años y medio de mi última entrada sobre el Batman de Tom King. En ese momento, me quedé justo a continuación de su polémica boda con Catwoman, con el maravilloso arco Días Fríos con Lee Weeks publicado en el número 27 de ECC Ediciones (nos. 51-53 USA). Y en ese artículo ya comentaba que King nos había dado lo mejor y lo peor en esos números, con números sueltos brillantes pero una gran historia río que aunque se notaba de gran ambición, empezaba a flaquear.

Gracias a mi amigo Félix he podido leer las 16 grapas de ECC que completan la etapa de King en Batman, a falta de la miniserie Batman & Catwoman que aún se está publicando, correspondientes a los números 28 a 43 españoles, en los que se incluyen los números 54 a 85 USA y varios especiales. Un primer elemento a resaltar es este precisamente, que teniendo un amigo que me podría dejar las grapas de Batman en cualquier momento, yo dejé de comprar Batman tras el final de la decepcionante etapa de Snyder y Capullo, durante todos estos meses no sentí la necesidad o la curiosidad de leer estos comics, dado que cada vez conecto menos con el estilo y la narrativa de King.

Ahora que encontré la tranquilidad mental para afrontar esta larga etapa, me he decidido a leer de un tirón estas 32 grapas USA, en el convencimiento que la experiencia mejoraría frente a la lectura mensual fraccionada.

En estos 35 números hemos tenido varios arcos narrativos. Tras un número unitario centrado en la relación de Bruce Wayne y Dick Grayson dibujado por el genial Matt Wagner (número 54 USA), King nos plantea Bestias de carga (55-57 USA), un arco dibujado por Tony Daniel en el que KGBestia hiere gravemente a Nightwing y Batman empieza a entrever que SI hay una mente maestra que ha estado manejando los hilos de sus últimas desgracias. Estos cuatro números son ilustrativos de la inteligencia de Tom King y su dominio del ritmo narrativo y el drama, al presentar un número centrado en Dick para que recordemos (por si hiciera falta) lo mucho que nos gusta el personaje previo a que le pegue un tiro en la cabeza y le haga perder la memoria, quitándole de en medio para lo que estaba por venir.

Tras este shock para Batman, Alas de tiranía se desarrolla en los números 58 a 60, con dibujos de los maravillosos Mikel Janin y Jorge Fornés. Un arco en el que King analiza la relación de Batman y el Pingüino, mientras éste intenta compartir la información clave clave que posee sobre el dominio de Bane de Arkham y como ha puesto un plan para destruir a Batman, como ya vimos en el epílogo del número 50 de la boda.

Hasta este momento, estos 4 comics españoles me estaban gustando, dentro del ritmo pausado de King y los enormes monólogos que acompañan las páginas que empezaban a hacérseme bola. El primer gran problema de esta etapa viene del siguiente arco: Pesadillas (61-63, 66-69 USA), publicados en los números 32, 34 y 35 de ECC. Y es que en medio de este arco, y como ejemplo de una cuestionable planificación de DC, se publicó en los números 64-65 USA de Batman y Flash en crossover El Precio, que continúa la reunión de estos personajes que inauguró “La chapa”, unos números con guiones de Joshua Williamson.

Volviendo a Pesadillas, tras el anticlimático final de Alas de tiranía, Bane y el Batman de Flashpoint Thomas Wayne de una realidad alternativa han vencido a Batman ¡fuera de plano! y le mantienen en Arkham sedado. Durante los larguísimos 7 números de este arco, Batman tendrá que darse cuenta que está durmiendo y viviendo situaciones que no son reales, pero a la vez le permitirán enfrentarse con sus demonios internos, como lo que provocó que Selina Kyle le abandonara antes de la boda. Estos siete números están maravillosamente dibujados por Travis Moore, Mitch Gerads, Mikel Janin, Jorge Fornés, Lee Weeks, Amanda Conner y varios artista y Yanick Paquette. Pero se me hicieron eternos con una verborrea que hacía que los comics se hicieran antipáticos de leer, con una trama que claramente King había alargado en demasía.

Tras despertarse del sueño, Batman inicia el que hubiera sido el contraataque contra Bane y Thomas Wayne, de no ser porque es barrido del mapa de forma humillante, lo que nos lleva a La caída y los caídos (70-74 USA, 36-38 ECC), un arco centrado en la relación entre Bruce y Thomas Wayne, en el que el Batman Flashpoint intenta modelar a Bruce a su imagen y semejanza, mientras veremos la diferencia entre las vidas que vivieron estos Waynes tan diferentes y a la vez, tan parecidos. Con los estupendos dibujos de Mikel Janin y Jorge Fornés, a pesar del enfrentamiento final entre ambos, al final de este arco tenemos a un Bruce Wayne roto que no representa una amenaza para Bane.

Esto nos lleva a Ciudad de Bane, el larguísimo arco final de Tom King en Batman, desarrollado en 11 largos números (números 75-85 USA, 38-43 ECC). Con dibujos de Tony Daniel (2), Mitch Gerads, John Romita Jr (2), Mikel Janin (2), Clay Mann (2) y Jorge Fornés, a pesar de la calidad individual de cada dibujante, el resultado final es un batiburrillo a la que le falta la más mínima consistencia.

Mientras Thomas Wayne se llevó al desierto a Bruce, Bane se ha hecho con el control de Gotham gracias a un ejército de supervillanos que han derrotado a todas las fuerzas del orden y a los miembros de la Bat-Familia. Y para que Bruce pueda volver, antes tendrá que recomponerse física y emocionalmente. La llegada de Selina en el momento justo permitirá a la pareja recomponer su relación, pasar página del dolor que provocó su ruptura recordando que son almas gemelas destinadas a compartir un amor eterno mientras sigan con vida, y poner en marcha una jugada maestra preparada por Bruce antes incluso de su caída que derrote a Bane. Sin embargo, la victoria final de Batman frente a Bane y Thomas Wayne quedará empañada por la muerte de Alfred, uno de los personajes más queridos por los fans de Batman, lo que hace que se abra una nueva situación inédita en los 40 años que llevo leyendo las aventuras del Caballero Oscuro en continuidad.

En lo positivo, hay que agradecer las ganas de King de contar una historia diferente de Batman, y la ambición ante su idea de hacer una gran historia río de 100 números, que finalmente fueron recortados y se quedaron en 85. Toda la etapa de King está planteada para desmontar la frase clave que Joker le dijo a Catwoman y que provocó que le abandonara en el altar: “Él no puede ser feliz. Y seguir siendo Batman.” Tras un calvario a manos de Bane y Thomas Wayne, Bruce aceptará que SI puede ser feliz con Selina y seguir siendo Batman y defendiendo a los ciudadanos de Gotham. Esta clave, permitir que Bruce sea feliz, rompe una dinámica de ¿40 años? en el que DC impuso el Batman oscuro y afligido probablemente a partir de The Dark Returns y Batman: Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli, cosa que por ejemplo no pasaba en los 70 durante las etapas de Denny O Neil y Marshall Rogers.

La relación de Bruce y Selina es un amor maduro y sereno que me parece una de las grandes historias de DC de los últimos años. Una relación que ha estado tan bien contada y en la que hemos conocido tan bien la psicología de Bruce y Selina que hace que recuerde con vergüenza ajena anteriores representaciones de esta relación como el penoso Catwoman 1 de 2011, en el reinicio de los Nuevos 52, en el que convirtieron a Selina en un pedazo de carne sexualizada que visto ahora da mucha grima. Pensando en las estúpidas normas que la DC de Dan Didio impuso durante el reinicio de 2011 de los Nuevos 52 con restricciones a que los héroes se casaran o tuvieran hijos porque eso les haría parecer mayores ante las nuevas generaciones de lectores, me alegra que DC se haya atrevido a quitarse complejos y permitiera a King contar esta historia. Demostrándose una vez más que no hay malas historias (o personajes), sino autores y editores mediocres que no saben qué hacer con ellos.

La historia de King se siente como una única historia río en la que todo parece previsto de antemano y todos los secundarios tienen su importancia. Un ejemplo de esto es el detalle de la kriptonita metálica presentada en unas páginas de complemento en un Batman: Secret Files que muchos meses después va a ser el mcguffin que solucione el problema de Gotham Girl con sus poderes. Como ese ejemplo los hay a montones, con escenas sueltas que parece no pintan nada cuando se publicaron inicialmente que luego conectan y sirven para construir y dar un nuevo significado más adelante. Debido a la extensión, creo que no me equivoco si digo que esta etapa de Batman va a ser el trabajo más complejo que King ha realizado como escritor.

También debo reconocer que a veces es mejor apuntar al sol y quemarse como Icaro a pasar inadvertido. En este sentido, no dudo que King prefiere mantenerse en el escaparte mediático pudiendo escribir los comics que elija en cada momento a costa de generar polémica y división de opiniones entre los fans del Hombre Murciélago. Pero incluso a pesar de no conectar con la forma en que nos ha contado esta historia, no dudo que seguro King tiene un público fiel que agradece sus ticks y su narrativa super descomprimida.

También dentro de lo positivo, Batman es el comic más vendido de DC de largo de los últimos 20 años, así que no hay duda que los dibujantes van a ser unos fuera de serie. Y en este sentido, poder disfrutar de los españoles Mikel Janin y Jorge Fornés, o John Romita Jr y Lee Weeks, ha sido una pasada. Tony Daniel menos, las cosas como son. Aunque igual que digo esto, la falta de consistencia artística de esta etapa, publicada en Estados Unidos de forma quincenal, también acaba siendo un pero que hace que no disfrute de estos comics como me hubiera gustado.

Y hasta aquí, lo positivo. Realmente me gusta mucho la relación de Bruce y Selina, y reconozco la complejidad de la propuesta de King. Pero la ejecución me ha parecido lamentable. Empezando obviamente por la duración. 85 números para esta historia han sido demasiados, de hecho es quedarme muy corto. King simboliza actualmente lo peor del decompressing storytelling, contando en una grapa la nada y haciendo que arcos de 5 o 6 números te dejen siempre con la sensación que eso mismo podría haberse contado mejor con la mitad de páginas.

Que la historia tenía problemas narrativos queda claro desde el momento que DC cortó por lo sano y no dejó llegar a King hasta la mágica y soñada cifra de 100 comics como guionista de Batman, algo que King afirmaba que quería conseguir una y otra vez en las entrevistas de la época. Incluso Mikel Janin comentaba en un Salón del Comic de Barcelona que estaba seguro que King llegaría hasta el número 100 y le había contado sus planes para llegar hasta ahí. Incluso siendo Batman, el comic más vendido de DC Comics, entiendo que la editorial vio que el alargamiento excesivo estaba perjudicando las ventas de sus serie estrella por lo que optó por acortar los plazos y forzar el final anticipado.

Hay una corriente de opinión que dice que dado que los comics son un hobby caro (lo es), las grapas deben ser densas para que al menos nos cueste leer el comic un rato. Entiendo el sentido de esta opinión, porque es realmente frustrante leer un comic (¿he oído Bendis?) y comprobar que contiene dos escenas que se leen literalmente en tres minutos. Pero eso es una cosa y otra es el pomposo y sobrecargado estilo literario de King que convierte las páginas de los comics casi en historias ilustradas, empleando numerosas splash-pages para poner larguísimos diálogos en voz en off de personajes que no están en la escena y cuentan una historia diferente a lo que estamos viendo en imágenes. Algo que incluso sabiendo que al final todo adquiere sentido, convierte la experiencia de lectura en desagradable.

King estuvo tan concentrado con la complejidad general y en conseguir que todo cuadrara que se olvidó de lo principal que debe ser un comic de superhéroes: ENTRETENIDO. Y lamentablemente, un montón de grapas se convierten en un coñazo. Literalmente. Como digo, me gusta la relación de Bruce y Selina. Pero no son necesarios dos comics enteros de ellos hablando y dándole vueltas a los mismos temas redundantes para mostrarla a los lectores. Pensaba que la experiencia lectora mejoraría si leía todos estos comics de un tirón, pero es justo lo contrario. Esta sobrecarga de Tom King hizo que aún le viera más claramente todas sus costuras narrativas y todos los momentos alargados que alguien debería haberle hecho ver que se podrían haber contado mejor si fueran más cortos.

Pero más allá del continente o del estilo de King como escritor, el problema es que la historia en si, una vez la has leído de un tirón y piensas en ella, es ridícula hasta decir basta, haciendo que la suspensión de credulidad salte por los aires en numerosos momentos. El comic se caracteriza por estar repleto de personajes inteligentísimos que maquinan sus planes con meses de adelanto sin equivocarse nunca en nada. Empezando por un Bane que ¿se deja derrotar en “Yo soy Bane” para que Batman le encarcele en Arkham para así hacerse con el control de Gotham desde dentro? Ridículo. O qué decir de Batman, que descubrimos que empezó a planear su contra-ataque ya contando con ser derrotado en primer lugar y que esa derrota le permitiría aprender los conocimientos para derrotarles más adelante. En serio, es que este comic es así todo el rato con todos los personajes. Thomas Wayne también es así, lo que al final resulta cargante, redundante y muy poco entretenido.

Y qué decir de Alfred. Su muerte me ha dolido, porque es un personaje que me ha acompañado toda la vida. Pero peor es descubrir que él también planeaba por adelantado y se deja matar porque sabe que con su muerte Batman podrá salir victorioso frente a Bane y Thomas Wayne y si estuviera vivo sería un elemento de chantaje que provocaría la muerte de Bruce. Es emocionante la despedida en la que vemos una vez más que Alfred quiere a Bruce como si fuera su hijo. Porque lo es. Pero la forma en que nos cuentan su sacrificio me pareció patética. Y aparte del shock que esta muerte provoca, ¿realmente era necesario matar a Alfred? Sinceramente, me pareció algo de cara a la galería, como si King estuviera desesperado por intentar que se le recuerde por algo importante, la relación de Bruce y Selina no debe serlo, y para lograrlo acudiera al shock que la muerte de Alfred sabía que iba a provocar. Aunque obviamente algo así no puede hacerse sin el beneplácito de los editores, así que en este caso la responsabilidad es compartida, no sólo de King.

Inicié el artículo reconociendo que cada vez conecto menos con al forma de hacer historias de Tom King. Sin embargo, también es cierto que empecé a leer estos comic confiando que me gustaran. Cosa que no llegó a suceder. Pero si realmente hubiera pensado de antemano que no me iban a gustar os aseguro que no hubiera comenzado, desde luego tengo cosas mejores en emplear mi tiempo de ocio que leyendo 30 y tantas grapas que no me gustan. Dicho esto, una vez llegué hasta el comienzo de Ciudad de Bane, ahí si leía los comics por obligación, porque para entonces ya me habían perdido.

Porque esa es otra, Ciudad de Bane, el gran climax a 74 comics previos, al final es un bluf detrás de otro que se desinfla hasta niveles terribles, terminando la etapa de King en su momento más flojo. A pesar de los intentos de generar interés con cada una de las grapas y sus cliffhangers, el arco de 11 números se me hizo eterno y, a la vez, los finales a cada uno de los arcos, decepcionante.

Una vez acabada la etapa de King en Batman, y tras comprobar que su Mister Milagro me dejaba frío, comprenderéis que no tenga prisa en leer Rorschach o Strange Adventures. Aunque tampoco descarto hacerlo cuando tenga el estado mental adecuado.

En todo caso, no puedo más que exponer una vez más mi decepción ante esta larguísima y estirada etapa de Tom King en Batman. De hecho, esta larguísima extensión creo que a la larga también va a jugar en su contra y va a desanimar a muchos lectores a empezar a leerla en tomo. Aunque por supuesto puedo equivocarme, se me hace muy difícil imaginar un futuro en que alguien califique esta etapa como una de las ¿5/10 mejores? etapas del personaje.

PUNTUACIÓN: 5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de DCsos: Planeta Muerto, de Tom Taylor y Trevor Hairsine (DC Comics – ECC Ediciones)

Tom Taylor continúa en racha en DCsos: Planeta Muerto, la tercera miniserie de la serie DCsos junto al dibujante Trevor Hairsine en la que un virus ha convertido la Tierra del universo DC en un apocalipsis zombie. Comparto mis impresiones de esta miniserie que ECC terminó de publicar recienemente.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

La corrupta Ecuación de la Antivida convirtió a miles de millones de personas en monstruos, incluyendo a los héroes más grandes de la Tierra, conduciendo al planeta a un inminente apocalipsis. Años más tarde, una llamada de socorro pone en alerta a Damian Wayne, Jon Kent y Cassie Sandsmark, que han asumido en el exilio planetario el legado de Batman, Superman y Wonder Woman, respectivamente. ¿Todavía hay vida en la Tierra? ¿Está preparada la nueva Liga de la Justicia para enfrentarse al horror? ¡Tom Taylor y Trevor Hairsine, los responsables de DCsos, vuelven a la carga!

DCSos fue uno de los éxitos de DC más inesperados del final de 2019 y primeros meses de 2020. A la estupenda miniserie inicial le siguió la también impactante DCSos: Inmortales, planteada a modo de spin-off con personajes secundarios que no tuvieron cabida en la miniserie inicial. Ahora en Planeta Muerto, la historia da un salto de 5 años en el que conoceremos cómo les ha ido a los héroes que sobrevivieron y qué motivo les hará tener que volver a la Tierra.

¡Qué bonito debe ser que una editorial como DC Comics te deje jugar con todos sus juguetes! Tom Taylor debe sentirse un auténtico privilegiado como escritor, y los lectores somos a su vez afortunados de poder disfrutar de comics de este tipo de comics fuera de la continuidad normal. En esta DCsos: Planeta Muerto, Taylor une las tramas de la primera miniserie de DCSos que finalizaba con los héroes más poderosos que habían sobrevivido abandonando el planeta con la población que pudieron salvar, y de DCsos: Inmortales, en la que conocíamos como seguían las cosas en la Tierra para los que se quedaron.

Taylor combina magistralmente dos líneas argumentales principales en este Planeta Muerto. Por un lado la búsqueda de una cura a la Ecuación de la Antivida, tarea para la que los jóvenes héroes que formarán la nueva Liga de la Justicia tendrán que viajar hasta Nueva Génesis y más allá, y por otro la preparación de los héroes místicos como John Constantine, la Cosa del Pantano o Zatanna, ante la inminente llegada de un demonio que quiere que la Tierra arda aprovechando el vacío de poder. Pero no es esta la única amenaza, ya que los peligros se acumulan y la supervivencia de lo que queda de la Tierra se complica a cada número que pasa.

Taylor combina la que es su seña de identidad narrativa como escritor de superhéroes, hacer que los personajes nos importen con apenas dos líneas de diálogo, con un extenso conocimiento del Universo DC para poder utilizar a una gran cantidad de personajes, tanto héroes como villanos, de forma coherente, ofreciendo un comic con una historia autocontenida super entretenida que es en si misma un autentico evento de DC con el destino de la Tierra en juego. Pero esto es DCsos, de forma que en cada número tenemos muertes dolorosas que nos impactan, así como momentazos y sorpresas que nos dejaban cada mes con ganas de más.

Destacaría también que a pesar de la situación en la que se encuentran los héroes, el comic tiene un tono de esperanza con unos jóvenes héroes como Jonathan Kent o Damian Wayne buscando hacer lo correcto incluso en las puertas del infierno. En este sentido, los diálogos de Damian con otros miembros de la bat-familia son buenísimos y consiguen dar en el clavo dejándome con una sonrisa en la cara mientras los leía. Lástima que no todos sobrevivan. Una de cal y otra de arena, en eso Taylor también se muestra como un experto narrador. Junto al optimismo juvenil, John Constantine aporta el pragmatismo de alguien que hará lo que hay que hacer para salvar la vida en la Tierra, y tiene también momentos muy chulos junto a la Cosa del Pantano. Pero incluso él, por muy cínico que sea, se comporta como un verdadero héroe en estas páginas, no hay ninguna duda de ello.

Otro elemento a destacar es que Taylor que podría haber optado por más de lo mismo, casquería y muertes de personajes icónicos, cosa que realmente es lo que hizo en su día Marvel con sus Marvel Zombies. Sin embargo ha dirigido este DCsos: Planeta Muerto hacia nuevos caminos que ¡acaban ofreciendo un final satisfactorio a la historia! Whoa! Esta es otra cualidad de Taylor que me gusta mucho, la forma en que va al grano y sabe que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Dejando obviamente argumentos abiertos que pueden permitir continuar la historia en cualquier momento si él o DC lo desean, claro. El resultado global es una obra redonda que gustará a los fans del Universo DC y que creo que puede hacer un tomo muy chulo cuando DC recopile las tres miniseries en un único volumen, cosa que estoy seguro que no tardarán en hacer.

En el apartado artístico, al dibujante Trevor Hairsine le acompañan Gigi Baldassini y Stefano Gaudiano en las tintas y Rain Beredo en el color. No soy un gran fan de Hairsine y en algunos momentos, más a medida que avanza la serie, me da la sensación que algunas viñetas suyas se quedan como medio abocetadas. Sin embargo, consigue clavar la parte emocional que hace que los personajes te atrapen, y no se corta en unos momentos gores que son dolorosamente impactantes. Globalmente, me parece un equipo sólido aunque no super estrella, y que cumplen bien con la complejidad del encargo y a tener que dibujar a las decenas de personajes principales de DC. Dicho esto, me queda un pelín de regusto amargo pensando que al ser una miniserie fuera de continuidad, DC no ha apostado de verdad por esta serie en el apartado artístico. Si Hairsine está correcto, no quiero imaginarme estas páginas dibujadas por Ivan Reis o Mikel Janin, hubiera posido ser algo muy grande.

Además del dibujo de Hairsine, destacaría también las estupendas portadas de Dave Finch (algunas de las cuales han acompañado este artículo), que transmiten de maravilla el horror que nos vamos a encontrar en estas páginas. El caso es que no soy demasiado fan de Finch como dibujante, pero como portadista hay que reconocer que hace un buen trabajo.

DCsos Planeta Muerto ha sido un éxito total que consigue atrapar al lector de forma modélica. Tom Taylor tiene claro el tipo de entretenimiento que nos está ofreciente y qué lector va a leerle, y nos ofrece mucho más de los que esperábamos a priori. Ojalá más series de este tipo de Taylor, por favor.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¿Leíste este comic, que te pareció? Espero tus comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Escuadrón Suicida 1-11 de Tom Taylor y Bruno Redondo (DC Comics – ECC Ediciones)

Esta semana se estrena por fin The Suicide Squadron del genial James Gunn. Es por ello el momento perfecto para recomendar el último gran comic de esta cabecera a cargo de los fan-favourite Tom Taylor y los artistas españoles Bruno Redondo y Daniel Sempere, que ECC Ediciones terminó de publicar en España hace unos pocos meses.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡Nueva serie mensual! Los responsables de la etapa más celebrada de Injustice, el escritor Tom Taylor y el dibujante español Bruno Redondo, presentan la encarnación más salvaje de la Fuerza Especial X. El infierno se desata cuando Harley Quinn, Deadshot y el resto del Escuadrón descubren que han sido traicionados por el mismísimo gobierno estadounidense. ¿En quién pueden confiar ahora los villanos? Los líderes en la sombra y los protagonistas han cambiado, pero el objetivo sigue siendo el mismo: ¡sobrevivir!

Tom Taylor parece una mina de oro para DC Comics. A pesar de la decepción de Seven Secrets en Boom, sigo disfrutando de su DCSos y Nightwing, pero hoy quiero centrarme en su historia de 11 números para Escuadrón Suicida, un arco cerrado planteado desde el comienzo con un final claro que significó la plataforma de lanzamiento de una nueva generación de héroes: Osita, Guiño, Aerie y Jog como principales y Tilacina, Gatita Caos y Mortífero Seis como personajes secundarios del grupo.

Junto a Taylor tenemos en el dibujo al dibujante español Bruno Redondo, que dibuja a lápiz y tinta. El artista nacido en Alcázar de San Juan y afincado en Barcelona, que empezó a colaborar con Taylor en Injustice, ha pegado un salto de calidad bestial en los últimos años, algo que se hace palpable en estas páginas y en su actual encargo Nightwing. Su estilo se caracteriza por un lápiz fino centrado en la narrativa y en la caracterización, consiguiendo que la acción se vea de la forma más dinámica posible y que le cojas cariño a los personajes.

Redondo dibuja ocho de los once números, y en este caso tenemos mucha suerte, o los editores de DC acertaron de pleno, porque los tres fill-ins están dibujados por el barcelonés Daniel Sempere, otro excelente dibujante que consigue que no notemos la ausencia gracias a su estupenda narrativa. Con Sempere tenemos a Juan Albarrán en las tintas, y Adriano Lucas en el color de toda la serie, lo que también ayuda a dar una mayor uniformidad al conjunto

Estos once números son una montaña rusa estupenda en la que nunca sabes lo que va a suceder a continuación. Frente al nuevo grupo de personajes, Harley Quinn y Deadshot son los principales personajes que se mantienen de anteriores alineaciones del Escuadrón Suicida. Una cosa muy chula que queda establecida desde el primer número es que excepto quizá Harley Quinn, cualquiera del resto puede morir en cualquier momento. Que la esperanza de vida en esta actividad no es muy grande queda claro en todos los números.

Taylor consigue que pasen muchas cosas en cada grapa con una o dos sorpresas y/o puntazos por número, siendo lo contrario al decompressing storytelling (¿he oído Bendis?). Y es muy listo, porque dentro que este en un comic centrado en la aventura y la acción, consigue añadir las gotas justas de caracterización en los personajes para que cuando llegue el golpe, la muerte te impacte porque has llegado a cogerle cariño. Taylor se confirma en cada encargo en un maestro en lo relativo a la narrativa periódica que ofrecen los comics.

Otro elemento a favor es que puedes empezar a leer este comic de cero sin necesidad de tener bagaje previo con esta cabecera de Escuadrón Suicida, o con los personajes individuales, ya que Taylor ofrece la información justa para engancharte sin problemas. De hecho, la caracterización de Osita, Guiño y Aerie me parece modélica, dejándonos con ganas de leer más de estas heroinas de nueva creación.

En lo relativo a la amenaza, Taylor plantea su historia como una crítica hacia la explotación que los Estados Unidos, y en concreto el conglomerado industrial-militar, plantea hacia países del tercer mundo con recursos naturales a los que buscan esquilmar a cualquier precio, poniendo y quitando gobiernos para controlarles. Este es un tema recurrente desde los años 70 en todos los medios, y creo que Taylor equilibra bien la aventura pura con la denuncia, quedando un comic super entretenido de leer que deja al lector con una satisfacción total.

Por mencionar un pero hacia Taylor, como digo pasan muchas cosas en estos 11 números y hay un montón de giros en la narración, pero quizá algunas de las sorpresas, principalmente todo lo relacionado a la identidad del villano en la sombra, son un tanto gratuitas y tramposas. De igual modo, la forma en que resuelve el último cliffhanger del final del número 10 es otra trampa de guión de libro, que se perdona por lo entretenido que es todo, pero que no deja de estar ahí, a la vista de todos.

Por otro lado, dentro que este Escuadrón Suicida me ha gustado mucho y que dentro de la propia naturaleza del comic está que mueran la mayoría de personajes, se me plantea la duda con una muerte de un personaje principal de la serie. Si alguien importante muere, el impacto es mayor, eso está claro. Pero ¿realmente era necesario que muriera? Diría que Taylor sabía de inicio que ese personaje tenía que morir al final, contando con el beneplácito editorial, y por eso hay un número casi entero dedicado a él y a su familia previamente con el objetivo de amplificar la pérdida. En todo caso, dentro que está más que justificado, me deja cierta sensación de que no era realmente necesaria y se planteó para transmitir que el comic era “importante” y su compra imprescindible.

Esto último no es una crítica real, más bien la confirmación que me da pena que ESE personaje haya muerto, a priori sin posibilidad de resurrección, al tratarse de un humano normal y corriente. Descanse en paz.

Comparto las primeras páginas del comic:

Escuadrón Suicida de Tom Taylor y Bruno Redondo es la enésima confirmación que no hay malos personajes sino malos autores que no saben sacarles partido. Y Taylor, Redondo y Sempere son muy buenos.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Universo Sandman: El sueño vol. 3, de Simon Spurrier y Bilquis Evely (ECC Ediciones)

El tercer volumen de Universo Sandman: El Sueño publicado hace unos meses por ECC Ediciones dentro de su sello Black Label cierra de forma perfecta la historia creada por Simon Spurrier y Bilquis Evely. Un comic maravilloso que encantará a todos los fans del Sandman de Neil Gaiman.

PUNTUACIÓN: 8/10

El material de los sueños.

En el Reino de los Sueños, más allá de las puertas de Cuerno y de marfil, la inteligencia artificial conocida como Wan se ha apoderado del trono y se ha convertido en el gobernante supremo del reino. Solo hay un problema: Wan está bastante loco, y su mente matemática contiene el poder para arrasar toda la vida del Sueño.

Abel conoce el secreto de Wan, pero ¿puede hacer algo al respecto?

Dora debe jugar con un demonio que ha descubierto la verdad sobre ella… ¿Qué ocurrirá cuando ella se enfrente cara a cara con el hombre que intentó deshacerla?

Lucien, el bibliotecario, no quiere nada más que morir y unirse a los cimientos del Sueño… ¿Por qué sigue vivo?

Rose Walker fue un vórtice de sueños… ¿Podría tener la clave para detener los locos planes de Wan?

Las respuestas a estas preguntas y más se encuentran dentro de El Sueño: Un movimiento mágico, la alucinante expansión del inmortal Universo Sandman, del célebre autor Neil Gaiman, a cargo del aclamado guionista Simon Spurrier y un equipo de ensueño de grandes artistas, entre los que se incluye a Bilquis Evely, Marguerite Sauvage, Dani y Matías Bergara. Recopila los números del 13 al 20 de la serie original USA.

Me ha gustado mucho este comic El Sueño, y no me importaría que Spurrier y Evely retomaran esta serie en el futuro cuando encuentren la historia perfecta. En este tercer volumen tenemos un brillante cierre a todas las tramas abiertas hasta ahora (si quieres sabes mis impresiones de los volúmenes previos, puedes leer aquí mis reseñas de los tomos uno y dos), de forma que la lectura de estos 20 números USA ha sido super satisfactoria.

Spurrier se ha confirmado como el escritor perfecto para capturar el espíritu del Sandman original de Neil Gaiman. Por un lado tenemos la parte de personajes buscando encontrar su verdadera naturaleza, un argumento recurrente en su obra previa que domina como nadie. Pero para esta conclusión de El Sueño plantea una metáfora brillante sobre la importancia de los sueños y la fantasía en nuestras vidas. En este mundo actual dominado por la practicidad y lo funcional ante todo, está genial que un comic nos recuerde que no somos autómatas programados para trabajar sino que seres con sueños y esperanzas que hay que alimentar y que nos nutren para que nuestra vida sea más satisfactoria.

Dora, Caín y Abel, Lucien y el resto del Sueño obtienen un final satisfactorio que me ha resultado emocionante. Los grandes personajes son los que dejan posos y se convierten casi en parte de mi familia. Dora ha adquirido esa categoría y me encanta las diferentes facetas y las ganas de vivir que transmite al final de la historia. Otro detalle muy chulo de este El Sueño ha sido la forma en que Spurrier ha construido y conectado su historia con toda la historia previa, consiguiendo una sensación de continuación orgánica que me parece un acierto total.

Y si el guión me ha gustado, el apartado artístico vuelve a brillar a gran nivel. Excepto los dos comics dibujados por Abigail Larson en el segundo volumen, hemos podido disfrutar de unos artistas estupendos llenos de personalidad. Junto a la maravillosa Bilquis Evely, un prodigio de inventiva, personalidad y atención al detalle, en este volumen que recopila 8 números USA encontramos a Dani, Matías Bergara y Marguerite Sauvage.

El comic dibujado por Dani es quizá el menos bueno del tomo dentro que me gustó bastante, con varios hallazgos visuales y mucha personalidad. A continuación, el genial Matías Bergara (Coda, junto a Spurrier) nos ofrece su despliegue artístico en un número ambientado en el Infierno con una apuesta con un incierto y original final. Y por último, Marguerite Sauvage dibuja dos números con su habitual calidad. Dentro que es una pena no tener a Evely dibujando todo el comic, creo que los artistas elegidos han aportado un interesante granito de arena en la narración de esta historia fantástica.

El Sueño ha sido un comic perfecto que ha recuperado de forma modélica el espíritu de Neil Gaiman. Ojalá más comics como este.

PUNTUACIÓN: 8/10

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