Reflexiones de Domingo 24/2025: Las amenazas de muerte a Tim Seeley y las «mujeres en la nevera»

¡Feliz Domingo! A partir de las amenazas de muerte que recibió el escritor Tim Seeley por parte de fans enfadados por una historia suya en un comic online de Marvel, quiero ampliar a los intentos de determinados colectivos para censurar a creadores al creerse con la facultad de poder decirle a un escritor y a una editorial qué temas pueden tratar sus comics y cuales no.

La noticia la conocí a través de Bleeding Cool, al hacerse eco de que Tim Seeley, para mi siempre será el creador de Revival en Image Comics junto a Mike Norton, había abandonado X (Twitter) después de sufrir decenas de amenazas de muerte en esta red social. Aunque una locura así es injustificable, el motivo de la queja es la historia del comic online X-Men Age Of Revelation Marvel Infinity Comic #4, obra de Seeley y el dibujante Philip Sevy.

Age of Revelation es un futuro alternativo en el que Cifra (Doug Ramsey) se ha convertido en Revelation, y ha dominado el mundo. Todo lo que nos cuenta Age of Revelation NO es la línea temporal 616 y muy probablemente quedará borrado cuando las cosas vuelvan a la normalidad en Enero de 2026. Porque esta historia es la enésima repetición / variación de la Era de Apocalipsis en la que la línea temporal normal se ve interrumpida durante unos meses por una línea alternativa.

En este mundo de Age of Revelation, el comic en cuestión de Seeley Marvel Infinity Comic #4 nos cuenta la como la Illyana Rasputin (Magik) de esta línea temporal se ha convertido en la villana Darkchild. Tras ser traicionada por Revelation, Illyana muere en una misión y su alma va al infierno. O en realidad, al limbo, la dimensión infernal en la que se crio hasta que escapó gracias a su espada-alma y el control de sus poderes. Ahora que ella ha fallecido, su alma fue capturada por Belasco y S´Ym y su forma transformada en Darkchild. Eventualmente, Darkchild escapará del Limbo y se hará con el control de una parte de los Estados Unidos, que es como empieza Age of Revelation.

El comic muestra que Illyana está hambrienta y S´Ym se ofrece a darle comida (de hecho, tiene una pata de «pollo» en la mano), y le dice que se la da «si le convence que lo necesita». Darkchild responde que está agradecida por la forma en que S´Ym «satisface sus patéticas necesidades.» Esto puede interpretarse de la forma que se quiera, pensando que el alma de Illyana ha sido corrompida. Además, unos demonios esbirros de S´Ym se relamen ante Illyana, lo que invita a que imagines todo tipo de abusos. Abusos que no son explícitos en el comic. Como si la corrupción misma de su alma no fuera abuso más que suficiente.

El comic me parece que tiene un dibujo bastante flojo. Y la historia de Seeley me parece un trabajo alimenticio en el que recrea 40 años más tarde la mítica miniserie de los años 80 de Chris Claremont, John Buscema, Ron Frenz, Sal Buscema y Tom Palmer. La falta de imaginación de Seeley me parece lo más criticable de este comic, pero en realidad no es más que un comic digital que explica el origen de un villano de una línea temporal alternativa, no es que hayan alterado de forma irreversible al personaje de Illyana. En Febrero, cuando se retome su serie regular, en la que compartirá cabecera con su hermano Coloso, nada de esto habrá tenido lugar ni influirá en Illyana.

Estos detalles dieron igual, y provocaron a una jauría de haters que se lanzaron en tromba a insultar y amenazar de muerte a Seeley en Twitter.

Y esto es una locura absurda, pero merece la pena recordar que el que no te guste una historia de ficción no hace que su autor merezca la muerte. Por mucho que acuses de revictimizar a un personaje de ficción o que este ha sufrido violencia física o sexual en el comic, cosa que en realidad no se muestra explícitamente. El que opina esto es un desequilibrado mental peligroso, al que no se debería permitir que marcara la conversación de lo que puede o no decirse en un comic.

Al mismo tiempo, aunque no estoy al tanto de todo lo que se publica en redes sociales, hasta el momento en que estoy escribiendo estas líneas Marvel Comics, la empresa que aprobó la historia de Seeley y ha publicado el comic, no ha apoyado a Seeley públicamente. Tampoco he visto que haya surgido una marea de solidaridad por parte de otros autores de comics de Marvel ante las amenazas de muerte que ha sufrido un teórico compañero. Algo que muestra la cobardía de esta industria y como se achanta en cuanto alguien les acusa de «__ismo», en función del sectarismo identitario de cada momento. En este caso, la acusación es de «misóginos».

El guion de Seeley puede criticarse por su falta e imaginación y a sonar a algo que sobre todo los lectores veteranos ya hemos leído antes, mejor. A mi no me parece un comic especialmente bueno. Pero Seeley tiene razón en que es necesario el drama para que los comics no sean aburridos. Sobre todo en historias de universos alternativos que en las que nada va a tener repercusión futura una vez que se reinicie el universo Marvel 616 normal. Entiendo la intención de Seeley Y DE MARVEL de generar un shock que llame la atención de los lectores, pensando lo saturado que está el panorama comiquero americano. Que este comic haya provocado amenazas de muerte es asqueroso. Y que haya gente que no lo condene y de alguna manera lo justifique, aunque sea algo esperable, es igual de asqueroso.

Esta polémica hizo que algunas personas recordaran el «Women in refrigarators» para acusar a Tim Seeley, y de nuevo a Marvel Comics y la industria del comic en general de sexistas, machistas y misóginos.

Para quien no esté familiarizado con el término, fue creado en 1999 por Gail Simone cuando aún era una bloguera y columnista aspirante a escritora de comics, en la época en la que Warren Ellis la empezaba a promocionar en su mítico foro de internet. Women in Refrigerators plantea la idea de que los personajes femeninos sirven básicamente como un recurso argumental para motivar y hacer avanzar la historia de un héroe masculino, en lugar de tratar al personaje femenino como un personaje por derecho propio. El término nace a partir del Green Lantern vol. 3 #54, publicado en 1994, en el que el héroe Kyle Rayner encuentra a su novia, Alexandra DeWitt, asesinada y metida dentro de su frigorífico por el villano Major Force.

Dependiendo de la persona que plantee la idea, esta práctica puede considerarse un ejemplo de escritura perezosa, de sexismo o misoginia descarados, o de promoción de la violencia contra las mujeres. Y en defensa de quienes defienden esta idea, a lo largo de la historia de los comics de superhéroes, es fácil encontrar numerosos ejemplos de personajes femeninos secundarias en comics de héroes masculinos traumatizadas, agredidas o incluso asesinadas.

Pero ¿esto en realidad se trata de un problema de género? Dentro que por supuesto algún ejemplo concreto si pueda ser resultado de machismo, etc… en realidad no creo que pueda trasladarse como un problema que afecta a toda la industria. El concepto de «mujeres en neveras» es una consecuencia de uno de los recursos más utilizados en la narrativa, sobre todo en el ámbito heroico y/o mitológico. Una de las formas más eficaces de provocar un shock en un héroe que provoque el inicio su viaje y/o misión es matar a alguna de las personas que le rodean. Este tropo es algo tan antiguo como la ficción misma, existe desde siempre. Desde antes incluso de la mitología griega. Ahora bien, ¿afecta de manera desproporcionada a las mujeres? No estoy seguro. Pero incluso aunque así fuera, no es algo que pueda atribuirse al sexismo.

Poner en peligro a las personas queridas por el protagonista es una forma segura de iniciar el viaje del héroe. Eso podría considerarse sexista, si no fuera porque los personajes masculinos queridos por los protagonistas mueren con la misma frecuencia que los femeninos. ¿Cuántos personajes masculinos que actúan como mentores mueren para que el protagonista, sea hombre o mujer, aprenda alguna lección o empiece su misión? ¿Cuántos padres son asesinados, solos o junto a sus esposas, para convertir a los héroes en huérfanos? El tío Ben, T’Chaka, Thomas Wayne, Obi-Wan, Yoda, el tío Owen, Jor-El, Jonathan Kent, Alfred, Jason Todd, Bucky Barnes… La muerte de un personaje masculino para motivar a un héroe masculino es igual de frecuente que la muerte de uno femenino. Por poner otro ejemplo, Frankenstein ha vuelto a ser popular gracias a la película de Guillermo del Toro. Pero en la novela de Mary Shelley, el hermano menor y el mejor amigo de Víctor Frankenstein mueren antes de que muera también su prometida.

También es difícil considerar esto como algo sexista cuando le pasa también al interés amoroso masculino de los personajes femeninos. En la película de Wonder Woman Steve Trevor es quien muere al final para motivar el crecimiento de Diana y provocarla un trauma a ella. Esto también le sucedió a Steve varias veces en los cómics, muriendo y siendo resucitado para cambiar la motivación de Diana. Terry Long, el marido de Donna Troy también fue asesinado en The New Teen Titans para generarle un drama a Donna. Lo mismo ocurre con los personajes homosexuales. Moondragon acabó siendo asesinada para motivar a su amante Phyla-Vell. No se trata de que a las mujeres les sucedan cosas malas para motivar a los héroes masculinos. Se trata de que a los personajes secundarios, sean hombres o mujeres, les sucedan cosas malas para motivar al héroe, sea hombre o mujer. Y es una práctica que probablemente no cambiará, ya que es una forma segura de crear drama.

DC trató mal a Barbara Gordon cuando Joker la disparó y la dejó paralítica en Batman: La Broma Asesina de Alan Moore y Brian Bolland. El abuso sufrido por Barbara es uno de los ejemplos más repetidos cuando se habla de «Women in refrigerator». Pero, ¿Sabéis qué más hizo DC con 10 meses de diferencia? Mataron a Robin (Jason Todd). ¿Puede ser sexista una cosa y algo normal en el comic de superhéroes la otra? Yo no creo que sea un ejemplo de sexismo, sino que los editores a finales de los años 80 creían que los secundarios le quitaban fuerza a Batman, y por eso optaron por eliminar a todos sus compañeros. Chicos y chicas. Lo mismo podría decirse de Supergirl, que tras morir en las Crisis en Tierras Infinitas y Superman fuera reiniciado y simplificado por John Byrne, se decidió eliminar a Superboy, a Krypto o la ciudad de Kandor. Se habla mucho de la muerte de Supergirl, aunque Barry Allen (Flash) también murió en las Crisis. De facto, Superboy también «murió» editorialmente hablando, al no aparecer en un comic durante años. Luego todos fueron recuperados, Barbara Gordon se convirtió en Oracle, Tim Drake se convirtió en el tercer Robin y Supergirl acabó volviendo a la vida. Pero esa es una historia para otro día.

Igual que digo esto, creo que el maltrato que sufrió Carol Danvers en el infame Avengers 200 (1980), en cuyo guion aparecen acreditados David Michelinie, Bob Layton, Jim Shooter y George Pérez, y que fue «arreglado» por Chris Claremont en el Annual 10 (1981), es uno de los ejemplos más terribles de destrozo provocado a un personaje por unos guionistas y editores que odiaban a este personaje y querían desembarazarse de él. Eso es así. Pero excepto casos como el de Carol Danvers, creo que en la mayoría de casos no existe sexismo, sino el resultado de un escritor perezoso que va a lo fácil para provocar un drama en el protagonista a costa de unos de sus personajes secundarios. Ni siquiera tengo claro que hubiera sexismo en el caso de Carol Danvers, porque casi inmediatamente después Marvel presentó a una nueva Capitana Marvel, Monica Rambeau. Sexismo no, odio a ese personaje concreto, seguro que si.

Hay otro elemento para mi muy ilustrativo que se repite en todas estas denuncias de «Women in refrigaterator» que se repiten cada cierto tiempo. Y es que los ejemplos que se ponen son siempre los mismos, en muchos casos de hace más de 40 años. Carol Danvers, Barbara Gordon, Illyana Rasputin, X-23, Felicia Hardy, Janet Pym, Jessica Jones… Su drama se vivió en comics publicados hace más de 15 años. ¿Puede decirse que la industria es sexista cuando no existen ejemplos recientes? Incluso cuando yo mismo no creo que el propio concepto exista en realidad o demuestre la existencia de un sexismo sistémico, aunque seguro si existan ejemplos puntuales que si sean sexistas.

Cuando se critica a Tim Seeley por su comic y se pone el grito en el cielo contra una industria misógina, aunque no encuentras otros ejemplos similares en un personaje principal en los últimos 5/10 años, ¿El problema es el supuesto sexismo de los comics o que quieres forzar que no se traten temas que a ti no te gustan? No creo en el concepto Women in refrigerator, pero incluso si lo hiciera, ¿Marvel no puede publicar un comic en el que un personaje femenino sufra cuando no ha publicado nada similar en 10 años? ¿En serio? Los personajes masculinos si pueden morir o ser torturados, pero los femeninos parece que no. Tampoco convertirse en villanos. Solo se puede escribir de lo que ELLOS quieran.

Y el caso es que diría que es normal que se quejen, porque en los últimos 10/15 años cada vez que un flipado o flipada ha gritado «machista» a Marvel, la editorial se ha acojonado SIEMPRE y ha agachado la cabeza y ha pedido perdón. Y creo que es lamentable que Marvel escuche a gente que justifica que se amenace a un escritor por escribir un comic que no les ha gustado. O que directamente sean los que hagan las amenazas. En algún momento, Marvel tendrá que plantarse ante gente violenta como esta. Pero no será hoy.

Otro melón que podría abrirse es que estoy bastante seguro que la mayoría de personas que han realizado estas amenazas e insultos no han comprado el comic. O en este caso, no están suscritos al Marvel Unlimited. Y se quejan «de oído». De forma que Marvel no deja de pedir perdón a gente que ni siquiera compran sus comics. Una gente que ha marcado la agenda de lo que Marvel publicaba y a las que la editorial escucha más que sus clientes reales, los compradores. Pero creo que esto es un embolao para otro día.

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Fuentes: Bleeding cool / Echoes of the multiverse

Crítica de All In JSA 1-2 de Jeff Lemire y Diego Olórtegui (DC Comics – Panini)

Gracias a mi amigo Félix he podido leer el primer arco de la nueva etapa de la JSA a cargo de Jeff Lemire, Diego Olórtegui y Joey Vázquez, con color de Luis Guerrero, que Panini ha publicado en los 2 primeros números de su colección.

PUNTUACIÓN: 8/10

Hawkman, Hawkgirl, Jade, Obsidian, Jesse Quick, Hourman, Ted Grant y Sandman refundan el primer superequipo de DC para enfrentarse a su mayor y más personal desafío. ¿Perdurarán los valores de la Edad de oro en un mundo renqueante tras los eventos de Absolute Power? ¿O necesitarán una actitud más ruda ante su injusta contrapartida?

La búsqueda de Beth Chapel de respuestas y su conexión con la Sociedad de la Injusticia, los intentos de la JSA de truncar los planes terroristas de KOBRA, la horda demoniaca que atacará la Torre del Destino o un traidor infiltrado presentarán más interrogantes que respuestas para el primer equipo superheroico del mundo… empezando por su propio futuro juntos.

Estos dos primeros números de la edición de Panini incluyen JSA 1-6 USA, que forman el arco Ragnarok.

Jeff Lemire es un autor super prolífico en el ámbito indy de creación propia, y también en las grandes compañías mainstream como DC y Marvel. Los comics de Lemire que más me gustan son todos de creación propia, hasta el punto que creo que aún no ha hecho un comic de encargo realmente BUENO. Sin embargo, un lo relacionado a sus temas fetiches, la familia y el legado es algo que ya ha tocado anteriormente, por lo que creo que era una buena elección por parte de DC para guonizar esta nueva colección de la JSA. Tengo que reconocer que mi presupuesto limitado y que otras cosas me apetecían más hicieron que no haya comprado esta colección ni en grapa USA ni una vez la ha publicado Panini. Tuve que esperar a que nuestro amigo Félix nos lo dejara para leerlo. Y me ha gustado bastante.

Lemire plantea el arco RAGNAROK con el que ha comenzado su etapa en JSA en medio de la acción, planteando un ENOOOORME plantel de protagonistas, con Doctor Fate (Khalid Nassour) , Doctor Mid-Nite (Beth Chapel) , Flash (Jay Garrick), Green Lantern (Alan Scott), Hawkman (Carter Hall), Hawkgirl (Kendra Saunders), Hourman (Rick Tyler) , Jade , Jakeem Thunder , Jesse Quick (Jesse Chambers) , Obsidian , Sand (Sanderson Hawkins) , Wildcat (Ted Grant) y Wildcat (Yolanda Montez).

La JSA se encuentra acosada en múltiples frentes. Por un lado, héroes veteranos como Flash, Green Lantern, Doctor Fate, Hawkman y Hawkgirl han desaparecido sin dejar rastro. En el mundo real, el resto del grupo de enfrentará a un enemigo invisible que se ha infiltrado en sus filas y va a intentar destruirles desde dentro. Los villanos son la Sociedad de la Injusticia, formada por Doctor Elemental, The Fog, Johnny Sorrow (suplantando a Obsidian), Lady Eve, Kobra Cult, Red Lantern (Ruby Sokov), Solomon Grundy y Wotan. Un grupo numeroso de villanos que plantea una amenaza real para el futuro del grupo.

Reconozco que me ha gustado Lemire. Presentar esta etapa in-media-res ha asegurado el interés de los comics, ofreciendo además buenos cliffhangers y una interesante combinación de caracterización de personajes y acción, añadiendo buenos giros y sorpresas. En un momento en que cada vez es más difícil vender una grapa, que implica convencer a un cliente para que lea un número y quiera volver a comprar el comic el mes que viene, me parece genial la forma en que Lemire ha hecho entretenida y adictiva esta colección. Si a esto le sumamos un shock tremendo en el final del sexto número, que resultará especialmente doloroso para lectores veteranos, la lectura de los lectores veteranos, la lectura del siguiente número resulta obligada.

En el apartado gráfico tenemos a Diego Olórtegui como dibujante oficial de la serie, con Joey Vázquez dibujando el número 4 USA a modo de tie-in. Luis Guerrero es el colorista de todo el arco, ayudando a que el comic tenga una conexión gráfica. No tenía leído a Olórtegui, y su dibujo me ha gustado mucho. El dibujante peruano destaca por la expresividad de sus personajes y por plantear sus páginas para mostrar la historia de la forma más clara posible, consiguiendo que la lectura fuera un placer. Dentro de lo que me disgustan los tie-ins en medio de un arco, al menos el estilo de Joey Vázquez es similar al de Olórtegui, por lo que no hay un salto visual que moleste a la vista. Pese al enorme casting de esta comic, Olórtegui consigue que todos sean reconocibles en todo momento, incluso aunque estén en sombra, lo que resalta el gran trabajo que ha hecho en este colección.

Empezar la historia en medio de la acción a mi me funciona y me parece parte del atractivo del comic. Entre otros motivos, porque ya conozco a los personajes, incluso aunque haga años que no leyera una aventura suya. Sin embargo, esto provoca que el comic no sea nada reader-friendly, hasta el punto que puede resultar complicado de entender para alguien que no conozca a estos personajes y empiece a leer de cero. No se si ese perfil de lector existe, en realidad. Pero considero que es obligatorio comentar esta faceta de no ser una lectura apropiada para lectores que no conozcan de nada a los héroes y villanos.

Hace un rato publiqué mi reseña de la nueva etapa de Nightwing de Dan Watters y Dexter Soy. Y en esa reseña comento que siendo un buen comic, la lectura de su primer arco me hizo ver que hice bien al no comprar esta colección. Sin embargo, la lectura de este primer arco de JSA me hace preguntarme si no debería comprar estos comics incluso tras haberlos leído gracias a nuestro amigo Félix. Porque me han gustado mucho y creo que aún puede ir a más.

Comparto las primeras páginas de esta nueva etapa de JSA:

Buen arranque de la JSA, con un cliffhanger final que hace que la lectura del siguiente volumen sea obligada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de All In Nightwing 1-2 de Dan Watters y Dexter Soy (DC Comics – Panini)

El presupuesto es limitado, es imposible poder comprar todos los comics que me apetece leer. Por suerte, nuestro amigo Félix nos dejó los dos primeros números de la nueva etapa de Nightwing de la edición de Panini, que incluyen el primer arco Que siga el espectáculo y han sido realizados por Dan Watters, Dexter Soy y Verónica Gandini.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Blüdhaven rebosa violencia, sus bandas criminales luchan por llenar el hueco tras la limpieza realizada por Nightwing. Pero quizás haya un agente externo incitando esos choques. Para descubrir la verdad, Nightwing deberá hacer lo impensable sin importar el precio. Alianzas, golpes, tragedias y mucho más, en este nuevo comienzo que redefinirá lo que significa ser un héroe.

Nightwing se enfrenta al recuerdo de un oscuro encuentro de su época de Robin. Éste podría ser el secreto que revele la siniestra naturaleza de la jefa de Spheric Solutions y sus maquinaciones. Además, una llamada de auxilio sumará a otra banda más al tablero de juego, en el plan de Dick Grayson por salvar Blüdhaven de una sangrienta batalla.

Los dos primeros números de la edición de Panini All In Nightwing incluyen Nightwing 119-124 USA.

Tras el final de la histórica etapa de Tom Taylor y Bruno Redondo, DC tenía un encargo complicado con Nightwing, porque el equipo creativo que les sustituyera iba a ser objeto de una inevitable comparación. Pero, al mismo tiempo, precisamente el comic de Nightwing es uno de los mejores ejemplos de la importancia de un buen dibujante por encima incluso del trabajo del guionista. Como decía, cuando Bruno Redondo dibujó Nightwing, el comic era histórico, ofreciendo un despliegue visual que se seguirá recordando durante años. Pero lo cierto es que excepto el último arco de la etapa, Redondo dibujó muy pocos comics de los últimos dos años de la colección. Y la diferencia fue abismal. Que Redondo dibujara o no lo hiciera provocaba que Nightwing pasara de ser el comic más bonito de ver / leer de la actualidad comiquera, a una colección mediocre a la que le faltaba punch por todas partes, desnudando que las tramas planteadas por Tom Taylor no eran nada del otro mundo.

De cara a esta nueva etapa, el factor dibujo resultaba clave. Y esperaba que este elemento fuera muy tenido en cuenta por parte de los editores de DC a la hora de elegir el siguiente equipo creativo.

Y lamentablemente, quizá la parte en la que más cojea esta nueva etapa de Nightwing es con el dibujo de Dexter Soy, que viene acompañado por Verónica Gandini en el color. Soy intenta ser espectacular y que sus páginas luzcan visualmente atractivas, pero se queda muy muy lejos de la brillantez que Bruno Redondo aportó a la colección. Igual es una comparación injusta, porque Redondo aportó una personalidad al personaje como no se veía desde los tiempos de Scott MacDaniel a finales de los años 90. Pero incluso sin la comparación, Soy me parece un dibujante sólo correcto, al que le falta muchísimo para llegar al nivel de los Mora, Samnee, Xermánico, Jiménez o Janín. Que un comic de Nightwing no luzca sobresaliente es un pecado. Y este fallo no creo que sea achacable ni siquiera a Soy, que en realidad se esfuerza al máximo y se nota que lo intenta, sino más bien de los editores. Intentando ver el lado positivo, creo que Soy tiene bastante margen de mejora. Y creo que el hecho que haya dibujado sin fallo los 6 números de este primer arco de Nightwing me parece algo muy positivo, que ayuda a crear la personalidad gráfica de esta etapa guionizada por Dan Watters.

Entrando a valorar la historia de Dan Watters, creo que hace un buen trabajo con Nightwing / Dick Grayson, mostrándole como el héroe de fuertes valores morales que intenta ayudar a todo el mundo, incluso a los criminales. Sobre todo si son niños, lo cual es un elemento continuista de la esta de Taylor. No hay nada que me guste más que leer un comic en el que el protagonista sea reconocible, y este Nightwing lo es.

Una de las novedades más grandes de la anterior etapa de Taylor fue la presentación de la hermana de Dick, Melinda Grayson-Lin (anteriormente conocida como Melinda Zucco). Melinda es la actual alcaldesa de Blüdhaven, a la que tenemos que sumar la incorporación de Maggie Sawyer como jefa de policía, tras mudarse desde Metrópolis. Y ambas tienen una gran importancia en este primer arco que presenta la amenaza de Olivia Pearce y su empresa, Spheric Solutions.

Tras el vacío de poder por la caída de Blockbuster, las bandas de Blüdhaven intentan reorganizarse, pero un nuevo jugador va a poner a unos contra otros intentando provocar una guerra. Desde el principio queda claro que Olivia Pearce es la responsable, porque se aprovecha de la violencia para hacer negocio vendiendo tecnología militar a la policía de Blüdhaven. El argumento de hacer que sea la rica empresaria la villana por encima de los granujas callejeros es un argumento recurrente de desde hace unos años años en Nightwing, y en ese sentido la serie se siente también continuista con la etapa anterior.

La novedad es la presentación del Cirque du Sin (el Circo del Pecado), unos villanos del pasado de Batman y Nightwing, del que Pearce es su Colombina, y la misteriosa presencia de The Zanni, el líder del Circo y cuya naturaleza mística plantea la gran incógnita de este arco. Este arco inicial de Watters en el guion me parece que está bien como presentación del nuevo statu-quo que quiere plantear el guionista y que te deje con ganas de más.

La pena es que el dibujo no sea sobresaliente, porque esta buena historia se hubiera convertido en un comic notable. Como el dibujo de Soy se queda en «bien sin más», estamos ante un buen comic que se queda muy lejos de mis colecciones favoritas de DC actuales. Debido a la limitación presupuestaria, Nightwing no es una de los comics que compro. Y tras leer este primer arco gracias a mi amigo Félix, tengo que decir que esta decisión se ha visto confirmada. Con la cantidad de comics notables o sobresalientes que hay en la actualidad, que un comic esté simplemente bien provoca que no pase el corte.

Comparto las primeras páginas del primer número USA:

Nightwing está bien, pero no está tan bien como para comprarlo.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de One shot: misión de rescate de James Nunn (Netflix)

Netflix estrena mucho, demasiado, todas las semanas. Pero de vez en cuando presenta una película o serie que te sorprende y justifica la suscripción. Es el caso de One Shot. Misión de rescate, película protagonizada por el especialista del cine de acción Scott Adkins y dirigida por James Nunn, rodada en un falso plano secuencia.

PUNTUACIÓN: 7/10

Los miembros de un escuadrón de élite de los Navy SEAL, en una misión encubierta para transportar a un importante prisionero desde una prisión secreta de la CIA, quedan atrapados cuando un grupo de insurgentes atacan intentando rescatar al mismo prisionero.

One shot es una película de 2021 dirigida por James Nunn, director especializado en el cine de acción de lo que antes se llamaría «directo a video». Su filmografía incluye Francotirador (2012), Green Street 3: Never back down (2013, ya protagonizada por Scott Askins), Eliminators (2016), Persecución extrema 5 (2017), The marine 6: Close quarters (2018). Escribiendo esta reseña me entero que Nunn y Adkins rodaron en 2024 la continuación de esta película, One more shot. Película que tendré que buscar. Además, en 2025 ha estrenado Wilcat, protagonizada por Kate Beckinsale.

Nunn tuvo la idea de esta película y la clave de estar rodada en un falso plano secuencia, aunque Jamie Russell escribió el guion de una película de 97 minutos de duración, que ha contado con fotografía de Jonathan Iles, montaje de Liviu Jipescu y música de Austin Wintory.

En el reparto tenemos a Scott Adkins como Jake Harris, el jede del equipo SEAL que escolta a la agente de la CIA Zoe Anderson (Ashley Greene Khoury) en una misión de transporte de un prisionero que se va a complicar. Ryan Phillippe como Jack Yorke, Emmanuel Imani como Brandon Whitaker, Dino Kelly como Danny Dietler, Jack Parr como Lewis Ash, Waleed Elgadi como Amin Mansur, Terence Maynard como Tom Shields, Jess Liaudin como Hakim Charef, Andrei Maniata como Adamat y Lee Charles como Dhelko, completarían el reparto.

Como persona que crecí y me crié en los años 80, me considero un fan del cine de acción y de artes marciales. Crecí con las películas de Stallone, Schwarzenegger, Van Damme, Steven Seagan, Jackie Chan y Bruce Lee, entre otros. Y tengo claro cuando una película cuenta con unas buenas escenas de acción o no. Por eso The Raid es la mejor película del género del siglo XXI en dura competencia con The Raid 2.

Pero reconozco que soy un principiante absoluto en lo referido a este género en la actualidad. Nunca tuve curiosidad por las películas actuales directas a video de Jan Claude Van Damme o Steven Seagal. Quizá porque tengo claro que deben ser (son) bastante lamentables. De hecho, hay tanta oferta que la serie B de toda la vida se ha quedado aún más sepultada entre todo el entretenimiento disponible en streaming.

Pero mi hermano Fernando que si es más conocedor del tema y tiene muchos amigos y conocidos fanáticos de las artes marciales me ha comentado en alguna ocasión que de la nueva hornada de películas y actores, Scott Adkins es quizá uno de los actores más destacados. Si me animé a ver en Netflix esta película fue precisamente por recordar esto que hablé hace tiempo con Fernando. Porque no fue hasta que la película llevaba 5 minutos que me di cuenta que lo de ONE SHOT no se refería a un disparo, sino un plano. Así de despistado estaba.

La principal virtud de One shot es la propuesta de película de acción rodada en un falso plano secuencia. Dentro de las limitaciones presupuestarias que habitualmente tiene la serie B, me encanta ver a gente creativa intentando hacer cosas diferentes que se salgan de lo común. Sólo por eso, creo que One shot merece la pena. Sobre todo pensando que está disponible en Netflix.

Antes de empezar, hay que valorar One shot por lo que es. Una película de acción cuya premisa es lo más chulo, pero también es la limitación y un poco la trampa. En una película de acción militar como esta no puedes pedir grandes interpretaciones. Ni siquiera buenas, porque las actuaciones son terribles. Que Ryan Phillippe sea el nombre de «prestigio» que tiene la película da un poco de risa. Pero en lo referido a la planificación de las escenas de acción, ahí si tenemos mucho que ganar. Y es donde los aficionados al cine de acción vamos a disfrutar.

La premisa es muy simple. Un equipo SEAL capitaneado por el Teniente Jake Harris (Adkins) escolta a una agente de la CIA para lo que parece una misión fácil: recoger a un prisionero de una prisión secreta de la CIA en Polonia. El prisionero podría tener la clave para detener un posible atentado terrorista en los Estados Unidos. Mientras se enfrentan al papeleo y a un estricto y bastante tocapelotas director de la prisión, interpretado por Phillippe, la base será asaltado por un comando terrorista que se hace con el control de las instalaciones y que busca a un prisionero que dice no saber nada de un ataque a los Estados Unidos. Empezará una lucha por la supervivencia en la que la vida del prisionero es vital.

Tengo que decir que excepto en dos momentos con dos explosiones realizadas con un CGI un poco cutre, en los que el cambio de plano es evidente, el falso plano secuencia está muy chulo y creo que está super bien conseguido. La cámara se mueve para que podamos ver el punto de vista de los SEALS y también de los terroristas en medio de los combates, lo que hace que la película no se hay larga o aburrida. Los movimientos del equipo SEAL de ataque y repliegue están super chulos, indicando que han debido contar con asesores ex-militares que ayudan a que todo tenga mayor verosimilitud.

Los héroes se parapetan en un bunker, y en ese momento el ritmo decae un poco. La excusa que se plantea para que el prisionero Mansur sea imprescindible es funcional, pero me ha gustado mucho la forma en que la agente de la CIA cree que puede convencerle para que les ayude.

En seguida todo vuelve a animarse cuando el protagonista interpretado por Adkins sale por los conductos de ventilación para reconfigurar la antena de comunicaciones, lo que les permitirá pedir ayuda. Otra de las pequeñas trampas de la historia. Las escenas de Scott Adkins infiltrándose entre los terroristas y atacando con un cuchillo para no ser detectado son lo mejor de la película para mi. El plano secuencia plantea alguna trampa narrativa y obliga a que todo sea directo sin matices. Por ejemplo, el personaje interpretado por Phillippe aparece y desaparece y es todo un poco loco. Pero la tensión está perfectamente conseguida, y las escenas de acción de Adkins se van haciendo cada vez más complejas. Y más entretenidas.

El climax final con Adkins luchando contra múltiples enemigos en una zona repleta de recovecos recuerda algo a un videojuego, pero Adkins se luce con un despliegue físico super guapo, consiguiendo ofrecer un final muy loco pero satisfactorio. Hasta el punto que reconozco que me da dejado con ganas de ver su secuela One more shot.

Si vienes buscando historias complejas o buenas interpretaciones, obviamente One shot no es para ti. Pero si te gusta el cine de acción y buscas un entretenimiento ligero que no te cambie la vida pero que esté bien realizado y te muestre escenas que no has visto antes, sin duda esta película merece 90 minutos de tu tiempo.

Comparto el trailer de la película:

One shot es una película super entretenida perfecta para ver en casa gracias a tu suscripción a Netflix, que intenta ofrecer algo diferente dentro del cine de acción. Solo por eso creo que merece nuestro tiempo.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Tulsa King temporada 3 (SkyShowtime)

Sylvester Stallone vuelve para protagonizar la tercera temporada de Tulsa King que acaba de emitir SkyShowtime. repitiendo los aciertos y errores de temporadas anteriores.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

El creciente imperio criminal de Dwight Manfredi en Tulsa choca con la antigua y adinerada familia Dunmire, que se convierte en un nuevo y peligroso adversario. Mientras Dwight intenta expandir su negocio adquiriendo una destilería local de bourbon, los Dunmire, liderados por Jeremiah Dunmire, se movilizan para detenerlo, lo que genera un intenso conflicto que pone en peligro a su banda y a su familia.

Taylor Sheridan creó Tulsa King junto a Terence Winter, contando con Sylvester Stallone como productor ejecutivo. Tras el pequeño chasco que supuso la segunda temporada, para esta tercera se ha elegido a Dave Erickson. La temporada ha constado de 10 episodios, que han sido dirigidos por Jim MacKay (4 episodios), Kevin Dowling, Joe Chappelle y Guy Ferland, a razón de 2 episodios cada uno. Erickson y Stallone escriben varios episodios, siendo el resto de guionistas Sheri Elwood, Jameel Saleem, Taylor Streitz, Ildy Modrovich, Ildy Modrovich, Daniel C. Connolly y Nick Jones Jr.

Sylvester Stallone es el gran protagonista de esta serie en la que interpreta a Dwight «El General» Manfredi, un capo de la familia Invernizzi que viaja a Tulsa tras cumplir 25 años de cárcel por asesinato y no tener sitio en Nueva York. Martin Starr es Lawrence «Bodhi» Geigerman, el dueño de una tienda de venta legal de marihuana reclutado por Manfredi para ayudar a financiar sus negocios en Tulsa. Jay Will como Tyson Mitchell, un antiguo taxista que se convierte en el chófer de Dwight y en el primer miembro del equipo de Manfredi.

Otros actores de esta temporada son Garrett Hedlund como Mitch Keller, el antiguo propietario de un bar que Dwight ha convertido en un casino, Dana Delany como Margaret Devereaux, la dueña del rancho de caballos Fennario y actual interés romántico de Dwight, Annabella Sciorra como Joanne Manfredi, la hermana menor de Dwight, Neal McDonough como Cal Thresher, un magnate del petróleo de Tulsa que además es un gran productor y distribuidor de marihuana, Frank Grillo como Bill Bevilaqua, jefe de la familia Bevilaqua de Kansas City. Chris Caldovino como Dennis «Goodie» Carangi, capo y consigliere de larga data de la familia Invernizzi que se une a Manfredi en Tulsa, Mike «Ca$h Flo» Walden como Michael «Bigfoot», guardaespaldas de la familia Manfredi.

Los nuevos personajes de esta tercera temporada son Robert Patrick como Jeremiah Dunmire, el llamado «tirano de Tulsa», líder de la mafia Dixie. Beau Knapp como Cole Dunmire, hijo de Jeremiah; Bella Heathcote como Cleo Montague, la rebelde hija de Theodore Montague y antiguo amor de Mitch; Kevin Pollak como John Musso, el agente especial encargado de manejar a Dwight como activo tras su detención; James Russo como «Quiet» Ray Renzetti, un jefe de la mafia italiana; Dallas Roberts como Dexter Deacon, un sicario especializado en explosivos; La sorpresa final fue poder disfrutar de Samuel L. Jackson como Russell Lee Washington Jr., un veterano asesino de Nueva Orleans, que cumplió condena junto a Dwight.

He sido un fan de Stallone toda mi vida. Y que con 79 años aún esté protagonizando una serie con el carisma que muestra en pantalla es una alegría total. Pero a la vez, Tulsa King es la confirmación que el tiempo pasa para todo el mundo, también para Sly.

La trama de esta tercera temporada plantea dos líneas narrativas principales. Por un lado se presenta un nuevo villano, protagonizado por Robert Patrick, un magnate de las destilerías que se encontrará con Stallone cuando éste quiere comprar una pequeña destilería que le ayuda a entrar en el negocio del alcohol. Patrick se ha especializado en los últimos años en el papel de villano y lo hace genial. La segunda trama que se plantea nace del clifhanger de la segunda temporada, cuando Sly fue detenido por el FBI. El agente especial John Musso, interpretado por Kevin Pollak, tiene pruebas para encerrar a toda la organización de Sly, a menos que trabaje con él para detener a un terrorista. Y por supuesto, tenemos a la mafia de Nueva York que sigue mosqueada porque Sly no les paga un tributo.

La temporada tiene tiempo para el desarrollo de los secundarios de la serie. Mitch Keller (Garrett Hedlund), el propietario del bar que Dwight ha convertido en un casino, reinicia una relación con Cleo Montague, la hija del dueño de la destilería Montague a la que conocía de antes de entrar en prisión. Tyson Mitchell, el chófer de Dwight, intenta montar su propio negocio. Margaret Devereaux, la dueña del rancho de caballos Fennario y actual interés romántico de Sly, entra en política ayudando a que Cal Thresher, el villano de la temporada anterior, a que se convierta en el gobernador del estado. Y además, tenemos importantes apariciones de Annabella Sciorra como Joanne Manfredi, la hermana menor de Dwight, y Frank Grillo como Bill Bevilaqua, jefe de la familia Bevilaqua de Kansas City.

Tengo que decir que el climax de la temporada con el enfrentamiento final entre Sly y sus hombres contra los esbirros de Robert Patrick en su mansión está muy bien. En este momento por fin vemos al Stallone duro que siempre queremos ver. En ese sentido, la temporada me ha dejado con buen sabor de boca.

Pero para llegar hasta ahí, la serie se atasca una y otra vez en escenas de gente hablando intentando parecer duros. Y no siempre lo consiguen. Las tramas secundarias se alargan sin llegar a llegar a ser interesantes, empezando por la trama de Tyson, el chófer. Otra trama que no funciona es la del agente del FBI. Aunque plantean un momento espectacular con la amenaza de bomba en el hotel, toda esta trama acaba siendo un WTF? absoluto. Y la amenaza de Nueva York es también otro quiero y no puedo.

La serie juega con la nostalgia con la aparición sorpresa de Samuel L. Jackson como Russell Lee Washington Jr., un asesino amigo de Dwight, que aparece en los dos últimos episodios de la temporada. Y ver a Jackson es una gozada, pero al mismo tiempo parece que la misma serie entiende que lo que han presentado hasta ese momento no es lo bastante bueno y necesitan algo más. Cosa que es correcta.

Tengo claro que veré la cuarta temporada de Tulsa King que se está rodando actualmente, y que entiendo que se estrenará en 2026. Pero al mismo tiempo siento que la veré por la familiaridad y el carisma de Stallone, no porque la serie sea realmente buena. Aunque en realidad el factor entretenimiento a me lo ha dado, así que no tengo ningún problema con ver una serie que simplemente «esté bien».

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

Aunque Stallone pone todo de su parte y su carisma está intacto, Tulsa King sirve como recordatorio de lo mayor que está.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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