Crítica de Locke and Key temporada 1 (Netflix)

Locke and Key de Joe Hill y Gabriel Rodríguez en uno de mis comics favoritos del siglo XXI. Lamentablemente, el visionado de la primera temporada televisiva estrenada en Netflix convierte a esta serie en el último ejemplo de adaptación que queda como una ocasión perdida, una decepción que elimina todo lo que hacía especial el comic, desaprovechando el maravilloso potencial de la historia para convertirla en un drama adolescente de instituto genérico.

PUNTUACIÓN: 4/10

Después de la muerte de su padre, los tres hijos de la familia Locke regresan a la casa ancestral de su padre en Nueva Inglaterra para descubrir que están rodeados de magia que sólo ellos pueden ver y contra la que están destinados a pelear para terminar con los horrores que pueblan la ciudad de Matheson, Massachusetts. (FILMAFFINITY)

La adaptación televisiva de Locke and Key ha tenido una compleja vida hasta que hemos podido verla en Netflix. Alex Kurtzman y Robert Orci rodaron un primer piloto para Fox entre 2010-2011 que no consiguió luz verde para rodar la serie. Tras unos años intentando convertir la serie en películas, finalmente Kurtzman y Orci abandonaron el proyecto. En 2017, IDW la editorial que publicó el comic de Locke and Key puso en marcha un segundo intento para el canal de cable/online Hulu, con Carlton Cuse de Showrunner, Joe Hill de productor y supervisando los guiones y con Scott Derrickson (Doctor Strange) de productor y director del episodio piloto. Finalmente, Derrickson tuvo que abandonar el proyecto por problemas de agenda, rodando el piloto Andrés Muschiety (IT). La cosa pintaba bien, pero finalmente Hulu tampoco confirmó la serie.
Tras estos intentos, finalmente Netflix sí dio luz verde al proyecto en julio de 2018, manteniéndose Carlton Cuse como Showrunner junto a Meredith Averill y Aron Eli Coleite. Saber que Joe Hill mantenía labores de productor y que iba a escribir algún episodio hizo que mis expectativas estuvieran por todo lo alto. ¡Menudo chasco!!

Los diez episodios de esta primera temporada han sido dirigidos por Michael Morris, Tim Southam, Dawn Wilkinson, Mark Tonderai y Vincenzo Natali (Cube) los dos últimos. Joe Hill escribió junto a Aron Eli Coleite el guión del primero episodio que marca el tono de la serie, que cuenta con guiones de Carlton Cuse, Albert Torres, Meredith Averill y Elizabeth Ann Phang. Checco Varese, Tico Poulakakis y Colin Hoult son los directores de fotografía que realizan, como toda la serie, un mediocre y montonero trabajo de nivel televisivo. La música ha sido realizado por Torin Borrowdale, y hay que detacar (para mal) la terrible selección de canciones pop que tiene esta serie.

En lo relativo al mediocre y televisivo casting, Locke and Key está interpretada por Darby Stanchfield (Nina Locke, la madre de los niños), Connor Jessup (Tyler, el hijo mayor), Emilia Jones (Kinsey, la única hija de la familia), Griffin Gluck (Bode, el niño pequeño), Bill Heck (el padre fallecido Rendell, al que conoceremos mediantes flashbacks) y Aaron Ashmore (Duncan, hermano de Rendell y tío de los chavales).

Fuera de la familia Locke, tenemos a Laysla de Oliveira como Dodge, la Dama del Pozo y “villana” de la serie, Sherri Saum como Ellie Whedon amiga de instituto de Rendell y profesora de Tyler y Kinsey, Coby Bird como Rufus, hijo de Ellie con una discapacidad mental que trabaja cuidando la mansión Locke, Petrice Jones como Scot Cavendish, estudiante inglés del intituto que se hará amigo de Kinsey, y Felix Mallard como Lucas Caravaggio, el mejor amigo de Rendell en el instituto.

Si empiezo por lo positivo de esta serie, el diseño de producción tiene elementos geniales. La mansión Locke, la principal localización del comic, es clavada en su versión televisiva y consigue transmitir cierto malrollo y que cualquier cosa es posible dentro de sus paredes. También el acantilado y las cuevas junto al mar están muy bien representadas. En ese sentido, sobre todo en los primeros episodios hay escenas puntuales que son clavadas al comic y que son de largo lo mejor de la temporada. Sin embargo, a medida que la serie avanza y se separa del original, la cosa decae hasta niveles sonrojantes.

Aunque la serie cambia el orden en que Bode encuentra las llaves mágicas (primero en solitario y luego ya junto a sus hermanos) y su influencia en la trama, debo decir que excepto por algunos momentos puntuales que luego comentaré, en general me ha gustado la forma en que muestran las habilidades de cada llave.

Como positivo también comentaré las interpretaciones de Emilia Jones como Kinsey y Griffin Gluck como Bode, el pequeño de la familia. Kinsey muestra la confusión, el dolor de una adolescente que debe asumir la pérdida de su padre que se transforma en adolescente despreocupación, mientras que Bode es genial como un niño frustrado porque nadie le cree cuando empieza a descubrir la magia que rodea la mansión Locke, así como sus amenazas.

Y esto es todo lo positivo que puedo decir. Aunque la serie pudiera parecer muy fiel al comic en el apartado estético, es todo un espejismo. Esta versión de Locke and Key es un sucedáneo descafeinado que nada tiene que ver con la maravilla creada por Joe Hill y Gabriel Rodríguez en la editorial IDW. A pesar de algunos destellos puntuales, globalmente estamos ante una adaptación fallida porque se olvida del tono y todo lo que convirtió el comic en algo especial para convertirlo en una historia en la que todo es genérico y sin personalidad.

Una aclaración, no soy de los que me quejo de forma puntillosa de cualquier mínimo cambio respecto a la historia original, entiendo que cualquier adaptación implica inevitablemente cambios, y siempre que se mantenga el espíritu de la obra en principio me vale. De hecho, a pesar de los numerosos cambios, los dos o tres primeros episodios si consiguieron mantenerme interesado, a pesar de que algunas cosas no acababan de cuadrar. Pero seguí dándole el beneficio de la duda.

Pero el comic es una fantasía oscura centrada en una familia que tiene que asumir la pérdida de su padre y esposo, y en la que la muerte y temas escabrosos como las relaciones tóxicas o el abuso juegan un papel fundamental. Además, Joe Hill crea un puzzle maravilloso en la que todo, incluido el detalle más nimio y a priori insignificante, tiene su razón de ser y juega una función en la historia, haciendo que el final fuera perfecto y super satisfactorio.

No hay nada de eso en la serie de televisión. El primer pecado original es que los showrunners Carlton Cuse, Meredith Averill y Aron Eli Coleite eliminan cualquier elemento oscuro para transformarla en “family-friendly”. Hay por ejemplo unas muertes mostradas super explícitas en el comic que impactan precisamente por lo inesperadas que son que aquí directamente desaparecen. Pero obviamente eso sería un detalle sin importancia si la historia fuera la correcta, cosa que no es así.

Frente al núcleo del drama familiar, la serie traslada gran parte de la acción al instituto donde Tyler y Kinsey tienen aventurillas con sus nuevos amigos, van a fiestas y realizan actividades sin interés mientras usan las llaves por motivos egoístas, convirtiendo la serie en una serie adolescente del montón, ni siquiera una buena, con un montón de escenas redundantes que no aportan nada a la trama principal y que se sienten como autenticos “minutos de la basura” usando un término baloncestístico.

Una de las cosas buenas que me gustó de Lauren Schmidt Hissrich, la guionista y showrunner de The Witcher, es que desde el primer momento tenía claro que The Witcher NO era una serie planteada para gustar a todo el mundo, y de hecho pensaba que intentar algo así no tenía sentido. Cuse, Averill y Coleite obviamente no piensan igual porque parece que creyeron que quitando todos los elementos que pudieran resultar “conflictivos” conseguirían agradar a más gente, consiguiendo justo lo contrario.

Por poner un ejemplo no demasiado importante, la relación tóxica de Ellie y Lucas en el comic se construye a partir que Lucas ayuda a Ellie a matar a su anciana madre, que la mantenía atrapada en una relación tóxica de control. Este asesinato convierte a Ellie en una persona torturada y rota por dentro, lo que la hacía bastante interesante. Obviamente, nada de esto aparece en la serie de televisión, Ellie ayuda a Lucas básicamente porque fue su crush de instituto y a pesar de todos los años transcurridos no le ha podido olvidar. Sin más.

Pero además de que los cambios no mejoran lo ya publicado, es que la sensación de puzzle perfectamente diseñado también se pierde desde el primer momento, con un montón de situaciones que pasan porque si que luego no implican nada. Esto se convierte en un problema grande cuando compruebas que el final super satisfactorio del comic se lo cargan por la obsesión de alargar la historia para poder hacer una segunda temporada, que creo que ya está confirmada.

Aunque visualmente comentaba al principio que la mansión Locke y algunos detalles puntuales estaban bien, globalmente la serie es super plana con una preocupante falta de personalidad en todos los aspectos. Además, los efectos especiales cantan por todos lados, haciendo que escenas como las del plano astral o el ataque de las sombras del episodio 10 un mal chiste comparado con muchos video juegos actuales. Además, destacaría para mal la horrenda selección de canciones pop de la serie, que lamentablemente suenan en el peor momento y matan cualquier intento de conseguir una tensión dramática.

Y encima tenemos un problema enorme con el casting, de una calidad muy baja aún para el standard televisivo. Laysla de Oliveira como la Dama del Pozo Dodge puede ser fácilmente la peor y más terrible actuación de una actriz para un papel de “villana” que recuerdo en mucho tiempo, haciendo imposible que haya la menor sensación de peligro. Diría lo mismo de Felix Mallard como Lucas Caravaggio, pero él casi no sale en esta primera temporada, por lo que su impacto negativo queda amortiguado.

Connor Jessup como Tyler es otro error de casting de libro. En el comic Tyler es un chaval claramente traumatizado que se muestra además incómodo con su gran fuerza y su enorme cuerpo, que no le sirvió en el momento clave para salvar a su padre. Para la serie han elegido al típico guaperas de serie de instituto y el guión le convierte no en alguien traumatizado, sino en un estúpido que se dedica a caer mal a todo el mundo, además de la mala interpretación. Seguiría con el resto de actores, pero no quiero que esta reseña se haya eterna. Globalmente, el casting de esta serie ha sido un desastre completo.

Suelo dejar que cada cual juzgue por si mismo y se haga una opinión de una película,s erie, comic, etc… Pero en este caso, si has leído el comic original, de verdad te sugiero que NO veas esta serie porque te vas a llevar un chasco importante. E incluso sin haber leído el comic, varios compañeros de trabajo y mi mujer califican la serie de “entretenidilla sin más”, tan visible como rápidamente olvidable. Esto se está convirtiendo en un peligroso problema en lo referido a Netflix, cuya política obviamente está centrada en la cantidad antes que en la calidad, provocando que las series decepcionantes sean muchas más que las de HBO o Amazon.

Comparto el trailer de esta serie:

Antes los fans de los comics nos alegrábamos cuando se confirmaba que se iba a hacer una serie de televisión. Parece claro que si es Netflix, habrá que echarse a temblar y dudar incluso si merece la pena verla. Que pena.

PUNTUACIÓN: 4/10

 

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¡Saludos a todos!

2 comentarios en “Crítica de Locke and Key temporada 1 (Netflix)”

  1. Toda la razón, leí el cómic en su momento, y me encantó. No niego que le tenía ganas a la serie, pero joder, le han quitado todo elemento perturbador para como dices hacerlo muy familiar y blanco. Yo no pasé del episodio 3.
    Un saludo

    1. Hiciste bien, Víctor. Reconozco que me pudo la curiosidad para terminarla, menudo chasco me llevé!! E incluso para varios compañeros de trabajo que no habían leído el cómic (ni siquiera sabían que esto venía de un comic), les pareció muy montonera. Un saludo y gracias por pasarte a comentar. 👍👍👍

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