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Crítica de La escena del crimen de Ed Brubaker, Michael Lark, Sean Phillips y James Sinclair

Aproveché el inicio de 2021 para revisar los comics de Ed Brubaker y Sean Phillips sobre los que aún no había escrito en el blog, como Fatale o los comics de Criminal publicados en Image Comics. Así que mientras espero que se publique la segunda novela gráfica de Reckless, voy a analizar el primer trabajo de la pareja: La escena del crimen, miniserie de 1999 publicada en el sello Vertigo y en la que curiosamente Phillips no dibujó, sino que entintó al gran Michael Lark.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El investigador privado Jack Herriman ha visto demasiados cadáveres, pero esa es la maldición familiar, porque su tío es el más famoso fotógrafo de escenas del crimen desde Weegee. Recuperándose de un caso con mal final, Jack se lanza resolver el asunto de una persona desaparecida que tendría que ser fácil, pero que en cambio conduce directamente a los secretos y las mentiras de una extraña secta sexual.

La escena del crimen de Ed Brubaker y Michael Lark se publicó años antes de sus aclamadas etapas en Gotham Central y Daredevil que les consiguieron numerosas nominaciones a los premios Eisner.

En España Norma Editorial publicó esta serie en 2000 en un formato curioso medio camino de todo, al ser comics con tapa más rígida que agrupaban dos grapas USA. Posteriormente, Planeta publicó también un tono en tapa dura similar al que fue publicado en USA cuando Brubaker y Lark movieron sus obras a Image Comics.

He hablado tantas veces de Ed Brubaker y Sean Phillips que prefiero no repetirme. Su biografía más completa la podéis leer aqui.

Michael Lark es una autentica estrella del comic americano. Nominado al premio Eisner por su trabajo en Daredevil, Gotham Central, Batman Nine Lives y Terminal City. Ha ilustrado Terminal City: Aerial Graffiti, Scene of the Crime, y ha trabajado en varios otros títulos para DC / Vertigo, incluidos All-Star Comics, Superman: War of the Worlds, Sandman Mystery Theatre, The Invisibles y Legends. del Halcón. También dibujó la miniserie de Stephen King Dark Tower The Battle of Tull.

Lark comenzó en La escena del crimen una fecunda colaboración con Ed Brubaker que nos trajo a continuación etapas celebradas por crítica y público en Gotham Central o Daredevil. Actualmente está dibujando su serie de creación propia Lazarus junto a su otro gran colaborador, el escritor Greg Rucka.

La escena del crimen es una miniserie de cuatro números publicada en 1999. Ahora Brubaker, Lark y Phillips son profesionales de reconocido prestigio, y Brubaker y Phillips forman una de las parejas más celebradas en el mundo del comic americano mainstream, pero en el siglo pasado el noir era un género casi imposible de encontrar en las librerías especializadas, siendo una rara-avis para la época junto a comics como Sandman Mistery Theatre o Sam and Twitch entre otros.

Y lo cierto es que si algo es este comic es noir. Parece que Brubaker cubre todas las bases del género, un protagonista torturado por sus errores del pasado que nos cuenta la historia en primera persona, una investigación rutinaria a cargo de un detective que va a morder más de los que esperaba, y un mundo truculento en el que los inocentes suelen ser presa de depredadores sin escrúpulos. Además, Brubaker acompaña al protagonista, el investigador privado Jack Herriman , de un interesantísimo plantel de personajes secundarios, algunos de los cuales son estupendos, lo que indicaba que Brubaker tenía planes para la historia que iban más allá de esta primera miniserie.

Además me parece interesante que esta investigación gira alrededor de una secta de carácter sexual, algo que estuvo muy en boga en los años 80, y sobre lo que ha vuelto a escribir en otros comics suyos como Fatale o, más recientemente, en su novela gráfica Reckless. No tengo claro si este tema recurrente es debido a algún hecho de su vida real, o simplemente que quedó marcado en su infancia por los numerosos sucesos que protagonizaron estas sectas en los años 70 y 80.

El Brubaker de 1999 se muestra como un experto del género e incorpora además un tono de tristeza a la historia que encaja con estos personajes que han cometido muchos errores de los que responder. En este comic tiene además un detalle curioso y un tanto supérfluo, ya que marca en la página cada escena como si fuera un capítulo de un libro, algo que realmente es innecesario en un comic y que no hemos vuelto a ver en sus obras posteriores. De esta forma, la miniserie de cuatro números estaba a su vez dividida en 20 capítulos. Pero dejando aparte este detalle sin importancia, en La escena del crimen veremos elementos que Brubaker ha reflejado de una forma u otra en mucha de su obra posterior. Un trauma provocado por la falta de un familiar y el morboso atractivo que es el mundo del crimen y las muertes que provocan para los lectores, reflejado en la figura del tío de Jack, un famoso fotógrafo de escenas del crimen.

Lark dibujó y entintó el primer número, pero a partir del segundo sus lápices fueron entintados por Sean Phillips. Viendo la comparación del primer número respecto de los demás, diría que Phillips entintó de forma muy elegante sin tapar los lápices de Lark, permitiendo que las imágenes se sientan totalmente suyas. En estas páginas ya vemos al Lark super narrador que es hoy en día, un dibujante con un estilo poco corriente centrado en que todo aparezca en la página de la forma más realista posible y alejado de las poses y las splash pages espectaculares. En Lark todo es narrativa y sus páginas suelen estar bastante abarrotadas de viñetas, normalmente entre 6 y 10, planteando contar la historia de la forma más sobria posible, alejado de efectismos propios del comic de superhéroes. James sinclair fue el colorista de toda la serie y utilizó una palea de tonos apagados que recalcan el carácter realista de la historia.

El comic no tiene soluciones fáciles ni finales felices, quizá por eso deja tan buen sabor de boca y te deja con ganas de más. De hecho, resulta una pena que a pesar que DC / Vertigo anunció una segunda miniserie de La Escena del Crime, no llegó a publicarse, entiendo que porque Brubaker y Lark fueron ascendiendo en DC y recibiendo encargos cada vez más importantes.

Si tengo que ponerle un pero tras mi relectura de esta semana, diría que dentro que me ha gustado mucho La escena del crimen es casi demasiado noir, hasta el punto de casi verse venir todo lo que va pasando en el comic al ajustarse tan milimétricamente a los clichés del género. En todo caso, esto es un pero muy pequeñito para un comic super disfrutable hoy en día.

Comparto a continuación las primeras páginas del comic que seguro os engancharán:

La escena del crimen es noir en su estado más puro y a pesar de haber pasado más de 20 años desde que se publicó por primera vez, sigue siendo una excelente lectura por la que no pasan los años.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Paper Girls de Brian K. Vaughan y Cliff Chiang

Aprovechando que ya está completa, tenía curiosidad de leer Paper Girls de Brian K. Vaughan y Cliff Chiang, comic de ciencia ficción y nostalgia ochentera de Image Comics que Planeta Comic ha publicado en España. Y a pesar del espectacular dibujo de Chiang, la historia de Vaughan no me acaba de cuadrar.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

¡Nostalgia ochentera más misterio y ciencia ficción!

Unas horas después de la noche de Halloween de 1988, cuatro repartidoras de periódicos de doce años descubren la historia más importante de todos los tiempos.

La vida en la periferia y el suspense sobrenatural se dan cita en esta exitosa serie sobre la nostalgia, el primer trabajo y los últimos coletazos de la infancia.

Brian K. Vaughan es un reconocido autor bestseller del New York Times, también guionista de series de TV como Lost o La Cúpula. El escritor arrasa actualmente con Saga, cómic con el que ha ganado numerosos premios desde su inicio, como los Eisner. Le acompaña en esta aventura cósmica el preciosista arte de Fiona Staples. Su imaginación no se agota y sigue triunfando con las recientes series comiqueras Paper Girls y We Stand on Guard junto a Steve Skroce .

Cliff Chiang comenzó su carrera en el mundo del cómic como editor asistente en la editorial Vertigo (DC Comics). Siempre quiso ser un narrador de historias, así que se decantó por la ilustración, participando en títulos tales como The Creeper, Human Target, Green Arrow, Black Canary y Wonder Woman. Es el cocreador de PAPER GIRLS junto con Brian K. Vaughan.

Paper Girls fue publicada en Estados Unidos entre octubre de 2015 a julio de 2019, siendo una serie completa de 30 grapas divididas en 6 arcos de 5 números. Los cinco números de cada arco se publicaron siempre mensualmente, haciendo un descanso de 3 meses entre arcos para tomarse un respiro y publicar el tomo correspondiente. Esto fue así durante toda la serie excepto el salto del quinto al sexto tomo, en que hubieron 5 meses de diferencia, aunque luego los 5 últimos comics también salieron mensualmente.

El comic ha recibido una unánime aclamación de la crítica y ha sido un nuevo éxito de ventas para Brian K. Vaughan, que se suma al de SAGA. Paper Girls ganó dos premios Eisner en 2016 por Mejor Serie Nueva y Mejor Dibujante. En 2017, Vaughan ganó el premio Eisner al mejor escritor y Matt Wilson ganó el Eisner al mejor Colorista, premio que consiguió de nuevo en 2019 por este comic (entre otros). Ese mismo año, la primera recopilación fue nominada al premio Hugo a la mejor historia gráfica.

Escribir esta reseña va a ser algo complicado. Digo esto porque estamos ante un comic con un dibujo espectacular que consigue transmitir, ya desde sus espectaculares portadas monocromáticas, que estamos ante una historia que se sale de lo común. Cliff Chiang realiza uno de sus mejores trabajos hasta la fecha, en colaboración con el colorista Matt Wilson, Jared K. Fletcher como rotulador y en el diseño del comic y Dee Cunniffe encargado del aplanado de color (colour flatter).

Aparte de crear a cuatro jóvenes protagonistas totalmente reconocibles y cuyo aspecto físico ya transmite personalidad, Chiang consigue dibujar el mundo de 1988 de forma totalmente realista, además de hacer que los numerosos elementos de ciencia ficción parezcan verosímiles. La ropa, los vehículos, todos los elementos que se ven en la página son tal cual los imaginamos que eran o que deberían ser, consiguiendo por ese lado que el viaje a la nostalgia ochentera y a un mundo de ciencia ficción sean todo un éxito.

La propia sinopsis del comic ya indica desde la primera línea que la historia de Vaughan está planteada a partes iguales como nostalgia de los años ochenta, parte misterio y parte historia de ciencia ficción. De hecho, Vaughan en 1988 tenía 12 años, los mismos que las protagonistas de este comic, y vivía en Cleveland al igual que ellas. En ese sentido, se nota que introduce elementos muy personales de su propia vida y sus recuerdos mientras crecía. Vaughan comenta que Chiang es también de su misma quinta y tenía muchas ganas de dibujar un comic ambientado en este periodo.

Además, se nota que el background de Vaughan no es comiquero superheroico (si exceptuamos Runaways, que en fondo tampoco lo era) sino audiovisual televisivo, al haber trabajado en series como Perdidos donde el puzzle y el misterio a resolver era uno de los principales puntales en los que se asentaba su serie. Pasa igual en este Paper Girls, con el añadido que además del enorme y loquísimo concepto de ciencia ficción (inspirado en una película mítica de los años 80 que su sola mención ya spoilearía la primera gran sorpresa de este comic) se esconde el paso de la niñez a la adolescencia de las protagonistas.

El misterio que envuelve el concepto de este comic, y la perfecta resolución en la que al final Vaughan consigue que todo encaje dan fe de la enorme habilidad de Vaughan como escritor. A esto hay que sumar una perfecta visión empresarial, al crear un comic no muy largo (una historia de 30 números hoy en día es una duración normalita tirando a baja) que está teniendo una vida muy larga y fructífera en las estanterías de las librerías, primero en su formato de grapa, después con los recopilatorios de 5 números en tapa blanda, más adelante con los hardcover de 10 números y entiendo que en poco tiempo tendremos un integral con toda la serie en un único volumen, tipo los de The Walking Dead, aunque estos últimos son de 48 ejemplares. El comic se ha vendido de maravilla y entiendo que lo va a seguir haciendo durante años, gracias al indudable tirón comercial que tiene Vaughan.

Tras lo mucho que me gustó su Barrera con Marcos Martín y Muntsa Vicente, estaba con muchas ganas de leer Paper Girls. Vaughan que lo tenía todo a su favor para que me enamorara de este comic, y sin embargo, como me ha pasado con Saga, Y The last Man o Ex-Machina, vuelvo a encontrarme a una historia contada de forma que no me interesa.

Entiendo que es complicado explicar que técnicamente todo está muy bien realizado y a la vez que no me interesa lo que cuenta y cómo lo hace, con el debe añadido que soy un super lector de ciencia ficción y leo todo lo que cae en mis manos. Pero si, su lectura me ha dejado frío y diría que por extraño que parezca, habiendo nacido en 1974, yo no era su público objetivo. Por un lado, Vaughan creo que trasmite un tono de superioridad en sus comics, o eso me parece a mi, como si él se pusiera por encima del lector, intentando demostrar que es más listo que nosotros. Esto se lo veo en multitud de detalles.

Además, aunque físicamente las protagonistas Erin, Mac, KJ y Tiffany son físicamente super diferentes y reconocibles, con el añadido que Vaughan las hace multi culturales y racializadas (de las 4 chicas una es afroamericana y de las otras 3 caucásicas otra es judía), no acabo de ver un retrato psicológico interesante en ninguna de ellas. Reconociendo eso sí que este en un comic está planteado como historia de aventuras, no un drama psicólogico. Pero no es un tema, o al menos creo que no, que no me interesa lo que las pasa porque son chicas y yo no. Sino que intenta convertirlas en arquetipos de chicas, con salida del armario incluida en un momento en que ni siquiera existía el concepto, en lugar de hacerlas realmente únicas. No se si esto que digo tiene sentido o se me entiende, pero tampoco puedo entrar en demasiado detalle por los spoilers.

Otro elemento que creo interesante comentar es relativo a la narrativa de Paper Girls. Dado que me dejaron las 30 grapas y he leído el comic de un tirón esto que voy a decir a mi no me ha pasado, pero entiendo que para un lector que siguiera la serie mes a mes la experiencia debía ser super frustrante, dado que en cada número casi no pasa nada y la trama avanza muy poco a poco. No a un nivel Bendis, ojo, pero si veo clarísimo que Vaughan escribe pensando en el arco de 5 números, que sí da una correcta sensación de capítulo completo que ayuda a construir la historia. Por contra, la grapa individual era casi un poco bajón al acabarse prácticamente cuando la cosa se ponía interesante… todos los meses.

Dado que Brian K. Vaughan es super popular, no tengo duda que Paper Girls va a ser un comic super popular y se va a estar vendiendo durante años. Sin embargo, este comic entra en la categoría de “comic que no es para mi”.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

¿Soy el único al que le pasa esto con Vaughan? Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Outer Darkness de John Layman y Afu Chan

Outer Darkness de John Layman y Afu Chan es una de las grandes sorpresas de la temporada. El comic editado por Planeta es ciencia ficción con toques de terror y humor negro que mezcla un montón de referencias y que cuanto más loco es, mejor funciona todo.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El estelar guionista John Layman (Chew) y el artista Afu Chan están preparados para hacerte saber que el espacio exterior es absolutamente aterrador.

Puede que todos los que van a bordo lo odien a él… pero lo que hay ahí fuera trata de matarlos a todos. La humanidad ha colonizado la galaxia, pero durante nuestros viajes interestelares descubrimos un horripilante secreto en la Tiniebla Exterior del espacio. Únete al capitán Joshua Rigg y a la tripulación de la nave estelar Caronte mientras se topan con posesiones demoníacas, apariciones, monstruos cósmicos y mucho más.

Este primer volumen de Outer Darkness editado por Planeta Comic recopila los números 1 a 6 de la serie regular editada por Image Comics.

No es la primera vez que comento que en mi opinión, el mundo del comic mainstream americano está viviendo una edad de oro en lo referido a calidad, variedad y sobre todo, disponibilidad para lectores de todo el mundo. Digo esto porque hay demasiados comics buenos y diferentes a nuestra disposición, haciendo completamente imposible comprar todo lo que a priori nos apetecería. Y es en estos momentos en los que una reseña de alguien de confianza puede marcar la diferencia entre comprarlo o no hacerlo. En mi caso, si he comprado este Outer Darkness fue gracias a la reseña que Carlos Playbook publicó en Zona Zhero, y tras leer este comic no podría estar más contento de haberlo comprado.

Outer Darkness está creado por el guionista John Layman y el dibujante Afu Chan. Layman es principalmente conocido por su multipremiado comic Chew junto a Rob Guillory, que mostraba una combinación ideas loquísimas con dosis de humor en algunos momentos muy bestia pero que funcionaba prácticamente siempre.

Chew es la prueba que Layman puede ser muchas cosas como escritor, pero lo que seguro no es es aburrido o monótono, produciendo unos comics que nunca parecerán clichés mil veces vistos.

Las aventuras de la nave de rescate Caronte capitaneada por el capitán Joshua Rigg cuenta con una obvia fuente de inspiración, Star Trek, pero Layman consigue darle una vuelta de tuerca super chula haciendo que la tripulación esté llena de secretos y sólo parece que se ponen de acuerdo en querer ver muerto al capitán Rigg.

Además, Outer Darkness no se queda en una copia de Star Trek, ya que plantea un mundo de ciencia ficción espacial con conexiones con el terror y la obra de Lovecraft, con demonios infernales, posesiones y seres más allá de la imaginación, abordando la historia a partir de un humor negro con grandes dosis de gore y momentos sangrientos. Esta conexión de ciencia ficción, humor negro y terror primigenio me parece super original, y lo mejor de todo es que cuanto más loco es el concepto, mejor me funciona todo.

Layman plantea este comic como historias autoconclusivas dentro de una historia mayor planteada a modo de una primera temporada, y ofrece en cada entrega detalles chulísimos mientras pervierte las convenciones del género de la ciencia ficción espacial.

Gran parte del atractivo de este comic hay que agradecérselo al peculiar estilo del artista Afu Chan. Sus páginas no se prodigan en fondos y sus dibujos pecan en ocasiones de ser un poco demasiado estáticos. Sin embargo, su excelente diseño de todos los personajes crea seres únicos que no se parecen a nada conocido y transmiten una personalidad bestial. Además, el comic cuenta con un color alucinante que ayuda que las páginas hipnoticen al lector, ofreciendo momentos super inspirados que siempre te dejan con ganas de más.

Si te gusta la ciencia-ficción y buscas una lectura original y super divertida, te recomiendo sin duda que te hagas con este primer volumen de Outer Darkness.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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Crítica de Hot Lunch Special, de Eliot Rahal y Jorge Fornés

Uno de los comics que mejores reseñas ha recibido en los últimos meses de confinamiento fue Hot Lunch Special, original mezcla de género negro con drama familiar creada por Eliot Rahal y el dibujante español Jorge Fornés, publicada en Estados Unidos en 2018 por Aftershock y que acabe de ser editada en España por Planeta Comic.

PUNTUACIÓN: 7/10

¿Les va bien la sangre a los sándwiches? La de los Khoury es la típica historia de éxito entre inmigrantes: una familia de libaneses que consigue su porción del sueño americano cuando se convierte en el mayor distribuidor de sándwiches para máquinas expendedoras de la zona norte del Medio Oeste.

Por desgracia, los Khoury han llegado adonde están con malas artes y una rama del crimen organizado irlandés de Chicago ha vuelto para recordárselo. Fidelidad, tiros… y los secretos que durante tanto tiempo había ocultado la familia salen a la luz. Ahora, Dorothy, nieta del primer Khoury que se estableció en los Estados Unidos, reunirá a su dividida estirpe para enfrentarse a los irlandeses.

Escrito por Eliot Rahal —Cult Classic, The Paybacks y Quantum & Woody—y dibujado por Jorge Fornés —Batman—.

En este volumen se incluye toda la saga de los Khoury, del número 1 al 5.

Hot Lunch Special es un drama familiar de una familia de libaneses-americanos,  los Khoury, dedicados al mundo de la restauración y cuyo éxito e intención de expandir sus negocios les pondrán en rumbo de colisión con la mafia de Chicago. En su introducción, el guionista Eliot Rahal comenta que bajo el transfondo del género negro, este comic es una historia sobre su propia familia, y cómo incluso a pesar de las diferencias y la distancia, la familia lo es todo para él.

Dentro del actual panorama comiquero dominado por los superhéroes, es siempre interesante poder leer una historia de género negro a la que no le encuentro referentes claros en el mundo del comic, algo muy importante hoy en día.

Lo primero que merece la pena resaltar es que la portada con el sandwitch con dos dedos cortados dentro sugería que podíamos estar ante una historia con un toque muy macabro y sangriento, cosa que no llega nunca, de forma que en parte creo que no es representativa del comic que vamos a leer, lo que en sí mismo veo que es un problema.

Debo indicar que globalmente creo que he sufrido un caso claro de hype excesivo que probablemente ha jugado en mi contra a la hora de disfrutar este comic. Como digo, leí varias reseñas super positivas pero intenté no enterarme nada de la trama para dejar que me sorprendiera. Y lo malo de esto es cuando la historia no cumple.

En este sentido, reconozco el intento de Eliot Rahal de crear una historia que se sienta personal construida alrededor de la gran familia Khoury, empleando tiempo en presentarnos a Michael, el patriarca de la familia, Jordan,  su hijo y responsable del negocio en el presente, y su hija Dorothy, entre otros miembros de la familia.

La historia, además de combinar el thriller con el drama familiar, cuenta con un poso de tristeza y casi de inevitabilidad ante lo difícil que es escapar del mundo criminal por mucho empeño que le pongas, lo cual es en todo caso algo super positivo.

Leí en Zona Negativa que Sergio Fernández, uno de sus articulistas, definía este comic como “Fargo sin humor negro”. Y creo que esta comparación no le hizo ningún bien al comic. Porque si, este comic entraría en la categoría de “rural-noir” en la que los Coen han triunfado una y otra vez. Y si, Hot Lunch Special no tiene nada de humor. Sin embargo, los Coen ponen especial empeño en construir unos personales carismáticos con los que empatizas instantáneamente, incluso con los paletos inútiles, de forma que te preocupas y te entretiene todo lo que les pasa. Y ese es precisamente el principal problema de este comic.

Rahal presenta a una gran familia, si, pero en ningún momento consigue que los personajes sean interesantes ante los dramas a los que se enfrentan. De hecho, hay un intento creo que muy evidente de crear una historia coral con múltiples personajes y puntos de vista, cambiando el foco de los diferentes miembros de la familia Khoury a la detective Olson de la policía que investiga la aparición de ese dedo en un sandwitch en la primera página, además del mafioso irlandés Jim Moran. Le agradezco que no adorne la historia con giros imposibles y todo se mueva dentro de lo previsible, dicho en el buen sentido, pero lo que cuente debe ser interesante, y en mi opinión, excepto por unos destellos puntuales, a la historia le falta fuerza por todos lados y los personajes me traen todos sin cuidado.

Comentaba antes en positivo que veo un punto de vista original a Eliot Rahal, pero debería aprender de los clásicos como Ed Brubaker, que consiguen que en 20 páginas conectes incluso con el peor de los criminales, algo en lo que vi a Rahal muy verde y que diría que es el principal problema de este comic. Porque sin conexión emocional o personajes carismáticos, la historia pierde la fueza que debería tener.

Eso si, el dibujo del español Jorge Fornés me parece una pasada y entiendo que DC Comics le haya contratado para dibujar Batman, porque en las historias urbanas brilla a un gran nivel. Fornés realiza un sobresaliente trabajo recreando en estas páginas las calles de Sioux Falls (Dakota del Sur), además de realizar un excelente diseño de todos los personajes, haciéndoles super reconocibles en todo momento.

Fornés realiza todo el trabajo artístico, lápiz, tinta y color, además del diseño de las icónicas portadas de esta serie, y ofrece un enorme trabajo narrativo con una páginas super detalladas con abundantes detalles y fondos que hacen que sólo por su dibujo haya merecido la pena comprar este comic. La comparación que leí en Sala de Peligro comparando a Fornés con Mazzucchelli la veo super adecuada y en mi opinión, creo que podemos estar ante uno de los grandes artistas de DC Comics de los próximos años.

Quizá la lectura de Hot Lunch Special no haya sido todo lo buena que me hubiera gustado, pero le reconozco a Rahal su intento de crear algo diferente que se sienta personal, con un dibujo de Fornés que quita el hipo y que explica completamente su actual status de super estrella en DC Comics.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Scalped de Jason Aaron y R.M. Guéra, el último gran comic de Vertigo

Es un buen momento para hablar de la última obra maestra que nos ofreció el mítico sello Vertigo de DC Comics: Scalped de Jason Aaron y R.M. Guéra, para mí el mejor cómic del siglo XXI.

PUNTUACIÓN: OBRA MAESTRA, NO TE LA PUEDES PERDER

Scalped es una nueva historia policíaca creada por Jason Aaron y dibujada por R. M. Guéra, que mezcla el crimen organizado con la cultura de los americanos nativos. Hace quince años, Dashiell “Dash” Caballo Terco huyó de una vida de pobreza y desesperación en la reserva india que le vio nacer. Ahora ha vuelto a casa con un secreto oscuro, solo para descubrir que nada ha cambiado… si no fuese porque la reserva se ha convertido ahora en un casino, y el orgulloso pueblo de los indios ha caído en manos de las drogas y el crimen organizado.

Scalped combina magistralmente el drama  y la denuncia social en una historia de género negro que fue publicada en Estados Unidos en 60 números entre 2007 y 2012. En España la serie se publicó originalmente en 10 volúmenes de tapa blanda, los 8 primeros publicados por Planeta y los 2 últimos por ECC ediciones. Más recientemente, ECC ha publicado la serie completa en una edición Deluxe Hardcover de 5 tomos.

(Este análisis  está libre de spoilers)

Jason Aaron es ahora uno de los grandes nombres del comic mainstream americano, habiendo escrito etapas super ventas en Thor o Star Wars, por citar tan solo a un par de trabajos suyos. Pero este “Arquitecto” de Marvel Comics era un recién llegado al mundo del comic en 2007 cuando empezó a publicarse Scalped. Tras ganar un concurso de talentos de Marvel en 2001, publicó una historia corta de Wolverine en 2002, no volviendo a publicar nada hasta 2006, año en el que DC / Vértigo le publicó “The Other Side” miniserie de 5 números ambientada en la guerra de Vietnam realizada junto a Cameron Stewart y con colores de Dave McCaig, que contaba la contienda desde el punto de vista de dos soldados, uno americano y otro del Vietcong. The Other Side significó un éxito de crítica y fue nominada al Premio Eisner a mejor miniserie, lo que le hizo que los editores de pidieran que desarrollara nuevos conceptos, a partir de lo cual nació Scalped.

Es interesante comprobar que al igual que Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons y su inspiración en los personajes de la Charlton, Scalped nació originalmente como un intento de revitalizar a un personaje clásico de la editorial, Scalphunter, un blanco criado entre indios creado en el cómic Weird Western Tales en los años 70. Vértigo se había especializado en dar una nueva vida a personajes clásicos dándoles un tono adulto acorde con los tiempos actuales, como Soldado Desconocido, con una estupenda miniserie de Garth  Ennis y Killian Plunkett, o Blanco Humano, gracias a Peter Milligan, Edvin Biukovic y Javier Pulido entre otros artistas.

Sin embargo, Aaron pronto se dió cuenta que está historia debía ser un drama protagonizado por indios que sirviera para poner de relevancia el drama y el olvido que viven estas comunidades viven actualmente en los Estados Unidos, y decidió abandonar la idea inicial de Scalphunter y ambientarla en el presente en la ficticia reserva india de Praerie Rose en Dakota del Sur, un lugar donde la anteriormente orgullosa nación india se enfrenta a la extinción acosada por el analfabetismo, la pobreza, el alcoholismo y el consumo de drogas.

Will Dennis, el editor de la serie en Vértigo, contrató para esta serie al artista serbio afincado en Barcelona R.M. Guéra, cuyos lápices sucios eran perfectos para trasladar el drama y la crudeza del guión de Aaron a la página impresa. Guéra quizá no tenga un estilo fácil para un lector no acostumbrado, pero realiza un extraordinario estudio de cada personaje y traslada el feeling del western y del mejor noir a esta serie, en colaboración con los coloristas Lee Loughridge, que tan solo trabajó en el primer arco, y Giulia Brusco, que coloreó el resto del cómic.

El marcado tono realista y la descarnada crítica social que Aaron realiza en Scalped bajo el paraguas del género negro no tiene un referente claro dentro del mundo del comic. El sello Vértigo para adultos de DC Comics tiene en su catálogo éxitos principalmente adscritos al género fantástico (Sandman o Fábulas), sobrenatural (Preacher), el terror (Swamp Thing) o la ciencia ficción (Transmetropolitan, Y The last Man). Cierto es que el éxito de 100 Balas de Brian Azzarello y Eduardo Risso años antes pudo abrir la puerta a otros comics de género negro, pero Aaron y Guéra sobrepasaron en todos los aspectos a las andanzas del agente Graves con su maletín de balas irrastreables, que se limitaba a ser un noir más tradicional.

En palabras del propio Aaron, su influencia vino más de los clásicos del género negro en novela y cine, además de westerns crepusculares despojados de todo elemento blanqueador. En mi opinión, Scalped tiene más en común con The Wire que con cualquier otro cómic publicado por DC en los últimos años.

Entrando en materia, el primer giro importante llega en el primer número cuando conocemos que Dash Caballo Terco es realmente un agente encubierto del FBI con la misión de infiltrarse en la reserva para detener a Lincoln Cuervo Rojo, líder de la comunidad que controla el crimen local y que va a abrir un casino en la reserva. En este primer arco, Nación India, conoceremos  a los principales personajes de esta serie: El agente del FBI Baylis Earl Nitz, que persigue a Cuervo Rojo desde hace décadas acusándole del asesinato de dos agentes del FBI en la reserva. También conoceremos a Gina Caballo Terco, madre de Dash, que formó parte en los 70 de un grupo radical indio del que también formaba parte Cuervo Rojo junto a  Lawrence Belcourt, activista que lleva años en la cárcel pagando por el asesinato de los agentes del FBI (que no cometió), y Arthur J. Pendergrass “Catcher”, estudiante modelo que vive en la actualidad aislado y alcoholizado creyendo que escucha las voces de los antiguos dioses. En la actualidad, Gina se opone a Cuervo Rojo y sigue aferrada a sus raíces indias.

El otro gran personaje de Scalped junto a Dash y Cuervo Rojo es Carol Cuervo Rojo Ellroy, hija del señor del crimen y amiga de la infancia de Dash que vive en un camino de autodestrucción al que se unirá Dash cuando comiencen una relación. Otros personajes importantes son Shunka, la mano derecha de Cuervo Rojo que es un brutal asesino y no confía en Dash, el agente Franklin Caído, el único policía honesto de la Reserva, Dino Oso Pobre, un chaval que intenta salir adelante en la reserva en medio de la pobreza y el crimen, Diesel un aspirante blanco a guerrero indio que amenaza el liderazgo de Cuervo Rojo sobre el crimen local,  o el Sheriff Wooster Karnow de la vecina localidad de White Haven (Nebraska), que lleva años acomodado con la delincuencia que crece a su alrededor.

Comenta Ed Brubaker en su introducción del cuarto volumen “la grava en tus tripas” que el buen género negro se caracteriza por ser inevitable, “aunque desearías que el protagonista no durmiera con esa mujer o vendiera droga a esos polis, sabes que lo harán y lo sorprendente es que te preocupes por alguien que se acaba de meter de cabeza en el infierno. Las mejores historias negras hacen que te olvides del argumento al ofrecerte personajes tan bien construidos que no puedes dejar de mirarles mientras caen…” Esta es una gran descripción de lo que veremos en Scalped, unos personajes rotos que deberán decidir si quieren salir del infierno en el que ellos mismos se metieron, incluso aunque parezca que el mundo no deja de golpearles y no les da un segundo de respiro.

Scalped además es una historia de huérfanos, de personas que crecieron sin padres reales y que en muchos casos han visto pisoteada su lengua, cultura, su orientación sexual e incluso su propia nación. Y que sufren y tienen que enfrentarse a los traumas que esta orfandad les ha producido, luchando para evitar que este círculo vicioso se repita. Y ya veremos que no necesariamente esta lucha  acabará con éxito.

Además de ser una gran historia de género negro, Scalped tiene una elevada carga de crítica social al destacar el sufrimiento de los nativos americanos a los largo de la historia, siendo masacrados, despojados de sus tierras y enviados a unas tierras baldías para que murieran olvidados. En este terreno hostil, siguen subsistiendo e intentan mantener vivas su cultura y sus tradiciones. Jason Aaron realiza una dura radiografía de la terrible situación que se vive en las reservas en la actualidad, consiguiendo un retrato crudo que transmite verdad y realismo por los cuatro costados.

Para crear este tapiz, narra numerosos números desde el punto de vista de varios personajes, de forma que consigue construir personajes maravillosos llenos de defectos que luchan por salir adelante y que, si bien no aportan nada a la trama principal policiaca, si ayudan a crear la sensación de que Praerie Rose es un universo vivo en el que vive gente a la que afectan las acciones de los protagonistas.

En este sentido, merece la pena comentar que para vender la serie al editor Will Dennis, Aaron escribió una “biblia” que definía a los personajes y abarcaba más o menos 30 episodios, la mitad de la serie. Y que aunque sabía desde casi el principio como iba a terminar la historia para cada personaje y tenía muy clara cual sería la última página, fue añadiendo elementos y ampliando líneas argumentales sobre la marcha, en función de lo que sentía que le demandaba la historia, hasta el punto de que “No deseados” para mí uno de los puntos álgidos de este cómic, no estaba incluido en el esquema inicial de la serie. Esto es algo que creo que solo se da (o al menos principalmente) en el mundo del comic, fruto de la narración periódica de las historias durante meses, que provoca una evolución y aprendizaje por parte de los autores para llevar la historia por caminos que nunca hubieran imaginado en un principio.

Aaron realiza un tour-de-force narrativo en estos 60 números. No sólo juega con el narrador de muchos de sus cómics, sino que en numerosos arcos juega con la línea temporal, creando saltos atrás y adelante que aumentan la tensión mientras conocemos lo que va pasando y dejándonos super enganchados con la lectura y consiguiendo un mayor impacto emocional ante los giros que se suceden.

Y vaya si hay impacto emocional. Algunas de las páginas más duras que he leído en un comic se encuentran en “No deseados”, historia recogida en el séptimo volumen que trata el drama del aborto, algo totalmente inesperado en una serie a priori de corte criminal. Al igual que el dolor ante la incomunicación de personas que deberían estar juntas si hubiera justicia en el mundo, pero a los que la vida ha golpeado tanto y tan fuerte que no saben cómo arriesgarse para pedir ayuda, algo que vemos en “La grava en tus tripas”, el cuarto volumen.

Dash Caballo Terco me parece un personaje maravilloso que luchará durante toda la serie contra sus demonios internos para intentar estar en paz consigo mismo. Pero incluso mejor es Lincoln Cuervo Rojo, el “villano” de la función que es una persona compleja que aunque sabe que no es bueno, no tiene miedo de tomar las decisiones difíciles y matar a quien sea necesario con tal de salvar a su pueblo frente a las agresiones constantes del hombre blanco. Un buen personaje es aquel con el que empatizas y entiendes sus acciones, y en este sentido Cuervo Rojo es un triunfo total que cree en todo momento que hace lo que hay que hacer. Pero esta complejidad la vemos en todos, incluso en secundarios como Dino Oso Pobre o el Sheriff Karnow, consiguiendo Aaron que todo transmita humanidad y verosimilitud.

Artísticamente, R.M. Guéra con colores de Giulia Brusco es una maravilla. No se concibe que nadie hubiera podido transmitir la crudeza de este mundo mejor que él. Sus lápices son oscuros y consiguen transmitir perfectamente el dolor con el que viven los personajes, además de contar de manera seca y cortante las escenas de acción, sin esconderse a la hora de mostrar escenas de gran violencia. Gracias a él, las páginas transmiten que estamos ante una historia oscura pero honesta que nos pone delante de los defectos de la sociedad americana.

Debido al ritmo de publicación mensual del cómic americano, Guéra no pudo dibujar el total de páginas, pero Aaron planteó la historia de forma muy hábil, empleando a dibujantes de apoyo para narrar números sueltos centrados en diferentes personajes de la reserva, de forma que tuvo siempre el descanso que necesitaba. De estos dibujantes de apoyo destaca Davide Furnò, que dibujó 7 números,  y además encontramos a John Paul Leon, Francesco Francavilla, Daniel Zezelj y Jason Latour.

Gracias a estos descansos, Guéra SI dibujó todos los números de los arcos con la trama principal, además de los 11 primeros números y los 10 últimos de forma ininterrumpida, ya que el número 50 que fue especial contó con 4 páginas (maravillosas) de Igor Kordey, además de varias ilustraciones modo de pin-ups de autores como Tim Truman, Jordi Bernet o Steve Dillon.

Además del arte interior, merece la pena destacar las potentes portadas de Jock, algunas de las cuales acompañan este artículo, que dotaron al cómic de aún más fuerza y personalidad.

Comentaba antes que Aaron tenía el final pensado desde casi el principio y que para Brubaker el buen noir se caracteriza por su inevitabilidad. Que el final fuera casi el único posible no quita que sea perfecto,  con un clímax bestial digno del mejor clásico cinematográfico y con un montón de emociones ante el viaje que estos maravillosos personajes han recorrido durante estos números.

Podría seguir hablando durante horas de esta maravilla que es Scalped, pero si a estas alturas aún no te he convencido para que leas esta obra que para mí es el mejor cómic publicado en el siglo XXI, creo que he realizado muy mal mi trabajo… En serio, hazte un favor a ti mismo y compra Scalped, estoy seguro que me lo agradecerás.

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