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Crítica de Ascensión de Potencias de X 4 de Kieron Gillen y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

Estaba disfrutando moderadamente el capítulo final de la Era de Krakoa de la franquicia mutante, pero el giro que han planteado en Ascensión de Potencias de X de Kieron Gillen, R.B. Silva y David Curiel (y en Caída de Dinastía de X) me ha echado completamente. Desastre total.

PUNTUACIÓN: 4/10

¿Quién es el Traidor-X? Tras la mayor traición en la historia de La Patrulla-X, el Consejo Silencioso en el exilio debe actuar. Tienen un plan. ¿Alguien o algo puede sobrevivir a la experiencia? A medida que La Era de Krakoa avanza hacia su conclusión, las dos series que son una convergen en un acto de infamia.

Siempre digo que intento ser lo más «objetivo» posible, pero es un objetivo imposible, porque todos tenemos nuestros gustos que hacen que un comic o película nos guste o no lo haga por motivos concretos o por sensaciones inconcretas. Y en el caso de Ascensión de potencias de X hay un poco de cada.

En mi reseña del lamentable Caída de Dinastía de X ya comenté lo absurdo que me resultó el giro de hacer que Xavier fuera un traidor a la causa mutante, y como esta absurdez me ha echado del comic. Pero en realidad este giro tuvo lugar primero en el cliffhanger del tercer número de esta colección, que terminó con Xavier disparando a Rachel Summers. El momento estaba contado de una forma tan extraña, aparte del detalle de ¿De donde ha sacado Xavier la pistola?, que mi mente no podía procesar en ese momento la posibilidad que Xavier estuviera traicionando a la raza mutante. Y cuando leo este comic esta traición simplemente no tiene sentido. No lo tiene cuando en esa misma grapa Xavier iba a matar a una Moira McTaggert niña para reiniciar la realidad. Que decida no hacerlo y justo a continuación mate a Rachel y ponga en marcha la traición en un fail como una casa. Narrativamente no tiene sentido.

En Caída de Dinastía de X ya comenté lo ridículo y frustrante que es comprar dos series de 5 números que se supone que cuentan una historia autocontenida y satisfactoria para descubrir que no se entiende porque deberías haber comprado otras series adicionales de la franquicia mutante. Pero incluso sin haber leído ese Dead X-Men 4 donde se cuenta como tuvo lugar la traición (cambio de opinión) de Xavier, la sucesión cronológica de hechos que lleva a esta traición no tiene sentido. Desde el número 1 de esta colección Xavier se encuentra en el lugar nulo fuera del tiempo, por lo que esta traición debería hacer tenido lugar ANTES del inicio de esta miniserie, lo cual convierte todo lo que hemos visto hasta ese momento en una mentira que no debería haberse podido producir. Ya no es que ética o filosóficamente no me crea que Xavier sea capaz de convertirse en un asesino de masas para salvar a los mutantes, es que resulta ridículo que antes no matara a todos los simpatizantes de ORCHIS cuando tuvo ocasión, aún sabiendo que son malvados, y ahora nos tengamos que creer que matará a gente inocente. No es posible, la suspensión de credulidad ha saltado por los aires. Y si encima la cronología no se entiende o está poco clara, el problema es enorme.

Además del problema de Xavier, que ya es bastante grave, Ascensión de Potencias de X sufre por una historia de Kieron Gillen que se hace difícil de seguir en la mayoría de momento. Aparte del Lugar Nulo fuera del tiempo, en esta grapa tenemos escenas en Krakoa Pacífica (la Tierra), Krakoa Atlántica (la Sala Blanca) y Krakoa (la Tierra). ¿No son lo mismo? Parece ser que no. Apocalipsis que se suponía que había salvado al ser vivo Krakoa, pero parece que las islas son otra cosa que no acabo de entender. Y en estas islas, de repente aparece Éxodo al que no se le había visto en la Sala Blanca. ¿De dónde ha salido? Entre lo que no entiendo y lo que no tiene sentido o es un porque si, cuando dejo de ver las bonitas imágenes y me pongo a pensar en lo que me están contando, no dejo de ver los agujeros a todo. Y es una sensación terrible, pensando en que estoy pagando por un comic que debería ser satisfactorio en si mismo, cosa que esta miniserie no consigue ni siquiera pensando en la unidad que se supone que forma con Caída de Dinastía de X. A todo esto, otro detalle insatisfactorio es que Jonathan Hickman planteaba un orden de lectura para Dinastía de X y Potencias de X que hacía que la lectura fuera aún más satisfactoria. En el caso de estas miniseries es imposible que haya ningún orden porque los sucesos de los dos comics se cruzan varias veces, de forma que es imposible decir si hay que leer antes un comic u otro. En realidad, los dos chafan situaciones del otro. El bajonazo ha sido tremendo.

Y a todo esto, la traición de Xavier ha monopolizado esta grapa hasta el punto que la amenaza de Enigma, la inteligencia creada por Nathaniel Essex, casi ha quedado aparcada en esta grapa, con apenas unas viñetas con Moira y el final del comic con Madre Justa en la que el clon de Essex promete contar a Enigma todo lo que sabe. Mientras, aunque Xavier lo ha retrasado matando a Rachel Summers, en realidad parece que la solución de todos los males de los mutantes reside en que Jean Grey resucite con el poder del Fénix, lo que en realidad sería un final super facilón (si es que confirma) para una trama que ha sido exageradamente enrevesada, cuando no hubiera sido necesario pensando en lo parece que nos han contado.

En positivo, tengo que decir que me encanta el dibujo de R.B. Silva y el color de David Curiel. Silva ha sido el factor clave que hace que este comic sea mucho mejor que su compañero Caída de Dinastía de X, con el agravante del baile de dibujantes con Lucas Werneck y Jethro Morales. Todo lo que dibuja Silva luce espectacular. Y los personajes tienen una personalidad y una fuerza que Werneck ni sueña en poder añadir a la página. Incluso aunque la historia de Gillen resulta ininteligible en muchos momentos, Silva consigue que la lectura de este comic sea un placer. Como digo, el dibujo es con mucha diferencia lo mejor de este comic.

Lo malo es que la historia hace agua por todos lados. Los editores mutantes salientes la han cagado de forma alucinante. No se qué es peor, si leer estos comics o pensar que alguien pensó en este giro de Xavier y al resto de todo el staff editorial de Marvel y al resto de escritores, les pareció bien. Dado que sólo queda u número para terminar la miniserie, lo compraré para saber cómo se las apañan para terminar esta historia. Pero a pesar del estupendo dibujo de Silva, en realidad lo que me pide el cuerpo ahora mismo es dejar de comprar todo lo que tenga que ver con los mutantes de Marvel. Naufragio total.

Comparto las primeras páginas del comic:

A pesar de un dibujo estupendo, Ascensión de Potencias de X se ha ido a la mierda con el terrible giro de Xavier ideado por los editores de la franquicia mutante. Desastre absoluto.

PUNTUACIÓN: 4/10

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Crítica de Caída de Dinastía de X 4 de Gerry Duggan y Lucas Werneck (Marvel Comics – Panini)

Cuarto número Caída de Dinastía de X de Gerry Duggan, Lucas Werneck y Jethro Morales en el dibujo y Bryan Valenza en el color, un número en el que tengo que decir siendo suave que me han perdido completamente.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

¡Mi aliado, mi enemigo! Dicen que un animal herido puede ser el tipo de animal más peligroso al que enfrentarse. A medida que la lucha entre los mutantes y Orchis alcanza un punto mortal, una revelación sacude a La Patrulla-X. ¡Las dos series que son una confluyen en una horrible traición a medida que La Era de Krakoa se acerca a su fin!

Los cuartos números de Caída de Dinastía de X y su serie hermana Ascensión de Potencias de X representan todo lo malo que ha tenido la Era de Krakoa que se encuentra en sus últimos coletazos. Empezando por un giro ridículo que ha convertido a Charles Xavier en un villano que matará a los humanos con tal que las I.A. de Nimrod y la Centinela Omega perdonen la vida a los mutantes y les permitan vivir en una «reserva» natural exclusiva para ellos. No es que sea ridículo, es que me ha repugnado profundamente. Pensar que los escritores y editores mutantes han pensado esta idea y nadie tuviera ningún reparo refleja el desvío moral que se vive en la oficina-X. E incluso si el mes que viene resultara que Xavier buscaba conseguir la confianza de las I.A.s para traicionarlas en el último momento, han convertido a Xavier en un asesino de masas con la destrucción de la nave militar que se dirigía a destruir la Ciudad Centinela. Ese es un pecado, un crimen en realidad, del que ya no se vuelve. No hay vuelta atrás para Xavier. Y es todo culpa de los editores idiotas con ideas de bombero.

Una idea de bombero torero que en realidad no era necesaria. Si ya era complicado ver a los mutantes luchar contra las diferentes facciones de Orchis por un lado, contra Nimrod, la centinela Omega y su Ciudad Centinela por otro, y contra la I.A. ENIGMA creada por Mister Siniestro y sus diferentes clones (argumento principal de Ascensión de Potencias de X), enrevesar aún más el final de era Era de Krakoa con el giro de Xavier y su conversión a villano es una vergüenza absoluta. Una vergüenza que no mejora lo que había y que me echado emocional e intelectualmente de este comic.

Cuando comentaba que este comic representaba todo lo malo de la franquica mutante y la Era de Krakoa me refiero en concreto al otro gran problema de este comic y es que es ininteligible si no has leído TODAS las colecciones mutantes. Cuando se inició la Era de Krakoa, Jonathan Hickman planteó Dinastía de X y Potencias de X como unas series hermanas interconectadas que en sus 12 números te daban toda la información para poder entenderlas disfrutarlas. Al anunciarse Caída de Dinastía de X y Ascensión de Potencias de X entendía que planteaban algo similar, cosa que no se ha cumplido. Si el propio giro de Xavier es terrible, casi peor es que surge de la nada y sin justificación ninguna. Y luego resulta que Julián Clemente comenta en el Spot On que tendríamos que haber leído el Dead X-Men 4 para conocer de donde viene el cambio en Xavier. Un giro ridículo que aparentemente (porque no lo he leído) viene por una conversación de Xavier con alguien que le convence para hacer todo lo que haya que hacer, sea lo que sea, para garantizar la supervivencia de la raza mutante. Dentro de lo malo que es que el comic en si no te de la información necesaria para entender la historia, no quiero ni imaginar qué debieron sentir los lectores americanos al encontrarse este giro ridículo de la nada sin ningún contexto de ningún tipo.1 Yo me he llevado un chasco importante, pero en USA el golpe debió ser de aupa. Y en realidad, en el momento en que un comic no ofrece una lectura autocontenida satisfactoria en si mismo, es el momento en que el comic no funciona. Y no soy un lector novato, llevo leyendo a los mutantes desde hace 40 años y conozco la complejidad que exista a la hora en empezar a leer a los mutantes. Pero eso es una cosa y otra es el engendro que Marvel ha planteado para este final de la Era de Krakoa. Comprar dos miniseries de 5 números y quedarte con la sensación que me he quedado a mitad de la historia es una sensación negativa tremenda pensando que me estoy gastando mi dinero para leerlos. Y a la vez, que Marvel me obligue a comprar ¿otros 10 comics?¿más? para poder entender una historia es un sacacuartos inconcebible. Con actitudes como esta lo único que puede suceder es que deje de comprar completamente a los mutantes.

Caída de Dinastía de X en realidad tiene otros problemas añadidos. Y es que en realidad no está contando una única historia como sí vemos en Ascensión de Potencias de X (aunque la historia de Gillen sea también ininteligible). En este comic tenemos varias tramas en paralelo que van más o menos a su aire. Una de las tramas es el intento de Orchis de destruir a Krakoa. Al comienzo de la miniserie era Juggernaut el que intentaba protegerle, pero no se sabe muy bien por qué Cain Marko ha desaparecido y es Apocalipsis quien tiene que llegar al rescate. La idea que para que Krakoa viva varios mutantes deben dar su vida y su energía vital, apalizándoles antes Apocalipsis, es otra idea un tanto perturbadora que tampoco me funciona. Aunque en este caso, al menos es algo que ya habiamos visto de Apocalipsis, que forzaba a los mutantes sin poderes a luchar contra él para mostrarse dignos de ser resucitados con sus poderes.

Otro tema es el combate de los mutantes contra Nimrod y la Ciudad Centinela. Lo que debería ser el arco principal de esta miniserie se ha quedado en casi nada limitado por la extensión de las otras tramas que tenemos en este arco. Apocalipsis y Krakoa se extienden a lo largo de 10 páginas de las 22 que tiene este comic, mientras que la lucha contra Nimrod y la traición de Xavier tienen 12 páginas. Y el conflicto ético entre Scott Summers y Xavier está bien, pero queda lastrado por el propio cáncer de un giro absurdo y por un dibujo decepcionante.

Porque este es el otro gran pecado de este comic y que representa el gran problema de los comics Marvel del siglo XXI: El baile de dibujantes. Como ya pasó en el número anterior, Lucas Werneck no dibuja todo el comic, siendo acompañado por el muy mediocre Jethro Morales. Y Werneck no es gran cosa, pero Morales es aún peor. No se explica cómo Marvel piensa en él para los que se supone que son los comics más importantes de 2024 de la franquicia mutante. Hablaba antes de las diferentes tramas de este comic. Y la verdad es que el ataque de la estación S.W.O.R.D. contra la ciudad Centinela, la splash-page de los mutantes contra Nimrod o el rescate de Apocalipsis de Krakoa eran situaciones que daban para momentazo visual. Lamentablemente, los dibujantes no saben sacar partido a ninguno de estos momentos, desluciendo el resultado final. Si ya es malo tener una historia mala, si el dibujo tampoco acompaña es imposible disfrutar de un comic mainstream de estas características.

En resumen, el chasco que me he llevado con este número de Caída de Dinastía de X ha sido monumental. Y si leéis mis reseñas, podéis comprobar que aunque no he conectado con la Era de Krakoa, empecé a comprar estas dos miniseries (Caída y Ascensión) deseando que acertaran con el final y queriendo que me gustaran. Pues a pesar de la predisposición positiva, siento que me han echado. Dado que sólo falta un número para terminar las miniseries, las compraré para acabar de leer esta historia. Pero menudo desastre.

Comparto las primeras páginas del comic:

Marvel la ha cagado con Caída de dinastía de X. El ridículo giro de Xavier, a falta que intenten otro giro final, ya no tiene vuelta atrás y significa el desastre para la franquicia mutante.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

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Crítica de Doctor Extraño 12 de Jed MacKay, Danilo Beyruth y Pasqual Ferry (Marvel Comics Panini)

El Doctor Extraño de Jed MacKay es el comic Marvel que más estoy disfrutando en los últimos meses. Y aunque su pase a formato trimestral fue un bajón, poder leer tres grapas USA dibujadas por Danilo Bayruth y Pasqual Ferry es un placer condimentado con el estupendo precio de lanzamiento.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡Nuevo formato trimestral, mejor y más económico, con precio especial de lanzamiento! ¡Una iniciativa que forma parte de Panini Back to Basics! Un juego de rol inteligente ha transformado Nueva York en un mundo de fantasía. Para salvar vidas y revertir el hechizo, el Doctor Extraño debe reunir de nuevo a Los Defensores Secretos. ¡Con La Gata Negra, Supervisor y Luna de Cazador! Además, las aventuras de Bats, el perro fantasma detective, en un relato formidable. 

Este número de Doctor Extraño contiene los números Doctor Strange 12-14 USA, todos ellos guionizados por Jed MacKay.

El primer número incluido en la nueva grapa triple de Panini es Historia de fantasmas, con dibujo de Danilo S. Beyruth con color de K.J. Diaz. Beyruth dibujó el número anterior de la colección y me parece un buen dibujante, sin la imaginación desbordante de Pasqual Ferry pero cumplidor. En concreto en este número me ha gustado bastante, sobre todo porque el comic está protagonizado por el perro fantasma Bats, que está acompañado por una pareja de serpientes fantasmas, destacando Beyruth con la forma en que dibuja a estos animales y como consigue transmitir las sensaciones perfectas en cada momento.

De esta grapa autonclusiva me gusta mucho que parece la típica historia un poco de relleno y sin repercusiones, pero el GIRO que imprime MacKay al final lo cambia todo y sugiere que la vida de Stephen Extraño no va a tener un segundo de respiro en los próximos meses. Un villano que sirve además para recordar al lector el gran conocimiento que tiene MacKay de la historia del Doctor Extraño, al ser un personaje creado por Roy Thomas en 1989. Por lo demás, MacKay a diferencia de escritores como (coff, coff) Jonathan Hickman, consigue que la grapa de 20 páginas ofrezca una lectura satisfactoria en si misma que te deja con ganas de más. Una historia sencilla que no busca crear ninguna rueda sino utilizar correctamente a los personajes a su disposición. Además, los toques de humor que añade MacKay en sus diálogos y la complicidad entre Stephen y Clea me encantan, y son la guinda a una historia que acierta en todo.

A continuación tenemos Cobolorum es una historia en dos partes con dibujo de Pasqual Ferry y color de Heather Moore. Y como ha pasado en números anteriores, MacKay plantea una historia que permite el lucimiento artístico de nuestro compatriota Pasqual Ferry. Cobolorum es un juego de rol demoniaco capaz de cambiar la realidad cuando alguien juega, un poco como Jumanji para entendernos. Para devolver a Nueva York a su estado normal y salvar a los niños que empezaron de jugar, Stephen tiene que entrar al juego.

Y para ello, debe formar su propio equipo de jugadores: Un mago (él), un sacerdote (Luna del Cazador, el personaje creado en Caballero Luna, escrita por MacKay), la ladrona (Gata Negra, que también escribió MacKay) y la sorpresa de la identidad del Luchador, eligiendo Extraño a El Supervisor (Tony Masters), el supervillano con el poder de copiar las habilidades de otros héroes y villanos. Incluir a un villano es un acierto total, y en palabras de Extraño le ha elegido porque el Luchador es el personaje que en las partidas de rol suele acabar muriendo, por lo que si alguien tiene que hacerlo, prefiere que no sea un amigo. Lo que tiene sentido en la historia permite unos momentos super divertidas cada vez que Extraño dice «amigos, y sr. Masters», lo cual no es la continuación de un estilo que me encantan.

Como buen comic Marvel, el cliffhanger con la identidad del villano en la sombra que ha activado todo está genial, al igual como la forma en que todos los personajes tienen su función en el desenlace y justifican su presencia en el comic. El comic es super entretenido, y tiene el plus de ver una narrativa muy de los años 70 y 80 de Marvel, al abrirse una trama en el número 12 que parece quedarse inactiva (¿Donde estará Bats?) que imagino que golpeará duro a Stephen Extraño en el próximo número, en el que empezará el crossover de la colección con el evento Caza Sangrienta que también escribe MacKay.

Si el comic es una gozada, qué decir de las portadacas de Alex Ross. Ross está es un momento de plenitud creativa increíble, y todas sus portadas me flipan, pero el juego que hace en estas tres portadas son dignas de análisis. En la primera Historia de fantasmas, sugiere un tranquilo día en el parque que no tiene nada que ver con el oscuro tono de investigación que Bats lleva a cabo en la mansión de Extraño.

En el arco siguiente Cobolorum Ross parece dibujar la misma imagen con el grupo de héroes (y el Supervisor) en la misma posición, la primera en Nueva York y la segunda con los personajes dentro del mundo del juego de rol. Lo interesante es que en Nueva York los personajes están en una posición defensiva porque sienten peligro, mientras que en la segunda están tan tranquilos en el mundo del juego, lo que de nuevo supone una inversión de la situaciones que van a vivir en el interior.

Doctor Extraño me parece el comic perfecto y el ideal al que deberían aspirar todos los comics Marvel. Gran historia, personajes reconocibles y un buen dibujo. No se le puede pedir más. Lástima el formato trimestral de Panini, pero peor sería que la colección se hubiera cancelado. Así que tomemos los aciertos cuando los encontramos, que con Marvel no son tan frecuentes como me gustaría.

Comparto las primeras páginas del comic:

Doctor Extraño me encanta. Y la llegada de Caza Sangrienta sugiere que las cosas se van a poner piliagudas para el Hechicero Supremo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El Increíble Hulk 9-11 de Phillip Kennedy Johnson y Danny Earls (Marvel Comics – Panini)

Me gustan las historias que Phillip Kennedy Johnson está creando en su etapa en El Increíble Hulk, con un terror y unos monstruos asentados en el folk y la mitología. Sin embargo, el desastroso dibujo de Denny Earls han hecho que estos comics sean ilegibles. Lo que me faltaba.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Charlotte congelada.

El deambular de Hulk y Charlie les conduce hasta un poblado sobrenatural, azotado por un asesino en serie. Pero no se trata de un asesino convencional, y Hulk necesitará la ayuda de un detective diferente si quiere acabar con él.

Phillip Kennedy Johnson me parece un escritor muy interesante que ha sabido encontrarle el punto que necesita Hulk para que sus historias funcionen. Por ejemplo, a pesar de que el over-the-top inicial resultó divertido, Donny Cates no supo encontrar ese punto, y por eso su etapa no funcionó, aparte de su accidente que le obligó a abandonar la escritura. El pitch es que con un Banner y un Hulk cada vez más enfrentados, la Progenitora que domina a los monstruos del Universo Marvel obliga a Bruce y a su acompañante Charlie a moverse por toda la geometría de los Estados Unidos escapando de estas amenazas sobrenaturales. Esto les lleva hasta Nueva Orleans para este arco de tres números en que conoceremos a Nephele, consorte de Lucifer Lucero del Alba y la más hermosa de los Nefilim, que fue arrastrada a la Tierra tras la caída de Lucifer. Nephele es un mito de Nueva Orleans, una asesina en serie que desde hace más de un siglo se dedica a matar jóvenes víctimas para sacarles sus almas y dejarlas almacenadas en figuras diminutas. Este arco ofrece otra muestra del folk-terror creado a partir de mitos y leyendas, religiosas o no, lo que hace que su ambientación tenga un toque onírico que me funciona,

En la segunda historia contenida en el número 11 de Panini, que incluye la nueva historia del Giant-Size Hulk 2024, Hulk se encontrará con Parches Jack, el supervisor sobrenatural de los trenes que se encarga que todos los polizones paguen su billete. El combate resultante y la destrucción están a la altura de lo que se espera de un comic de Hulk. Hablando con mi hermano Fernando sobre este comic, me comentaba que la idea de «vencer a ostias a amenazas sobrenaturales» es algo que ya en Hellboy no nos funcionaba (de hecho, es el motivo por el que no compramos el comic de Mignola y otros). Sin embargo, no se por qué, pero de momento las historia de Johnson me funcionan de formas que Mignola nunca consiguió.

El problema gravísimo es este arco es el lamentable dibujo de Danny Earls. En el Spot-On Julián Clemente comenta que Earls es un jugador de futbol británico que llegó a debutar en la Premier y que jugó durante muchos años en Estados Unidos. Tras volver a su casa en Inglaterra decidió volcarse con su otra vocación, dibujar comics, consiguiendo cierta notoriedad tras ser alabado por Gail Simone. Esto le consiguió sus primeros encargos en Marvel, entre los que tenemos este arco de tres números.

Matthew Wilson en el color no puede hacer milagros, porque los lápices de Earls parecen los de un niño de 10 años que no acaba de saber dibujar figuras de forma profesional, con figuras anatómicamente horrendas que además parece como si estuvieran a medio terminar. Aparte de unos dibujos básicos e insatisfactorios, su narrativa me parece terrible también, haciendo que todo luzca acartonado y estático. Además de todo esto, quizá lo menos malo sean las imágenes de las personas «normales», en cuanto se pone a dibujar elementos sobrenaturales, empezando por el mismo Hulk, sus imágenes son aún peores. Earls no sabe dibujar a Hulk, pero aquí le tenemos cobrando por haber dibujado tres grapas del personaje.

Me quedo muerto pensando en que un editor vio las páginas de prueba de Earls y le gustaron lo bastante como para pagarle. Me he encontrado con muchos artistas mediocres y sin personalidad en Marvel y DC en los últimos años. Pero Earls está a otro nivel, puede ser el peor dibujante que he visto en un comic Marvel seguro de los últimos 10 años. Terrible.

Fijaros como será la cosa que tras sufrir estos comics lamentables de Earls, tener a Andrea Brocardo dibujando la historia de Giant-Size Hulk, con color de K.J. Díaz, me pareció como si tuviera a George Pérez o John Byrne en su mejor momento. La realidad es que Brocardo está bien, pero es la comparación lo que hizo casi elevarle a los altares. Cuando en realidad estamos ante otro comic que está bien sin más.

El comic es ante todo un medio que cuenta historias con imágenes. Y si estas imágenes no están a la altura, el resultado final solo puede ser suspenso. Y seguro que Earls es una bellísima persona, pero su mediocridad y falta de calidad no le dan para ser un dibujante profesional de comics mainstream de superhéroes. El palo que me han pegado estos comics me ha parecido tremendo. Ojalá no tenga que leer otro comic dibujado por este artista. Desde luego, si puedo evitarlo no. Y mucho menos pagar por ello, como hice con estos comics.

Comparto las primeras páginas del número 9 USA, que curiosamente son las páginas «buenas» de este arco. Y si estas páginas son las mejores, imaginad el resto:

Con dibujos como el de Danny Earls resulta imposible comprar un comic mainstream. Por suerte, el mes que viene vuelve Nic Klein, pero qué desastre estos tres últimos números.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de D.I.O.S.E.S. 7 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman y Valerio Schiti, con color de Marte Gracia, se acerca al final. Comparto mis impresiones de este séptimo y penúltimo número centrado en Dimitri, el compañero de Wyn.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Dimitri es un huérfano que nació en el Cosmódromo. En alguna parte está lo que ha estado buscando toda su vida. El camino de entrada es el camino de paso. Todo lo que tienes que hacer es escuchar la señal.

Llegados al séptimo número de D.I.O.S.E.S., está claro que no se le puede pedir a este comic que sea algo que no es. Sin embargo, refleja para bien y para mal lo que es el estilo de escritura de Jonathan Hickman y sus tics recurrentes. Cosas que pueden volarle la cabeza a algunos lectores pero que provocan desconexión a otra parte de fandom.

Pero antes de todo, tengo que quitarme el sombrero antes Valerio Schiti y Marte Gracia. Luego entro en la historia, pero el dibujo super dinámico de Schiti y el color espectacular de Gracia hacen que el comic sea un manjar para los sentidos. Los posibles problemas del comic son sobre la historia de Hickman, Schiti está a un nivel de super estrella en que merece la pena leer todo lo que haga. Sus composiciones de página, la forma en que hace que conversaciones que no apartan nada resultan interesantes, la fluidez narrativa y la maravilla que son sus escenas de acción hacen que este comic destaque sobre todo por su acabado artístico.

El «problema» de este comic no es el dibujo, claro, sino la historia de Hickman a la que sólo le falta un número para su finalización. Y más que «problema», el gráfico de Hickman que comparto a continuación y que aparece en este número explica los problemas que tengo con Hickman. Con la escritura de Hickman a nivel general, y con la premisa y ejecución de este comic.

En este séptimo número protagonizado por Dimitri tenemos el origen del ayudante de Wyn. Descubrimos que sus padres eran cosmonautas rusos que desaparecieron hace décadas, y todo lo que ha hecho Dimitri en su vida, incluso unirse al Orden Natural de Todo, estuvo motivado con su lucha para encontrarlos. A lo largo de la miniserie Dimitri estuvo dejando balizas en las diferentes localizaciones que visitaba. Hasta este comic parecía que era un plan del Orden Natural de todo, pero en este comic descubrimos que Dimitri tenía su propia agenda. Esto en si ya debería ser problemático, pensando en que el Orden parece ser una «organización» super poderosa. Pero en realidad, el problema es que toda la aventura parece una excusa para lo que parece que es más interesante para Hickman: El cuadro en el que nos explica que la realidad del Universo Marvel se construye dentro de un cuadrado creado dentro de las coordenadas Ciencia-Magia, Bien-Mal, Nacimiento-Muerte. Esto Hickman lo llama «el eje de poder».

Los padres de Dimitri desaparecieron en 1963 cuando era un niño de ¿8-10 años? Desde luego, Dimitri se conserva bien pensando que tiene casi 70 años. La búsqueda de sus padres le obliga a abrir un portal a un lugar fuera de la realidad conocida. Y dentro que la aventura está chula, dentro que la madre de Dimitri aparece de la nada, a todo el conjunto le falta tensión ya que no sabemos qué son estos seres habitantes de esta otra realidad. Aparte, la historia resulta anticlimática con el rescate de la madre de Dimitri sólo para verla morir cuando su cuerpo recibe de golpe los 60 años en que estuvieron perdidos. Además, la historia tiene un no final, dado que Dimitri desaparece para buscar a su padre, quedando la historia inconclusa. Así que dentro de un comic con un dibujo super chulo, tenemos una historia donde alguien viaja a un sitio para encontrarse con algo no explicado, para volver a viajar una segunda vez sin saber lo que ha sucedido. Y como pasa con Hickman, sumado a la premisa del octavo número, esto parece que va a quedarse colgado hasta otro momento. Que no será en esta serie que aún no se sabe si va a tener continuación. Plantear un comic supuestamente inteligente que sólo plantea preguntas sin responder nada en realidad es más fácil de lo que parece. Y seguro es más tramposo.

Aparte, Marvel vendió este comic con la premisa de ver a Jonathan Hickman reinventar la cosmología del Universo Marvel. Para ello creó dos facciones, los Poderes Fácticos y el Orden Natural de Todo. Wyn es el avatar de los primeros mientras que Aiko y Dmitri pertenecen a los segundos. Pero tras 7 números nunca hemos llegado a saber exactamente qué es el Orden Natural de Todo, de donde surge su poder y cual es la diferencia que tienen con los Poderes Fácticos. De momento, sabemos que alargan la vida de sus adeptos, pero poco más. De hecho, no dejo de leer en el prólogo de cada grapa lo de «una alianza incómoda entre ciencia y magia» para definir la relación entre estos poderes pero al final queda como una frase vacía sin interés dado que Hickman no se ha molestado en responderla. A estas alturas del comic, y sobre todo con la certeza que es una pregunta que Hickman no se ha planteado responder para empezar, es casi insultante para el lector.

Esta nueva cosmogonía se suponía que tenía que sustituir a la anterior, pero diría que los conceptos de Hickman no han cuajado. Si lo hubiera hecho esta miniserie no hubiera tenido tan sólo 8 números, o tras su finalización Marvel ya habría anunciado su continuación futura, cosa que de momento no ha hecho. Así que Hickman ha vuelto a colar a los lectores un comic con montones de conceptos ambiguos cuyo desenlace no está claro donde se va a producir. Por otro lado, puesto en la balanza, sigo quedándome completamente con Stephen Extraño como ser más poderoso del ámbito mágico de Marvel. Y no se si veo a Jed MacKay usando los conceptos de Hickman para sus estupendas aventuras.

D.I.O.S.E.S. no ha conseguido conectar con mis gustos, a pesar del estupendo dibujo de Schiti y Gracia. Una pena. Y sin embargo, aún confío que Hickman sea capaz de darnos un final a la altura. Aunque en realidad, creo que va a ser un final tan anticlimático como ha sido la serie en general.

Comparto las primeras páginas del comic:

D.I.O.S.E.S. no es un mal comic, y desde luego está super bien dibujado. Pero los ticks de Hickman impiden que sea uno notable.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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