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Crítica de The Batman de Matt Reeves (Sin Spoilers)

Muy contento con The Batman de Matt Reeves, tiene mucho mérito mostrarnos con éxito una nueva visión del personaje que se siente fresca y original y a la vez es fiel al espíritu de los comics. Hay mucha tela que cortar, pero voy a intentar transmitir mis impresiones de la película SIN spoilers.

PUNTUACIÓN: 8/10

En el segundo año de su lucha contra el crimen, Batman investiga la corrupción que recorre Gotham City y cómo conduce hasta su propia familia, mientras se enfrenta a un asesino conocido como Enigma.

Matthew George «Matt» Reeves (Nueva York, 1966) es un director, guionista y productor de cine estadounidense. Comenzó a hacer películas con tan solo ocho años, dirigiendo a sus amigos con una cámara doméstica. A los trece años, se hizo amigo de J. J. Abrams, con quien filmó varios cortos. Asistió a la Universidad del Sur de California y allí produjo el film estudiantil Mr. Petrified Forest, por el que consiguió un agente, además de colaborar con el guion de lo que finalmente fue Alerta máxima 2. Tras graduarse, coescribió The Pallbearer, que acabaría por convertirse en su debut como director. Junto con Abrams creó la serie televisiva Felicity, de la que dirigió numerosos episodios, incluido el piloto. Reeves ha participado ocasionalmente en episodios de otras series, entre ellas Homicide: Life n the Street y Relativity. En 2008 dirigió la película de monstruos Cloverfield, producida por Abrams. También escribió y dirigió Let Me In (2010), remake de la película sueca. Tras esto dirigió las dos exitosas películas de la última trilogía de El Planeta de los Simios, El amanecer del planeta de los simios (2014) y La guerra del planeta de los simios (2017), en la que además de dirigir escribió también el guión. Tras la devacle de BvS y Justice League, y al comprobar que Ben Affleck no conseguía levantar su película de Batman, fue llamado para tomar el control de esta nueva versión del Hombre Murciélago en un mundo propio sin conexiones con otros héroes de DC Comics.

Reeves escribe el guión de The Batman junto a Peter Craig. Uno de los grandes hallazgos de la historia es que se siente 100% respetuosa con la versión comiquera del personaje, con numerosas fuentes directas de inspiración como The Long Halloween de Loeb y Sale, Batman: Ego de Darwyn Cooke, las etapas de Grant Morrison, Scott Snyder y Greg Capullo, Tom King, e incluso el Batman Tierra Uno de Geoff Johns y Gary Frank, etc… pero a la vez consigue formar su propio mundo con su propia sensibilidad.

Para esta larga película de casi tres horas, Reeves colabora con el gran Michael Giacchino, que entrega una banda sonora que ya forma parte de la historia del personaje. Craig Fraser es el director de fotografía y ya había trabajado con Reeves en Let me in. William Hoy y Tyler Nelson se encargan del montaje. La película cuenta con un presupuesto de 200 millones de dólares y fue rodada en Reino Unido y Chicago. El parón provocado por el COVID probablemente le vino bien a Reeves, ya que aunque no cambió el guión, sí le permitió centrarse en aspectos de tono que necesitaba la historia. A destacar además que Reeves ha utilizado The Dome de The Mandalorian para rodar en él varias de las escenas claves de la película.

The Batman cuenta con un potentísimo reparto en el que destaca sobre todos un excelente Robert Pattinson como Bruce Wayne / Batman, que sobre todo su voz en la versión original me ha impresionado y me ha cerrado la boca ante mis críticas a priori al no verle como Bruce Wayne. Junto a Pattison encontramos en los papeles principales a Zoë Kravitz como Selina Kyle / Catwoman, Paul Dano como Edward Nashton / Riddler, Jeffrey Wright como James Gordon, John Turturro como Carmine Falcone, Andy Serkis como Alfred Pennyworth y Colin Farrell como Oswald «Oz» Cobblepot / Pingüino.

Empezando a valorar The Batman, lo primero y principal es que me ha gustado mucho, empezando por lo fiel que se siente al espíritu de una parte de los comics de Batman que se centran en su faceta de detective, algo que hasta ahora no habiamos visto bien realizado en las diferentes versiones cinematográficas del personaje. Tiene mucho mérito por parte de Reeves que siendo la décima película en imagen real en la que Batman aparece, se sienta nueva y fresca, con cosas interesantes que contar ampliando la mitología del Caballero Oscuro de forma que resulte original.

Visualmente la película es de 10, y nos deja momentos y fotogramas que ya quedan para la historia del personaje. Me resulta curioso que dentro de la aproximación «realista» que Reeves supuestamente ha empleado para la historia, la iluminación super saturada de color en algunos momentos que me encanta, pero es todo menos realista, dando un feeling super estilizado y alejado de las versiones previas del personaje. La aparición de Batman de entre las sombras me alucina todas las veces, al igual que la presentación del Batmóvil, que tiene un montaje de sonido alucinante. También me gusta esta versión de Gotham nocturna siempre lloviendo con un toque decadente y corrupto que mancha todo lo que toca.

Robert Pattison ya he comentado que me ha cerrado la boca con su estupendo trabajo. Reconozco que le sigo viendo un poco raro como un joven Bruce Wayne, pero la verdad es que no puedo más que quitarme el sombrero por su interpretación. Tiene la presencia y la sensación de amenaza, y además su voz es alucinante, mucho mejor que el grito gutural ininteligible en algunos momentos de Christian Bale. Pattison tenía un encargo muy complicado porque las comparaciones son inevitables, y diría que sale con nota de la película. Aprovecho para comentar que el traje de Batman lo veo una mejora dentro de las diferentes versiones armadura, sobre todo comparado con el de la trilogía de Nolan, pero no mejora la versión de Snyder, con un cuello y una máscara que no me acaban de funcionar.

También me gusta mucho el Gordon de Jeffrey Wright y sobre todo, poder verle tantos minutos en pantalla y la química que comparte con Batman. En cierto sentido, que trabajen juntos de la forma que lo hacen me recordó, dentro de las diferencias, al Batman Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli, entre otros motivos por el novedoso uso de la voz en off de Batman, un recurso narrativo en desuso que demuestra ser super efectivo en la película. Y aunque casi no tiene minutos, me gusta Andy Serkis como Alfred, destacando que tiene una importancia capital en la historia y en la evolución emocional que sufrirá Bruce.

Por el lado de los villanos, Paul Dano está genial como Enigma, dentro que no es rival físicamente para Batman, su voz tiene también un registro alucinante que aporta verdadera sensación de amenaza y frikismo (en el mal sentido que debe tener un villano de Batman), que me ha encantado. Solo puedo calificar de alucinante el cambio físico de Colin Farrell para interpretar a Pingüino, dentro que tiene una importancia más secundaria, tengo claro que el personaje puede dar mucho juego en próximas películas y va a crecer en importancia. Junto a ellos, John Turturro está perfecto como Carmine Falcone. En el lado de los villanos, Reeves y Peter Craig han armado un universo complejo con posibilidades inmensas que estoy deseando que sigan desarrollando.

Otro elemento fundamental de este Año Dos de Batman como el Caballero Oscuro de Gotham es que las cosas empiecen ya en marcha. Agradezco un montón que no se detengan en mostrarnos como fue la muerte de los padres de Bruce o su entrenamiento. Que los criminales se refieran a él como VENGANZA en la película, de hecho es la primera frase de diálogo de Pattison en la película «I´m vengeance», un prodigio de narrativa que establece el marco en el que nos movemos, es otro acierto que transmite que en el año que lleva luchando contra el crimen la gente, todo el mundo, le teme. Y eso a Bruce le vale, ya que piensa siempre lo peor de todo el mundo y se ha contagiado de la visión nihilista y desesperanzada de Gotham. Aunque Riddler si dirije sus cartas con los acertijos a Batman, que no se le llame por su nombre hasta muy adelante en la película, prácticamente en el climax final, también me parece narrativamente muy interesante.

The Batman juega la baza de la amenaza intelectual más que física, además de sacar a la luz el cáncer oculto que es la corrupción que lleva asolando Gotham durante décadas. En este sentido, me gusta que Reeves use el esqueleto de The Long Halloween en lo referido a unos asesinatos con unas pistas que hay que resolver pero de alguna manera use la idea central de El Tribunal de los Buhos, todo ello mezclado y formando una historia única para la película. El viaje de Bruce Wayne en la película y lo que aprende y el cambio que ejerce en él me gusta mucho y creo que es de largo lo mejor de la película. Algo que, de nuevo, veo un elemento totalmente comiquero que Reeves ha hecho suyo y lo ha llevado a su terreno.

Para ser casi tres horas de película y teniendo en cuenta todo lo que nos cuenta, la verdad es que el visionado lo disfruté un montón. Reconozco que hay un momento tras la revelación de los secretos del pasado de los Wayne en que empecé a pensar que la película tenía que empezar a despegar, pero globalmente estoy muy satisfecho de la película. Estoy leyendo muchas quejan es internet por la excesiva duración, y siendo larga para mi no es motivo de queja.

La película es además fiel a los comics en el sentido que Batman no se adelanta a nada, sólo puede actuar / reaccionar después del delito y enfrentarse a las consecuencias de los actos de un villano. Esto también me recuerda a Se7en de Fincher, con la que comparte un elemento de desesperanza y desolación ya que los policías realmente no llegan nunca a detener los planes del villano interpretado por Kevin Spacey, cosa que tiene una correlación en la película de Reeves. Pero frente a la película de Fincher, me gusta el final en el que Batman entiende que tiene que ser más y nos deja con la promesa de algo mejor. Ya digo que narrativa y emocionalmente la película me ha enganchado, incluso aunque en algunos momentos no haya conectado con la ejecución de algunos elementos.

Dentro que la película me ha gustado, también hay elementos cinematográficos en los que creo que The Batman no acierta tanto. Empezando porque aunque visualmente la película es increíble, me fallan las escenas de acción. Entiendo la aproximación del Batman brutal que puede acabar la pelea en un golpe pero da tres para acojonar al resto de criminales, pero no me gusta que a pesar de llevar armadura acepte recibir disparos de la forma en que lo hace durante toda la película, cosa que marca las coreografías o la falta de ellas durante la película. Esto es todo menos «realista», porque incluso con kevlar sientes la coz del disparo en tu pecho, y dejar que te hieran a sabiendas es de tontos, la verdad, lo que no me cuadra con la inteligencia que le supongo a Bruce Wayne. La parte de detective está muy bien, la de «luchador contra el crimen», no tanto. O reconozco que no respecto a la imagen que tengo yo del personaje.

La película rompe completamente la estructura de tres actos cinematográficos y abraza, entiendo que debido a la duración y la complejidad de la historia, una estructura de comic o novela con capítulos diferenciados, mientras Batman investiga los diferentes asesinatos y asimila los conocimientos que va consiguiendo sobre el funcionamiento de Gotham y quien manda realmente en ella. Esto en si mismo no es un problema, de hecho lo encuentro una refrescante novedad que parece demostrar que los tres actos cada vez están más en desuso en el mundo de los grandes blockbusters palomiteros. Sin embargo, lo que esta decisión creativa provoca es que la película falle a la hora de plantear y trasmitir tensión, presentando una historia plana que estando bien o muy bien en todo, no construye una tensión creciente que nos lleve a un brillante climax final.

Por este tipo de narración en capítulos, Reeves parece que se ve obligado a colocar escenas de acción de vez en cuando como si fuera una obligación para que el público no nos aburramos. Por ejemplo, la persecución en coche vista en el trailer mola un montón pero narrativamente rompe en dos la historia hasta ese momento. Y ya digo que la película me ha gustado mucho, pero el ritmo a trompicones provocó como comentaba antes que hubieran dos momentos en los que no miré el reloj pero si pensé que la historia necesitaba un push porque parecía que se estaba estancando. En cuanto a ritmo, no en cuanto a historia, que creo que está muy bien hilada en todo.

Unido a lo anterior, me gusta mucho el viaje de Batman y lo que aprende en esta película, pero el climax final de la película me falla completamente en lo referido a la parte de la acción y la última amenaza a la que tiene que enfrentarse, que es algo super gratuito que no aporta la amenaza ni la tensión que debería estando en el momento clave de la película. En este sentido, también creo que el final tiene un exceso de epílogos, incluido un cameo que no esperaba ver tan pronto, que alargan una película ya de por si larga. Dentro que como digo la película me ha gustado, diría que cinematográficamente The Dark Knight es muy muy superior, aunque este The Batman nos muestre una versión más fiel del personaje en una película en la que él se siente el protagonista y no queda eclipsado por los villanos.

Por cierto, comentaba antes que el reparto me ha gustado mucho, y quizá te habrás dado cuenta que he valorado a todo el mundo en positivo o muy positivo, con una excepción. Y es que no me ha gustado nada Zoë Kravitz como Selina Kyle. Y me resulta curioso que a priori Pattison no me encajara y luego él lo hizo genial mientras que la hija de Lenny ha decepcionado. Parto que es una mujer guapísima y como su padre, la cámara la adora. Sin embargo, su interpretación es muy floja, parece una instagramer más pendiente de salir cool en pantalla que de interpretar, y no me creo su relación con Batman porque ella no me transmite nada. Además, su baja estatura no ayuda a que haya química entre los dos, teniendo que emplear dobles en unas escenas de acción muy pobres en las que hay además elementos digitales no muy bien resueltos para algunas de las acrobacias imposibles. En mi opinión toda la parte de Selina me parece lo más flojo de largo de la película.

Y luego hay detalles ciertamente menores como que todos los corruptos de Gotham sean hombres blancos, al igual que los esbirros de los diferentes villanos como el hombre que al final le dice a Batman que «my name is vengeance», mientras que las personas que tienen que limpiar la ciudad del crimen, la nueva alcaldesa y James Gordon, sean afroamericanos (y una mujer), que están puestos ahí con una intencionalidad política muy clara conectando con las últimas teorías woke. Que no molesta, pero que se nota que no es casual.

A pesar de las últimas líneas, realmente The Batman me ha gustado mucho. Se nota que Reeves ha pensado mucho en cómo hacer su película de Batman, y nos obsequia con momentos de gran cine que son 100% comiqueros y a la vez transmiten una sensibilidad neo-noir muy marcada que funciona a las mil maravillas. Todo en The Batman está milimétricamente planificado y tiene su razón de ser, y me gusta que el director confíe en su audiencia y sepa que vamos a aceptar a este Batman más investigador que aventurero.

Estaré encantado de que Reeves pueda desarrollar su propia trilogía, porque este Batman de Robert Pattison promete que puede darnos muchas alegrías con una versión del Caballero Oscuro que se va a recordar.

Comparto el trailer de la película:

The Batman es una notable película que da nueva vida al personaje y que invita al optimismo de cara a los próximos años.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de La crónica francesa de Wes Anderson

Desde El gran Hotel Budapest no veía una película de Wes Anderson en el cine. La crónica francesa ha sido como siempre una experiencia estética inclasificable única en su género.

PUNTUACIÓN: 7/10

La crónica francesa (del Liberty, Kansas Evening Sun) es una carta de amor al mundo del periodismo, ambientada en la redacción de un periódico estadounidense en una ciudad francesa ficticia del siglo XX, con tres historias interconectadas entre sí. (FILMAFFINITY)

Si hablamos de cine de autor que muestra una visión única de la vida, Wes Anderson (Texas, 1969) es uno de los nombres que automáticamente vienen a la cabeza. Director, guionista, productor y actor estadounidense, es conocido por sus películas Ladrón que roba a un ladrón (1996), Academia Rushmore (1998), The Royal Tenenbaums (2001), Vida acuática (2004), Viaje a Darjeeling (2007), Fantástico Sr. Fox (2009), Moonrise Kingdom (2012), El Gran Hotel Budapest (2014) e Isla de Perros (2018).

Fue nominado al Premio Oscar en las categorías de mejor guion original por The Royal Tenenbaums, Moonrise Kingdom y The Grand Budapest Hotel. Además, tanto Fantastic Mr. Fox como Isle of Dogs fueron nominadas en la categoría de Mejor película animada. Durante su carrera ha ganados un Globo de Oro, el Oso de Plata de la Berlinale o un Premio Bafta a Mejor guión original.

La crónica francesa es de nuevo una película coral con un reparto alucinante de grandes actores entre los que encontramos a Benicio del Toro, Frances McDormand, Jeffrey Wright, Adrien Brody, Tilda Swinton, Timothée Chalamet, Léa Seydoux, Owen Wilson, Mathieu Amalric, Lyna Khoudri, Steve Park, Bill Murray, Saoirse Ronan y Willem Dafoe. Muchos de estos son ya habituales en el cine de Anderson, y nos les importa aparecer en apenas una escena.

Anderson escribió el guión a partir de una historia original escrita por Roman Coppola, Hugo Guinness, Jason Schwartzman y él mismo. La película plantea como en otras películas previas una narrativa fragmentada con cuatro historias diferentes mientras el despacho de noticias francés de un ficticio periódico de la ciudad de Kansas prepara su última edición, siendo cada historia una de los artículos que serán publicados, más un obituario final.

Alexandre Desplat vuele a colaborar con Anderson con la música de la película, que tiene fotografía de Robert D. Yeoman y montaje de Andrew Weisblum. La película de 108 minutos de duración contó con un presupuesto de 25 millones de dólares y se rodó en localizaciones de Angoulême (Francia) entre finales de 2018 y principios de 2019, aunque como con tantas otras, su estreno fue retrasado a causa del COVID.

La película ha sido descrita como «una carta de amor a los periodistas», y está inspirada en el amor de Anderson por The New Yorker, con algunos personajes y eventos de la película basados en equivalentes de la vida real de la revista. Plantear la película como si el espectador estuviera leyendo los diferentes artículos que un lector encontraría en la revista es un planteamiento que se ajusta como anillo al dedo al gusto de Anderson por las antologías y las historias fragmentadas, algo que sin ir más lejos ya vimos en El Gran Hotel Budapest.

Las historias que encontramos en la película son El Reportero ciclista por Herbsaint Sazerac (Owen Wilson), La obra maestra del hormigón por J.K.L. Berensen (Tilda Swinton), Revisiones de un Manifiesto por Lucinda Krementz (Frances McDormand), El comedor privado del comisionado de policía por Roebuck Wright (Jeffrey Wright) y un obituario final en el que se reúnen todos los miembros de la redacción, entre los que además de los ya mencionados encontramos a Jason Schwartzman y Elisabeth Moss.

Las películas de Anderson casi se han convertido en un género propio, y en La crónica francesa vuelve a mostrar muchos de los elementos comunes que le caracterizan, no solo en lo estético, sino también en la temática, con historias inclasificables que no son ni drama ni comedia con personajes que se salen de lo común, en medio de situaciones “extrañas” que se suceden a una enorme velocidad.

En lo estético, cada plano parece un cuadro y debe tener su propia belleza y perfección, como si fuera un elemento único e irrepetible. Un uso de una gama cromática muy concreta, una cuidada selección de los elementos y un elegante gusto por la geometría y la composición marcan cada una de las escenas. Además, la ambientación en un momento indeterminado del pasado, jugando además con narración en color o en blanco y negro en algunos momentos, le añade un toque de melancolía y nostalgia al recordar el narrador un tiempo pasado ¿mejor? Con el añadido en esta Crónica Francesa de ambientarla en Francia con un extenso uso de personajes hablando en francés que añade un toque intelectual cool.

Sólo con Anderson me pasa que la historia que me cuenta me da igual porque las imágenes me cautivan y me tienen hipnotozado. Y menos mal, porque realmente son chorras no, lo siguiente. De hecho, la única historia que realmente me he gustado y me ha parecido interesante ha sido La obra maestra del hormigón con Benicio del Toro, Léa Seydoux, Adrien Brody y Tilda Swinton como narradora, en la que se habla del proceso creativo, la salud mental y las razones que algo adquiera la categoría de “obra de arte”. En resto, empezando por el paseo en bicicleta de Owen Wilson, me han parecido más bien ligeras e intrascendentes.

En todo caso, como digo no vienes a ver una película de Anderson por la historia, y en mi caso La Crónica francesa me ha dado lo que esperaba de ella. Me gusta tener una experiencia así cada dos / tres años, de hecho, me viene bien salirme de mi zona de confort mainstream.

Comparto el trailer de la película:

La crónica francesa es Wes Anderson en estado puro. En función de si te gusta o no el director variará la opinión que esta afirmación tenga para ti. En mi caso, me alegra haberla visto en el cine y no me importará volver a quedar con él para su próxima película.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Westworld temporada 2 (HBO)

Westworld , la serie de la HBO creada por Jonathan Nolan y Lisa Joy a partir de la película de Michael Crichton de 1973,  fue una de las mejores series de 2016. Tenía muchísimas ganas volver a disfrutar de esta serie, pero lamento decir que esta segunda temporada no ha estado al mismo nivel.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

La web de HBO España describe Westworld como una ambiciosa serie de ficción repleta de imaginación que eleva el concepto de las aventuras y las emociones fuertes a un nuevo nivel de peligrosidad. En el futurista parque temático conocido como Westworld, un grupo de androides-servidores se desvían de las secuencias programadas meticulosamente por los informáticos y adoptan un comportamiento anormal. Con un reparto espectacular encabezado por Anthony Hopkins, Ed Harris, Evan Rachel Wood, James Marsden, Thandie Newton y Jeffrey Wright, Westworld está basada en la película de 1973 escrita y dirigida por Michael Crichton (Parque jurásico), y ha sido creada para la televisión por los productores ejecutivos Jonathan Nolan (Interstellar, El caballero oscuro) y Lisa Joy (Criando malvas, Último aviso).

Tras la revuelta de los androides al final de la primera temporada, en esta segunda el Caos toma el control. Dolores (Evan Rachel Wood) prosigue su revolución contra los humanos, mientras Maeve (Thandie Newton) intenta recuperar a su hija de una vida anterior. Mientras, William (Ed Harris) el único humano dentro del parque que parece saber lo que el parque es en realidad, intentará desentrañar los secretos del doctor Robert Ford (Anthony Hopkins), el diseñador de Westworld.

Y en medio de todo este conflico, ¿qué le pasa a Bernard (Jeffrey Wright )? ¿Porqué parece estar viviendo dos vidas diferentes a la vez? Tal vez es que su mente está sufriendo un deterioro y no puede controlarla. O quizá es que sucesos ocultos hasta ahora estén luchando por salir a la luz.

Si no viste la primera temporada de Westworld, te recomiendo que dejes de leer ahora mismo, ya que aunque voy a intentar no spoilear nada importante, es inevitable hablar de lo sucedido al final de la temporada anterior. ¡Estáis advertidos!!

Empezando con lo que me ha gustado de esta temporada, Westworld vuelve a destacar en todo lo relativo a los aspectos técnicos: la fotografía, el diseño de producción y los efectos especiales tienen una calidad cinematográfica. Además, el casting al completo está entre los más acertados del panorama televisivo, así como la música. Y diría que la temporada va de más a menos, siendo los últimos tres o cuatro episodios los mejores de esta tanda.

Sin embargo, Westworld ha perdido en esta segunda temporada el equilibrio entre historia y estilo, apostándolo todo a atraparnos con su elegante estética y lo intrincado de su puesta en escena. Y lamento decir que en mi caso solo han conseguido provocar confusión e incluso aburrimiento mientras visionaba la parte central de la serie. Cuando te quedas dormido viendo un capítulo, es que no ha conseguido captar tu atención adecuadamente. Un día puede ser que sea culpa mía. Si pasa dos días seguidos, el problema probablemente sea que la serie no ha conseguido hacer click.

La narración fragmentada de la primera temporada para mí estuvo muy bien y fue parte de lo positivo y sorprendente de la serie. Además de conocer paso a paso cómo Dolores y Maeve consiguen despertar y adquieren consciencia, descubrimos el papel de los personajes humanos en la historia, en especial el Doctor Ford, su ayudante Bernard y el Hombre de Negro. Globalmente, la complejidad de la narración creaba un puzzle que deseabas que se completara. Y aunque no tenías todos los detalles, fue genial la sorpresa de conocer que William Delos (Jimmi Simpson) y El hombre de negro (Ed Harris) son la misma persona, sí estaba claro que estábamos viendo sucesos que ocurrían en el parque en dos momentos temporales diferentes. Con el añadido que la violencia y sexo explícitos eran un puñetazo al espectador para que  se entendiera la tortura que los humanos causaban a los robots y como su levantamiento estaba más que justificado.

Sin embargo, en la segunda temporada la complejidad narrativa y la fragmentación temporal no consiguen enganchar, más bien al contrario, causa confusión y desconexión. Por un lado, en esta segunda temporada seguimos desde el principio a Bernard en dos momentos temporales: Justo a continuación del final de la primera temporada en la que la muerte del Doctor Ford a manos de Dolores inicia la revolución, y en otro momento posterior en que despierta en una playa a la que llegan las fuerzas de seguridad de Westworld para intentar acabar con la rebelión de los robots. La gran duda es ¿cuánto tiempo ha pasado entre una acción y la otra? ¿Estamos hablando de horas, días o meses?

Una de las principales sorpresas de la primera temporada fue que además del despertar de Dolores y Maeve, descubrimos como Bernard era también un robot creado a partir de los recuerdos del Doctor Arnold Weber, socio del Doctor Ford, que pensaba que era humano y que era tan complejo que nadie le había detectado.

La sorpresa de esta segunda temporada, que voy a evitar spoilear, queda sepultada en medio de un montón de idas y venidas de todos los personajes por Westworld y por los laboratorios humanos, sumado todo ello a la propia narración fragmentada hacen que no entiendas por qué un personaje ha pasado de un sitio a otro, y más importante, sin hacer que la trama avance.

Un ejemplo de esto es el personaje de Maeve. Al final de la primera temporada decide quedarse en Westworld para encontrar a su hija. Pues la resolución a su arco queda totalmente anticlimática y decepcionante, con el añadido que durante varios episodios la vemos en otra parte del parque ambientado en el Japón feudal. Visualmente, esta parte está super chula, pero mientras la veía me quedaba la sensación de que esto es puro relleno que no aporta nada al arco del personaje, más allá de ver que en Japón un robot igual que ella luchaba como ella por mantener a su hija a su lado. Algo muy bonito pero vacío de contenido.

Igual que Dolores, que tras iniciar una revolución en Westworld al final de la primera temporada, en esta segunda sigue buscando venganza contra los humanos con todos los medios a su disposición. Fin. Es cierto que conocemos más detalles de su pasado y su futuro, pero ella como personaje no la vi evolucionar para nada.

La primera temporada buscaba que el espectador empatizara con los robots y aceptara que pueden ser «humano» aunque tus recuerdos no sean reales. La orgía de violencia y sexo inicial estaba justificada para entender la tortura que los humanos infringen día a día a los robots en el parque. Sin embargo, toda la violencia de la segunda temporada es vacía porque no aporta nada a los temas principales de la serie, hasta el punto de convertir en risibles la segunda o tercera vez que los robots invaden los laboratorios matando a personal de seguridad. Y es que esta temporada nos muestra como el parque realmente era un banco de pruebas avanzado oculto para la mayoría de personal. Así, los robots buscan ser humanos, los humanos buscan cómo disfrutar de atributos de los robots como la inmortalidad.

Además, aunque los 4 últimos episodios son los mejores de la temporada, se pasan tres pueblos por el exceso de giros finales en el último episodio, algunos con muy poco sentido más allá del «shock-value» que busca provocar en el espectador. Agradezco la intención de que esta temporada sea un «game-changer» que lo cambie todo de cara a la tercera temporada, pero algunas inconsistencias han hecho que este final abierto me parezca un buen final para la historia del parque Westworld, ya que no me quedaron demasiadas ganas de continuar con esta serie.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Globalmente, esta segunda temporada me ha parecido bastante peor que la primera, más confusa y confiando en que los numerosos giros finales dejen a la audiencia con ganas de más. En mi caso creo que han pinchado en hueso, aunque sí creo que este es un buen final para la historia. Recomendable para fans de ciencia-ficción y de obras de narrativa enrevesada.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

Westworld, la rebelión de las máquinas

La primera temporada de Westworld ha sembrado las semillas de lo que puede convertirse en una de las mejores series de la televisión de los últimos años. Westworld es una serie de ciencia ficción de la HBO basada en la película de Michael Crichton de 1973 y que ha sido creada por Jonathan Nolan y Lisa Joy.

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La cadena HBO siempre ha sido sinónimo de calidad. Pero ante el próximo final de Juego de Tronos y tras sufrir algunos reveses en algunas series estrenadas este año, empezaba a cundir la sensación de que la cadena estaba perdiendo empuje ante el auge de Netflix y otras cadenas. Gracias a Westworld, los fans de la HBO pueden estar tranquilos.

La serie cuenta como productores ejecutivos, además de los mencionados Jonathan Nolan y Lisa Joy, con J.J. Abrams y Bryan Burk. Y mi lado comiquero no puede evitar destacar el hecho que Ed Brubaker, el excelente creador de series como The Fade Out, Velvet o Criminal en Image Comics, ha formado parte del equipo de escritores de esta serie.

Westworld es el nombre de un parque temático ambientado en el Far-West creado en un futuro indeterminado al que va la gente para vivir experiencias únicas y sin limitaciones. En Westworld no hay nada prohibido para los visitantes en lo relativo al sexo o la violencia, y las únicas limitaciones las marca su imaginación.

El parque emplea robots con una increíble programación que hace que sea muy difícil distinguirlos de los seres humanos, a los que se les dota de personalidades a modo de personajes de una película, para que los visitantes humanos puedan embarcarse en diferentes aventuras. Estos robots tienen una directriz principal, no pueden dañar a ninguna persona, y son controlados por un equipo humano dirigido por el creador del parque, el doctor Robert Frost (el gran Anthony Hopkins), que se encargan de reparar a los robots dañados y a retirar a los que funcionen defectuosamente.

El conflicto surgirá cuando el ayudante del doctor Ford, el doctor Bernard Lowe (Jeffrey Wright), jefe de la División de Programación de Westworld, empiece a detectar que algunos robots están mostrando signos de una consciencia superior a la marcada por su programación. ¿Es un mal funcionamiento o el comienzo de algo mayor?

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El gran acierto de esta serie respecto a la película original es la forma en que le dan la vuelta completamente al concepto creado por Michael Crichton.

En la película de los años setenta los visitantes del parque (que por cierto tenía 3 zonas, Roma clásica, Edad Media y Far-West),  tienen que sufrir a unos robots asesinos descontrolados encarnados por Yul Brynner, que hace una perfecta interpretación de un Terminator una década antes de que se estrenara el clásico de James Cameron. Por tanto, los buenos son los humanos que intentan escapar del parque y los malos son los robots, no hay matices ni dudas a este respecto.

En la serie de televisión nada es tan sencillo. De hecho, hay un intento muy claro de situar a los robots como los «buenos» que son explotados, masacrados y violados continuamente por los visitantes humanos, y tienen que repetir esta tortura una y otra vez debido a la programación del doctor Ford. Aunque quizá las cosas no sean tan claras como podriamos pensar en un primer momento.

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La serie triunfa gracias al excelente reparto, que hacen creíbles a todos los personajes, en especial a los robots, y que consiguen que te preocupen más por ellos que por los «malvados» humanos.

Evan Rachel Wood es Dolores Abernathy, la típica hija del granjero que empieza a recordar elementos de una vida que no entiende.

James Marsden es Teddy Flood, un pistolero de oscuro pasado que está enamorado de Dolores, pero que nunca consigue acabar con ella porque tiene una misión que cumplir.

Thandie Newton es Maeve Millay, la inteligente señora del burdel del pueblo, que empezará a sentir que algo no va bien en su mundo.

Rodrigo Santoro como Héctor Escato, un forajido líder de una banda que planea robar la caja fuerte del burdel del pueblo.

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Por el lado de los humanos, Anthony Hopkins lo borda como el doctor Ford. Cada frase suya, cada mirada y movimiento corporal te hipnotiza, incluso cuando tiene que recitar numerosos diálogos expositivos que nos permitan conocer los detalles del parque. Y sus misterios y sus planes ocultos son solo suyos.

Muy buena también la actuación de Jeffey Wright como el doctor Bernard Lowe, la mano derecha de Ford. Aunque lleva años trabajando con él, está empezando a ver situaciones que no comprende y que le hacen cuestionarse su lealtad.

Sidse Babett Knudsen es Theresa Cullen, la jefa de operaciones de Westworld que intenta que los intereses de los dueños y accionistas del parque estén seguros y no sean amenazados por las locas ideas de Ford. Un papel muy interesante, ya que pone de relieve la existencia de una lucha de poder y por el control del parque.

Luke Hemsworth es Ashley Stubbs, el jefe de la seguridad de Westworld, encargado de controlar que las interacciones entre los humanos y los robots sea totalmente segura,  y encargado de retirar los robots defectuosos.

En la parte de los visitantes al parque, tenemos a Ben Barnes como Logan, un huésped veterano que es un mujeriego y hedonista y que vuelve al parque a acompañar a su futuro cuñado William (Jimmi Simpson) en su primera visita al parque. William caerá prendado de la belleza de Dolores y la acompañará en una búsqueda sin un objetivo claro.

Y por supuesto, el gran Ed Harris interpreta al misterioso Hombre de Negro, un sádico huesped que ha visitado el parque en innumerables ocasiones y que busca el Laberinto, el corazón del parque, para descubrir los misterios que allí se ocultan.

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Westworld es una serie compleja que hace preguntas que hemos visto recientemente en películas como Ex Machina. ¿Qué es lo que nos convierte en seres humanos? Si los humanos aprendemos de nuestras vivencias y estas marcan nuestra personalidad, ¿no podría ser igual para los seres mecánicos?

Además, la forma como los visitantes tratan (y maltratan) a los robots sirve también de metáfora del estado actual de nuestra sociedad, obsesionada por el sexo y la violencia, con unos ciudadanos cada vez más alejados unos de otros, marcados por un individualismo que solo piensa en si mismo y en sus deseos.

Además, hay muchos misterios que irán saliendo a la luz a medida que avance la serie que nos harán replantearnos todo lo que hasta ese momento nos habían contado. En ese aspecto, esta primera temporada está planteada como una serie de misterio que hay que descubrir. Y aunque muchas tramas si quedan abiertas al final de la temporada, sí hay una correcta sensación de cierre de un capítulo de la historia.

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Técnicamente, la serie es impecable. La fotografía, efectos especiales, edición, etc… están perfectamente integrados y son un elemento más al servicio de la historia. Se nota que la HBO ha puesto toda la carne en el asador para que Westworld se convierta en la serie franquicia de la cadena, porque el feeling es 100% cinematográfico.

Destaco también el tema principal de la serie compuesto por Ramin Djawadi, que creo que se convertirá en un himno televisivo como el de Juego de Tronos. Una canción pegadiza pero que trasmite un feeling desasosegador y casi perturbado, como de que algo no funciona bien a pesar de su perfección técnica, que es como quizá deben sentirse los seres robóticos dentro del parque.

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Quizá el mayor problema de la serie es que requiere del espectador de cierta paciencia en los primeros episodios. Además de presentar el mundo de Westworld y sus personajes, humanos y robots, deja intuir que hay varios misterios ocultos, pero sin llegar a centrarse en ninguno de ellos en concreto. Por eso, tras ver los primeros 4-5 episodios puede crearse cierta sensación para el espectador de no tener muy claro qué nos están contando o hacia donde se dirige la serie. Aunque esto se remedia sin duda en la segunda mitad de la serie.

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Otra gran duda es el propio concepto de la serie. Los múltiples personajes y tramas hacen que la narración sea muy compleja y exigente para el espectador, con misterios dentro de enigmas y personajes a los que conocemos en diferentes momentos temporales. Esto hizo que el estreno de la serie se retrasó en varias ocasiones para ajustar y rehacer todo el storyline, de forma que todas las piezas encajaran satisfactoriamente.

La segunda temporada no se estrenará hasta 2018 para que Nolan y Joy tengan tiempo suficiente para escribir todos los episodios antes del inicio de la fase de rodaje. Esto contrasta con el sistema habitual de escritura para televisión, mediante el cual el Showrunner tiene la idea completa de la serie, lo que pasa en cada capítulo y hacia donde dirige, pero cada episodio se va escribiendo y rodando sobre la marcha, lo que permite que la historia pueda moverse a terrenos que a lo mejor no estaban inicialmente previstos. Esto no es posible en Westworld por motivos obvios.

Además, previo al estreno de la serie, leí una entrevista a Nolan en la que decía que la historia estaba planteada para que abarcara 4 ó 5 temporadas. Hay muchas opciones de expandir el mundo de Westorld, sin ir más lejos con la posibilidad de otros parques como en la película de Crichton, pero ¿el despertar de la consciencia robótica no podría contarse en menos episodios? ¿Sabrán mantener nuestra atención durante tanto tiempo? O tal vez la caída por el agujero de conejo abrirá paso a un nuevo statu-quo que ni imaginamos a estas alturas de la historia.

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Comparto a continuación el trailer de esta serie, aunque, como siempre, casi te sugeriría que no lo vieras para que la serie te sorprenda.

La primera temporada de Westworld ha terminado con un cliffhanger monumental que nos ha dejado con muchas ganas de más. La serie es perfecta para los amantes a la ciencia-ficción y a las historias de intriga y misterios ocultos, pero también para todos aquellos que sigan una serie de televisión por los personajes y su evolución. Sin duda, una serie totalmente recomendable.

PUNTUACIÓN: 8.5/10