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Crítica de The New Pope de Paolo Sorrentino (HBO)

The New Pope de Paolo Sorrentino es la esperada continuación de The Young Pope , y fue estrenada en HBO justo antes que el Covid-19 cambiara nuestras vidas. Gracias a mi suscripción a HBO pude acabar de verla recientemente y debo decir que me ha gustado aunque no llega a alcanzar el nivel de excelencia de su predecesora.

PUNTUACIÓN: 7/10

9 episodios. El Papa Pío XIII está en coma. Tras un breve interludio de incertidumbre, Voiello logra que se elija a Sir John Brannox (John Malkovich) como su sucesor, un moderado, sofisticado y encantador aristócrata inglés que asume su nuevo rol bajo el nombre de Juan Pablo III. Aunque el nuevo Papa parece ser perfecto, sus allegados no tardan en descubrir sus debilidades y secretos. Mientras tanto, Voiello lucha por tapar los escándalos que azotan a la institución eclesiástica. De seguir así, la Iglesia corre el riesgo de desaparecer junto a todos sus altos cargos, algo de lo que dos mujeres, Sofia y Esher, parecen ser plenamente conscientes. Todo parece seguir su curso natural hasta que un día comienzan a aparecer una serie de mensajes firmados por Pío XIII desde su habitación del hospital.

Paolo Sorrentino vuelva a ser el creador y director de esta serie de 9 episodios, que cuenta con guiones suyos y de Umberto Contarello y  Stefano Bises. Con fotografía de Luca Bigazzi y música de Lele Marchitelli, es una coproducción de  Sky Italia, HBO, Mediapr, Wildsid, Haut et Court y Canal+.

Además del nuevo papa interpretado por John Malkovic (y del antiguo por Jude Law), repiten en la serie la mayoría de actores de la anterior series, entre los que destacan Silvio Orlando como el Cardenal y Secretario de Estado del Vaticano Angelo Voiello, Cécile de France como la responsable de comunicación del Vaticano Sofia Dubois, Javier Cámara como el Cardenal Bernardo Gutiérrez, Ludivine Sagnier como Esther Aubry, ex esposa de un miembro de la Guardia Pontificia Suiza que quedó embarazada y tuvo a un hijo gracias a un milagro de Lenny.

Para empezar mi comentario sobre The New Pope, debo decir que como experiencia televisiva de entretenimiento, esta serie es irreprochable. Durante los 9 episodios asistimos a un montón de sorpresas espectaculares que me mantuvieron enganchado delante del televisor. Empezando, pero no solo, con la figura de Sir John Brannox (John Malkovich), al que será encomendada la dirección de la iglesia católica. Malkovich es un actorazo y su personaje contrasta prácticamente en todo respecto al carismático Lenny Belardo interpretado por Jude Law.

Además de los mencionados Malkovic y Law, el resto del reparto están espectaculares, empezando por el Cardenal Voiello, al que a pesar de su naturaleza intrigante y conspirativa llegaremos a verle con nuevos ojos, o la inteligente Sofia Dubois. Y aunque diría que Javier Cámara tiene un papel menos importante que en la anterior serie, consigue sacar toda su calidad a partir de una interpretación minimalista.

El diseño de producción vuelve a ser espectacular, con unos sets que me engañan todo el rato y me hacen creer que esta serie realmente fue rodada en localizaciones reales del Vaticano. Además, la fotografía de Luca Bigazzi adquiere una cualidad artística bestial, consiguiendo que casi cualquier fotograma pudiera ser expuesto en una galería.  Con sus grandes espacios y sus cuidadas composiciones, visualmente esta serie es una pasada.

Sin embargo, no he podido disfrutar tanto de este The New Pope por dos motivos fundamentales. El primero es que aunque como comentaba antes como espectáculo televisivo está genial, me parece que hay tantas locuras en algunos de los giros que su historia me globalmente me pareció totalmente irreal lo que nos cuentan. Reflexionando sobre ello, me recuerda a mis sensaciones viendo House of Cards, en la que las dos primeras temporadas fueron espectaculares pero además todo transmitía una gran sensación de verosimilitud. A partir de la tercera temporada sin embargo, aunque siguió siendo muy entretenida, todo atisbo de verosimilitud saltó por los aires. Pues esta misma sensación es la que tuve viendo The New Pope, divertida pero con una locura detrás de otra. Además, esta sensación de espectáculo se vio acrecentada por un uso exagerado del sexo y los desnudos de los protagonistas que no me aportan nada narrativamente aparte de la propia belleza de estas imágenes.

El otro gran problema de The New Pope gira en torno a la falta de minutos de Jude Law. John Malkovich es un actorazo, pero Sir John Brannox sencillamente no está a la altura de Lenny Belardo, que está literalmente más de la mitad del tiempo sin aparecer. Y cuando lo hace, eclipsa a todo lo demás, dejándote con la sensación de que todo hubiera molado más con un mayor protagonismo (o minutos en pantalla) de Jude Law.

Está claro que Paolo Sorrentino pretendía ofrecer algo diferente construido a partir de lo anterior, pero las ideas presentadas y el desarrollo de algunas situaciones y personajes se me han quedado bastante por debajo de la anterior The Young Pope. Siendo eso sí una serie bellamente filmada y muy entretenida.

Comparto el trailer de esta serie:

The New Pope es una serie super entretenida que mantiene el tono y el carisma de anterior, pero que globalmente se me quedado un par de peldaños por debajo de The Young Pope.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Crítica de Velvet Buzzsaw, de Dan Gilroy

Velvet Buzzsaw de Dan Gilroy, película recién estrenada en Netflix, reúne al equipo protagonista de la excelente Nighcrawler formado por Jake Gyllenhaal y Rene Russo, para ofrecernos una sátira con toques de terror alrededor del mundo del arte que no acaba de funcionar.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

En el despiadado mundo del comercio del arte de las artes plásticas, Josephina (Zawe Ashton) encuentra por accidente un auténtico tesoro: tras fallecer, un viejo artista clandestino deja tras de sí una maravillosa colección de cuadros con el deseo expreso de que éstos fuesen destruidos tras su muerte. Decidida a sacar buena renta de ellos, Josephina comienza a exponerlos ante los ojos de algunos de los pesos pesados de la industria que la rodean, incluyendo a su jefa Rhodora (Rene Russo), al crítico de arte (y amante ocasional) Morf (Jake Gyllenhaal), y a algunos de los coleccionistas de arte más voraces del mercado, como Bryson (Billy Magnussen) y Gretchen (Tony Collette). Aunque la obra del artista logra la admiración del público, también despierta algo imperceptible y siniestro que amenaza con castigar a aquellos que se han beneficiado de su trabajo.

Dan Gilroy vuelva a escribir el guión y a dirigir esta película. Si en Nightcrawler puso su mirada al mundo de los medios de comunicación y como persiguen como buitres los sucesos violentos en Los Angeles pensando únicamente en los índices de audiencia, en Velvet buzzsaw centra su mirada en el mundo del arte, un mundo superficial en el que no importa el ARTE de verdad, sino cualquier cosa que pueda ser vendida como lo “más” de ese momento para hacerse rico.

Quizá el problema principal de Velvet buzzsaw es que Gilroy no ha sabido desarrollar el interesante planteamiento de partida, de forma que desaprovecha todo su potencial con una historia que como crítica al mundo del arte se queda muy corta y apenas roza la superficie, y tampoco funciona como película de terror. Lamentablemente, la película se queda a medio camino de todo.

Y es una pena, porque me encantan Jake Gyllenhaal y Rene Russo. Y ellos, junto a un reparto en el que destacan Tony Collete o un John Malkovich con un papel secundario, hacen exactamente lo que Gilroy les pide. El problema es que ninguno tiene demasiado interesante que mostrar con sus personajes, que en muchos momentos se quedan en arquetipos sin demasiada profundidad: La marchante sin escrúpulos (Russo), la joven ambiciosa que hará lo que haga falta para triunfar (Ashton), el artista quemado que ha perdido la chispa creativa (Malkovich) o el crítico que lanza o destruye carreras con sus artículos (Gyllenhaal), y que no siempre está pensando en el arte cuando los escribe. Solo la actuación de Gyllenhaal consigue destacar frente a un conjunto muy poco entonado, pero incluso él se queda a mitad por el confuso desarrollo de su personaje.

Técnicamente, la película está genial, con una perfecta fotografía de Robert Elswit, que ya colaboró con Gilroy en Nightcrawler y que ha trabajo además en Misión Imposible, la saga de Bourne o en Pozos de ambición de Paul Thomas Anderson. Las imágenes de Gilroy si consiguen meternos en las vibrantes y coloridas salas de exposición de arte de Miami o Los Angeles, pero esto por si solo no es suficiente.

Los elementos de terror están bien dosificados y consiguen momentos visualmente muy potentes, pero les falta generar un shock más potente. Además, dado que los personajes no han conseguido conectar conmigo, sus muertes me resultaron estéticamente chulas pero intrascendentes emocionalmente.

Comparto el trailer de esta lamentablemente fallida película:

Velvet buzzsaw ha sido una decepción, probablemente provocada por lo mucho que me gustó Nightcrawler. En todo caso, dado que la peli la vi en casa gracias a mi suscripción a Netflix, no me arrepiento de haberla visto, y me ha servido de correcto entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 5.5/10