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Crítica de Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos vol. 12 de Stan Lee y Jack Kirby (Marvel Comics – Panini)

La Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby se encuentra en su momento culminante en su duodécimo volumen publicado en 1967. Unos comics que justifican más que de sobra su categoría de «clásico absoluto» del comic.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. El Doctor Muerte se ha hecho con el poder de Estela Plateada. ¿Quién podrá derrotarlo? ¡Los 4 Fantásticos necesitan ayuda! A continuación, llega un reformulado Hombre de Arena y el debut de Blastaar en la Zona Negativa. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye Fantastic Four 59-64 USA, comics publicados todos en 1967.

Los últimos volúmenes de la Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos me están mostrando el punto culminante de la colaboración de Stan Lee y Jack Kirby. Lo primero que hay que decir de estos comics es que al publicarse estos comics en 1967, un momento en que el trabajo de Stan Lee como editor le consumía cada vez más tiempo, en estas páginas tenemos a un Jack Kirby haciendo el 90% de la producción de la historia, empezando por la historia y la forma de ser contada, quedando Lee para dialogar las páginas que entregaba Kirby. Incluso aceptando que Lee y Kirby tenían conversaciones previas en las que comentaban y se supone llegaban al acuerdo de lo que tenía que pasar en cada número de forma general. Pero aunque estas conversaciones existían, luego Kirby hacía lo que más le interesó, como vimos con la creación de Silver Surfer el año anterior.

Y la verdad es que el dibujo de estos números de Kirby es magistral. Los personajes transmiten toda su fuerza, su majestuosidad y carisma, convirtiéndose en seres más grandes que la vida que conectaban con la mitología. La imagen de Rayo Negro volando en Attilan en el número 59, el ataque del Doctor Muerte volando sobre la table en el nº 60, el collage del nº 62 para mostrar la Zona Negativa o la enorme splash-page de Blastaar del nº 63 son alucinantes. Y justifican completamente que Kirby sea EL REY de los comics. El despliegue artístico de Kirby, con el entintado de Joe Sinnot, a lo largo de estos números me parece histórico. Maravilloso. He comentado muchas veces que nunca conecté con el dibujo de Kirby, al ser un chaval que me aficioné a comprar y coleccionar comics en los años 80 con John Byrne, Frank Miller y George Pérez. Kirby para mi siempre fue sinónimo de «viejuno», pero en estos comics entiendo completamente su categoría de super estrella.

En lo referente a la narrativa de estos comics, hay mucho que comentar. Un primer aspecto que entiendo rompió con la forma en que se hacían los comics más clásicos, es la forma en que Kirby y Lee mezclaban líneas argumentales que tenían lugar al mismo tiempo, resultando en algunos casos super anticlimático. Por ejemplo, al final del volumen anterior el Doctor Muerte había robado el poder de Silver Surfer y derrotado a los 3 Fantásticos (Reed, Sue y Ben). Sin embargo, en el número 59 que abre este ejemplar la trama de Muerte parece que queda en stand-by, al asistir a la liberación de Attilan de la cúpula que la aprisionaba desde hacía varios meses, algo que había sido una trama secundaria recurrente en los números previos. El comic con la demostración de los poderes de Rayo Negro es una pasada, pero para quien llegara esperando leer un nuevo combate contra los 4F, igual se vió decepcionado.

El combate entre el Muerte cósmico y los 4F tiene lugar en el número 60, y aquí tenemos uno de los problemas de Kirby como storyteller, al asistir a páginas y páginas de combates espectaculares que provocan que la forma en que vencen a Muerte sea super anticlimático, al suceder casi fuera de plano en las dos últimas páginas.

Otro elemento llamativo de estos comics es que Lee y Kirby no dejan ni un segundo de respiro a los protagonistas. Y es que justo cuando llegan al edificio Baxter tras el combate contra Muerte se inicia la siguiente amenaza, en este caso un Hombre de Arena que se ha infiltrado en el hogar de los 4F simplemente para mostrarles que es más poderoso que antes y puede derrotarles él solo. Esa es la profundidad que tenemos en estas páginas. Mientras ello sucede, tenemos la continuación de la subtrama de los Inhumanos, al desplazarse Crystal con Mandíbulas hasta Nueva York para reunirse con su amado Johnny Storm.

El combate contra el Hombre de Arena se ve interrumpido a mitad cuando Reed Richards cae a la Zona Negativa, provocando el siguiente cliffhanger. En el número 62, además de Crystal y Mandíbulas, Tritón de los Inhumanos acudirá a ayudar a la Primera Familia a rescatar a Reed. En realidad, lo hace todo Tritón. El salvamento deja abierta la puerta para que otro ser entre en nuestra realidad. BLASTAAR! Con una de estas tonterías de los comics de los años 60, casualmente Blastaar y el Hombre de Arena se encuentran en el tejado del Edificio Baxter, El Hombre de Arena no se había marchado aunque a priori habían pasado horas, y deciden colaborar para hacerse con el control del mundo.

El combate final contra estos dos villanos en las calles de Nueva York tendrá lugar en el número 63 USA, un combate que acaba resolviéndose gracias a la inteligencia de Reed, que idea un casco que deja indefenso a Blastaar. Mientras, el Hombre de Arena ha quedado disuelto en el río Hudson, aunque no es detenido, lo que provoca que vaya a tardar semanas o meses en volver a unirse.

Tras varios meses de grandes emociones, el número 63 USA es una aventura autoconclusiva cuyo único interés es la primera aparición de un Centinela Kree, algo que anticipará la presentación de esta raza galáctica en futuros episodios. Aunque supongo que en ese momento, ni Kirby ni desde luego Lee sabían la importancia que tendrían en el futuro del Universo Marvel la raza que acababa de normar Lee en estas páginas.

Una de las claves de los comics de superhéroes es que el paso del tiempo NO es igual en los comics que en la vida real. Estos comics son un ejemplo perfecto de esto, ya que desde que el Doctor Muerte roba los poderes de Silver Surfer en el nº58 USA hasta que los 4 Fantásticos derrotan a Blastaar y al Hombre de Arena en el número 63 USA han pasado un par de días como máximo en el Universo Marvel, mientras que para los lectores han trascurridos cinco meses.

Por el lado del reparto de protagonistas, destaca la forma en que Lee y Kirby ampliaron la plantilla de héroes con los Inhumanos al no poder darles una serie regular por las limitaciones que tenía Marvel con la distribuidora. Aparte del romance juvenil de Johnny y Crystal, Mandíbulas de iba a convertir en un secundario habitual del comic, a lo que hay que sumar a Tritón y el resto de los inhumanos. Además, aunque Lee y Kirby reutilizan a villanos previos como el Doctor Muerte y el Hombre de Arena, también siguen presentando a nuevos personajes como es Blastaar, que significa una amenaza muy real contra los héroes.

Comentaba que Kirby está tan centrado en la espectacularidad de los combates que a menudo se le olvidaba dejar sitio para plantear un final satisfactorio. Le pasó con el Doctor Muerte y también sucede en la derrota de Blastaar. En esto se nota que Kirby sólo pensaba en términos gráficos, al pensar que la historia siempre era secundaria a su dibujo. Esto es un festín para los ojos, las cosas claras, pero con ojos de 2024 provoca que los comics nunca tengan el gran final que querrías que tuvieran.

Además, como en los volúmenes previos, los diálogos de Lee tampoco han envejecido demasiado bien, al amplificar todas las emociones hasta llevarla a momentos casi operísticos. Ver a Sue siempre llorando y siendo excesivamente emocional podía ser visto como normal en 1967, pero en la actualidad sería un problema. Dicho esto, me gusta que Crystal también se ofrezca a ayudar siempre que tenga ocasión, aunque sea Johnny el que intente rechazar su ayuda por una caballerosidad mal entendida.

Los enfrentamientos verbales de Reed y Ben son otra constante, con un Reed comportándose de forma borde como en otras ocasiones y un Ben mostrando más inteligencia de la que aparenta al enfadar a Reed como forma que se levante para buscar la forma de derrotar a Muerte. Estos diálogos pueden no haber envejecido demasiado bien, pero no empañan el buen sabor de boca que me han dejado estos comics de la Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos. Ya lo tenía claro, pero me merece la pena comprar esta colección al menos hasta el número 102 en que Kirby abandonó la colección.

Si buscaba los motivos por los que los primeros comics Marvel enamoraron a toda una generación de lectores, sin duda estos comics de Los Cuatro Fantásticos representan un ejemplo maravilloso de la calidad rompedora que atesoraban estos comics. Su calificativo de CLÁSICO DEL COMIC está mas que merecida. Y yo los estoy disfrutando un montón.

Comparto las primeras páginas de este volumen, pertenecientes al número 59 USA:

La Biblioteca Marvel: Los Cuatro Fantásticos me está dando lo mejor de los Comics Marvel de los años 60. Unos comics irrepetibles que me alegra poder tener en mi poder tras todos estos años.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de Biblioteca Marvel. Los Vengadores vol. 6 de Stan Lee, Roy Thomas y Don Heck (Marvel Comics – Panini)

Sexto volumen de la Biblioteca Marvel. Los Vengadores marcado por el cambio en los guiones de la colección, al sustituir Roy Thomas a Stan Lee, iniciando una etapa que se alargó más de cinco años. Unos comics que cuentan con dibujo del clásico y poco atractivo Don Heck.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO POCO POTENTE

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Mercurio y La Bruja Escarlata abandonan Los Vengadores después del regreso de Hank Pym, como Goliat, y La Avispa. ¿Será suficiente para hacer frente al odio puro de Los Hijos de la Serpiente? Te presentamos una nueva amenaza: El Láser Viviente. Además: Stan Lee cede el testigo a Roy Thomas. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Esta volumen contiene The Avengers 31-36 USA, publicados en 1966 y 1967.

Tras la marcha de Jack Kirby, la segunda revolución llegó a los Vengadores con el fichaje como Roy Thomas, que se convirtió en el guionista oficial de la colección en el número 35,publicado en diciembre de 1966. Resulta curioso que la llegada de Thomas se produce en mitad de una historia de dos partes, teniendo que cerrar la historia iniciada por Lee en el número 34. Un Lee que se mantenía como editor de la colección y en general de toda la línea editorial de Marvel Comics.

Este sexto volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores se compone de varias historias de dos números de duración. El número 31 termina la aventura de Goliat en Sudamérica que se inició en el volumen anterior, en la que la búsqueda de un remedio al problema físico que sufre y que le mantiene anclado en un tamaño de 3 metros de altura le lleva a descubrir una civilización subterránea en la que dos bandos se disputan el control de una llama que proporciona un poder enorme al quien lo posea. Los números 32 y 33 es una aventura en el que los Vengadores se enfrentan a la organización racista Los Hijos dela Serpiente, en los números 34 y 35 tenemos la presentación de El Láser Viviente, y en el número 36 empieza una historia que enfrenta a los héroes contra una raza alienígena de Ixar, que llegan a la Tierra con un ejército de robots super poderosos. Una aventura cuyo final leeremos en el próximo volumen.

En lo relativo a las historias, me parece curioso que Lee se muestre muy cómodo con una alineaciones de tan sólo 4 miembros. Si con el primer gran cambio del grupo del número 16 USA Los Vengadores era el Capitán América, Ojo de Halcón, Bruja Escarlata y Mercurio, el retorno al grupo de Goliat (la nueva identidad de Hank Pym) y Avispa provocó que Wanda y Pietro se marcharan a Europa para intentar encontrar la forma de recuperar sus poderes. Aquí hay que hacer un inciso ante lo ridículo que se ve con ojos de 2024 que dos mutantes (¿O no lo son? El cacao que tiene Marvel montado es importante) piensen en irse a Europa ya que «el aire de nuestra tierra natal nos dio nuestras habilidades sobrehumanas…» y solo allí creen que podrán recuperar sus poderes.

La marcha de Wanda y Pietro provoca una nueva alineación de 4 miembros, una en la que Goliat es mostrado como la voz cantante del grupo, muy por encima del Capitán América. De hecho, sorprende que en el arco de los Hijos de la Serpiente Steve es hecho prisionero durante casi toda la historia, teniendo que hacer Hank el discurso motivacional contra el racismo. Esto ahora sería impensable, pero el caso es que el Hombre Hormiga fue uno de los primeros superhéroes de Marvel, y es normal que para Lee Hank Pym tuviera que dar un paso adelante en el liderazgo del grupo. Algo similar pasa en la aventura siguiente, en la que de nuevo el Capitán América es hecho prisionero por Láser Viviente, en este caso junto a Ojo de Halcón y Avispa, teniendo que ser Hank el que acuda a rescatarles en el número siguiente.

Además del protagonismo de Goliat en el lado superheróico, Hank Pym también es protagonista en el lado humano. En estos comics se presenta a Bill Foster, un científico de color que ayudará a Hank a descubrir la forma de volver al tamaño normal, un Foster que en el futuro se convertirá en Goliat II. Esta presentación es también historia de Los Vengadores, y refuerza el papel central que Lee planteó para Hank en esta tanda de episodios. El retorno de Wanda y Pietro en el número 36 anticipa un cambio en estas dinámicas, como también lo es tener a la Viuda Negra de secundaria en los números 32 y 33 y su vuelta en este número 36, lo que anticipa que el grupo podría crecer hasta los 7 miembros o más.

En lo relativo a las historias de Lee tenemos montones de detalles que han envejecido fatal, como que la historia de Láser Viviente se plantea al ver el villano a Janet y quedarse enamorado de ella, como antes se enamoró de una amiga de Janet a la que acosaba. O que un robot a las órdenes de Ixar se pueda hacer pasar por Wanda en el número 36, cuyo plan sea raptar a superhéroes para que luchen por él en una guerra intergaláctica. En positivo, tener a Natasha Romanoff acompañando de alguna manera a Janet me gusta. Y cuando Wanda se reincorpore al grupo podemos encontrarnos con 3 mujeres en el grupo, una cifra inédita en ninguna otra colección de Marvel. El cambio de guionista y la llegada de Roy Thomas no provoca que estas chorradas de guion disminuyan, hasta el punto que tener de editor a Lee provocó que casi no se notara su ausencia.

He comentado en reseñas anteriores lo mucho que se notó el cambio del dibujo en esta colección de Los Vengadores, y lo poco atractivo que se ven estos comics comparado con cualquier cosa que hiciera Jack Kirby en esa época. Pero aparte del aspecto viejuno y el poco dinamismo, del dibujo de Don Heck, que se entinta a si mismo en todos los números excepto el nº 31 entintado por Frank Giacola, en este volumen me ha llamado la atención para mal lo terribles que son sus diseños de los nuevos villanos que conocemos en este volumen. Por un lado tenemos a los Hijos de la Serpiente, que son una organización racista que no queda claro si llevan un saco a modo uniforme y que tipo de máscara terrible se les ha ocurrido utilizar. O como pueden ver algo con ella. Tampoco el diseño del Laser Viviente me ha gustado nada. Hasta ahora Heck utilizaba conceptos y personajes creados por Kirby, pero cuando llega la hora de mostrar su creatividad con nuevos personajes, quedan muy en evidencia sus carencias en este aspecto.

La lectura de este volumen ha sido un poco pesada porque aunque Heck dibuja unas correctas anatomías, su dibujo no transmite emoción ni estar ante una historia más-grande-que-la-vida. Todo se ve excesivamente mundano y correcto, pero no tiene la espectacularidad que se le espera a un comic de superhéroes. En general Heck tiene una composición de página adecuada, pero en varias viñetas algunas caras de héroes y villanos están un poco desdibujadas, aparte que es difícil diferenciar a Steve Rogers, Clint Burton o Hank Pym dado que les dibuja a todos igual. Otro detalle negativo es que Hack parece no saber cómo dibujar al afroamericano Bill Foster, al que casi siempre le saca en viñetas pequeñas o de perfil, algo que me llamó mucho la atención y me parece muy evidente.

Por cierto, otro detalle curioso del dibujo de Don Heck es el fallo que comete en la portada del número 33 USA, que ha sido elegida como portada de este volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores, al colocar en la portada a una Bruja Escarlata que NO aparece en el comic, dejando fuera de la misma a Avispa, que sí protagoniza el comic con el Capitán América, Ojo de Halcón y Goliat.

Leyendo este sexto volumen de Los Vengadores tengo claro que la colección necesitaba un revulsivo en su apartado gráfico que le devolviera parte de la emoción y fuerza perdidas. Por suerte, en el próximo volumen tendremos la llegada de John Buscema, que me dará la calidad gráfica que estoy demandando a esta colección y que por ejemplo en este volumen siento que no me han dado.

En todo caso, tener en mi posesión y poder leer por primera vez algunos comics que nunca tuve me compensa los aspectos que peor han envejecido de estos comics. Y de aquí a nada podré decir que ya me habré hecho con los 50 primeros números de este comic clásico de Marvel Comics.

Comparto las primeras páginas del comic:

La Biblioteca Marvel. Los Vengadores llega a un nuevo cambio con la llegada de Roy Thomas, que durará para una etapa de varios años como guionista de la colección superando a Stan Lee. Lástima que el dibujo me parezca tan flojo.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO POCO ATRACTIVO

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Crítica de Biblioteca Marvel. Nick Furia Agente de S.H.I.E.L.D. vol. 2 de Stan Lee, Jack Kirby y Jim Steranko (Marvel Comics – Panini)

Segundo volumen de la Biblioteca Marvel. Nick Furia Agente de S.H.I.E.L.D. realizado por talentos como Jack Kirby, John Buscema, Stan Lee, Denny O’Neil y Don Heck que sirve de presentación de I.M.A. y del mítico Jim Steranko.

PUNTUACIÓN: CLASICAZO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. SHIELD tiene una docena de Señuelos Dotados de Vida de Nick Furia listos para entrar en acción. ¿Qué puede salir mal? ¿Y si IMA se hiciera con uno de ellos? Hydra vive, más poderosa que nunca, y te lo contará la nueva sensación de Marvel: ¡Jim Steranko! Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye Strange Tales 145-153 y Tales of Suspense 78, publicados en 1966 y 1967.

Pedro Monje comenta en la introducción de este segundo volumen de la Biblioteca Marvel Nick Furia Agente de S.H.I.E.L.D. que la llegada de Jim Steranko a esta colección coincidió con el quinto aniversario de Los Cuatro Fantásticos, lo que para varios historiadores y fans marca el final de los años fundacionales de Marvel. Otro detalle histórico incluido en este volumen es que el Strange Tales 146 marca el último número en que pudimos tener al mismo tiempo en una misma grapa a los fundadores de Marvel, al guionizarlo todo Stan Lee y tener a Jack Kirby en la historia de Furia mientras que Steve Ditko dibujó la de Doctor Extraño. Esta fue fue la última grapa que realizó Ditko para Marvel, al abandonar Strange Tales y The Amazing Spider-Man casi al mismo tiempo.

La llegada de Steranko de momento en este volumen se realizó de forma escalonada. En este primer volumen tenemos los tres primeros comics que dibujó en los números 151, 152 y 153 de Strange Tales, pero partiendo de los bocetos de Jack Kirby, como era la norma en la colección. Resulta curioso leer el texto de Steranko al final de este tomo, porque comenta que mientras para Lee este encargo al novato Steranko lo planteaba como la forma de que Steranko aprendería del maestro Kirby cómo se realizaban los comics Marvel, en realidad para él fue una tortura porqué sintió que seguir los esquemas narrativos de Kirby no hacía sino coartar su propia creatividad, que no estalló hasta que se pudo convertir en autor completo. Algo que no veremos hasta el próximo volumen. Destacar también que Steranko realiza la portada del número 153, lo que señalaba que la salida de El Rey de la colección era inminente, como así sucedió en el siguiente número.

Siguiendo con el dibujo, Jack Kirby realiza los bocetos de todos los números de Strange Tales, mientras que si dibuja el número de Tales of Suspense 78 que muestra el primer team-up entre el Capitán América y Furia en esa colección. Y la verdad es que este número de Tales of Suspense nos muestra la fuerza de Kirby sin restricciones, y cómo en las historias de Strange Tales esta fuerza queda bastante diluida al ser el acabado final responsabilidad de los artistas asignados a cada número. El correcto Don Heck dibuja los números 145, 146 y 147 con entintado de Mickey Demeo, mientras que realiza lápiz y tinta en el número 148. Ogden Whitney dibuja el número 149, un número que tiene además la peculiaridad de tener guion de Denny O´Neil, en lugar de Stan Lee, que se guarda el papel de «editor» para aparecer en los títulos de créditos. John Buscema con entintado de Frank Giacola se encargan del número 150, previo a la llegada a Steranko.

En lo referido a este apartado gráfico, el dibujo en general está bien, con una sobrecarga de vehículos, armas y elementos científicos de todo tipo, sumado a una lucha sin tregua del protagonista contra las fuerzas del mal. Sin embargo, este bien no es «notable» notándose a la legua que cuando Kirby no dibuja, el interés de estos comics baja muchos enteros.

En la parte del guion, lo más destacado es que Stan Lee NO guioniza todos los números de Strange Tales. Al número 149 guionizado por Denny O´Neil hay que sumar que el propio Kirby guionizó y realizó los bocetos del número 148 que fue dibujado por Don Heck. Y además, Lee abandonó la colección un número antes que Kirby, ya que el número 153 previo a que Steranko tomara el control total cuenta con guion de otro histórico de Marvel, Roy Thomas. Curiosamente, ese número empieza con Furia afeitándose en la barbería que es la tapadera de la entrada de SHIELD, una metáfora de cómo Steranko «limpiaría» su imagen y la alejaría del rudo luchador de la segunda Guerra Mundial, algo que veremos en el próximo volumen.

En lo relativo a la historia, el volumen empieza con el final de la historia que empezó en el volumen anterior que sirvió de presentación de Jasper Sitwell, el joven e inteligente ayudante de Furia deseoso de agradar a su jefe que protagonizará numerosos encontronazos con Dum-Dum Dugan. Esta aventura les enfrentó al Druida, un villano que usa alta tecnología que intenta pasar por magia, y que por lo que cuentan en la introducción nunca más se supo. Es importante recordar que al compartir Nick Furia cabecera con el Doctor Extraño, sus aventuras sólo podían tener una extensión de 12 páginas, lo que obligaba a condensar la historia yendo al grano más rápido para dejar paso a la acción. Por este motivo las historia no pueden ser complejas ni complicadas.

Lo que peor ha envejecido de este volumen son los diálogos de Stan Lee. Como ya comenté en el post con mis opiniones del primer volumen, no me gusta nada que Lee convierta a Furia en un chistoso borde que se mete y se ríe de sus subordinados. Pero en realidad esto no es sólo un problema de Furia, porque las caracterizaciones del pelota Sitwell y el viejo envidioso Dugan frente a la valía del joven ayudante me parecen penosos. Y entiendo que aquí Lee seguía las modas de la época, al presentar a un joven agente para que los lectores pudieran tener un personaje en quien verse reflejados, dada que la veteranía de Furia lo impedía. Otro detalle muy loco es tener a organizaciones malvadas ultrapoderosas de alta tecnología como la del Druida, Ellos e I.M.A., para que resulte que excepto del Druida que como decía antes nunca más se supo, todas ellas acaben siendo la misma, al pertenecer todas a HYDRA.

Dicho esto, en general estos comics me han resultado super entretenidos con esta lucha constante de SHIELD contra organizaciones super tecnológicas y super poderosas. Los combate cuerpo a cuerpo o entre vehículos terrestres, anfibios y aéreos es una de las constantes de la serie. Y como comenta Jim Staranko en su texto, aparte de buscar experimentar y plantear cosas nuevas para el mundo del comic, siempre tuvo claro que el primer y principal objetivo era entretener a los lectores, cosa que este segundo volumen de Nick Furia consigue sin duda.

Y ahora, a esperar a lo que realmente quería volver a leer, la etapa como autor completo de Jim Steranko. Unos comics que en realidad ya tengo en casa de mis padresgracias a la edición que Forum hizo dentro de la serie Clásicos Marvel. Aunque no tengo claro si esos clásicos Marvel publicaron toda la etapa de Steranko o sólo la historia del Zodiaco. Tenía ganas de tener en casa esta colección desde su inicio, cosa que estoy consiguiendo y por la que estoy encantado. La Biblioteca Marvel de Panini sigue con una edición estupenda de estas colecciones clásicas de Marvel, y estoy encantado de poder tener en casa estas colecciones.

Comparto las primeras páginas del comic:

Nick Furia, agente de S.H.I.E.L.D. es claramente un comic de su época, pero me gusta poder tener la llegada de Jim Steranko a la colección, a falta de poder disfrutar su histórica etapa a partir del siguiente volumen.

PUNTUACIÓN: CLASICAZO

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Crítica de Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos vol. 11 de Stan Lee y Jack Kirby (Marvel Comics / Panini)

Undécimo volumen de la Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby. Unos comics de 1966-1967 que nos ofrecen un ejemplo estupendo del atractivo que durante décadas han tenido los comics Marvel.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Los prodigios se encadenan sin descanso. Estela Plateada ha vuelto y La Cosa va a tener con él algo más que palabras. Klaw el Amo del Sonido se cuela en el Edificio Baxter, mientras el Doctor Muerte planea el mayor engaño de la historia: el que le llevará a conseguir el poder cósmico absoluto. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye Fantastic Four 54-58 y Annual 4 USA, publicados originalmente en 1966-1967.

El volumen anterior de la Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos puede ser uno de los puntos álgidos de esta colección, al asistir a la llegada de Silver Surfer y Galactus, y la presentación de Pantera Negra. Y dentro que en iconicidad los comics contenidos en este volumen tienen un interés mucho menor, y lo mismo comparado con el noveno volumen en el que además de la boda de Reed y Sue disfruté de la presentación de los Inhumanos, tengo que decir que lo que he leído en este undécimo volumen me ha gustado mucho.

Stan Lee está en la plenitud como escritor y editor, teniendo muy claro cómo aprovechar el creciente Universo Marvel que tenía a su disposición y las herramientas bien aplicadas de la continuidad comiquera. De esta forma, en el número 54 USA que inaugura este volumen se inicia una trama que continuará durante varios números, como es la búsqueda de Johnny Storm de la forma de poder derribar la barrera que se alza sobre Attilan y le impide llegar hasta su amada, la inhumana Crystal. Esta trama se beneficia de que esté acompañado por Wyatt Wingfoot, su compañero de universidad, mientras viajan por todo el universo buscando cómo llegar al interior de Attilan.

A la subtrama de Johnny y Wyatt viajando primero gracias a un vehículo de Pantera Negra y luego aprovechando las habilidades de Mandíbulas, el animal inhumano capaz de viajar por todo el multiverso, se verá acompañado por otra línea argumental dentro de Attilan, para ver qué están haciendo los inhumanos para romper la barrera que les aprisiona. Estos viajes son la excusa perfecta para que Jack Kirby se luzca como nunca a la hora de dibujar seres alucinantes y acción increíble, si bien la aparición de Preste Juan, el caballero medieval de la corte de Avalón, es un poco gratuita, pero permite a Kirby un despliegue artístico alucinante. Como curiosidad, me resulta alucinante que Preste Juan no vuelva a aparecer en otro comic Marvel (que al menos a mi me suene). Esta aventura es la principal de esta número 54 y a partir de aquí queda como una subtrama secundaria de los números posteriores.

Volviendo al buen ojo como editor de Stan Lee, en el número 55 recupera a Estela Plateada (Silver Surfer), tras su importante papel en la Saga de Galactus que terminó en el número 50 USA. Sin duda Lee sabía que tenía un éxito entre manos, o a lo mejor vio en el correo las reacciones a su presentación en el número 48 USA, pero sea por el motivo que sea, Lee no dudó en volver a aprovecharlo apenas 5 números después.

El comic en si no puede ser simple, al tener una combate absurdo provocado por Ben Grimm, a partir de la clásica confusión de los comics Marvel. Ben va a visitar a Alicia y encuentra allí a Silver Surfer, lo que le hace entrar en cólera en una muestra de machismo bestial. A pesar de la naturaleza compasiva de Silver Surfer, el combate en inevitable y se alarga casi toda la duración del comic, con las paradas obligatorias con las tramas alternativas antes mencionadas, ofreciendo la excusa perfecta para que Kirby se luzca.

En comics anteriores ha comentado que fruto de lo mal que han envejecido algunas cosas de estos comics de casi 60 años de antigüedad, algunos personajes me caían antipáticos, y este comic es una buena muestras. Por supuesto por la actitud super machista de Ben Grimm. Pero casi peor que Ben me resulta el diálogo de Reed a Ben en el que le abronca con frases como «¿Cuándo vas a madurar?¿O es que tratas de demostrar que eres tan tonto como pareces?» Esta segunda expresión me parece fuertísima, pensando que Reed y Ben se supone que eran/son amigos. Otras expresiones como «Será mejor que dejes esa actitud antes de que te la quite a tortas…» me parecen de una chulería insufrible casi insoportable.

Volviendo al uso de la continuidad, apenas 3 números desde que Lee y Kirby presentaran a Klaw en la historia de Pantera Negra del volumen anterior, este villano es recuperado para el número siguiente, el 56 USA. El comic plantea nuevas escenas de acción espectacular, destacando este comic el dibujo de un Kirby desatado en lo referido a su narrativa, expresividad y diseño de tecnología y ambientaciones fantásticas. Como digo la trama es muy muy sencilla con ojos de 2024, pero todo el comic funciona perfectamente, incluyendo que la victoria caiga de manos de los héroes gracias a la colaboración de Pantera Negra, al que acabábamos de ver apenas 2 meses antes. En lugar de crear nuevos conceptos Lee aprovecha para sacarle provecho a los ya existentes.

El Annual 4 incluye una de las grandes cerdadas de la historia de Marvel, y mira que a lo largo de los años han cometido unas cuantas contra los intereses de sus creadores. Y es que apenas unos meses de que finalizaran el periodo de propiedad de los derechos de la Antorcha Humana original, el personaje creado por Carl Burgos en 1939, Lee decide escribir este comic en el que le presentan para ser derrotado al final y morir de nuevo. Bueno, morir igual no es adecuado dado que estamos ante un robot.

Burgos estaba esperando poder reclamar los derechos, pero Marvel tenía otra idea, y su uso en este comic provocó que los derechos se renovaran y Burgos perdiera toda posibilidad de poder recuperarle, lo que provocó que no volviera a dibujar ningún comic posterior a la salida de este comic. Los comentario metatextuales que Lee puso en boca de Ben «En fin. A veces se gana y a veces se pierde» y Johnny «Intentó vencerme y aún así me es imposible odiarle» parecen puñaladas traperas dirigidas al propio Burgos, y muestran la peor cara de Marvel como empresa super poderosa con decenas de abogados que aplastó las demandas de muchos autores a lo largo de los años, empezando por Burgos pero que podría decirse lo mismo de Joe Simon, en ese caso con la complicidad del propio Jack Kirby.

Es tan fuerte la cerdada de Marvel que es difícil comentar nada de un comic en el que aparece también el Pensador Loco y su ordenador Quasimodo.

Los dos números siguientes son una de las historias que más veces se ha mencionado en la historia de Marvel, al asistir al momento en el que el Doctor Muerte roba los poderes a Silver Surfer y los usa para vencer a nuestros protagonistas. Aparte de las subtramas de Johnny y los inhumanos, en el número 57 vemos como Muerte atrae con engaños a Silver Surfer a Latveria, aprovechando su inocencia para robarle sus poderes cósmicos. Luego, en el 58 se enfrenta a los 4 Fantásticos, con una historia que destaca por el elemento «chorra» y un poco ridículo (con ojos de 2024) de los comics de los años 60, dado que Muerte viaja a Nueva York para matar a los héroes pero cuando Reed reconoce la derrota y que Muerte es más fuerte, les deja vivir y se va satisfecho. Viendo que no hace falta luchar contra nadie, simplemente reconocer que el malo es más fuerte, la de destrucción y daños a Nueva York que se hubieran podido ahorrar.

Esta aventura queda inconclusa, dejando este undécimo volumen de la Biblioteca Marvel un cliffhanger super interesante de cara al próximo número. Y digo esto porque creo que es la primera vez que leo estas aventuras. Poder leer por fin un comic mencionado en innumerables ocasiones en comics posteriores me ha dado una alegría importante y justifica de sobra la compra de la Biblioteca Marvel, a pesar de los elementos viejunos que tienen estos comics en lo referido a los diálogos y a algunas de sus tramas.

Y hablando de la continuidad, en este caso me gusta mucho que la trama de Johnny y los inhumanos haya quedado también inconclusa, siendo un ejemplo maravillosos de la narrativa-río que Stan Lee creó en el Universo Marvel y acabó convirtiéndose en la norma del género. Una norma que en los últimos años se ha sustituido por la narrativa de arcos cerrados. Quizá por eso tener estos subtramas en cada grapa me ha dado un chute de nostalgia en el buen sentido hacia la forma en que se hacían los comics no hace tanto tiempo.

No he entrado en detalle, pero el dibujo de Jack Kirby es espectacular. Creo además que el entintado de Joe Sinnot le sientan de maravilla a sus lápices, resaltando toda la fuerza que tenía The King con sus composiciones, sus muestras de tecnología y paisajes, y el dinamismo de sus escenas de acción. No he comprado la Biblioteca Marvel de Thor, pero estas historias creo que muestran a Kirby en su plenitud creativa. De hecho, Kirby en este periodo de 1966 creo que fue cuando Kirby abandonó las series de Vengadores y Patrulla-X, y creo que se nota que pudo contar con más tiempo para dibujar, porque son una gozada.

Cuando reseño las Bibliotecas Marvel de Vengadores, Patrulla-X o Nick Furia parece que siempre le encuentro los aspectos que peor han envejecido, pero en realidad me encuentro muy satisfecho de la compra de estos comics de los Cuatro Fantásticos. Mi objetivo de comprar los 100 primeros números cada vez está más cerca.

Comparto las primeras páginas del comics:

Me ha gustado este undécimo volumen de la Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos, sus enormes virtudes compensan las cosas menos buenas y los actos mezquinos de Lee y Marvel hacia sus creadores. Ganas del siguiente.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de Biblioteca Marvel: La Patrulla-X vol. 4 de Stan Lee, Roy Thomas y Werner Roth (Marvel Comics – Panini)

El cuarto volumen de la Biblioteca Marvel: La Patrulla-X trae la novedad de la sustitución de Stan Lee en los guiones, que da paso a un jovencísimo Roy Thomas como guionista de la serie, manteniéndose Werner Roth en el dibujo con Dick Ayers en el entintado.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO DURILLO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. El regreso de Magneto precede al debut de El Mímico, el único superhombre capaz de imitar los poderes de todos los miembros de La Patrulla-X. En este tomo descubrirás también el origen del Profesor Xavier, en la primera de las historias escritas por Roy Thomas después de sustituir a Stan Lee. ¡Es el comienzo de una nueva era para los mutantes de Marvel! Contiene los correos de lectores de la edición original. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen recopìla los números 18-23 USA, publicados en 1966.

Las seis grapas que componen este cuarto volumen de la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X se dividen en una primera grapa, el número 18 USA, para cerrar la trama de Magneto que nos dejó el cliffhanger del volumen aterior, un número suelto con la presentación de Mímico, un villano que puede copiar las habilidades del grupo (nº 19), y dos historias de dos números de extensión. La primera contra Lucifer (nos. 20 y 21), el villano que dejó inválido a Charles Xavier, y la segunda (nos. 22 y 23) reutilizando al Conde Nefaria, al que vimos en Los Vengadores y que también se enfrentó a Iron Man en Tales of Suspense.

Es importante destacar que Roy Thomas se convirtió en guionista de la serie a partir del nº 20 USA, sustituyendo al maestro Stan Lee. Y aunque era novato como guionista de Marvel, Thomas tenía 26 años en 1966, mostrándose en seguida digno de la confianza de Lee. Estos primeros números puede decirse que son continuistas, al usar Thomas a villanos ya inventados por Lee, en lugar de arriesgarse a crear personajes nuevos. Thomas se muestra como un buen conocedor de todo el universo Marvel, porque Lucifer es un villano de los mutantes, pero Nefaria y sus esbirros el Hombre Planta, Espantapájaros, Puercoespín, Anguila y Unicornio habían aparecido en otras cabeceras.

Thomas mantiene el melodrama de folletín con la no-relación entre Scott Summer y Jean Grey. Los monólogos interiores de ambos son continuistas respecto a lo visto hasta ahora, pero resultan un tanto ridículos vistos hoy en día, al llorar por las esquinas Scott porque ama a Jean pero no hace nada al respecto, al sentir que es un peligro para los demás. Al menos Jean si es proactiva, teniendo en cuenta que también afirma estar enamorada de él (no se sabe muy bien por qué), y le invita a cenar junto a ella y Ángel. Chafándole la fiesta a Warren, todo hay que decirlo. Hablando de Scott, resulta penoso verle abandonar el grupo un número por el miedo que tiene a hacer daño a alguien con sus poderes, para volver en ese mismo número y que nadie le pregunte nada. O que Xavier les de vacaciones y él se alquile una habitación en un hotel cercano porque no tiene donde ir o con quien.

Las historias de estas grapas son hijas de su tiempo, pero hay que reconocer que han envejecido tremendamente mal. Por ejemplo, en el número 20, primero del arco de Lucifer, en la primera mitad nos encontramos con que Mole y Unus, el Intocable se visten de X-Men para robar varios bancos. Y aunque los héroes evitan que se lleven el botín del segundo, en realidad escapan sin ser detenidos tras robar el primer banco con éxito. Pero es más, la reputación de la Patrulla-X queda muy dañada tras estos robos y no se ha hecho nada para repararla, al menos que se vea en la página.

Otro elemento que ha envejecido tremendamente mal son los poderes cambiantes de Charles Xavier y los villanos, y las tecnologías imposibles que justifican algunas de las situaciones. Entiendo que esto es también fruto de su tiempo, pero resulta lamentable ver a Magneto hipnotizar a los padres de Warren con su «atracción magnética», o que Nefaria envíe a Washington una imágenes sólidas de la Patrulla-X para incriminarles en sus crímenes. Y qué decir de su cúpula que cubre Washington y mantiene encerrada a la ciudad, un plan maléfico pensado para robar al gobierno… 100 millones de dólares. Que estos comics de Marvel fueran considerados «profundos» en los años 60 o incluso dirigidos a universitarios y no sólo a niños resulta un poco risible.

La mayoría de finales de estos comics resultan demasiado facilonas que llegan a resultar un poco ridículas, repitiendo Deus-Ex-Machina como que Magneto huya por la llegada de El Extraño, que Mímico crea que la máquina de su padre le aumentará los poderes mientras que Xavier sabe (vete tú a saber cómo) que se los va a quitar, o que el Jefe Supremo de la raza alienígena a la que pertenece Lucifer le destierre porque la Patrulla-X destruye a sus robots guardaespaldas (en serio). Y qué decir sobre el plan de Nefaria para robar dinero al gobierno. O que Xavier se saque de la manga una tecnología que le permite andar porque si. Incluso sabiendo el tipo de comics que son, tengo que reconocer que han envejecido tremendamente mal.

Por no decir sólo cosas negativos, en positivo tengo que decir que me gustan las caracterización de Scott, Jean, Bobby, Warren y Hank. Hablando de las Bibliotecas Marvel de Los 4 Fantásticos, Los Vengadores o incluso Nick Furia , he comentado que no me gustan nada los diálogos de Stan Lee por la forma en que convierten a los héroes en personas maleducadas y bordes con sus compañeros. Sin embargo, esta sensación no la he tenido jamás en los comics de La Patrulla-X, Stan Lee primero y Roy Thomas ahora han usado bien el elemento juvenil creando personalidades positivas que invitan a que los lectores nos podamos identificar con un personaje u otro. Sólo Scott es más pesimista y deprimente por el miedo que tiene a dañar a algún amigo con sus poderes, pero el resto transmiten un positivismo que me gusta mucho.

Otra de las constantes de estos comics es el protagonismo excesivo de Charles Xavier, que acaba siendo en muchos momentos quien salva la situación. De hecho, si me pongo a pensarlo, da las claves para derrotar a Mímico y a Lucifer, y ejecuta él mismo el plan para derrotar a Nefaria usando la misma tecnología de imágenes sólidas (si, es ridículo) que usó antes el villano. En 1966 Xavier es un héroe benigno que ayuda a la humanidad, y de alguna manera conecta con la idea de los héroes «científicos» que presentó Marvel en todas sus colecciones, un héroe que usa su inteligencia para vencer al mal. Esto sumado al elemento de ser el mentor de los jóvenes X-Men creo que es la clave que explica que en estos comics el papel principal está reservado a Xavier.

Gran parte del problema de estos comics añejos lo tengo en el dibujo de Werner Roth con entintado de Dick Ayer. Roth era un dibujante de amplísima experiencia en los años 50 y 60 que trabajó con el propio Stan Lee en los comic de romance o western. Cuando se planteó que empezara a dibujar comics de superhéroes de Marvel, Stan Lee pensó que la forma en que Roth se acostumbrara al tipo de narración de los nuevos comics de la editorial fue que Jack Kirby abocetara los comics y Roth los terminara, algo que vimos en el volumen anterior.

En estos comics Roth ya es artista completo, y siendo anatómicamente correcto, le falta toda la fuerza y el dinamismo que Kirby imprimía a sus páginas. Correcto es la palabra que más veces me viene a la cabeza cuando pienso en el dibujo de estos comics, aunque en este caso, resulta un antónimo respecto a otros calificativos que debería tener un comic de superhéroes, como «emocionante» o «potente». De hecho, algunas apariciones de los esbirros de Nefaria resultan un poco ridículas, casi como si llevaran disfraces de Halloween poco favorecedores.

Hay que reconocerle a Roth la dificultad que tenían estos comics al estar protagonizados por un grupo numeroso de héroes que había que colocar en las viñetas, consiguiendo que todo se entienda bien a pesar de la sensación de melé que hay en algunos momentos. Pero globalmente, esta sensación de corrección no es una buena noticia. Algo que se suma a las historias envejecidas contenidas en este volumen.

Cuando empecé la colección de la Biblioteca Marvel sabía de la naturaleza añeja de estos comics publicados hace 60 años. Pero mi afán completista pesó más que el atractivo de estos comics con ojos de 2024. Tenía ganas de comprar y poseer estos comics clásicos y no me arrepiento de estas compras.

Sin embargo, viendo este volumen me entra una duda sobre hasta cuando comprar la colección. Porque la mítica etapa de Neal Adams empezó en el número 55 USA. Y antes, Jim Steranko dibujó los números 50-51 USA que fueron super rompedores en su momento. Los comics de Steranko calculo que no se publicarán hasta el noveno volumen de esta colección, y los de Adams en el décimo. Esto significa que quedan 4 volúmenes con el actual equipo de un Roy Thomas novato con el correcto y muy poco emocionante Werner Roth en el dibujo. Tenía ganas de comprar estos comics hasta enlazarlo con la etapa de Claremont, para poder decir que poseo todos los comics clásicos de la Patrulla-X. Pero ahora que estoy en ello, no se si mi afán coleccionista vale tanto la pena.

Esta duda que tengo hoy me va a obligar a reflexionar sobre el alcance del coleccionismo. Tengo hasta agosto para pensarlo, dado que es cuando se publicará el quinto volumen.

Comparto las primeras páginas de este volumen, pertenecientes al número 18 USA:

Se lo que hay cuando compro la Biblioteca Marvel, pero tengo este cuarto volumen de La Patrulla-X se me ha hecho bola cuando lo leía.

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