Crítica de Senda de X de Simon Spurrier y Bob Quinn (Marvel Comics – Panini)

Leí hace varias semanas el tomo Senda de X al estar protagonizado por Rondador Nocturno, uno de mis personajes favoritos de siempre, pero no había encontrado el momento de publicar esta reseña. El comic de Simon Spurrier, Bob Quinn y Java Tartaglia ofrece una novedosa perspectiva a los peligros ocultos a los que se enfrenta la nueva sociedad mutante de Krakoa.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

La revelación de Onslaught

Los mutantes han construido un nuevo Edén en Krakoa, pero hay serpientes en este jardín. Solo un mutante siente las sombras que se avecinan. Atrapado por cuestiones de muerte, ley y amor, solo Rondador Nocturno puede luchar por el alma de Krakoa. ¡Solo él, y la curiosa tripulación que reúne, pueden ayudar a los mutantes a vencer su oscuridad interior y encontrar una nueva forma de vivir!

Este volumen publicado por Panini incluye los comics USA Way of X 1-5 y X-Men: The Onslaught Revelation.

Simon Spurrier es uno de los escritores británicos más interesantes del actual panorama mainstream. Aparte de su estupenda etapa en X-Men Legacy protagonizada por Legion y del maravilloso comic Universo Sandman: El sueño para DC, ha escrito en el ámbito independiente comics super chulos como The Spire, Two-Gun Gorilla, Weavers , Cry, Havoc o Coda, en los que ha mostrado su versatilidad dentro de la ciencia ficción, la fantasía o el noir. Uno de sus rasgos distintivos es la creación de personajes interesantes que buscan conocer su propia identidad, a menudo oculta bajo el miedo, los prejuicios o la presión social. Y en esta Senda de X, Spurrier plantea su historia a partir de una premisa interesante. ¿Pueden mantener la fe unos mutantes que de facto se han convertido en casi dioses al ser prácticamente inmortales?

A partir del teórico paraíso de Krakoa, convertido en una bacanal de fiesta y desenfreno, la realidad es que cada vez más mutantes tienen problemas emocionales al no saber como asumir todos los cambios a los que han estado sometidos, empezando con la posibilidad de resurrección. Como ya pudimos disfrutar en Legion, Spurrier es un maestro a la hora de mostrar este desequilibrio mental y las sombras que se ocultan en el subconsciente de algunos mutantes. Pretendía no entrar en spoilers, pero el propio título del comic «La revelación de Onslaught» deja poco lugar a la duda de la identidad de esta sombra, aunque si del alcance de su influencia entre los mutantes.

Hay muchos comics cortados por el mismo patrón, pero Spurrier consigue salirse un poco de la tangente para ofrecer una historia diferentes con la que he conectado desde la primera página. Aunque la historia contenida en este tomo puede considerarse cerrada (bueno, todo lo cerrada que puede ser una trama en la franquicia mutante), se nota que Spurrier plantea el guión para ser leído en el formato mensual, al dosificar de forma muy inteligente los giros y las revelaciones que iremos conociendo a medida que avanza la lectura. De hecho, la identidad de uno de los protagonistas principales de este comic junto a Rondador, que es sorpresa hasta que empiezas a leer el comic, es otro de los grandes pros del comic.

Frente al típico enfrentamiento físico de buenos y malos, me gusta mucho que Spurrier centre su historia en elementos filosóficos, partiendo de las consecuencias que tiene en los mutantes el hecho de saberse inmortales. Pero no se queda ahí, sino que analiza las implicaciones de las tres leyes mutantes, empezando por la necesidad de tener más bebés, de forma super imaginativa y a la vez interesante. Como bien dice Rondador, no se puede ser una sociedad sana si sus individuos no lo son, y ese desequilibrio mental está muy bien transmitido en las páginas de Senda de X.

El apartado artístico realizado por Bob Quinn en el dibujo y color de Java tartaglia me parece que está sólo correcto. En positivo diré que está genial que Quinn dibuje todo el comic, lo cual no es tan habitual de ver en un comic Marvel. Igual que critico el baile de dibujantes, en este caso es de justicia valorar la regularidad de Quinn. Sin embargo, el dibujante tenía una oportunidad de oro de lucirse debido a la naturaleza onírica de muchas situaciones planteadas en el plano mental, y la verdad es que no acaba de aprovecharlas. Creo que Quinn pertenece a la última hornada de dibujantes con un correcto dominio de la narrativa y la anatomía con el que Marvel sabe que va a tener un buen comic que muestre de forma clara el guión con sus imágenes, aunque para mi le falta el intangible de la personalidad. En todo caso, no puedo decir que sea un comic con un mal dibujo, pero si uno que no me ha volado la cabeza en ningún momento.

Otro elemento que merece la pena ser destacado es que Marvel anunció en su momento esta Senda de X como una serie regular. Al final se convirtió en una miniserie de 5 números más un especial con el nombre de Onslaught en portada sin duda para intentar levantar las ventas anunciando a este villano mítico de los años 90. Por un lado me gusta que las historias duren lo que tengan que durar y no se eternicen, en contraste con la dirección de la franquicia mutante en su conjunto, que con la marcha de Jonathan Hickman ha quedado claro que ha optado por alargan la historia más de lo que el propio Hickman hubiera deseado. Si Spurrier ha contado su historia, o al menos este capítulo, me parece perfecto.

Sin embargo, la sensación que muchos de los comics actuales no llegan al año por la falta de ventas evidencia que las cosas no van tan bien como parece en la Casa de las Ideas. Es por esto que Marvel plantea reinicios constantes en la propia franquicia mutante que intenten captar el interés de los lectores con nuevos números 1 constantes, lo cual me parece pan para hoy y hambre para mañana, a pesar de ser la norma en los últimos 10 años o más.

En todo caso, me alegro que Marvel quedara contenta con Spurrier, porque creo tengo claro que voy a comprar también su próxima obra, Legion of X ya anunciada en USA, intuyendo que como esta Senda de X no creo que vaya a ser un concepto de larga duración.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Senda de X tiene la virtud de no parecerse al resto de comics de la franquicia mutante, ofreciendo una perspectiva fresca e interesante de una faceta hasta ahora poco o nada desarrollada sobre los problemas mentales y de fe a los que se enfrentan los mutantes bajo el manto de la a priori utópica sociedad de Krakoa.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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