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Crítica de Aquaman: Andrómeda de Ram V y Christian Ward (DC Comics – ECC Ediciones)

ECC acaba de terminar la publicación de Aquaman: Andrómeda, el comic Black Label realizado por Ram V y Christian Ward que ofrece una historia con un potente apartado gráfico.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

“No podemos ahogar la verdad aunque la dejemos hundirse a mucha profundidad.”

En las profundidades del océano Pacífico, lo más lejos posible de tierra firme, se encuentra el Punto Nemo, un cementerio de naves espaciales de diferentes nacionalidades que, desde los albores de la carrera espacial, se hunden ahí, en el silencio del mar, tras amerizar. Sin embargo, en el Punto Nemo hay algo más que no han fabricado manos humanas. Y ahora, está… despertando.

Los tripulantes del Andrómeda, un submarino experimental que funciona con un motor cuántico con un secreto confidencial, reciben el encargo de investigar ese misterio, pero no son los únicos que van tras él. Cualquier cosa de valor que se encuentre en el mar suscita el interés del pirata Manta Negra. Y todo lo que atraiga a este llama también la atención de Arthur Curry, alias Aquaman, su enemigo de toda la vida. Pero que Dios los ampare cuando las puertas del horror del Punto Nemo se abran de par en par a fin de recibirlos…

El guionista Ram V y el dibujante Christian Ward someten a Arthur Curry a una situación de puro terror psicológico que doblegaría la voluntad de cualquiera. ¡Incluso la de un rey!

Ram V es un autor y creador de cómics y novelas gráficas nominado a los premios Eisner, como GRAFITY’S WALL, Costas Salvajes, The many deaths of Laila Starr y la ganadora del Eisner BLUE IN GREEN. Desde la publicación de su primer libro en 2016, el trabajo de Ram ha ido cosechando éxitos de crítica y popularidad, ganando múltiples premios. Además de crear obras originales, Ram también ha escrito para personajes icónicos & títulos como Swamp Thing, Justice League Dark, Catwoman y Veneno en DC Comics y Marvel. Ram vive en Londres, le gustan los perros, los garabatos y la melancolía argumental.

Christian Ward es dibujante y guionista de cómics. Sus obras incluyen la ópera espacial cósmica ODY-C, que cocreó con Matt Fraction, además del cómic de Marvel Rayo Negro, galardonado con un Eisner, junto a Saladin Ahmed. Aparte de Invisible Kingdom, trabaja en la actualidad en Tommy Gun Wizards, también publicado por Dark Horse. Vive en Shrewsbury (Inglaterra) con su esposa, Catherine, su hija pequeña y un perro llamado Thor.

Me gustó mucho la miniserie de Rayo Negro que Christian Ward dibujó hace algún tiempo con guion de Saladin Ahmed para Marvel Comics. (Buff, ¿De verdad ese comic es de 2019? ¿Han pasado cuatro años? Maaaadre mía, como pasa el tiempo). Reconozco que su dibujo fue el principal motivo que me impulsó a comprar esta serie Black Label de Aquaman, planteada por el guionista Ram V como una historia cerrada de Aquaman completamente libre de continuidad que puede leerse sin tener apenas conocimiento del personaje.

Y debo reconocer que tras la lectura de este comic la sensación en un poco decepcionante. Y es que Ward es un ilustrador fantástico que crea algunas imágenes super potentes con una expresividad bestial que me han encantado. De alguna manera sólo por la personalidad que tiene el apartado gráfico me ha compensado la compra de esta miniserie que desde luego se sale de lo normal, justificando además su publicación dentro de la línea Black Label de DC. Pero junto a los aspectos positivos hay que sumar un gran problema de narrativa que hace que el comic sea antipático de leer, con un dibujo que no acaba de contar bien la historia de Ram V, resultando confuso en varios momentos. A eso hay que sumar que junto a páginas maravillosas que quitan el hipo hay un montón de viñetas en los que los personajes están apenas abocetados, por ejemplo sin facciones en su rostro o dibujando apenas siluetas en algunos momentos, lo que de alguna manera me transmite una idea de vagancia que no mola nada. Y esto es un gran problema también, porque me deja la sensación que esta historia se podría haber contado en imágenes mejor de lo que lo ha hecho Ward.

Ram V plantea una historia de Aquaman en la que Arthur Curry es de alguna manera secundario en su propio comic, al hacer que la protagonista sea Yvette Verne, una bióloga marina y experta en ciencias del comportamiento cuyo padre murió en el mar hace años, que forma parte de la tripulación del Andrómeda que se dirige al fondo del mar a investigar la misteriosa señal que se se ha activado allí. La forma en que plantea V la figura de Aquaman como un mito que pocos conocen de su existencia permite que sus apariciones sean super potentes en el comic, ofreciendo varios momentazos para el lucimiento de Ward.

La idea de crear una tripulación que tendrá que enfrentarse a sus miedos más profundos y sus pecados del pasado es algo que me recuerda a la película Event Horizon. Dicho esto en positivo, dado que es una película que me encanta. Todo en la historia de V funciona relativamente bien, aunque la narrativa widescreen oscura de Ward hace que el comic no pueda tener una gran profundidad en las caracterizaciones, mostrando lo justo para construirles pero sin conseguir que empaticemos prácticamente con nadie de la tripulación, al notarse demasiado que son carne de cañón. En este sentido, la idea de estar ante un comic de terror psicológico tampoco llega a funcionarme demasiado por la aproximación gráfica de Ward y por una historia de V que se queda también en la superficie de lo que podría haber sido, tal vez por falta de páginas en este proyecto Black Label en 3 volúmenes de 48 páginas.

Quizá lo menos bueno de la historia es la utilización de Black Manta, el clásico villano de Aquaman, que parece que está presente por obligación de cara a posibles espectadores de la estupenda película de James Wan que se acercaran a este comic tras verlo en FNAC (o librerías generalistas similares), aunque realmente no pinta nada ni tiene una función relevante en la historia. El final del comic en lo relativo a este personaje da un poquito de pena, dejando clara su irrelevancia.

Por cierto, hace unos días escribía el post Black Label vs Universo DC (gracias a todos lo que lo habéis leído), en el que reflexionaba sobre la forma en que el éxito de los comics Black Label en los que se da mayor libertad creativa a sus autores para crear historias fuera de continuidad, de alguna manera está erosionando las ventas de los comics «normales» de DC Comics dentro de su universo super heroico. En este sentido, este Aquaman: Andrómeda me parece un perfecto ejemplo de esto, ya que la actual colección mensual de Aquaman me da una pereza enorme de leer, y sin embargo SI me animé a comprar este comic. De hecho, mira que le ha dado oportunidades a la colección regular de Aquaman, pero es super montonera y sin interés. Qué lejos quedan los tiempos de Geoff Johns e Iván Reis, la verdad.

Por cierto, el otro día en mi reseña de Legión de X de Simon Spurrier y Jan Bazaldua me quejaba un poco por la falta de personalidad del comic en su apartado gráfico, con un dibujo de Bazaldua correcto pero sin chispa, carisma o espectacularidad. Dentro que como veis le he puesto más de un pero a Aquaman: Andrómeda, desde luego la falta de personalidad no es uno de sus problemas. Más bien al contrario, la personalidad es su principal virtud y en este caso el motivo principal que genera la compra. Hablando del mundo del comic mainstream, algo que no me gusta nada es la sensación de producción industrializada de Marvel que genera artistas intercambiables sin que el desempeño se resienta demasiado, partiendo que sus comics no pasan de correctos en el mejor de los casos. Es en este contexto que cuando se encuentra un comic como el actual Castigador de Jason Aaron con un apartado gráfico se mantenga estable con Jesús Saiz, Paul Azaceta y Dave Stewart, el comic parezca algo especial muy diferente al resto de la línea editorial. En este sentido, tengo claro que siempre preferiré un comic que con sus cosas tenga personalidad, como Castigador o el Aquaman: Andrómeda objeto de esta reseña, que cualquier comic «industrial» fabricado en una línea de producción como parecen tantos comics actuales.

No puedo terminar esta reseña sin hablar del precio de la edición española de ECC Ediciones, un comic en cartoné con un precio de 13.50 €uros por número. El tamaño más grande de los comics Black Label en este caso sirven para que Christian Ward se luzca en los momentos más espectaculares, lo cual para mi es otro plus a la hora de comprar este comic. Pero me parece una pasada comprobar que la edición americana de DC Comics tiene literalmente la mitad de precio. LA MITAD DE PRECIO. Entiendo que habrá lectores que no entienden el inglés o no tienen acceso a librerías que traigan material americano, pero el abuso en los precios de la actual tenedora de los derechos de DC en España me parece una barbaridad. De hecho, ante este exceso yo reconozco que compré los comics en su versión inglesa, pudiendo además leer la resolución de esta historia antes que los lectores españoles.

ECC tiene cosas buenas, por ejemplo el precio de sus grapas está mucho más ajustado respecto a los de Panini. Y tiene líneas como DC Pocket que son comics realmente económicos que me parecen estupendos para que nuevos lectores se puedan aproximar a los personajes DC y leer los principales comics de estos personajes a un precio imbatible super bueno. Pero la sensación que ECC se está aprovechando de un posible prestigio de estos comics para cobrarlos a un precio exagerado dado que estima que el carismático dibujo de Ward hará que el comic se venda independientemente del precio, me parece también una idea terrible.

Aquaman: Andrómeda es un comic de gran personalidad que no me sabe mal haberlo comprado, consiguiendo que los menos buenos pesen menos que las cosas positivas que me he encontrado.

Comparto las primeras páginas del comic:

Aquaman: Andrómeda me ha parecido un buen comic pero a la vez me ha fastidiado un poco que el dibujo de Ward no me haya flipado como esperaba.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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¡Saludos a todos!

Critica de Hawkman de Robert Venditti y Bryan Hitch (DC Comics – ECC Ediciones)

Tenía ganas de leer la etapa de Robert Venditti y Bryan Hitch en Hawkman, unos comics publicados por ECC Ediciones en 2019 y que por unas cosas o por otras no había tenido ocasión de leer. Y me he encontrado con unos comics super recomendables que son puro DC (del bueno).

PUNTUACIÓN: 8/10

El Príncipe Khufu se ha reencarnado un sinfín de veces desde que un cruel enemigo lo apuñaló con un metal místico en la época del Antiguo Egipto. Actualmente, es Carter Hall, un arqueólogo más conocido como Hawkman que tiene una misión de la que depende el destino de la Tierra. El problema es que no sabe en qué consiste, y todo parece estar relacionado con lo que recuerda de las innumerables vidas que ha vivido a lo largo del tiempo… y del espacio.

Recién salido de las páginas de Noches oscuras: Metal, el campeón alado del Universo DC vive nuevas y apasionantes aventuras en Hawkman: Despertar, de la mano del guionista Robert Venditti (Green Lantern) y el dibujante superestrella Bryan Hitch (Liga de la Justicia).

Esta historia de Hawkman de Venditti y Hitch fue publicada en los 12 números de su serie regular USA entre 2018-19, que ECC Ediciones recopiló en dos volúmenes en 2019 y que ahora tuve ocasión de leer.

Conocí el trabajo de Robert Venditti hace un montón de años gracias a The Surrogates, el comic de ciencia ficción dibujado por Brett Weldele que fue publicado por Top Shelf Productions entre 2005 y 2006 y que tuvo una adaptación cinematográfica con Bruce Willis de protagonista (bastante mediocre). Tras publicar el comic precuela The Surrogates: Flesh and Bone, dió el salto en 2012 a Valiant para guionizar el enésimo relanzamiento de X-O Manowar con el dibujante Cary Nord, creando una etapa super entretenida.

Tras estos comics, en 2013 fue contratado por DC Comics, siendo uno de sus trabajos más destacados el relanzamiento de Green Lantern y Grenn Lantern Corps tras abandonar Geoff Johns la colección, creando unos comics super entretenidos que pueden mirar de tu a tu a la histórica etapa de Johns. Además de Green Lantern, durante estos años ha trabajo también en Demon Knights, Flash y Justice League entre otras colecciones además de este Hawkman. A destacar que también ha adaptado a novelas gráficas las series de libros Percy Jackson & The Olympians y The Heroes of Olympus, de Rick Riordan.

Hablar de Bryan Hitch es hablar de una institución en el mundo del comic. El artista y guionista británico consiguió su primer trabajo profesional para Marvel UK en 1987, cuando contaba tan sólo con 17 años. Tras trabajar con el guionista Simon Furman en Transformers y Death´s Head II en Inglaterra, dio el salto a Estados Unidos consiguiendo numerosos encargos en Marvel y DC durante los años 90, unos años en los que su estilo estaba claramente influenciado por Alan Davis.

El salto de calidad de Hitch tuvo lugar a partir de 1997 con su colaboración con Warren Ellis, primero en Stormwatch y luego en The Authority, creando 12 números entre 1999 y 2000 que son historia del comic al inaugurar un estilo de narración cinematográfica que popularizó el término widescreen aplicado al mundo del comic, planteando una acción más-grande-que-la-vida como nunca antes se había visto en un comic. Tras Authority, Hitch se asoció con Mark Millar para crear The Ultimates entre 2002 y 2007, comics que sirvieron de influencia para las películas de Marvel Studios y que son por derecho propio uno de los ¿5 mejores comics? de Marvel del siglo XXI.

Tras The Ultimates volvió a trabajar con Mark Millar en una etapa de 4 Fantásticos, y ha alternado encargos para Marvel y DC. Además, en 2012 creó su primer obra de creación propia en Image, America’s Got Powers, creada con el guionista Jonathan Ross. Durante ese periodo sufrió un problema con los plazos de entrega debido a su increíble detallismo y a su incapacidad de considerar terminado el trabajo, algo que por suerte ha sabido corregir en los años siguientes. De esta forma, en los últimos años ha publicado sin fallo los 12 números de Hawkman (2018-19), los 12 de la serie The Batman´s grave de nuevo junto a Warren Ellis (2019-20), y actualmente se encuentra dibujando en nuevo volumen de Venom con Al Ewing y Ram V.

Empezando a valorar Hawkman, tengo que decir que el comic me ha volado la cabeza. Empezando por el hecho que Robert Venditti plantea una historia completa con principio y final que sirve como blockbuster palomitero que sabe sacar todo el partido a los puntos fuertes de Hitch para ofrecer una aventura más-grande-que-la-vida en la que el destino de la Tierra está en juego. Pero además de esto, Venditti encuentra una forma brillante de enlazar las múltiples encarnaciones del personaje en una historia que tiene sentido y que pone orden en uno de los personajes más caóticos del catálogo de DC Comics. Sólo por esto último, DC tendría que hacerle un monumento a Venditti, que triunfa absolutamente con la historia de origen de Hawkman y el motivo real de las reencarnaciones sucesivas que ha ido sufriendo el personaje, que abarca mucho más que el antiguo Egipto como se pensaba hasta ese momento.

Además, la historia de Carter Hall como arqueólogo e investigador de objetos raros da mucho juego en la historia y ofrece una acción super chula en los primeros números. Y a pesar de no ser un gran conocedor de la historia de Hawkman, cuando asistimos a su reunión con Átomo se transmite super bien que son amigos de toda la vida que han vivido multitud de aventuras como miembros de la Liga de la Justicia, mostrando la parte buena de saber usar la continuidad de forma orgánica en un comic.

El dibujo de Bryan Hitch es estupendo como siempre, ofreciendo páginas super detalladas repletas de fondos que recuerdan al principio a una aventura de Indiana Jones y que acaba evolucionando hacia la mega acción como en sus mejores tiempos en Authority y Ultimates. El guion de Venditti es bueno, pero Hitch hace que la aventura y la tensión in-crescendo explote fuera de la página impresa, ofreciendo un climax final alucinante. Para esta miniserie, Hitch ha contado con entintado suyo, de Andrew Currie, Daniel Henriques Paul Neary y Andy Owens, y color de Alex Sinclair y Jeremiah Skipper.

Por comentar algún aspecto menos bueno del comic, leído de un tirón la lectura sufre un poco porque Venditti vuelve a contar en cada grapa, aprovechando la voz en off de la mente del protagonista, la historia hasta ese momento. Esto que era lógico por si algún lector despistado compraba el comic a mitad de serie no tiene mucho sentido cuando se lee la historia en tomo como fue mi caso, ya que provoca que los diferentes números estén repletos de textos que resultan redundantes y repetitivos en varios momentos. Dentro que es un comic que me ha gustado, ojo.

Por el lado de Hitch, la verdad es que tiene un problema con las caras, empezando por la del protagonista Carter Hall, que resulta «Mr. Hombre Genérico 1». De hecho, cuando se encuentra con Átomo, resulta difícil diferenciarlos porque ambos tienen las mismas facciones genéricas. Si me tuviera que acordar de algo definitorio físicamente de Carter Hall como personaje no sabría decir nada. En este sentido, aunque el dibujo de Hitch me gusta mucho, también hay que reconocer que hay viñetas puntuales que parecen que no están del todo acabadas, dejando que el entintado cubra un dibujo apenas abocetado de Hitch. Comentaba antes sobre el bloqueo que sufrió a primeros de 2000 con los plazos de entrega y su incapacidad de considerar terminada una página. Hay que alegrarse que Hitch ya no tiene este problema y su producción ha aumentado en estos últimos años. Si el precio que hay que pagar es tener de vez en cuando alguna viñeta de este estilo, es un precio pequeño a pagar a cambio de disfrutar de un dibujo tan bueno como el que nos regala Hitch en este comic.

Por cierto, fuera de la historia en si de Venditti y Hitch, comentar además lo extraña y casi incomprensible edición de ECC Ediciones de esta serie, al publicarla en dos tomos de 7 y 5 números, en lugar de plantearla como 2 volúmenes de 6 números como sería lo lógico. Es cierto que justo el número 7 cuenta el origen secreto de Carter Hall y puede servir para enganchar al lector ante la amenaza que llega a la Tierra en los 5 últimos arcos, pero la verdad es que los 6 primeros números ya eran una buena lectura satisfactoria. Esto hace que cuando ves los comics en la estantería, quedan raros al tener extensiones diferentes, lo cual es un detalle quizá menor pero que muestra muy poco interés por el detalle por su parte.

Hechas estas matizaciones, la verdad es que este Hawkman de Venditti y Hitch me parece una lectura estupenda super recomendable. De hecho, pensando en el momento en el que se queda Carter Hall, quizá DC Comics se queda con el problema de qué hacer con un personaje tras haberse contado una historia de origen fenomenal con una acción inigualable, de forma que cualquier cosa que publiquen será siempre inferior a lo que acabamos de leer. Bendito problema, por otra parte.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Hawkman de Venditti y Hitch me ha parecido una lectura estupenda y super satisfactoria. Más comics como este por favor.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Green Lantern Temporada 2 de Grant Morrison y Liam Sharp (DC Comics – ECC Ediciones)

No acabé de conectar con el primer volumen de Grant Morrison y Liam Sharp en Green Lantern. Pero el calvo tira mucho y al final hemos comprado su segunda temporada, que me he leído de un tirón. Y dos años después de leer la primera temporana, las sensaciones son las mismas, las de un comic que no es para mi.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

¡Se acabó la espera! El guionista Grant Morrison (Los invisibles) y el artista Liam Sharp (Wonder Woman) retoman su audaz versión del Gladiador Esmeralda en el alocado inicio de la segunda temporada de El Green Lantern. Hal Jordan y sus compañeros deben recomponerse tras las acciones de los Blackstars. ¿Preparados para buscar a la próxima generación de seres cósmicos inmortales? ¿Está preparado el universo para unos Guardianes más… jóvenes?

Han pasado dos años desde que leí el final de la primera temporada de Green Lantern de Gran Morrison en la miniserie Darkstars, dibujada por Xermánico, no por Liam Sharp. Y aparte de una idea general de que no había conectado nada con el comic, no recordaba detalles concretos. En casa la verdad es que siempre fuimos muy fans de Green Lantern y, por qué no decirlo, de Grant Morrison. Es por esto que mi hermano Fernando no pudo evitarlo y compró esta segunda temporada de nuevo con dibujo de Liam Sharp, que yo he leído de un tirón.

Empezando por los elementos positivos, aparte que conecte o no con el comic, hay que reconocer que Morrison y Sharp han dotado a este comic de una personalidad bestial, siendo un comic diferente a todo lo que DC publica actualmente. Si eres de los que buscan comics que NO muestren historias trilladas que parecen mil veces repetida, este puede ser sin duda tu comic. Otro elemento a destacar es que Sharp, con ayuda puntual en alguna grapa de Steve Oliff en el color, se encarga del apartado gráfico de toda la serie, realizando todo, desde las portadas, los lápices, tintas y color de los interiores. En estos tiempos de cambios continuos de dibujantes y fill-ins montoneros, tener un comic completo con el mismo artista aporta una coherencia gráfica super destacable también. En este sentido, a pesar de lo que voy a comentar luego, se nota que Morrison y Sharp han hecho buenas migas y se compenetran perfectamente, siendo Sharp el artista perfecto para llevar las locas ideas de Morrison al papel.

Una de las cosas que no me gustó de la primera temporada es que no reconocía a Hal Jordan en muchos momentos, dando la sensación que Morrison estaba utilizando a un «policía serio genérico» que podría ser intercambiable con cualquier otro personaje de DC. En esta temporada me alegra poder decir que si se nota que es una historia pensada específicamente para Hal Jordan, mostrando numerosos elementos de su historia, aparte de su característico elemento mujeriego al que Morrison consigue dar una vuelta muy chula. Al estar ambientado este arco en la Tierra durante algunos números se consiguió una mayor sensación que este sí es el Hal Jordan conocido por los lectores.

La clave de este comic de Green Lantern es que parece que Morrison se inspira y busca recrear en 2020 el feeling y las historias que DC Comics publicaba en los años 50 y 60, a las que añade el toque de locura de la ciencia ficción británica de la época, ofreciendo un comic que en algunos momentos se siente anacrónico, fuera de lo que se lleva actualmente. Dicho NO de forma positiva.

Morrison plantea una gran historia contada en 12 grapas con sobre todo las primeras grapas ofreciendo aventuras autoconclusivas que daban pinceladas de las amenazas que estaban por llegar. En este sentido, aunque visto lo visto no me atrevería a calificarlo de positivo, cada una de las grapas cuesta leerlas y exige un esfuerzo. Dado el alto precio de las grapas (aunque ECC está más ajustada en esto que Panini), muchas veces se comenta si compensa comprar unas grapas de un coste elevado que luego se leen en tres minutos. No es el caso para nada de Green Lantern, con una lectura compleja al plantear Morrison todo tipo de conceptos locos y absurdos casi en cada página.

Sin embargo, digo que no se si es positivo porque Morrison mete con calzador un montón de diálogos absurdos y conceptos de pseudo-ciencia realmente tontos. De nuevo, diría que Morrison plantea este comic como homenaje a los comics de los 50 y 60, en los que a veces por las pocas páginas que tenían (por ejemplo en las antologías británicas), estas historias tenían muchísimo texto que explicara la historia al no tener espacio más que para unas pocas viñetas. Y creo que fruto de este intento de recrear este estilo, Morrison crea un comic lleno de tecno-cháchara absurda y textos expositivos larguísimos que hacen que la lectura no sea satisfactoria.

Es verdad que cuando lees estas grapas de un tirón la experiencia mejora porque ves más claramente que Morrison conecta casi cualquiera de las chorradas que ha presentado en las primeras grapas con la amenaza última a la que Hal Jordan tiene que enfrentarse, recalcando que Morrison lo tenía todo perfectamente planificado desde el comienzo. Y al igual que con algunas soluciones gráficas de Sharp que me parecen muy buenas, hay algunas ideas puntuales de Morrison que me parecen muy buenas y confirman que el calvo no se olvidó de escribir de repente. Sin embargo, globalmente no puedo decir que me haya gustado esta historia de Morrison y sobre todo la forma en que ha decidido contárnosla.

Liam Sharp mantiene lo bueno y lo malo de su estilo. Por un lado veo algunas páginas y splash-pages que me dan ganas de convertir en poster y pegar en mi pared porque muestra alucinantemente cualquier concepto de ciencia ficción o fantasía heroica que Morrison le lanza, sin importar su complejidad. Sin embargo, globalmente no me gusta el Sharp como narrador que tiene que contar una historia con imágenes. Da la sensación que Sharp está cada vez más cómodo como ilustrador que como dibujante, porque convierte la experiencia lectora en algo desagradable y para nada amigable.

Fruto del cambio de conceptos y hasta géneros que plantea Morrison en cada una de sus grapas, Sharp adapta su estilo en varios momentos, recreando de maravilla el estilo (y color) de la Golden y Silver Ages, lo cual es un puntazo. Pero como digo, hay momentos que alterna páginas super detalladas estupendas con páginas con caras apenas abocetadas, que no son por motivo de la historia sino de ¿comodidad? o que le estaban pillando los plazos de entrega. En positivo diré que creo que pocos artistas hay hoy en día capaces de plasmar las locuras de Morrison con esta originalidad, variedad y personalidad, mostrándose perfecto para plasmar las diferentes realidades que irá visitando Hal Jordan durante esta historia.

Globalmente, y a pesar de que como veis encuentro elementos positivos, se me hace demasiado farragoso leer un comic dibujado por Sharp, aparte de las flipadas de Morrison que ya le vale a él también. Es por esto que no creo que vaya a comprar su siguiente comic, Starhenge, un comic de fantasía de creación propia que está publicando en Image Comics. Esto en parte podría también decirlo de Morrison, al que veo que en sus últimos años es una sombra del guionista superestrella que fue. Y no tengo claro que el calvo pueda volver a ese nivel tampoco, aunque él tiene la ventaja que si le ponen en un comic dibujado por Ivan Reis por ejemplo, la cosa cambiaría bastante.

No puedo decir que Green Lantern de Morrison y Sharp sea un mal tebeo. Desde luego a imaginación e ideas locas pocos le ganan. Pero el resultado final sin duda no es para mi.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Green Lantern de Morrison y Sharp mantiene sus señas de identidad para esta segunda temporada, lo que me hizo recordar por qué no conecté con esta etapa para empezar.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de Wonder Woman: Historia 2 (de 3) de Kelly Sue DeConnick y Gene Ha (DC Comics – ECC Ediciones)

Tras el maravilloso primer volumen de Wonder Woman: Historia de Kelly Sue DeConnick y Phil Jiménez, DC Comics decidió que este segundo volumen fuera dibujado por Gene Ha, un artista que palidece en la comparación.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

La segunda entrega de la asombrosa y ambiciosa historia de las Amazonas encuentra a su futura reina, Hipólita, atravesando el mundo de los hombres, desesperada por reunirse con las increíbles mujeres que le salvaron la vida… pero, por desgracia para ella, son difíciles de encontrar. Tal vez sea voluntad de las diosas que vuelvan a cruzar sus caminos… pero antes de ese momento, Hipólita reunirá a su propia tribu y descubrirá que los corazones de todas las mujeres no arden necesariamente con una llama tan justa como la suya.

Este comic incluye Wonder Woman Historia Book Two: The Amazons USA, un comic en cartoné de 72 páginas.

A pesar de la redundancia, el primer volumen de Wonder Woman: Historia fue una experiencia histórica gracias al trabajo increíble de Phil Jiménez que creó el que probablemente sea el mejor trabajo de su carrera. Historia tenía una cualidad mitológica y casi mística que lo elevaba respecto al cualquier comic maintream publicado por DC este año, y consiguió que nos volara la cabeza a todos los que lo leímos. Pero ya en mi reseña de dicho comic expresaba mi decepción al enterarme que Jiménez no dibujaba toda la miniserie sino tan sólo el primer volumen, dejando a Gene Ha y Nicola Scott los dibujos de los números dos y tres. Entonces comenté que esto iba a plantear una situación muy incómoda e injusta para Ha y Scott, porque aunque son grandes artistas y a priori perfectos para el mundo de Wonder Woman, siempre van a palidecer en la comparación con Jiménez.

Y tras la lectura de esta segunda parte con dibujo de Gene Ha y color de Wesley Wong se confirman peores previsiones. El caso es que desde que le descubrí en Top Ten junto a Alan Moore, Ha es un dibujante que me gusta mucho, destacando en esa historia de policías futuristas por el increíble y loquísimo nivel de detalle que creó para ese comic. Por desgracia, en este comic no encontramos a ese Ha detallista hasta niveles imposibles, sino uno nuevo mucho más funcional con una sorprendente falta de fondos y localizaciones que nos muestren donde está sucediendo la acción, perdiéndose el elemento preciosista de obra de arte que tenían las páginas de Jiménez. A pesar que Ha intenta lucirse en algunas dobles splash-pages que nos recuerdan el primer volumen y creo que están bastante conseguidas, el conjunto queda desangelado, casi como si estuviera a medio dibujar, lo cual no puede ser más injusto para el trabajo del dibujante nacido en Chicago.

Pero ojo porque parece que todo es problema del dibujo y casi más problemático es la historia de DeConnick. Si la primera parte prometía una historia mitológica a la altura de las grandes epopeyas, la historia de este comic podría resumirse en «Hyppolita se va de viaje y se encuentra a gente», planteando un soufflé que se ha desinchado a las primeras de cambio. Un comic que llegué a pensar que podría mirar de tu a tu a los grandes clásicos de DC se ha transformado de golpe en una historia que si se hubiera publicado en la grapa normal de Wonder Woman me parecería una de sus historias más descafeinadas. De hecho, para ser un volumen de casi 64 páginas de historia (descontando los extras del proceso creativo), podría decirse sin equivocarse que realmente no ha pasado casi nada interesante que destacar. Ese es el nivel de la decepción que me ha producido este volumen, y esto es problema del guion, no del dibujo.

Probablemente con Nicola Scott dibujando el tercer volumen la sensación final mejore y consiga dejarnos con mejor sabor de boca que tras esta segunda parte. Pero me resulta incomprensible la decisión de DC de mutilar una obra con vocación de clásico absoluto si Jiménez la hubiera dibujado en su totalidad, quedando ahora mismo como otro comic «entretenido sin más» de la editorial, desde luego no algo que recordar y atesorar.

Comparto las primeras páginas de este comic, que realmente no son representativas del comic en su totalidad:

La decisión de DC de hacer que Jiménez no dibuje toda la serie de Wonder Woman: Historia me parece incomprensible y un bajonazo monumental, a pesar del intento de Gene Ha de mantener el nivel, cosa que no consigue por la intrascendente historia de DeConnick. Qué pena de comic.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Jorge Jiménez: La Guerra del Joker (DC Comics – ECC Ediciones)

Gracias a una oferta pudimos hacernos a buen precio con el volumen que ECC Ediciones ha dedicado a la super estrella Jorge Jiménez aprovechando el último arco de Batman: La Guerra del Joker, con guion de James Tynion IV y color de Tomeu Morey.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Batman y el Joker son inseparables. No podrían existir el uno sin el otro. Es por esto por lo que el Príncipe Payaso del Crimen nunca ha querido de verdad destruir a su archienemigo. No obstante, ahora, la cosa ha cambiado. Tras apoderarse de Empresas Wayne, está dispuesto a tomar la ciudad con su fortuna, con una toxina mejorada y con un ejército del que forma parte su nueva novia, Punchline. El Caballero Oscuro lo va a tener más difícil que nunca; pero por suerte, va a tener de su parte a la única persona que detesta al Joker tanto como él: Harley Quinn.

Llega La guerra del Joker, dibujada por Jorge Jiménez y escrita por James Tynion IV, en una recopilación centrada en la labor del artista granadino con una entrevista y abundante material adicional.

Este volumen recopila los números  de Batman 95-100 USA.

En el panorama actual de artistas del noveno arte, Jorge Jiménez destaca como uno de los grandes dibujantes del cómic de superhéroes. Jorge nació en Cádiar, localidad de la Alpujarra Granadina, en junio de 1986. A los 24 años, dio un giro radical en su vida al dejar su formación como profesor de educación física en el INEF para perseguir su carrera como dibujante.

El esfuerzo que dedicó al dibujo le granjeó su estreno en el mercado americano, con la adaptación de la novela de Ray Bradbury All Summer in a Day. Su estilo artístico atrajo la atención de la editorial IDW, donde le ofrecieron nuevos encargos, adaptando licencias como Transformers: El lado oscuro de la luna y Jurassic Park: Dangerous Games. Fue el paso previo a su participación en el cómic basado en la serie de televisión Fringe de Warner Bros., que supuso su puerta de entrada a DC. Su primer trabajo para la major fue la continuación en formato cómic de otra conocida serie de la pequeña pantalla, Smallville.

En sus primeros años en DC, Jorge dejó su huella en títulos como Superboy y Tierra 2. Con un estilo influenciado por el shōnen manga japonés, se granjeó rápidamente un contrato de exclusividad con la editorial, a la edad de 28 años. Su labor posterior en series de referencia como Superman, Superhijos y Liga de la Justicia, así como en especiales de la talla de Batman perdido para Noches oscuras: Metal, le han catapultado hasta convertirlo en una referencia.

A lo largo de los años, Jorge Jiménez ha dado forma a diseños de personajes tan relevantes en el reciente universo DC como el nuevo Superboy (hijo de Superman), los actuales Jóvenes Titanes (incluida Crush, la hija de Lobo), Perpetua o el renovado Jor-El. En su etapa reciente en la serie regular Batman ha cocreado junto al guionista James Tynion IV un elenco de personajes que han llegado para quedarse en la mitología de Gotham, entre los que destacan Punchline, Ghostmaker, Clownhunter y Miracle Molly. De la colaboración con Tynion IV surge también el arco argumental La guerra del Joker, su último éxito. Una saga que hace tambalear el futuro del Hombre Murciélago y de Bruce Wayne en un descenso a la locura elevado por el arte de Jorge Jiménez.

En 2022 sigue al frente del apartado gráfico de Batman, esta vez junto al escritor Chip Zdarsky.

La lectura de este tomo de Batman: La Guerra del Joker me recordó la típica pregunta ¿qué es más importante en un comic, el guion o el dibujo? Y dentro que ambos elementos son consustanciales y uno no puede vivir sin el otro, siempre he creído que una historia mala o normalita puede ser salvada y mejorada por un buen dibujo, y a la vez que un mal dibujo puede convertir en ilegible un buen guion, de forma que en mi valoración tendría un 45% guion y un 55% dibujo.

Aparte del orgullo que nos tiene que dar a los fans comiqueros que numerosos artistas españoles como Mikel Janin, Daniel Sempere, Bruno Redondo o el protagonista de este volumen, Jorge Jiménez, estén triunfando actualmente en DC Comics y se encarguen de los principales comics de la editorial, la realidad que puede comprobarse tras la lectura de este volumen es que sólo por el dibujo de Jiménez merece la pena comprar este comic.

Jiménez es un crack. Batman luce super reconocible y sus páginas tienen una fuerza alucinante que harán las delicias de los fans de los comics de superhéroes en general y de Batman en particular. Con el color de Tomeu Morey, las páginas de esta Guerra del Joker lucen como deben lucir las mejores historias de Batman, resaltando este arco otro de los puntos fuertes de Jiménez como es la composición super dinámica de sus páginas. En este comic tuve la oportunidad de disfrutar del diseño de Punchline del propio Jiménez, y la verdad es que nueva aliada de Joker luce estupenda y super amenazadora, me gusta como añadido al panteón de enemigos de Batman. Aparte de esto, el granadino se atreve a pequeños cambios estéticos como zombificar a las víctimas del gas de Joker que la verdad es que añade un elemento que queda muy bien en este contexto.

Como digo, sólo por el dibujo de Jiménez merece la pena la compra y la lectura no decepciona, ofreciendo momentazos visuales en todas las grapas que me parecen estupendos.

Dentro de todo lo anterior, quizá lo menos bueno del comic sea la propia historia de James Tynion IV. Y el caso es que no diría que sea mala en absoluto, pero como lector veterano de comics que soy, todo me suena a leído. Incluso elementos originales como Punchline son empleados de forma muy predecible, envenenando primero a Batman para luego protagonizar el esperado combate con Harley Quinn. Por no hablar que nos intentan vender que estamos ante el enésimo «combate definitivo» entre Batman y Joker cuando sabemos que no va a ser así y todo se va a quedar en un inevitable continuará. Dejando aparte el estupendo dibujo, otros elementos como el envenenamiento de Batman que deja vía a libre a Joker a controlar Gotham, o el propio hecho de ver la ciudad controlada por criminales, son otros elementos que he leído numerosas veces en Batman y diría que mejor.

Diría que es la primera vez (o al menos que recuerde ahora mismo) que un villano se hace con la fortuna de Bruce Wayne y la utiliza para destruir Gotham, dejando a Batman más o menos indefenso. Y reconozco que es un elemento necesario e imprescindible para que la historia pueda suceder, hasta el punto que sin ello no hay historia. Pero la ejecución del golpe como hecho consumado al comienzo del tomo me rompió la suspensión de credulidad. Aceptando que Batman no es alta economía, sino entretenimiento ligero, no podía dejar de pensar que igual que el villano tenía una montaña de abogados para torpedear a la policía y ayuntamiento de Gotham con el dinero de Wayne, ¿acaso Bruce no tiene los mismos abogados que impedirían que este «robo» llegara a producirse? No acabé nunca de creerme esta parte de la historia, la verdad, lo cual fue un problema.

La Guerra del Joker fue además un mega evento en la batfamilia, con numerosos tie-ins relacionados fuera de la serie principal de Batman. Y en ese sentido sí que agradezco que con la lectura de estos 6 números el lector tiene el núcleo de la historia sin necesidad de leer los comics anexos. De hecho, la capacidad de síntesis de Tynion y contar todo en apenas seis grapas es algo que yo al menos agradezco un montón, sobre todo teniendo el terrible ejemplo reciente de la etapa de Tom King en el personaje. A pesar de no encontrar la historia.

Hay otro elemento de fondo que quiero comentar en relación con la lectura de este tomo y si esta Guerra del Joker me ha dejado con ganas de seguir comprando los comics de Batman. Desde el inicio de mi afición comiquera en los años 80, durante 30 años compré prácticamente todos los comics de Batman en continuidad que publicaba DC (también los Elseworlds), pero entre el reboot de los Nuevos 52 de 2011, la fallida etapa de Scott Snyder en el personaje (eso si, con el genial dibujo de Greg Capullo), y aprovechando los dos meses de Convergencia en 2015, aproveché para bajarme del carro del Universo DC. Y quitando algunas cosas puntuales fuera de continuidad como Wonder Woman Dead Earth o DCsos, y más recientemente la estupenda etapa de Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo, no he encontrado hasta ahora alicientes suficientes para volver a querer meterme en el meollo de volver a la continuidad DC que me va a obligar a múltiples compras a menudo indeseadas.

Lamento decir que incluso con el dibujo de Jiménez, tampoco esta Guerra de Joker me hace cambiar de opinión. Tengo claro que el enorme fondo de catálogo de Batman que tengo comprado y leído a lo largo de todos estos años en este caso puede jugar en mi contra, porque como digo no he acabado de encontrar elementos realmente originales en la historia de Tynion a los que aferrarme que me dejen con ganas de comprar más comics suyos.

En todo caso, si ECC se anima a publicar tomos de este tipo centrados en Jiménez y encuentro ofertas como la que encontramos con este tomo, tampoco diré que no vaya comprar nuevos comics del artista español. Aprovecho el momento para destacar unos extras muy chulos como una entrevista a Jiménez y el proceso de creación de algunas de las páginas de este arco, que me parecen elementos muy destacables que también quiero destacar de esta edición.

Comparto las primeras páginas del comic:

La guerra del Joker ha sido una aventura estupenda para que Jorge Jiménez se luzca en su faceta de dibujante de la serie emblema de DC Comics, aunque reconozco que no ha conseguido que me quiera reenganchar de nuevo a los comics de DC en continuidad.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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