Disney+ ha estrenado la película de animación Predator: Asesino de asesinos que el director Dan Trachtenberg ha planteado a modo de puente entre Predator: La presa (2022) y Predator: Badlands que se estrenará este próximo mes de noviembre.
PUNTUACIÓN: 7/10
Tres de los guerreros más feroces de la historia de la humanidad se convierten en presa del asesino supremo de asesinos.
Dan Trachtenberg (1981) es un director de cine y presentador de podcasts estadounidense. Dirigió en 2016 la brillante 10 Cloverfield Lane, que le valió una nominación al Premio del Gremio de Directores de América por Dirección Destacada de un director nobel. Trachtenberg fue uno de los tres presentadores del podcast The Totally Rad Show y fue copresentador del podcast Geekdrome. También dirigió episodios del podcast Ctrl+Alt+Chicken. También el director del cortometraje de 2011 Portal: No Escape, de un episodio de Black Mirror titulado «Playtest» y del episodio piloto de The Boys. En 2021, dirigió el episodio de estreno de la serie de Peacock The Lost Symbol, donde también hace funciones de productor ejecutivo. El éxito volvió a alcanzar a Trachtenberg en 2022 con el estreno en 2022 en Disney+ de la entretenidísima Predator: La presa , que dio un nuevo impulso a la franquicia de Predator.
Tras el éxito de Predator: La presa, Disney / 20th Century Studios dio luz verde a la nueva película Predator: Badlands, que se entrenará en noviembre de este año. Mientras se encargaba de la producción de esta película, Trachtenberg informó en octubre de 2024 que había realizado una película secreta de la franquicia. En abril de 2025, se revelaron el título y la fecha de estreno de la película.
Asesino de asesinos está dirigida por Trachtenberg y codirigida por Joshua Wassung. Su guion es de Micho Robert Rutare a partir de una idea suya y de Trachtenberg. La animación corrió a cargo de Third Floor. Esta película de 90 cuenta con edición de Stefan Grube y música de Benjamin Wallfisch.
En las voces en la versión original encontramos con Lindsay LaVanchy como Ursa, Louis Ozawa como Kenji y Kiyoshi Kamakami, Rick Gonzalez como John J. Torres, Michael Biehn como Vandenberg «Vandy», Doug Cockle como Einar, Damien Haas como Anders y Lauren Holt como Freya.
Cuando me enteré de la existencia de Predator: Asesino de asesinos, la primera gran duda que me preocupó fue si esto iba a ser una película en el sentido tradicional, o en realidad estariamos ante una antología de 3 cortometrajes cada uno de los cuales estaría protagonizado por un personaje diferente, con historias inconexas entre si. En realidad, recordando la antología Love, Death & Robots, si las historias y la animación están bien, tampoco tendría problemas a priori con esta posibilidad. Sin embargo, me alegra que Dan Trachtenberg se las apaña para construir una película en la que estas tres historias están conectadas y todo tiene un sentido cuando se cierra el círculo durante el climax final de la película.
Las 3 historias son:
«The Shield / El Escudo», ambientada en Escandinavia, 841 sigue a la guerrera vikinga Ursa guía a su hijo Anders y a su clan en una expedición de venganza.
«The Sword / La Espada», ambientada en Japón, 1609. Los hermanos Kenji y Kiyoshi, hijos de un caudillo samurái, disputarán sus diferencias con un Predator intentando matarles a ambos.
Por último, «The Bullet / La Bala», situada en el Océano Atlántico durante la 2ª Guerra Mundial, en, 1942, sigue a John Torres, un piloto de cazas americano durante la Batalla del Atlántico, mientras su escuadrón investiga un misterioso avión que destruyó otra unidad.
Hay muchas cosas que me gustan de la película. Empezando porque Dan Trachtenberg rompe con la idea de Predators clónicos como si todos los miembros de la raza Yautja fueran exactamente iguales. Pensando que hay más de 1000 años entre la primera historia y la última, me gusta que los Predators y su tecnología sean diferentes. Al igual que las armas y el vestuario. En The Shield tenemos a un Predator enorme casi como un tanque, en The Sword tenemos una versión más delgada y pequeña que encaja bien con esta historia de samurais, y el Predator de The Bullet está herido y tiene múltiples cicatrices. Dan Trachtenberg comenta en entrevistas que no quería coger lo malo de otras franquicias populares como Star Wars en la que todos los aliens son casi idénticos, prefiriendo que cada individuo de los Yautja fuera diferente y único. Esto me parece una idea genial.
Un problema nuclear de la franquicia de Predator es que en muchos sentidos se siente todo como una copia y/o repetición de la fórmula, con un alien cazando gente a la que pilla desprevenida gracias a la tecnología de camuflaje. En este sentido, me gusta mucho que Trachtenberg plantee historias diferentes entre si, dentro de la premisa de base. Con los vikingos hay mucho despliegue físico y fuerza bruta por parte de todos los guerreros, todo ello con una ambientación invernal. La historia de los samurais – ronin es mucho más fluida y elegante, dentro que también hay matanza. De esta historia, mi favorita de las tres, me flipa que esta historia sea prácticamente toda sin diálogos, casi como si fuera de cine mudo. Y la novedad absoluta está en la tercera historia con una batalla aérea con una nave predator implicada, algo que es completamente nuevo dentro de esta franquicia cinematográfico.
Como comentaba, sin entrar en spoilers, me gusta cómo se plantea el climax final y la sorpresa que implica, ayudando que todo tenga una sensación más redonda que si hubieran sido 3 historias inconexas. En ese sentido, aunque los 3 protagonistas están chulos y son muy diferentes entre si, el principal valor de la película estriba en la forma en que se amplía lo que conocemos de la cultura Yautja.
Dentro de habérmelo pasado muy bien con la película, sobre todo pensando que la vi en casa, tengo algunos reparos con la animación. Para la animación de Predator Killer of killers se usó Unreal Engine, un motor de gráficos por ordenador en 3D desarrollado por Epic Games, usado en multitud de videojuegos pero que casi no se había utilizado para largometrajes. Varios profesionales que trabajaron en Arcane, incluido el animador principal de personajes Steven J. Meyer, han trabajado en este película. Esto a priori era un indicativo que se quería dar mucha importancia a este aspecto.
Y el resultado me parece que tiene luces y sombras. La violencia extrema, la sangre y el gore están guay, pero la película alterna momentos brillantes con otros muy cutres. Me ha gustado como concepto la idea que los diferentes Predators sean físicamente muy diferentes. Pero su diseño no acaba de funcionar. Y peor que el diseño es su animación, planteando unos movimientos muy raros y unas escenas en los que los Predator están casi siempre en sombra y no se les acaba de ver bien. En Arcane la animación añadía un elemento expresivo que no iba en detrimento de la narrativa sino que la complementaba. En la película de Predator no acaba de conseguir ni una cosa ni la otra de forma igual de brillante.
Otro aspecto cuestionable es el no-final de la película. Comentaba la idea de película puente previa al estreno de Predator: Badlands, pero sin querer entrar en spoilers sólo diré que este final abierto no me ha gustado. El detalle que conecta esta película con la anterior Predator: La presa está bien, pero tengo que reconocer que no ofrecer una historia completa con inicio y final no me ha gustado demasiado. Este elemento junto con la animación hace que este Killer of killer NO se sienta como una PELÍCULA sino como un complemento de las películas en imagen real. Algo secundario.
Y es una pena, porque las ideas que plantea Predator: Asesino de asesinos me parecen muy acertadas y pueden ayudar a dar aire fresco a esta franquicia que en varios momentos había dado sensación de estar quemada y parecía que con La Presa cogía un nuevo impulso.
Al no conectar con la animación, me quedo con la idea que si esta misma historia se hubiera rodado en imagen real, lo hubiera flipado el doble o el triple de lo que lo he hecho. Y es una sensación que no me gusta nada, sobre todo porque en realidad la película me gustó, a pesar de los elementos menos buenos. En todo caso, dado que está disponible en Disney+, si estás suscrito a la plataforma no hay ningún motivo para no ver la película. Si te gusta la franquicia de Predator seguro que pasarás un buen rato.
Comparto el trailer de esta película:
Predator: Killer of killers es una curiosidad entretenida.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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Tenía cierto interés en ver la segunda temporada de Andor aunque no fui demasiado fan de la primera. Y los tres primeros episodios me han mostrado al peor Tony Gilroy que aún no ha aprendido a hacer televisión.
PUNTUACIÓN: 2/10
Comenzando cinco años antes de los acontecimientos de Rogue One y Una nueva esperanza, la serie emplea un elenco de personajes para mostrar cómo se está formando una Alianza Rebelde en oposición al Imperio Galáctico. Uno de estos personajes es Cassian Andor, un ladrón que se convierte en revolucionario y acaba uniéndose a la Rebelión.
Anthony Joseph Gilroy (Nueva York, 1956) es un guionista, director y productor que escribió los guiones de The Bourne Identity (2002) y The Bourne Supremacy (2004), las dos primeras películas de la franquicia cinematográfica Bourne, y escribió y dirigió la cuarta película de la franquicia, The Bourne Legacy (2012), así como Michael Clayton (2007) y Duplicity (2009).
Tony Gilroy ayudó a Lucasfilm a arreglar el desaguisado que se dice que fue el rodaje de Rogue One, consiguiendo con los reshoots convertirla en la película más satisfactorias de la nueva hornada de películas de Star Wars bajo el paraguas de Disney. Tras una primera temporada aclamada por la crítica que aún con sus cosas buenas me dejó bastante frío, Gilroy ha vuelto como showrunner de esta segunda temporada para terminar de contar el periodo de tiempo justo anterior a Rogue One. Si la serie empezó 5 años antes de la película, la idea para estos 12 nuevos episodios es utilizar bloques de 3 episodios para contar un año en la vida de Andor y los protagonistas. Gilroy se encarga de escribir los tres episodios recién estrenados en Disney+, que han sido dirigidos por Ariel Kleiman.
En el reparto de Andor vuelven los principales personajes de la primera temporada: Diego Luna como Cassian Andor, Stellan Skarsgård como Luthen Rael, Genevieve O’Reilly como Mon Mothma, Adria Arjona como Bix Caleen, la amiga de Andor de su planeta natal que se unirá a la Rebelión con él. Kyle Soller como Syril Karn, el agente imperial que descubrió la existencia de un plan rebelde en la primera temporada, Denise Gough como Dedra Meero, oficial de inteligencia del Imperio, Faye Marsay como Vel Sartha, prima de Mon Mothma que trabaja para la Rebelión y no tiene problemas en mancharse las manos, Varada Sethu como Cinta Kaz, la novia de Vel y también agente agente de la Rebelión, Elizabeth Dulau como Kleya Marki, la ayudante de Luthen y experta en comunicaciones, y Joplin Sibtain como Brasso amigo y compañero de Andor. La conexión con Rogue One viene con la aparición de Ben Mendelsohn como el Director Orson Krennic.
Ver el nacimiento de la Rebelión era un tema a priori super interesante como fan de Star Wars que soy. Sin embargo, el comienzo de esta segunda temporada de Andor no ha hecho más que amplificar todos los problemas que tuvo la serie en su primera temporada, olvidándose de los elementos más potentes como son las interpretaciones de los actores y la complejidad de personajes como Luthen Rael y centrándose en tramas alargadas sin interés que no me han dejado con ganas de seguir viendo la serie.
Antes de ponerme con las cosas que no me han gustado, al menos voy a destacar en la parte positiva que Andor tiene un diseño de producción espectacular. Los sets que han construido para esta segunda temporada son enormes y lucen imponentes. Además, la fotografía me parece super potente, a lo que hay que sumar una música de Brandon Robets muy adecuada a las necesidades planteadas por Gilroy. Si juzgamos a Andor únicamente por sus valores de producción, estos son de 10.
Dentro de los elementos positivos voy a poner al reparto, que aunque en estos primeros tres episodios no tienen nada demasiado interesante que hacer. En conjunto, creo que todos los actores cumplen muy bien con lo que Gilroy necesita de ellos. La serie tiene un pecado original de base desde Rogue One, y es que no te crees que Diego Luna sea el puto-amo super espía asesino. Incluso planteando que en la serie estamos viendo sus primeros pasos en este oficio. Ese es un problema que no tiene arreglo, pero siendo justos Luna se esfuerza en su interpretación y quiero ponerle dentro de los elementos positivos de la serie.
Pero una vez expuestas las cosas positivas de Andor, lamentablemente la segunda temporada ha empezado de la peor forma posible, amplificando todo lo malo que narrativamente se planteó en la primera temporada. Veo los tres episodios de esta segunda temporada y me queda la idea que Tony Gilroy sigue sin darse cuenta que está escribiendo para televisión, y la narrativa periódica exige unas cosas para enganchar que Gilroy se está pasando por el forro. No sólo eso, podría decirse que Gilroy ni siquiera sabe aún que cosas son obligatorias en toda narrativa planteada para contar una historia semanalmente.
Cuando descubrí que Disney+ había decidido estrenar Andor en grupos de 3 episodios semanales en la que se mostrara un año en la vida de Andor y el resto de personajes, lo cierto es que me alegré. Uno de los problemas de la primera temporada venían de plantear una estructura de guion cinematográfico partido en varias partes, lo que provocaba que tuviéramos por ejemplos unos episodios 1-2, o el 4-5, que eran todo presentación y parecían que no contaban nada, confiando en el climax de la historia de los episodios 3 y 6. La travesía del desierto que fue ver semalmente los episodios 1×04 y 1×05 en los que literalmente no pasaba nada interesante, es algo que parecía que nos íbamos a ahorrar esta segunda temporada. A priori, esto me parecía genial.
Sin embargo, veo estos episodios y me llevo un jarro de agua fría importante. Porque Gilroy sigue con su idea de hacer que todo sea paja sin interés porque se supone está presentando cosas que se desarrollarán más adelante. Pero se olvida de plantear un climax potente de esta historia. Los primeros dos episodios de la T1 fueron un suplicio, pero al menos el 1×03 con la ejecución del robo fue un buen episodio. Eso no pasa en esta segunda temporada. Todo lo que hemos visto ha sido paja lamentable que no llega a ofrecer un final satisfactorio o potente a nada de lo que plantea. Si la narrativa de arcos de 3 episodios era problemática, plantear como acabamos de ver una narrativa a 12 episodios puede ser lamentable.
Andor divide la trama en varias historias mientras seguimos a los diferentes protagonistas. Ninguna de las cuales resulta interesante, con una ejecución horrible. Peor aún, muestra lo peor de una televisión alargando una trama que no da para tanto para rellenar minutos de episodios que se hacen larguísimos. Esto provoca que en estos tres primeros episodios no haya progresión dramática, no hay giros interesantes, y por no haber, no hay ni un cliffhanger que genere cierta curiosidad por saber cómo va a seguir la historia.
Por un lado, Andor roba un prototipo de caza TIE o Interceptor de una base imperial. Este arranque la verdad es que está chulo y es lo más Star Wars que ha sido la serie hasta el momento, con un combate y una persecución de naves espaciales entre unos cañones rocosos super peligrosos. Lo malo es que justo a continuación, Andor es hecho prisionero cuando llega a su punto de reunión, y se pasa dos episodios para escapar de una situación ridícula y sin interés. Y alguien puede decir que esto nos muestra que la Rebelión no era un ente unitario sino que en el principio sólo habían grupos pequeños sin contacto entre si que llegaban a luchar unos contra otros. Pero la ejecución de lo que nos cuentan es ridículo. Con la sensación siempre presente de que estamos viendo verdaderos minutos de la basura que evitan que Andor llegue a las cosas importantes que debería estar haciendo.
Tras el levantamiento en Ferrix que fue la culminación de la primera temporada, los amigos de Andor Bix, Brasso, Wilmon y B2EMO se encuentran escondidos en el planeta agrícola Mina-Rau. En él los rebeldes tienen una vida dura pero satisfactoria trabajando el campo, con Bix sufriendo pesadillas por la tortura que sufrió a manos de los Imperiales. Cuando todo va bien, los Imperiales tienen que venir a joderlo todo, al llegar al planeta un contingente para realizar un censo de habitantes para buscar insurgentes. Qué malos los imperiales por querer hacer un inventario de sus recursos, es algo que seguro nunca había pasado. Toda esta parte es, siendo generoso, super insulsa e intrascendente. Y tenemos de nuevo 3 episodios de nada, más allá del mensaje repetido de «el imperio es muy malo y aplasta a la gente corriente que sólo quiere tener una vida normal sin sobresaltos». Pero, como todo en Andor, ideas que podrían estar bien sobre el papel están muy ejecutadas visualmente.
El episodio termina con Andor llegando con el prototipo imperial justo a tiempo para rescatar a sus amigos y marcharse del planeta para ponerse a salvo en otro lugar. Lo que hemos visto en 3 episodios debería haber sido medio episodio como máximo. No creo que vayamos a volver a ver este planeta agrícola. Aunque una vez tienen construido el set en medio del trigo, igual no es descartable que rueden algo más allí, el nacimiento de la rebelión por ejemplo. Del mismo modo, me gustaría creer que el prototipo robado por Andor va a ser fundamental en las futuras misiones de Andor que veremos en el resto de la temporada. Pero me temo que no va a ser así. Creo que este robo y la nave va a ser elementos de usar y tirar, algo que nos ha ocupado el tiempo aunque no fuera demasiado interesante para comenzar. Con el problema de no tener un climax de nada, Andor llega y se los lleva, no hay intensidad, ni interés por ningún lado.
Pero estas partes no son las realmente malas. Lo realmente penoso viene de las tramas de los imperiales, y sobre todo de una Mon Mothma absolutamente ridícula. Por el lado de los imperiales, el Director Krennic convoca un grupo de trabajo para decidir como cometer un genocidio en un planeta que tiene unos minerales raros que necesitan para la construcción de la Estrella de la Muerte. La escena le sirve a Gilroy para mostrar, aparte de lo malos que son los imperiales, cómo el Imperio se va a servir de fake-news para ocultar el genocidio. Y nos da una escena realmente ridícula de gente hablando para mostrarnos algo que ya sabemos, que el imperio es malo. No el Emperador y Vader, todos los integrantes de su organigrama. Todos hombres blancos, excepto la oficial de inteligencia Dedra Meero, a la que conocimos en la primera temporada. Una oficial que es la única mujer, pero también es blanca.
La escena es verdaderamente ridícula. Ver las reuniones de programación de trabajos imperiales es lo más anti- Star Wars que me puedo echar a la cara. Porque Star Wars no debería ir de aburridas reuniones en las que vemos lo difícil que es, logísticamente hablando, cometer un genocidio. Star Wars va de los Imperiales intentando cometerlo y los rebeldes intentando evitarlo. Esto que acabo de ver es otra trama ridícula que ni el cameo de Ben Mendelsohn hace que sea aceptable.
Esta parte es ridícula, aunque acepto que va a ser fundamental en la trama general de la temporada que parece va a girar alrededor de ver como el Imperio construye la Estrella de la Muerte. Mucho peor es el añadido de ver la vida corriente fuera del trabajo de Dedra Meero y su compañero Syril Karn. No me interesa para nada su vida y menos aún los berrinches del segundo con su madre posesiva y avasalladora. Si pensamos en minutos de la basura, no salvo nada de esta parte, me parece terriblemente ABURRIDA y sin interés. Y son dos calificativos que una serie de entretenimiento mainstream jamás debería ser.
Hasta aquí hemos tenido tramas aburridas sin interés terriblemente mal ejecutadas. Pero la palma la tenemos con la trama que cuenta con mayor metraje en esta tanda de episodios. O al menos, es la que se me ha hecho más larga con mucha diferencia. La boda de la hija de Mon Mothma en su planeta natal Chandrila. Una boda política acordado con un joven perteneciente a la clase dirigente del planeta a la que pertenece Mon Mothma. Ver una ceremonia de boda con una liturgia que se alarga tres días ha creado un nuevo standard de minutos de la basura en televisión. No me interesa el banquete previo, no me interesa la excusión a una ermita para pedir permiso a los dioses (o lo que sea), y desde luego la boda en si y la fiesta posterior con DJ incluido me parece verdaderamente ridículo. Ridículo y aburrido. Esto no es Star Wars, es otra cosa. Desde luego, no es mejor.
La trama de Mon Mothma intenta plantear algo medio interesante en lo relativo a la trama del «nacimiento de la Rebelión», al conocer que el banquero amigo de Mon Mothma, que la ha ayudado a ocultar sus transferencias de dinero a la Rebelión creando un chiringuito financiero, la chantajea tras haber sufrido pérdidas en otros negocios. De forma nada sutil, incluso verbaliza que algunos sabotajes rebeldes le han costado mucho dinero, dejando caer la trama de «pueblo llano rebelándose contra los ricos y poderosos que están con el Imperio». Este chantaje le hace tomar cartas en el asunto a Luthen Rael, que sugiere que se va a cargar al banquero para que no hayan tramas sueltas que puedan perjudicar a la rebelión.
Aunque estoy seguro que no lo pretende, toda la trama de Mon Mothma transmite una idea de «white privilege» sobre ella que no la deja especialmente bien. Mothma es una rica senadora imperial que ha vivido una vida de lujos mientras el pueblo llano sufre. Su problema es que teniendo la vida solucionada desde su nacimiento, tuvo que aceptar un matrimonio pactado como es costumbre en su planeta y en su cultura. Intenta transmitir sus ansias de libertad a su hija, pero ella realiza el acto supremo de rebeldía hacia su madre… cumpliendo con la tradición casándose con otro hijo de papá. Ella se frustra al descubrir que soñaba con una historia de amor verdadero que no ha sucedido. Como digo, tenemos a una rica quejándose de problemas de ricos mientras el Imperio planea un genocidio. Lamentable. Por no hablar de que Luthen plantear asesinar al banquero mientras Mothma parece que no quiere saber a qué se está refiriendo cuando Luthan dice que «se encargará del problema.» Que la serie luego se pare un montón de minutos, no los conté pero se me hicieron eternos de lo ridículo que es la escena, con una rave con DJ incluido y Mothma emborrachándose dejándose ir en la fiesta, es la guinda a un pastel penoso. El momento rave ya va a quedar como uno de los momentos más bochornosos de la historia de Star Wars, y mira que hay unos cuantos.
Un amigo me comentaba que esta escena le gustó mucho porque es el momento clave para Mothma en la que ella acepta que tiene que dejar ir esta vida para centrarse en la rebelión. Podría ser. Pero primero, lo mostrado no puede ser más aburrido. Y segundo, en realidad eso NO es lo que pasa en la cronología de Star Wars, en Rogue One ella sigue siendo senadora imperial con los privilegios que ello supone. De hecho, podría decirse que mantuvo ese cargo hasta que el Emperador disolvió el Senado Galáctico fuera de plano en Star Wars. Una Nueva Esperanza. Así que creo que hay que negar este aspecto también. Porque Mon Mothma no abandona la vida de riqueza y privilegio, aunque sea posible que abandone su matrimonio político que ya no le interesa. Incluso aceptando que es la forma de no asumir que ha ordenado sin darse cuenta el asesinato de un amigo de la infancia, el banquero, y como no puede gritar de desesperación baila para olvidar lo que acaba de ordenar, la ejecución de esta idea en imágenes no puede ser peor.
Todo lo mostrado en estos tres episodios de Andor me muestra lo peor de un creador que no ha entendido que está escribiendo televisión.No una película de mayor metraje o un libro. En televisión tienes que plantear elementos interesantes que provoquen que el espectador quiera volver la semana que viene. Aparte que los episodios deben tener un ritmo que haga la historia entretenida o apasionante. Eso nunca sucede en ninguna de las tramas planteadas. Las reuniones logísticas del imperio son ridículas, no puede interesarme menos la vida privada de los imperiales o la vida plácida en los planetas agrícolas. Y la liturgia ceremonial en Chandrila es no entender lo que es Star Wars. Porque Star Wars es ante todo ENTRETENIMIENTO. The Mandalorian es la mejor serie y la mejor historia de Star Wars desde la trilogía original no olvidando que lo primero que tiene que hacer es entretener. Tony Gilroy no cree esto. Él está planteando una historia «adulta», y por eso parece que el entretenimiento no tiene cabida, o desde luego desde una faceta secundaria en su historia.
Incluso planteando y anunciando que los grupos de 3 episodios van a plantear un año en la vida de la rebelión, la serie se olvida de algo tan básico como plantear un climax a este grupo de episodios. Algo que al menos si tuvo la primera temporada. El climax de Andor es la rave con Mon Mothma cogiendo el pedo de su vida bailando como una posesa, y Andor haciendo de taxista para sus amigos. Si esto es un climax, que venga Odin y lo vea, porque yo no entiendo nada. Por no resolver, la serie no resuelve ni el asesinato del banquero, en el colmo de las tramas de la basura que no plantean o resuelven nada de manera medianamente satisfactoria. Como narrativa televisiva que es, el suspenso de Andor es acojonante.
Me doy cuenta que ante esta crítica arrolladora sólo queda una opción. NO ver el resto de la serie. Está claro que Andor no es para mi. Incluso viendo las cosas positivas que tenía la primera temporada, creo que no me compensa tragarme otras 8 horas de la nada más absoluta para llegar a ver algo que igual está bien en el final de la serie. Tengo curiosidad por la forma en que la serie iba a conectar con Rogue One y con el origen de la rebelión. Pero la narrativa de Tony Gilroy ha convertido a esta serie en imposible de ver.
En serio, no puedo entender cómo Tony Gilroy ha engañado a tanta gente, y bajo la excusa de la «narrativa adulta» ha planteado este engendro. Yo soy adulto, y quiero que una serie me entretenga. Andor nunca lo hace. Creo que la decisión está clara. Que disfrute esta serie quien sea su público objetivo. Claramente yo no lo soy. Pero que no me vengan que esto es «Star Wars hecho bien para adultos». Porque es una mercancía averiada que no compro.
Comparto el trailer de la serie:
El creador de Andor Tony Gilroy aún no ha entendido lo que es la narrativa periódica de televisión, y ha empezado repitiendo los peores tics de la primera temporada. Esto no es para mi.
PUNTUACIÓN: 2/10
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Nos acercamos al final de la primera temporada de Daredevil Born Again con un octavo episodio que me da la sensación que se desinfla y que no acaba de dar con la tecla.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
Episodio 8. La isla de la alegría
En su baile de gala inaugural, el alcalde Fisk afianza su control de Nueva York.
Octavo episodio de Daredevil Born Again, con una duración de 52 minutos. El episodio ha sido escrito por el showrunner de la serie Dario Scardapane junto a Jesse Wigutow, y ha sido dirigido por Justin Benson y Aaron Moorhead, que dirigieron el primer episodio.
En el reparto tenemos a Charlie Cox como Matt Murdock / Daredevil, Vincent D’Onofrio como Wilson Fisk / Kingpin, Ayelet Zurer como la esposa de Fisk Vanessa Marianna-Fisk, Nikki M. James como Kirsten McDuffie, ex ayudante del fiscal del distrito de Nueva York y nueva socia de Matt en el bufete, Margarita Levieva como Heather Glenn, terapeuta e interés romántico de Matt, Zabryna Guevara como Sheila Rivera, mano derecha de Fisk en la alcaldía, Genneya Walton como BB Urich, periodista de The BB Report y sobrina de Ben Urich, Michael Gandolfini como Daniel Blake. el protegido de Fisk y miembro de su campaña a la alcaldía. Clark Johnson como Cherry, policía jubilado de Nueva York que trabaja con Murdock, Michael Gandolfini como Daniel Blake, Hamish Allan-Headley como el policía corrupto Powell.
Las novedades del episodio son el regreso de Wilson Bethel como Benjamin «Dex» Poindexter / Bullseye, que asesinó a Foggy Nelson en el arranque de la serie. Y Jack Duquesne / Espadachín, un acaudalado miembro de la alta sociedad al que vimos en la serie de Ojo de Halcón.
Daredevil Born Again se acerca al final de esta primera temporada, y me da la sensación que no estando mal se está desinflando a marchas forzadas. En mi reseña de los dos primeros episodios ya expliqué la tormentosa producción que tuvo la serie, con el despido de los creadores iniciales y la contratación de Dario Scardapane como showrunner y de los directores Justin Benson y Aaron Moorhead para poner orden y sentido a una serie que por lo que se dice llevaba camino de descarrilar. La solución fue crear un primer episodio que explicara por qué Matt había abandonado su identidad de Daredevil, y también se encargaron de rodar los dos últimos episodios que cerrarán la temporada. Tiene todo el sentido por tanto que tras las varias tramas desarrolladas de forma consecutiva como fueron las de Héctor Ayala (Tigre Blanco) y Muse, la serie vuelva para el final de temporada con Bullseye como amenaza principal además del actual alcalde de Nueva York Wilson Fisk.
Un primer problema del episodio es que Matt Murdock está completamente desequilibrado. Mucho más de lo que le hemos visto hasta ahora, algo que acaba siendo un problema. Y podría entenderse que está alterado porque Muse casi mata a su novia Heather si no fuera que ella lo está procesando mucho mejor. Con el elemento clave que fue ella y no Matt la que le pegó dos tiros al asesino en serie. Lo malo de la caracterización de Matt no es sólo que esté desequilibrado, sino que acaba pareciendo un auténtico gilipollas. Algo que no es muy adecuado pensando que es el protagonista y el que generara mayor complicidad. Siguiendo con los elementos que menos me han gustado del episodio y de Matt, los guionistas vuelven a optar por NO mostrar a Daredevil en todo el episodio. Y puedo entender que están construyendo la tensión dramática para que explote en el final de temporada que veremos la semana que viene. Pero tener una serie llamada «Daredevil» y no mostrar al superhéroe más que cinco minutos contados a lo largo de 9 episodios me está empezando a parecer un problema mayúsculo.
La semana pasada comenté lo raro que me pareció la decisión de hacer que Heather matara a Muse disparándole con una pistola cuando Daredevil le había herido de gravedad y estaba casi derrotado. Esto me pareció una locura que no se justificaba excepto pensando en añadir un elemento woke de mujer que no necesita que la salven. Pues bien, esto se ha confirmado en este episodio cuando en medio de la discursión entre Matt y Heather, Matt intenta explicar que Muse y DD no son iguales como opina Heather, ya que «uno intentó matarla y el otro salvarla», a lo que Heather respondió que «no necesita que nadie la salve, ya lo hizo ella misma». Algo que resulta muy ridículo porque obviamente si DD no hubiera llegado cuando lo hace ella estaría muerta, al estar atada e indefensa ante el asesino en serie. Más allá de la anécdota, me apena que se añaden detalles como este que no mejoran la historia. Sobre todo porque en realidad me gusta mucho el trabajo de la actriz Margarita Levieva como Heather Glenn.
Tras varios tiras y aflojas entre Wilson Fisk y su mujer Vanessa, en este episodio podemos decir que ambos han aceptado la naturaleza oscura del otro y se han reconciliado definitivamente. La serie plantea un giro interesante para la muerte de Foggy al comienzo de la serie, al descubrir Matt que no fue aleatoria como había creído todos estos meses. Bullseye no le mató por su conexión con Daredevil sino por un caso en el que trabajaba. Aunque por supuesto Matt cree que es algo que ordenó Fisk, la realidad plantea un giro interesante que resalta la naturaleza oscura de ese personaje. Siempre pensamos en Fisk como el «malo», pero en realidad hay otros personajes igual de malos que él o peor.
Narrativamente esto que comento tiene sentido y ofrece unos giros que están bien. Sin embargo, la forma en que está contado en la serie no me ha acabado de gustar. Me imagino a Matt paralizado en mitad del baile intentando escuchar lo que dice Fisk mientras ignora lo que le cuenta su novia mientras no-bailan, y veo un momento ridículo a pesar de estar disimulado por el montaje. Aparte del shock del final del episodio, lo cierto es que toda esta escena es también un ejemplo de mala ejecución que provoca que el momento no acabe de funcionar.
La llegada de Bullseye al episodio se ha quedado como un coitus-interruptus. Me gustaría pensar que el climax de la semana que viene nos va a dar la gran escena de acción que la serie merece. Y en general todo lo que no nos han dado hasta la fecha. Pero luego me doy cuenta el estado en que se encuentra Matt al final de este episodio y empiezo a dudar que ese gran momento pueda suceder. Por cierto, aparte que Matt no se pone el traje de Daredevil en este episodio, tampoco tenemos ninguna escena de acción, lo que en parte también explica mi decepción con este episodio. Espero que la serie sepa ofrecernos el final espectacular que se merece, pero me empiezo a temer que sabiendo que Daredevil Born Again está confirmada para una segunda temporada, los creativos de Marvel vayan a plantear un final abierto que deje todos los frentes abiertos. Espero que no, al menos el de Bullseye deberían cerrarlo de alguna manera. Pero no las tengo todas conmigo.
Me doy cuenta además que parte de mi insatisfacción con la serie viene generada también con algunos personajes secundarios como el de Daniel Blake, que es un pringado ridículo que se cree el rey del mambo, y el de la sobrina de Ben Urich, BB, que me parece bastante cargante. La parte de la Fuerza Policial Anti-Vigilantes de Fisk nos da un momento ridículo en este episodio que tampoco ayuda a que la serie vaya por el buen camino. Mostrando unas tramas a brocha gorda que son lo contrario a la sutileza y profundidad que yo espero en esta serie.
Por estos motivos estoy notando que la serie se está desinflando peligrosamente. Dicho esto, confío que consigan enderezar el rumbo en el último episodio de la temporada que veremos la semana que viene. Ya os diré si lo consiguen.
Comparto el trailer de esta serie:
Daredevil Born Again no está mal, pero empieza a no estar especialmente bien tampoco. La sensación que tengo es que no han acabado de encontrar el concepto que necesitaba la serie.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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Séptimo episodio de Daredevil Born Again en Disney+, en el que tenemos la resolución del enfrentamiento con Muse.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Episodio 7. Por amor al arte.
Daredevil ha regresado e intenta pararle los pies a Muse antes que Fisk.
Episodio de 43 minutos dirigido por David Boyd, director del episodio anterior. El guion corre a cargo de Jill Blankenship, que escribió el tercer episodio. Dario Scardapane sigue como showrunner de la serie.
En el reparto tenemos a Charlie Cox como Matt Murdock / Daredevil, Vincent D’Onofrio como Wilson Fisk / Kingpin, Ayelet Zurer como la esposa de Fisk Vanessa Marianna-Fisk, Nikki M. James como Kirsten McDuffie, ex ayudante del fiscal del distrito de Nueva York y nueva socia de Matt en el bufete, Margarita Levieva como Heather Glenn, terapeuta e interés romántico de Matt, Zabryna Guevara como Sheila Rivera, mano derecha de Fisk en la alcaldía, Genneya Walton como BB Urich, periodista de The BB Report y sobrina de Ben Urich, Clark Johnson como Cherry, policía jubilado de Nueva York que trabaja con Murdock, Michael Gandolfini como Daniel Blake, Hamish Allan-Headley como el policía corrupto Powell. Camila Rodríguez como Ángela del Toro, la sobrina de Héctor Ayala y Hunter Doohan como Bastian Cooper / Muse, completan el reparto en los papeles principales.
Empezando por las partes positivas, lo mejor de Daredevil Born Again es el elevado factor de entretenimiento que proporciona. Tras la presentación de Muse en el episodio anterior, la serie plantea una resolución brutal a esta historia. Si a veces me quejo de series que alargan en exceso tramas abiertas, esta NO es una de esas series. El retorno de Daredevil vino provocado por la necesidad de salvar a Ángela, la sobrina de Héctor Ayala que intena resolver un caso en que trabajaba su tío antes de ser asesinado.
Matt había evitado por todos los medios volver a ponerse el traje, pero cuando por fin lo hace queda claro que su vida personal va a sufrir el precio. Por un lado con sus socios y amigos del bufete, pero sobre todo con su novia Heather, que no puede entender donde va por las noches terminando amoratado. Heather tiene un papel clave en este episodio, al descubrirse que es la terapeuta del joven Bastian Cooper, que es un enfermo que asesina sus víctimas por amor al arte. Literalmente. Que Muse secuestre a Heather añade un elemento personal para Matt que nos da el enfrentamiento que llevábamos esperando desde la semana pasada.
Una vez acabe todo, está por ver cómo afectará a la relación de Matt y Heather, ya que Heather piensa que las personas que lleva máscaras para ocultar su rostro son unos cobardes que no merecen su respeto. Blanco y en botella. Pero antes de esto, tenemos un combate super sangriento que tiene un final inesperado.
En las reseñas de episodios anteriores me quejaba que la serie estaba desaprovechando a Wilson Fisk, enredándole en situaciones burocráticas cuando lo que queremos es verle como KINGPIN. Me alegra decir que en este episodio Vicent D´Onofrio tiene un material más adecuado para brillar. Primero rememorando lo que Daredevil le robó en las series de Netflix, que despierta en él un odio que no habiamos visto hasta ahora. La respuesta de Fisk al retorno de Daredevil pasa por activar su Anti-Vigilante Task-Force, unos policías de gatillo fácil que no tienen problema en disparar a quien se ponga por delante.
Otro elemento que avanza de forma interesante es el control de Fisk y Vanessa del elemento criminal de la ciudad. Una trama que no había ido a ningún sitio hasta ahora porque Fisk en realidad lo que quería era desvincularse de los negocios sucios, y que en este episodio da un vuelco total.
Los 43 minutos del episodios pasan en un suspiro, con el plus de que todo lo que pasa es importante narrativamente hablando. Como decía al principio, Daredevil Born Again es una serie super entretenida que ha sabido retomar la personalidad de la serie original. Algo que me parece chulísimo.
El problema que tengo con la resolución del episodio es que me parece que es una locura tras otra. Tenemos varias conveniencias demasiado convenientes, pero lo peor es que las decisiones que toman los personajes son directamente absurdas. Empezando por un Wilson Fisk que intenta negar la presencia de Daredevil para dar todo el mérito a su fuerza policial. Aunque es imposible de negar que Daredevil estuvo allí y hay testigos que lo tienen claro.
El otro aspecto cuestionable del episodio es la resolución de la trama de Muse. Un final anticlimático que no era necesario tampoco, más allá de buscar evitar mostrar a una mujer rescatada por un hombre. La forma en que han presentado a Muse y cierran su historia totalmente en falso me parece un desperdicio absoluto. Aparte que más allá de «está loco» no llega aclararse de forma convincente los motivos que llevan a este joven de cometer estos sangrientos actos.
Si, todo es muy entretenido. Pero entretenido en modo «mejor no pienses demasiado en lo que está pasando». Y esto es algo que en realidad no es de ahora, porque en todos los episodios habían conveniencias y locuras de mayor o menor tamaño. Esto es un problema relativo en una serie que como digo me parece muy entretenida.
Quedan dos episodios de esta temporada. Unos episodios escritos por el showrunner Dario Scardapane y dirigidos por Justin Benson & Aaron Moorhead. Y tengo que decir que no me gustó nada la escena de acción del primer episodio que dirigieron ellos. Por encima de la acción, tengo ganas de ver si las repercusiones de lo visto en este episodio va a provocar un efecto en cascada que nos de el climax que la serie merece. Quedan dos semanas, veremos qué tal cierran la serie.
Comparto el trailer de este serie:
Daredevil Born Again ha sabido encontrar el tono perfecto para conseguir engancharnos a espectadores veteranos y noveles. Muy bien todo.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Star Wars Tripulación perdida ha sido una serie super satisfactoria que ha devuelto a la galaxia la aventura y el sense-of-wonder que nunca debería haber perdido. Hoy quiero transmitir mi alegría por la serie creada por Jon Watts.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
Episodio 8. Los buenos de verdad.
Un viaje lleno de aventuras llega a su sorprendente final.
El último episodio de Star Wars Tripulación perdida ha sido dirigido por Jon Watts, el creador de la serie junto a Christopher Ford. Ambos escriben el guion de este episodio final que ofrece el climax espectacular y emocional que nos mereciamos en apenas 41 minutos (contando el resumen inicial y los títulos de créditos finales). La serie utilizó la tecnología StageCraft Volume además de animación stop-motion, dirigida por Phil Tippett, y matte paintings con uno de los antiguos pintores de Industrial Light & Magic. Además, hay que destacar el trabajo de Mick Giacchino (hijo de Michael Giacchino) creando una música que es maravillosa, 100% Star Wars y 100% aventura pirata.
En el reparto tenemos como siempre a Jude Law como Jod Na Nawood, el líder de los piratas adepto en la Fuerza que ha sido el amigo-enemigo de los críos perdidos a lo largo de toda la temporada. Ravi Cabot-Conyers es Wim, un joven humano que tiene sueños de aventura lejos de su perfecto y aburrido planeta At Attin. El resto de jóvenes perdidos son Ryan Kiera Armstrong como Fern, una joven demasiado lista para su propio bien, Kyriana Kratter como KB, amiga de Fern que lleva un visor cibernético conectado a un implante conectado a su cabeza y Robert Timothy Smith como la voz de Neel, un joven alienígena no identificado con aspecto de elefante y amigo de Wim. Además, Nick Frost hace la voz de SM-33, el decrépito droide primer oficial de la Onyx Cinder, la nave perteneció al famoso pirata Tak Rennod.
Star Wars Tripulación perdida me parece un éxito absoluto. Tras siete episodios estupendos era muy difícil que Joan Watts y Christopher Ford no acertaran con el final de esta serie. Y me alegra que el climax final sea todo lo que se podía esperar, y posiblemente más. Tripulación perdida ha sabido combinar de forma perfecta la premisa de «Los Goonies en el espacio» con una trama que en realidad recuerda completamente a La isla del tesoro de Robert L. Stevenson. Todo ello aderezado con el feeling de las películas para toda la familia de la Amblin de Steven Spielberg de los años 80 que recupera el sense-of-wonder para toda la familia. El resultado es una serie con el corazón en el sitio adecuado que es además 100% Star Wars.
En este climax tenemos de todo, empezando por el enfrentamiento de Fern y Wim contra Jod, con la ayuda de los padres de los chavales. En este momento, reconozco que equivoqué en mi predicción, más bien deseo, ante lo chulo que hubiera sido que el pirata Tak Rennod siguiera con vida y hubiera reemplazado al Supervisor. Esto fue un whishful-thinking de libro, y At Attin es lo que parecía desde el comienzo, un mundo gobernado por máquinas que vive en una paz perfecta aprovechando su aislamiento. De hecho, en realidad Rennod murió hace décadas o casi un siglo, por lo que este deseo mío era imposible.
Aparte de la lucha de los buenos contra el malo Jod, hay dos aspectos que me han gustado mucho. El primero es el conflicto de los niños con sus padres, que en realidad quieren que nada cambie y que At Attin siga aislado y feliz en su burbuja. Contra esto Fern tiene un diálogo muy potente cuando le dice a su madre que el espacio puede ser aterrador, pero incluso en los peores lugares encontraron a gente buena que intentó ayudarles. Frente al Brexit (ya ha llovido) y los comentarios en el mundo real sobre promover políticas aislacionistas en los Estados Unidos, o separatistas de algunos partidos dentro de la Unión Europea, Tripulación perdida lanza un mensaje optimista sobre que a pesar de los problemas, siempre es mejor mirar hacia el exterior y buscar lo bueno de los demás. El mensaje puede ser un poco inocente, pero ¿acaso Star Wars no nació como la lucha pura del bien contra el mal? Me parece genial que se premien las buenas intenciones en este tipo de historias. Como también me gusta mucho el canto a la aventura y al descubrimiento que los niños deben mantener aunque crezcan, y que los padres a veces ayudamos a que pierdan. Tripulación perdida ha sido una historia sencilla pero que funciona a varios niveles, en función de la edad del espectador. Y eso explica el éxito de la serie.
Por otro lado, la revelación de la historia de Jod muestra a una persona egoísta por culpa de un mundo cruel que no dejó nunca de golpearle. Jod comenta que una maestra Jedi vio potencial en él, pero fue asesinada (se entiende que por la Orden-66) cuando él era aún un niño y apenas había empezado a enseñarle, por lo que sólo sabe hacer el par de trucos que le hemos visto a lo largo de la serie. Jod tuvo que sobrevivir siendo un niño que estaba sólo ante lo peor que la galaxia lanzó contra él, y esa lucha por sobrevivir es lo que le ha convertido en alguien amoral y egoísta. Pero la sensación que tengo es que en otro contexto hubiera podido ser un héroe, si su vida no le hubiera dado los golpes que le dio. Esto sin duda es gracias a un extraordinario Jude Law, que tiene una presencia arrolladora, y creo que consigue que a pesar de todo Jod sea un malvado que da un poco de pena. Además, aunque los piratas son derrotados, el final ambiguo de la serie plantea la posibilidad que Jod pueda escapar con el botín, siempre que encuentre una nave que le permita marcharse de At Attin. Así que ni tan mal..
Una de las cosas que me gustan mucho del climax de este episodio es que aunque el peso emocional lo han tenido siempre Wim y Fern, KB y Neel tienen papeles clave para el éxito de su plan para derrotar a los piratas invasores. Que implica recordar situaciones que vimos en los episodios anteriores. La inteligencia de Neel recordando su aventura en At Achrann le permite encontrar el cañón que usará para defender a KB cuando escapa con el Onyx Cinder para pedir ayuda a la Nueva República. Una KB ayudada por SM-33, al que ha podido parchear tras arrancarlel Jod la cabeza con el sable laser.
La forma en que se siente lo que se juega el mundo de At Attin ante el ataque de los piratas, y al mismo tiempo el tono sigue siendo de una historia para todos los públicos, es otro de los éxitos de la Tripulación perdida. Además, me gusta que la serie termine en el final perfecto para los niños, al haber vencido a los piratas y volverse a reunir sanos y salvos. Pero la historia de At Attin queda completamente abierta tras desaparecer el camuflaje que les permitió vivir aislados durante décadas o siglos. At Attin es ahora un banco con las puertas abiertas y ningún guardia de seguridad. La forma en que tendrá que enfrentarse a los nuevos desafíos, entre los que se encuentra su relación con la Nueva República, es algo que me genera interés y querría que se contara en un futuro. No en una segunda temporada de Tripulación perdida, esa historia ya se contó y se contó bien. Pero si en otra serie. Mientras Jon Watts esté involucrado, creo que no habría problema.
Por decirlo todo, hay un par de conveniencias muy convenientes en la historia, que veo que están ahí pero que no me molestaron durante el visionado. Por supuesto, la mala puntería de los piratas, que rivaliza con la de los soldados de asalto. (Un comentario muy atinado de mi hijo). Luego está el que KB pide ayuda a Kh’ymm, a la que conocimos en el tercer episodio, y aparte que la comunicación es inmediata, luego ella convence a la República para enviar X-Wings casi inmediatamente. Esto es un pequeño glitch si pensamos en los problemas que vimos en la tercera temporada de The Mandalorian para conseguir ayuda de la Nueva República. Pero en el contexto de esta serie ligera y positiva, no es algo que sea un «fallo». La tercera conveniencia es que Jod se rinda simplemente porque Wim coja el sable laser, porque en realidad no sabe manejarlo. Desde luego, no sabría parar un disparo laser, aunque en el fondo Jod nunca ha hecho daño a los niños y no creo que fuera a empezar ahora. Pero recordando el espíritu de la Amblin, se perdona y yo no lo veo como un problema. Sobre todo porque Wim, Fern y sus padres se marchan de la torre para buscar a KB, por lo que Jod podría escapar, como comentaba antes. Recordando La isla del tesoro, me gustaría pensar que en una escena post-créditos no emitida de la serie, Jod escapa en una nave llena de créditos, por lo que puede vivir el resto de sus días sin recurrir a la piratería. Eso sí sería la guinda del pastel.
Me acuerdo también de la maravillosa música de Mick Giacchino, que enlaza de maravilla todas las claves de la serie, empezando por la idea de aventura juvenil, la historia pirata y por supuesto, que SUENE como Star Wars. La banda sonora de esta serie me ha flipado, lo que me hace pensar que le espera un futuro buenísimo al hijo de Michael Giacchino. El rodaje en el StageCraft Volume de Disney también ayuda a crear el feeling perfecto que debe tener una historia de Star Wars. Los diseños, las naves, los aliens, todo me parece una maravilla.
Por último, Star Wars Tripulación perdida me parece una de las mejores series de los últimos tiempos, la satisfacción ha sido total. Como comentaba antes, espero que Disney no insista en continuar una historia que emocionalmente está cerrada, al volver los chavales a su planeta y ayudar a derrotar a los piratas. Lo cual no significa que esta vaya a ser la única vez que veamos el planeta At Attin. Este planeta fábrica de moneda seguro que puede dar mucho juego en el futuro de Star Wars.
La próxima serie de Star Wars que se estrena es la segunda temporada de Andor. Una serie que recibió una aclamación casi total pero para mi no tenía el tono ni el feeling de lo que para mi es Star Wars, con esa premisa de «los buenos no son tan buenos», a lo que habría que sumar la casi total ausencia de aliens. Aunque veré Andor, creo que Tripulación perdida es la serie que junto a The Mandalorian mejor ha reproducido el tono de las películas originales. Espero que Lucasilm siga por el camino marcado por Jon Favreau, Dave Filloni y ahora Jon Watts y Christopher Ford.
Y en lugar de empezar a hacer elucubraciones del futuro, algo muy de las redes sociales, creo que prefiero quedarme con todo lo bueno que nos ha dado esta serie. Qué disfrute tan maravilloso me ha dado Star Wars Tripulación perdida.
Comparto el trailer de la serie:
Star Wars Tripulación perdida ha sido un enorme éxito. El entretenimiento y disfrute ha sido máximo, me ha encantado ver esta serie de Star Wars con mi hijo. Así si.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
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