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Crítica de Wonder Woman 1984 de Patty Jenkins

Wonder Woman 1984 de Patty Jenkins comete el peor pecado que se le puede achacar a una película comercial mainstream, resultar aburrida y sin gracia ni inspiración. Voy a comentar todo acerca a la última producción de Warner del personaje de DC Comics, tanto de la película en si como de algunas curiosidades generadas a su alrededor.

PUNTUACIÓN: 3.5/10

En 1984, en plena Guerra Fría, Diana Prince, conocida como Wonder Woman, se enfrenta al empresario Maxwell Lord y a su antigua amiga Barbara Minerva / Cheetah, una villana que posee fuerza y agilidad sobrehumanas. (Filmaffinity).

Voy a empezar este artículo con un disclaimer previo y un aviso. En primer lugar, mi opinión aquí desarrollada no significa que piense que los que no opinéis igual no sabéis de lo que habláis. Tampoco me mueve escribir este post ninguna intención de “fastidiar” nada a nadie o arruinar la afición al personaje de nadie, tan solo desarrollar mi punto de vista sobre la película. Confío que los lectores seáis lo bastante maduros para entender esto, aunque luego desarrollaré por qué digo esto y en todo caso me alegro por los que os haya gustado la película. Bien por vosotros. En segundo lugar, dado que hace más de 15 días desde su estreno, para poder comentar los numerosos elementos que no me han cuadrado, este crítica va a ser CON SPOILERS

¿Estáis preparados? ¡Vamos allá!!

Patty Jenkins regresa al dirección de la secuela de su exitosa Wonder Woman (2017), película que significó uno de los pocos éxitos de taquilla para Warner dentro de su última etapa de películas basadas en los personajes basados en los comics de DC Comics. Debo reconocer que yo fui uno de los pocos a los que esta primera película no le gustó, ya que entendí que, entre otras cosas, la película traicionaba unos valores que decía defender pero no mostraba jamás en pantalla. Si te interesa leer mi crítica de esa película, puedes leerla aquí.

De lo que no hay duda es que el enorme éxito de crítica y taquilla permitió a Jenkins no solo repetir como directora, sino aumentar su control de la película, dado que además de productora, aparece acreditada como guionista junto a Geoff Johns (con el que comparte la autoría de la historia original), y Dave Callaham en la realización del libreto definitivo. Dado el poder y control que tuvo de esta película, los éxitos y fracasos de la película son suyos y sólo suyos. Bueno, Geoff Johns tampoco sale demasiado bien parado, las cosas como son.

Wonder Woman ha acabado siendo una larguísima película de 151 minutos (146 minutos quitando los títulos de crédito), que ha contado con fotografía de Matthew Jensen, que también trabajó con Jenkins en la primera Wonder Woman, montaje de Richard Pearson, veterano del cine de acción de Warner que ha trabajado en Justice League o Kong: Skull Island, y música de Hans Zimmer (Gladiator, Inception, Man of Steel, Blade Runner 2049 entre otras muchas).

Dado que la primera película de Wonder Woman tuvo lugar durante la primera guerra mundial, la idea clave de 1984 era de servir de puente entre la primera aventura de Diana, la princesa de las Amazonas interpretada por Gal Gadot, y su primera aparición en el mundo actual que tuvo lugar en la fallida Batman v Superman (Zack Snyder, 2016). Además, se notaba un claro y evidente intención de aprovechar la nostalgia ochentera existente en el mundo del entretenimiento, que ha convertido en grandes éxitos en todo el mundo a series como Stranger things o Cobra Kai, como un elemento adicional con el que asegurar el éxito económico y creativo de la película.

Para esta continuación volvemos a tener a Chris Pine como Steve Trevor, el piloto y espía estadounidense de la Primera Guerra Mundial que se convirtió en el gran amor de Diana ¿antes de morir al final de la primera película? Connie Nielsen como Hipólita, la reina de Temiscira y la madre de Diana, y Robin Wright como Antíope, la tía de Diana y hermana de Hipólita, tienen también un pequeño cameo en la escena inicial de la película.

Para esta segunda parte, los antagonistas de Diana / Wonder Woman son Pedro Pascal (Juego de Tronos, Narcos, The Mandalorian) en el papel de Maxwell Lord, un empresario y celebridad televisiva que busca un objeto de gran poder, y Kristen Wiig como Bárbara Minerva / Cheetah, una arqueóloga y geóloga que se hace amiga de Diana a pesar de su nula capacidad social, encarnando el típico villano de origen nerd que llevamos viendo desde Batman Vuelve (Tim Burton, 1992), o más recientemente, en The Amazing Spiderman 2 (Marc Webb, 2014). ¿Es este un primer problema de la película? Mejor no adelantarse.

Empezando por los elementos que más me han gustado de Wonder Woman 1984, creo que los cuatro protagonistas cumplen para lo bueno y para lo malo lo que Patty Jenkins les pidió que mostraran en pantalla. En especial Gal Gadot, que a pesar de seguir siendo una actriz muy limitada, sí transmite la humanidad y amor de Diana hacia una humanidad a la que intenta inspirar para que consigan ser su mejor versión. Además de mostrar el dolor ante lo que perdió una vez y volverá a perder durante la película. El corazón de la película es Gadot y creo que ella ayuda a mantener a flote la película, en la medida de sus posibilidades y de lo que el guión la manda hacer.

También me gusta Chris Pine. Si en la primera película era el hombre del mañana que enseñaba a la inocente Diana el mundo moderno de 1918, y que acababa inspirándola con su sacrificio, en esta segunda parte es él el hombre fuera de su tiempo al que Diana enseña el mundo de 1984 y es utilizado durante la película de alivio cómico. Alivio cómico que NO funciona nunca, pero no por culpa suya, sino del deficiente guión, al que me referiré más adelante. Pine asume con deportividad este elemento cómico sobrevenido a su personaje, y vuelve a ser el faro moral que le dice a Diana (2 veces) lo que debe hacer porque es lo correcto.

Pedro Pascal está super over-the-top y pasado de rosca en su interpretación de Maxwell Lord, pero de nuevo creo que eso es lo que le pidieron que hiciera en pantalla y cumple con profesionalidad y oficio a pesar de interpreta a un personaje vacío con un esbozo de personalidad. Teniendo en cuenta su minimalista interpretación en The Mandalorian, sorprende verle tan loco y exagerado en todas sus expresiones, pero teniendo en cuenta que está poseído (aunque él crea controlarlo) por fuerzas sobre naturales, creo que transmite bien que es una persona que ha tragado más de lo que su cuerpo o su mente puede soportar.

La pobre Kristen Wiig tiene muy poco con lo que trabajar y su personaje es el menos importante de los cuatro, hasta el punto que si lo eliminaran no afectaría de forma sustancial a la trama, pero realiza bien la parte de Barbara Minerva nerd, mal vestida, nula en habilidades sociales (a pesar de ser un estereotipo andante), y también acierta en su interpretación de una Diana oscura que se intoxica de poder y va perdiendo su humanidad. Globalmente, creo que Wonder Woman 1984 andaba sobrado de talento interpretativo, lo malo es que el nefasto guión no parece saber qué hacer con ellos. La película tiene muchos problemas, pero el casting no es uno de ellos.

También me encanta la música de Hans Zimmer, creando una música espectacular que sabe transmitir el sense-of-wonder, la aventura, el amor e incluso la locura que fueron (vistos con ojos de 2020) los años ochenta. Zimmer me parece un seguro de vida en este tipo de producciones y aquí volvemos a tenerle a un gran nivel. La música de la película tiene un pero enorme, pero prefiero comentarlo luego ya que de hecho no es nada achacable a Zimmer sino a Jenkins y su montaje o el editor de la música.

Jenkins comenta que para esta película tuvo como gran referente al Superman de Richard Donner, y creo que hay una parte de aventura inocente ligera y optimista en la segunda escena en el mall que apuntaba maneras, aunque quedan en nada luego, y una parte con Diana intentando inspirar a la humanidad a hacer lo correcto en la parte final que si me gustaron y que creo que transmiten este espíritu de las películas clásicas que intentan transmitir valores positivos. Espíritu que Warner en los últimos años decidió dejar de lado hipnotizados por el grim-n-gritty de Zack Snyder, todo sea de dicho.

Visualmente Wonder Woman 1984 me ha parecido normalita por no hablar de mediocre. Hay dos escenas de acción correctas, la persecución en la carretera en Egipto y la pelea en la Casa Blanca, pero eso, me parecen sólo correctas y muy muy alejadas del momentazo visual que supuso el primer combate de Diana en la zona de nadie entre trincheras de la primera película. El momento de Diana y Steve en el avión invisible entre fuegos artificiales me parece bonito pero vacío.

El MOMENTAZO de la película, este si con todas la letras, es cuando Diana recupera todo su poder y descubre que puede volar, aprovechando el recuerdo de su amor hacia Steve. Un momento magnífico en el que por fin vemos a Diana en toda su gloria.

Lástima que en parte Jenkins me arruinó el momento colocando el Adagio en D Menor en este momento clave de la película, un tema explotado hasta la locura en todo tipo de películas, series y hasta en publicidad. ¿Quién decidió que teniendo a Hans Zimmer era mejor colocar otra música no original diferente a la suya en el momento clave de la película? Emocionalmente me provocó un bajonazo, porque usar una música tan sobada en el momento en que la película más tiene que mostrar el carisma y la personalidad única de Diana me parece uno de los fails musicales más estrepitosos del año. De los últimos años.

Y con esto empiezo con los elementos negativos de la películas que hacen que mi nota sea suspenso. El principal problema es el gran pecado de hacer una película de Wonder Woman ABURRIDA, algo que debería ser impensable en una película comercial mainstream de más de 200 millones de presupuesto. Los 146 minutos de metraje se convierten en una losa insalvable al tener más de una hora central insufrible en el que sólo vemos locuras y situaciones “por que si” una detrás de otra que encima son aburridas.

Por otro lado, no tenía ningún problema a priori en que Jenkins planteara la película con un feeling más ligero que las películas previas de Warner, pero lo cierto es que hay un intento de humor a costa de reírse de lo que fueron los años 80 en lo referido a vestuario, peinados, etc que no funciona nunca y adquiere niveles sonrojantes en varios momentos, lo que acaba siendo otro de los problemas graves de la película.

El humor y las situaciones que se van sucediendo son cualquier cosa menos interesantes, pero es que encima todos los diálogos son muy flojos también y resulta imposible encontrarle la chispa a ninguna escena, malogrando a los actores que tienen. De hecho, me resulta incomprensible que Geoff johns tenga algo que ver con este desastre de guión a todos los niveles. Tras ver la película me hice un minutaje aproximado de lo que pasa durante los larguísimos 146 minutos, y el esqueleto de una historia que podría haber sido correcta está ahí, pero todo muy mal hilado, con diálogos fallidos, sin conexiones emocionales ni apenas momentos visuales de interés. En mundo al revés de lo que debería ser una película de Wonder Woman.

Sólo Chris Pine consigue aportar carisma y rectitud moral a lo que le hacen decir mejorando el material con el que cuenta. Kristen Wiig es una buena humorista a la que no le dan ninguna posibilidad. Sin embargo, veo a Pedro Pascal entendiendo la broma que la película no había que tomarla en serio y lanzándose sin paracaídas a una explosión de gestos y movimientos imposibles casi como si fuera un villano chungo de una película de la Canon, lo que le ha granjeado más de una crítica, aunque yo le veo como el que más claro tuvo la condición de película de humor involuntario que tiene esta Wonder Woman 1984 y la abrazó sin complejos. Bien por él.

No se a quien se le ocurrió hacer que el villano fuera la “Piedra Filosofal” que concede deseos a su portador como si fuera el genio de Aladdin, pero me parece uno de los fail creativos más grandes en mucho tiempo. Esta “Dream Stone” en la versión original aparece de la nada porque si sin ninguna conexión con Diana, y crea situaciones que van escalando en ridiculez a medida que avanza la película, y desaparece sin el menor rastro al final. Centrar una trama en un Maxwell Lord concediendo deseos absurdos para acumular poder provoca una cascada de situaciones ridículas en lugar de intentar crear personalidad o carisma a Lord o Minerva para que cuando llegue el momento de sus enfrentamientos con Diana tenga cierta potencia dramática. Pero eso nunca pasa y lamentablemente nunca pasan de comparsas y elementos del guión necesarios para que la trama avance de A hasta B luego C.

De hecho, es todo una locura tan grande detrás de otra, que el climax en el que el final en el que Diana conecta con todo el planeta para conseguir que renuncien a su deseo es tan sólo otro elemento loco más que tampoco llega a provocar ninguna conexión dramática o emotiva. ¿Cómo lograrlo, si para ese momento ya hacía tiempo que me habían perdido? Hay gente que hace paralelismos de ese final con el de Superman de Donner, pero a) Donner establece que Superman no es de este mundo y tiene habilidades más allá de los mortales. Incluso creo recordar que Jor El llega a decir en un momento que Kal dominará el tiempo y el espacio, aunque no lo recuerdo con exactitud. b) En todo caso, obviamente echar para atrás la tierra para cambiar el pasado obviamente es una locura absoluta que no podría hacerse hoy en día en una película de Superman. Y no debería intentarse hacer una locura de ese calibre en una de Wonder Woman de 2020, porque los tiempos han cambiado.

Todo esto claramente es un problema de un guión mal escrito y peor trasladado en imágenes, por supuesto, pero también creo que hay un problema más complejo de identificar, desde luego no en el momento de la escritura del guión, y es el tono. La película equivoca el tono en todo momento y parece que no tiene claro el tipo de película que quiere ser o en qué tenemos que centrarnos los espectadores. Este es un elemento complicado, ya que es un intangible que realmente no se puede valorar hasta que la película no está acabada, montada, con música y efectos especiales. Y además, reconozco que también es muy subjetivo, ya que para mi veo clarísimo este problema, pero quien sabe si otro espectador justo este tono loco y ligero es lo que le gustó. Ya se sabe que para gustos…

Este error en el tono presupone que como la historia está ambientada en los 80, no pasa nada si en la película hay elementos cutres o poco trabajados, porque los 80 eran cutres, como bien se ve en la ropa de Steve y los intentos de humor a su costa. Lo cual es una falta enorme de respeto a los creadores de esa época. Porque una cosa es que las limitaciones presupuestarias y de avances tecnológicos han hecho que algunas película de los 80 hayan envejecido mal con los ojos de 2020, y otra es pensar que los creadores hacías las cosas mal a propósito. Si, en los ochenta hubo mucha basura, pero no más que en otras épocas, y sus autores se rompían los cuernos para solucionar sus limitaciones técnicas con imaginación y cariño por su trabajo. De hecho, si ahora recordamos los 80 de nuestra niñez, es gracias aun montón de películas que ahora son historia del cine a pesar de estar hechas con muy pocos recursos. Es por esto que no se qué me molesta más, si ver elementos cutres creados por Patty Jenkins en una película de 2020, o a gente justificándolo diciendo que “es que los 80 eran así”. No señor, nada de eso.

Hacer una película es algo muy complejo y no es tan fácil que todos los elementos encajen, y esta Wonder Woman 1984 es un gran ejemplo de esto. A pesar que tan a menudo gente “intelectual / seria” intenta desmerecer el éxito cuando es de películas populares para todos los públicos (en el sentido más amplio del término), como son las películas de Pixar como Soul o de Marvel Studios como Vengadores Endgame. Si fuera tan fácil repetir una fórmula de éxito, ¿por qué tanta gente, tantos estudios, no lo consiguen? Hay muchos ejemplos de buenas películas arruinadas por un mal casting, por un montaje demencial, una mala música o incluso una mala campaña de publicidad. En este caso, por un tono errado y un guión muy muy deficiente. Tengo claro que Jenkins no ha gastado dos años de su vida en hacer una película “mala” ni quería fastidiarme el día ni a mi ni a nadie, y en la medida de sus capacidades, lo ha hecho lo mejor que ha sabido. De hecho, pensándolo bien alejado del “fanboyismo”, da pena que el trabajo de tanta gente vaya a ser recordado por ser aburrido y sin gracia cuando claramente ese no era su objetivo.

Lo que ya no es una casualidad y pone de relevancia otro problema más profundo es que Patty Jenkins vuelve a ofrecer una pelea final en el climax realmente mal rodada y con un CGI para la creación de Cheetah penoso que, al igual que pasó en la primera Wonder Woman, muestra que el problema NO es de la película, sino de la directora. Volviendo al elemento “cutre” que comentaba antes, le guste a Jenkins o no, las escenas de acción son consustanciales al género y debes crear escenas que muestren al héroe en toda su gloria. Sin embargo, si realmente no te gustan las escenas de acción o crees que todo vale, las escenas no te van a salir bien. Es imposible, porque tú para empezar no estás buscando que luzcan perfectas.

Y luego, en contraste, tenemos a directores visionarios como James Cameron o Jon Favreau que creen que no todo vale y todo puede lucir perfecto si todos trabajan al máximo. Y la diferencia es abismal. Recordando los extras de The Mandalorian, Favreau comentaba como muchos directores aún creen que los problemas de rodaje pueden arreglarse en post-producción con los efectos especiales, mientras que él no lo cree, y opina que hay que planificar perfectamente todo antes, lo que hace que luego los efectos luzcan perfectos. Tras dos películas, diría que Jenkins no pertenece al grupo de Favreau, desde luego no en lo relativo a las escenas de acción y los efectos especiales. Las escenas de acción y los efectos especiales son elementos centrales del cine de superhéroes, no puedes hacerlos mal, ni siquiera mediocres, porque el producto final lucirá cutre. Y no es cutre por estar ambientado en los 80, es cutre porque tu trabajo lo ha sido. Ver el CGI de Cheetah en una película de 2020 de gran presupuesto da vergüenza ajena, no se puede calificar de otra manera, como es ambientar esa escena de noche para intentar disimular esos defectos que ellos mismos saben que están ahí y no los corrigen sino que lo estrenan tan cual. Justo estas navidades volví a ver Vengadores Infinity War (Joe y Anthony Russo, 2017) y en ella ves a personajes digitales como Corvus Glaive y te los crees y los ves con unas texturas reales, mientras que Cheetah es un horror imposible sacada del infierno de Cats. No es un tema de presupuesto, sino de falta de pericia o de ganas de hacer las cosas bien. De nuevo, no todo vale.

Volviendo a los problemas del guión de Jenkins, Johns y Callahan, me asombra lo mal conectado que está todo y lo endeble que acaba siendo todo el conjunto. Empezando por una escena inicial en Temiscira en la que una Diana niña compite en una especie de Juegos Olímpicos contra otras amazonas adultas. La escena me dejó frío por un exceso de CGI no sólo en los decorados sino en los momentos atléticos de las amazonas que lucen super irreales. Pero lo peor no es eso, es que Antiope descalifica a Diana cuando ella cree que va a ganar por que hizo trampas al salirse del circuito y dejar sin tocar una baliza. Y mientras la niña llora diciendo que no es justo, Antiope le dice que “la verdad te hará libre, te convertirá en la diosa que estás destinada a ser”, cosa que no pinta nada con lo que acabamos de ver (Diana hizo trampa), y queda como una conexión muy floja del mensaje final cuando Diana entiende la verdad de que debe dejar ir a Steve para salvar al mundo y para que ella pueda pasar página en su vida.

Otro detalle de este prólogo es que vemos en el estadio olímpico una estatua de Asteria, la portadora de la armadura dorada que Diana lleva en el climax. (Offtopic, creada visualmente por Alex Ross en Kingdom Come, cuyo trabajo Warner no le agradece en los créditos finales a pesar de que sí cita a Mark Waid, guionista de dicho comic, lo que es un detalle feo de Warner -fin offtopic). De repente, en 1984 descubrimos que Diana ¿tiene esa armadura en su casa? WTF?!! Y aunque luego la usa en el climax, su importancia real en la historia más allá del estético es nulo.

Lo que nos lleva a una escena post-créditos ridícula en la que Lynda Carter, la actriz que interpretó a Wonder Woman en la famosa serie de los 70, aparece como un cameo interpretando a Asteria, que está viva en el presente. Por un lado creo que es un detalle bonito que Jenkins se acuerde de Carter y quiera incluirla aunque sea al final. Sin embargo, la escena no funciona porque está mal planteada de inicio, al hacer que ¿Carter nos mire a los espectadores directamente y nos guiñe el ojo? ¿En serio? Se que estas escenas en muchos casos son puro fan-service para que los fans nos vayamos con una sonrisa, pero esto es un contrato no escrito (porque no hace falta) entre el director y los fans, para que sepamos que estamos en el mismo equipo. Que Carter nos mire rompiendo la cuarta pared es como pegarnos un bofetón en la cara ante la falta de sutileza con lo que acaban de hacer. Aparte de la locura que se plantea con que si está viva y venció el combate, ¿cómo pudo perder la armadura para que siglos más tarde Diana la encontrara? Es otro todo vale de la película que plantea una duda donde no hubiera sido necesario si se hubieran esmerado un poco más en el guión.

Hablaba en mis reseñas de The Mandalorian o Cobra Kay que nos ofrecen un gran entretenimiento de calidad que puede verse como fan-service, pero apariciones como Ahsoka fueron fundamental para construir la historia. Esta escena post-créditos de Wonder Woman 1984 es ejemplo de fan-service del malo, en mi opinión.

Y entre medias de todo esto, tenemos una película de Wonder Woman en la que de nuevo Steve es el héroe de la película que se sacrifica por el mundo y le dice en dos ocasiones a Diana que tiene que dejarle ir, a pesar que eso será su muerte definitiva. Porque es necesario para salvar a la humanidad y Diana debe hacer lo correcto, no lo que sus deseos egoístas le piden. Steve se convierte en el ancla moral de Diana en las dos películas, pero se supone, porque las películas nos lo dicen, que es una amazona que es un ideal de mujer mucho mejor que el humano “normal” que viene a guiarnos moralmente. ¿No es eso en si mismo una contradicción repetida en dos películas consecutivas? Lo que seguro hace es dejar en mejor lugar a Steve que a Diana, lo cual, como en la primera película, me parece incomprensible. Una Diana que exceptuando la pelea inicial en el mall realmente no hace nada importante o clave para acabar con el mal que Maxwell Lord ha lanzado al mundo hasta que Steve no la convence de dejarle ir pasados los 115 minutos de película. En serio, el guión es sin duda el gran enemigo de Diana, no Lord o Minerva.

Y mejor no entro por no extenderme con la locura que Steve renazca pero poseyendo el cuerpo de otra persona, que es “secuestrado” de su vida durante varios días. Que Diana de repente tenga el poder hacer invisible cualquier objeto o de rellenar mágicamente los depósitos de gasolina de un jet robado. O que Maxwell Lord termine sin ser detenido ni pagar por sus delitos, y ha cometido un porrón. Como en toda la película todo vale, nada se explica y o lo aceptas o el bochorno es importante.

Odio los spoilers y siempre busco ver una película “virgen”, conociendo lo menos posible. Sin embargo, reconozco que en este caso los avisos de gente conocida que me comentaron que era muy mala, e incluso conocer algún detalle absurdo de la película hizo que la experiencia de ver la película no fuera desastrosa como por ejemplo Escuadrón Suicida. Saber que iba a ver una película mala hubiera podido provocar que con un hype tan bajo, la película hubiera podido entrar en la categoría “no es tan mala como me dijeron”. Pero lamentablemente, por todo lo anterior, véis que no es el caso. Suspenso total y absoluto, incluso intentando buscarle elementos positivos, no hay por donde cogerla.

Globalmente, tras ver las dos películas de Wonder Woman, debo concluir que Patty Jenkins ha sido el enésimo error de Warner en la contratación de sus directores. Claramente es una buena directora de dramas como mostró en Monster (2003), pero ha demostrado ser una mala elección como directora de cine de acción y aventuras. Lo cual no me alegra para nada, y me deja temblando pensando que Disney la ha contratado como directora de X-Wing: Rogue Squadron. Por mucho que intentara mostrar una conexión emocional al ser su padre un piloto de combate, mucho tendría que cambiar para crear una buena película de acción, con el problema adicional que la película llegará después de Top Gun Maverick, en la que Tom Cruise ha rodado en cazas de combate de la fuerza aérea norteamericana, con lo que un mal CGI puede ser desastroso para la película.

No quiero alargarme más sobre la película, pero no quiero dejar de comentar otro elemento que me ha resultado curioso comprobar en los días posteriores al estreno, y es leer a varias personas expresar que NO les había gustado demasiado la película, desde luego no les había entusiasmado, pero que no lo iban a desarrollar aunque lo pensaran para no arruinar la experiencia a sus seguidores. O peor, para no crear negativismo hacia la película, se planteaba de alguna manera no hablar de la película o sólo decir lo positivo, ocultando lo negativo que obviamente leyendo entre líneas esas personas sí habían visto. Hasta el punto que he leído a gente diferente plantarse si sólo deberían hablar de las cosas que le gustan y no hablar de una serie o película si nos les ha gustado. Por un lado, entiendo que toda opinión es respetable, tanto las que se dicen como las que no se dicen, y cada uno es libre de hacer lo que prefiera. Pero por otro, veo que esta ¿auto censura preventiva? (no se ni como llamarlo), es una locura, porque precisamente lo que los espectadores queremos son críticas ponderadas que te digan lo bueno y lo malo, para poder valorar en su justa medida la obra en cuestión antes de tomar una decisión de compra y no llegar con un hype excesivo que sólo aboca a la decepción. A mi caso me remito.

¿Les sabe mal a la gente criticar una película dirigida por una mujer con una protagonista mujer por miedo a ser tachados de alguna manera de machistas, sin importar lo justificadas que estén sus opiniones? Lo encuentro una locura total, aunque por otro lado sería muy ilustrativo de los tiempos en que vivimos. No pretendo ser el poseedor de la verdad absoluta ni quiero convencer a nadie de nada, pero si la he visto a pesar de que la cosa pintaba mal era precisamente para poder crearme mi propia opinión al respecto, que espero haber justificado suficientemente.

Si, es cierto que hay campañas de haters que critican películas antes del estreno para boicotearlas. Pero eso no se debería “combatir” con fanboyismo extremo que también oculta la realidad. La única opción “normal” es ofrecer todos los datos y las opiniones más contrastadas y objetivas dentro del subjetivismo que todos tenemos, para que a su vez los lectores decidan una vez leídos varios puntos de vista diferentes. Pensar que hay gente que llega a esos extremos porque Wonder Woman 1984 (en este caso) es de alguna manera de “mi bando” y por eso no puedo decir nada que sean alabanzas para no dar ¿munición al otro bando? me parece incomprensible. En serio. Aparte que esto es sólo entretenimiento, ¿de qué bando estamos hablando? ¿Nos estamos volviendo locos?

Si estuviéramos en 2000 cuando ver una película basada en los personajes de comic era una rareza, incluso entendería que la gente decidiera apoyar una película mala ante la disyuntiva que era eso o nada, porque no había otra cosa. Pero en 2020 estamos viviendo una edad de oro, jamás tuvimos tanta oferta variada a nuestra disposición. Es por tanto justo en este momento cuando más exigentes debemos ser los fans para que los estudios sepan que solo los buenos productos serán apoyados por el público y que no todo vale. En todo caso, hay que reconocer que el COVID lo ha cambiado todo y que la mala taquilla, a día de hoy lleva recaudado 118 millones sobre un presupuesto de mast de 200, es por culpa de la pandemia y de su estreno simultáneo en HBO Max en USA, no a si la película es buena o mala.

Soy el primero al que cuando algo me entusiama (The Mandalorian, Wonder Woman: Dead Earth de Daniel Warren Johnson) quiero gritarlo a los cuatro vientos y recomendarlo a todo el mundo porque realmente me ha emocionado. En el caso de Wonder Woman 1984, publico esta crítica pero intentaré pasar página lo antes posible, y centrarme en el resto de cosas que me hacen felices. Como Diana aprende al final de la película, “La verdad te hará libre”. Pero toda la verdad, no sólo una parte interesada.

Comparto el trailer de la película:

Wonder Woman 84 me ha parecido un suspenso en toda regla, y resalta lo difícil que es hacer una buena película, de forma que incluso algunos detalles menores (y otros mayores) pueden echar por tierra las mejores intenciones.

PUNTUACIÓN: 3.5/10

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Crítica de Wonder Woman: Dead Earth 4 de Daniel Warren Johnson (DC Black Label)

El final de Wonder Woman: Dead Earth convierte a esta miniserie del sello Black Label en uno de los mejores comics del año y un nuevo clásico para el personaje. Daniel Warren Johnson se ha convertido por méritos propios en un fan-favourite absoluto, todo lo que edite a partir de ahora va a ser compra segura.

PUNTUACIÓN: 9/10

Mientras las más grandes y mortíferas Hydras convergen en la fortaleza final de la humanidad, Wonder Woman se prepara para hacer el máximo sacrificio para salvar a la humanidad de la furia de Themyscira. ¡No te pierdas la conclusión de esta serie de DC Black Label aclamada por la crítica!

Hay que reconocer que si has llegado a leer los 3 primeros números, no hace falta que diga gran cosa para que ya quieras comprar y leer este comic. A mi me pasaba lo mismo. De hecho, tampoco es noticia que este comic haya sido el primero que he leído cuando me ha llegado mi pila de lectura de DC Comics / ECC Ediciones de estos últimos meses.

Lo que si merece todo el elogio del mundo es ver un comic que quitando un pequeño previo que nos devuelve momentáneamente al viejo mundo, es TODO climax, con una gran batalla final que me devolvió a Las Dos Torres o a El retorno del Rey. Tras Extremity, Daniel Warren Johnson está redefiniendo el concepto de ÉPICA para toda una nueva generación de lectores, y me siento super afortunado de haberle conocido hace tan sólo 1 año.

Me flipa su estilo influido en el manga con gran atención al detalle, creando imágenes de gran fuerza y potencia dramática. El concepto de acción más-grande-que-la-vida adquiere una nueva dimensión en estas páginas, con el extra de una historia repleta además de emoción con unos personajes que deben aprender a perdonarse por los errores cometidos si quieren que la raza humana tenga alguna esperanza de sobrevivir.

Narrativamente, Johnson ha construido perfectamente los 4 volúmenes de esta serie para ir construyendo su historia con el ritmo perfecto para hacer que cuando llega este climax, consiga el máximo impacto en el espectador.

Comparto uno de los grandes momentazos de este comic,ni siquiera el más impactante:

Wonder Woman : Dead Earth creo que va para clásico, Daniel Warren Johnson tiene un estilo tan personal y alejado del comic “hot del momento” que creo que dentro de 10 o 15 años seguiremos hablando y disfrutando de este comic.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Wonder Woman: Dead Earth 3, de Daniel Warren Johnson

Wonder Woman: Dead Earth de Daniel Warren Johnson es uno de los comic de DC Comics que más estoy disfrutando en los últimos meses, y este tercer número nos tiene guardadas varias sorpresas que nos van a impactar poderosamente.

PUNTUACIÓN: 8/10

La revelación de la verdadera naturaleza de los Haedra abruma incluso a la poderosa Princesa Amazona, obligando a Diana a buscar a la única persona que puede ayudarla: Superman. Pero lo que Diana encuentra en la Fortaleza de la Soledad es uno de los secretos más impactantes en la historia de Wonder Woman.

Es un hecho que narrativamente para que el héroe (en este caso, la HEROÍNA), pueda levantarse, primero debe caer. Y si pensábamos que Diana ya tuvo un duro golpe de realidad en el segundo comic de esta serie editada dentro del sello Black Label de DC Comics, Daniel Warren Jonson nos tiene preparada una dolorosa sorpresa en este tercer número, que significa un “Fall-from-Grace” bestial.

Aunque los hechos apocalípticos que descubrimos en este número son muy heavies, diría que Johnson ha mostrado que conoce perfectamente los mitos de Wonder Woman y nos tiene preparado un climax emocional tan potente o más que el que propio combate contra monstruos más grandes que la vida que tiene por delante. Wonder Woman es la mayor heroína de DC, y tengo confianza plena que Johnson sabrá mostrárnoslo en el climax de este comic .

Visualmente, Johnson junto a su colaborador Mike Spicer nos regala unas páginas bestiales en este tercer número que confirman que estamos ante uno de los grandes autores completos que nos ha dado el mundo del comic en los últimos años.

Por decir algo menos bueno es este comic, por un lado no he conectado con la versión que Johnson hace de Superman, aunque esto es un elemento estético sin importancia. Por otro lado, en lo relativo al guión, al estar tan centrados en mostrarnos los hechos del pasado que Diana desconocía, esto hace que la historia en el presente prácticamente no avanza, aunque nos prepara para el climax final.

DC ha anunciado que el último número saldrá en Octubre. Espero que no se demore y pueda disfrutar del final de la historia muy pronto.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

¿Seguiremos viendo cine en pantalla grande tras el COVID?

Para muchas generaciones de espectadores, el cine forma parte de nuestras vidas. Y una parte importante de esta afición gira en torno a la experiencia de ver cine en salas cinematográficas, un hobbie que debido a la actual crisis provocada por el COVID-19 está pasando por una situación sumamente compleja.

En los últimos años, el negocio cinematográfico ha sufrido un cambio de paradigma provocado por una evolución en las modas y los hábitos de consumo de ocio provocado por la irrupción en nuestras vidas de los smartphones y los canales de streaming como Netflix, HBO, Prime Video, Filmin y, más recientemente, Disney+. Aparte del precio de la entrada, ¿quién quiere “perder” tiempo en desplazarse a los multicines para ver una película que en muchos casos no va a ser mejor que la última serie estrenada en HBO o Netflix que puedo ver sin moverme del sofá de casa? Esta es la gran pregunta que en muchas ocasiones los estudios de cine no han sabido responder de forma adecuada, estrenando películas que no encajan con los gustos actuales de los espectadores y que han pasado totalmente desapercibidas en salas comerciales.

De hecho, varias encuestas realizadas en los últimos años muestran como el 50% de la población española afirma no ir NUNCA al cine, mientras que menos de un 20% de los encuestados va al cine una o más veces al mes. Aparte de los hábitos de consumo, hay otra realidad añadida, y es que las multisalas se concentran en las grandes ciudades, lo que complica el acceso de este tipo de ocio a los habitantes de pueblos pequeños.

La solución planteada por las productoras americanas para atraer a público a las salas en los últimos años ha venido con los estrenos de los grandes estrenos “blockbusters”, películas que transmiten la idea de “evento” que hay que ver obligatoriamente en pantalla grande para poder disfrutarla en toda su amplitud, ya sea en versión normal, en 3D o, más recientemente, en el alucinante formato 4DX sólo disponible en salas seleccionadas en toda España (la más cercana se encuentra en Valencia).

El cine mainstream de superhéroes de Marvel Studios, otras películas pertenecientes a franquicias como Star Wars, Misión Imposible o Piratas del Caribe y las películas de animación de Pixar y Disney (que en los últimos años ha cosechado también un gran éxito con la adaptación a imagen real de sus clásicos animados como Aladdin o La Bella y la Bestia) han conseguido llevar a los cines a millones de espectadores en todo el mundo, siendo de hecho la gasolina que mantiene en funcionamiento el motor de esta industria, que son las salas comerciales.

2019 fue un buen año para las salas de cine en España. Más de 100 millones de espectadores dejaron unos ingresos por venta de entradas de 625 millones de €uros, lo que supone una subida de más del 7% respecto al año anterior. Sin embargo, analizando estas cifras, comprobamos que las 10 películas más taquilleras del año, nueve americanas y la comedia española Padre no hay más que uno de Santiago Segura, suponen el 35% por ciento del total de los ingresos de las salas, indicando que es el denostado cine “comercial” el que ha ayudado a que esta industria siga siendo rentable en España.

Si miramos los datos del cine español, las cifras son preocupantes. La cuota de pantalla del cine español en 2019 fue de tan sólo un 15%, lo que supone el peor dato en los seis últimos años. En 2019 se produjeron en España un total de 118 películas de imagen real y 5 películas de animación. Sin embargo, las 5 películas españolas más taquilleras del año acumularon el 57% del total de la taquilla, porcentaje que aumenta hasta un 72% cuando contamos las 10 películas españolas más populares. Los datos son claros, sólo comedias protagonizadas por actores conocidos o las películas de directores de renombre como Almodovar o Amenábar consiguen atraer al público español a las salas de cine. El resto de películas fuera de este Top-10 no interesan al gran público, y si no fuera por las ayudas de las distintas administraciones y la cuota producida por las televisiones, estas películas serían claramente deficitarias.

Estos datos y las previsiones de un buen 2020 cinematográfico saltaron por los aires en marzo con la explosión de la crisis del COVID-19. Como consecuencia del estado de alarma y el confinamiento, las salas de cine han estado cerradas durante prácticamente 4 meses, desde primeros de marzo a finales de junio.

A pesar de estar abiertas desde finales de junio, las salas de cine se están enfrentado a dos importantes problemas. En estos momentos en los que el uso de mascarilla es obligatoria y la distancia social imprescindible, es más que lógica la aprensión de una parte importante de sus consumidores habituales a meterse en un espacio cerrado en el que se reúne un grupo grande de gente para ver una película, independientemente del aforo reducido establecido en las salas. Esto en si mismo es un problema muy importante.

El siguiente problema, casi mayor, es que para que un espectador vaya al cine, la cartelera debe ofrecer estrenos potentes que provoquen que queramos volver al cine. Como decía antes, para ver una película “mala” en el cine, prefiero quedarme en casa viendo una serie de HBO, el último estreno de Netflix, las películas independientes de Filmin o el cine familiar de Disney+ para los niños. De hecho, ya llevamos 5 meses haciéndolo, y casi hasta nos hemos acostumbrado a no necesitar ir al cine. Con el añadido que la opción elegida por muchas familias para pasar el verano ha sido volver a las casas de los abuelos en los pueblos, alejados de los grandes núcleos urbanos donde se sitúan las multisalas.

La ausencia de estrenos importantes en las carteleras ha hecho que en los cuatro fines de semana tras el desconfinamiento, desde el 26 de junio al 19 de julio, las salas de cine en España no consiguieron ninguno de estos cuatro fines de semana superar el millón de €uros de recaudación, lo que supone unas caídas del 90% respecto a las taquillas del mismo fin de semana del año pasado.

Varios análisis están indicando la posibilidad cada vez más real que la facturación total de las salas de cine pueda caer más de un 67% respecto a la de 2019, motivado no sólo por los casi 4 meses sin actividad, sino por un verano que se estima puede ser catastrófico por la falta de estrenos potentes y la incidencia de los nuevos rebrotes, que por ejemplo han provocado la limitación del aforo en los cines de Aragón y Cataluña a un 30%. Con estas cifras, es inevitable intuir que van a haber seguro cierres de cines en los próximos meses, si no se han producido ya, y sólo las cadenas más grandes y financieramente solventes podrán sobrevivir.

Este fin de semana ha traído un rayo de esperanza para las salas de cine con el estreno de Padre no hay más que uno 2, continuación de la exitosa comedia de Santiago Segura que fue la película más taquillera del cine español el año pasado. La película ha recaudado  sólo el miércoles 29 de estreno 460.000€  y se estima que podría conseguir 2 millones de €uros en todo el fin de semana, lo que supondría que ella sola ha recaudado más del doble de la recaudación total en España del fin de semana pasado (840.000 €uros). Un dato que se sigue quedando corto respecto a los 8 millones que se recaudaron en el último fin de semana de julio de 2019, pero que indica que el público sí está dispuesto a acudir a una sala de cine si se estrenan películas con el suficiente gancho comercial.

Sin embargo, esta evidencia de que el público estamos deseando ver más cine comercial de entretenimiento, choca con las últimas decisiones de los estudios de Hollywood, que al querer rentabilizar sus estrenos a nivel mundial y están retrasando los estrenos de sus películas debido a la incertidumbre que se vive en todo el mundo. Disney ha terminado cancelando el estreno en pantalla grande de Mulán, versión en imagen real del clásico animado que a priori se estimaba que podía convertirse en uno de los estrenos más taquilleros del año, y la va a estrenar en Disney+ en modo de alquiler a primeros de septiembre, lo que ha significado un auténtico jarro de agua fría para las empresas exhibidoras. Además, Jungle Cruise, su película familiar para este verano basada en la atracción de DisneyWorld, también se ha pospuesto y se estrenará en 2021.

Pero no es sólo Disney. Top Gun 2, Un lugar tranquilo 2, Expediente Warren, Los Minions 2, Godzilla vs Kong, Ghostbusters afterlife, The Tomorrow War, Eternals, The forever purge, Fast & Furious 9, Morbius, Halloween kills o Peter Rabbit 2 son algunas de las películas que se tenían que retrasar este 2020 y han optado por retrasar su estreno hasta el año que viene.

Aún quedan grandes estrenos durante lo que queda de 2020. En octubre se estrenará Wonder Woman 1984 (cuyo estreno inicialmente era en junio), en noviembre tenemos Viuda Negra de Marvel Studios, Sin tiempo para Morir, la última película de Daniel Craig como James Bond 007, y Soul, la última película de Pixar. Y en diciembre llegarán Dune, nueva versión del clásico de la ciencia ficción de Frank Herbert dirigida por Denis Villeneuve y West Side Story, nueva versión del clásico musical dirigido por Steven Spielberg. Lamentablemente, todas estas fechas están en el aire, ya que la incidencia de la tan temida segunda ola del COVID en otoño podría provocar su modificación.

Volviendo a las salas de cine españolas, Warner ha tomado una decisión valiente al confirmar que TENET, la nueva película de Christopher Nolan, se va a estrenar en Europa el 28 de agosto. Esto rompe la norma del estreno simultáneo en todo el mundo y da un balón de oxígeno a las salas de cine en España al darles un nuevo gran estreno que seguro va a generar un gran interés para la comunidad cinéfila. El miedo que me queda es preguntarme si esto no es demasiado poco, demasiado tarde, al llegar esta película un mes después del reciente estreno de Santiago Segura, y cinco semanas antes de Wonder Woman 84. Muy poco, si tenemos en cuenta que durante un verano normal, habían estrenos “potentes” todos los fines de semana.

Los cines necesitan clientes todas las semanas, y veo poco probable que estos negocios puedan ser viables económicamente sólo con una película “importante” cada mes. Entiendo que los estudios americanos también quieren que sus películas sean taquilleras y les den beneficios, pero en estos momentos de crisis, deberían considerar la posibilidad de estrenar su películas pase lo que pase como forma de apoyar a las salas de cine, que al final son una parte fundamental del negocio. De hecho, poniéndonos en el peor escenario (que creo no va a suceder), podría darse el caso que para cuando quieran estrenar sus grandes blockbusters no hubieran suficientes salas abiertas para que generaran una buena recaudación.

En todo caso, esta reflexión sobre mi preocupación por el futuro de salas de cine en ningún caso significa que crea que el CINE vaya a desaparecer. Por supuesto se seguirán haciendo películas y si no hay cines se estrenarán en las plataformas, en modo VOD (Video on Demand) online para poder verla directamente en casa, o mediante canales de distribución completamente nuevos que a día de hoy no podemos ni soñar. El cine como medio de entretenimiento y expresión va a sobrevivir. No me cabe duda.

Lo que sí parece claro es que los cambios que ya se estaban viviendo en el sector audiovisual en los últimos años se van a ver incrementados exponencialmente debido a las consecuencias derivadas del COVID, y el futuro del sector de las salas de cine se presenta realmente incierto. Los grandes Blockbusters americanos seguirán atrayendo al público a las salas, sean las que sea que permanezcan abiertas, ofreciendo un nivel de espectáculo y entretenimiento que hará que merezca la pena ir al cine a ver estas películas.

Sin embargo, el llamado “cine medio” creo que prácticamente va a desaparecer y probablemente encontrará una nueva vida en plataformas, como indica el éxito hace unas semanas de El Hoyo de Galder Gazelu-Urritia, estrenada con gran éxito de audiencia en Netflix y cuyo estreno en salas a final de año pasado pasó sin pena ni gloria al limitarse a unas contadas salas dentro del circuito independiente. Esta distribución online en todo caso puede que sea una buena opción para unas películas cuyo público cada vez va menos a las salas comerciales, lo cual podría ser incluso bueno.

Si no queremos que las salas de cine cierren, está en nuestra mano ayudar. Si os gusta el cine, seguid consumiendo cine en las salas. Esa el la mejor (y única) opción que tenemos para intentar evitar su cierre. Soy un gran defensor de “poner mi cartera donde pongo mis opiniones”, así que yo ya voy a aportar mi granito de arena.

¿Qué vas a hacer tú?

 

Fuentes:

TaquillaEspaña

www.audiovisual451.com

https://es.statista.com/

RTVE

 

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Crítica de JLA: El Clavo, de Alan Davis

Hoy quiero destacar a uno de los mejores creadores del mundo del comic de superhéroes, el dibujante y guionista británico Alan Davis, y una de sus obras más recordadas, el Elseworlds JLA: El Clavo, publicado en 1998.

PUNTUACIÓN: 8/10

En una fascinante historia ambientada en una realidad alternativa en el que un pequeño accidente acaba provocando catastróficas repercusiones, el escritor y artista Alan Davis crea un mundo que nunca conoció a un Superman, y una Liga de la Justicia que está a punto de enfrentarse a su mayor desafío, que pondrá a prueba todo en lo que creen. Todo por algo tan simple como un clavo.

Por falta de un clavo se perdió la herradura,

por falta de una herradura se perdió el caballo,

por falta de un caballo se perdió al caballero,

por falta de un caballero se perdió la batalla,

por falta de una batalla, el reino se perdió.

Por tanto, un reino se perdió, todo por falta de un clavo.

A partir del proverbio tradicional “Por falta de un clavo”, Alan Davis consigue sacar todo el partido del formato Elseworlds de DC Comics para crear una excelente historia destinada a recordarnos lo grandes que son los miembros de la Liga de la Justicia.

La línea Elseworlds de DC, al igual que la serie What If de Marvel Comics, saca a los superhéroes de su continuidad normal para presentarles en nuevos mundos, periodos temporales o situaciones que permiten a los escritores y artistas de estos cómics una extraordinaria libertad para crear historias que jamás hubieran podido realizarse en la continuidad tradicional.

Este formato nació a partir de Batman: Luz de Gas de Brian Augustin y Mike Mignola, que en 1989 situaba a Batman en la Inglaterra victoriana y le enfrentaba a Jack el Destripador. El éxito de este comic, y las posibilidades que daba a los autores de crear nuevas historias popularizó el formato en los años 90 y primeros años 2000, siendo Batman: Holy Terror de Alan Brennert y Norm Breyfogle el primer comic con el logo “Elseworlds” en su portada.

Aunque comparativamente una gran cantidad de estos especiales tuvieron a Batman como protagonista, bajo el abrigo del sello Elseworlds se han publicado algunos comics maravillosos super recordados como The Golden Age (James Robinson y Paul Smith, 1993), Superman & Batman: Generations (John Byrne, 1998), Superman: Red Son (Mark Millar, Dave Johnson, Killian Plunkett y otros autores, 2003). Incluso el monumental y super incónico Kingdom Come (Mark Waid, Alex Ross, 1996) es un Elseworlds.

Por desgracia, a partir de 2003 DC comic disminuyó hasta practicamente abandonar este concepto de “Otros Mundos”, aunque en la actualidad DC está publicando una gran cantidad de obras dentro de su sello “Black Label” en las que dan libertad a los autores para crear la historia que quieran sin las limitaciones de la continuidad que de hecho son Elseworlds de libro. Entre estas obras, encontramos recientemente la hasta ahora excelente Wonder Woman: Dead Earth de Daniel Warren Johnson.

Alan Davis es uno de los grandes dibujantes del medio. Nacido en 1956, empezó a trabajar en editoriales inglesas y coincidió con Alan Moore en Captain Britain para el subsello Marvek UK. Junto a Moore también dibujó algunos números de Marvelman para la editorial Warrior, antes de saltar a DC en 1985 para dibujar algunos comics super recordados como Batman y los Outsiders, sustituyendo al icónico Jim Aparo que había dibujado la serie desde su creación, saltando en 1986 a dibujar una de las series estrella de DC, Detective Comics, en ambos casos colaborando con el escritor Mike W. Barr.

Tras unos problemas con los editores de DC, entró a trabajar en Marvel por la puerta grande, colaborando con Chris Claremont en la franquicia mutante. Tras unos anuales de New Mutantes y algunos números de Uncanny X-Men. En 1987 creó junto a Claremont Excalibur, una de sus series más recordadas, aprovechando el interés de ambos de crear un comic ambientado en Inglaterra y los conocimientos de ambos, dado que Claremont también escribió al Capitán Britania. En las páginas de Excalibur, los “fan-favourite” Kitty Pryde, Rondador Nocturno y Rachel Summers se unían a Brian Braddock (Capitán Britania) y a su novia multiforme Meggan para vivir aventuras por el multiverso, en un comic planteado con un importante toque de humor. En esta serie, Davis empezó a colaborar con Mark Farmer, que ha sido su principal entintador durante los años siguientes.

En 1994, Davis creó para Marvel su primera serie con personajes de nueva creación: ClanDestine, una familia de inmortales superpoderosos residentes en Reino Unido. Lamentablemente, debido al crach de los 90, la serie fue cancelada tras su número 12, auqnue Davis ya había abandonado la serie en su número 8. Dos años más tarde David escribió y dibujó el crossover X-Men and the ClanDestine, y años más tarde, ya en 2008, Davis volvió a estos personajes con una segunda miniserie.

Como dibujante, Davis conecta con los dibujantes de la vieja escuela como George Pérez o Jose Luis García López, dibujantes de línea clara que son ante todo excelentes narradores de historias pero que saben dotar a sus personajes de una personalidad diferenciada. Sus páginas son siempre perfectas y siempre sabemos lo que está pasando porque lo principal es la historia, creando además unas coreografías chulísimas en las que todo fluye de forma maravillosa. Sus personajes son maravillosos siempre, En Excalibur, un Brian Braddock grande como una casa contrastaba con el delgado y atlético Rondador Nocturno, mientras que las mujeres de Davis son siempre mostradas en la cumbre de su belleza, con unas grandes sonrisas que transmitían una personalidad y un optimismo poco habitual en el “grim-n-gritty” de finales de los años 80. Tener a Davis como dibujante de cualquier comic es siempre un seguro de vida y garantía de que docho comic va a lucir espectacular.

Como guionista, Davis destaca por su falta de pretensiones artísticas. Ha creado algunos comics excelentes durante todos estos años, pero nunca ha pretendido otra cosa que entretener gracias a una buena historia de aventuras con buenos personajes. Nada más y nada menos. Sin embargo, creo que como guionista Davis siempre ha cumplido con nota los encargos que ha tenido. De hecho, quizá por este sentido “old-school”, al igual que hizo John Byrne durante varios años, Davis aprovechó su etapa como autor completo en X-Men en los años 90 para arreglar problemas de continuidad creados por autores previos, demostrando un gran conocimiento de los personajes y lo que necesitaban para que volvieran a brillar.

Por estos motivos, y quizá por no haber tenido más allá de Excalibur ninguna etapa larga en ninguna serie, aunque todos los lectores veteranos tenemos a Davis en un altar, en los listados de grandes autores mainstream, muchas veces el nombre de Davis queda en segundo lado. Es por este motivo, además de la propia calidad de este JLA: El Clavo, lo que me ha provocado el querer escribir esta reseña.

Entrando en materia, aprovechando el clásico proverbio “Por falta de un clavo”, Davis idea su historia a partir de un concepto de gran simplicidad: Por culpa de una rueda pinchada por un clavo, los Kent nunca llegan a salir de su granja el día que Kal-El cayó a la Tierra procedente de Krypton. Sin la guía de los Kent y con la incertidumbre de donde está, Davis crea un mundo en el que la Liga de la Justicia se fundó sin Superman. Un mundo que, sin la guía moral de Superman, se conviere en un lugar cada vez más oscuro y peligroso en el que los héroes enmascarados se enfrentan a una sociedad que les empieza a ver como una amenaza y no como sus protectores.

JLA: EL clavo fue una miniserie prestigio de tres números que contó con Mark Farmer como entintador y Patricia Mulvihill en el color. A pesar del tono oscuro de muchas situaciones que vivirán los héroes en estas páginas, la narrativa de Davis es siempre perfecta y el color de Mulvihill parece indicar que este mundo siempre es una versión idealizada de nuestro mundo, con unas grandes explosiones de color.

Sin Superman, la Liga de la Justicia de América está formada por Batman, Wonder Woman, Green Lantern, Flash, Hawkwoman, Atom, Aquaman y el Detective Marciano, Y aunque esta es sin duda una historia de la Liga, por estas páginas pasarán prácticamente todos los héroes de DC Comics: los green Lantern Corps, los Metal Men, la Doom Patrol, los Outsiders, Robin o Catwoman, así como villanos como Joker, Amazo, Ra´s Al Ghul o Lex Luthor. Estamos sin duda ante un “quién es quién” del Universo DC, y a pesar de la gran cantidad de personajes y situaciones, incluso un lector no habitual de DC puede disfrutar completamente de la historia.

En el apartado artístico, comentaba antes que Alan Davis ha sido toda su vida un seguro de vida y en este comic es una gozada de principio a fin. De hecho, diría que se nota las ganas de Davis de dibujar a cuantos más personajes mejor pero presentándoles de forma orgánica para que aporten a la historia y no sean un pin-up vacío. Y hablando de pin-up, otro elemento super chulo de esta miniserie es que adorna cada número con unas increíbles splash-pages para cada uno de los miembros de la Liga de la Justicia, mostrándoles en momentos super icónicos.

Si tengo que comentar algo menos buenos, agradezco que Davis opte por plantear una historia original con un villano de nueva creación. De hecho, durante muchos momentos juega con nuestras expectativas para plantear la identidad del villano en la sombra. Lo malo es que aunque todo está contado de forma lógica, al final me quedó la sensación de que este villano no llega a ser lo potente que hubiera podido ser si hubiera utilizado a algún villano de toda la vida.

Además, aunque narrativamente todo encaja a la perfección, pasan tantas cosas y hay tantos personajes icónicos, también me quedé con la sensación que este El Clavo hubiera podido ser aún mejor si en lugar de tres números hubiera tenido un cuarto, de forma que la amenaza del villano en la sombra hubiera podido tener una mayor entidad y sensación de peligro. Dicho esto, esto son mis expectativas particulares y mis ganas de más, en ningún caso creo que el comic esté mal escrito, sino más bien todo lo contrario.

JLA: El Clavo fue un gran éxito de ventas, lo que “obligó” a DC a firmar con Davis una secuela “JLA: Otro clavo”, que fue publicado en 2004, y cuya reseña dejaré para dentro de unas semanas.

A pesar de ser un Elseworlds, JLA: El Clavo condensa toda la iconidad y personalidad de los personajes de DC Comics, y es un excelente comic que recomendar a un lector que busque una historia completa de la Liga de la Justicia.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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