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Crítica de Matrix Resurrections de Lana Wachowski

Lana Wachowski nos devuelve al mundo de Matrix con Matrix Revolutions, la cuarta película de la serie que lamentablemente nos deja con la sensación que deberiamos haber tomado la pastilla azul.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Neo vive una vida normal y corriente en San Francisco mientras su terapeuta le prescribe pastillas azules. Hasta que Morfeo le ofrece la pastilla roja y vuelve a abrir su mente al mundo de Matrix. (FILMAFFINITY)

Lana Wachowski repite en la dirección de esta película (aunque en este caso sin su hermana Lilly), y escribe el guión junto con Aleksandar Hemon y David Mitchell. En el caso de Matrix, Warner Bros. siempre estuvo abierto a realizar nuevas películas, aunque para las hermanas Wachowski era un capítulo cerrado. Sin embargo, los anuncios de la contratación de varios escritores para que escribieran un tratamiento para una posible continuación lo que supongo impulsó a Lana a buscar una idea con la que estuviera confortable, ante la realidad que la película iba a hacerse con o sin ella.

Matrix Resurrections es una larguísima película de 148 minutos que cuenta con fotografía de John Toll y Daniele Massaccesi, montaje de Joseph Jett Sally y música de Johnny Klimek y Tom Tykwer, que se sienten en muchos momentos, claramente bajo la batuta de Lana Wachowski, de intentar emular algo que es claramente mejor. Aunque luego comentaré más extensamente, me quedo muerto al comprobar que la película ha contado con un presupuesto de 195 millones de dólares. Teniendo en cuenta su estreno simultáneo en HBO Max en Estados Unidos y que hasta la fecha ha recaudado tan sólo 66 millones, va a tener complicado ser rentable para Warner. Dicho esto, también es cierto que al estrenarse en Navidades, siempre es posible que haya más público del habitual aprovechando las vacaciones escolares.

Keanu Reeves y Carrie-Ann Moss con los únicos actores principales que repiten en este secuela (excepto por una sorpresa que apenas es un cameo). Del nuevo reparto destacan Jessica Henwick interpreta a Bugs, una pistolera de pelo azul con un tatuaje de un conejito blanco y capitana del aerodeslizador Mnemosyne. Yahya Abdul-Mateen II interpreta a Morfeo sustituendo a Laurence Fishburne. Jonathan Groff interpreta a Smith, el socio de la empresa de Thomas Anderson / Neo, mientras que Neil Patrick Harris interpreta al psicologo de Thomas.

Tras verme las tres películas de Matrix (y los cortos de Animatrix) en los últimos días, la verdad es que tenía ganas de ver esta cuarta película y me he acercado al cine con la mentalidad adecuada para dejarme sorprender y emocionar.

El mero hecho de volver a Matrix con Neo y Trinity ya parecía suficiente para pagar el dinero de la entrada. Y ver juntos en pantalla a Carrie-Ann Moss y a Keanu entiendo que es una alegría para todos los fans de la franquicia multimedia. Ver que el mundo tras Matrix revolutions sigue teniendo a una gran cantidad de la población mundial atrapada en Matrix no sorprende, pero si descubrir que en el mundo real hay un grupo de máquinas que han decidido vivir con los humanos plantea posibilidades interesantes que abren nuevos caminos para la franquicia.

Además, la historia plantea una crítica muy evidente al mundo de las franquicias cinematográficas y a la falta de imaginación que está, en opinión de Lana Wachowski, asolando a Hollywood y en general al mundo del entretenimiento, con unos productores y unos espectadores complacientes que son felices recibiendo más de lo mismo en lugar de buscar y ofrecer obras que desafíen nuestra inteligencia. Que Lana lo plantee en una cuarta película de una franquicia de éxito de Warner es un elemento muy meta, y la película está plagado de cargas de profundidad en ese sentido. Y como idea me gusta y plantea nuevas posibilidades que a priori me podían encajar.

El problema es que la ejecución es terrible. Tenemos una película de dos horas y media que se hacen aburridísimas, algo inaudito pensando que ¡hablamos de Matrix! Aburrido es lo último que debería ser Matrix, y lo malo es que todo juega en contra del visionado. Empezando por un ritmo más irregular que nunca con una verborrea enunciativa que parece que no tiene fin. Y tengo claro que Matrix siempre pecó de sobre-explicación, pero Lana Wachowski lo eleva casi hasta el nivel de autoparodia.

Otro problema de la película son los cambios en el reparto y no tener a Laurence Fishburne o Hugo Weaving, lo que provoca que Yahya Abdul-Mateen II y Jonathan Groff salgan siempre malparados ante la comparación, acentuado por un guión embarullado que presenta muchas situaciones nunca bien desarrolladas que hace que no estén claras las motivaciones de los personajes o lo que ha provocado su evolución. Y en cuanto al villano y la nula sensación de amenaza, mejor ni hablamos, porque igual hay que plantear esta película como ejemplo de lo que NO hay que hacer.

Y el caso es que Abdul-Mateen II, Groff o Neil Patrick Harris son todos buenos actores, pero el guión no les da nada con sustancia para crear nada interesante desde un punto de vista actoral. Más sangrante es el tema de Keanu Reeves y Carrie-Ann Moss. No descubro nada si digo que carisma tenían a raudales en Matrix, pero que como actores siempre han sido los dos muy limitados. Lamentablemente, verles 18 años después con este guión, sobre todo en el caso de Carrie-Ann, es una losa insalvable que hace que veamos que el paso del tiempo no ha sido benévolo para ambos actores.

Tras ver la película pensaba erróneamente que Matrix Resurrections había sido una película barata para Warner, dado lo cutre que luce todo, lo poco inspiradas que están las casi inexistentes coreografías de artes marciales, y en general todo el aspecto visual que parece un cosplay poco inspirado de la película original, con un climax final que en lo referido a las escenas de acción es penoso. En su momento, el principal motivo de queja de Matrix reloaded fue que las coreografías eran tan perfectas que resultaban frías al no haber nunca una adecuada sensación de amenaza para Neo, Morfeo o Trinity. Pues si lo comparamos con las de Resurrections, sería una obra maestra al nivel de The raid.

Con el añadido que la producción se paró en marzo de 2020 por culpa del Covid, teniendo Lana más de cuatro meses para organizar lo ya rodado y ver qué elementos podían ser necesarios cuando se reiniciaran el rodaje. No debió interesarle a Lana replantear nada, con el resultado de transmitir la sensación que han tirado el dinero, porque no luce ni la mitad de la mitad de lo que fue la primera Matrix, rodada con un tercio de este presupuesto.

Esto me lleva al elemento metatextual de la película y su crítica al mundo de las franquicias cinematográficas y a la falta de originalidad en el mundo del entretenimiento. Como idea ya comenté que me parece genial, pero al final a una película no se la valora por sus intenciones, sino por su ejecución. Y Lana Wachowski se estrella. Aparte de todo, la película me deja la sensación que Lana nos mira por encima del hombro al público y al resto de profesionales del medio, y realmente piensa que ella es mejor, en lugar de mirarnos de tu a tu. Tiene gracia que una directora de ¡4 películas! de una franquicia blockbuster se venga a quejar de la falta de originalidad o de la apelación a la nostalgia de tantas y tantas películas actuales, cuando es eso lo que precisamente hace ella repetidamente durante el metraje al insertar imágenes de las películas anteriores. Como una broma que sólo hace gracia una vez y se abusa de ella una y otra vez, matando la experiencia.

Matrix fue revolucionaria en muchos aspectos, empezando por el visual y desde luego por su uso de las artes marciales y los efectos especiales. Ver el desastre que resulta este Resurrections en este sentido solo se puede explicar si pensamos que ahora Lana está a otro rollo y piensa que filmar coreografías de acción originales o bien rodadas está por debajo de ella porque su cine es «serio» y lo importante es su mensaje. Pero claro, si el mensaje es embarullado y está mal contado, el guión aparte del elemento meta no aporta elementos realmente interesantes que te dejen con ganas de querer saber más de los personajes, que el visionado se hace largo (larguísimo) y el carisma de los protagonistas brilla por su ausencia, el resultado es un fail como una casa. Cosa que no me alegra tener que escribir en estas líneas, pero las cosas como son.

El caso es que en estos pocos días he leído a gente comparando esta película con Spiderman No Way Home, y obviamente cuanto más gafapasta son, más le ha gustado la película y en su opinión peor deja Matrix a Spiderman. Cuando realmente es exactamente al revés. Ya no es sólo el aspecto visual en el que No way home deja en mal lugar a Resurrection, sino que la historia de Spiderman es el ejemplo perfecto de que es posible hacer una BUENA película de entretenimiento para todas las edades que apele a la nostalgia (claro que si), pero de forma inteligente creando situaciones para los personajes que les hagan evolucionar desde la última vez que les vimos en sus películas particulares, llegando a mejorar en una hora los arcos de los personajes vistos en varias películas.

Frente a esto, Matrix Resurrections te dice que Neo o Trinity te tienen que molar porque molaban en las películas anteriores, pero no porque hagan cosas realmente interesantes en película. De hecho, el arco de Trinity es un por qué si de principio a fin con poca o nula justificación.

Lana Wachowski sigue viviendo de rentas de Matrix, pero la realiadad es que la película se estrenó en 1999. Si eres tan bueno como tu última película y los últimos proyectos de Lana han sido El destino de Jupiter (2015), Sense8 y este Matrix resurrection, igual va a tener problema para encontrar financiación para su próxima película. Sobre todo si no deja de mostrar en sus obras que piensa que ella es mucho más inteligente que los espectadores que tenemos que pagar por ver su película (o decidimos no hacerlo) o que los productores que van a pagar sus ocurrencias.

Comparto el trailer de la película:

Matrix Resurrections ha sido una decepción mayúscula. No se puede decir de otra manera, y la confirmación que Lana Wachowski está a otro rollo que no implica hacer buenas películas de acción o ciencia ficción. ¡Qué pena!

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de Matrix Revolutions (Hermanas Wachowski, 2003)

Como dice la publicidad, todo el comienzo tiene un final. Eso es lo que tuvimos, de aquella manera, con Matrix Revolutions, la tercera y de momento última película de la franquicia de Matrix, creada, escrita y dirigida por las hermanas Lana y Lilly Wachowski. Hoy comparto mis impresiones del nuevo visionado a modo de previa del estreno de la nueva película Matrix Resurrections.

PUNTUACIÓN: 7/10

Todo lo que tiene un comienzo tiene un final. La guerra estalla en la superficie de la tierra mientras las máquinas invaden Zion. Allí donde Reloaded significaba vida, Revolutions apunta a la muerte… (FILMAFFINITY)

Seis meses de Matrix Reloaded, en noviembre de 2003, se estrenó esta Matrix Revolutions destinada a cerrar la trilogía de Matrix. Al rodarse ambas películas a la vez, todo el equipo técnico de las hermanas Wachowski es exactamente el mismo, con el director de fotografía Bill Pope, el montaje de Zack Staenberg y la música de Don Davis con la colaboración de Juno Reactor. Con un presupuesto de entre 110 y 150 millones de dólares, la película recaudó tan sólo 427, más de 300 millones menos que Reloaded, lo que indica que en general el público no terminó contento con la segunda parte y no quiso ir al cine para saber cómo terminaba la historia.

En el reparto, de igual forma repite todo el reparto: Matrix Keanu Reeves (Neo), Carrie-Ann Moss (Trinity), Laurence Fishburne (Morfeo) y Hugo Weaving (Agente Smith), Jada Pinkett Smith (Niobe), Anthony Wong (Ghost), Harold Perrineau (Link), Anthony Zerbe (Consejero Hamann), Harry Lennix (Comandante Lock), Nona Gaye (Zee), Collin Chou (Seraph), Helmut Bakaitis (el Arquitecto), Lambert Wilson (Merovingio) y Monica Bellucci (Perséfone). El único cambio vino provocado por el fallecimiento de la actriz Gloria Foster, que interpretaba a Oráculo, papel que tuvo que interpretar Mary Alice.

Yendo directo al grano, visualmente Matrix Revolutions me sigue flipando y tiene momentos realmente grandes, pero la historia es un batiburrillo al que le falta chicha por todos lados y te deja con cierta sensación de decepción y de capítulo cerrado pero no de final de la historia. Con todo, me ha gustado volver a ver las tres películas de Matrix y me dejan con ganas de ver la nueva Matrix Resurrections, que era un poco el objetivo de este revisionado. Realmente le tengo ganas ante la posibilidad de que Lana Wachowski sepa crear una nueva historia interesante que conecte y amplíe el lore existente y nos devuelva el carisma de la primera película, pero al mismo tiempo, me deja con cierta aprensión porque Lana también es la responsable de Reloaded y Resurrections en las que hubieron cosas que no acabaron de cuadrar.

Los dos grandes sets de acción visualmente me volaron la cabeza en su día y siguen siendo un sueño hecho realidad para un fan del anime, del cine de acción y de los comics de superhéroes como yo. Por un lado, el combate en el muelle de Zion de los humanos con exo-trajes contra los calamares, por muy digital que sea todo, tiene momentazos increíbles cada minuto y es un puro homenaje a un montón de animes o a esa mítica Ripley en Aliens combatiendo a la Reina Alien con el traje de carga, llevando ese momento a la décima potencia. Sigo leyendo a gente opinar que la última hora y pico es todo acción y casi nada de historia, y en parte pienso ¿y qué hay de malo en eso si se nos muestra a una escala que en 2003 jamás habiamos visto y como set de acción sigue aguantando perfectamente el paso del tiempo? Matrix Revolutions tiene problemas, pero las escenas de acción no son uno de ellos.

El climax con la pelea de Neo y el Agente Smith es lo más cerca que hemos estado de ver un live-action de Bola de Drac y sigue teniendo una potencia alucinante. De hecho, en 2002 Sam Raimi nos hizo soñar con la primera Spiderman que era posible hacerse una buena película de superhéroes 100% fiel al espíritu, pero fue esta Matrix Revolutions la que nos confirmó en 2003 que con los efectos especiales disponibles ya era posible mostrar cualquier cosa en una película de imagen real, el límite ya estaba en la imaginación de los directores, guionistas y productores. Matrix anticipó, por ejemplo, el siguiente sueño hecho realidad que fueron Los Vengadores (2012), y tuvieron que pasar 10 años hasta Man of Steel (Zack Snyder, 2013), para volver a ver una pelea de seres super poderosos voladores con la escala mostrada por las Wachowski.

Pensando en los efectos especiales, el diseño de producción, la música y en general todo los apartados técnicos, Matrix Revolutions sigue siendo una locura maravillosa perfectamente visionable hoy en día. Sin embargo, la historia… buff, la historia. El problema no es tanto el argumento general, el plot de las cosas que tienen que pasar, sino de la ejecución de las cosas que van pasando y sobre todo con las dosis de filosofía de Hacendado que las Wachowski nos cuelan en la película. Toda la parte de la estación de Metro sobra completamente, con elementos que sonrojan un poco, como aquello de «amor / karma es una palabra, lo que importan son las conexiones que esa palabra implica». Como también sobra y resulta una trama totalmente fallida todo lo relativo al Merovingio. Y siempre está bien tener a Monica Beluci ligera de ropa, pero el diálogo que la hacen decir da un poco de vergüenza ajena.

Otro motivo de queja es el desaprovechamiento que hacen de Morfeo o Trinity, aguando toda la importancia que se suponía debían tener en la historia. Por un lado, Literalmente Morfeo no hace nada interesante o relevante en los 129 minutos de metraje, por ejemplo en la pelea en la discoteca de Merovingio son Seraph y Trinity las que se llevan los momentos de gloria. Y por otro, después de toda la murga que nos dieron con el amor verdadero de Neo y Trinity y como era su destino estar juntos, que el final el papel de Trinity es hacerle de taxista a Neo y morir a las puertas del paraíso (no hay metáforas bíblicas, que va…), es un bajonazo que entiendo no debió hacerle demasiada gracias a los fans del personaje que por aquellos años eran un montón.

También la parte del Agente Smith está mal contada, apareciendo al comienzo de la película para desaparecer durante más de una hora larga únicamente para aparecer para la pelea final. Y está claro que es el equivalente a un virus que poco a poco se va apoderando de todas las mentas / almas conectadas a Matrix incluidos sus guardianes robóticos, pero realmente más que estar mal contado, ¡es que no está contado en absoluto! Su pelea final realmente está muy bien desde un punto de vista visual, pero que el personaje quede limitado a eso es también un desperdicio, porque si Smith pudo transmitirse a la mente del humano e interactuar en el mundo real, ¿por qué no hizo algo similar con las máquinas para adueñarse de ellas? Es tan obvio esto que refuerza la idea de una idea interesante (que Smith pase al mundo real) que no es desarrollada en absoluto.

Hay un elemento que me quedé con ganas de ver y que jamás fue desarrollado en las películas y es saber qué están haciendo las máquinas en el mundo real. Las granjas de humanos son su fuente de energía y meten las mentes están en Matrix, pero si hay tan pocos humanos libres, ¿realmente qué hace la I.A. una vez han vencido a la raza humana? ¿Están construyendo motores planetarios para viajar por el cosmos? Porque no puede ser simplemente cultivar humanos y cazar a los pocos libres hasta que llegue el Salvador Neo que reinicie el sistema de Matrix, esto sólo ocupa un ínfimo porcentaje de su memoria. Y tampoco llegamos a conocerlo si entraba en sus planes mostrarlo. Está claro que esto es un «wishfull thinking» de libro, y realmente no es un problema que una película no cuente la historia que yo quería ver, pero sí lo indico como ejemplo de las múltiples posibilidades que tenían las Wachowski y como las desaprovecharon yéndose a lo fácil, la metáfora bíblica.

Lo que nos lleva a Neo. Aparte de lo desacertado que está el inexpresivo Keanu Reeves, cuyos intentos de mostrar emociones reales fracasan estrepitosamente durante la película, es que estamos ante un trasunto de Jesucristo que se sacrifica al final por la humanidad en un argumento fallido que por otro lado no podría estar más trillado y visto. Y está claro que esta es la historia de las Wachowski, y ya en Reloaded con la escena en la Sala de Máquinas de Zion de Neo con el Consejero Hamann ya se indica la clave de la película, que humanos y máquinas están condenados a entenderse y coexistir, pero la ejecución resulta una decepción, porque Neo se sacrifica y muere, ¡dejando a la gran mayoría de la humanidad aún esclavizada por las máquinas en Matrix!!! ¡Qué clase de final es ese? A pesar de ser lo previsto, no puede ser más decepcionante.

Y si el objetivo de este final era sugerir o criticar a nuestra sociedad de consumo, esclavizada por el capitalismo y las posesiones terrenales y la tecnología, la verdad es que no funciona en absoluto. Llevar tres películas dando la murga con el «salvador que liberará a la humanidad de las máquinas» para asistir a este final en que esto NO llega a pasar, no puede ser más decepcionante. Además, el Arquitecto ha prometido mantener la paz con Zion «tanto tiempo como sea posible», lo cual en si mismo es la admisión que la guerra volverá, por lo que de final feliz duradero nada.

El caso es que como veis tengo problemas con numerosos elementos de la trilogía de Matrix, pero si me pongo a ver las película por los elementos fantásticos y los efectos especiales, realmente entro a tope y disfruto muchísimo la montaña rusa de emociones con las excelentes escenas de acción sobre todo en la segunda mitad de la película.

Es por esto que aunque me hubiera gustado una historia que hubiera sabido sacar el máximo partido al potencial que tenía este mundo, tengo que reconocer que no considero ni mucho menos mala esta película, más bien al contrario, estamos ante un estupendo entretenimiento palomitero sin pretensiones. Eso, si, en cuanto las Wachowski se ponen solemnes, fracasan estrepitosamente, pero en este caso prefiero quedarme con la versión de vaso medio lleno, no medio vacío.

Comparto el trailer de la película:

Matrix Revolutions no fue el final que la trilogía merecía, pero fue el que tuvimos. Con todo, sigue siendo una estupenda película de acción con unos sets de acción alucinantes.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Matrix Reloaded (Hermanas Wachowski, 2003)

Tras el disfrute de The Matrix, hoy toca comentar mis impresiones de mi revisionado de Matrix Reloaded, la primera parte de dos películas que junto a Matrix Revolutions (2003) contaron el final de la guerra de los humanos contra las máquinas.

PUNTUACIÓN: 8/10

Neo, Morpheus, Trinity y el resto de la tripulación continúan en la lucha contra las máquinas que han esclavizado a la raza humana. Ahora más humanos han sido despertados e intentan vivir en el mundo real. A medida que aumentan en número, la batalla se acerca a Sión, la última ciudad real en el mundo y centro de la resistencia humana. Y tiene poco tiempo, muy poco tiempo… (FILMAFFINITY)

Matrix fue una película revolucionaria que cambió la forma en que Hollywood planteó sus películas de acción al comienzo del siglo XXI. Aparte que su final abierto obviamente dejaba la puerta abierta para nuevas películas, estaba claro que Warner Bros. iba a exigir una continuación debido a el arrollador éxito comercial y la relevancia cultural que consiguió la película. Y para la continuación, las Wachowski plantearon un ambicioso plan multimedia que complementaría a las dos películas rodadas simultáneamente, Reloaded y Revolutions (estrenadas en mayo y noviembre de 2003). Esto imitaba lo que Peter Jackson hizo con El Señor de los Anillos, también producida por Warner a través de New Line, que en las navidades de 2003 estrenó la histórica El Retorno del Rey.

De este modo, simultáneamente al estreno de Reloaded se estrenó también Enter the Matrix, un videojuego con un argumento escrito por las Wachowski en el que tenían lugar hechos que luego fueron mencionados en la película. Además, fruto del amor de las hermanas por el anime japonés, escribieron y produjeron Animatrix, una antología de nueve cortometrajes de animación que amplían la historia de Matrix, incluyendo la guerra original entre la humanidad y las máquinas que llevó a la creación de este realidad virtual, además de otras historias paralelas que expanden el universo principal. Esto que en los últimos años hemos visto en otras franquicias y resulta más habitual fue otro elemento revolucionario que hasta ese momento parecía que sólo estaba al alcance de Star Wars, que con el estreno de su segunda trilogía entre 1999-2005 además de multitud de libros y muñecos creó la primera serie de animación de Clone Wars de Genndy Tartakovsky.

Las hermanas Lana y Lilly Wachowski volvieron a escribir el guión además de dirigir, y se juntaron con el mismo equipo humano de la primera película, con el director de fotografía Bill Pope, el montaje de Zack Staenberg y la música de Don Davis, que tuvo a su vez la colaboración de Juno Reactor. Frente al control presupuestario de la primera Matrix, que costó tan sólo 65 millones, Warner y sus productoras tiraron la casa por la ventana para el rodaje simultáneo de Matrix Reloaded y Revolutions.

Aunque el grueso del rodaje tuvo lugar entre marzo de 2001 y agosto de 2002 en los estudios de Fox en Australia, la producción construyó una autopista de 1,5 km de longitud en la base aérea de Alameda, California, para poder rodar con total libertad la famosa escena de la autopista, además de la creación de nuevos desarrollos tecnológicos para poder rodar las espectaculares escenas de acción de la película. Y la jugada les salió bien, porque Reloaded recaudó casi 750 millones en todo el mundo a partir de un presupuesto de 150, lo que la convirtió en la película R más taquillera de la historia en ese momento, un record que conservó 13 años hasta el estreno en 2016 de Deadpool.

A los protagonistas de Matrix Keanu Reeves (Neo), Carrie-Ann Moss (Trinity), Laurence Fishburne (Morfeo) y Hugo Weaving (Agente Smith) se les unen un amplio reparto de actores que dieron forma al complejo mundo de Matrix y la sociedad humana de Sión. En el mundo real encontramos a Jada Pinkett Smith (Niobe) y Anthony Wong (Ghost), protagonistas del juego Enter the Matrix que en las películas tuvieron una importancia menor, Harold Perrineau (Link) el nuevo piloto y operador de la la nave Nabucodonosor de Morfeo, Anthony Zerbe (Consejero Hamann, uno de los ancianos que dirige el consejo de Zion), Harry Lennix (Comandante Lock, el jefe de la defensa militar de Zion) y Nona Gaye (Zee, esposa de Link y hermana de Dozer y Tank, los tripulantes de la Nabucodonosor en la primera Matrix). A modo de curiosidad, el director Leigh Whannell (Upgrade y El hombre Invisible) tuvo un pequeño papel en la dos películas.

Dentro de Matrix, Gloria Foster vuelve a interpretar al Oráculo, con Collin Chou (Seraph, su guardaespaldas y protector), Helmut Bakaitis (el Arquitecto, la I.A. Creadora de Matrix) y Randall Duk Kim (Keymaker). La novedad llega con el descubrimiento que dentro de Matrix existen programas piratas que buscan su propio interés, como son Lambert Wilson (Merovingio) y la siempre bella Monica Bellucci (Perséfone), y los hermanos y expertos en artes marciales Neil and Adrian Rayment (los gemelos).

Ya empezando a valorar Matrix Reloaded, nunca el clásico “faster, bigger, more spectacular” que se suele aplicar a las secuelas cinematográficas fue tan claramente visible en un blockbuster palomitero como lo es en esta segunda parte de Matrix. Y la verdad es que es alucinante la forma en que tan sólo 4 años después, todo luce increíblemente mejor en lo referido a las escenas de acción y artes marciales. Las coreografías que creó Yuen Woo-ping sacaron el máximo partido del poderío presupuestario que tuvieron para el rodaje de Reloaded, y frente a la cámara fija en la mayoría de los planos “normales” de artes marciales de Matrix, que como máximo planteaban algún travelling lateral, en Reloaded la cámara se mueve y casi interactúa con los guerreros, como en la escena en el castillo de Merovingio en la que la cámara sigue a los personajes mientras saltan. Visualmente se nota el upgrade en prácticamente todas las escenas de acción gracias a las mejoras tecnológicas que los propios Wachowski provocaron.

Ejemplo de esto es la «Burly Brawl», la ya mítica pelea melé de Neo contra decenas de agentes Smith. Tras la revolución que supuso el bullet-time en 1999, que fue copiada hasta la saciedad, esta tecnología se quedó casi obsoleta para las necesidades de las Wachowski, que provocaron un avance en los procesos de digitalización de la imagen y los personajes mediante la técnica de «Universal Capture”, un proceso que toma muestras y almacena los detalles y expresiones faciales en alta resolución. Con esta gran cantidad de datos recopilados y los algoritmos adecuados, finalmente pudieron crear una escena virtual en la que los personajes, las ubicaciones y los combates pueden ser creados digitalmente a través de cámaras virtuales, eliminando las restricciones de las cámaras reales. Esto fue precursor de los motores de la mayoría de juegos actuales que a su vez ayudó a la creación de The Dome para The Mandalorian.

Además de las escenas de artes marciales, a veces da la sensación que todo en Reloaded nace del intento de mostrar más de lo mismo respecto a la primera película, pero mejor. Si había una escena en una discoteca en Matrix, en Reloaded tenemos la casi-orgía en Sión y una fiesta de Merovingio adornada con detalles sadomasoquistas. Si Trinity tuvo un bullet-time, en Reloaded tiene otro contra un enemigo que anda por el techo. Los combates de Neo ya no están constreñidos por la física o la gravedad en Reloaded, realizando saltos increíbles aprovechando completamente el espacio a su alrededor, sumando a la melé contra Smith un combate posterior contra los hombres de Merovingio en el que se utilizan armas como espadas, sais, etc…

Y luego está la monumental escena en la autopista, planteada para dejar en ridículo cualquier otra persecución que hubiéramos visto en una película anterior. El rodar en una carretera creada a propósito para la película permitió a las Wachowski dar rienda suelta a sus ideas más locas, que con la ventaja de las cámaras y añadidos digitales de vehículos alrededor de Trinity, Morfeo y el Keymaker crean una escena increíble que sigue luciendo alucinante caso 20 años después de verla la primera vez.

Además de Matrix, la parte de Sión es un interesante añadido, al descubrir no sólo a las diferentes tripulaciones, sino como hay intereses opuestos entre Morfeo y Lock, que no cree las profecías o que Neo sea el salvador de la humanidad. Esta parte añade una capa de complejidad y una carrera contra el reloj ante la inminente llegada de las máquinas a Sión, que son la verdadera amenaza para la supervivencia de la raza humana.

Volviendo a Matrix, el Oráculo transmite ideas interesantes sobre el destino, y la revelación que ella no está para decirle a Neo qué tiene que hacer, sino para hacerle entender que esa decisión ya la tomó y que ahora tiene que entender las consecuencias de dichos actos. Las Wachowski en esta película parecen inclinarse por el futuro marcado antes que por el libre albedrío, lo que encaja con las figuras religiosas mesiánicas en las que se inspiraron para crear a Neo, un Jesucristo que salvará la humanidad a ostias, si es necesario.

La revelación al final de la película que Neo no es el único salvador de Sión, sino que es el sexto de un sistema creado por las máquinas, en concreto por el Oráculo, para salvar el error sistémico del sistema que había provocado los fallos catastróficos en el pasado, es un giro bestial que en su momento me voló la cabeza y que aún ahora sigue funcionando de maravilla.

Matrix Reloaded realmente me gustó y me sigue pareciendo una buenísima película. Pero por lo expuesto hasta ahora uno pensaría que me parece perfecta, y nada más lejos de la realidad. En primer lugar, hay un problema fundamental en Reloaded que es la falta de sensación de amenaza, algo que resultaba clave en la primera Matrix cada vez que aparecía un agente. Las coreografías de artes marciales son muchísimo más complejas y el apartado visual para llevarlas a la pantalla sin duda mejoran a Matrix, pero como nada de lo que pasa puede dañar a Neo (tras 3 combates in-crescendo lo máximo que ha sufrido Neo es un pequeño corte en una mano), al final no hay tensión ante nada de lo que vemos, quedando más claro de lo que debería la cualidad de baile escenificado de las coreografías. Cosa que es lo que son, pero que NO debería notarse. Incluso la pelea de Morfeo encima del camión sufre de esto y en ningún momento te crees que se encuentra en peligro mortal a pesar de tener que pelear y evitar caerse del camión al mismo tiempo. En este caso, siendo más complejas, las escenas no acaban de ser mejores desde un punto de vista narrativo o cinematográfico.

Unido a esto, parece que la película está planteada a partir de los sets de acción rellenando los intermedios con una cháchara expositiva que acaba resultando cargante y anti-entretenido. Hay elementos de la trama que realmente me muestran que las Wachowski tenían ideas interesantes que son poco habituales en blockbusters palomiteros. Sin embargo, su forma de mostrarlas en pantalla, como por ejemplo la conversación de Neo con el Consejero Hamann en la sala de máquinas de Sión, es un buen ejemplo de escenas expositivas sin fin que acaban provocando que Reloaded tenga un ritmo terrible. En esta apreciación pesa también el darme cuenta que Neo termina tres de los últimos sets de acción, la melé, el salvamento de Morfeo en la autopista y de Trinity en el edificio volando, frente al agente / virus Smith marchándose y dejando la pelea inconclusa y las otras dos llegando al rescate, lo que de nuevo resta toda sensación de amenaza a esos momentos.

A todo esto, la melé ha envejecido fatal, y si ya en su momento se notaba que era una escena digital que no rodaron los actores, sobre todo la parte final con Neo contra decenas de Smiths, vista con ojos de 2021 notas la triste realidad que hay juegos que tienen una mayor definición de imagen y resultan más creíbles de lo que parece la escena. Visualmente me sigue gustando y entiendo y aprecio el desarrollo tecnológico que ayudó a provocar que llevamos disfrutando los últimos años, pero igual que digo una cosa, tengo que reconocer lo otro.

Hay otro elemento menos importante y está en relación con la coordinación de las películas, sobre todo Reloaded, con el juego Enter the Matrix y los cortos de Animatrix, y es que aunque la historia principal se entiende sin problemas, notas durante la película, porque además los diálogos te lo dejan entrever, que te estás perdiendo cosas que no se mostraban, cosa que no me acaba de molar, la verdad. Hablo en concreto en lo relativo a las diferentes misiones de Niobe que veías como aparecía habiéndolas cumplido, por ejemplo la recepción del mensaje para Neo al principio o la destrucción de la central nuclear en el climax, pero que te dejaban con ganas de más. O la figura del Chico en Sión al que Neo parece que salvó y despertó de Matrix en una aventura previa sobre la que no sabemos nada.

Y está claro que esto también lo hizo El Imperio Contraataca y El retorno del Jedi, mencionando aventuras que no llegamos a conocer nunca (algunas sí, gracias a los comics o novelas), pero en este caso no me acabó de dejar buen feeling, dentro que como digo no me generan realmente un problema y todo se entiende perfectamente. Y obviamente acepto que esto era algo buscado para que los consumidores compráramos el juego (y lo jugáramos), o viéramos posteriormente los cortometrajes, pero como la sensación la tuve, pues la comparto. En ese sentido, a baja escala pero Reloaded / Revolutions nos regaló con un “Caballeros de Ren” a baja escala con Seraph , un personaje que parece el puto amo que va a tener una gran importancia en la trama que no llega a tener nunca.

Y luego está el hecho que la película no acaba, algo que en su día quedó amortiguado con el estreno de Revolutions tan sólo 6 meses después de Reloaded (Mayo – Noviembre 2003), un planning mucho mejor que el año de diferencia entre las películas de El Señor de los Anillos, o los ¿dos años? que van a pasar para poder ver el final de Dune de Villeneuve. El planteamiento de las Wachowski de hacer una historia contada en dos películas está bien, y visto ahora en casa con un día de diferencia entre películas hace que cualquier problema al respecto desaparezca. Sin embargo, vista Reloaded como una película independiente, que el climax de reloaded sea un diálogo expositivo infumable del Arquitecto mientras le explica a Neo su papel en la programación de Matrix, se mire como se mire es un bajón.

En todo caso, esta segunda parte de la reseña es quizá muy negativa y la verdad es que la película me sigue gustando y he disfrutado un montón viendo la película con mi hijo pequeño. Y además, sale Monica Bellucci tan sensual y guapa como siempre, con lo cual mal no puede estar esta Matrix Reloaded, ¿no?

Comparto el trailer de la película:

Matrix Reloaded es una buen continuación de una película mítica. Y aunque no alcanza el nivel de su predecesora, 18 años después sigue siendo un estupendo entretenimiento para todos los fans del cine de ciencia ficción y acción.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Retorno a MATRIX (Hermanas Wachowski, 1999)

En 1999 The Matrix de las hermanas Wachowski nos voló la cabeza con su combinación de ciencia ficción cyberpunk, historia alucinante con unos efectos especiales revolucionarios, artes marciales y cine de Hong Kong. Con motivo del estreno de Matrix Resurrections estas navidades, he vuelto a Matrix a ver qué tal aguanta la trilogía el paso del tiempo. Ya os adelanto que esta primera película sigue siendo un clásico alucinante.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Thomas Anderson es un brillante programador de una respetable compañía de software. Pero fuera del trabajo es Neo, un hacker que un día recibe una misteriosa visita… (FILMAFFINITY)

Lilly Wachowski y Lana Wachowski (Chicago 1965 y 1967) sorprendieron a propios y extraños con su opera prima Lazos ardientes (1996), una excelente película de género negro que utilizaba excelentemente muchos de los clichés del género con unas increíbles Jennifer Tilly y Gina Gershon que eran puro morbo.

Antes de eso empezaron su carrera en el mundo del comic en 1993 escribiendo varios números de Ectokid para el sello Razorline de Marvel Comics (creado por el novelista de terror Clive Barker) y en los comics Clive Barker’s Hellraiser y Clive Barker’s Nightbreed para el sello Epic Comics de Marvel. En 1994-95 se llevaron una importante decepción profesional, ya que aunque Warner Bros. les compró su guión de Asesinos, Richard Donner mandó a Brian Helgeland reescribirlo completamente dejándolo irreconocible. Esto les hizo ver que si querían conseguir un nombre en la industria, tendrían que dirigir sus propias historias.

La aclamación crítica de Lazos ardientes y los increíbles diseños y story-boards de Geoff Darrow y Steve Skroce (que trabajó con las Wachowski en Ectokid) fueron claves para poder vender una película que los propios ejecutivos empezando por el productor Joel Silver reconocían que no entendían ni idea de cual era la trama o si conseguiría ser un éxito de taquilla. Con un ajustado presupuesto de 65 millones, poco si tenemos en cuenta los desarrollos tecnológicos que se crearon para la película, y tras un rodaje en Australia para reducir costes, Matrix recaudó mas de 450 millones en todo el mundo, convirtiéndose en una de las mejores y más exitosas películas de ciencia ficción de la historia. Este éxito de taquilla y de crítica se vio refrendado con los 4 Oscars de la Academia que ganó (Mejor Montaje, Mejor Sonido, Mejor Edición de Sonido y Mejores Efectos Especiales).

Matrix revolucionó el mundo del cine con su tecnología bullet-time, el uso en blockbusters americanos de cables para las escenas de acción, su estética de cuero negro y su música hardcore, siendo imitada hasta la saciedad por la mayoría de películas de acción de la época. Y luego parodiada, lo que da buena muestra de su relevancia cultural. La película de 135 minutos contó con fotografía de Bill Pope, Montaje de Zack Staenberg y música de Don Davis, siendo producida por Warner Bros. Village Roadshow Pictures y Silver Pictures, entre otros.

El reparto de Matrix es historia del cine, pero en 1999 no eran tan conocidos a excepción de Keanu Reeves (Neo), que ya había trabajado en la increíble Point Break (Kathryn Bigelow, 1991) y la super exitosa Speed (Jan de Bont, 1994). Pero Reeves también había tenido problemas con la crítica debido a sus interpretaciones en Dracula (Francis Ford Coppola, 1992) o Mucho ruido y pocas nueces (Kenneth Branagh, 1993), por lo que no era ni mucho mejor un seguro en la taquilla ni estaba considerado una estrella de Hollywood.

A Keanu le acompañan Laurence Fishburne como Morfeo, Carrie-Ann Moss como Trinity y Hugo Weaving como el Agente Smith. Aunque Fishburne apareció en Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), consiguió bastante popularidad con Boyz´n´the hood (John Singleton, 1991) y fue nominado al Oscar por su interpretación del violento marido de Tina Turner en What´s love got to do with it (Kate Lanier, 1993). En contraste, Matrix fue el primer papel importante para Moss, que tras esta película apareció en Memento (Christopher Nolan, 2000), pero no ha tenido una carrera con otro papel tan icónico como el de Trinity. Hugo Weaving tiene el honor de haber participado en Matrix y en el Señor de los Anilos (Peter Jackson 2001-2003) donde interpretaba a Elrond, además de trabajar en V de Vendetta, producida por las Wachowski, o Capitán América: El primer Vengador. Del resto del reparto, solo destacar a Joe Pantoliano (que trabajó con las Wachowski en Lazos ardientes) como Cypher y Glofia Foster como la Oráculo.

Matrix es una de las mejores películas cyberpunk que recuerdo. En general de ciencia-ficción. Y más en general, de las mejores películas que recuerdo, sin importar el género o la temática. Su mezcla de un futuro distópico en el que la humanidad está atrapada sin saberlo dentro de una realidad virtual creada por I.A.s para mantener esclavizada a la raza humana, unida a una inspiración de las Wachowski en el anime y el cine de Hong-Kong para la creación de sus escenas de acción, llegando a contratar al maestro Yuen Woo-Ping para las coreografías, todo ello revestido de los últimos desarrollos tecnológicos aplicados al mundo del cine, crearon una película única con influencias claras y reconocibles que sin embargo consiguió una personalidad única por la que no pasan los años.

Y es que esto es lo mejor de Matrix. Su visionado la semana pasada mantiene todo el carisma y la fuerza como el primer día y me ha ofrecido una experiencia super chula al ver la película con mi hijo. Quizá le estética del cuero negro es lo único que ha envejecido peor con ojos de 2021, pero no se puede dudar de su influencia en el cine de acción posterior, empezando por X-Men (Bryan Singer, 2000), llegando esta influencia a más de una década.

Ahora es más habitual, pero ver en 1999 a actores “normales” realizar la mayoría de escenas de acción de artes marciales fue revolucionario. La pelea en el dojo de Morfeo y Neo o el climax final en la estación del metro siguen siendo estupendas, incluso reconociendo que se nota el problema médico que sufrió Keanu durante la preproducción que le obligó a pasar por el quirófano por una lesión en las cervicales, y que le impedía dar patadas con comodidad. Esto la verdad es que casi ni se nota, de hecho no se si al saberlo lo busco, pero no creo que por ejemplo mi mujer o mi hijo lo notaran cuando vimos la película. El uso de cables para las escenas de acción y unos tiroteos increíbles que pueden mirar de tú a tú a los que John Woo creó en The Killer o Bullet in the head y que marcaron a toda una generación entre los que me incluyo, son otros elementos excelentes que no han envejecido ni un ápice.

Visualmente The Matrix se sale, empezando por la fotografía en tonos verdosos cuando Neo está en Matrix diferenciándolo del mundo real, o las numerosas situaciones que se ven a través de espejos o elementos que emborronan lo que hay detrás, resaltando que hay algo que no cuadra en el mundo “real” de 1999. La realidad sucia y remendada de la nave Nabucodonosor contrasta con el diseño ciberpunk de las máquinas, con unos diseños de Geoff Darrow repleto de detalles que huye de los típicos cyborgs antropomórficos popularizados por Terminator, película con la que comparte el elemento de un futuro en el que las máquinas ganaron la guerra contra la raza humana. Otra referencia evidente que las Wachowski consiguen llevar a su propio terreno.

El bullet time y los efectos de olas cuando la realidad de Matrix sufre un impacto ahora ya están más vistos, pero incluso con ojos de 2021 siguen luciendo de maravilla y crean un montón de momentazos visuales increíbles. En este sentido, uno de los grandes éxitos de Matrix es conseguir que la amenaza de los agentes, a los que ningún humano ha logrado derrotar jamás, se sienta importante cada vez que aparecen. Unos agentes que no necesitan ser rápidos cuando pueden habitar cualquier cuerpo y tienen claro que su victoria final es inevitable.

La película es una pasada y muestra una historia super compacta en la que todo está ahí por una razón. El elemento mesiánico de Neo así como las dudas sobre el libre albedrío o si nuestras acciones ya están marcadas de antemano son elementos que ofrecen la guinda del pastel a una película histórica que me marcó y me sigue pareciendo alucinante. En este sentido, elementos un tanto forzados como la traición de Cypher o el discurso del Agente Smith a Morfeo mientras le interroga siguen sin molestar al estar dentro de una historia super bien ensamblada que crea una tensión creciente que va aumentando hasta el brillante climax final a partir de la llegada de Neo y Trinity al edificio para rescatar a Morfeo.

Es curioso, pero una cosa que me ha sorprendido un poco en este visionado, dentro que me se la película de memoria, es que antes del climax realmente no hay tanta acción, de hecho hay más bien poca, contando únicamente el prólogo de Trínity y el entrenamiento en el dojo. Excepto esas escenas, Matrix es una historia muy densa en lo relativo a contenido y para que los espectadores no se pierdan con la novedosa trama de realidades virtuales, las Wachowski no dudan en verbalizar repetidamente en varias ocasiones lo que es Matrix, cómo controla a la raza humana y qué reglas asociamos al mundo real que pueden ser rotas en Matrix al tratarse de un espacio mental.

Es un buen momento para recordar que Matrix comparte muchos elementos con los Invisibles de Grant Morrison, algo que el propio Morrison hizo notar en su libro Supergods, sobre todo en la parte referida a la realidad virtual y unos protagonistas que no saben si lo que están viviendo es real o no, o un líder carismático que busca a un joven elegido. Debido a que las Wachowski en los años previos a hacer la película trabajaron en el mundo del comic no es descartable que conocieran el comic de Morrison para Vertigo, que empezó a publicarse en 1994. Cuentan las malas lenguas que Warner, propietaria de DC Comics en la que Morrison trabajaba en esa época, pagó una enorme cantidad de dinero a Morrison para evitar que les demandaran, algo que entiendo que quedará en la leyenda urbana.

Por cierto, no quiero irme sin destacar también la increíble banda sonora de Matrix, tanto la música de Don Davis como las canciones de grupos como Rage against the machine, Marylin Manson, Rob Zombie, Deftones, Rammstein o The Prodigy eran y siguen siendo la cumbre de la molonidad convertida en banda sonora.

Matrix sigue siendo un clásico absoluto. Parte del problema de sus continuaciones fue que era muy difícil si no imposible igualar algo que era casi perfecto. Una película que recomiendo completamente a todos los fans del cine de ciencia ficción y de acción.

Comparto el trailer de la película:

The Matrix es un clásico de la ciencia ficción que 22 años después sigue manteniendo su fuerza y potencia visual y se convierte en una película de visionado obligado.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de John Wick 3: Parabelum, de Chad Stahelski

John Wick Capítulo 3: Parabellum, dirigida por Chad Stahelski y con unos excelentes Keanu Reeves y Halle Berry, es tan entretenida como repetitiva, mostrando claros signos de agotamiento de la fórmula. En todo caso, agradezco que exista este tipo de película que cubre el hueco que existía en el cine de acción mainstream.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Tras los sucesos de la segunda película, John Wick ha sido excomulgado y pesa sobre él una recompensa de 14 millones de dólares. Convertido en objetivo de todo el submundo criminal, tendrá que buscar ayuda en su familia y en antiguas compañeras si quiere sobrevivir.

Chad Stahelski repite en la dirección de John Wick 3, que cuenta con un guión escrito a cuatro manos por Derek Kolstad, guionista de las dos primeras partes, Shay Hatten, Chris Collins y Marc Abrams. A Keanu Reeves y los ya habituales Ian McShane, Laurence Fishburne y Lance Reddick se unen para esta tercera parte Halle Berry, Mark Dacascos y Asia Kate Dillon.

La película cuenta con música de Tyler Bates y Joel J. Richard, con fotografía de Dan Laustsen y montaje de Evan Schiff.

Esta reseña es FULL SPOILERS, así que te recomiendo que si eres un fan de las películas de acción vayas a verla antes de leer el resto de la reseña. ¡Estáis advertidos!!

Empezando por lo más positivo, ver a Keanu Reeves y Halle Berry realizar la mayoría de escenas de acción es bestial. Verles entrenando para la película sabiendo que Keanu va a cumplir 55 años y Halle 53 es una pasada, y la verdad es que lucen geniales en pantalla realizando las largas escenas de acción.

En lo referido a estas escenas de acción, me encanta lo bien que se ven y como optan siempre por el plano largo y la narración clara, frente a los montajes videocliperos con los que nos castigaban otras películas de acción más o menos recientes que optaban por esta fórmula tramposa para intentar tapar sus carencias. John Wick no tiene problema en mostrar la habilidad de todo el reparto en realizar sus stunts, y esto es muy de agradecer.

Además, el diseño de producción es excelente cuenta con unos sets imponentes que ayudan a crear unas escenas visualmente sobresalientes. Se nota que hay una criterio estético muy definido que busca imágenes de gran belleza que atrapen al espectador, y es una pena que acaben quedando en momentos un tanto vacíos a medida que avanza el metraje.

Y por otro lado, la película utiliza de forma brutal a unos perros para una escena de acción, lo que mola mucho, y cuenta con unas primeras escenas de acción en una biblioteca, con uso creativo de libros incluido, en una tienda con cuchillos y en una cuadra con caballos que molan mucho. Justo a continuación, la escena en Marrakech protagonizada por Keanu Reeves y Halle Berry dando cera mola mucho, y marca lo mejor de la película y el comienzo de la caída en barrena que sufre John Wick en su segunda mitad.

Empezando a comentar los aspectos que menos me han gustado, justo a continuación de la escena en Marrakech se produce el giro de la película. Y este giro para mi es un WTF! de libro a partir del cual John Wick 3 degenera hasta convertirse en un parodia de si misma. A esto contribuye el penoso papel que dan al villano interpretado por Mark Dacascos (un clásico de las películas de acción), que trasmite este feeling casi paródico en lugar de ofrecer una sensación real de amenaza. Ni Mark Dacascos ni la Magistrada interpretada por Asia Kate Dillon que representa a la «Alta Mesa» en Nueva York aportan nada positivo a la película más allá de intentar lucir «guays».

John Wick 3 muestra que hay un claro agotamiento de la fórmula del “gun-fu” cuando Keanu Reeves y Halle Berry están repitiendo una y otra vez la misma técnica de proyección-suelo-disparo a la cabeza. En las primeras escenas mola, pero ya durante la pelea de Halle Berry acaba siendo monótona y repetitiva. E incluso la brutal entrada en acción de los perros acaba siendo monótona cuando les vemos destrozar por octava vez los genitales de los esbirros que atacan a Berry.

De hecho, comparando con otras películas como Vengadores e incluso Misión Imposible en las que cada personaje tiene un estilo de lucha que ayuda a definir su personalidad, es un bajón ver a Halle Berry realizando las mismas técnicas que Reeves, no solo por el elemento «copia», sino porque si Berry es tan buena como él, que lo es, él ya no es «el mejor» si claramente hay dos asesinos con la misma capacidad.

E incluso aunque hay dos persecuciones bastante chulas con Keanu a caballo y en moto perseguido por esbirros en motos, mi suspensión de credulidad salta por los aires al ver a asesinos expertos acercarse hasta él con espadas y cuchillos a gran velocidad para ser masacrados por las armas de fuego de Wick.

Esa misma repetición de esquemas, monotonía y casi hasta aburrimiento tiene su máxima expresión en el tiroteo final, que casi se convierte en una parodia de si mismo y de estar dentro de un  videojuego sin ningún tipo de tensión, provocando situaciones casi ridículas como que Wick dispare 20 veces al mismo asesino para atravesar su armadura.

Otro hecho que no me gustó y que me parece casi ofensivo es que el final de John Wick 3 nos deja a Keanu Reeves, narrativamente hablando, prácticamente en el mismo lugar en el que estaba al final de John Wick 2, dejando el final para la cuarta parte. Hasta tal punto es supérfluo lo que nos acaban de contar que probablemente si te saltas esta película y te pones a ver la cuarta tras la segunda probablemente no pasará nada y no nos perderemos nada importante.

La obra culmen del cine de acción del siglo XXI sigue siendo The Raid, a mucha distancia de todo lo demás. No solo por sus brutales escenas de acción, sino por lo bien rodado que está todo y la enorme tensión creciente que van construyendo, algo de lo que John Wick 3 podría aprender. En este sentido, no es casualidad que Yayan “Perro Loco” Ruhian de The Raid 1 y Cecep Arif Rahman, el villano de The Raid 2,  salgan en esta película. Y de hecho, que sean los únicos «villanos» que sobreviven al enfrentamiento con Keanu muestra claramente el respeto que el equipo de John Wick tiene hacia la película de Gareth Evans.

John Wick 3 ha sido un gran éxito de taquilla. Con tan sólo 40 millones de presupuesto, ha recaudado 120 millones sólo en los USA en el momento que escribo estas líneas, más otros 100 millones más en el resto del mundo. No es de extrañar que los productores contaran con este éxito a la hora de confirmar que la saga va a tener una cuarta parte cuya fecha de estreno es 2021. Estos dos años de diferencias me sugieren que todo el mundo se da cuenta que la edad de Keanu, a punto de cumplir 55 años, puede ser un problema a medio plazo, por lo que se han propuesto acelerar para estrenar la siguiente película lo antes posible.

Y si te quedaste con ganas de más John Wick, puedes escuchar la nueva edición del Twisted Podcast, grabado justo al terminar de ver la película:

https://www.ivoox.com/36737594

Comparto el trailer de la película:

John Wick Capítulo 3: Parabellum es entretenida pero muestra unos síntomas claros de agotamiento. Una película únicamente dirigida para los muy fans del cine de acción.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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