Archivo de la etiqueta: película

Crítica de Superman de James Gunn

12 años después de Man of Steel (Zack Snyder, 2013), la anterior película protagonizada en solitario por Superman, nos llega la nueva película de James Gunn pensada como pistoletazo de salida del nuevo universo DC cinematográfico.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

PRIMERA PARTE DE LA RESEÑA LIBRE DE SPOILERS

En un mundo cínico que ha perdido la fe en la bondad, Superman lucha por reconciliar su herencia kryptoniana con su crianza humana en Smallville como Clark Kent. Mientras protege a la humanidad, encarna la verdad, la justicia y el estilo americano, desafiando una era que considera estos valores obsoletos. Reinicio del universo DC en cine bajo la supervisión y dirección de James Gunn.

Tras crear una de las trilogías más exitosas de Marvel Studios, Guardianes de la Galaxia, James Gunn (San Louis, Misuri, 1966) escribe y dirige la nueva película de Superman que se plantea para lanzar el nuevo universo DC compartido en cine y televisión. Gunn además de guionista y director es actualmente el copresidente de DC Studios junto a Peter Safran, y controla los diferentes proyectos que se están presentando y los que tienen que ser anunciados.

La película de 129 minutos de duración y un presupuesto aproximado de 225 millones de dólares cuenta con fotografía de Henry Braham, montaje de William Hoy y Craig Alpert, y música de John Murphy y David Fleming.

En el reparto tenemos a David Corenswet as Clark Kent / Superman, Rachel Brosnahan as Lois Lane, Nicholas Hoult as Lex Luthor, Edi Gathegi as Michael Holt / Mister Terrific, Anthony Carrigan as Rex Mason / Metamorpho, Nathan Fillion as Guy Gardner / Green Lantern, Isabela Merced as Kendra Saunders / Hawkgirl.

Empezando por los aspectos positivos, me gusta mucho el trabajo de todo el casting de Superman. Fuimos a verla en versión original y David Corenswet tiene presencia y una voz grave que encaja con lo que los fans imaginamos para Superman. Otro tema importante es que Corenswet tiene química con Rachel Brosnahan, algo imprescindible para que la película funcione. El casting de Superman funciona, aunque habría que decir que como no vemos apenas a Clark Kent, no puedo decir si es un buen alter-ego en pantalla, porque es todo Superman.

Estoy enamorado de Rachel Brosnahan desde que la conocí en La maravillosa Sra. Maisel, con lo que Brosnahan me tenía ganado desde antes de empezar la película. Creo que la actriz es una gran Lois Lane que toca las pocas teclas emocionales que James Gunn hace que su personaje tenga. Lo cual es uno de los problemas de la película, que luego comentaré. Nicolas Hoult me gusta como Lex Luthor, creo que cumple con nota con lo que Gunn le pidió. Y dentro que por supuesto este Luthor es mejor que el último visto en Batman v. Superman, en realidad este Luthor es demasiado over-the-top, con emociones demasiado extremas para que lo pueda considerar el Lex Luthor definitivo.

Guy Gardner es el único personaje que creo que Gunn lo ha clavado sin matices. Nathan Fillion está genial y clava la chulería sin demasiada inteligencia, que acaba haciendo lo correcto porque en el fondo su corazón está en el sitio correcto, aunque le cuesta que su neurona llegue a la conclusión que toca. Mr. Terrific visualmente está genial, como Hawkgirl, pero es demasiado prepotente y chulo comparado con la versión que tengo de él de los comics. Aquí creo que el personaje sufre el problema de tener a James Gunn haciendo de James Gunn con todos los personajes. Hablando de Hawkgirl, aunque visualmente luce genial, por alguna razón alguien pensó que estaría guay verla gritando (como un halcón) cuando se lanza al ataque. No lo es. De hecho es un problema. Y su actitud en las pocas frases que tiene en la película no la dejan en buen lugar como heroína. Por cierto, me gusta mucho Metamorpho, es uno de los tapados de la película.

Los secundarios están muy guays y superficialmente lucen con lo que se supone de ellos pensando en los comics. Empezando por la redacción del Planet con Perry White, un inesperado Jimmy Olsen con mayor protagonismo del esperado, Kat Grant y compañía. La película luce súper comiquera y colorida, y se acerca mucho más a lo que los lectores de los comics de Superman esperamos de una película del personaje. Lo cual entiendo que hará las delicias de muchos fans. Zack Snyder equivocó todo en Man of Steel y Batman v. Superman, y la idea de este mundo colorido sin duda mejora las películas previas, pero para mí no consigue ser la versión definitiva del personaje.

Dentro de las cosas que me han gustado mucho, antes de empezar la película hubo un anuncio de Warner (Panini en España) invitando a leer los comics a los espectadores. Esto es algo que nunca había visto en una película de superhéroes y me parece espectacular. En eso, me levanto a aplaudir a Warner por tener una idea super acertada.

Fui al cine deseando que Superman me gustara. Cómo lector veterano, James Gunn me tenía ganado de inicio, no le pedía casi nada para que la película me funcionara. Sin embargo, aunque superficialmente la película luzca colorida y comiquera, cinematográfica y narrativamente Gunn comete todos los errores imaginables, y algunos impensables, que han provocado que la película resulte totalmente fallida. Que una película luzca comiquera NO es un valor en si mismo si todo lo demás no funciona. Y me quedo muerto pensando que nadie le dijera a Gunn que igual algunas decisiones que estaba tomando con sus poderes absolutos no eran las mejores posibles.

Me parece correcto que no veamos estallar Krypton igual que no necesitamos ver la muerte de los padres de Bruce Wayne por octava vez. Esa parte es correcta. Pero una buena idea se convierte en un error cuando la presentación de todos los personajes es fallida porque como piensas que los espectadores los conocemos de otros medios, no hace falta presentarlos en esta pelicula. Resulta especialmente fallida la presentación del protagonista Superman, viéndole fallar y ser derrotado por todos una y otra vez. En combate pero también filosóficamente. La película empieza a derrumbarse debido al error de bulto que Gunn comete con Superman.

Pero no es algo exclusivo de Superman, que ya sería algo muy malo. Sabemos por los comics, etc… que Superman y Lois se aman, pero la película también falla al presentar la relación, algo que es otro problema. Y me gusta la química de Corenswet y Brosnahan, pero la película debe explicar por qué se quieren, que hace que sean la media naranja perfecta uno del otro, y nunca lo hace. Lo da por sentado, porque como los hemos visto Lois y Clark, ¿Quién no sabe que son pareja? Y es un error. Como tantas y tantas cosas de la película.

Empezar en mitad de la historia no es un problema en si mismo si se realiza bien. Lamentablemente, James Gunn no lo hace. Superman sufre desde la primera escena porque tiene todo el rato el tono equivocado. El  «tono James Gunn» no funciona para Superman, y hace que que la sensación empiece a no cuadrar. Si a eso le sumamos un humor repetitivo que me parece en algunos casos redundante y que deja de tener gracia la primera vez, por ejemplo Krypton, y en otros directamente no funciona, vemos que la cosa está tomando un cariz erróneo.

Otro problema grave es de ritmo. Gunn ha recortado al máximo la película, no hay más que ver la escena que se publicó online con Superman en la nieve llamando a Krypto y la duración que finalmente ha tenido en la película. Gunn busca que estén pasando muchas cosas todo el rato, pero este ritmo frenético sumado a la nula presentación de los personajes hace que nada tenga poso emocional. Que la película sea colorida y comiquera NO es suficiente si todo lo demás no funciona. Emocionalmente estamos ante un Titanic que se hunde sin apenas haber salido de puerto.

Gunn plantea una buena idea sobre Superman, dado que Kal-El piensa que sus padres kriptonianos le mandaron a la Tierra para hacer el bien. Esta creencia va a dar un vuelco en la película por un cambio en el canon con el que no estoy muy de acuerdo. Pero que le permite a Gunn mostrar que Superman es quien es gracias a la educación de sus padres adoptivos de Kansas, los Kent, que le dieron los valores morales correctos y le recuerdan que lo importante son las acciones que realizamos cada día, que son las que definen quien somos en realidad. Y Superman hace el bien siempre, por eso es el héroe que todos queremos. Esa parte en realidad está bien, de las pocas cosas que me han funcionado.

Hablemos de Lex Luthor. Mi principal aprensión previa a al visionado de la película es que contando Batman v. Superman y esta película, Lex Luthor ha aparecido en 6 de las 8 películas del personaje. Previamente se me planteaba la duda de si incluso acertando James Gunn en la película, tener otra vez a Luthor como villano no sería repetitivo. De alguna manera deseaba que hubiera un giro que mostrara que había alguien más, un villano en la sombra importante tipo Brainiac que ofreciera la amenaza contra toda la vida que igual necesitaba la película. NO es el caso. Hay una sorpresa relativa al esbirro de Luthor, que de alguna manera se ve venir, pero la película es 100% Luthor, él es El VILLANO. Y dentro que mejora a Batman v. Superman, en realidad si estamos en parte con más de lo mismo, dentro de tener un mundo mucho más colorido y lleno de seres metahumanos que en versiones previas.

Por no funcionar, no me ha funcionado el uso que Gunn hace del tema de John Williams de Superman. Bueno, la primera vez que suena al principio de la película si me emocionó, pero luego es utilizado en situaciones que no son los correctos. Algo que me deja perplejo. Visualmente, Superman de James Gunn me ha dejado frío. Zack Snyder equivocó todo en sus películas, pero creo montones de imágenes memorables que James Gunn no llega ni a soñar. Me ha fastidiado lo plano que resulta todo, incluso teniendo en cuenta los colores comiqueros, y como realmente no tenemos un MOMENTO Superman que me dejara flipado. Hay varios intentos durante la película, pero no acaban de funcionar como deberían. Que la gente esté hablando ya del momento rescatando a la niña que se ve en los trailers muestra la endeblez del conjunto en ese aspecto. Por supuesto, ese es otro problema de la película.

Gardner es el único héroe que me funciona sin matices. Pero Mr. Terrific no lo hace. De hecho, su escena de acción se ve venir a la legua que va a ser el «momento Yondu» de la película, y no acaba de funcionar. No funciona porque hemos visto eso mismo mejor en otras películas de Gunn. Y no funciona porque Terrific es un humano normal superlisto que tiene las T- Esferas pero no debería poder derrotar como lo hace a esbirros que durante la película le dan problemas a Superman. Esa escenas es errónea a varios niveles, empezando con que si Terrific es capaz de esto en esta película, ¿Qué tendrá que hacer en la próxima para que mole? Cómo con tantas otras cosas, el nivel de poderes es otro elemento que hace que la película esté dando todo el rato las señales equivocadas. Y en realidad es algo que me da mucha pena, porque como decía al principio, yo fui al cine deseando que la película me gustara.

Hablaba del elemento comiquero de Superman y como estoy seguro que eso ganará a mucha gente aunque los aspectos cinematográficos de la película fallen. Pero tengo que rebatir este punto también, porque lo primero que hace cualquier comic de Superman es presentar al héroe con imágenes super potentes en la primera o segunda página de cada comic. Pensar en cualquiera de las miles de splash-pages super icónicas del personaje que encontramos en cualquier comic. James Gunn presenta a Superman perdiendo. Una y otra vez. Es lo más anti-comiquero que me he echado a la cara en mucho tiempo.

No me ha gustado Superman. Fui deseando que lo hiciera pero no ha sido posible. El chasco es considerable.

A partir de ahora voy a entrar a comentar aspectos de la trama que entran en territorio de spoilers. Sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

Tengo muchos problemas con el tono que James Gunn plantea en la película. Un tono «malote» que funciona para Guy Gardner pero no para Superman. Y es algo que pasa de principio a fin. Cuando a eso le sumamos el humor errado que Gunn coloca en momentos que no tocan, la pelicula no dejaba de plantear cosas que ofrecían las señales incorrectas a lo que debería ser una película de Superman.

Hablaba del fallo en la presentación del protagonista Superman. Y es un error de bulto. Porque en un blockbuster tienes que presentar al héroe de forma que los espectadores entendamos que lo es. Mirad a James Bond. Comparar como se presenta a Pete Mitchell en Top Gun Maverick o a Ethan Hunt en Misión Imposible. Hace unas semanas, la presentación de Brad Pitt en F1 es perfecta. Demonios, recordar cómo presentó Matt Reeves a Batman en su película enfrentado al mismo problema que tiene Gunn de no poder mostrar la muerte de los padres de Bruce.

Gunn hace que Superman pierda siempre en la primera hora y media de película. Es terrible. Pierde fuera de plano en la primera escena en que herido de gravedad. Pierde en su segundo combate. Pierde en la discusión dialéctica con Lois cuando su mentalidad de boy-scout se ve comprometida cuando Lois le afea que no piense en las consecuencias de sus actos, aunque sean correctos porque evitó la muerte de inocentes. Es tan claro que pierde la discusión que ¡Clark se va! a la mitad porque no sabe dar argumentos que apoyen su forma de ser.

Gunn comentaba en entrevistas que quería devolver a la gran pantalla la sensación de boy-scout puro de Superman. Y la idea era perfecta y hacía que las expectativas estuvieran por todo lo alto. Pero luego en la realidad el «macarrismo» de Gunn no muestra exactamente eso. Sin ir más lejos, en la escena del dragón, Gunn deja como un pringado a Superman cuando intenta detener al dragón sin hacerle daño (mentalidad boy-scout) para que lleguen los héroes de la Justice Gang y sean ellos los que terminen la amenaza matando al dragón. Esta escena es espectáculo 100% comiquero, lo que es algo bueno, pero en la película para la historia principal de la amenaza de Luthor, incluso aunque sirva de presentación de la Justice Gang. Un nombre que, por cierto, es otra broma ridícula que tampoco funciona en la película. Aparte que los personajes llevan una JL en el pecho (WTF?!)

Superman sigue perdiendo cuando deja que le detengan, aunque está haciendo lo correcto y además con eso espera encontrar a Krypto. Para ser el héroe y el ser más poderoso del Universo DC, no dejamos de verle perder en la gran mayoría del tiempo. Esto me recuerda al problema de Michael Clayton, la película de George Clooney en la que todo el mundo decía que el personaje de Clooney era el puto amo cuando lo que le veíamos hacer en la película no tenía nada que ver. Pues hay mucho de esto en esta película.

Por no funcionar, no me funciona ni siquiera el discurso final de Superman contra Lex, en el que Superman dice: «Aunque cometo muchos errores todos los días, me levanto el día siguiente queriendo hacer lo correcto». SUPERMAN NO HA COMETIDO NINGÚN ERROR, está haciendo lo correcto, ¿Qué me estás contando, James Gunn? Esta es una frase que sería adecuada para cualquier persona normal o para personajes tipo Peter Quill, pero no para Superman. Desde luego no en este contexto. Menuda cagada. Bueno igual si comete un error, llevar al presidente pseudo ruso al desierto. Pero es uno. Nada que ver con lo que dice.

Sobre Lex Luthor, a pesar del buen trabajo de Hoult, el Lex de Gunn es un villano de opereta super over-the-top que no solo es chungo con Superman sino que maltrata a novias y a empleados. Queda como una caricatura del Lex frío y calculador que debería ser y solo vemos en los primeros momentos de película. La única sorpresa es la identidad del esbirro de Luthor, que resulta ser un Bizarro clonado. Demasiado poco, aparte que es algo que se ve venir. A pesar del buen hacer de Hoult, me quedo con la sensación de que no hemos visto al Luthor definitivo, algo que podríamos decir que si tuvimos por ejemplo en Smallville.

Esto provoca que el clímax de la película con un Bizarro controlado como si fuera un personaje de videojuegos falle completamente. Un problema de Gunn en Superman lo tenemos con la decisión de los niveles de poder. Pasa en la escena de Terrific, que no mola todo lo que Gunn cree que mola, y lo tenemos en es espectáculo de efectos especiales vacíos que tenemos en el Universo de bolsillo creado por Luthor primero, y luego en el combate de Superman contra cientos de esbirros con armadura de Luthor. Comentaba al principio que pasan muchas cosas, pero nada tiene poso emocional. El clímax final es una muestra clarísima de ello.

Otro tema que merece la pena comentar es el cambio que Gunn plantea con los Kryptonianos. Me gusta que eso lleva al momento de Clark con su padre Pa Kent, que emocionalmente es uno de los más importantes de la película. Clark piense que sus padres Kryptonianos le mandaron a la Tierra para que hiciera el bien, para descubrir una segunda parte del mensaje en la que le sugerían que gobernara el planeta y lo repoble con hijos Kryptonianos. Esto me parece un error absoluto. Error porque convierte a los Kryptonianos en Viltrumitas con la idea de esparcir la semilla kryptoniana por la galaxia (qué tremendo que Gunn copie a Kirkman cuando en Invencible estaba haciendo su versión de Superman). Y acepto que Krypton pueda ser un planeta «malvado», pero si hacemos que los padres de Clark también lo sean, estamos generando una situación de blancos y negros puros que no creo que sea correcta. Jor-El y Lara-El eran buena gente viviendo en una sociedad egoísta que condenó a su planeta, y Gunn les ha manchado de forma innecesaria. No me ha gustado.

Por cierto, dentro de las no-sorpresas de Superman, me ha sorprendido para mal que los principales momentos emocionales de la pelicula, la entrevista de Lois a Superman, el beso de ambos en el centro comercial y la conversación de Clark con su padre, ¡se muestren en los trailers!! Esto ha sido otra fuente de insatisfacción, no ya porque esperaba un villano en la sombra que no existe, sino porque los trailers en realidad están espoleando lo mejor de la película. Porque en realidad no hay más.

Podría entrar a comentar montones de cosas que siendo comiqueras no me han funcionado. Por ejemplo la forma en que consiguen la información para derrotar a Luthor. O el ridículo papel de la Ingeniera (personaje principal de Authority, no nos olvidemos) como esbirra sin historia y casi sin diálogos. O lo cargante que es Krypto con su broma de un único chiste que casi no funciona la primera vez al haberlo espoileado los trailers. Por cierto, un Krypto que le sirve a Gunn para copiar el momento Loki-Hulk de Los Vengadores, pero que fracasa porque se nota su naturaleza derivativa. Y porque no pinta nada en ese momento, al ser otro momento de humor fallido de la película. Ya veis que casi nada me ha funcionado de la propuesta de  James Gunn.

Esto me llena de preocupación de cara al futuro. Ser colorido y «comiquero» no funciona si no generas una conexión emocional previamente, algo en lo que Gunn fracasa completamente. El tono «malote» y el humor de Gunn no casa con el feeling de boy-scout de Superman, aunque intente arreglarlo en el discurso final. Hay una disonancia constante entre lo que Gunn nos muestra y sus supuestas intenciones. Algo que va en contra de mi disfrute de la película.

Y claro, si este es el inicio de la nueva etapa de los personajes de DC, parece claro que va a ser difícil que pueda conectar con las siguientes películas. Empezando por Supergirl, cuyo cameo no puede haberme parecido más intrascendente y falto de interés. No, ver cómo se va a emborracharse por la galaxia no es una buena presentación de la que se supone es una heroína, de nuevo el tono malote mal empleado. Lo dicho, me quedo muy preocupado con el futuro.

Comparto el trailer de la película:

Menudo chasco más grande que me he llevado con Superman. No acabo de creerme todos los errores que ha cometido James Gunn con esta película. Me quedo muy preocupado con el futuro del universo cinematográfico de DC.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de F1 de Joseph Kosinski

Brad Pitt sabe lo que el público queremos ver. F1, su colaboración con Joseph Kosinski (Tron: Legacy , Top Gun Maverick) es un blockbuster modélico que merece verse en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Sonny Hayes fue el fenómeno más prometedor de la Fórmula 1 en la década de 1990, hasta que un accidente en la pista acabó prácticamente con su carrera. Treinta años después es un piloto nómada a sueldo al que contacta su antiguo compañero de equipo, Rubén Cervantes, propietario de un equipo de Fórmula 1 al borde de la quiebra. Rubén convence a Sonny para volver a la categoría reina del automovilismo y tener una última oportunidad para salvar al equipo. Su compañero será el novato Joshua Pearce, el piloto estrella del equipo, que está decidido a imponer su propio ritmo.

Joseph Kosinski (Iowa, 1974) es un veterano director de blockbusters americano. Debutó con Tron: Legacy (2010), a la que siguió Oblivion (con Tom Cruise, 2013), Only the brave (2017), el megaéxito de Top Gun Maverick (2022), Spiderhead (2022) y ahora F1. Kosinski además de producir y dirigir la película ha escrito el argumento junto a Ehren Kruger (guionista de varias de las peores películas de la franquicia de Transformers), que escribe el guion.

La película de 156 minutos de duración y un presupuesto de 200/250 millones de dólares pagados por Apple, con Warner encargada de la distribución a nivel mundial y Jerry Bruckheimer produciendo. F1 cuenta con fotografía de Claudio Miranda, montaje de Stephen Mirrione y música de Hans Zimmer. La película se rodó en localizaciones en Silverstone (Reino Unido) e incluyó el rodaje durante el fin de semana del Gran Premio de Gran Bretaña de 2023, los días 8 y 9 de julio. También se rodó en los circuitos de Hungaroring, Spa-Francorchamps, Monza, Zandvoort y Suzuka.

En el reparto encontramos a Brad Pitt interpreta a Sonny Hayes, un piloto nómada a sueldo y antiguo piloto de Fórmula Uno para Lotus en los años 90, que es reclutado para unirse al equipo APX GP F1. Damson Idris es Joshua Pearce, un novato que conduce para APX, convirtiéndose en el compañero de equipo y principal rival de Hayes. Kerry Condon interpreta a Kate McKenna, la directora técnica de APXGP. Javier Bardem es Rubén Cervantes, el dueño del equipo y amigo de Hayes. Por último, Tobias Menzies hace de Peter Banning, miembro del consejo de APX.

Al estar ambientada en la F1, además de los actores tenemos la aparición de muchísimos pilotos, entre los que tenemos a Lewis Hamilton, siete veces Campeón del Mundo , Fernando Alonso, dos veces Campeón del Mundo de Pilotos, Alexander Albon, Oliver Bearman, Valtteri Bottas, Franco Colapinto, Nyck de Vries, Jack Doohan, Pierre Gasly, Zhou Guanyu, Sergio Pérez, Carlos Sainz Jr. y muchos más.

F1 es una de las películas del verano. Un blockbuster modélico con una producción y un apartado técnico alucinante y un Brad Pitt sabiendo el tipo de personaje que el público queremos ver.

Justo antes de entrar a ver la película comentábamos que nos temiamos una historia llena de clichés de las historias deportivas. Pero al mismo tiempo, la clave no era si el cliché estaba, sino si se utilizaba de forma interesante o chapucera. Porque como en todo, la clave no está en la herramienta sino en el uso que se hace de ella. Y F1 plantea una película espectacular que consigue atrapar al espectador y dejarnos con el mejor sabor de boca posible. No está nada mal.

Brad Pitt hace de Brad Pitt en la película. O al menos, de la imagen que tenemos de él los espectadores. Pitt es Sonny Hayes, un piloto que iba para estrella de la F1 al que un accidente truncó su carrera. Al principio de la película está conduciendo (y ganando) las 24 horas de Daytona, momento tras el cual Hayes se marcha a pesar de la insistencia de su director de equipo para que renueve con ellos para la próxima temporada. Como el pistolero sin nombre interpretado por Clint Eastwood en la trilogía del dólar de Sergio Leone, Hayes no tiene casa y tras una aventura marcha a otro lugar a buscar su próxima.

En ese momento llega Rubén Cervantes (Javier Bardem), el dueño de la escudería de F1 APX GP que se encuentra en una situación límite. Tras 2 temporadas y media, su equipo no ha conseguido ningún punto en la F1 y su piloto principal se ha marchado dejándoles colgados. Rubén le explica que si no consiguen ganar una carrera en lo que queda de temporada, hay muchas posibilidades de que pierda la escudería al encontrarse arruinado por las deudas. Rubén fue amigo y compañero de Hayes cuando ambos corrían en la F1, y acude a él desesperado para intentar que le ayuda a conseguir al menos un punto. Lo que Rubén (y todos) no se esperan son los métodos poco ortodoxos que Hayes va a plantear en los circuitos para conseguir que la escudería no desaparezca. Comienza el show.

Pitt es perfecto en el papel de piloto veterano atormentado por su pasado que sin embargo sabe más que nadie en el equipo y no tiene problema en expresarlo. Su actitud de maestro zen unido a una actitud un poco sobrada es justo lo que esperamos ver de Pitt, y él lo borda. Igual podría decirse que Pitt tiene apenas este registro actoral, pero nos da igual cuando lo que hace lo hace tan bien y su carisma se sale de la escala a lo largo de toda la película.

Hayes tendrá que competir contra Joshua Pearce (Damson Idris), su compañero en la escudería, para hacerle entender que ambos deben trabajar juntos para que el equipo pueda sobrevivir. Pearce tiene un ego al menos tan grande que el de Hayes, y tendrá que ir entrando en razón y aceptar que Hayes sabe lo que es mejor para todos. El otro personaje importante de la película es Kate McKenna (Kerry Condon), la primera mujer ingeniera jefe de una escudería de F1, que tendrá que entender a Hayes si quiere construir un coche mejor que haga al equipo competitivo.

Mientras empieza la lucha de egos, el campeonato de F1 continúa, y veremos varias carreras en las que Hayes y Pierce competirán entre ellos y contra los demás equipos. Dentro de ser una película que conecta todo el rato con los clichés del género deportivo, me gusta la química que tiene Pitt con Condon y con Idris, que es otro de los motivos del éxito de la película. Junto a ellos, por supuesto Javier Bardem añade todo su carisma, lo que ayuda a que todas las piezas encajen y la melodía esté afinada.

Tener a la empresa de la F1 asociada a la película ha permitido que aparezcan prácticamente todos los pilotos de la parrilla de la F1. Esto es un detalle que está super chulo y ayuda a que la historia, por fantástica que sea, se sienta como dentro del mundo real de las carreras. Aunque no soy fan de la F1, ver a Fernando Alonso o a Carlos Sáinz me provocó una sonrisa.

Aunque F1 es una película larga de 2 horas y media de duración, estamos ante un blockbuster palomitero de primer nivel que consigue mantener aferrado al asiento de principio a fin. La duración no es nunca un problema si la película está bien. En este momento tengo que quitarme el sombrero ante el trabajo de Joseph Kosinski, porque narrativa y técnicamente la película es siempre espectacular y emocionante cuando tiene que serlo.

Hablaba del cliché y si eso es bueno o malo. Hay una parte de ello, porque como buena película deportiva que es, no hay duda que Pitt / Hayes va a conseguir el objetivo que se plantea al comienzo. Pero la película consigue sorprender con las decisiones que toma Hayes en la pista, es divertida cuando tiene que serlo y dramática cuando toca. Y siempre espectacular. El ritmo que imprime Kosinski me parece perfecto, y es lo que hace que la película nunca aburra aunque en realidad estamos viendo carreras de coches que en el mundo real no pueden ser más aburridas. Pensando en Top Gun Maverick, el ejército de los USA cedió su infraestructura para la película porque les daba la mejor publicidad posible. De hecho, tras su estreno aumentaron los alistamientos de gente queriendo emular a Pete Mitchell. En ese sentido, si la idea era vender la espectacularidad de la F1 a las nuevas generaciones para que se suscriban a DaZN, el éxito es monumental.

Las escena de Pitt pilotando un F1 (más o menos) son lo mejor de la película. Se ha comentado que Kosinski ha conseguido miniaturizar las cámaras que usó en Top Gun Maverick para ponerla alrededor del habitáculo del coche de carreras. Y el resultado es espectacular. La integración de acción real con fondos o vehículos digitales me parece magistral, hasta el punto de no saber en ningún momento qué elementos son reales y cuales digitales. La perfección visual que ha alcanzado Kosinski me ha volado la cabeza.

Dentro del fantástico apartado artístico hay que señalar la atronadora edición de sonido, sobre todo en la sala Dolby ATMOS en que vi la película, que ayuda a meterte en las carreras. También me ha gustado la música de Hans Zimmer, que transmite la velocidad y la épica de la competición, a lo que hay que sumar una selección de canciones que ayudan a construir la sensación de blockbuster de calidad.

F1 es una película con un presupuesto muy importante. Según las fuentes está entre los 200 y los 250 millones de dólares. Pues todos esos millones se ven en pantalla. La potencia visual de la película se ve y se siente desde el primer fotograma. Ya me gustaría que más películas tuvieran esta perfección visual. El climax final en el que sientes lo que es estar corriendo en una carrera de F1 me parece impresionante.

Cuando se analiza la crisis de las salas cinematográficas y la bajada de espectadores, por supuesto un factor importante de competencia viene de la enorme oferta de ocio disponible en streaming. Pero también habría que analizar por qué los estudios han estado AÑOS sin ofrecer a los espectadores un espectáculo del nivel de F1.

F1 es una película feel-good que te deja con la mejor sensación posible al final de la película. Y que puede ser disfrutada por todo tipo de espectadores, porque apela a todos sin excluir a nadie porque se centre en un mensaje identitario u otro. Una película filmada increíblemente que sabe que su función principal no es ser «importante», sino tan solo entretener. Y que lo consigue sin duda.

Top Gun Maverick es un peliculón que he visto en numerosas ocasiones. Y tengo claro que veré con mi hijo F1 muchas veces, porque nos ha dejado a los dos la mejor de las sensaciones. Ojalá los estudios aprenden y se dejen de chorradas y vuelvan al camino que nunca deberían haber abandonado, que es hacer película que gusten al PÚBLICO, sin importar lo que intenten decir los supuestos líderes de opinión de internet. Ojala podamos ver muchas más películas como F1 en pantalla grande.

Comparto el trailer de esta película:

F1 me ha parecido un películón. No lo dudes y vete a verla en la pantalla más grande y con mejor sistema de sonido posible.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de 28 días después de Danny Boyle

Aunque haya sido de forma desordenada, he visto 28 días después, el clásico del cine de zombies de 2002 de Danny Boyle, protagonizada por Cillian Murphy y Naomi Harris.

PUNTUACIÓN: 8/10

Londres es un cementerio. Las calles antes abarrotadas están ahora desiertas. Las tiendas, vacías. Y reina un silencio total. Tras la propagación de un virus que acabó con la mayor parte de la población de Gran Bretaña, tuvo lugar la invasión de unos seres terroríficos. El virus se difundió, tras la incursión en un laboratorio, de un grupo de defensores de los derechos de los animales. Transmitido a través de la sangre, el virus produce efectos devastadores en los afectados. En 28 días la epidemia se extiende por todo el país y sólo queda un puñado de supervivientes.

Danny Boyle obtuvo un éxito arrollador con Trainspotting (1996) y su retrato de la juventud británica y su (ab)uso de las drogas. The beach (2000) con Leonardo DiCaprio recibió disparidad de opiniones. Para su siguiente película optó por volver a una historia planamente british, con esta película de infectados por una epidemia de rabia sumamente contagiosa y violenta. Para esta película Boyle colaboró con Alex Garland, escritor de la novela The Beach que acababa de adaptar al cine, que se encargó de escribir el guion de esta película. 28 días después se convirtió en un gran éxito de taquilla, recaudando 82 millones a partir de un presupuesto de 8 millones, pero durante la producción y rodaje sufrieron numerosos problemas presupuestarios hasta que firmaron los acuerdos de distribución mundial. La película de 113 minutos de duración cuenta con Fotografía de Anthony Dod Mantle, montaje de Chris Gill y música de John Murphy.

Cuando se piensa en 28 días después, varias de las cuestiones más comentadas son la elección de Boyle de rodar partes de la película con una cámara Canon XL1 de vídeo digital (DV), más pequeña y manejable, que rompía con la idea de tener que rodar películas comerciales con las grandes cámaras tradicionales. Además, para el rodaje de las escenas en una Londres completamente vacía, el equipo de rodaje tenía que rodar en domingo apenas amanecía, no teniendo más que 30-45 minutos como máximo mientras la policía local cortaba el tráfico de las calles clave de la ciudad.

En el reparto encontramos a Cillian Murphy como Jim, un courier que se despierta en el hospital de un coma tras haber sido atropellado. Naomie Harris es Selena, una superviviente en Londres que comparte viaje con Mark (Noah Huntley) y que salvarán a Jim de un ataque de infectados. Brendan Gleeson como Frank, un taxista, Megan Burns como Hannah, la joven hija de Frank, Christopher Eccleston como el Mayor Henry West, Stuart McQuarrie como el Sargento Farrell y Ricci Harnett como el Cabo Mitchell completarían el reparto.

Antes de empezar, os recuerdo que podéis leer mis reseñas de 28 semanas después y 28 años después en los links correspondientes. Ya entrando en 28 días después , volver a verla un porrón de años después de la última vez ha resultado un ejercicio de memoria interesante. Porque las escenas de Cillian Murphy en una Londres vacía son super icónicas y se han quedado grabadas en mi retina. También tenía cierto recuerdo de la parte en la mansión en el campo al norte de Manchester en la que un enajenado Christopher Eccleston interpretando al Mayor Henry West atrae a gente inocente con la esperanza de conseguir mujeres para sus soldados. Pero en realidad todo lo demás se me había borrado de la memoria.

No sólo eso, mientras veía la película creía que tenían que pasar cosas que en realidad no eran de esta película, ni siquiera de esta saga, sino de otras películas de este genero. No sólo de este género, porque hubo un momento que pensaba que Jim y el grupo escapaban en un ferry cuando esa es una escena de Un lugar tranquilo: Día 1. O que cuando llegan a casa de Frank y Hannah en lo alto del edificio, se iban a encontrar a la mujer de Frank atada a una cama por estar infectada. Como digo, películas muy diferentes permeaban mis recuerdos de esta, lo que provocó una sensación rara de novedad con una película que había visto varias veces. Otra de las cosas que no recordaba y que resulta curioso es que recordaba la mansión en el campo en la que tiene lugar el climax final, pero pensaba que era una película ambientada la mayor parte del tiempo en Londres, y en realidad el grupo protagonista abandona la ciudad a la mitad de la película. Otro cambio respecto a lo que recordaba.

Antes de Danny Boyle, Alejandro Amenábar planteó en Abre los ojos (1997) mostrar a su protagonista solo en medio de un espacio icónico de Madrid como es la Gran Vía. algo que en el remake americano se trasladó a Times Square de Nueva york. Las influencias son constantes en el entretenimiento, de forma que cosas que ahora estoy cansado de ver como son los zombies corredores en realidad se vieron por primera vez en esta película. O la idea de infectado que en pocos segundos se transforma. Dentro del género de zombies 28 días después marcó mucho en su momento, incluso a pesar que su final positivo sea una rareza en el género. Sin ir más lejos, comparándola con otra película que también ayudó a revitalizar el género, Amanecer de los muertos (Zack Snyder, 2004), vemos que su final es completamente diferente, potenciando el nihilismo y la idea de que la civilización está perdida por sus propios pecados.

Cuando ves 28 días después puede verse una crítica al mundo moderno que fabrica virus mortales para buscar luego una cura que no sería necesaria de no haber creado dicho virus. Los buenistas de los activistas en defensa de los animales tampoco salen bien parados, al provocar el estadillo del virus con su acción irresponsable. Pensando que van a ayudar han condenado a (casi) toda la vida de Gran Bretaña. La inutilidad del gobierno y los servicios públicos que en el momento en que más se necesitan colapsan es otro elemento evidente, lo que sugiere que la civilización moderna está a un estornudo de colapsar. El COVID en 2020 casi lo consiguió. Es curioso como una película pueda ser tan anticipatoria ante lo que casi estuvo por suceder. La idea de «hombre mata a hombre» que expresa el Mayor West en medio de un apocalipsis también es un elemento clave de esta película y del género zombie, algo que luego hemos visto ampliado en comics, juegos y series de televisión como The walking dead o The last of us.

Por cierto, otro de los elementos curiosos de ver esta película es que en 28 días después vemos como los infectados están muriendo de hambre pasadas unas semanas. El Mayor West mantenía a un infectado encadenado precisamente para conocer cuanto tardan en morir sin alimentos, lo que acabó siendo su perdición. Ese fue el punto de partida de la secuela 28 semanas después, cuando se intenta la reconstrucción de Londres a partir de la muerte de la mayoría de infectados. Digo esto porque cuando vi 28 años después la semana pasada, me pareció que Boyle había ignorado a la secuela que no dirigió él sino Juan Carlos Fresnadillo (aunque él fue productor ejecutivo). Pero en realidad en esta 28 días después ya muestra claramente que los infectados se están muriendo de hambre, lo que hace que la idea de 28 años después sea aún más imposible. Hablando de saga de películas mal conectada, lo de estas tres películas es de traca.

Visualmente la película no ha perdido su fuerza, recordándome lo gran director visual que es Danny Boyle. Las imágenes grabadas con la cámara Canon XL1 de vídeo digital no desentonan, al estar conectadas con un montaje muy acertado. Otro de los elementos llamativos es lo poco que aparecen los infectados en esta película. Cuando se piensa en una película de zombies (aunque Boyle nunca ha querido que se etiquete a su película de esta manera), se espera una mayor presencia y más sustos de los que encontramos en la película. Dicho esto, cuando aparecen son siempre escenas de gran tensión.

En lo referido al reparto, Cillian Murphy ya mostraba sus aptitudes delante de la cámara, apareciendo como Dios le trajo al mundo. Naomi Harris y Brendan Gleeson están geniales el tiempo en que stán en pantalla. Al igual que un Christopher Eccleston que es un villano estupendo debido a lo razonable que es su planteamiento en medio del caos. Sobreviviri y continuar la especie es una idea razonable, si no fuera por la parte de violar a mujeres y niñas indefensas.

El metraje de la película me parece el justo y necesario, dentro de estar a un minuto de empezar a mostrar que no tienen nada más que decir sobre este mundo desolado y se han quedado sin ideas. En todo caso, la idea que la humanidad sobrevive a pesar de todo, aunque sea fuera de Gran Bretaña, es una idea positiva en medio de tanto caos y muerte. Que me dejara con buen sabor de boca pensando en que los protagonistas iban a sobrevivir es algo que me ha gustado mucho. Como en general toda la película.

Comparto el trailer de la película:

28 días después sigue siendo una película estupenda a pesar de haber pasado más de 20 años desde que se estrenara.

PUNTUACIÓN: 8/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de 28 años después de Danny Boyle

Tenía ganas de ver 28 años después, la nueva película de Danny Boyle con guion de Alex Garland que continúa la historia de infectados que creó en la mítica 28 días después.

PUNTUACIÓN: 7/10

Años despúes de los sucesos de «28 días después» y «28 semanas después», el virus de la ira ha regresado y un grupo de supervivientes debe sobrevivir en un mundo asolado por hordas de infectados. Realizada con un iPhone 15 Pro Max y con la ayuda de numerosos accesorios especializados. (FILMAFFINITY)

Daniel Francis Boyle (Lancashire,1956) es un director y productor inglés. Es conocido por su trabajo en las películas Shallow Grave (1994), Trainspotting (1996), La playa (2000), 28 días después (2002), Sunshine (2007), Slumdog Millionaire (2008), 127 horas (2010), Steve Jobs (2015) y Yesterday (2019). Boyle fue productor de 28 semanas después (2007), secuela de su clásico de zombies, y vuelve con fuerza con esta continuación 23 años después de la película original.

Boyle produce y dirige esta película que cuenta con guion de Alex Garland (guionista habitual de Boyle y director de Ex-Machine, Aniquilación, Civil War y Warfare entre otras). La película de 115 minutos de duración ha contado con fotografía de Anthony Dod Mantle, montaje de Jon Harris y música de Young Fathers. El rodaje tuvo lugar principalmente en el norte de Inglaterra, en las regiones de North East y Yorkshire and the Humber. Uno de sus principales hechos distintivos tiene que ver con principalmente con un iPhone 15 Pro Max, recordando al rodaje de 28 días después con la videocámara digital Canon XL-1.

En el reparto tenemos a Alfie Williams como Spike, el hijo de 12 años de Jamie (Aaron Taylor-Johnson) e Isla (Jodie Comer), que irá primero con su padre en un rito de iniciación como cazador dentro de territorio infectado, y que luego intentará llevar a su madre en busca de un doctor que trate su enfermedad, el Dr. Ian Kelson interpretado por Ralph Fiennes. Edvin Ryding como Erik Sundqvist, un soldado sueco de la OTAN, Chi Lewis-Parry como «Samson», un imponente líder alfa de los infectados y Jack O’Connell como Sir Jimmy Crystal, líder de la secta de los «Jimmies» y superviviente del brote original, completan el reparto en sus papeles principales.

El género de zombies me gusta mucho, así que no es sorpresa que tuviera ganas de ver 28 años después. Entrando a valorar una película que me ha gustado, una de las primeras cosas que me han parecido curiosas es que Danny Boyle y Alex Garland parece que obvian la película de 28 semanas después, que ni fue dirigida por Boyle aunque si se mantuvo como productor. Si en la película de Juan Carlos Fresnadillo los infectados murieron de hambre en apenas unas semanas, lo que provocó el intento de recuperación de Londres, en esta película los infectados siguen viviendo tras todos estos años, manteniéndose eso si su cualidad de ser unos zombies corredores.

Danny Boyle es un director brillante a la hora de crear imágenes super impactantes. En el caso de estos 28 años después, una parte importante de este éxito está en el montaje de la película, que intercala imágenes perturbadoras en muchos momentos, o se recrea en la sangre y el gore en varias escenas en las que los protagonistas lanzan flechas a infectados y el estallido de sangre queda congelado en pantalla. Cuando terminó la película nos preguntamos si se notaba que la película estuviera rodada con un iPhone, siendo yo de los que pensaba que no. Desde luego, no como un elemento negativo de la película.

Si en 2002 los zombies corredores de 28 días después impactaron a los espectadores, la principal sorpresa y añadido de esta película son los infectados Alpha, seres a los que el virus de la rabia actúa como un chute de anabolizantes que les transforma en seres más grandes, poderosos y difíciles de matar. Estos alpha nos van a dar un par de momentazos muy fuertes en la película con su hobby de arrancar las cabezas de sus víctimas como si de predators se tratara.

Más que una película unitaria, me ha sorprendido la naturaleza episódica que tiene la película. Y es que 28 años después plantea varias historias que son casi independientes entre si. En la primera, Jamie (Taylor-Johnson) quiere iniciar a su hijo de 12 años Spike (Alfie Williams) en el trabajo de cazador / buscador de su comunidad, ubicada en la isla de Lindisfarne, una isla ubicada en la costa norte de Inglaterra unida al continente solo en momentos de marea baja por una calzada fuertemente fortificada. Jamie lleva a su hijo a territorio infectado para que se cobre su primera presa en la forma de un infectado. Su aventura se encuentra con varios problemas e imprevistos, siendo el peor cuando se encuentran a un alpha que quiere comérselos. Sin embargo, tras una misión compleja, ambos consiguen volver con vida a la isla.

La segunda parte empieza cuando Spike descubre la existencia de un doctor que podría tratar a su madre enferma Isla (Jodie Comer), lo que le hace empezar un segundo viaje aún más peligroso que el anterior. Sobre todo cuando el posible doctor Kelson es una persona enloquecida a la que ningún humano ha visto en muchos años, y el viaje les hace pasar por territorio alpha.

Como fan del cine de zombies, la verdad es que la película tiene momentos super potentes y algunos bastante chungos, pero globamente creo que ha saciado mi sed de este tipo de historias. El poderío visual de Danny Boyle sale super reforzado tras ver la película en pantalla grande.

Sin embargo, me ha costado conectar con una historia que en muchos aspectos plantea el típico «gente tonta haciendo tonterías» como motor de la historia. Si Spike no hubiera ido nunca a «tierra firme» infectada, tendría algo de sentido que se fuera con su madre enferma que apenas puede andar a buscar al doctor. Pero que lo haga tras una misión en la que casi muere, y si no lo hace es gracias a su padre, es completamente una tontería ridícula. Y si, tengo claro que sin eso no hay película, pero me llama la atención que un guionista super inteligente como Garland (y el propio Boyle) tengan que acudir a estas «trampas» porque no se les ocurren otra forma mejor de hacerlo.

La película tiene otro problema grande, que es que no acabo de creerme este mundo 28 años después del primer estallido del virus de la rabia. Empezando porque los infectados hayan sobrevivido tanto tiempo, incluso naciendo nuevos niños infectados. De nuevo, esto es un problema pequeñito, porque tengo claro que sin eso no hay película. Pero dentro de este mundo con recursos super escasos de 28 años después, me parecía super imposible que por ejemplo Jamie no recuperara las flechas con las que había matado a infectados. (¡Si hasta Daryl lo hacía en The Walking Dead). Incluso pensando en que la sangre de los infectados mancha la flecha, pensar que algo tan valioso se deje sin más en el bosque me volaba la cabeza cada vez que pasaba. Porque me muestra a unos creadores que no han pensado del todo bien este mundo.

La llegada de unos soldados suecos varados en Inglaterra al estropearse su barco también ofrece varios momentos de «gente tonta…» super decepcionantes, al disparar en modo ráfaga malgastando munición escasa cuando deberían ser quirúrgicos en su enfrentamiento con los infectados. Aunque visualmente ya digo que hay momentos chulísimos, también me sucedía que esas escenas resultaban inverosímiles. Y eso es un problema.

Cuando Spike y su madre llegan hasta el doctor interpretado por Fiennes tenemos algunos de los momentos más potentes de la película con el monumento que ha creado para los muertos, realizado con calaveras de personas fallecidas. El papel del personaje de Ralph Fiennes me parece super interesante y añade un elemento excelente, si bien comete también alguna locura ridícula cuando duerme a un alpha y no le mata, algo que es de nuevo ridículo. Como digo, en lo relativo a la historia, junto a cosas muy chulas siempre me encontraba otras que me costaban digerir, y que provocan mi sensación de decepción.

Y a todo lo anterior hay que sumar un último aspecto que este si considero lamentable. En lugar de plantear una película con una historia con principio y final, lo mínimo que se exige cuando se va al cine a ver una película, Boyle y Garland deciden NO terminar la historia, dejando la historia en un cliffhanger absoluto.

Tengo que decir que había leído la intención de Boyle de crear una trilogía de películas de la que esta 29 años después sería la primera parte. Y también a la vez que esta película habían rodado casi en secreto su continuación. Pensando que el protagonista Alfie Williams es un chaval que tiene que crecer, tiene sentido rodar la segunda película a la vez para que no crezca entre rodajes y no cuadre con que la segunda película tenga lugar justo a continuación del final de esta. Desde un punto de vista logístico, es algo que se entiende.

Pero lo que no tiene un pase es que la película podría haberse planteado con un final que diera la sensación de historia cerrada de forma satisfactoria. Y sin embargo, Boyle creo que mete la pata con el final abierto en medio del meollo con que termina esta película. Incluso sin cambiar nada, simplemente jugando con el montaje y tomando la misma solución que planteó Ryan Cloogler en Los pecadores, terminando la película en un momento concreto para luego colocar el epílogo como una escena extra entre los créditos de la película, la sensación con que me hubiera dejado la película hubiera sido radicalmente distinta. Esto en realidad sería copiar la narrativa de Marvel Studios, que plantea las claves de las siguientes películas en las escenas entre y post-créditos. Y no se si esto les da vergüenza porque sería admitir que Marvel Studios planteaban buenas ideas en la parte de narrativa serializada.

Creo que los estudios y directores como Danny Boyle se equivocan completamente con estos no-finales. Hasta ahora, la principal diferencia del cine con la televisión es que el cine ofrecía una historia completa con inicio y final. Incluso las películas de Marvel Studios, tan criticadas por gente que no sabe de lo que habla, acertaban en este aspecto ofreciendo historias con principio y final satisfactorio, que luego dejanban tramas que serán desarrolladas más adelante. La actual moda / obsesión de los estudios de crear franquicias está provocando situaciones ridículas como en Fast X (de la que 2 años después de su estreno aún no se sabe cómo o cuando va a rodarse la continuación). Que se repite en esta película al no ofrecer un final satisfactorio me parece una tomadura de pelo.

El modelo de exhibición de películas en los cines está en crisis dado que mucha gente prefiere quedarse en casa viendo cine y series en streaming. Plantear películas sin final es la forma más rápida que puedo imaginar para echar de los cines a los pocos que aún vamos. Porque para tragarme una película sin final, incluso con las cosas destacables que tiene esta película, mejor me hubiera quedado en casa y cuando estrenen la historia completa ya si eso ya las veré en casa. Me parece un error de bulto que al final quien lo va a sufrir son los cines, cuando noten que cada vez va al cine menos espectadores.

28 años después me estaba gustando incluso con las pequeñas trampitas en la historia. Pero este no final me ha dejado con las peores sensaciones posibles. Muy mal, Boyle.

Comparto el trailer de la película:

28 años después está bien hasta que comete el pecado de dejar la historia sin final. Una moda terrible que acabará pasando factura a la industria.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de 28 semanas después de Juan Carlos Fresnadillo (Disney+)

A modo de previa al inminente estreno de 28 años después en los cines, volví a ver 28 semanas después, la película del director español Juan Carlos Fresnadillo secuela de clásico del género de zombies 28 días después de Danny Boyle.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Seis meses después de que la propagación de un virus haya devastado las Islas Británicas, el ejército de los Estados Unidos declara que, vencida la epidemia, ya se puede acometer la reconstrucción del país. Los evacuados regresan entonces al país y las familias se reúnen de nuevo. Sin embargo, el virus aún no ha sido destruido y es más peligroso que nunca. (FILMAFFINITY)

28 semanas después es la continuación de 2007 del clásico de cine de zombies 28 días después dirigida por Danny Boyle y escrita por Alex Garland. Para esta continuación Boyle no pudo dirigirla al estar ocupado con el rodaje de Sunshine (2007), película también con guion de Garland. Boyle se mantuvo como productor ejecutivo, con el productor de la primera película Andrew Macdonald también involucrado en esta continuación. Garland eligió al director español Juan Carlos Fresnadillo (Tenerife, 1967) para dirigir esta película, tras quedar impresionado del trabajo de Fresnadillo en la película Intacto (2001), protagonizada por Leonardo Sbaraglia.

Fresnadillo de involucró completamente en la película. A partir del primer guion escrito por Rowan Joffé, Fresnadillo y sus colaboradores E.L. Lavigne y Jesus Olmo reescribieron completamente la historia de una familia que vuelve a reunirse tras los inicios de la reconstrucción de la sociedad en Gran Bretaña. La película de 99 minutos de duración cuenta con fotografía de Enrique Chediak, montaje de Chris Gill y música de John Murphy. Con un presupuesto de 15 millones, recaudó más de 60 en las salas comerciales, siendo además un éxito en la venta de DVDs, demostrando el tirón del género de zombies.

En el reparto tenemos a Robert Carlyle como Don, el padre de Tammy (Imogen Poots) y Andy (Mackintosh Muggleton) y marido de Alice (Catherine McCormack). Rose Byrne como Scarlet, una oficial médica estadounidense, Jeremy Renner como Doyle, un francotirador de la Fuerza Delta, Harold Perrineau como Flynn, un piloto de helicóptero e Idris Elba como Stone, un general estadounidense que supervisa el Distrito Uno, completan el reparto en sus papeles principales.

Antes de empezar mi opinión sobre la película, quiero avisaros que dado que hablamos de una película estrenada hace 18 años que todo el que ha querido verla lo ha podido hacer en Disney+ desde hace años, esta reseña va a ser FULL SPOILERS. Seguir leyendo bajo vuestra responsabilidad.

28 semanas después es una película con un montón de cosas super chulas. Empezando por un prólogo acojonante, en el que Don huye de la casa de campo donde se había refugiado con su mujer Alice, a la que abandona presa del pánico. La escena es un prodigio de tensión y dramatismo, con unos momentos bestiales como la icónica escena de Don corriendo por el campo perseguido por decenas de zombies mientras se dirige al río. La imagen de Alice mirando por la ventana mientras Don la abandona también es una pasada. Dentro de la brillantez de este prólogo, del que se dice que Boyle participó en su rodaje, quizá es necesario comentar que posiblemente sea lo mejor de la película, de forma que 28 semanas después da sensación de ir de más a menos.

Me parece curioso cómo la percepción ante este hecho ha cambiado en los espectadores durante estos 18 años. Recuerdo que cuando vi la película en el cine y la comenté con amigos, la idea general era que Don era un cobarde asqueroso que merecía morir por abandonar a su mujer, siendo este su «pecado original». Claramente Fresnadillo y su equipo de guionistas también plantean un efecto moralizante al hacer que el cobarde de la primera escena acabe sufriendo aquello de lo que escapaba. Un elemento moralizante está presente en todo el cine de terror.

Sin embargo, la llegada de The Walking Dead y otras historias y videojuegos de zombies (por ejemplo, pero no solo, The last of us) ha provocado que en la actualidad se imponga una visión más pragmática y egoísta de la vida en medio de un apocalypsis zombie. Viendo la escena, una vez Don y Alice son separados, él no tenía forma de salvarla sin ser mordido. Pensando en que en este tipo de historias los altruistas son quienes mueren primero, cosa que también veremos más adelante en esta película, creo que la visión hacia Don ya no es tan negativa como hace 18 años. En general se entiende mucho mejor que tenga un ataque de pánico y escape para salvar la vida. Esto no le convierte en un ser horrible, simplemente en una persona con las flaquezas que tendriamos todos.

Los zombies de 28 días / semanas después son transformados en segundos tras entrar en contacto con la sangre o saliva de un contagiado. Eso y que son corredores son las principales características de estos monstruos. En la parte del guion, me parece que la primera parte presenta las ideas más interesantes, como el hecho que tras 5 semanas sin alimento, la mayorías de zombies murieron de hambre. Pensando que una persona sólo puede estar ¿2/3 días? sin beber agua, tiene sentido que el cuerpo físico de los zombies muera, aunque siga siendo un arma bacteriológica a punto de estallar. Esto es una idea muy interesante. Que ello sea aprovechado para iniciar la reconstrucción me parece otra idea brillante con la que da inicio la película.

La otra gran novedad de 28 semanas después que marca su principal separación respecto a otras películas de género es el personaje de Alice. Una persona inmune al virus que no murió tras ser abandonada por Don, y que sobrevivió hasta ser encontrada por sus hijos. Frente a la visión utópica de la persona inmune como ser clave para encontrar una vacuna o cura, la película abraza el nihilismo extremo y nuestra que Alice es portadora del virus y en realidad es la que provoca el nuevo estallido de forma involuntaria, al ser besada por su marido y transmitir el virus con su saliva. Esto me parece brillante y explicaría como el virus pudo extenderse fuera de Gran Bretaña por todo el mundo, como se sugiere en el final de la película. Un desastre sin duda provocado por la decisión errónea del piloto Flynn de llevar a Francia a los hijos de Don y Alice, Tammy y Andy, tras ser mordido el niño por su padre y ser portador del virus.

Aunque el General Stone es visto como «el malo» que ordena el exterminio de la población de Londres una vez empieza un nuevo estallido del virus, en perspectiva te das cuenta que estaba haciendo lo correcto. Él tenía razón y la oficial médica Scarlet se equivocó debido a su buenismo. Unas buenas intenciones que han provocado la extensión del apocalipsis zombie por todo el mundo. En lugar de plantear llevarse a los niños a Francia debería haberlos llevado a las instalaciones militares americanas, porque esa decisión entiendo que es lo que provoca la expansión del virus por el continente europeo.

Por cierto, no recodaba que Jeremy Renner aparecía en la película interpretando al francotirador Doyle. Y la verdad es que me gusta mucho su presencia en pantalla, ofreciendo el carisma que ya en ese momento de 2007 todos sabiamos que tenía. Pensando en las fechas de producción y rodaje, diría que esta película se rodó antes que Renner fuera contratado por Marvel para interpretar a Clint Burton, en el que fue uno de los muchos castings acertados que hizo Marvel Studios en esos primeros años. Su muerte resalta la idea de que las personas altruistas mueren primero, al poner la vida de los niños por delante de su seguridad.

Pensando en otros aspectos de la película, creo que es un acierto que los hijos de Don y Alice sean unos críos guays que no quieras ostiar. Tam y Andy son unos chavales con los que empatizas y quieres proteger, a pesar del hecho de abandonar una zona de cuarentena para ir a buscar una foto de su madre, a la que creen muerta, a su casa a kilómetros de distancia. Este es un momento clave de la película que tiene que pasar o si no, no hay película, dado que es en ese momento cuando encontrarán viva a su madre malviviendo en el sótano. Y podría decirse que dado que estuvieron en Canarias de vacaciones y no vivieron el apocalipsis zombie, no saben a lo que se enfrentaban y por eso se marcharon con esa facilidad. Pero diría que es una de tantas muchas conveniencias que tiene la película. Algunas mejores que otras.

Otro de las cosas más positivas de la película es su ajustada duración inferior a los 100 minutos. Me gusta que la película vaya al grano. Tras el caos de estallido zombi, la película nos deja buenos momentos con la muerte de Renner, por ejemplo, o con la escena por el metro de Londres en la que Scarlet acaba muriendo y los niños se mueven sin ver nada ayudados por el visor del rifle de Doyle.

Visualmente, 28 semanas después sigue teniendo momentazos super chulos. Sin embargo, reconozco que por ejemplo el bombardeo del Distrito Uno no es uno de esos momentos, con una expansión del fuego y la destrucción que no ha envejecido demasiado bien. En esos momentos de pánico, entiendo el uso de la «cámara en mano» como herramienta narrativa que ayuda a transmitir el caos del momento. Sin embargo, esos momentos de «no se sabe qué está pasando» ahora me indica que era un truco más o menos apañado para tapar carencias presupuestarias, al mostrar todo con planos super cortos y casi nunca generales. No diré que queda horrible, pero si que se nota el truco. Dicho esto, en realidad estos aspectos tienen un pase.

Con lo que no puedo conectar es con las chorradas y absurdeces de la historia, que es el verdadero problema de la película y lo que impide que la disfrute. De hecho, tras volver a ver la película en Disney+ entendí por qué no había vuelto a verla desde que la vi la primera vez en el cine cuando he visto innumerables veces El amanecer de los muertos o 28 días después.

Hay una obviedad clara en películas de género. Si no hay estallido zombie no hay película. Pero dentro de la obligación de que eso pase, la ejecución, el como y por qué sucede, es bastante mejorable. Hay una primera chorrada muy grande que es más o menos aceptable, entrando en el apartado de «cosas convenientes necesarias para poner en marcha la acción»: Que Don trabaje en mantenimiento y tenga acceso a zonas restringidas. Lo que es menos aceptable es que Alice esté en aislamiento y sea portadora del virus zombi y no tenga vigilancia, lo que permite a Don entrar en la sala de contención y convertirse en zombie tras besar a su mujer. Hasta ahí podemos aceptar estas conveniencias. Lo que es una trampa grosera del guion es que Don convertido en zombi pueda salir de esta zona de aislamiento para la que se necesita una tarjeta magnética que no sabe utilizar. Terrible. Esta chorrada sumada a otras que se suceden a partir de ese momento de alguna manera me arruinaron el visionado e impidieron que disfrutara de la película. De hecho, el estallido empieza porque Don entra en una sala con centenares de civiles a la que no debería haber podido entrar por lo mismo que no debería haber podido escapar de la sala de aislamiento en primer lugar, dándose un festín con la gente indefensa. Esto para mi es un problema, porque no hay nada que odie tanto en una película como una historia que no tiene sentido en un elemento esencial.

Tras este visionado y pensando en mis vacaciones del año pasado en Londres me he dado cuenta de otra cosa. Y es que cuando Doyle, Scarlet, Tam, Andy y otro civil que es carne de cañón escapan del Distrito Uno, tienen la misión de llegar a Regent Park para ser recogidos por el helicóptero de Flynn. En ese momento hay varios planazos con ellos caminando por calles famosas y cerca de monumentos, el Parlamento, etc… Estas imágenes de los protagonistas pasando por espacios míticos de la ciudad es parte del ADN de la serie y como espectador molan. Pero en realidad el paseo que dan no tiene sentido cuando tienen que llegar al parque lo más rápidamente posible. Son momentos muy chulos, pero vacíos narrativamente.

De hecho, que vayan a Regent Park y el piloto no les coja tras matar a casi todos los zombies, obligándoles a cruzar otra vez media ciudad para alcanzar otro espacio seguro para la recogida es otra conveniencia de guion un poco absurda. Y de nuevo, el guion necesita que tras escapar de los zombis, sobrevivir a la nube tóxica y que muera Doyle protegiendo a los niños, los supervivientes entren en el metro huyendo del ejército, lo que nos da toda la escena a oscuras. Pero la ejecución de este nuevo imprevisto es un poco absurda. Como tantas cosas de la película en su segunda mitad.

Descontando estas conveniencias y absurdeces, en realidad la película me parece muy potente y tiene algunas escenas muy chulas. Además, la idea del portador inmune como vehículo de expansión del apocalipsis zombie me parece una idea genial. Pero me sabe mal quedarme con esta sensación de que con un guion un poco más trabajado la película hubiera podido ser super top y se ha quedado en un bien sin más.

A ver si la tercera parte, 28 años después, consigue dejarme con mejor sabor de boca.

Comparto el trailer de la película:

28 semanas después es una buena película que no se puede desembarazar de las tonterías de un guion poco trabajado que debería haber sido mejor.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!