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Crítica de Última noche en Soho de Edgar Wright

Edgar Wright nos invita en Última noche en soho a viaje alucinante por el Londres de dos épocas con dos protagonistas de excepción, Thomasin McKenzie y Anya Taylor-Joy, y un apartado técnico y estético sobresaliente.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Thriller psicológico sobre una joven apasionada por la moda que, misteriosamente, es capaz de trasladarse a los años 60 y conocer a su ídolo, una deslumbrante aspirante a cantante. Pero el Londres de la época no es lo que parece y el tiempo parece desmoronarse con oscuras consecuencias…

Edgar Howard Wright (1974) es un director de cine, guionista y productor inglés. Inicialmente conocido gracias a sus colaboraciones con Simon Pegg y Nick Frost, primero en la serie de televisión Spaced (1999-2001), seguido de la ya mítica trilogía del Cornetto: Shaun of the dead (2004), Hot Fuzz (2007) y The World’s End (2013). Entre medias dirigió la maravillosa Scott Pilgrim vs. the World (2010), y junto con Joe Cornish y Steven Moffat escribió el guión de Las aventuras de Tintin (Steven Spielberg, 2011). Fichado por Marvel studios para dirigir Ant-Man, finalmente tuvo que abandonar el proyecto por diferencias creativas, tras lo cual dirigió Baby Driver (2017) y el documental The Sparks Brothers (2021) antes del estreno de esta Última noche en Soho.

Además de dirigir, Wright ha escrito el guión con Krysty Wilson-Cairns (1917). Gracias a las historias de sus padres, Wright es un enamorado de la música, el cine y la cultura de los sesenta, y comparte con Wilson-Cairns, que afirma que trabajó varios años de camarera en el mismo bar que vemos en la película, su amor por Londres y su historia, aunque a veces contenga elementos oscuros. La película de 118 minutos cuenta con fotografía de Chung Chung-hoon, montaje de Paul Pachliss y música de Steven Price.

El carisma de la pareja protagonista es una de las principales claves del éxito de la película. Conocí a Thomasin McKenzie gracias a Jo-Jo Rabbit de Taika Waititi (2019), y más recientemente la vi en Old M. Night Shyamalan (2021), pero creo que gracias a esta Última noche en Soho le puede servir de trampolín al estrellato gracias a su interpretación de Eloise «Ellie» Turner, una joven huérfana enamorada de la música de los 60 que viaja a Londres para estudiar diseño de moda.

Estrellato en el que ya se encuentra Anya Taylor-Joy. La Bruja (2015), Peaky Blinders y Glass (2019), Los Nuevos Mutantes (2020) o Gambito de Dama (2020) la han convertido en una estrella a nivel mundial y en esta Última noche en Soho realiza su interpretación más hipnótica y arrebatadora como Sandie, una aspirante a cantante que lucha por crearse una carrera en el Londres de los años 60.

Completarían el reparto Matt Smith como Jack, el novio de Sandie en los 60, y en el presente de Ellie, tenemos a Terence Stamp como “El caballero de cabello plateado”, Diana Rigg como la Sra. Collins, la casera de Ellie, Rita Tushingham como su abuela Peggy y Michael Ajao como John, un compañero de clase.

Última noche en el Soho está clasificada como un thriller de terror psicológico. Tras Baby driver, que podría definirse como una combinación de noir y cine de acción con una alucinante banda sonora, el estudio le reclamaba para hacer una continuación o en su caso, una película de temática similar. Wright sin embargo tenía en mente un giro a su filmografía al plantear su primera película de terror “puro” huyendo del humor y el tono ligero que han acompañado sus películas previas.

Y la verdad es que Última noche en el Soho significa la sublimación del estilo de Wright, ofreciendo una experiencia estética y sensorial única, apoyado por una fotografía alucinante y una música de 10. Wright ofrece un espectáculo increíble al mostrar dos Londres, el actual y el de los años 60, pero en una vertiente más oscura y peligrosa respecto a lo que se podría pensar en un primer momento, con unas transiciones entre momentos temporales alucinantes. Visualmente la película me ha volado la cabeza, con una fotografía con colores primarios que enfatizan el elemento sobrenatural de la historia que está viendo / viviendo Ellie, y cuenta además con un diseño de producción, un vestuario, un sonido espectaculares.

El carisma de Thomasin McKenzie y Anya Taylor-Joy es increíble en la película. McKenzie lo hace genial en su papel de joven vulnerable que se convierte en testigo de unos sucesos brutales pasados mediante sus dotes de medium. Pero es Anya Taylor-Joy la gran beneficiada de la película, a pesar de tener seguro menos minutos en pantalla, ya que nunca antes la habiamos visto tan bella e hipnótica como hasta ahora. Incluso la película le permite mostrar sus dotes de canto, al cantar el clásico Downtown de Petula Clark, componiendo un personaje de los que se recordarán dentro de muchos años.

Para los melómanos esta película va a resultar una pasada porque Wright forma parte de la hornada de directores entre los que sitúo a Quentin Tarantino o James Gunn, para los que la la música cuenta también la historia, contando con una selección de canciones y una banda sonora perfecta en todo momento.

El problema que me he encontrado es que Wright no acaba de acertar ni con el guión ni con el ritmo de la película. En primer lugar, tenemos una película de terror que no asusta, apenas hay un par de momentos un pelín perturbadores, y un thriller en el que prácticamente todo se ve venir a la legua sin sorpresa ni casi diría emoción, de forma que casi nunca hay tensión. Como experiencia estética la película me ha parecido una chulada, pero las cosas con las que no he encajado lo han convertido en casi un videoclip alargado un tanto vacío. Además, para una cosa sorprendente que nos encontramos en la película, resulta ser un giro absurdo que da un poco de vergüenza ajena para el espectador, que no puedo comentar por los spoilers. De hecho, estamos hablando del giro final de la película que llega además demasiado tarde, prácticamente a 15 minutos del final.

Y es una pena, porque con un pelín más de acierto en la historia podriamos estar ante una de las mejores películas del año, pero da la sensación, o eso me ha transmitido a mi, que estaba tan pendiente a los homenajes a la música y el cine de los 60, y en general a la ciudad de Londres, que ha debido pensar que sólo con eso ya tenía la película solucionada.

En todo caso, como comentaba al principio, sólo por la experiencia sensorial, por la fotografía y la música y por ver a Anya Taylor-Joy, merece la pena pasarse por el cine para ver la película.

Comparto el trailer de la película:

Me ha gustado Última noche en Soho, aunque ¡qué lástima que no hayan acertado en la historia! En todo caso, una película super atractiva y recomendable para ver en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Baby Driver, de Edgar Wright

Baby Driver, la quinta película de Edgar Wright, es una sinfonía en imágenes, un ballet con perfectas coreografías entre la música y unas excelentes escenas de acción.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El director británico Edgar Wright saltó a la fama del mundillo friki con las excelentes películas Shaun of the Dead (2004) y Hot Fuzz (2007) junto a los actores Nick Frost y sobre todo, Simon Pegg, que también escribió los guiones y con el que empezó a colaborar en la serie de televisión Spaced. A partir de un humor muy inglés planteaba situaciones super divertidas y novedosas que daban nueva vida a géneros tan trillados como las películas de zombies o las «buddy-movies» de acción.

Hizo el salto a los USA para rodar Scott Pilgrim vs. el mundo (2010), adaptación del divertidísimo comic de Bryan Lee O´Malley. El resultado fue una película excelente y un gran fracaso de taquilla. En esta película, la música empezó a formar parte indispensable de la historia, y marcaba las principales escenas.

Tras Scott Pilgrim, Wright rodó The World´s End (2013) colaborando de nuevo con Simon Pegg y Nick Frost, en lo que se ha llamado la trilogía del Cornetto. La película mantiene muchas de las señas de identidad que les dió a conocer, pero que quizá no resultó tan redonda como las dos anteriores.

Tras la decepción que supuso abandonar la producción de Ant-Man para Marvel (2015), podemos por fin disfrutar de un Wright en plena forma que firma en solitario en guión de Baby Driver buscando dar rienda suelta a su versión de las películas de acción de los 70 y 80 como Bullit o French Connection, que tanto le marcaron de joven.

Baby (Ansel Engort) es un conductor de coches que trabaja con una banda mafiosa liderada por Doc (Kevin Spacey). Debido a un trauma de su infancia, tiene un problema de oído que le hace escuchar un zumbido intenso que solo se mitiga si escucha música. Aunque Doc siempre cambia los equipos para cada robo, Baby es siempre su conductor y casi su amuleto de buena suerte, ya que su pericia al volante hace imposible a la policía su detención.

Sin embargo, cuando Baby conozca a Debora (Lily James), una camarera de un bar que frecuenta, hará que se replantee su vida. Aunque todos sabemos que cuando se entra en el mundo del crimen, salir nunca es fácil.

La película es un alarde técnico y musical. Las persecuciones están todas rodadas de manera excelente, con una banda sonora que sean aún mejores. Pero no son solo las persecuciones, ya que la vida de Baby con la música es puro flow, ya sea con su padre adoptivo Joseph (C.J. Jones), un anciano mudo y paralítico al que cuida, cuando va a por cafés o habla con Debora.

Junto a Baby, iremos conociendo a diferentes criminales, entre los que destacan Bats (Jamie Foxx, de lo mejor de la película, especialmente en V.O.), Buddy (Jon Hamm) y Darling (Eiza Gonalez), todos con diferentes grados de locura. Tenemos además en papeles más pequeños a John Bernthal (Punisher de Netflix) o Flea de los Red Hot Chili Peppers.

Pero el gran protagonista de Baby Driver no son los actores, sino la brutal B.S.O., repleta de temazos que no solo nos activan en las persecuciones, sino que resaltan los estados de ánimo del protagonista en cada momento. Hay que quitarse el sombrero ante Steven Price, autor de la música, y la elección musical de canciones de Wright.

Quizá lo menos bueno de la película son los personajes y sus historias. No os equivoqueis, la pelicula me ha gustado y me lo pasé muy bien, pero creo que Wright se centra tanto en que todas las escenas estén visual y musicalmente perfectas, que al final los personajes son casi la excusa para llegar a la siguiente persecución.

Los ladrones tienen todos un toque diferente de locura, la chica es buena buenísima y se enamora al instante de Baby, y Baby, aunque no lo hace tampoco mal, simplemente está ahí.

Está claro que no busco en este tipo de película una gran complejidad de los personajes, pero sí me hubiera gustado que alguno hubiera tenido un pequeño salto de calidad en su papel que lo convirtiera en algo más que un estereotipo. Aunque tengo claro que todos los actores se lo han pasado genial rodando esta película, que tiene chispa y trasmite frescura en cada fotograma.

Comparto a continuación el trailer de la película:

Baby Driver es una película que te recomiendo veas en pantalla grande, y si es posible, en versión original. Una película muy diferente a los blockbusters que estamos acostumbrados a ver y que significa en un soplo de aire fresco para este género.

PUNTUACIÓN: 7.5/10