Crítica de Wonder Woman: Tierra Uno de Grant Morrison y Yanick Paquette (DC Comics – ECC Ediciones)

Con algo de retraso he podido leer los tres volúmenes de Wonder Woman: Tierra Uno de Grant Morrison y Yanick Paquette, con colores de Nathan Fairbairn, la maravillosa reimaginación de los mitos de las Amazonas, en el que es uno de los comics mejor dibujados que podemos encontrar hoy en día en las librerías.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

De las mentes magistrales de Grant Morrison (Crisis Final, El Multiverso) y Yanick Paquette (La Cosa del Pantano, Batman Inc.) llega el origen más provocador de Wonder Woman que hayas leído. Un relato único que rinde homenaje a su rica trayectoria.

Tras Batman, Superman y los Jóvenes Titanes, llega el momento de que los mejores autores aborden el mito de Wonder Woman desde una nueva óptica. Provocadora pero respetuosa, completamente moderna pero atemporal, esta nueva incorporación a la serie de novelas gráficas Tierra Uno de DC nos presenta el poder y el valor de Wonder Woman, la campeona de Isla Paraíso.

Wonder Woman: Tierra Uno ha sido una serie de 3 novelas gráficas, publicadas en España por ECC Ediciones en 2016, 2019 y julio de 2021. La primera novela gráfica contó con 144 páginas, con 136 las dos siguientes.

Grant Morrison (Glasgow, 1960) es uno de los principales guionista del mundo del cómic americano mainstream. Ha trabajado y revitalizado demasiados conceptos como para mencionarlos todos, pero habría que destacar entre sus comics más destacados y celebrados Animal Man, Doom Patrol, la novela gráfica Arkham Asylum, The Invisibles, Justice League, Batman, All-Star Superman, We3, Flex Mentallo, 52, Final Crisis o su relanzamiento de los X-Men, que forman ya parte de la historia del medio. En prosa escribió la novela Super Gods, análisis de la historia del comic book americano en la que Morrison conectó con sus propias vivencias personales.

Yanick Paquette es un artista canadiense que ha realizado al igual que Morrison la mayoría de su obra en DC Comics. Tras realizar varios cómics independientes, llegó a DC en 1997 gracias al especial JLA: Tomorrow Woman. Realizó muchos más encargos para la misma editorial antes de iniciar una prolífica colaboración con Marvel en títulos como Ultimate X-Men. En 2006, dibujó la miniserie Secret Soldiers: Bulleteer escrita por Grant Morrison, con quien repetiría más adelante en The Return of Bruce Wayne y Batman Inc. Tras su etapa en La Cosa del Pantano del Nuevo Universo DC junto a Scott Snyder, puede decirse sin generar polémica que este Wonder Woman: Tierra Uno es su mejor trabajo como profesional.

La reimaginación de los mitos de Wonder Woman a manos de Morrison me ha parecido super curiosa porque me alucina ver en 2021 que Morrison haga un elogio tan poco sutil del ideario del creador de Wonder Woman William Moulton Marston, que creó al personaje en 1941.

Wonder Woman fue un banco de pruebas empleado por el psicólogo Marston, creador del polígrafo, para exponer sus puntos de vista sobre el feminismo, con “un nuevo tipo de superhéroe que triunfaría no con puños o potencia de fuego, sino con amor”, lo que obligatoriamente hizo que debiera ser una mujer. Marston creó Wonder Woman para ser una alegoría del líder amoroso ideal; el tipo de mujer que él creía que debería dirigir la sociedad. «Francamente, Wonder Woman es propaganda psicológica para el nuevo tipo de mujer que, creo, debería gobernar el mundo», escribió.

Marston era un feminista convencido, practicante del poliamor y firme creyente en la superioridad de las mujeres. Describió la servidumbre y la sumisión como una «práctica noble y respetable». La Wonder Woman de Marston a menudo terminaba encadenada antes de liberarse inevitablemente. Esto no solo representaba la afinidad de Marston por el bondage, sino también el rechazo frontal que mostraba frente a la subyugación de las mujeres y la esclavitud.

Grant Morrison toma todos estos elementos unidos a la propia mitología griega de la Amazonas para crear un mundo de Wonder Woman que se siente moderno y atemporal a la vez, respetuoso del pasado del personaje pero sin miedo de llevarlo a caminos hasta ahora nunca explorados cuando se lleva la ideología de Wonder Woman y las Amazonas hasta sus últimas consecuencias. Frente a la versión guerrera espada en mano que se ha impuesto en los últimos años en los comics de DC, me gusta que Morrison nos devuelva a la Diana más utópica y optimista que busca convencer con el poder del amor y que tiene como principal arma su lazo de la verdad. Que este concepto que parece tener una connotación silver-age un poco ñoña tenga tanta importante en la historia realmente me parece un acierto.

Morrison es también un feminista convencido y no tiene problema en mostrar que el ideal de sociedad de esta historia, tal y como imaginó Marston, es una que esté dominada por las mujeres en la que el hombre de un paso al lado, y no tuvo miedo a la polémica que entiendo que sabía que estas ideas podrían provocar en el público americano.

Los lectores veteranos de comics ya sabemos que los comics siempre han sido políticos, y este Wonder Woman: Tierra Uno es una historia 100% feminista de principio a fin, con una presentación de Diana en el mundo “real” de los Estados Unidos que pone en contraste su mundo ideal idílico con los problemas de nuestra sociedad, con unos poderes económicos y militares que se oponen a toda posibilidad de alterar el statu-quo. Una sociedad con graves problemas y desigualdades al que le falta mucho para llegar al ideal al que aspiran las mujeres de la historia.

Pero no nos vamos a engañar, la historia de Morrison está bien, pero el plus de calidad que hará que este comic se recuerde durante años es el suntuoso y maravilloso dibujo de Yanick Paquette con colores de Nathan Fairbairn. Hace mucho tiempo que no he visto a una Diana tan bella, poderosa y segura de si misma, a la vez transmitiendo la ingenuidad, positivismo y esperanza de un mundo mejor que supone la juventud. A una perfecta anatomía (literalmente), no sólo de Diana, sino de todas las Amazonas, hay que añadir una fuerte personalidad de cada personaje, que transmiten perfectamente el ideal de belleza imposible que forma parte del ADN de esta sociedad utópica perfecta formada únicamente por mujeres. Este Wonder Woman: Tierra Uno es sin duda una celebración del cuerpo femenino en todas sus formas.

Los dibujos de Paquette quitan el hipo y son increíbles. Hay que agradecer la oportunidad que este formato de novelas gráficas le ha proporcionado para poder crear su mejor trabajo sin tener que preocuparse de los plazos de entrega mensuales habituales del mundo del comic-book, que son el gran problema para la creatividad artística del medio. Paquette crea una arquitectura maravillosa con una Temyscira que cobra vida de forma mágica. El increíble trabajo de fondos es otro elemento que hace que estas novelas gráficas sobresalgan respecto a la gran mayoría de comics que se publican en la actualidad, y quiero destacar además las estupendas portadas, como la del número 3 inspirada en «La libertad guiando al pueblo» de Delacroix.

A esto hay que sumar un gran dominio de la narrativa, consiguiendo la cuadratura del círculo de hacer que su Wonder Woman sea una belleza que admirar en cada página y que además la historia se lea de forma super fluida casi de una sentada gracias a una composición de páginas que son un escándalo, llena de suntuosidad, respeto por sus orígenes mitológicos y frescura a la hora de contar la historia. Y si a todo esto le sumamos un indudable elemento erótico en la historia con numerosas viñetas planteadas como puro bondage con Diana apresada o arrodillada delante nuestro, mirándonos a los lectores con la boca abierta y ojos solícitos, ¡buff!! La lectura aumentó varios grados de temperatura a mi alrededor mientras lo leía. Y creo que este elemento es un claro homenaje a la figura de Marston y los valores que defendía.

Si tengo que ponerle un pero, es que Morrison construye a unas Amazonas tan superiores en todo, belleza pero sobre todo fortaleza e inteligencia, que realmente no llega a haber nunca una amenaza creíble que tenga capacidad real para oponerse a ellas. Si a eso sumamos a unos hombres machistas presentados como personas pequeñas y ridículas, la sensación de inocuidad está presente de principio a fin. Esto además viene aumentado por la propia existencia de las tres oráculos que indican que el destino ya está marcado de antemano, así para ¿para qué preocuparse por nada si todo va a suceder como estaba previsto?

Luego hay otro elemento que es mucho más cuestionable, y es la propia ideología de Marston y su «feminismo sumiso». En los últimos años estamos acostumbrados que a la hora de actualizar historias y personajes clásicos para las nuevas generaciones de lectores, en las versiones modernas se modifican aquellos elementos que han envejecido mal y puedan resultar ofensivos por transmitir elementos que con ojos del siglo XXI puedan ser vistos como machistas, racistas, etc… Algo que no me parece mal, la verdad. Que sin embargo se haya considerado conveniente publicar un comic que presenta la superioridad de las mujeres frente a los hombres, y que los hombres deben aceptar sumisamente esta posición de superioridad femenina me deja flipado. Soy una persona convencida de los valores del feminismo clásico y creo que hombres y mujeres somos iguales en derechos y obligaciones, y que nuestra sociedad debe derribar las barreras y toda discriminación que impidan el crecimiento y la felicidad de la mujer, de cara ha conseguir una democracia de ciudadanos iguales. Y no tengo la piel fina, entiendo que Morrison plantea este elemento a sabiendas de ser polémico, y me gusta leer contenidos que planteen un desafío intelectual. Pero pensaba que el objetivo a conseguir era este, una sociedad de hombre y mujeres con las mismas oportunidades y derechos. Igual resulta que estaba equivocado.

Creo que en 40 años leyendo comics mainstream americanos es la primera vez que un héroe afirma la superioridad de un género frente al otro como un ideal al que aspirar. Es algo que se sobreentiende en el discurso de un villano, que para eso es el malo que busca provocar desigualdades, pero que nunca esperé leer de alguien como Wonder Woman. Ni de ningún otro héroe, ojo. Y para que entendamos lo problemático de todo, imaginemos que DC hubiera querido publicar un comic de Superman (por ejemplo) en el que promoviera una sociedad utópica en la que el hombre es más importante que la mujer, y en la que el género femenino debe acostumbrarse a vivir una vida servil hacia el hombre, y que esta sociedad se mostrara como un paraíso de paz y felicidad. Obviamente este comic no se hubiera publicado porque DC sabe con razón que se le hubieran tirado encima todo tipo de activistas por ser discriminatorio, ofensivo para la mujer, etc, etc. Y sin embargo, aquí tenemos un comic que propugna eso mismo al revés para aplauso generalizado. En este sentido, esta historia de Morrison muestra una visión de un feminismo radical reaccionario que intenta controlar todos los discursos que se realizan en obras de entretenimiento, que no busca igualar los derechos y las obligaciones de hombres y mujeres sino crear privilegios de unas frente a otros.

Y si a esto le sumamos que el propio ideal de feminismo sumiso de Marston copiado por Morrison podía ser genial en el entorno universitario de los años 40 en el que vivía Marston, pero resulta bastante ridículo si se piensa que alguien lo toma en serio como ejemplo en pleno siglo XXI a la hora de plantear una revolución feminista en nuestra sociedad. Esto hace que el final del comic en mi opinión acabe siendo un tanto descafeinado y problemático si pensamos en el mensaje que nos está contando. El problema de los ideales es que en los comics son mostrados y ejecutados por seres puros y perfectos como en este caso las inmortales amazonas, mientras que en la vida real las personas, también las mujeres, estás llenas de prejuicios y envidias, y son capaces de lo mejor y de lo peor.

A pesar de estos elementos con los que no comulgo, tampoco es que me rasgue las vestiduras ni nada, como comic de entretenimiento ligero creo que cumple perfectamente su función, sobre todo gracias al sublime dibujo de Paquette. Y en estas novelas gráficas he encontrado también elementos positivos que contrarrestan los menos buenos que hacen que me haya gustado la lectura.

Wonder Woman: Tierra Uno es una de las mejores lecturas de Wonder Woman que puede encontrarse: provocadora, respetuosa de su pasado, moderna y atemporal al mismo tiempo. Si eres fan de Diana, no te lo puedes perder.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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