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Crítica de American fiction de Cord Jefferson

Mi visionado de las películas nominadas a Mejor Película de los Oscars 2024 termina con American fiction, uno de los sleepers del año y una sorprendente sátira contra el mundo de lo políticamente correcto en el ámbito cultural.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El profesor de inglés y escritor Thelonious ‘Monk’ Ellison escribe una novela satírica bajo seudónimo, con la intención de denunciar la hipocresía de la industria editorial. (FILMAFFINITY)

Cord Jefferson (Arizona, 1982) es un escritor y director estadounidense. Tras empezar a trabajar como periodista y editor, pasó a trabajar como guionista para televisión. Escribió para el late-night de Comedy Central The Nightly Show with Larry Wilmore (2015-2016), la serie de comedia de Netflix Master of None (2017) y la sitcom de NBC The Good Place (2017-2019). Por su trabajo en la serie de HBO Watchmen (2019), recibió el premio Primetime Emmy al mejor guionista de una serie limitada o película. American Fiction (2023) es su debut en la dirección de un largometraje, labor que acompaña además con la escritura del guion, basada en la novela de 2001 Erasure, de Percival Everett. Por ambos aspectos recibió nominaciones a Mejor Película y Mejor Guion Adaptado en los Oscars.

La película de 117 minutos de duración cuenta con fotografía de Cristina Dunlap, montaje de Hilda Rasula y música de Laura Karpman. Además de Mejor Película y Mejor Guion adaptado, la película ha recibido un total de 5 nominaciones, sumando la de Mejor Actor Jeffrey Wright, Mejor Actor de Reparto Sterling K. Brown y Mejor Banda Sonora Laura Karpman. Destacar que aunque ha ganado premios en varios festivales, en el de Toronto en el que tuvo su premiere la película ganó el Premio del Público.

Jeffrey Wright es el gran protagonista de la película en su papel del Dr. Thelonious «Monk» Ellison. En el resto del reparto encontramos, en los papeles principales a Erika Alexander como Coraline, la pareja de Monk, a Tracee Ellis Ross y Sterling K. Brown como los doctores Lisa y Clifford «Cliff» Ellison, hermanos de Monk, Leslie Uggams como Agnes Ellison, madre de los hermanos Ellison, Issa Rae como Sintara Golden, John Ortiz como Arthur, Adam Brody como Wiley y Keith David como Willy the Wonker.

American Fiction me ha parecido un peliculón. Estamos ante una película divertidísima en toda la parte de la sátira que critica el estado actual del mundo cultural americano que dice buscar escuchar voces diversas, pero en lo relativo a los autores afroamericanos se limita a difundir y extender el estereotipo del negrata delincuente y traficante con una nula educación. A esto hay que sumar un elemento dramático centrado en la vida familiar de Monk y su relación con sus hermanos y madre que me parece que funciona también de maravilla y sirve de estupendo contrapunto a los momentos más hilarantes.

La película empieza por todo lo alto con una escena que resume el estado de la vida en los Estados Unidos y la dictadura de lo políticamente correcto en el ámbito cultural y universitario. Durante una clase en la universidad donde Monk da clase de literatura del Sur, una alumna blanca le exige que borre «nigger» de la pizarra de la clase cuando es el título de un libro que los alumnos tienen que leer. Monk estalla cuando le dice que si él, un afroamericano, puede aceptar ver escrita esa palabra tabú en los USA, una blanca que no ha sufrido el racismo sistémico de la sociedad debería poder hacerlo también. El resultado de ese intercambio es que la alumna abandona la clase entre lágrimas y Monk es invitado a abandonar la universidad por «alterar» a la alumna.

Tras eso, Monk sufre el rechazo de su último libro a pesar de ser una historia bien planteada con buenos personajes y conflicto, dado que no reflejar suficientemente la «experiencia negra» que esperan leer los editores, a pesar de ser él afroamericano. Quemado por esto y por comprobar en una feria que lo que se vende es una basura impostada, (We’s Lives in Da Ghetto, escrito con faltas de ortografía, de la escritora afroamericana Sintara Golden) decide colocar toda su bilis en un manuscrito que es una burla a todo lo que encuentra ofensivo pero los editores demandan: My Pafology (título con un error ortográfico hecho a propósito a partir del término correcto pathology «patología») Su sorpresa es comprobar que los editores no pillan la broma y tras leerlo quieren publicarlo porque se lo han tomado totalmente en serio y piensan que va a ser un gran éxito. Aunque Monk tiene su orgullo, sus problemas económicos relativos al cuidado de su madre aquejada de alzheimer le obligan a aceptar la oferta de la editora. Todas estas escenas nos ofrecen unos momentos divertidísimos que me tuvieron con la sonrisa en la cara toda la película. Los tratos de Monk con Hollywood son otros de los momentazos más divertidos de la película, con un escritor estrella de raza blanca diciéndole a un afroamericano lo que es más «negro» y auténtico.

Aparte del humor irónico, la película funciona porque el elemento dramático de la familia Ellison se siente dolorosamente real, en especial los problemas que gente normal tiene en cuanto un miembro de su familia enferma y necesita realizar gastos médicos para cuidarla. El equilibrio entre comedia y drama, no siendo un dramón super chungo de provocar la lágrima fácil, es otro de los éxitos de la película, y esto se asienta por un reparto espectacular.

Jeffrey Wright en su papel del Dr. Thelonious «Monk» Ellison está increíble, me encanta que haya sido nominado a los Oscars. Si la película es tan graciosa es sin duda gracias a su interpretación. Cuando se hace pasar por un ex-presidiario para vender el libro me moría de risa, su cambio de registro dentro de una misma escena es una pasada. Dicho esto, me gusta que Monk sea un gilipollas que trate mal a su pareja y no se abra para poder ser amado por no saber ser empático con los demás.

Junto a Wright el resto del reparto me parece espectacular, empezando por el pequeño pero intenso papel de Sterling K. Brown como Cliff, el hermano gay de Monk que se escaquea de los cuidados de su madre enferma. Erika Alexander como Coraline, la pareja de Monk, Tracee Ellis Ross como Lisa, la otra hermana de Monk, y Leslie Uggams como Agnes Ellison como la madre de los los Ellison, forman un trío que nos dan momentos super emocionantes.

American fiction me ha encantado y me lo he pasado genial. Y dentro de las locuras más over-the-top que nos muestra, no dudo que estas exageraciones son algo que pasa tal cual en el mundo literario americano. La película es una adaptación de la novela de 2001 Erasure, de Percival Everett, que criticaba el estado de la industria editorial americana y en concreto el establishment literario afroamericano. En estos 20 años desde que se escribió el libro no diría que el mundo editorial haya mejorado, más bien al contrario. Y es que el auge de los discursos identitarios de todo tipo están más en el candelero que nunca.

Por ponerle un pero que en realidad no me ha impedido disfrutar de la película, dado el propio clima identitario que comentaba antes, no me sorprende que una película «afroamericana» muestre a todos los blancos como personas estúpidas y ridículas sin excepción. Sin embargo, dentro de las personas racializadas ahí si encontramos a gente con valores positivos, empezando por la propia escritora de la novela chunga que provoca toda la situación, que resulta ser una profesional muy válida. De hecho, el único afroamericano con elementos negativos es el propio Monk. Y no dudo que los jefes de las editoriales y la gente de Hollywood sean en general así de gilipollas y alejados de la realidad, pero es curioso que ni un sólo blanco sea mostrado con una cualidad positiva.

Por cierto, esta película lo tenía muy difícil para acertar con el final, y me alegra decir que me parece un acierto más de la película, que clava la estupidez de la industria que antes comentaba y resulta super satisfactorio. Sin embargo, merece una reflexión si el hecho que Monk se haga rico renunciando a sus principios aceptando entrar en el sistema que despreciaba es una buena noticia o una muestra de lo corrupto y deshumanizador que es el mundo del entretenimiento. Y cómo si eres una persona íntegra es más que probable que te mueras de hambre.

Y luego tenemos en España un elemento metatextual super chulo si pensamos que la película propiedad de Amazon Prime NO se ha estrenado en cines y no tiene de momento fecha de entrega en streaming en Prime Video. Quiero entender que se están esperando por si American Fiction gana algún Oscar, lo que haría que su estreno generara más visionados. Pero puede tener el efecto contrario si no gana, pensando que hay mucha gente (empezando por mi mismo) que nos apetece ver las nominadas a los Oscars antes de la ceremonia.

En todo caso, que una película de gran calidad y super divertida no se haya estrenado todavía apoya la idea que la industria del entretenimiento no busca ni apoya las obras de calidad con una buena diversidad, a pesar de dicen en sus notas de prensa, etc…, sino únicamente las que perpetúan los estereotipos establecidos.

En todo caso, si tenéis ocasión cuando (si) se estrene, no lo dudéis y animaros a ver American Fiction, os encantará.

Comparto el trailer de la película:

American fiction es una película divertidísima que recomiendo completamente.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Vidas pasadas de Celine Song

Siguiendo con la revisión de las películas nominadas al Oscar a Mejor Película hoy toca analizar Vidas pasadas, la película de la directora coreana-canadiense afincada en Estados Unidos Celine Song.

PUNTUACIÓN: 6/10

Nora y Hae Sung, dos amigos de la infancia con una fuerte conexión, se separaron cuando la familia de Nora, que entonces tenía solo 10 años, emigró desde Corea del Sur a Canadá. Muchos años después, cuando Nora está estudiando teatro en Nueva York, ambos se reencuentra con él online, y pasarán juntos una semana que les enfrentará al amor, al destino y a las elecciones que componen una vida.

Celine Song (nacida Song Ha-yeong, 1988) es una directora, dramaturga y guionista coreano-canadiense afincada en Estados Unidos. Song nació en Corea del Sur. Sus padres, ambos artistas, trasladaron a la familia a Markham (Ontario, Canadá) cuando ella tenía 12 años. Song cursó sus estudios universitarios en la Queen’s University de Ontario y estudió psicología, antes de obtener un máster en dramaturgia por la Universidad de Columbia de Nueva York en 2014. Entre sus obras destacan Endlings y La gaviota de Los Sims 4.

Vidas pasadas es la opera prima de Song, que además de dirigir también escribe su guion a partir de elementos de su propia vida. La película cuenta con fotografía de Shabier Kirchner, montaje de Keith Fraase y música de Christopher Bear y Daniel Rossen. La película de 100 minutos de duración fue estrenada en el Festival de Sundance con gran éxito. Es una producción de A24 y ha contado con un presupuesto de 12 millones de dólares. La película ha sido nominada para los Oscars a Mejor Película y Mejor Guion Original, además de haber conseguido otros galardones por todo el mundo.

En el reparto encontramos a Teo Yoo como Hae Sung (con Seung Min Yim como un joven Hae Sung); Greta Lee como Nora / Na-Young (con Seung Ah Moon como una Nora joven); John Magaro como Arthur, el marido americano de Nora, Ji Hye Yoon como la madre de Nora, Choi Won-young como el padre de Nora y Min Young Ahn como la madre de Hae Sung.

Vidas pasadas me ha sorprendido. Por la planificación de contenidos del blog, en este caso toda la parte con la ficha técnica que acabas de leer la escribí antes de ver la película. Y me ha llamado la atención como toda la historia familiar de Nora / Hae Sung es idéntica a la vida de la directora Celine Song. Lo cual no es bueno ni malo, obviamente. La clave es ver lo que hace con ello Song para plantear su historia. Y me encuentro con una película supuestamente romántica sobre el primer amor perdido creada por una persona que no cree en el amor ni desde luego en el destino, sino más bien en llevar tu ambición personal hasta sus últimas consecuencias.

La película presenta al público occidental el concepto budista coreano de In-Yun, que simboliza la conexión, el destino de dos personas nacidas para estar unidas a partir de sus «vidas pasadas», siguiendo la idea de la reencarnación. Lo malo es que en el diálogo en el que Nora / Na-Young le cuenta lo que significa In-Yun a su futuro marido Arthur, Nora le dice que en realidad eso es una chorrada que la gente cuenta para seducir a su pareja. A partir de ahí no dejo de ver una historia cínica sobre un amor utópico que la directora no cree que exista.

Na-Young debería estar triste cuando con 12 años va a abandonar a su amigo del colegio Hae Sung. Pero en lugar de ello, coge lo que es una decisión egoísta de sus padres sobre la que no tuvo opinión y la hace suya, contándole a sus amigos del colegio que aprovechará el cambio para ganar el premio Nobel de literatura, dado que nunca se lo darán a un coreano (pero si de lo pueden dar a una «americana»). Luego, con el transcurrir de los años, la americanizada Nora va cambiando sus objetivos, «conformándose» con ganar un Pulitzer y luego un Tony, peo siendo una buena profesional en su campo que parece haber tenido un éxito relativo. Cuando Arthur, su marido, se muestra inquieto con el hecho que Nora vuelva a encontrarse con su amigo de la infancia 24 años después, expone con fría objetividad que en realidad no cree que Nora esté enamorado de él, sino que le utilizó para conseguir una tarjeta de residencia para poder vivir en Nueva York. Cosa que en realidad es lo que ha pasado. Cuando Nora le dice «pero te olvidas de una cosa, y es que te quiero», el diálogo suena falso y hueco, a no ser que entiendas ese «amor» como un «te uso por mi conveniencia». No se si mi estado mental actual me sitúa un poco cínico, pero esto lo veo clarísimo a lo largo de toda la película.

Que la directora Celine Song no cree en el amor romántico no es algo limitado únicamente a la protagonista femenina. Hae Sung en Corea debería haberse casado hace varios años con su novia de allí, pero no lo han hecho porque él tiene un trabajo normal y por tradición debería tener una profesión mucho más importante que la de la mujer, por lo que expresa que lo normal para la cultura coreana es que ella busque a alguien mejor que él. De nuevo tenemos una idea utilitarista de la vida que nada tiene que ver con la idea de amor romántico, y que él pueda estar enamorado de su novia no es un factor en la ecuación de si deberían casarse. Aparte de la idea utópica del «amor de juventud», en realidad Nora nunca se ha planteado cambiar nada en su vida porque ella siempre prefirió su vida en Nueva York. Y por lo mismo que sufre en Corea, Hae Sung ni siquiera le pregunta a Nora si se iría con él porque sabe que no es digno de ella desde esta perspectiva económica de la vida, lo cual es algo tristísimo si pensamos en él. Desde el punto de vista de Hae Sung, más que una película romántica estamos ante un drama bestial que si algo refleja es la dureza de la competitiva cultura coreana para el bienestar psicológico y emocional de los hombres coreanos.

Vidas pasadas es una película americana, producida en Estados Unidos creada por una directora afincada en Nueva York con una actriz protagonista Greta Lee nacida en Los Ángeles, obviamente de padres coreanos emigrantes. Por su parte, el protagonista Teo Yoo nació en Alemania de padres coreanos, aunque en este caso en la actualidad si vive y trabaja en Corea. Sin embargo, la película está narrada el 90% del tiempo en coreano, obligando al público americano a verla con subtítulos, algo poco habitual. Es evidente la similitud con Minari, una película nominada a los Oscars de forma ridícula al apostar por el elemento identitario de mostrar la dificultad de una familia de inmigrantes coreanos en Estados Unidos para salir adelante. Sin embargo, lo que sí encuentro interesante de Vidas pasadas es que la directora Celine Song utiliza la película no para mostrar la dificultad de Nora para amoldarse a su vida americana, cosa que hace sin problemas debido a su personalidad individualista y ambiciosa, sino para mostrar lo lejos que está de sus raíces coreana y ya no cree ser un coreana «pura».

De hecho, Nora afirma que ya sólo habla en coreano con su madre, afincada en Canadá, y luego con Hae Sung, y sólo él la nombra con su nombre coreano Na-Young durante sus conversaciones por Skype. Y cuando piensa en Hae Sung, no deja de ver en él elementos de la cultura coreana que ella ya no siente como suya. Podría pensarse que Nora se siente desubicada, pero en realidad ha abrazado el individualismo americano sin problemas, hecho que se puede ver cuando 12 años después de separarse, tras reestablecer el contacto online, Nora decide parar las comunicaciones con Hae Sung para centrarse en su vida y en su carrera americana, sintiendo que estas charlas la anclan a un pasado del que no quiere saber nada. Una decisión que lleva a los siguientes 12 años de salto temporal en el que no tienen contacto.

Por cierto, aunque es un elemento no mencionado, en la película Nora y Hae Sung tienen 36 años cuando se reencuentran en Nueva York. Y me parece curioso que Nora parece estar super centrada en su profesión hasta el punto de haber decidido no haber tenido hijos con su marido a pesar de llevar 7 años casados. Otro elemento que muestra el egoísmo / individualismo de la sociedad que marca todo en esta película.

Pensando en otros elementos de Vidas pasadas, me ha gustado la composición que Celine Song plantea para contar su historia, llena de planos con los dos protagonistas cerca pero siempre separados. Visualmente la película tiene elementos muy muy interesantes, como los planos de Seúl que parecen planteados para mostrar un pasado casi mítico para Nora que ya no es su vida. Aunque tenga reparos en la historia, Song como directora creo que ha hecho un trabajo estupendo.

Los dos protagonistas me parece que están espectaculares, sobre todo Teo Yoo, que muestra de forma minimalista pero claramente entendible su dolor ante el convencimiento que amor de su vida siempre ha estado fuera de su alcance. La película muestra pequeños detalles que muestran como a pesar de tener 36 años es un niño nervioso ante la reunión, con detalles como que lleve aún mochila o que se mire en el estanque para ver si está bien peinado. De alguna manera la película está contada desde el punto de vista de ella, y lo que queda claro es que para Nora, Hae Sung es «demasiado coreano» para ella, no se amolda a lo que necesita.

Greta Lee como Nora / Na-Young creo que está también muy bien, aunque diría que el punto de vista cínico hacia el amor de la historia que plantea la directora provoca que su impacto sea menor dado el utilitarismo con el que ha comandado su vida. La penúltima escena en la que ella deja ir a Hae Sung y luego llora desconsolada en el hombro de su marido Arthur queda un poco para la galería, al querer mostrar que abandona sus sueños de infancia por la comodidad de su vida actual. El momento en que le dice a Hae Sung que ella ahora es Nora y ha dejado su pasado atrás, pero que Na-Young existió y él la mantuvo vida en sus recuerdos, si me parece un momento emocionante.

Por cierto, aunque tiene un papel muy secundario, me ha gustado mucho también la interpretación de John Magaro como Arthur, el marido de Nora. Y como de forma también muy minimalista expresa muy claramente que sabe que en realidad Nora no le ama y sólo le utiliza. Aparte que es imposible competir con la figura idealizada de un amor de juventud. Desde luego, Nora no le ama usando el concepto occidental de amor. Aunque a lo mejor lo que hace Nora con su marido si es amor desde una concepción coreana de la vida, y resulta que ella sí es más parecida a la cultura que creía dejar atrás de lo que ella quiere reconocer. Momentos como cuando Arthur le dice a Nora que sueña en coreano, y por tanto existe un elemento que la mantiene alejada de él, o la escena en el bar en el que los dos amigos se ponen a hablar en coreano desplazándole completamente es otro momento doloroso para él, que creo que acepta porque él si está enamorado de ella, y con tan de estar juntos puede aceptar el hecho que ella no le ame.

Ver Vidas pasadas me ha parecido muy interesante. En realidad, me alegro que gracias a los Oscars haya visto una película que claramente se sale de mi zona de confort, aunque me sorprende ver que tanta gente no entienda la película con la claridad que la veo yo y la alabe como una gran película romántica que diría que nunca pretendió ser.

Comparto el trailer de la película:

Vidas pasadas me parece la anti-película romántica. Me quedo muy muerto pensando que o yo no entiendo nada o el resto del mundo no ha entendido lo que ha visto.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Anatomía de una caída de Justine Triet

Se acercan los Oscars 2024 y como siempre voy a intentar ver todas las películas nominadas a mejor película. Así que aprovechando su reestreno en cines he visto Anatomía de una caída, la película francesa dirigida por Justine Triet y protagonizada por una estupenda Sandra Hüller.

PUNTUACIÓN: 7/10

Sandra, una escritora alemana, vive con su marido Samuel y su hijo ciego, Daniel, en un chalé en medio de los Alpes franceses. Cuando Samuel fallece en misteriosas circunstancias, la investigación no puede determinar si se trata de un suicidio o de un homicidio. Sandra es arrestada y juzgada por asesinato, y el proceso pone su tumultuosa relación y su ambigua personalidad en el punto de mira. (FILMAFFINITY)

Justine Triet (Fécamp, Francia 1978)​ es una directora de cine, guionista y actriz francesa. Su primer largometraje, La Batalla de Solferino, fue presentado al festival de Cannes 2013. En 2016 escribió y dirigió Victoria​, por la que fue nominada a los Premios César por Mejor Película y Mejor Guion Original​. El reflejo de Sibyl (2019) también se estrenó en el Festival de Cannes​. Finalmente, en 2023, ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes por Anatomía de una caída, convirtiéndose así en la tercera directora en obtener dicho premio, además de obtener el Globo de Oro para la misma cinta en su categoría de Mejor Película de Habla No Inglesa.

Además de dirigir la película, Justine Triet escribe el guion junto a su marido Arthur Harari. La película de 150 minutos de duración cuenta con fotografía de Simon Beaufils, montaje de Laurent Sénéchal. Me llama la atención al buscar la ficha de la película algo que noté extraño durante el visionado, y es que la película no tiene música. Anatomía de una caída ha recibido una alabanza casi universal por parte de la crítica.

En el reparto encontramos a la actriz alemana Sandra Hüller como Sandra Voyter, una escritora acusada del asesinato de su marido. Hüller ya trabajó con Triet en El reflejo de Sibyl y su condición de alemana viviendo en Francia resulta clave en la historia, hasta el punto que Triet comenta que escribió a la protagonista pensando en ella.

El resto del reparto lo forman Samuel Theis como el Samuel Maleski, el marido de Sandra fallecido en extrañas circunstancias. Swann Arlaud interpreta a Vincent Renzi, abogado y ex-novio de Sandra, Milo Machado-Graner es Daniel Maleski, el hijo invidente de Sandra y Samuel que tendrá un papel clave en la reconstrucción de los hechos. Antoine Reinartz como el fiscal, Jehnny Beth es Marge Berger, agente del juzgado encargada de proteger a Daniel e impedir que sea condicionado en su declración. Saadia Bentaïeb es Me Nour Boudaoud, la otra abogada de Sandra, Camille Rutherford interpreta a Zoé Solidor, la estudiante de post-grado que fue a entrevistar a Sandra al principio de la película y Anne Rotger como la presidenta del tribunal, completan el reparto en sus papeles principales.

Me ha gustado Anatomía de una caída, me ha parecido una película muy interesante en la que la fantástica interpretación de Sandra Hüller consigue elevar el resultado final. Me interesa por ejemplo que la película NO sea un whudunnit en el que lo importante es saber si Sandra mató a su marido o no, sino que Justine Triet realiza una disección de la complejidad de las relaciones de pareja. Me gusta cómo durante el juicio cómo Sandra repite una y otra vez que una relación es algo muy complejo con sus momentos buenos y malos, y como una conversación puntual sacada de contexto no sólo no muestra esa complejidad sino que lo simplifica hasta que se pierde el sentido de lo que se ha vivido. Es imposible reducir años de convivencia a una sentencia de buenos y malos cuando lo normal es que ambos sean un poco de cada. Las relaciones de pareja no se puede analizar en términos de blanco y negro cuando el gris y la ambigüedad domina muchas de nuestras actuaciones, al tomarse muy a menudo decisiones egoístas en lugar de pensar en la media naranja.

Otro elemento que me ha gustado mucho es el papel que juega el hijo de la pareja y como vemos que son nuestros deseos moldean los recuerdos. Esto se lo dice la secretaria judicial a Daniel, el hijo de Sandra, cuando el joven ciego le pregunta qué debe creer. En una situación en la que no puede creerse que su padre se suicidara pero tampoco que su madre matara a su padre, ¿Qué es lo correcto? Al ser una situación en la que no existen pruebas fehacientes en ningún sentido, es él el que tiene que asumir la verdad que quiere creer, y seguir con su vida en consecuencia. ¿Realmente sus recuerdos eran esos o da un nuevo significado a hechos que no tienen relación para ajustarse a sus nuevas creencias? Todo es tan ambiguo que ambas respuestas pueden ser correctas. Dependiendo, también, de lo que el espectador quiera creer.

La estudiada ambigüedad de la película tiene su máxima expresión en la fantástica interpretación de Sandra Hüller. La protagonista es una persona fría y aparentemente distante que afirma amar a su marido pero cuyos actos a veces no muestran eso. Sin embargo, abandonó su vida en Londres por acompañar a su marido a su hogar en Francia, luego no puede decirse que sea egoísta. O al menos no al principio. Hüller crea a una protagonista con unos matices bestiales con el que es fácil empatizar a pesar que sus actos sean como mínimo cuestionables. Actos que en todo caso no indican que sea una asesina, tan sólo que las relaciones de pareja son complicadas. Y a pesar de todo, ¿de verdad todos los hechos son casualidades y ella no se enteró del suicidio de su marido?

Por si fuera poco, la película en su versión original tenía a la protagonista hablando en francés, alemán e inglés, lo que es una muestra más de la calidad de Hüller, algo que en este caso se perdió en la copia en castellano que vi yo. Es una pena que Emma Stone haya creado a Bella Baxter en Pobres criaturas, porque cualquier otro año sería una seria candidata a ganar el Oscar.

Anatomía de una caída me ha gustado, me parece una buena película con una buena historia y una protagonista que lo hace super bien. Los matices vendrían porque me quedo muerto de ver que esta película ha ganado entre otros la Palma de Oro de Cannes o el Globo de Oro. No se si es un tema que las otras películas eran atroces y en realidad no ha habido competición, que también es posible. Pero si esta es la mejor película del año, el cine está en peligro de extinción.

En los últimos meses me he quejado de la duración absurda de algunos estrenos de Hollywood, pero resulta que esta moda no es exclusiva de los blockbusters. Porque esta película no debería haber durado más de los 120 o 130 minutos, la duración de dos horas y media me parece una barbaridad. Curiosamente, este aspecto de la duración tan criticado para el entretenimiento no parece ser un problema para la crítica especializada en este caso.

Otro aspecto que merece un comentario es que como digo la historia tiene algunos elementos muy interesantes en lo relativo a la dificultad de la vida en pareja. Pero aunque consigue salir a flote, su temática y puesta en escena la ponen en muchos momentos peligrosamente cerca de los dramas de domingo por la tarde de Antena 3. En muchos momentos pensé que más que una película esta historia parecía pensada para ser representada en teatro, al tener prácticamente dos únicas localizaciones, la casa en la montaña de la pareja y la sala del tribunal donde se realiza el juicio.

Y hablando del juicio, obviamente no conozco el ordenamiento judicial francés, pero ver este juicio en el que la acusada rebate a testigos durante su declaración y se lanza a debates de fondo con el fiscal me ha parecido todo menos realista. Y ojo que los diálogos me gustan mucho y plantean temas interesantes, pero es otro elemento que refuerza la idea de obra de teatro más que recuento realista de un misterio que debe ser dilucidado, algo que en realidad es un aspecto secundario de la película.

A pesar de estos aspectos menos buenos, en realidad ya digo que me ha gustado. Anatomía de una caída me parece una película que merece verse. Por cierto, un elemento que me gusta mucho es que no plantee moralinas, dejando todo a la interpretación del espectador. En estos tiempos de panfletos políticos es una sorpresa positiva ver una película «seria» que no busca dar respuestas a todos los problemas de la sociedad. Aunque imagino que la ambigüedad que comentaba puede servir para que todo tipo de activistas vea sus tesis refrendadas, como pensar que se acusa a Sandra por ser mujer y que esta acusación es muestra del machismo sistémico de la sociedad. Yo no creo que eso sea así, dado que en un caso tan ambiguo quiero creero que hubieran inculpado al marido si la mujer fuera la que hubiera muerto. Pero es un ejemplo que se me ocurre que refuerza la idea que sí muestra la película sobre que son nuestras creencias las que dan forma a nuestra realidad sin importar los hechos físicos acaecidos.

Anatomía de una caída es una buena película. Igual no tan buena como parece pintarla todo el mundo, pero entiendo que es algo a lo que hay que acostumbrarse en el entretenimiento.

Comparto el trailer de la película.

Anatomía de una caída me parece una buena película pero ni mucho menos la mejor película del año. Mi desconexión respecto a la opinión de la crítica me parece curiosa.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Argylle de Matthew Vaughn

Matthew Vaughn parece que es uno de los pocos directores que entiende y asume como propio el aspecto de «entretenimiento» del cine mainstream. Hoy hablo de la divertidísima Argylle, comedia de acción con un reparto estelar.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Cuando las tramas de sus libros empiezan a parecerse demasiado a las actividades de un siniestro sindicato clandestino, la introvertida autora de novelas de espías Elly Conway y su gato se ven inmersos en el verdadero mundo del espionaje… donde nada, ni nadie, es lo que parece.

Matthew Allard de Vere Drummond (1971), conocido profesionalmente como Matthew Vaughn, es un cineasta inglés. Ha producido películas como Lock, Stock and Two Smoking Barrels (1998) y Snatch (2000), y ha dirigido Layer Cake (2004), Stardust (2007), Kick-Ass (2010), X-Men: First Class (2011) y Argylle (2024). Vaughn también fue el creador de la serie de cómics Kingsman y de la franquicia resultante, y dirigió, produjo y coescribió las películas Kingsman: El servicio secreto (2014), Kingsman: El círculo de oro (2017) y El hombre del rey (2021).

Argylle es una película de 135 minutos que cuenta con guion de Json Fuchs, un actor que ha alternado su trabajo con el de guionista, escribiendo Ice Age 4 o Wonder Woman. La fotografía es de George Richmond, es montaje de Lee Smith, Tom Harrison-Read y Col Goudie, y la música de Lorne Balfe. Destacar además que esta película ha sido producida por Apple, que pagó 200 millones de dólares por los derechos de distribución de esta película y sus posibles secuelas, un importe loquísimo que Apple no va a recuperar ni loco tras el paso comercial de la película por los cines.

Bryce Dallas Howard es Elly Conway, la tímida escritora super ventas que vivirá una aventura real por culpa de Aidan (Sam Rockwell), el espía que intenta que Elly no sea secuestrada por la organización dirigida por Ritter (Bryan Cranston). Catherine O’Hara es Ruth Conway, la madre de Elly, Henry Cavill interpreta al agente Argylle de las novelas de Elly, Sofia Boutella como Saba Al-Badr, Dua Lipa como LaGrange, Ariana DeBose como Keira, John Cena como Wyatt y Samuel L. Jackson como Alfred Solomon completan el reparto en los papeles principales.

Argylle es una película super divertida que devuelve el sentimiento de «pasar un buen rato» a la experiencia de ir a ver una película en pantalla grande. Y quiero empezar lanzando un alegato en defensa de Matthew Vaughn, uno de los grandes directores de cine de acción mainstream que siempre ha entendido y aplicado esta idea de entretener por encima de todo tomando todos los riesgos posibles para no limitarse a hacer más de lo mismo.

Hay que reconocer que Argylle es una película que se construye a partir de las sorpresas de la trama y de un tono de comedia que no se toma muy en serio a si misma y que ayuda a digerir los momentos más locos de la película. Que son un montón. De forma que si esperas ver una película de acción «normal» protagonizada por Henry Cavill, sin duda te vas a ver decepcionado porque una de las primeras sorpresas es descubrir que la historia no va de eso. Comentando la película con un compañero de trabajo que también la vio el fin de semana, me contó que lo que a mi me pareció pura diversión a él le horrorizó. Y es perfectamente compatible que a mi me haya encantado con que a otras personas les parezca un desastre.

Que a mi compañero de trabajo no le guste Argylle entra dentro de lo normal, porque ya se sabe que para gustos, colores. Pero lo que ya si me parece extraño es ver la forma como la crítica «seria» ha destrozado la película, cuando al mismo tiempo a esta misma gente se le llena la boca quejándose por la poca variedad que hay en el cine mainstream. Pero cuando un director se atreve a hacer algo realmente diferente planteado en romper todas las expectativas, le vuela la cabeza a gente supuestamente profesional que se dedica a la crítica profesional y a analizar el show-business. Porque estoy cansado de leer medios americanos quejarse de que sólo se hace cine de «machos», pero cuando Vaughn se atreve a convertir a Bryce Dallas Howard en inesperada protagonista, tampoco les funciona.

Intenté saber lo menos posible de la película en cuanto empecé a ver el trailer y me mostró el giro de la autora escribiendo una novela de espías, que era la parte protagonizada por Cavill y John Cena. Y precisamente por no saber (casi) nada, tengo que decir que el visionado me sorprendió muchísimo. De hecho, el prólogo con la primera aventura de Argylle / Cavill con Dua Lipa es tan exagerada y over-the-top que ya te pone en situación que toda la película va a ser un desfase que no se tome muy en serio a si misma. Gracias a eso conecté con el tono desde el principio y la disfruté un montón. Y a medida que avanzaba la película, cada una de las sorpresas me alucinaban y daban un giro de tuerca super chulo a una historia que me ha parecido genial.

Aparte de lo sorprendente que me ha parecido el guion y como da una vuelta de tuerca al género de los super espías, si algo tiene Matthew Vaughn es que siempre intenta crear unas escenas de acción son elementos novedosos. Y Argylle no es una excepción. La primera escena en el tren, el patinaje sobre «hielo» y sobre todo la escena de los botes de humo me han parecido unos momentazos super chulos que muestran lo importante de tener creadores que no se conformen con ir a lo seguro.

El reparto creo que abrazan el over-the-top y la locura absurda y transmiten que se lo han pasado genial rodando la película. De Sam Rockwell tenía claro que puede hacer comedia sin problema, pero me ha gustado la sorpresa de ver a Bryce Dallas Howard, Bryan Cranston y Catherine O’Hara abrazar los giros locos que les suceden a sus personajes. Esto para mi es otro de los éxitos que Vaughn consigue con Argylle, al tener un reparte de grandes estrellas, algunos con papeles super cortos que apenas son cameos, que está super entregado.

Me llama la atención que Argylle comparte ciertos elementos comunes con Citadel, la serie producida por los hermanos Russo para Prime Video. Y aparte de error de casting y la nula química entre Richard Madden y Priyanka Chopra Jonas, quizá el principal problema de esa serie de super espías es precisamente que se tomaba a si misma demasiado en serio. Aunque igual la comparación es injusta, Argylle acierta completamente en ambos aspectos, consiguiendo una experiencia super chula.

Dicho esto, Argylle no es ni mucho menos redonda. Una cosa con la que no he conectado nada es la selección de canciones durante las escenas de acción. Incluso aceptando el tono humorístico, creo que no pegaban con las imágenes y han dado un feeling poco adecuado. La escena de los botes de humo es la única en la que creo que la música ayuda, pero en el resto creo que se han equivocado completamente. Hablando de las escenas de acción, sobre todo en la primera escena del tren Vaughn se le va un poco la mano con la originalidad al mezclar lo que sucede en el mundo real con Sam Rockwell con la imaginación de Bryce Dallas Howard pensando que «su» Argylle Cavill es el que la está salvando. En ciertos momentos «menos es más» es una buena idea, pero Vaughn aplica justo lo contrario. Cosa que no es sólo en esta escena sino en toda la película.

Se ha criticado mucho en medios especializados los efectos especiales de Argylle. Diría que no son tan malos. Es más, por ejemplo hay un par de momentos super exagerados en el prólogo de la película, uno con Dua Lipa escapando en moto y luego Cavill persiguiéndola por los tejados. En ambas el CGI se nota un montón, pero hablamos que esa escena tiene lugar en el mundo de los libros que no es el mundo real, de forma que este elemento de los efectos especiales ayuda a transmitir la idea de irrealidad que necesitaba la escena, sumando además el over-the-top super loco y desprejuiciado.

Por no dejar nada en el tintero, también tengo que reconocer que me ha gustado mucho el papel de Bryce Dallas Howard en la parte de escritora asustada, pero no me la he creído en lo demás. Dicho esto, su vena cómica y su química con Sam Rockwell me han parecido estupendas. Y a todo esto, en la promoción de Argylle juega un papel muy importante el gato de Elly, que les acompaña durante gran parte de la película. Sin embargo, esto acaba siendo un elemento totalmente accesorio más allá de algún momento cómico, algo que posiblemente pueda provocar cierta perplejidad en algún espectadores.

Argylle me ha gustado mucho y la recomiendo sin duda. Eso si, el disfrute depende en gran medida que la veas con el estado mental adecuado. Me flipa que productores y directores como Vaughn se haya atrevido a lanzarse sin red con esta película tan loca y original que había muchas posibilidades que no conectara con el público mainstream, empezando por ejemplo con quienes quisieran ver a Henry Cavill en modo «puto amo». Espero que a pesar del traspiés en la taquilla de esta película Vaughn pueda seguir contando con la suficiente libertad creativa para seguir haciendo sus películas del modo en que las quiera, empezando por Kingsman 3, que en algún momento de este 2024 debería empezar a rodar.

Por cierto, la escena entre los créditos es un poco una chorrada que no creo que vaya a tener continuidad, pero que hace gracia. Esto me recuerda que los 200 millones que Apple pagó por Argylle no es el presupuesto sino al opción de distribuir posibles películas futuras de esta nueva franquicia, unas películas que ya veremos si llegan a realizarse.

Comparto el trailer de la película:

Argylle es una comedia de acción super divertida que consiguió sorprenderme en varios momentos y tenerme con la sonrisa en la cara durante todo el visionado. Objetivo cumplido.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Cuando acecha la maldad de Demián Rugna

Descubrir que la película argentina Cuando acecha la maldad del director Demián Rugna había ganado el premio a Mejor Película del pasado festival de Sitges me animó a verla.

PUNTUACIÓN: 7/10

En un pueblo remoto, dos hermanos descubren a un hombre infectado por fuerzas malignas que está a punto de dar a luz a un demonio. Desesperados por evitar la entrada del Mal a su pacífico mundo, los hermanos descubrirán la terrible verdad: es demasiado tarde. (FILMAFFINITY)

Demián Rugna (1979) es un director y guionista de cine argentino especializado en el terror. En 2005, y tras realizar numerosos cortometrajes dentro del género, escribe el guion original de la película La muerte sabe tu nombre. En 2007 dirige su primer largometraje, basado en uno de sus cortometrajes homónimos La última entrada. En 2008 escribió el guion original de Ellos quieren mis ojos. Su segunda película como director fue ¡Malditos Sean!, coescrita y codirigida con Fabián Forte, fue estrenada comercialmente en salas nacionales en el año 2013. En 2016 y 2017 se estrenaron No sabés con quién estás hablando y Aterrados. En 2022 Rugna participa en el proyecto Hispanos satánicos, una antología de relatos de terror de varios directores latinoamericanos, con su relato titulado Yo también lo vi.

En 2021, el guión de Cuando acecha la maldad ganó el segundo premio en el Sitges Pitchbox, un evento internacional organizado por Filmarket Hub y el 56º Festival de Cine de Sitges. La película está producida por Shudder y La Puerta Roja. Rugna escribe el guion de esta película de 100 minutos de duración, que cuenta con fotografía de Mariano Suárez, montaje de Lionel Cornistein y música de Pablo Fuu. Como comentaba al comienzo, la película ganó el premio a Mejor Película en el pasado festival de Sitges.

En el reparto encontramos a Ezequiel Rodríguez y Demián Salomón como los hermanos Pedro y Jaime «Jimi» Yazurlo, Silvina Sabater como Mirtha, Luis Ziembrowski como Armando Ruiz, Marcelo Michinaux como Santino Yazurlo, Emilio Vodanovich como Jair Yazurlo, Virginia Garófalo como Sabrina, Paula Rubinsztein como Sara, Lucrecia Nirón Talazac como Vicky e Isabel Quinteros como María Elena Gómez.

Para comentar los aspectos positivos y negativos tengo que comentar CON SPOILERS. Seguid leyendo bajo vuestra responsabilidad.

Cuando acecha la maldad me parece una película super interesante que muestra el terror de posesiones infernales desde una óptica argentina que me ha parecido muy original. Empezando por la idea que un poseído va a acabar dando a luz a un demonio físico en la Tierra (con forma de niño), algo que no recuerdo haber visto en el cine de terror americano recientemente. Otra idea original es que no se puede matar a un poseído por medios convencionales porque eso solo ayuda a extender más rápidamente el mal por todos lados, algo que resultará una de las claves de la película.

También me gusta que la clave de la película. No es que acabe mal, sino que los protagonistas acaban descubriendo que no tenían ninguna oportunidad para empezar. Los finales negativos no son tan habituales en el género de terror, dejando si acaso un final ambiguo con susto final para dejar claro que la amenaza que pensábamos vencida en realidad no lo estaba. (Y así se deja abierta la posibilidad de una secuela). La idea de la inevitabilidad de la victoria del mal me gusta mucho, y consiguen que el final de la película sea bastante redondo.

La película consigue transmitir una atmósfera malsana perfecta, empezando por el gordo y supurante Uriel, un hombre poseído desde hace años que es una pústula pringosa asquerosa convertida en una mole de pus y enfermedad. Además, la película tiene dos muertes super impactantes en su primera mitad que me dejaron muy tocado. El suicidio de la mujer embarazada clavándose ella misma un hacha en la cabeza es un momento muy heavy, pero mucho más duro resulta el ataque del perro a la niña pequeña.

Aunque ahora comento las cosas que no me han gustado, en general creo que Cuando acecha la maldad es una película de terror bastante meritoria. Dicho esto, que esta película ganara el premio de Sitges a mejor película me sugiere que el nivel el año pasado debió ser bastante bajo.

Dentro que la película me ha gustado a nivel general, hay varios aspectos con los que no he conectado. Empezando porque el acento argentino se me hizo muy complicado de entender, con varias escenas en que no tenía ni idea lo que estaban comentando, aunque obviamente el sentido general de la acción estaba clara.

He comentado que me gusta la premisa que parece desprenderse sobre que estaban condenados desde el principio, pero en realidad estamos ante un caso de «gente tonta haciendo tonterías». Incluso entendiendo que los personajes están sometidos a mucha tensión, vemos que los hermanos protagonistas, sobre todo Pedro el mayor, no dejan de tomar todas las decisiones erróneas posibles todo el rato. De forma que en realidad sí hubieran podido vencer, entendiendo esa victoria como impedir el nacimiento del demonio. Aunque el mal si se ha extendido por la comarca, y ese elemento está ambiguo toda la película. Empezando por el traslado del poseído con la furgoneta, que se supone es el detonante de la extensión del mal. O la visita de Pedro a casa de su ex-mujer. Y así todo el rato.

Hay otro elemento que no me ha cuadrado y es que en realidad todo es un «porque si» detrás de otro. Algunos realmente groseros, como cuando el enfermo super gordo Uriel desaparece del maletero porque patatas. En esta película todo vale en lo referido a la forma en que la maldad demoniaca se extiende. Porque a veces parece que el mal posee a una persona concreta por contacto y durante ese momento sólo puede actuar en él, pero la posesión de la cabra por ejemplo lo desmiente. O ver a los niños en la escena final en la escuela poseídos todos a la vez. La película opta por el «porque si» y es algo que me molesta un poco. Por ejemplo cuando dicen que el niño autista puede crear una cárcel para el demonio debido a su mente particular, pero luego le utiliza sin problemas y hace que se comporte como un niño normal. Todo el rato dice una cosa y la contraria, y no me gusta cuando la historia no es coherente con las normas que ha marcado previamente.

Y tampoco me queda claro cual es el plan de los protagonistas. A nivel general está claro que es impedir el nacimiento del demonio, claro. Pero la ejecución la encuentro bastante deficiente, conectando además con la idea de «gente tonta haciendo tonterías» que comentaba antes. Aparte que Uriel está vivo y se suponía que la muerte era lo que provocaba la expansión del mal. Si hubieran impedido el nacimiento del demonio, ¿Qué hubiera pasado con todos los poseídos? Es algo que queda tan ambiguo que no se si lo llegaron a pensar siquiera.

Tengo que comentar además que el final no acaba de ser tan impactante como las dos muertes que comentaba antes, con un moñeco que no funciona en el climax final. Que los mejores (peores) momentos de la película estén en la primera mitad tampoco ayuda a que el visionado me dejara con las mejores sensaciones.

En todo caso, la película tiene una duración de 100 minutos, y en realidad me tuvieron en tensión todo el rato y me ha hecho pasar un buen mal rato. No creo que sea una mala película incluso pensando en los elementos que no me han funcionado.

Comparto el trailer de la película:

Cuando acecha la maldad me ha parecido interesante dentro que muchas cosas no tienen sentido. Pero no me arrepiento de haberla visto.

PUNTUACIÓN: 7/10

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