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Crítica de Día de lluvia en Nueva York, de Woody Allen

Woody Allen mantiene una excelente plenitud creativa a sus 83 años y su última película, Día de lluvia en Nueva York, es una comedia atemporal que consigue que los espectadores salgamos del cine con una sonrisa.

PUNTUACIÓN: 7/10

Dos jóvenes llegan a Nueva York durante un fin de semana donde se topan con el mal tiempo y una serie de aventuras. (FILMAFFINITY)

Tras más de 50 películas dirigidas, Día de lluvia en Nueva York es la última película del director neoyorquino rodada en la Gran Manzana antes del boicott sufrido a partir del surgimiento del movimiento “Me Too”, que provocó que Amazon decidiera no estrenar la película en los Estados Unidos. Esta película ofrece una primera sorpresa al contar con el gran Vittorio Storaro (ganador del Oscar con Apocalypse Now, El Último Emperador y Reds) como director de fotografía, lo que ya asegura una elegancia alejada de las modas y de lo que se considera “hot” del momento.

La película está protagonizada por Timothée Chalamet, Elle Fanning, Selena Gomez, Jude Law, Diego Luna y Liev Schreiber entre otros.

Una película de Woody Allen ya debería ser suficiente reclamo por si misma, pero la polémica surgida al negarse su productora Amazon a estrenarla en Estados Unidos convierte en obligado el visionado de esta película. Allen mantiene a sus 83 años una notable madurez artística y creativa y es un género en si mismo, así que hay que aprovechar las ocasiones que nos quedan para disfrutar de una de sus obras.

Día de lluvia en Nueva York (A rainy day in New York en V.O., formato en que la vi) es una estupenda historia atemporal a partes iguales nostalgia de épocas mejores en una ciudad única como es la Gran Manzana, unida a una comedia ligera a costa de los profesionales del mundo del cine y los pijos neoyorquinos. Me lo he pasado muy bien viendo la película, no me voy a andar con rodeos.

Timothée Chalamet tiene el punto justo de pijo tonto de clase alta que hace que sea la perfecta versión joven de Woddy Allen. Siendo malo, no se si es que ha realizado una estupenda interpretación o que él realmente tiene ese toque snob y de superioridad, pero me gustó el camino y la evolución que sufre durante la película, aunque fuera a costa de que el mensaje, en cierta forma, sea que neoyorquinos son mejores que los demás y donde mejor viven es en su ciudad.

Elle Fanning también me alucinó con su papel de chica rica que intenta parecer más inteligente, profunda e intelectual de lo que realmente es. ¿Estamos ante una crítica velada al postureo actual de Instagram y del resto de redes sociales? Creo que los tiros probablemente vayan por ahí. Fruto de ello, queda ensimismada por el glamour del cine y sus profesionales y vive varias peripecias muy divertidas cuando conoce a un director (Liev Schreiber) en plena crisis creativa por su última película, un guionista con problemas familiares además de los que tiene en la producción (Jude Law) y un actor latino de éxito que, obviamente, suda carisma pero es un mujeriego (Diego Luna).

Selena Gomez es la tercera parte de este trío y es la persona «normal» que tiene que luchar por salir de la sombra de su perfecta y maravillosa hermana mayor, y que sirve de perfecto contrapunto del desequilibrado Chalamet.

Woody Allen aprovecha para reírse con su humor irónico característico de la gente del cine en general, de sus neuras, sus inseguridades, sus egos desmedidos y su necesidad de atención, lo que básicamente es reirse de si mismo como lleva haciendo más de 50 años. A mi este tipo de humor y su tono ligero alegado de polémicas me funciona siempre.

Aunque la historia está ambientada en la actualidad, por ejemplo se menciona la posibilidad de sacar entradas para ver el musical Hamilton, tiene un tono atemporal que la haría encajar perfectamente en cualquier momento pasado. La fotografía de Vittorio Storaro ha sido un lujo inesperado que sin duda ayuda a transmitir este feeling, y la lluvia en la Gran Manzana transmite el perfecto tono melancólico que necesitaba la película, además de la música de piano «de bar» que toca el protagonista.

Otra cosa que me llamó la atención y que acrecienta la sensación atemporal es el lenguaje viejuno, extra formal y educado con el que se expresan los protagonistas, al menos en la V.O. Los jóvenes protagonistas hablan de forma muy poco natural, desde luego no como hablan las nuevas generaciones, y casi parece que son versiones jóvenes de personajes mayores empezando por Chalamet, que es un joven Woody Allen.

La película es genial y ofrece justo lo que se espera de ella. En todo caso, si tengo que decir algo menos bueno sería quizá que Allen nos cuenta una historia bastante anecdótica, sin grandes dramas ni grandes pasiones. Aunque dado que la vida real es así, cada uno pensamos que nuestra crisis está destruyendo la civilización occidental cuando realmente es una tontería y una gota en el océano, así que Allen mantiene también en esto una gran coherencia.

Comparto el trailer de la película:

Woody Allen es un género en si mismo como lo es Clint Eastwood o Martin Scorsese, y mantiene una plenitud creativa que hace que sus películas sigan siendo un must-watch. Ojalá la salud le aguante y podamos disfrutar sus películas muchos años.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Crítica de The Deuce temporada 2 (HBO)

La segunda temporada de The Deuce, serie creada por David Simon y George Pelecanos y que se estrenó en HBO hace unas semanas, despega definitivamente como uno de los mejores dramas de la televisión actual.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Nueva York 1977. La música disco y el punk están en pleno apogeo, en un momento en a pesar de la corrupción policial, se está produciendo un cambio en la tolerancia política hacia el mundo del vicio del centro de la ciudad. Y la mafia, el primer patrocinador de la pornografía en el momento en que los tribunales declararon su legalidad, parece estar ahora en condiciones de conseguir grandes ganancias. Aunque en Los Angeles la industria del porno es más potente y profesional, está aumentando en la costa este. Y por ahora, Nueva York sigue siendo una ciudad llena de películas, música y arte, en la que la fiesta, alimentada por las drogas, no para las 24 horas.

Este excelente drama centrado en los personaje regresa con una construcción del mundo aún más envolvente y un enfoque protagonizado por sus excelente personajes femeninos, entre las que destaca el tour-de-force interpretativo de Maggie Gyllenhaal.

The Wire es una de las mejores series de la historia. David Simon y George Pelecanos se especializan en mostrarnos a personas reales que viven una vida complicada en ambientes en muchos casos hostiles. Los personajes no son buenos ni malos, sino supervivientes capaces de hacer cosas buenas y malas, y que cometen errores porque no son perfectos. Esto que se aplicaba a las duras calles de Baltimore es también perfectamente trasladable a la Nueva York de los 70.

The Deuce empezó bien en su primera temporada de presentación, pero es ahora en esta segunda en la que la acción realmente despega y empezamos a disfrutarla en toda su amplitud.

La primera temporada se centró en los personajes interpretados por James Franco, los gemelos Vincent y Frankie Martino (el serio y el cabeza loca), y el empeño de Vincent de montar su propio negocio, y como la vida sucedía a su alrededor. En esta temporada el foco varía y aunque seguiremos viendo la vida de Vincent y sus negocios, así como de las protitutas Darlene (Dominique Fishback) o Lori (Emily Meade), el verdadero protagonismo lo adquiere Maggie Gyllenhaal, cuyo personaje Candy lucha por dirigir su primera película porno, y nos ayudará a conocer los inicios de esa industria. Candy intenta unir esta faceta de su vida con la realidad que su hijo adolescente, que vive con sus abuelos, no va a tardar en averiguar a qué se dedica realmente su madre. El registro interpretativo de Gyllenhaal me ha maravillado en esta temporada.

Y mientras, la novia de Vincent, la inteligente Abby Parker (Margarita Levieva), adquiere consciencia que no es suficiente con trabajar en el bar, sino que tiene que intentar ayudar a las chicas que trabajan en la calle. Por su lado, Vincent aunque cree ser un hombre bueno y honrado que ayuda a su familia y amigos, cosa que es cierto, es también un hombre que abandonó a su mujer y sus hijos y es socio de la mafia en los burdeles del barrio que controla su primo, hechos totalmente reprobables desde un punto de vista moral. Esta dicotomía se encuentra en el alma de todos los personajes, y es lo que hace que la serie sea tan buena.

Por el bando de los chulos, también realizan un buenísimo trabajo Gary Carr (C.C., cara de ángel y actitudes de demonio), Gbenga Akinnagbe (Larry, chulo que aspira a convertirse en actor) o Method Man como Rodney. Aunque son gente despreciable, me gusta como el guión hace que también puedan hacer cosas buenas.

Otro tema que me gusta mucho de The Deuce además de todos los personajes es el tono, que huye de dramatismos efectistas y se centra en la vida de unas mujeres que a pesar de vivir controladas, también encontraban momentos para ser felices, y que luchaban para evitar ser consideradas como víctimas, aunque sin duda lo eran. Esto es vida sin artificios, algo en lo que Simon y Pelecanos son expertos.

Además, de nuevo la caracterización de la vida en los setenta está perfecta y la serie te sumerge en ese momento de grandes convulsiones sociales, entre la que encontramos la explosión de la cultura gay en la ciudad de los rascacielos. En este sentido, me ha parecido muy curioso que en contraste con la primera temporada, la serie ha mostrado ahora más desnudos masculinos frontales de forma totalmente explícita, que desnudos femeninos.

Me llama la atención leer comentarios que dicen que The Wire es una serie machista por hablar claramente sobre el mundo de la prostitución y el porno. No estoy para nada de acuerdo y me parecen opiniones ridículas de gente que sin duda no han visto la serie y hablan sin saber de lo que están hablando. La serie toca temas complejos, pero deberiamos saber a estas alturas que esconderlos no va a hacer que desaparezcan, como parece que quieren el puritanismo de derechas y el feminismo radical de izquierdas que intentan controlar las redes sociales.

Además, mostrar un hecho NO significa que lo apruebes o que tú lo realices en tu vida real. Es una obviedad tan clara que me da vergüenza tener que recordarlo, pero más vergüenza da comprobar como esto lo entiende cada vez menos gente.

La serie está planeada que termine en la tercera temporada, que espero con ganas, y sinceramente me ha gustado tanto que no le encuentro ningún pero al visionado de esta segunda temporada.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

The Deuce es la vida abriéndose camino. Una serie alucinante que gustará sobre todo a los espectadores a los que les gusten conocer personajes complejos y que recomiendo a todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

The Get Down, la nueva serie de Netflix

The Get Down es la nueva serie de Netflix que nos cuenta el nacimiento del rap en el Bronx de finales de los años 70. La serie ha sido creada por Baz Luhrmann (Romeo & Julieta, Moulin Rouge), y cuenta con el habitual tono operístico y alejado del realismo marca de la casa del director australiano. Esto hará que no guste a todo el mundo pero que para mi aporta una gran frescura y diferenciación. Solo por eso creo que deberías darle una oportunidad.

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The Get Down nos traslada al Nueva York de 1977, una cuidad rota y dividida. Y la peor parte la sufría el Bronx, epicentro de problemas sociales, urbanísticos y de drogas. Y a pesar de todos estos problemas, un grupo de jóvenes buscará triunfar en lo que les gusta. Durante su camino conoceremos aspectos del  negocio de la música en un momento en el que el disco triunfaba, así como la cultura grafitera y la ascención de los D.J.s, que serán el caldo de cultivo en el surgirá el rap.

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The Get Down es vibrante, colorista y a ratos excesiva como su creador y productor Baz Luhrmann, que además dirigió el piloto. Su inicio de serie es abrumador por el despliegue visual, la música y el montaje, unido a un tono mezcla de cuento infantil con epopeya Wagneriana tan del gusto del autor de Moulin Rouge. Este tono tan teatral puede no ser del gusto de todo el mundo, pero dado que solo él crea de esta manera y que desde 2013 no veíamos una obra suya, a mi me gustó y no tengo problemas para disfrutarlo.

Otro de los puntos fuertes de la serie es su increíble reconstrucción de la nueva York de finales de los años 70, una época en la que el Bronx agonizaba y parecía que la esperanza había abandonado la ciudad. Viendo The Get Down te sientes trasladado completamente a esa época y sientes estar viendo de verdad como era el barrio en esa época. The Get Down es la producción más cara de Netflix hasta la fecha, con un presupuesto de 120 millones, 10 para cada uno de los 12 episodios que componen la serie, dividida en dos temporadas de 6 episodios. Y para el rodaje, utilizaron muchísima pantalla verde para grabar a los actores, para luego insertar fondos digitales creados a partir de imágenes de archivo de la época, para crear espacios de otra época. Un trabajo sobresaliente.

La serie cuenta además con una banda sonora brutal repleta de temazos de la época disco y nuevas creaciones de rap. Para conseguir la autenticidad musical que la serie necesitaba, contrataron a Trevor Nelson and Grandmaster Flash, gurús musicales de la época que comparten el punto de vista de alguien que vivió en persona ese momento de estallido artístico y creativo, y que crean una banda sonora con el flow adecuado.

Nelson George and Grandmaster Flash, executive producers for the Netflix original series "The Get Down" and creator Baz Luhrmann appear at a press day in London, England.

La historia busca contarnos no solo el nacimiento de la música rap, sino además una crónica de esa época convulsa de Nueva York. Y todo ello manteniendo un punto de vista de esperanza,ya que incluso en los peores momentos, la creatividad de la juventud sale a relucir, y en medio de una sociedad que sufría el azote de las bandas y los traficantes de droga, los protagonistas salían adelante con su entusiasmo, su creatividad y su lucha por salir adelante. Para ello la serie cuenta con un amplio reparto coral en el que todos realizan un gran trabajo.

De entre ellos, destacan Justice Smith, que interpreta a Ezekiel «Zeke» Smith, un huérfano de gran inteligencia que escribe poesía como canal de expresión de sus sentimientos, pero al que le cuesta expresarlos. Y que encontrará en las rimas del hip-hop en conducto perfecto para sacarlos a la luz. Zeke está enamorado de Mylene Cruz (Herizen Guardiola), una bella cantante que sueña con ser estrella de la música disco, y que tiene que sufrir a su autoritario padre, un pastor protestante. Y que se debate entre su amor a Zeke y su deseo de empezar una carrera artística que la aleje del Bronx y de todos los que allí habitan.  Alrededor de sus historias conoceremos aspectos de la industria discográfica de la época y los entresijos de la cultura de los D.J.s.

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Jimmy Smits es Francisco «Papa Fuerte» Cruz, tío de Mylene y líder político local, que participa tanto de la política de la ciudad como de los trapicheos del barrio. Aunque hay gente que le ve como un corrupto y un criminal, él intenta hacer todo lo que esté en su mano para ayudar al barrio. E intentará ayudar también a Mylene a que su carrera discofráfica despegue. La figura de Papa Cruz nos ayudará a conocer los entresijos de la situación social y política de la época, de manera que podemos contextualizar las historias de los protagonistas en el turbulento periodo histórico.

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Zeke y sus amigos, los hermanos Marcus (Jaden Smith, hijo de Will), Ra-Ra (Skylan Brooks) y Boo-Boo (T.J. Brown Jr.) Kipling conocerán a Shaolin Fantastic (Shameik Moore), un jover huérfano buscador de emociones fuertes que trabaja para una de las bandas que dominan e tráfico de drogas en el barrio, y que quiere abandonar esa vida para convertirse en D.J.s. Desde cierto punto de vista, The Get-Down es una serie de Super-héroes y esta primera parte la historia de origen, en la que los chavales descubren sus superpoderes diferenciados y aprenden a utilizarlos. Solo que en este caso en lugar de volar y escalar paredes los chavales escriben versos, riman, pintan grafittis y pinchan música con dos platos.

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Hay pues tres historias que corren paralelas a lo largo de estos primeros 6 episodios: La historia del barrio, Mylene buscando ser una estrella del disco y las aventuras del grupo de  Zeke y Shaolin. Y es esta última la más conseguida y la que más engancha.

Quizá estoy más predispuesto a que esta historia me guste por el hecho de haber tenido una fase de mi juventud en la que estuve muy enganchado al rap y la cultura afroamericana gracias a Spike Lee, Public Enemy, John Singleton y Los Chicos del Barrio, Ice-T, etc. Quizá por esto todo lo que me cuentan sobre como aprender a pinchar o lo referido a la cultura grafitera me interesa. Y por supuesto la música también.

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Sin embargo, la historia de Mylene no deja de ser un conjunto de tópicos entrelazados sin demasiada inspiración. Aunque su voz es genial, su argumento está muy trillado y no sorprende ni interesa en exceso, estando ante la típica historia de joven que quiere cantar a pesar del rechazo de su autoritario padre. Y para ello conoce a un productor que aunque al principio busca solo el dinero fácil, en el fondo tiene buen corazón, y ha perdido el camino por culpa de las drogas y tiene que volver a la luz.

La historia del barrio también se queda solo en pinceladas, no llegando a profundizar en ningún aspecto, quedándose solo en la superficie de lo que era la vida en ese momento de la ciudad.

Esta endeblez argumental es quizá lo más flojo de esta primera temporada, que casi parece que busca trasmitirnos sensaciones a través de la música y la potencia de sus imágenes más que contar una historia lineal. Y es que la música se sale a niveles máximos todos los episodios, destacando el gran final de temporada con la primera actuación de los «The Get-Down», una de las escenas con más carisma que veremos este año en televisión.

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Comparto con vosotros el trailer de esta primera temporada par que sepais que esperar de la serie:

The Get Down ha sido una entretenida serie inspirada en hechos reales cuyo gran final de temporada me dejó con ganas de más. Aunque no es perfecta, sí trasmite carisma y optimismo que en estos momentos cínicos y descreídos creo que me han venido muy bien. Si te gustan los músicales y la música negra, creo que no te puedes perder esta serie.

PUNTUACIÓN 7/10

The Walk (El desafío), creerás que un hombre puede volar

The Walk (El desafío) es un nuevo despliegue visual del director Robert Zemeckis que hay que ver en 3D. Excelente película de entretenimiento, nos cuenta la historia real de Philippe Petit, el hombre que en 1974 arriesgó su vida  para cruzar las dos Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York, historia que sirve de sincero homenaje a los caídos rascacielos.

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Robert Zemeckis es un director que no necesita presentación gracias a grandes clásicos como la Trilogía de Regreso al futuro, Contact o Náufrago. Además de estas películas, siempre ha mostrado un fuerte empeño en utilizar los últimos avances tecnológicos para crear nuevas y diferentes experiencias cinematográficas.

En «Quién engañó a Roger Rabbit?», empleaba a personajes animados junto a actores reales. En «Forrest Gump», entre otras muchas cosas, metía al protagonista en metrajes históricos reales. Y en «Polar Express», «Beowulf» o «Cuento de Navidad», estrenó películas totalmente animadas por ordenador, aunque partiendo del trabajo de actores reales cuya actuación fue digitalizada y sirvió de modelo para la animación.

Para esta película, Zemeckis buscó crear una experiencia única con una película rodada en 3D con actores reales, pero en la que la mayoría de decorados y paisajes son digitales. Y consigue un nuevo triunfo.

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La película tiene un primer e importante problema que resolver si quiere captar el interés del espectador. Desde el principio la película se sabe que está basada en hechos reales, Philippe Petit sí cruzó las dos Torres gemelas en 1974. No hay ningún suspense.

Entonces, ¿porqué deberiamos ver la película?

Zemeckis acierta en los dos niveles que de verdad importa. Por un lado, utiliza las convenciones de los biopics mostrándonos la vida de Philippe Petit desde su juventud en Paris. No vi la película en V.O.S., pero intuyo que la actuación de Joseph Gordon-Levitt debió ser excelente creando el acento francés de Petit. En la versión en castellano, Gordon-Levitt trasmite empatía y carisma, y en seguida te metes en su cabeza y entiendes su obsesión por subirse a las Torres Gemelas, una locura para cualquier persona «normal».

Además, como si de una película de robos se tratara, la preparación del plan, el reclutamiento de los miembros del equipo que le ayudarán a llevar a cabo el golpe y su ejecución está rodado con un ritmo que mantiene tu interés y te lleva en un suspiro al momento cumbre. El World Trade Center.

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Zemeckis utiliza técnicas de última generación filmadas en IMAX 3D para construir el mundo de 1974 con increíble realismo. Reconstrucción que tiene como pieza básica las Torres Gemelas, que lucen impresionantes, tal y como eran en la realidad.

Gracias a estas técnicas de foto-realismo, cuando Petit inicia su paseo por las nubes, Zemeckis consigue que el espectador sienta la espectacularidad del lugar, y la viva casi en primera persona.

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Visualmente la película es espectacular. Pero son los personajes los que hacen que conectes con la historia y te impliques. Para ello, secundarios de lujo como Ben Kingsley, interpretando a Papa Rudy, el maestro de Petit, o Charlotte Le Bon, como su novia, realizan un excelente trabajo.

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La música de Alan Silvestri, colaborador habitual de Zemeckis, acierta marcando el tono perfecto para la historia,con un toque ligero y emotivo, y creando un verdadero «sense of wonder» en los momentos espectaculares.

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En el plano personal, comentaros que yo visité Nueva York en el verano de 1997. Y subí a las Torres. Su tamaño, espectacularidad y dominio del paisaje urbano de Nueva York no se puede explicar con palabras, había que estar ahí para sentirlo. Por eso su caída me impactó tanto, porque parecía imposible que unas torres de un tamaño tan descomunal pudieran ser derribadas. Y fue un shock que muchos Neoyorkinos llevarán en su corazón toda su vida, que de alguna manera comprendo y siento como mío.

Por eso, ver de nuevo las torres en toda su majestuosidad, admirarlas y ver como la gente de 1974 se quedaba sin habla cuando la contemplaba por primera vez me pareció un sincero homenaje que me llegó al corazón.

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La última parte, con Petit alcanzando su sueño de cruzar las torres, un buen recordatorio de que hay que luchar por conseguir que tus sueños se cumplan, no importa lo locos que puedan parecerle a la gente.

Querer es poder, la voluntad mueve montañas, parece decirnos Petit a cada paso que da, lo que es el mensaje de la película. Lucha por tus sueños. Un concepto muy americano, pero no por ello menos cierto.

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Comparto como siempre el trailer de la película:

The Walk (El desafío) es una excelente película de entretenimiento con los toques justos de emotividad, que ofrece exactamente lo que promete y que consigue dejarte con la boca abierta en varias ocasiones con sus espectaculares imágenes.

Puntuación: 8/10