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Crítica de Los asesinos de la luna de Martin Scorsese

4 años después de El irlandés nos llega la nueva película de Martin Scorsese Los asesinos de la luna, película basada en hechos reales protagonizada por Leonardo DiCaprio y Robert De Niro que hay que ver en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 8/10

Cuando se descubre petróleo en la Oklahoma de los años 20, bajo las tierras de la nación Osage, sus pobladores son asesinados uno a uno hasta que el FBI interviene para resolver los crímenes. (FILMAFFINITY)

Los asesinos de la luna supone la décima colaboración de Robert de Niro y Martin Scorsese, y la sexta de Scorsese con Leonardo DiCaprio. Scorsese coescribió el guion junto a Eric Roth, adaptando el libro homónimo de 2017 de David Grann. La película de 206 minutos de duración ha sido producida por Apple Original Films, que ha puesto encima de la mesa 200 millones de dólares, un presupuesto imposible, para que el director llevara su visión a buen término. Scorsese también se trajo a Robbie Robertson para que realizara la música de la película, lo que supuso su undécima colaboración antes que Robertson falleciera hace unos pocos meses. Thelma Schoonmaker en el montaje es otra habitual del cine de Scorsese, como también Rodrigo Prieto como director de fotografía. El rodaje tuvo lugar en Osage County y Washington County, los lugares donde tuvieron lugar los sucesos contados en la película, entre la primavera y el otoño de 2021.

En el reparto tenemos a Leonardo DiCaprio como Ernest Burkhart, Robert De Niro como William King Hale, el tío de Ernest e instigador de los crímenes. Lily Gladstone como Mollie Burkhart, la esposa nativa americana de Ernest, Jesse Plemons como Tom White, un agente del FBI que investiga los asesinatos, Tantoo Cardinal como Lizzie Q, la madre de Mollie y Scott Shepherd como Byron Burkhart, hermano de Ernest, completan los papeles principales. También en pequeños papeles encontramos a John Lithgow como el fiscal Peter Leaward, Brendan Fraser como W. S. Hamilton, el abogado de Hale, y al propio Scorsese.

Fui a ver Los asesinos de la luna con cierto reparo, teniendo en cuenta que El irlandés no me acabó de funcionar y que la duración de casi tres horas y media me parecía una exageración. Sin embargo, la película me ha gustado mucho, la interpretación de DiCaprio me parece magistral y no se me hizo larga, excepto la parte final con el juicio. En general me ha parecido una película estupenda, aunque alejada de las obras maestras del director. Lo cual en realidad no supone ningún problema. Como ya comenté hace unas semanas sobre Woody Allen, incluso sus malas películas son mejores que el 90% del cine mainstream americano, y ni Golpe de suerte ni esta Los asesinos de la luna son en absoluto malas, más bien al contrario. Desde luego, poder ver películas de estos maestros en pantalla grande es un lujo que los amantes del buen cine tenemos que aprovechar mientras tengamos la oportunidad.

Entrando al fondo de la película, Scorsese vuelve a convertirse en cronista de los males de sociedad americana aprovechando un drama que sucedió en la vida real, mostrando a malas personas haciendo cosas terribles con la complicidad de una sociedad que seguro consintió y ayudó, y que en el mejor casos simplemente decidió mirar hacia otro lado. La historia nace a partir del descubrimiento de petróleo en los terrenos de los nativos americanos Osage, en Oklahoma. Esta tribu fue trasladada desde otras ubicaciones y vivía en una de las tierras más pobres de los Estados Unidos, hasta el descubrimiento del oro negro. A partir de ahí se formó un ecosistema de gente pobre y sencilla abrumada por convertirse en millonarios de la noche a la mañana, y especuladores, buscavidas y aprovechados que quisieron quedarse con el dinero de estos nuevos ricos. Todo ello dentro de una sociedad racista y extremadamente violenta en la que los asesinos y los poderosos solían salirse con la suya.

La historia empieza con la llegada de Ernest Burkhart (Leonardo DiCaprio) al condado tras haber combatido en la primera Guerra Mundial. Burkhart, un hombre simple con pocas luces al que le gusta el dinero y las mujeres, sigue el consejo de su tío King (Robert De Niro) para cortejar a Mollie (Lily Gladstone), una «pura sangre» Osage propietaria con su madre y sus hermanas de un porcentaje importante de terrenos de la reserva. Tras casarse con ella, veremos cómo King y Burkhart se irán desembarazando de los miembros de su familia, dado que en caso de muerte, el marido se quedaría con todo.

En la parte de crítica social me encanta que Scorsese muestre hechos terribles sin tono moralizante, dado que cualquier persona normal que vea la película puede entender por si misma que son crímenes tremendos. Aparte de los crímenes en si, es acojonante la forma en que vemos como muchos indios fueron asesinados sin que ni siquiera se investigaran los crímenes. Y cómo se formó un ecosistema parasitario en el condado planteado para dejar sin blanca a los Osage a partir de precios abusivos y productos de lujo para la época como los coches o la ropa exclusiva. El racismo de la sociedad y cómo todos ganaban aprovechándose del dinero de los Osages me resulta tremendo. Pero también merece la pena comentar el propio racismo de los Osages que miraban mal a los blancos que se casaban con sus mujeres. Por no hablar de unas mujeres que sabían que la mayoría de esos hombres se acercaban a ellas por su dinero y se casaban con ellos igual. Hay tantos matices y tantos grises en esta historia que me parece una pasada super interesante que consiguió mantenerme interesado durante casi todo el metraje.

En este contexto, Leonardo DiCaprio está increíble. Él está presente en ¿el 85% del metraje? y crea un personaje alucinante, un pueblerino con pocas luces que igual no es realmente malvado, pero es un ignorante egoísta sin escrúpulos que parece no se da cuenta de la consecuencia de sus actos, y es utilizado por su tío sin darse cuenta de ello. O sabiéndolo, tampoco opone ninguna resistencia. Escuchar a DiCaprio en la V.O. fue una pasada, porque adquiere un acento de paleto redneck perfecto, y compone una interpretación mágica con muy poco, de manera muy minimalista pero que consigue transmitir un montón. Un marido que ama a su mujer pero al mismo tiempo está matándola poco a poco. Terrible. Y una interpretación mágica que sostiene la película.

Robert De Niro como su tío King es el verdadero mal de la película. Y su personajes es muy interesante porque simboliza lo peor de la sociedad, todas esas personas que se creen con derecho a robar, matar y hacer lo que quieran y que sin embargo realmente piensan que son una buena persona. Es acojonante como vende «inevitable» una muerte cuando es él el que planea su muerte y sin su intervención esa persona viviría muchos más años. De Niro borda este papel de hombre que se cree honorable y es el mal hecho hombre. Su personaje de hombre adinerado «pilar de la comunidad» conecta con muchos poderosos que se han creído que pueden salirse con la suya, como históricamente ha sucedido en la historia de los Estados Unidos. Algo que sucedió con la complicidad de los estamentos sociales y económicos, como en este caso los médicos que ayudaban a envenenar a nativos americanos, el sheriff que no investigaba los asesinatos, el párroco, los banqueros y los empresarios del petróleo que en el fondo quieren quedarse con los bienes de los Osages, dado que unos salvajes como ellos no los merecían. (Notad el racismo de ese razonamiento).

Había leído que Lily Gladstone como Mollie Burkhart, la esposa nativa americana de Ernest, realizaba una interpretación memorable, y estando muy bien la veo la menos buena de los tres protagonistas. Y la verdad es que su personaje no era sencillo al ser una mujer que apenas habla y que todo lo tiene que transmitir mediante comunicación no verbal. Al es un personaje estoico y luego enfermo, es complicado para el espectador meterse en su cabeza, empezando por sus razones para casarse con alguien que ella sabe que está con ella sólo por su dinero. Sin embargo, en el momento clave de la película no necesita verbalizar que por fin se ha dado cuenta que su marido la mintió, dándonos un momento muy potente sin decir una palabra.

Scorsese ha contado con un presupuesto loquísimo de 200 millones de dólares. Y diría que lo ha usado a su gusto, con elementos como la construcción del pueblo de 1915 con casas todas de maderas típicas de finales del far-west, con vías del tren y locomotoras incluidas. Si Apple está contenta con haberse gastado ese dineral para ganar el prestigio que una película de Scorsese lleva consigo, nosotros como espectadores tenemos que estarlo más porque esta película exista.

Aparte de esto, la verdad es que técnicamente la película es una pasada. Empezando por la fotografía, que nos da imágenes super potentes. También el ritmo de la película me gusta, consiguiendo mediante el montaje que el drama que estamos viviendo se sienta con toda su crudeza. El vestuario fue realizado por nativas americanas que aseguraron que las osages fueran 100% reales conforme a cómo vestían en esa época. Y la música la vi muy acertada también.

Dentro que es una película que me ha gustado mucho, creo que la ¿ultima media hora? con la llegada del FBI y sobre todo con el juicio el ritmo decae algo y la película se me empezó a hacer un poco más larga de la cuenta. Pero eso no quita para que la película me dejara con buen sabor de boca.

Por cierto, entendiendo que la historia real que David Grann adaptó en su libro es la que es, también resulta curioso que una película planteada para mostrar el racismo sistémico de la sociedad americana al final muestra que los malos fueron cogidos y condenados. De alguna manera podría entenderse que incluso a pesar de todo, la sociedad americana tiene sus contrapesos. Pero entonces recuerdo que los osahes tuvieron que pagar 20.000 dólares para que el gobierno federal mandara a agentes del FBI a investigar. Buff, que turbio todo.

Por todo lo anterior entenderás que te recomiendo que si puedes, vayas a ver la películas en el cine, incluso a pesar de su duración. Vale la pena.

Comparto el trailer de la película:

Los asesinos de la luna es una muy buena película de Martin Scorsese que merece ser vista en pantalla grande, a pesar que su duración seguro echa para atrás a más de uno.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Wes Anderson adapta los cuentos de Roald Dahl en Netflix

Gracias a Netflix he podido ver la adaptación que el inclasificable Wes Anderson realiza de varios cuentos e historias cortas de Roald Dahl, realizado con un reparto estelar en cuatro cortometrajes.

Si hablamos de cine de autor que muestra una visión única de la vida, Wes Anderson (Texas, 1969) es uno de los nombres que automáticamente vienen a la cabeza. Director, guionista, productor y actor estadounidense, es conocido por sus películas Ladrón que roba a un ladrón (1996), Academia Rushmore (1998), The Royal Tenenbaums (2001), Vida acuática (2004), Viaje a Darjeeling (2007), Fantástico Sr. Fox (2009), Moonrise Kingdom (2012), El Gran Hotel Budapest (2014), Isla de Perros (2018) y La crónica francesa (2021) y este año, Asteroid City.

Anderson fue nominado al Premio Oscar en las categorías de mejor guion original por The Royal Tenenbaums, Moonrise Kingdom y The Grand Budapest Hotel. Además, tanto Fantastic Mr. Fox como Isle of Dogs fueron nominadas en la categoría de Mejor película animada. Durante su carrera ha ganados un Globo de Oro, el Oso de Plata de la Berlinale o un Premio Bafta a Mejor guion original.

La producción por parte de Netflix de estos cortometrajes tiene su explicación a partir de la compra por parte de la compañía de streaming de la Roald Dahl Story Company por 686 millones de dólares (500 millones de libras) en 2021, buscando además tener acceso prioritario a los siguientes proyectos de Anderson, un enamorado de la obra del escritor inglés. A continuación repaso brevemente cada uno de estos cortometrajes.

La maravillosa historia de Henry Sugar

Una historia de Roald Dahl sobre un hombre rico que se entera de la existencia de un gurú que puede ver sin usar los ojos y se propone dominar esa habilidad para hacer trampas en el juego. (FILMAFFINITY)

Este cortometraje de 41 minutos cuenta con guion y dirección de Anderson, basado en el cuento de 1977 «La maravillosa historia de Henry Sugar» de Roald Dahl. Se trata de la segunda adaptación cinematográfica de una obra de Dahl dirigida por Anderson, tras Fantastic Mr. Fox (2009). El corto cuenta además de fotografía de Robert Yeoman, montaje de Barney Pilling y Andrew Weisblum.

En el reparto encontramos a Benedict Cumberbatch como Henry Sugar / Max Engelman, Ralph Fiennes como Roald Dahl / El Policía, Dev Patel como Dr. Chatterjee / John Winston, Ben Kingsley como Imdad Khan / El Repartidor, Richard Ayoade como Dr. Marshall / El Gran Yogui y David Gant como Croupier del Casino.

Este cuento de Roald Dahl se ajusta como anillo al dedo de los gustos narrativos de Anderson, al tratarse de un cuento en el que encontramos una historia dentro de una historia dentro de otra historia. En positivo, el cortometraje tiene la perfección estética esperable en una obra de Anderson, con una puesta en escena teatral con escenarios que cambian a la vista del espectador para llevarnos de una escena a otra.

Tener a un reparto con Benedict Cumberbatch, Ralph Fiennes, Dev Patel y Ben Kingsley me parece una pasada. El rodaje de los diferentes cortometrajes se realizó en Londres, por lo que entiendo que el rodaje no les supuso ningún trastorno, más bien al revés, al estar cerca de sus domicilios. Estos actores tienen la presencia esperable en ellos, si bien los personajes que interpretan están super acartonados y limitan tremendamente sus posibilidades.

Esto me lleva al problema principal que tengo con la adaptación de Anderson de estos cuentos. Y es que Anderson es literal en la adaptación, haciendo que los actores sean los narradores del cuento, mirando hacia la cámara y utilizando una voz neutra expresada a gran velocidad para contar la historia. Esto provoca que todo se sienta super frío, y además enfatiza el elemento falso y teatral de todo. Si los actores se expresaran con un tono más normal habría una cierta empatía, pero Anderson claramente busca enfatizar esa sensación de frialdad y de lejanía respecto al espectador.

Si a todo esto le sumamos una historia de Dahl que cuenta una historia que no es ni buena ni mala sino que simplemente sucede, me queda una sensación de maravilla en lo estético pero con una historia que me ha dejado frío y casi diría que desaprovecha a los enormes actores que trabajan con Anderson.

Veneno

Cuando una serpiente venenosa se desliza por el estómago de un inglés en la India, su socio y un médico corren para salvarle.

Veneno es un cuento de Dahl de 1950. El corto de 17 minutos tiene a Robert Yeoman como director de fotografía, y está protagonizado por Benedict Cumberbatch, Ralph Fiennes, Dev Patel y Ben Kingsley.

Este cuento de Dahl tiene un toque de humor negro que me ha hecho bastante gracia, al tener a un Benedict Cumberbatch inmóvil en una cama obligando a hacer al resto de personajes un montón de peripecias para intentar quitarle del pijama una serpiente super venenosa que él afirma le ha entrado mientras dormía. Las diferentes acciones son infructuosas, por lo que la resolución es plantearse si no se lo habrá imaginado todo.

Otro elemento que me gustó es la duración de apenas 17 minutos, dado que la historia era más bien una peripecia entretenida pero que no da más de si. En todo caso, estamos ante una historia prácticamente contada en una localización, cosa que ayuda a la sensación teatral del conjunto. Con el reparto de excepción que tiene esta historia, este corto queda como una anécdota peculiar, más un divertimento para los actores que una historia profunda con una moraleja potente, cosa que no existe. Y a veces, esa falta de pretensiones es más que suficiente para proporcionar un buen entretenimiento. Pero al mismo tiempo diría que este es el corto que menos me ha gustado de esta colección.

El cisne

Dos abusones tan corpulentos como cretinos acosan sin piedad a un niño brillante y bajito. Adaptación del relato homónimo de Roald Dahl.

El Cisne es un cortometraje de 17 minutos con guion y dirección de Anderson adaptando el cuento de Dahl de 1977. El corto está protagonizado por Rupert Friend, Ralph Fiennes y Asa Jennings, y cuenta con la fotografía de Roman Coppola, hijo de Francis Ford Coppola y que ya ha trabajado con Anderson en Asteroid city.

Este corto también me ha resultado sorprendente, al contar la historia de unos bullies que torturan a un chaval cuyo único pecado es ser inteligente y llevar gafas. Las acciones de los abusones son terribles, pero de alguna manera quedan amortiguadas por la narración fría que Anderson plantea para todos los cortos. La acción se produce en la campiña británica, y el diseño de producción elegido resalta el elemento teatral con campos de trigo de quita y pon, al igual que unas vías de tren y un lago. Dentro de lo tremendo de las acciones de los abusones, el final que Roald Dahl planteó para esta historia me gustó mucho, al irse por una idea fantástica que rompe con lo visto hasta ese momento, dejando al espectador con buen sabor de boca ante un final super redondo.

El desratizador

En un pueblo inglés, un reportero y un mecánico escuchan a un cazador de ratas explicar su astuto plan para burlar a su presa.

The ratcatcher es una cuento de Dahl de 1953. El corto de 17 minutos tiene a Robert Yeoman como director de fotografía, y está protagonizado por Ralph Fiennes, Rupert Friend y Richard Ayoade.

Ralph Fiennes realiza una estupenda interpretación de este desratizador que tiene muchas similitudes con las propias ratas que tiene que exterminar. Y en este último cuento de Dahl tenemos otra vez una historia con un estupendo humor negro al conocer a este especialista que llega a un pueblo para realizar un trabajo y acaba marchándose de ese pueblo sin haber hecho pero habiendo ganado dinero igualmente.

En este corto Anderson plantea de nuevo casi una única localización, dejando clara la vocación teatral de estas historias. El elemento diferenciador en este claro sería los efectos especiales para la creación de las ratas. Unas ratas que lucen geniales sin ser realistas, usando un tipo de animación que me recordó el de otras obras previas suyas como Fantastic Mr. Fox o Isle of Dogs. Al ser un corto de apenas 17 minutos la historia va al grano, y gracias a lo sorprendente de la caracterización de Fiennes me ha tenido fascinado de principio a fin.

En resumen, me alegra haber visto estos cortometrajes en Netflix, incluso sea para decir que están bien sin más. Entre otros motivos porque los cuentos de Dahl son los que son y tampoco se las puede exigir cosas que no son. En todo caso, creo que son unos cortos sorprendentes e imaginativos que gustarán a la legión de seguidores del director. La propia existencia de estos cortos que son unos contenidos super minoritarios de nicho justifica la existencia de Netflix y en general de los canales de streaming, que deberían ofrecer no productos homogeneizados buscando un público masivo, sino un producto más especializado para conectar con públicos de todas las sensibilidades. Critico mucho a Netflix por sus contenidos mediocres, pero en este caso, no puedo más que estar agradecido de su existencia.

Comparto el trailer de La maravillosa historia de Henry Sugar:

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Sound of Freedom de Alejandro Monteverde

Tenía muchas ganas de ver Sound of Freedom, la película del director mexicano Alejandro Monteverde y protagonizada por Jim Caviezel sobre la trata de niños que ha supuesto uno de los mayores éxitos de taquilla en los Estados Unidos de este 2023. Y me ha gustado mucho.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Narra la historia de Tim Ballard, un ex Agente de Seguridad Nacional de Estados Unidos que dejó su trabajo para dedicar su vida, sumergiéndose en el submundo del tráfico de personas a lo largo de Latinoamérica, a intentar salvar las vidas de cientos de niños. (FILMAFFINITY)

José Alejandro Gómez Monteverde (1977) es un director de cine mexicano. Su primera película, Bella, obtuvo el primer premio en el Festival Internacional de Cine de Toronto de 2006 al ganar el «People’s Choice Award». En 2015 dirigió Little boy, película ambientada en la 2ª Guerra Mundial.

Sound of Freedom se inspira en el trabajo de Tim Ballard, el fundador de Operation Underground Railroad (O.U.R.), una organización sin ánimo de lucro contra la trata de personas. Monteverde empezó a trabajar en el guion en 2015, en el que también aparece acreditado Rod Barr. La película producida por 20th Century Fox se rodó en 2018, con fotografía de Gorka Gómez y Andreu Aec, montaje de Brian Scofield y música de Javier Navarrete. Pero cuando el estudio fue comprado por Walt Disney Company la película fue desechada, cancelando su estreno. Posteriormente, los cineastas pudieron comprar los derechos de distribución al estudio.

Eduardo Verástegui, productor de la película, se puso en contacto con Angel Studios para obtener los derechos de estreno. Angel presentó la película a un grupo online de 100.000 inversores en sus proyectos anteriores llamado Angel Guild, que le dio el «sí» en cuestión de días. En 2023, Angel utilizó el equity crowdfunding para recaudar los fondos necesarios para distribuir y comercializar la película, alcanzando el objetivo de 5 millones de dólares en dos semanas. También animaron a los espectadores a «devolver el favor» para permitir que personas que de otro modo no podrían ver la película la vieran gratis en los cines. Con un presupuesto de apenas 14 millones de dólares, la película finalmente se estrenó el 4 de julio y ha recaudado sólo en Estados Unidos más de 230. Un éxito sin paliativos.

En el reparto encontramos a Jim Caviezel como Tim Ballard, Mira Sorvino como Katherine Ballard, Bill Camp como Vampiro, Eduardo Verástegui, productor de la película, como Paul, Javier Godino como Jorge, José Zúñiga como Roberto y Kurt Fuller como Frost.

Alejándonos de la polémica que ha rodeado no tanto a la película sino a los profesionales implicados en su realización, lo primero que se me ocurre es que Sound of Freedom es una buena película, con un buen guion, buenas interpretaciones y cumpliendo su objetivo como denuncia del terrible mundo del tráfico de niños con ánimo sexual, una realidad inimaginable para cualquier persona normal que sin embargo es una dolorosa normalidad en muchos puntos del mundo.

La película empieza mostrando imágenes reales de raptos de niños mediante motos o coches en los que desalmados cogen a niños y los alejan de sus familias. Estas imágenes verídicas ponen los pelos de punta, apoyado por el drama que pone en marcha la película, el secuestro en Honduras de los dos hijos de Roberto, Miguel y Rocío, raptados por una asquerosa que les engañó con un anuncio de que Rocío podía tener futuro como cantante infantil. Mientras tanto, en Estados Unidos, el protagonista Tim Ballard es un agente del gobierno que detiene pederastas en posesión de pornografía infantil. La clave viene cuando un compañero le dice a Ballard que detienen a los pederastas pero nunca consiguen salvar a los niños esclavos, con lo que el drama en realidad nunca termina. Siguiendo el hilo de la última detención, Ballard consigue detener a un pederasta que tenía en su poder al pequeño Miguel. Tras salvarle, Ballard pone su vista en intentar salvar a Rocío, su hermana, que se encuentra en Colombia.

La película tiene una duración de 130 minutos y en ningún momento se hace larga dado que asistimos con interés a la aventura de Ballard en Colombia para engañar a las mafias de trata de niños para rescatar a la mayor cantidad de niños posibles. El viaje resulta emocionante y lleno de tensión, al no tener claro que pueda tener éxito, llevando a Ballard hasta territorios controlados por la guerrilla donde la policía y el ejército colombiano no pueden actuar, lo que añade un plus de peligrosidad en el que no sabes cómo va a terminar todo. Lógicamente, al ser una historia inspirada en hechos reales y sabiendo que Ballard sigue con vida en la actualidad intuyes que todo va a acabar bien. El final con la alegría de los niños rescatados, ese es «the sound of freedon», da un final alegre y optimista, pero la triste realidad es que unas detenciones puntuales no paran un negocio que da millones de beneficio cada año.

Jim Caviezel es un buen protagonista que aunque en general realiza una interpretación estoica, consigue transmitir el horror que cualquier persona normal sentiría al ver algunas imágenes terribles de pornografía infantil. Su personaje simboliza al clásico héroe americano que es una persona normal que actúa cuando ve una injusticia a su alrededor que parece que a nadie más le importa. En ese sentido, que exista esta película que denuncia la trata infantil ya es un hecho positivo que debería ser celebrado por todos, independientemente de su adscripción política. Obviamente no ha sido el caso.

Junto a Caviezel tenemos a Mira Sorvino como la mujer de Ballard, un papel con apenas unos segundos en pantalla, pero que encuentro importante porque Sorvino fue una actriz marginada en Hollywood al no ceder al chantaje sexual de Weinstein, por lo que hay que alegrarse que siga teniendo una carrera aunque sea con papeles en producciones pequeñas como esta. José Zúñiga como Roberto, el padre de los niños secuestrados, ofrece también una potente interpretación, porque cualquiera que tengamos hijos y pensamos cómo nos sentiríamos si esto le pasara a nuestro hijo tenemos claro que sería como una muerte en vida. En lo relativo a dolor y emoción, la película va más que servida.

El secundario que realiza la mejor interpretación de la película es Bill Camp como Vampiro, un antiguo narco que ayuda a niños robados tras tener una epifanía después de pasar una noche con una menor, en la que conoció la oscuridad del ser humano. Una oscuridad que también estaba en su interior. Vampiro es un criminal que ha realizado actos terribles pero que busca redimirse, mostrando a una persona llena de contradicciones que le hacen completamente humano. Esta búsqueda de la redención es algo que los abogados de la cancelación niegan a cualquiera que sea objeto de su juicio moral en el mundo del entretenimiento.

Otra cosa que me ha gustado mucho de la película es que hay un montón de dolor y emoción, pero todo está mostrado desde el más escrupuloso respeto y tacto, evitando mostrar escenas escabrosas. Algo que en realidad no es necesario, porque cualquiera con dos dedos de frente ya sabe lo que sucede tras una cortina que se cierra en una habitación en la que hay un niño o niña con un adulto. Ese respeto y delicadeza para mostrar un tema tan tremendo me parece que es otro de los hechos distintivos que han ayudado a que la película hay tenido el éxito en taquilla sobre todo en los Estados Unidos.

El tema de la trata de niños con propósitos sexuales no suele estar en ningún titular, ni existen muchas obras previas pensadas para denunciar la existencia de este mundo. Y en la película no existe nada remotamente partidista que pudiera no ser aceptado por demócratas o republicanos. De hecho, en cualquier película denuncia la crítica suele ser contra los poderosos en general que financian esta industria terrible, esto es lo normal que ha pasado toda la vida. No hay en Sound of Freedom nada que pueda ser interpretado como crítica evidente contra nadie, y por tanto la película no debería haber sufrido la polémica que sufrió en Estados Unidos. Polémica que no ha impedido el éxito monumental de taquilla, todo sea dicho.

Hablaba de la búsqueda de redención del personaje de Vampiro, uno de los personajes más interesantes de la película. Sin embargo, una parte de la crítica demócrata / liberal intentó crucificar la película para que no se viera únicamente por el hecho que Caviezel es una persona ultra religiosa y ultra conservadora. También el productor Eduardo Verástegui tiene vínculos con la derecha republicana, un pecado tremendo que provocó la salida en tromba de multitud de medio liberal contra la película tachándola de «ultraderechista». Fue tremendo leer titulares de esas fechas llamando a una película rodada en 2018 años antes que se produjera el asalto al Congreso de los Estados Unidos, calificar a Sound of Freedom como «la película de los seguidores de QAnon» y ser tachada de cercana a «Trump y a peligrosas teorías de la conspiración». A pesar que el contenido de Sound of Freemon no puede ser más apolítico y que la realidad de la existencia de este tráfico de niños es innegable.

El crowdfunding y el boca a boca ha convertido a Sound of Freedom en uno de los mayores éxitos de taquilla de 2023, y esto ha sucedido a pesar de los intentos de una prensa que se declara «liberal», pero no puede ser más reaccionaria, de boicotearla. Un mundo del entretenimiento que no acepta que trabaje gente que no comparte su ideario. Incluso a costa de una película super destacable con un tema universal que debería haber estado alejado de luchas partidistas. Esta visto que eso es un sueño imposible ahora mismo. O si no, que se lo digan a Woody Allen y la imposibilidad que sus últimas películas se estrenen en Estados Unidos.

En todo caso, si podéis no lo dudéis y animaros a ver esta película.

Comparto el trailer de este película:

Sound of Freedom es una película más que buena con una denuncia más que actual contra el terrible del tráfico de niños para usos sexuales, que debería ser recomendada por todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Los mercen4arios de Scott Waugh

Cuarta entrega de la franquicia de acción Los Mercenarios creada por Sylvester Stallone, que en esta ocasión ha sido dirigida por Scott Waugh. Una serie que no da más de si y se encuentra totalmente agotada.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Cuarta entrega de la saga de ‘Los mercenarios’. El veterano mercenario Barney “Esquizo” Ross (Sylvester Stallone) y su equipo de estrellas, formado por los hombres más duros (Jason Statham, Dolph Lundgren, 50 Cent, Megan Fox…), afrontan un nuevo desafío, en una trama cargada de acción. Para superarlo y salir airosos, deberán recurrir a su ingenio, experiencia y a la fuerza bruta que los caracteriza. (FILMAFFINITY)

Sylvester Stallone revolucionó en 2010 el cine de acción con Los Mercenarios, película en la que jugaba con el factor nostálgico al unir en un blockbuster a iconos del género de los 80, 90 y 2000 como Jason Statham, Jet Li, Dolph Lundgren, Randy Couture, Terry Crews, Mickey Rourke y Bruce Willis, incluyendo un cameo de Arnold Schwarzenegger. En 2012 llegó una inevitable y entretenidísima secuela que añadió al listado a Chuck Norris, Jean-Claude Van Damme y Scott Adkins entre otros. La decadencia llegó con la tercera parte de 2014, en la que la franquicia mostró que la fórmula se había agotado. En esta película pudimos ver a Antonio Banderas, Ronda Rousey, Glen Powell, Mel Gibson y Harrison Ford.

Para esta cuarta película, Stallone y el resto de productores has elegido a Scott Waugh como director. Waugh (1970) es un director de cine, productor, montador y antiguo doble de acción estadounidense especializado en cine de acción, con películas como Navy SWCC, Act of Valor, Need for Speed, Below: Miracle on the Mountain y Hidden Strike. Los mercen4rios cuenta con guión de Kurt Wimmer, Tad Daggerhart y Max Adams a partir de una historia de Spenser Cohen, Kurt Wimmer y Tad Daggerhart. La película de 105 minutos de duración ha contado con un presupuesto de 100 millones de dólares, y cuenta con fotografía de Tim Maurice-Jones, montaje de Michael J. Duthie y música de Guillaume Roussel. La película se ha rodado en Londres, Bulgaria y Grecia

En el reparto encontramos a Jason Statham como Lee Christmas, el experto en cuchillos del equipo. Sylvester Stallone como Barney Ross, el líder de los mercenarios. 50 Cent como Easy Day, un nuevo miembro del equipo. Megan Fox como Gina, una miembro de la CIA y exnovia de Christmas. Dolph Lundgren es Gunner Jensen, un miembro volátil del equipo deshecho por años de lucha contra el estrés y el abuso del alcohol. Tony Jaa como Decha, Iko Uwais como Suarto, el villano principal, Randy Couture como Toll Road, Jacob Scipio como Galan, Levy Tran como Lash y Andy García como Marsh completan el reparto.

Cuando uno decide ir a ver Los Mercen4arios ya sabe a lo que va. Yo lo tenía claro cuando aproveché la Fiesta del Cine para verla en pantalla grande. E intentando mirar el vaso medio lleno, esta película sería una serie B de videoclub de toda la vida donde las estrellas del cine de acción en horas bajas intentaban seguir ganándose la vida y los aficionados las disfrutábamos con todas sus macarradas y elementos absurdos. Si buscas como yo un entretenimiento ligero y acción sin complejos no demasiado bien rodada, en realidad esta película cumpliría con el mínimo exigible.

En otras ocasiones me he quejado de la tendencia a alargar las duraciones de las películas actuales complicando innecesariamente tramas que deberían ser más sencillas para hacer películas de más de 150 minutos. Los Mercen4rios NO es una de esas películas, al tener unos ajustados 100 minutos e ir totalmente al grano. De hecho, es que no se puede ser más sintética, al ser una película que literalmente tiene dos sets de acción, al presentar una primera misión que acaba en tragedia, a lo que sigue la persecución del villano que les lleva a un enorme barco carguero donde tendrá lugar toda la segunda mitad de la película.

En positivo diré también que me gusta Jason Staham como héroe de acción, así que no debería ponerle demasiados peros a tener una película en la que él realiza la mayoría de escenas y es responsable del mayor número de bajas. Por cierto, dentro de la simplicidad del conjunto, la película tuvo un giro inesperado al principio que me sorprendió bastante.

Y aquí se acaban las cosas buenas que puedo decir. A continuación entraré a comentar las cosas menos buenas CON spoilers. Seguid leyendo bajo vuestra responsabilidad.

La película es ridículamente simple. Decía que me gusta Jason Staham, pero que en una película de MERCENARIOS él haga el 95% de todo y el resto sean comparsas sin interés ni nada que hacer es un pecado absurdo y un error de concepto tremendo. Y tengo claro que 50 Cent, Randy Couture o Dolph Lundgren en el fondo no son nadie y su momento de rentabilizar la nostalgia está más que pasado. Pero sacarles para no hacer nada es tremendo. Al menos espero que el cheque haya cobrado haya sido bueno, y que no se lo gasten todo en cocaina y prostitutas.

Resulta un pecado tener en una película de acción a Tony Jaa (Ong-Bak) y a Iko Uwais (The Raid 1 y 2) y desaprovecharles de la forma que hacen en esta película. Y por supuesto sabemos que Staham tiene que ganar a Uwais porque Staham siempre gana, pero su pelea es una decepción. Decepción por culpa de una dirección inepta de Scott Waugh que mete la cámara siempre en medio, demasiado cerca, para que los combates y las coreografías no lleguen a verse nunca bien, contándolas siempre con un montaje lamentable. Joder, simplemente había que dejar la cámara fija a 3/4 metros y dejar que los luchadores asiáticos hicieran su magia. Pues no, era demasiado pedir.

A pesar de estar en el poster no recordaba que estaba Andy García en la película, y su aparición me sorprendió, Lo malo es que por la simplicidad del conjunto, sólo había una opción para el papel que interpretaba, por lo que no hubo ninguna sorpresa. Por cierto, Megan Fox también tiene derecho a ganarse la vida como pueda, pero se nota demasiado que ha sido contratado para llamar la atención de los pajilleros que la conocieron con Transformers hace más de 20 años, porque es otro personaje que literalmente no hace nada aparte de posar en alguna escena y marcar labios operados. Por cierto, mira que no soy pudoroso, pero en la última escena en la fiesta final tras ganar los buenos la hacen aparecer con una blusa o camiseta fina marcando los pezones que me dio vergüenza ajena.

Me enteré a última hora que Stallone salía poco en la película, y me sorprendió que le mataran en la primera misión que comentaba antes. En ese momento pensé que dada su edad y los problemas que hubo en la preproducción querría quitarse de en medio. Y en todo caso, seguro que Sly habría cobrado un cheque importante, así que me pareció bien el valor que mostraron al matar a alguien tan importante como él. Lástima que todo eso se fuera al traste con un ridículo giro final en el que Stallone estaba vivo y engañó a todo el mundo para sacar de las sombras al villano interpretado por Andy García. Un giro que es super ridículo absurdo y que muestra que el director y los productores en realidad fueron unos cobardes totales. Aparte, lo mejor de estas películas era la química que comparten Stallone y Staham, sobre todo porque todos los demás personajes son comparsas. En el momento en que eliminas a uno de la ecuación, la película se resiente.

Aunque son películas que no tienen nada que ver, me vuela la cabeza lo que Gareth Edwards hizo en The Creator con apenas 80 millones de dólares de presupuesto, y lo mucho que cantan los efectos de esta película teniendo en cuenta que su presupuesto es 20 millones mayor. Y ojo que tengo claro la película que iba a ver cuando entré en el cine, pero incluso con las expectativas bajas no puedo decir que sea un buena película, aceptando eso sí que en cierto sentido da lo que se espera de ella. Al menos, la vi durante la Fiesta del Cine y me salió barato.

Comparto el trailer de la película:

Los mercen4rios no dan más de si. Una pena.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de Golpe de suerte de Woody Allen

A sus 87 años Woody Allen estrena su película número 50, Golpe de suerte, rodada y producida en Francia, y que supone una cita ineludible en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 8/10

Fanny (Lou de Laâge) y Jean (Melvil Poupaud) parecen el matrimonio ideal: ambos tienen éxito profesional, viven en un magnífico apartamento en un exclusivo barrio de París y parecen estar tan enamorados como el primer día. Pero cuando Fanny se topa accidentalmente con Alain (Niels Schneider), un ex compañero de instituto, se queda sorprendida. Pronto se vuelven a ver y se acercan cada vez más…

Tras la cancelación de Woody Allen en los Estados Unidos, algo sobre lo que ya habló Allen en su autobiografía, el director neoyorkino ha tenido que viajar a Europa para conseguir financiación para sus últimas películas. Primero fue Rifkin´s festival, ambientada en San Sebastián durante el festival de cine, y ahora con Golpe de suerte, producida en Francia y rodada en París y alrededores. La película de 96 minutos rodada en francés cuenta con fotografía del maestro Vittorio Storaro, siendo esta su sexta colaboración, y montaje de Alisa Lepselter,

El reparto de actores franceses está formado por Lou de Laâge como Fanny, una joven y bella mujer casada con Jean (Melvil Poupaud) un rico profesional que parece dedicado en cuerpo y alma a su mujer. Niels Schneider interpreta a Alain, un antiguo compañero de Fanny que volverá a encontrarse con ella muchos años después. Por último, Valérie Lemercier es Aline, la madre de Fanny.

Decía mi hermano Fernando al terminar la película que incluso las peores películas de Woody Allen son mejores que la gran mayoría de estrenos. Y siendo cierto, eso no quiere decir que Golpe de suerte sea mala, todo lo contrario. Da gusto ver una película tan inteligente, tan bien contada y con un reparto tan acertado para la historia pensada por Allen. Hay un primer elemento a destacar, y es que la película luce de maravilla. Aparte de lo chulas que son las diferentes localizaciones por Paris, la fotografía de Storaro es sencillamente sublime, y hace que sea fácil ver la película y entrar en la propuesta que plantea Allen.

Como en tantas obras de Allen, su historia gira en torno a las pasiones humanas y las relaciones de pareja, al formarse un triángulo amoroso con Fanny en el centro, una mujer que se debate entre un marido atento y millonario con el que ya no siente pasión, o la sorpresa de un artista bohemio que la sorprenderá y pondrá patas arriba su ordenada existencia. Hay que destacar también que el título tiene también su importancia, dado que alrededor de Fanny hay también dos filosofías contrapuestas, por un lado Jean su marido no cree en la suerte porque cree que cada uno tiene que labrarse su propio destino y forzar que la suerte te sonría, mientras que su amante Alain es todo lo contrario, empezando por la propia casualidad que provocó su encuentro con Fanny. O yendo más allá, el propio milagro del nacimiento de un ser humano.

Me encanta además la capacidad de síntesis de Allen y cómo consigue contar una historia interesante y compleja en apenas 95 minutos. En cierto sentido Alain es un arquetipo que simboliza el joven bohemio que cree en vivir en libertad sin ataduras, pero la construcción psicológica de Fanny y su marido Jean me parece estupenda. En especial destacaría a la actriz francesa Lou de Laâge, que realiza un trabajo fantástico sobre todo en los momentos en que más confusión sufre la protagonista. En realidad todo el reparto está genial, pero ella sin duda destaca del resto.

Otro elemento que me gusta mucho de Allen es la forma en que consigue que la película sorprenda siendo lógica en todo lo que cuenta. Y aunque la película da un giro tremendo a partir de cierto momento, Allen no nos presenta los hechos con intención moralizante, sino que se limita a mostrarlo confiando en la inteligencia de su audiencia y que sabremos interpretarlos de la forma correcta. O no, vete tú a saber. Me gusta eso si el fino sentido del humor de Allen a la hora de representar a los ricos franceses como seres mezquinos y egoístas más interesados en el chisme y en hablar a la espalda de los demás que en ser personas morales. En ese sentido, hay un momento muy bueno cuando todo el mundo se pregunta a qué se dedica Jean, el marido de Fanny, y la respuesta es muy clara: «ayudo que los ricos sean más ricos». La forma de conseguirlo, legal o alegal, es secundaria.

He encontrado además que Golpe de suerte es una película super equilibrada en todo que sabe contar su historia con un ritmo pausado pero consiguiendo que todo resulte interesante, con una evolución y unas sorpresas que llegan siempre en el momento exacto. Allen no plantea una historia que sea un ejemplo de tensión, pero si consigue que nos interesen los protagonistas, incluso cuando realizan actos inmorales o incluso criminales. De nuevo, no juzga lo correcto o incorrecto de sus actos, presentando lo ilógico de querer perder una vida de lujo y comodidad y lo lógico de querer disfrutar de la vida dado lo fugaces que son las pasiones y los momentos en que podrán sentirla los protagonistas. Y al mismo tiempo, la pequeña línea que separa el deseo de una vida ordenada con la obsesión por el control hasta el punto de llegar a cometer un delito terrible.

La verdad es que me ha gustado mucho este Golpe de suerte. Y su inesperado final puede ser anticlimático, pero funciona como resumen de las ideas principales que Allen ha vertido es esta que posiblemente sea su última película como director. 50 películas es una cifra al alcance de muy, muy pocos directores, y Allen cuenta con una filmografía envidiable repleta de auténticos clásicos del cine. Puede que este Golpe de suerte no sea una obra maestra, pero tampoco lo pretende, resaltando lo buen contador de historias que siempre ha sido Allen, cumpliendo sin ninguna duda con su objetivo de entretener a su audiencia.

Allen comenta que a sus 87 años está cansado. No tanto de RODAR las películas sino de los problemas y los quebraderos de cabeza para conseguir financiación para sus siguientes proyectos. Es por esto que ahora mismo expresa su duda sobre si volverá a rodar. En todo caso, pasaron cuatro años entre Rifkin´s festival y Golpe de suerte, y me gustaría pensar que si la salud le acompaña al genio de Nueva York, esta no será su última película. Aunque es cierto que dejarlo tras 50 películas es un número redondo que me parece super adecuado para uno de los mayores genios del cine.

Comparto el trailer de la película:

Golpe de suerte ha sido una película estupenda que nos muestra la lucidez de un autor irrepetible. Qué suerte poder disfrutar de Woody Allen.

PUNTUACIÓN: 8/10

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