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Crítica de La muerte de Estela Plateada 4 de Greg Pak y Sumit Kumar (Marvel Comics – Panini)

El cuarto número de la miniserie La muerte de Estela Plateada de Greg Pak, Sumit Kumar y Frank D´Armata, este mes acompañados por Tiago Palma en los lápices y Jonas Trindade en el entintado de las páginas que dibujan, nos acercan al momento que nunca pensé que llegaría a leer jamás.

PUNTUACIÓN: 5/10

El sacrificio final de Estela Plateada. La Tierra se encuentra al borde de la aniquilación mientras el tiempo se agota para Norrin Radd. ¿Cuál será el legado del primer heraldo de Galactus? O quizás la pregunta no debería ser «cuál», sino «quién».

Me está pasando una situación extraña con esta miniserie, y es que la historia de Greg Pak está planteando situaciones mal explicadas que me están sacando de la lectura. El malvado Director Harmon, dueño de ONA (la Oficina de Neutralización Alienígena) se fue a los confines de la galaxia para encontrar la gota de sangre de Galactus que en teoría le va a permitir obtener un poder cósmico descomunal. Estela Plateada fue a intentar detenerle pero fue derrotado por Harmon y hecho prisionero.

Pero luego nos encontramos que Harmon está en la Tierra, o al menos en su estación orbital, mientras que los 4 Fantásticos, la comandante Kelly Koh, Estela y el resto de alienígenas está en el espacio, intentando evitar que los monstruos espaciales que han salido de la sangre de Galactus lleguen a la Tierra para destruirla. Me chirría muchísimo la forma en que Harmon no está en la nave, pero aún más la existencia en si de estos bichos salidos del Poder Cósmico de Galactus. Algo que no se explica y provoca una situación absurda. Absurda si pensamos que Harmon ya ha absorbido el poder cósmico. No entiendo los movimientos de los personajes en el mapa y por eso me parece todo increíble. No me lo creo.

En este sentido, creo que el dibujo tampoco ayuda a entender qué está pasando y donde está sucediendo. Porque todo es oscuro e impersonal, y da igual estar en la órbita de la Tierra que de Júpiter, todo se ve igual de mal, lo cual es otro aspecto que hace que no conecte con nada de lo que plantea este comic.

Cuando publican un comic con el título de «La muerte de…» no estás dejando lugar a la duda. Y parte de la gracia de comic es ver cómo sucede, cosa en la Pak no está acertando. En este número y también en el interior, está sucediendo tener un comic con un teórico protagonista, su nombre está en portada, con un interior en el que Norrin Radd se siente secundario en la historia. Pak ha dado más protagonismo a los 4 Fantásticos o a Kelly Koh que a Estela, lo cual creo que es un error garrafal. Pero es que además, la historia de la teórica sustituta Kelly Koh no puede ser más anodina y falta de interés. Para Pak lo único importante es poder crear un nuevo personaje de origen coreano como el suyo. Pero su origen empezando por la existencia de una madre que vive en una estación espacial como si estuviera en una granja de Kansas me ha parecido ridículo. Algo que no ayuda a que se pueda conectar con este personaje.

A esto hay que sumar que los comics Marvel son una trituradora de dibujantes. Tras tres números de Sumit Kumar dibujando esta miniserie, en este cuarto número no ha llegado con los plazos de entrega, de forma que Tiago Palma en los lápices y Jonas Trindade en el entintado se han encargado de cubrir estas páginas. En positivo, ambos Kumar y Palma son correctos, hasta el punto de Palma no desentona demasiado con el resto de páginas. Pero me parece una locura que los editores no trabajen para que un dibujante pueda dibujar en su totalidad una miniserie de 5 números que no tiene continuidad directa con nada y hubiera dado igual publicarla un mes arriba o abajo. Es algo tan bochornoso y lamentable que el hecho que suceda casi a diario en los comics Marvel no hace que sea mejor. Más bien al contrario.

Igual no tendría que haber comprado este comic, pero me da que no me va a gustar la forma en que Greg Pak va a matar a Norrin Radd. Ya es malo que este cambio venga impuesto por una película ambientada en una realidad alternativa a la 616, pero todo en este comic está repeliéndome en lugar de hacerme conectar con él. Desde luego, por culpa de la historia de Pak, pero también porque resulta imposible conectar con el dibujo de Kumar. Y ya ni entro en la olvidable sustituta que se han sacado de la manga Kelly Koh. Completamente olvidable. Así es muy difícil que un comic pueda gustarme.

Comparto las primeras páginas del comic:

El cuarto número de La Muerte de Estela Plateada lo deja todo listo para el gran final del mes que viene, pero lo hace de una manera con la que ha sido imposible de conectar.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de Un mundo bajo Muerte 7 de Ryan North y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

El séptimo número de Un mundo bajo Muerte de Ryan North y R.B. Silva, con el color de David Curiel, coloca todas las fichas de cara al climax final de esta miniserie – evento.

PUNTUACIÓN: 6/10

Muerte no renunciará a su poder sin luchar. Mientras las rebeliones a lo largo del mundo son sofocadas rápida y brutalmente, el emperador se prepara para la última batalla, enfrentándose a todo un ejército de proporciones mundiales. No será suficiente para que muerda el polvo: Mister Fantástico prepara una última jugada desesperada

Llevo pensando todos estos meses por qué este comic de Un mundo bajo Muerte no ha hecho click. No para mi, ni para mi hermano Fernando. Y leyendo los comentarios en Twitter y otras redes sociales, en general en el fandom comiquero. Y me doy cuenta que el problema principal no es la ejecución, que también, sino de CONCEPTO. La idea de un mundo controlado por muerte tendría que haberse planteado como una temporada entera al mismo nivel que fue Dark Reign, cuando Norman Osborn consiguió el poder y mando a los héroes a la clandestinidad. De esta forma, hubiéramos podido tener una primera fase en la que TODO el Universo Marvel asistiría a unas primeras medidas que realmente mejoraban la vida de la gente en todo el mundo, lo que planteaba un dilema moral. En una segunda fase, empezarían a conocerse los secretos de Muerte, lo que llevaría a que se levantara la rebelión contra él, de forma que cada personaje o grupo podría ir tomando sus propias decisiones, o incluso sería posible que alguno cambiara de opinión. De forma que la miniserie que culminaría toda esta etapa (esta) se centraría en el combate final. No es mala idea, ¿verdad?

Lamentablemente, eso no ha pasado. Marvel ha obligado a Ryan North a condensar toooodas esas narrativas en una única colección con grapas de 20 páginas. Demasiado que contar en demasiadas pocas páginas. Y en este séptimo número tenemos otra vez el ejemplo perfecto. Tras la revelación del numero anterior, descubrimos que Muerte había usado la esencia vital de todos los habitantes presentes y futuros de Latveria para aumentar sus poderes y convertirse en casi omnipotente. Tras esta revelación Muerte torturó a Reed Richards ¡arrancándole un trozo de la cabeza!

En este número tenemos en las dos primeras páginas ejemplos de cómo se toma la sociedad la revelación que Muerte es malvado, que sólo busca el poder y la dominación sobre todo lo demás. Y aquí North muestra uno de los problemas del comic, al querer hacer una asociación de lo que pasa en este comic con la actualidad social y política de los Estados Unidos y la polarización de su sociedad con dos grupos enfrentados que ven cualquier cosa desde puntos de vista opuestos. Así, mientras unas personas se dan cuenta que Muerte es malvado, incluido J. Jonah Jameson, otras personas opinan que les da igual todo porque a ellos les va bien y no conocen a ningún latveriano. Otra persona tiene claro que Muerte no tiene que dimitir porque le ganó el debate a Reed Richards tras torturarle. Como si eso fuera bueno. Y esto podría parecer una idea genial si no fuera que es demasiado poco, demasiado intrascendente. Porque en realidad, es que todo nos da igual. Y nos da igual porque no hemos llegado a conocer la sociedad de Muerte, por lo que esto no conecta emocionalmente.

Luego tenemos el siguiente problema del comic, y es que el comic continúa con otra gran escena de combate, al reunirse TODOS los héroes para otro ataque contra Muerte. Pero son unas páginas vacías porque en realidad dan igual y son combates vacíos. Y porque como en números anteriores el dibujo de R.B. Silva no ayuda a tener una experiencia satisfactoria, a pesar que el vistoso color de David Curiel. Luego tenemos la sorpresa y el siguiente problema. La sorpresa es que Reed Richards ¡ha aprendido a dominar la magia y busca la revancha! Lo malo, ¿no había torturado Muerte a Richards y le había arrancado un trozo de cabeza?¿Cómo se ha liberado Richards y como ha encontrado tiempo para todo eso? Este giro, a pesar de lo impactante que es, no es más que una sorpresa un poco absurda que me ha transmitido que en realidad todo da igual y nada tiene consecuencias. Lo contrario a lo que tiene que provocar un comic para engancharme.

Lo he adelantado antes, pero el dibujo de R.B. Silva no me está funcionando. El primer problema viene con el programa de dibujo que utiliza. Me da la sensación que usa referencias de fotos de personas reales para sus dibujos, y esto provoca una sensación rara, porque da la sensación que debería saber a quien alude Silva con cada cara random que dibuja. Pero lo peor es que luego dibuja a los protagonistas de forma rara. Por ejemplo, no reconozco para nada a la María Hill tal y como la dibuja Silva. Por añadir problemas, hay imágenes en las que los personajes están dibujados en posturas extrañas, por ejemplo la llegada de Reed Richards como Científico Supremo, que debería ser una splash-page acojonante, pero que me deja pensando ¿Dónde está la mano izquierda de Richards?

El sexto número de esta serie terminó con Muerte derrotando a Reed Richards. El séptimo número lo hace exactamente igual. ¿Nadie pensó que eso podría ser un problema? ¿O es que asumían que a estas alturas a nadie le importaría? A veces pienso que el problema no es este comic concreto. Igual el problema soy yo que he leído demasiados comics y nada me sorprende. Y eso es cierto, he leído mucho. Pero cuando un comic plantea una buena narrativa y plantea un buen gancho emocional, conecta conmigo y me engancha. Un mundo bajo muerte no lo hace. No lo ha hecho hasta ahora y en los dos números que faltan no lo va a conseguir. Lo único a lo que puedo aspirar a estas alturas es que al menos acierten el final.

El caso es que tampoco puedo decir que Un mundo bajo Muerte es un mal comic, pero si que es un comic sin chispa, que es lo peor que le puede pasar a lo que se supone que es el principal evento de Marvel Comics de 2025.

Comparto las primeras páginas del comic:

Un mundo bajo Muerte se dirige al final con los mismos aciertos y desaciertos que hemos visto hasta ahora. Quedan dos números, espero que al menos acierten el final.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Vengadores: Crepúsculo de Chip Zdarsky y Daniel Acuña (Marvel Comics – Panini)

Aprovechando una sesión de firmas, mi hermano Fernando compró la miniserie Vengadores: Crepúsculo de Chip Zdarsky y Daniel Acuña firmada por el artista murciano. Comparto mis impresiones tras su lectura.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En un mundo de prosperidad, el Capitán América ya no existe. Pero Steve Rogers todavía está ahí, vagando a través de una América donde la libertad es una ilusión, donde Los Vengadores son extraños y sus amigos murieron hace mucho tiempo. ¿Cómo reúnes a Los Vengadores en un mundo que no los quiere? 

No compré en su momento esta miniserie de 4 números de Panini en la que recopilaba los 6 números publicados en USA. Soy fan de Daniel Acuña y me parece uno de los dibujantes de mayor personalidad de la Marvel actual. Sin embargo, en los últimos años no he conectado con los guiones de Chip Zdarsky. Ni con los temas sobre los que escribe ni con la misma estructura o diálogos que incorpora a sus historias. Zdarsky no es para mi, y no pasa nada. Puestos en la balanza Acuña con Zdarsky, el presupuesto limitado mandó para la no compra. Como comentaba, un viaje a Madrid de mi hermano y una sesión de firmas de Acuña en Tomos y Grapas me ha permitido, además de leer la miniserie, descubrir que Acuña es una persona super maja con el que da gusto hablar.

Y empezando por las cosas positivas, el dibujo de Daniel Acuña es extraordinario. Estamos en un mundo futuro en el que hace casi 30 años que los superhéroes desaparecieron tras el desastroso Dia H en el que muchos héroes murieron combatiendo a Ultrón. Héroes y casi la mitad de la población de Boston. El gobierno americano prohibió a los superhéroes y empezó a perseguirlos, lo que provocó que los pocos que sobrevivieron abandonaran.

Este mundo del futuro implica diseñar todo. Por supuesto los nuevos trajes de los Vengadores que conoceremos en esta historia, así como de los vilanos. Pero también los vehículos, la ropa y los elementos de tecnología de una sociedad que aparentemente es feliz y ha conseguido una buena vida durante estos años. En ese aspecto, el trabajo de Acuña es espectacular. En realidad, es un trabajo que justifica la compra de un comic independientemente de la historia que se trate.

El corazón de la historia es un Steve Rogers anciano que ha visto como su suero del super soldado se agotaba y vive sus días resignado a que sus mejores días están en el lejano pasado. Steve abandonó como el resto de héroes, pero se siente mal porque ve como la sociedad está abandonando la democracia a cambio de la seguridad que el actual gobierno le proporciona. Una seguridad que se ha convertido casi en autoritarismo, con un gobierno que acalla y persigue al discrepante. Llegará un momento en que Steve no podrá aguantar más injusticias e intentará luchar una vez más. Hasta donde puede luchar un anciano.

La historia de Zdarsky me ha sonado a ya vista de principio a fin. Se han publicado tantas historias de futuros distópicos que todo me sonaba demasiado familiar, no siendo esa una sensación positiva para este comic. Y por un lado entiendo que hay una serie de conveniencias inevitables para que esta historia pueda suceder. Empezando porque el propio Steve Rogers abandonara su trabajo hace 30 años. O que Thor abandonara la Tierra para vivir en Asgard. Son cosas que tienen que pasar o no hay historia. Aunque eso en realidad vaya contra el ADN de los personajes.

Cuando el comic avisa de los peligros de cambiar democracia por seguridad, Zdarsky obviamente plantea una crítica a la presidencia de Donald Trump y sobre todo a la sociedad que le vota. Unido a una crítica a los magnates tecnológicos (¿He oído Elon Musk?) que dominan a los políticos desde las sombras. Iba a escribir que era una crítica sutil, pero en realidad de sutil no tiene nada. Y en realidad, esta idea no es para nada original por parte de Zdarsky, a lo largo de los años hemos leído en Capitán América numerosas historias con el mismo argumento mejor contadas que esta.

Dentro de las conveniencias ridículas, la más grosera de todas es el hecho que Tony Stark muera y Janet Van Dyne desaparezca, y su hijo James Stark quede al cuidado de un supuesto hermano de Edvin Jarvis que en realidad es Cráneo Rojo. Como digo, es un elemento necesario sin el cual no hay comic y que explica que en 30 años Cráneo utilice los recursos de Industrias Stark para convertir los Estados Unidos en una autocracia autoritaria. Pero la idea es sencillamente ridícula y no aguanta el análisis más ligero. Pueden haber conveniencias, pero la mayoría de situaciones me parecían ridículas o forzadas más allá de lo racional.

Un anciano Luke Cage que lidera a un nuevo grupo de Defensores dará a Steve la oportunidad de volver a la lucha gracias a un nuevo suero del Super Soldado. A partir de ahí, el renovado Capitán América tendrá que reunir a un nuevo grupo con Ms. Marvel, una nueva Ojo de Halcón, la sorpresa de Tony Stark, cuya consciencia fue mantenida con vida en Industrias Stark, Thor y una aparición estelar de última hora.

Al ser un comic de superhéroes, tras 30 años dominando el país en la sombra, Cráneo Rojo decide realizar un golpe de estado matando al Presidente, para tomar el control. Esto da la excusa para el gran climax final con una gran batalla en Washington con el destino de la nación en juego. Aunque el comic se titula Vengadores: Crepúsculo, casi parece un comic de Capitán América, dado que el corazón emocional de todo gira en torno a él, como también el principal combate contra Cráneo Rojo.

El comic de superhéroes se nutre de los momentazos. Momentazos que Acuña aprovecha para crear páginas impresionantes. Pero en realidad, los hechos que Zdarsky plantea para generar esos momentos son ridículos, como que Thor llegue en el momento en que alguien le reza pidiéndole ayuda. ¿Significa eso que NADIE le pidió ayuda en 30 años? Y lo mismo para el momentazo de Janet Van Dyne, que esconde una decisión totalmente absurda que dejó a su hijo solo durante tres décadas. Y esto es en realidad el problema de gran parte del comic.

Por cada momentazo visual en el que Acuña lo clava, tenemos una decisión narrativa cogida por los pelos siendo generoso. Empezando por todo, TODO, lo relativo a la historia de James Stark. Hablaba de la sensación de haber visto cosas similares a lo visto en este comic, pero mejor en comics previos. La llegada de Hulk es un ejemplo perfecto, recordando el primer arco de The Ultimates de Mark Millar y Bryan Hitch. Lo que pudo ser un momentazo se convierte en un cliché esperable en una historia alternativa como esta.

Como comic de dejarte llevar y no pensar demasiado, Vengadores: Crepúsculo me parece una gozada gracias a un dibujo impresionante de Daniel Acuña. Como digo, sólo por él merece la pena leer este comic. Aparte de todo lo demás, Acuña imprime una personalidad alucinante a sus páginas, y sus personajes transmiten humanidad y empatía, sabiendo crear los momentos más grandes que la vida que los fans de Los Vengadores hemos aprendido a apreciar.

Pero lo cierto es que la historia de Zdarsky transita lo funcional para que la historia suceda, con las situaciones ridículas que no tienen sentido y que van en contra del corazón de estos personajes. Como comentaba al principio, Zdarsky es un escritor que no es para mi. Y con Vengadores: Crepúsculo tengo una nueva prueba. Que lo disfruten sus fans.

Comparto las primeras páginas del comic:

Me da pena que Daniel Acuña no haya tenido un mejor guion de Chip Zdarsky para esta miniserie. A pesar del maravilloso dibujo del murciano, la sensación de «esto ya lo he leído antes mejor» y «esto es un absurdez» estuvieron demasiado presentes durante la lectura.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Caballero Luna: Puño de Khonshu 1 de Jed MacKay (Marvel Comics – Panini)

Nuevo relanzamiento del Caballero Luna de Jed MacKay, con una nueva serie con el subtítulo Puño de Khonshu. Comparto mis impresiones del primer volumen publicado por Panini, que cuenta con dibujos de Alessandro Cappuccio, Domenico Carbone y Devmalya Pramanik

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡Marc Spector ha vuelto del más allá! Como avatar y agente de Khonshu, dios egipcio de la Luna, ha muerto y resucitado en más de una ocasión. Reunido con la Misión Medianoche, que ha crecido en su ausencia, Marc se lanza directo a la lucha mientras peligrosos agentes de ambos lados de la ley atacan.

Este volumen de Panini recopila Moon Knight: Fist of Khonshu 0-5 USA.

Caballero Luna murió y fue resucitado en el climax de Caza Sangrienta. Antes de retomar sus deberes de protector de los que viajan por la noche, Marvel ha preparado un estupendo número 0 que sirva de punto de entrada para nuevos lectores. El comic está guionizado por MacKay y cuenta con espectaculares dibujos de Alessandro Cappuccio con splash.pages dedicado a cada uno de los personajes y situaciones que veremos a continuación. Este número está muy chulo y creo que cumple perfectamente con su objetivo, aunque creo que es poco probable que alguien vaya a subirse al carro de una etapa que ya lleva casi 4 años.

Esta nueva etapa presenta a un nuevo enemigo, Achilles Fairchild, un desconocido granjero que ha tenido un meteórico ascenso a la cima gracias a su control de la nueva droga Glitter. Esta nueva droga tiene elementos mágicos que provoca una adicción mortal y una marea de siervos desesperados que harán lo que sea por una nueva dosis. Junto a Fairchild, su guardaespaldas Carver posee una espada de origen mágico, posiblemente asgardiano, y plantea un nivel de amenaza incluso para el Puño de Khonshu.

MacKay está en su salsa en esta colección, equilibrando el interés entre Marc Spector y el resto de secundarios del comic. Cada grapa ofrece una lectura satisfactoria, en la que no da ni un minuto de respiro al Caballero Luna. En este tomo tenemos un cambio radical en el status-quo de la colección, y llega de forma un poco anticlimática, aunque reconozco que en el actual panorama editorial el guionista no puede dejar nada para más adelante, tiene que ir a saco siempre. La lectura de este volumen ha estado muy bien. Y como siempre, MacKay sabe dejarnos con un cliffhanger de los que quitan el hipo. Por la parte de la historia, en realidad todo bien.

Coger un comic Marvel es enfrentarte a la mítica escena de Forrest y la caja de bombones: Nunca sabes lo que te puede tocas. El teórico dibujante oficial Alessandro Cappuccio dibuja los números 0, 1 y 2, siendo sustituido por Domenico Carbone en el número 3 y por Devmalya Pramanik en los números 4 y 5. Y se que es una guerra perdida, pero no puedo entender que en la Marvel actual no sea posible que un mismo dibujante dibuje un arco completo. No ya uno, ni siquiera dos. Es de vergüenza.

Estaba tan mosqueado con esto que he mirado la edición USA y compruebo que los números de este tomo son los últimos de Alessandro Cappuccio en la colección. Cappuccio ha creado la identidad gráfica de este comic, es una pérdida enorme que vamos a notar a partir de ahora. Porque sus sustitutos son Domenico Carbone y Devmalya Pramanik, que se van a alternar en los próximos números. Y hasta que me acostumbre a sus estilos diferentes entre si, que ya es un fallo en si mismo, me parecen bastante más flojos. De hecho, casi me parece cuando un comic está en vías de cancelación y poner a dibujantes de segunda y tercera fila para no «malgastar» talento en este comic. Y no si la etapa de Mackay se está acabando tras más de 4 años escribiendo la colección, pero las elecciones de dibujantes de los editores no sirven para transmitir confianza precisamente.

MacKay ha creado una estupenda etapa para Caballero Luna. Y está claro que tarde o temprano terminará. Mientras siga, la disfrutaré aunque parezca que los dibujantes han sufrido un bajón. Esperemos que el entretenimiento no se resienta.

Comparto las primeras páginas del número 1 de esta etapa:

Caballer Luna: Puño de Khonshu mantiene la personalidad que Jed MacKay ha imprimido a su etapa, convirtiendo este comic en uno de los más disfrutables de la Marvel actual. Aunque el cambio de dibujante amenaza el entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Daredevil: Día gélido en el infierno de Charles Soule y Steve McNiven (Marvel Comics – Panini)

¡Feliz Nochebuena!!! Charles Soule y Steve McNiven vuelven a reunirse para la miniserie Daredevil: Día gélido en el infierno, un comic con una posible última aventura de protector de la Cocina del Infierno.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Charles Soule regresa al mundo de Daredevil, con Steve McNiven (Civil War) como artista para una saga como ninguna otra. Tras una serie de horribles sucesos, el mundo está en ruinas. Matt Murdock es viejo y sus poderes se han desvanecido. Después de que un misterioso anciano interrumpa un convoy secreto provocando una explosión, un gas mortal se extiende por La Cocina del Infierno y El Hombre sin Miedo tendrá que cambiar su perspectiva.

Este volumen incluye Daredevil: Cold Day in Hell 1-3 USA.

Steve McNiven es una super estrella de comic americano desde que su popularidad se elevara hasta la estratosfera con Civil War. En los últimos años se prodiga cada vez menos, lo que hace que cada nuevo comic suyo sea un acontecimiento para sus seguidores. McNiven y Charles Soule coincidieron en el comic de La Muerte de Lobezno, y luego en el que devolvió a la vida a Logan, y llevaban hablando años de hacer este comic.

Daredevil: Día gélido en el infierno tiene la particularidad de estar realizado con el Método Marvel tradicional. De forma que Soule y McNiven discutían la historia a nivel general, Soule escribía un guion que luego NcNiven se encargaba a trasladar a viñetas de la forma que él estimaba mejor, desglosando las viñetas con las que sentía que la historia se contaba mejor. Por último, con las páginas ya terminadas y coloreadas, con McNiven coloreando el primer número y Dean White los dos siguientes, Soule tomaba las riendas para escribir los diálogos.

El resultado de esta colaboración son unas páginas increíbles en las que McNiven parece empeñado en recordarnos lo buen dibujante que es. De hecho, Daredevil: Día gélido en el infierno merece ser comprado sólo por el espectacular trabajo del artista. McNiven plantea un montón de información en cada número, con numerosas páginas con rejilla de 16 viñetas o incluso más, planteando una narración en la que lo que pasa es importante, pero también la forma en que Matt Murdock percibe su entrono a partir de que recupere sus poderes. El despliegue visual es alucinante, aprovechando entre otros detalles los diferentes invitados que aparecerán en el comic.

Puestos a destacar algo que me ha super flipado, la aparición de ELEKTRA es increíble. La primera vez que la vemos en su mortífera gloria, es como si el Frank Miller de 1990 de Elektra Lives Again hubiera vuelto en su mejor momento creativo. Hay muchos momentazos visuales en Día gélido en el infierno, en parte gracias a los invitados, pero creo que las páginas de Elektra pueden ser lo mejor del comic.

En muchos aspectos, esta miniserie toma el concepto de las miniseries «El Fin» que contaban la última aventura de diferentes personajes de Marvel, con un nuevo título más llamativo y molón. Y dentro de este marco temporal, tengo que reconocer que no he conectado demasiado en lo que Charles Soule y Steve McNiven plantean. No ya con este mundo futuro con los Estados Unidos en medio de una guerra civil sin superhéroes por uno o varios sucesos indeterminados. Esto es un tropo para este tipo de historias casi esperable a priori. No, lo que en realidad ODIO de este tipo de historias es que el héroe vuelva a vestirse para una última misión, y FRACASE en impedir el plan del villano. Por supuesto, hay muchos matices que podrían aplicarse en este caso, pero en lo fundamental es lo que tenemos en este comic. Y ¡joder, que mal!

Dicho esto, el despliegue visual de McNiven en realidad compensan de sobra que la historia me haya parecido más flojita. Daredevil: Día gélido en el infierno es un comic que hará las delicias a los fans del cuernecitos.

Comparto las primeras páginas del comic:

Daredevil: Día gélido en el infierno es un comic en el que el dibujo de Steve McNiven hace que merezca la pena la compra.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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