Análisis y opinión de Dinastía de X y Potencias de X de Jonathan Hickman, Pepe Larraz, R.B. Silva y Marte Gracia

Han pasado ya varias semanas desde que Panini publicó el final de las maravillosas Dinastía de X y Potencias de X de Jonathan Hickman, Pepe Larraz, R.B. Silva y Marte Gracia. Estos comics consiguieron que mi cabeza estallara en mil pedazos mientras insuflaban nueva vida a los mutantes de Marvel Comics, cuya franquicia parecía agotada desde hace años. El futuro no puede ser más ilusionante, y por este motivo me he decidido a escribir este artículo una vez he reposado mis impresiones sobre esta obra.

(Artículo de opinión full spoilers)

¡Enfréntate al futuro! ¡Jonathan Hickman toma el trono de los mutantes! Desde su nacimiento, La Patrulla-X ha vivido cuatro momentos fundamentales: su fundación, la Segunda Génesis, “La Era de Apocalipsis” y la época de New X-Men. Ahora, Charles Xavier revela su plan maestro… el que sacará a los mutantes de la oscuridad y los llevará, una vez más, hacia la luz.

Dinastía de X (HoX) con Pepe Larraz y Marte Gracia nos cuenta el mes en la vida de los mutantes en que todo cambió, mientras que Potencias de X (PoX) con R.B. Silva y Marte Gracia es la serie hermana que nos cuenta la historia secreta de los mutantes que hará que cambie radicalmente la forma en que los vemos, una historia que empieza en el pasado (X0 – Año 1 para los mutantes) sigue en el presente diez años después (X1) y se lanza hacia los futuros de dentro de 100 (X2) y 1.000 años (X3) en los que la raza mutante ha sido prácticamente erradicada de la faz del planeta Tierra.

La publicidad nos vendía estos comics indicando que “No puedes perderte este momento crucial de la vida de La Patrulla-X.” Y pocas veces un anuncio ha cumplido tan satisfactoriamente con lo que prometía.

Si algo ha quedado claro sobre Jonathan Hickman es que es un gran fan y un increíble conocedor de la historia mutante. A pesar de plantear un nuevo comienzo para los mutantes tan impactante como en su momento debió ser el Giant-Size X-Men de 1975, Hickman usa este reinicio para homenajear la rica historia de los mutantes, adornando toda la narración de personajes, espacios y situaciones que nos recuerdan momentos clave de los comics de toda la vida. Empezando por el uso de Krakoa como nueva residencia de la nación mutante, isla viviente mutante que fue el villano de dicho Giant-Size X-Men nº1 cuya “Segunda Génesis” cambió el mundo del comic americano.

Es curioso que se haya publicado a la vez en España este reinicio mutante y la excelente Historia del Universo Marvel de Mark Waid, Javier Rodríguez y Álvaro López. Digo que es curioso porque podría decirse desde cierto punto de vista que Hickman en Dinastía y Potencias plantea precisamente eso, hacer un quien es quien de los principales personajes y líneas narrativas de estos 57 años de vida editorial de los mutantes. Magneto, Apocalypsis, Bolivar Trask y sus Centinelas que luego evolucionaron en Nimrod, Mr. Siniestro, la Hermandad de Mutantes Diabólicos liderada por Mística, el Club Fuego Infernal, Genosha, House of M, la Falange, Dientes de Sable, Exodo, Gorgon, los Cosechadores, Bastión o los purificadores… Todos estos y más son mencionados y tenidos en cuenta de una forma u otra durante este enorme historia.

Y eso en cuanto a los villanos, pero si pensamos en los mutantes, aparte del sorprendente papel otorgado a Moira MacTaggert, encontramos en estas páginas a Proteo (hijo de Charles y Moira), Cifra, Forja, Monet de Generación X, Hope Summers y un montón más. Incluso personajes como Fabio Medina (Bolas Doradas) o Eva Bell (Tempus) creados por Brian Michael Bendis que parecía que nadie sabía que hacer con ellos tienen una importancia fundamental para esta historia. La labor de bibliotecario que Hickman ha realizado en estas series es una maravilla que creo vamos a recordar muchos años.

La obra de Jonathan Hickman tiene como una de sus características distintivas el uso de una narración fragmentada que hace que una historia que contada linealmente resultaría relativamente sencilla se complique con los sucesivos saltos temporales atrás y adelante, dotándola de una mayor complejidad y personalidad, consiguiendo que su lectura sea mucho más satisfactoria.

Y resumiéndolo mucho, la historia de Hickman plantea el cambio de paradigma de Charles Xavier tras décadas de ser el optimista mentor mutante que cree en la coexistencia pacífica de humanos y mutantes. Tras conocer que los mutantes al final siempre PIERDEN, acepta por fin que no puede seguir poniendo la otra mejilla tras años de genocidios sufridos por su raza. Este cambio en Xavier -provocado por la Wild-Card de la historia, Moira McTaggert- pone en marcha una revolución que esconde un concepto muy simple y nunca antes visto: Unir a toda la raza mutante bajo el objetivo común de sobrevivir.

Hablemos de Moira. De ser un personaje secundario de poca importancia en los últimos años (de hecho, se la creía fallecida), Hickman nos rompió la cabeza con su idea de que en realidad es una mutante con el poder de revivir tras su muerte recordando lo vivido en vidas anteriores. Si no hace nada diferente los sucesos se repiten de forma que no se anulan años de continuidad, mientras que puede provocar el cambio si modifica proactivamente su vida. Tras 9 vidas gastadas, ha fracasado en todas sus vidas en su intento de evitar la caída de los mutantes, a pesar de intentar en cada vida cosas diferentes. Las posibilidades y la imaginación mostrada en el número 2 de Dinastía de X es alucinante y a la vez está desarrollada de forma sumamente didáctica. Y es que, a menudo la idea aparentemente más sencilla suele acabar siendo la que mejor funciona.

Moira es el motor del cambio, pero la sensación final que ha controlado maliciosamente a Charles y a Magneto para que hagan su voluntad abre unas posibilidades super interesantes de cara al futuro. Porque por un lado, la explicación de que los genocidios que han sufrido los mutantes en los años pasados y el conocimiento del futuro que Moira le mostró en el que los mutantes son exterminados explican en mi opinión más que sobradamente el cambio de postura de Charles y que propugne junto a Magneto el cambio de paradigma para la raza mutante. En mi opinión, este cambio, evolución o como lo queramos llamar está más que justificado. Pero a la vez entiendo perfectamente a los lectores que opinan que Charles puede haber sufrido un lavado de cerebro y esté controlado por Moira, de forma que Hickman se guardaría más sorpresas y giros para el futuro de la franquicia.

Y además, saber que posiblemente aún puede quedarle por vivir una última vida, la undécima, me parece otra idea magistral de Hickman, ya que en caso de su muerte el continuo espacio temporal sufriría un nuevo reseteo y todo retornaría al momento 0, algo que el inevitable retorno de Destino podría precipitarlo en los próximos meses. Además de narrativamente, veo clarísimo que esto es una posible válvula de escape en caso de que de aquí a cinco o seis años este reinicio acabara siendo fallido y Marvel quisiera resetearlo todo y devolverlo todo a la Escuela de Jóvenes Talentos de Westchester. Ahora mismo esto es algo que no parece posible, pero la vida da tantas vueltas y sobre todo dado que el mundo del comic ha demostrado ser cíclico, es algo que no puede descartarse. Más vale prevenir, debió pensar Hickman y los editores, y es bestial que incluyo hayan pensado en esa posibilidad de forma tan elegante.

Una parte fundamental de la historia mutante de los últimos 40 años ha girado alrededor de la mítica “Días de futuro pasado”, en la que la Patrulla-X lucha por evitar que el futuro apocalíptico en el que los mutantes han sido casi aniquilados por los Centinelas llegue a hacerse realidad. Hickman utiliza también este argumento en Potencias de X ampliando el número de amenazas, Nimrod y los Centinelas en el futuro de dentro de 100 años y la Falange y los Homo Novissima evolucionados genéticamente dentro de 1.000 años. Al usar el truco narrativo de hacer que estos futuros no sean realmente el futuro al que está abocado la linea temporal del Universo Marvel sino el final de la novena y sexta vidas pasadas de Moira Mactaggert, triunfa en el triple objetivo de recordarnos la importancia de esta mítica historia para los mutantes, conseguir sorprender e impactar a medida que estos comics fueron publicados quincenalmente, y además plantear la clave final: por primera vez el futuro de los mutantes no está escrito, estamos en un mundo nuevo nunca antes experimentado y existe la posibilidad de un final feliz para nuestros héroes. Obviamente, llegar a él no va a ser fácil, pero ahí está la gracia.

Aunque Marvel ha publicado la historia de Hickman en dos grapas diferentes, realmente Dinastía de X y Potencias de X son la misma historia, construyéndose cada número a partir de lo anterior. La nueva lectura de estos 12 números de un tirón me ha confirmado la extraordinaria habilidad de Hickman al crear grapas que ofrecen sorpresas y momentazos y que sirven para armar la siguiente parte de la historia y el siguiente impacto en el espectador.

Así, en HoX 1 conocemos que Charles Xavier y Magneto han establecido en Krakoa la nación soberana de los mutantes que el resto de países se verán obligados a reconocer, mientras que en PoX 1 conocemos que esta historia tendrá lugar en 4 momentos temporales diferentes empezando por el momento en que Moira decidió presentarse a Charles en el año 1, centrándose en el futuro de dentro de 100 años dominado por Nimrod y los Centinelas, en el que los mutantes supervivientes han conseguido una información que es fundamental para sus planes. Así estos cuatro momentos son El Sueño ( X0 – Año 1), El Mundo ( X1 – Año 10), La Guerra ( X2 – Año 100) y La Ascención (X3 – Año 1000).

En HoX 2 conocemos las múltiples vidas de Moira MacTaggert guardándose Hickman varios ases en la manga mientras nos regala una de las mejores grapas del año y casi del siglo XXI, mientras que en PoX 2 vemos como Charles y Moira incorporan a Magneto a su causa en el año 1, nos explican la importancia de las misiones de Cíclope y su grupo en el año 10 y de Apocalipsis y el último equipo mutante en el año 100, además de conocer más detalles de la Tierra del año 1000.

La narrativa tuvo un giro al hacer que el siguiente número a leer fuera PoX 3, centrado en su totalidad en el año 100 en el que tendremos la siguiente sorpresa que nos rompe las expectativas. El plan de Apocalipsis es una misión suicida destinado a conseguir una información clave, el momento en que el Molde Madre evolucionó para poder crear los nuevos centinelas Nimrod. Y esa información es entregada a Moira MacTaggert, que se suicida con ayuda de Lobezno para terminar con su novena vida y llevar este conocimiento al presente hasta su décima vida, que es la que se está viviendo en el presente actual del Año 10. La narrativa de evitar el futuro apocalíptico de “Días de futuro pasado” queda superada al establecerse que ese futuro SI ha sucedido, pero en una vida pasada de Moira.

Lo cual nos lleva a HoX 3 y 4, en los que un grupo seleccionado de X-Men se dirige al sol para detener la activación por parte de ORCHIS del Molde Madre que hará realidad este futuro que acabamos de ver en el año 100. Aunque la misión también acaba siendo suicida, el equipo de Cíclope cumple su misión y lanza al Molde Maestro al sol, rompiendo este futuro predestinado, o al menos retrasándolo. HoX 4 es uno de los grandes números de esta serie gracias al espectacular dibujo de Pepe Larraz, creando un shock chulísimo pero un poco tramposo, al saber los lectores que estas muertes no podían durar. Lo importante en este caso no es el qué, sino como lo va a ejecutar, y en esto Hickman triunfa, además de regarlarnos algunos momentos de personajes para el recuerdo, como el último diálogo de Kurt y Logan, o todo lo relativo a Scott Summers.

PoX 4 se centra en el “making-of” del nuevo mundo de Moira, Charles y Magneto, poniendo en juego a otro de los villanos clásicos, Mr. Siniestro, en el año 1 mientras que Charles recluta a Cifra (Douglas Ramsey) en el año 10 para comunicarse con Krakoa y poner el marcha el que será el oasis mutante. Y mientras, seguimos pendientes del futuro de dentro de 1000 años en el que la Falange se muestra como la mayor amenaza de la galaxia y que amenaza con asimilar la Tierra.

HoX 5 es otro número importante, ya que muestra la resurrección de los Hombres-X fallecidos gracias al quinteto formado por Hope Summers, Proteo, Elixir, Bolas Doradas y Tempus, la aceptación de la ONU del nuevo status de Krakoa como país soberano y la llegada de todos los mutantes a la isla, incluidos villanos como Apocalipsis, Siniestro o Éxodo entre otros muchos. PoX 5 sigue con el making-of centrados en Forja (año 1), Emma Frost (año 10) y la trama de la Falange del año 1000.

HoX 6 es el gran fin de fiesta, explicando el funcionamiento de la sociedad de Krakoa, con un consejo de 12 personas que dirigirá la Isla: OTOÑO -Charles Xavier, Magneto y Apocalipsis-, INVIERNO -Mr. Siniestro, Éxodo y Mística-, PRIMAVERA -Emma Frost y Sebastian Shaw, con un miembro del consejo aún oculto (¿Destino?)- y VERANO -Tormenta, Jean Grey y Rondador nocturno-. El destino de Dientes de Sable y las 3 leyes sagradas de la nación mutante, “Hacer más mutantes, No matar a humanos y Respetar esta tierra sagrada”, nos lleva a la celebración final en la que Charles y Magneto pueden por fin descansar al haber conseguido lo que llevaban años buscando, un futuro mejor para los mutantes.

Pero aún quedan sorpresas en Pox 6. Por un lado conoceremos que Moira en el Año 1 oculta información a Charles y Magneto para dirigirles por el camino que ella ha planeado, que puede incluir elementos oscuros. Por otro lado, en el año 1000 Logan y Moira descubrirán que el gran enemigo para el futuro de los mutantes no son tanto las máquinas como hasta ahora se pensaba, sino una nueva especie, el Homo Novissima, fruto de la experimentación y de la ingeniería genética, que creará seres que sobrepasarán a los mutantes en el futuro. Este conocimiento es fundamental, y nos lleva a la sorpresa de que este futuro del año 1000 no es el real, sino el que Moira vivió en su sexta vida, que hasta ahora había estado oculta, y cuyo conocimiento sin duda ha incorporado en sus planes de la décima vida, que estamos viendo. Y aunque la fiesta en Krakoa es total, los nubarrones empiezan a formarse al confirmarse que Charles y Magneto han mentido a Mística y no tienen pensado cumplir con su acuerdo de revivir a la fallecida Destino, en cuyo poder se encuentra la debilidad de Moira.

Hickman ha creado un engranaje de relojería que funciona perfectamente, aunque hay que reconocer que tiene un eslabón débil en lo relativo a la resurrección de la Patrulla-X. Y tiene tan claro que el número 5 de Dinastía de X es todo un WTF! de proporciones épicas que nos lo adelanta ya desde la primera página del cómic en la que ya veíamos a Xavier llamar a unos X-Men renacidos de forma misteriosa, aunque en ese momento no sabíamos que iban a ser los personajes reales de nuestra realidad. El nuevo status-quo en la que el reino de Krakoa puede revivir a mutantes fallecidos tiene la valentía de enfrentarse a uno de los peores tópicos del género de superhéroes, nadie muere y todos los héroes acaban volviendo a la vida de una forma u otra, además de poner la limitación a este milagro, al tener que estar siempre juntos los 5 mutantes (Proteo, Elixir, Bolas Doradas, Tempus y Hioe Summers) para poder realizar la resurrección, algo que diría que Hickman se va a encargar que no vaya a suceder con la frecuencia que estas miniseries dan a entender.

En todo caso, el final de Hox y PoX es perfecto ya que ofrece un punto de inicio para los mutantes planteado desde el optimismo, por primera vez en 40 años los mutantes son dueños de su propio destino. Este cambio en la narrativa que sobrepasa “Días de Futuro Pasado” crea un lienzo en blanco en la que se pueden crear todo tipo de nuevas historias, algo inédito en los mutantes desde ni me acuerdo cuanto tiempo. ¡Qué gran momento para ser fan de los mutantes!

En el apartado artístico, hay que quitarse el sombrero ante Pepe Larraz, que probablemente sea el mejor dibujante actual del género de superhéroes. Sus páginas consiguen siempre mostrar la acción de la forma más clara y dinámica, con un lápiz que destaca por una extraordinaria narrativa y una atención a los detalles brutal. No sólo son las escenas de acción, incluso escenas enteras de gente hablando consigue que tengan un feeling dinámico. Y además, el carisma de los personajes, los momentos alucinantes, no son las grandes viñetas de acción, sino los pequeños momentos en los que Larraz consigue transmitir la conexión y el cariño que los personajes comparten. Momentos como la reunión de Cíclope con los 4 Fantásticos en HoX 1, Scott cerrando los ojos de Warren en HoX 4 y ver a Kurt y Logan por última vez, o cuando Jean y Emma comparten una cerveza en HoX 6 valen su peso en oro y casi justifican el precio del comic.

Marvel ha conseguido un enorme éxito editorial consiguiendo que los dibujantes Pepe Larraz en HoX y R.B. Silva en PoX hayan podido realizar los seis números de cada serie, junto al colorista Marte Gracia que ha coloreado la obra completa y unifica artísticamente ambas series. Silva ha realizado un gran trabajo y tiene un estilo muy similar al de Pepe Larraz, por lo que no desentonan. Sin embargo, hay que reconocer que está un peldaño por debajo de Larraz, sobre todo en lo referido a las expresiones faciales que tienen un toque marcadamente cartoon que hace que algunas viñetas y expresiones queden raras, sobre todo en lo relativo al año 1.

Dinastía de X es una barbaridad artísticamente, con Potencias un pelín por debajo. Sin embargo, para ser justos diría que R.B. Silva da un poco más de margen para que Marte Gracia se luzca, consiguiendo páginas increíbles que destacan por el coloreado, mientras que Larraz “llena” demasiado sus páginas son los lápices. No me malinterpretéis, son páginas todas increíbles, pero en Dinastía el color parece un pelín más “constreñido”, espero que se me entienda.

Todo esto está referido a la obra en si, pero me faltaría comentar la experiencia lectora que HoX y PoX me ha transmitido mes a mes. Comentaba recientemente en mi artículo sobre el estado de las grapas en España que hay una corriente de opinión que parece propugnar y casi desear la desaparición del formato de grapa. Sin embargo, Jonathan Hickman ha escrito una obra extraordinaria dentro del género superheroico que claramente ha sido planteada para que fuera leída de forma periódica y que demuestra que este formato está más vivo que nunca.

Una parte esencial del género de superhéroes es el cliffhanger y la espera entre números. De hecho, en mi opinión estos elementos son consustanciales con el género y no se entiende un comic de superhéroes sin ellos. Aparte de la calidad de cada grapa, un elemento que me ha roto la cabeza como lector ha sido la primera lectura, flipar con los conceptos de Hickman hasta el punto de no leer Potencias ese mismo día para reposar lo recién leído y poder volver a leer ese comic para descubrir detalles menos evidentes en la primera lectura. Este parón entre número y número permite además especular sobre lo recién leído y lo que está por llegar antes de pasar a la siguiente grapa.Y obviamente, cuando un comic es bueno, es bueno leído mes a mes o de un tirón, pero las sensaciones que he vivido durante estos 4 meses las recordaré durante mucho tiempo.

Creo sinceramente que el impacto que estos comics han provocado en los lectores leídos mes a mes es muchísimo mayor que el que hubiera provocado si lo hubiéramos leído de un tirón en formato tomo, de igual forma que Juego de Tronos o Chernobyl nos fliparon en su momento teniendo que esperar una semana entre episodios.

La segunda relectura de HoX y PoX que realicé para escribir este post me ha permitido ver y apreciar la complejidad narrativa de Hickman y lo bien hilado que está todo para ofrecer todos los meses nuevos conceptos con muchísima información, consiguiendo que los lectores acabáramos satisfechos de la lectura y con ganas de más. Pero nada mejora el cliffhanger tras el HoX 4 y el sacrificio de los Hombres-X, y la sensación que me dejó mientras intentaba adivinar cómo iba a arreglar Hickman el desaguisado que acababa de colarnos.

Jonathan Hickman ha conseguido un hito en la historia de Marvel Comics dando nueva vida a los X-Men y volviendo a colocarles en el centro de la conversación comiquera. ¡Qué contento estoy de haber podido vivir en directo esta revolución! Ojalá esta sensación que HoX y PoX me ha transmitido se pueda alargar con las nuevas series que acaban de empezar y que están englobadas bajo el lema “Dawn of X (Amanecer de X)”, que en breve reseñaré. Con que sean la mitad de buenas, tenemos asegurados años de grandes historias.

¡MAKE MINE MARVEL!

 

 

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¡Saludos a todos!

2 comentarios en “Análisis y opinión de Dinastía de X y Potencias de X de Jonathan Hickman, Pepe Larraz, R.B. Silva y Marte Gracia”

  1. Buenas, enhorabuena por el análisis.
    Tengo una duda que todavía no he conseguido resolver: ¿cómo consiguen llegar vivos al año 1000 Moira y Lobezno?
    Saludos.

    1. Gracias!! En mi opinión como lo hicieron… da completamente igual. Lobezno es inmortal y Moira podría haber hibernado, aunque lo importante es la sorpresa y el conocimiento que aparte de los robots, la amenaza real de futuro son los humanos mejorados genéticamente. Un saludo!!

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