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Crítica de Tokyo Vice temporada 1 (HBO Max)

Aprovechando mi mes de suscripción a HBO Max aproveché para disfrutar de Tokyo Vice, serie inspirada en hechos reales que desnuda los bajos fondos de la yakuza japonesa y que viene avalada con la producción y dirección de Michael Mann.

PUNTUACIÓN: 8/10

8 episodios. Finales de los años 90. Jake Adelstein es un joven periodista norteamericano que trabaja para un importante periódico de Tokio. Bajo la supervisión de un veterano detective de la policía de la ciudad, Jake comienza a investigar el oscuro mundo de la Yakuza, la peligrosa mafia japonesa controlada por algunos de los criminales más poderosos del país. (FILMAFFINITY)

Tokyo Vice es una serie de televisión creada por J.T. Rogers basada en el libro de 2009 Tokyo Vice: An American Reporter on the Police Beat in Japan, de Jake Adelstein. Se estrenó el 7 de abril de 2022 en HBO Max y fue renovada por una segunda temporada que acaba de terminar su rodaje en Japón recientemente. El genial Michael Mann, productor ejecutivo de la serie, dirigió el episodio piloto, dejando la dirección de los otro siete episodios a Josef Kubota Wladyka (4 episodios), Hikari (2) y Alan Poul. además de J.T. Rogers escribiendo los guiones del primer y último episodio, el equipo de guionistas de la serie incluye a Karl Taro Greenfeld, Arthur Phillips, Naomi Iizuka, Adam Stein, Jessica Brickman y Brad Caleb Kane

Ansel Elgort (Baby driver, West Side Story) interpreta al protagonista Jake Adelstein, un periodista estadounidense de Missouri que se traslada a Tokio. Cuanto más se queda, más se adentra en la corrupción de los bajos fondos de Tokio, donde nadie es lo que parece. Ken Watanabe como Hiroto Katagiri, detective de la división de crimen organizado. Es una figura paterna para Adelstein que le ayuda a atravesar la delgada y a menudo precaria línea que separa la ley del crimen organizado. Rachel Keller como Samantha Porter, una expatriada americana residente en Tokio que se gana la vida trabajando en el Onyx Club del distrito de Kabukicho. Sus clientes varían desde asalariados a clientes de alto standing y yakuza. Hideaki Itō como Jin Miyamoto, un detective de la brigada antivicio que es el primer contacto de Jake en el departamento de policía.

Show Kasamatsu es Sato, un ejecutor del clan yakuza Chihara-kai que cobra dinero por protección y es el encargado de Samantha en el Club Onyx. Rinko Kikuchi como Emi Maruyama, la supervisora de Adelstein, una mezcla de varios colegas y supervisores que trabajaron con Adelstein en la vida real durante su carrera. Ella Rumpf como Polina, una inmigrante de Europa del Este, y azafata del Onyx Club con Samantha. Una mujer de buen corazón, pero ingenua, que llegó a Tokio para trabajar como modelo, pero se vio arrastrada a los bajos fondos de Kabukicho. Tomohisa Yamashita esAkira, el novio de Polina que trabaja en un club de alterne.

La cultura japonesa es algo que siempre me ha apasionado. Tener a Michael Mann en una serie de periodistas ambientada en el Japón de los años 90 mostrando los entresijos de la lucha y las relaciones entre la policía y la yakuza convertía esta serie en un visionado obligado. De hecho, como me pasó hace unas semanas con el disfrute de Warrior, casi parece que los productores pensaban en mi a la hora de producir esta serie, dado que conecta completamente con mis gustos.

Recuerdo leer hace más de 20 años que Japón era uno de los países más seguros del mundo donde casi no existían los asesinatos y la policía casi siempre detenía a los criminales. Luego descubres que la policía evitaba declarar como asesinato casi ninguna muerte para evitar investigaciones complejas, ves lo fácil que es conseguir unas estadísticas tan favorables. Y si a eso sumamos que la yakuza cedía chivos expiatorios para los casos más graves que no podían ser ocultados debajo de la alfombra, va quedando un panorama bastante desolador de una sociedad super racista y machista en las que las conexiones económicas y políticas estaban manchadas por la implicación de la yakuza, que estaba presente en casi todos los ámbitos de la sociedad.

La serie hace algo de primero de narrativa pero que funciona a las mil maravillas, al convertir a un gaijin, Jake Adelstein, en nuestros ojos mientras entra en el complejo mundo japonés. Adelstein era(es) un joven americano que viajó a Japón para conocer el idioma y la cultura y decidió quedarse, consiguiendo aprobar unas exigentes oposiciones para el puesto de aprendiz de periodista en un periódico de Tokyo. Ya desde la experiencia en el trabajo descubriremos el racismo imperante en la cultura japonesa y como empezando desde lo más pequeño va entrando poco a poco en un mundo de gran complejidad que no acaba de entender. En este aprendizaje, Jake conocerá a dos policías de formas de ser muy diferentes, primero el detective Jin Miyamoto ( Hideaki Itō) y después al detective Hiroto Katagiri, interpretado por el archiconocido Ken Watanabe.

Aunque Adelstein es el gran protagonista, en cierto sentido la serie plantea tres tramas principales, sumando a la de Jake en el periódico y trabajando en la calle la vida de Samantha Porter como señorita de compañía de un club de alterne, cuya ocupación es mantener entretenidos a los clientes para que hagan más gasto de alcohol en el club. Samantha resalta a su vez el machismo de la sociedad mientras intenta salir adelante con la vista puesta en su sueño, crear su propio club y ser ella su propia jefa. Además, también conoceremos a Sato, un joven yakuza que también está aprendiendo el oficio, y que aunque parece ser un chaval con cierta decencia, se verá metido en este mundo y paso a paso irá creciendo en fechorías criminales.

Con estos tres personajes principales tenemos un tapiz que se va construyendo alrededor de clanes yakuzas enfrentados, policías corruptos, clubes de alterne masculinos y femeninos, periódicos a los que no les interesa hacer quedar mal a nadie y empresas prestamistas que ganan más si los tenedores del préstamo se suicidan en lugar de seguir pagándolo. Estos ocho episodios me han dado justo lo que esperaba, y me encanta. De hecho, creí haber leído que esta serie sólo tenía una temporada, por lo que me llevé un gran susto al llegar al final de la temporada. Por suerte, justo a continuación descubrí que la segunda temporada acaba de ser rodada en Tokio, por lo que confío que su estreno será durante 2024.

Un elemento que me gusta mucho es que aunque la producción puede decirse que es occidental, la serie ha sido rodada prácticamente toda en japonés, lo que ayuda a darle una mayor verosimilitud y realismo. En este sentido, es una pasada ve a Ansel Elgort no solo hablando, sino también escribiendo en japonés. Al estar rodada en localizaciones japonesas la serie luce espectacular y me flipa. Otro elemento que me ha gustado de la historia es que Jake empieza teniendo una vida bastante monótona y sin sobresaltos mientras empieza a aprender el oficio en el periódico, aumentando el peligro y la complejidad a medida que avanza la serie.

Todo lo que plantea Tokyo Vice me funciona a las mil maravillas. Imagino que hay elementos dramatizados que no sucedieron así en la vida real, pero como representación estilizada de la realidad me parece una pasada. Dentro del amor por la cultura japonesa, me vuela la cabeza la cultura del alcohol que existe en Japón, y cómo estamos ante sociedades casi alcoholizadas. Además, frente a la visión romántica de Japón como tierra de samuráis y honor existe la realidad de una sociedad super racista en la que la mujer sigue estando super infravalorada. Este contraste es algo que se aprecia también en la serie, y me gusta que la serie lo muestra pero sin intención moralizante, sino simplemente para mostrar esta sociedad de la forma más realista y honesta posible.

De cara a 2024 seguro volveré a suscribirme a HBO Max un mes o dos. Por ejemplo cuando se estrene la segunda temporada de La Casa del Dragón. Espero que para entonces se haya estrenado la continuación de Tokyo Vice, porque no me lo pienso perder.

Comparto el trailer de esta primera temporada:

He disfrutado muchísimo con esta primera temporada de Tokyo Vice. A ver si podemos disfrutar de la segunda en 2024.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Succession temporada 4 (HBO Max)

El final de Succession ha sido perfecto. No se le puede pedir más a esta cuarta temporada, que es ya historia viva de la televisión.

PUNTUACIÓN: 9/10

Serie de TV (2018-). Serie que sigue a la disfuncional familia de Logan Roy y sus cuatro hijos, que controlan una de las empresas de medios de comunicación y entretenimiento más importantes del mundo. En esta cuarta y última temporada la venta del conglomerado mediático Waystar Royco al visionario tecnológico Lukas Matsson está cada vez más cerca. La perspectiva de esta venta provoca angustia existencial y división familiar entre los Roys mientras anticipan cómo serán sus vidas una vez que se complete el acuerdo.

Succession es una serie creada por Jesse Armstrong, y cuenta como productores ejecutivos con Will Ferrell y Adam McKay. Armstrong escribe seis de los 10 episodios de esta temporada final. Otros guionistas que trabajan en la serie son Tony Roche & Susan Soon He Stanton, Lucy Prebble, Jon Brown & Ted Cohen, Georgia Pritchett & Will Arbery y Will Tracy. El productor ejecutivo de la serie Mark Mylod dirige 4 de los episodios, con Lorene Scafaria (2 episodios), Andrij Parekh (2), Becky Martin, Shari Springer Berman y Robert Pulcini dirigiendo el resto.

Succession está inspirada en la vida de Rupert Murdoch, el magnate australiano nacionalizado estaounidense dueño durante algunos años de la 20th Century Fox, las cadenas de televisión Fox (USA) y Sky (U.K.) así como periódicos como The Times o The Sun. El patriarca en la serie es Logan Roy, interpretado magníficamente por Brian Cox. Logan tiene cuatro hijos a cual más complejo, patético y con sed de poder: Connor (Alan Ruck) el hijo mayor de Logan de su primer matrimonio y que es un inútil con aspiraciones políticas y cero habilidades para la empresa, Kendall (Jeremy Strong), el primer hijo del segundo matrimonio de Logan, Siobhan «Shiv» (Sarah Snook), la hija menor y única hija de Logan y Roman (Kieran Culkin), el hijo menor de Logan.

Otros personajes importantes de la serie son Tom Wambsgans (Matthew Macfadyen), un ejecutivo de la empresa Waystar casado con Shiv, Greg Hirsch (Nicholas Braun), un sobrino nieto de Logan al que le dan trabajo a pesar de ser un inútil, trabajando siempre mano a mano con Tom. En esta temporada el gran adversario lo interpreta Alexander Skarsgård en el papel de Lukas Matsson, consejero delegado de GoJo, un gigante de internet que quiere comprar Waystar RoyCo.

Uno de las razones principales de suscribirme un mes a HBO Max era poder ver el final de Succession. Y tengo que alegrarme que esta temporada no haya decepcionado para nada. Es más, si no ha sido la mejor temporada de todas, es que está empatada. En la conclusión de la historia confluyen todas las claves de la historia creada por Jesse Armstrong, al tener una nueva lucha por el poder de los hijos de Logan Roy, unas personas rotas, egoístas, ambiciosas y traicioneras que odian a su padre pero siempre actúan buscando su aprobación. Y que aunque aman a sus hermanos, al mismo tiempo no confían entre ellos lo bastante como para trabajar en equipo.

Dado que la serie se emitió hace unos meses voy a hablar en abierto de las principales tramas argumentales, dado que obviamente quien quiso verla ha tenido tiempo más que de sobra para hacerlo. Y hablar de Succession es hablar de personajes complejos y atormentados y tramas circulares que llegan a conclusiones que pueden parecer super locas pero que resultan lógicas y que son consistentes con la naturaleza de los protagonistas.

Empezando porque Kendall, Roman y Shiv provocan la muerte de su padre al forzarle a viajar a Noruega para negociar más dinero para la fusión, pero cuando al final la fusión se confirma y los hermanos van a recibir el dinero adicional que querían en un principio, algunos de ellos descubren que lo que siempre quisieron era la compañía de su padre. Por cierto, que la fusión se consume significa que lo que el patriarca Logan quería es lo que ha acabado sucediendo, igual como cuando estaba vivo. La última victoria de Logan Roy frente a sus hijos llegó después de muerto. Y al mismo tiempo, por mucho dinero que tengas, no va a impedir que mueras igual que el resto de los mortales. Me gustaría decir que esta muerte muestra de alguna manera que el capitalismo salvaje no compensa, al estar Roy sólo sin nadie en el quien realmente confiar. Pero en realidad no lo creo porque Roy vivió y murió haciendo lo que quiso en cada momento, por lo que diría que Logan no le pudo pedir mucho más a la vida.

Dentro que toda la familia Roy está increíble, lo de Kendall y Roman es alucinante, probablemente el premio gordo de esta temporada se lo daría a Shiv y su marido Tom. Sus discursiones a corazón abierto en la que se dicen todas las verdades a la cara resultan demoledoras, mostrando sobre todo en la parte de Shiv (aunque no sólo) a una persona frágil que se las da de dura y que no quiere mostrar el amor que siente para no sufrir, como le pasó siempre en su relación con su padre y su madre. Sin embargo, que dentro del supuesto odio que tiene a Tom, al final traicione a sus hermanos a la hora de parar la fusión indica que ella se ha aferrado al poder, aunque al final de la serie sea Tom quien lo tenga como CEO de Waystar. Shiv es la que más veces ha cambiado de opinión en la temporada, dado que la dupla Kendall – Roman desde siempre tenían claro que querían quedarse con la empresa de su padre. Por cierto, dentro de la puñalada trapera de Shiv en el último episodio a Kendall, en el fondo no creo que esté equivocada cuando le dice a su hermano que no le ve capacitado para dirigir la compañía. O además de eso piensa que puede controlar a Tom más de lo que podría con sus hermanos.

Dentro de la serie de 10 episodios que ha tenido esta temporada hemos tenido capítulos espectaculares que son de lo mejor que se podrá ver en televisión en mucho tiempo. Por ejemplo, en el tercer episodio con la boda de Connor cuando descubren por teléfono que Logan a muerto en el avión es entre otros aspectos el ninguneo definitivo de Logan a su hijo mayor, al que ignoró toda su vida y que exageradamente hablando decidió morirse cuando más podía fastidiarle, coincidiendo con su boda. A todo esto, el patetismo de Connor es tristísimo, aceptando la falta de amor de su padre como inevitable. Y junto a este drama que hace que lo sientas por él, la serie siempre lo acompaña con una imbecilidad de niño rico caprichoso, como todo lo referido a su absurdo intento de presentarse a las elecciones presidenciales, lo que supone un gasto lamentable de cientos de millones de dólares para nada.

El cuarto episodio con las maniobras para conseguir el control de Waystar durante el velatorio de Logan. El viaje a Noruega para reunirse con el dueño de GoJo Lukas Matsson durante unas jornadas de hermanamiento para renegociar la venta al alza del quinto episodio. Los preparativos del lanzamiento de Living+ por parte de Kendall y Roman en el sexto vendiendo humo y contando una mentira tras otra para intentar oponerse a la fusión. La fiesta previa a las elecciones en el séptimo episodio que lleva a la agria discursión entre Shiv y Tom. La noche electoral del octavo episodio y como los Roy deciden usar a su conglomerado de medios ATN (la Fox sin decir que es la Fox), para ayudar al candidato republicano para conseguir sus objetivos, falseando el recuento de votos en un estado clave, declarando ganador al republicano antes de tiempo. El funeral de Logan del noveno episodio en el que entre otros sucesos Roman se derrumba de dolor por la muerte de su padre, echando por tierra su fachada de duro hombre de negocios. Y sobre todo, el climax final del décimo episodio en el que Shiv se alía con Kendall y Roman para intentar parar la fusión al descubrir que Lukas la ha engañado y no la va a elegir a ella como CEO de Waystars, dejando a un lado las diferencias con sus hermanos. Y como una vez tienen los votos suficientes para parar la operación, Shiv cambia de idea tras saber que Tom dirigirá Waystar, a pesar que inicialmente se sintiera indignada y dolida por la maniobra de su marido a sus espaldas para quitarle el poder.

Tom es un personaje paradigmático de Succession, porque muestra como el único mérito que tienes que tener es ser capaz de hacer lo que sea con tal de mantener el trabajo, peloteando a todo el que se pone a tiro y actuando de brazo ejecutor de los planes más tremendos sin dudarlo un momento. Durante muchos momentos Tom en una pasada super compleja, y sientes el dolor que siente al ver que su mujer le ignora (siempre lo hizo) y le trata como algo de usar y tirar. Pero como el resto de personajes, justo a continuación ves la forma en que trata a su supuesto «amigo» Greg y te das cuenta que es un trozo de mierda como los demás. Pero tampoco Greg sale bien parado en absoluto, siempre maniobrando y actuando de forma despreciable buscando su interés.

Dentro de una serie brillante en todo, hay que quitarse el sombrero ante los guionistas de la serie con su creador Jesse Armstrong a la cabeza. La brillantez del conjunto empieza con la historia de negocios pero adquiere una dimensión sideral gracias a unos brillantes diálogos y unos personajes complejos que me volaron la cabeza en cada episodio por un detalle u otro. Succession es la prueba viviente que los buenos escritores deberían tener siempre la opción de desarrollar sus mejores ideas con libertad creativa. Porque me centro en la familia Roy, pero los empleados de Waystar son una pasada también y añaden unos matices geniales mientras ves que todo el mundo se preocupa de lo suyo y cómo salir ganando a costa de lo que sea.

En cierto sentido, nos gusta ver sufrir a los ricos y los famosos. Dado que nunca tendremos su dinero, al menos nos consolamos pensamos que estos trozos de mie&%$ son infelices porque su padre nunca les quiso. Pero al mismo tiempo, te das cuenta que ningún niño debería sufrir nunca un trauma de este tipo, lo que es de nuevo un elemento brillante. Tengo que quitarme el sombrero también por el sobresaliente diseño de producción, que consigue meternos de lleno en este mundo de lujo y altas finanzas. Y también destacar la música de Nicholas Britell, que planteó una sensación operística que amplificaba el drama que viven los miembros de la familia Roy.

Siento que da igual lo que diga, nada le hará justicia a la brillantez como Succession ha echado el telón en esta cuarta y última temporada. Sin duda, una de las mejores series de la televisión. Volviendo al principio, he aprovechado el mes de suscripción para ver varias cosas, pero sólo por Succession ya está más que amortizado este gasto. Cuando veo una serie con esta calidad, no me extraña que el cine en salas comerciales sufra ante la pérdida de espectadores, porque difícilmente nada de lo que se estrena en cine va a ser igual de bueno que Succession.

Comparto el trailer de esta temporada:

Succession ha triunfado siendo fiel a si misma, con unos personajes que son ya historia de la televisión. Menuda seriaza. Y qué final.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Winning time temporada 2 (HBO Max)

Tenía ganas de ver la segunda temporada de Winning time. La dinastía de los Lakers en HBO Max. Y aunque he disfrutado mucho de estos episodios, la experiencia ha quedado lastrada por la decisión de la cadena de cancelarla y sobre todo, de reducir la extensión de la temporada.

PUNTUACIÓN: 8/10

Crónica de las vidas personales y profesionales de los jugadores de Los Ángeles Lakers en los años ochenta, una de las dinastías más veneradas del deporte y un equipo que definió una era dentro y fuera de la pista. Tras ganar el primer anillo de campeones de la NBA, en esta segunda temporada los jugadores tendrán que buscar mantener el hambre de títulos frente al empuje de los poderosos Boston Celtics capitaneados por el mítico Larry Bird.

Winning Time: The Rise of the Lakers Dynasty es una serie creada por Max Borenstein y Jim Hecht para HBO, basada en el libro Showtime: Magic, Kareem, Riley y la dinastía de los Lakers de Los Ángeles en la década de 1980, de Jeff Pearlman. La serie cuenta con Adam McKay como productor ejecutivo y con Borenstein de showrunner para esta segunda temporada que ha contado con tan sólo 7 episodios. Borenstein escribe todos los guiones junto a Rodney Barnes, Jim Hecht y Rebecca Bertuch. Los directores son Salli Richardson-Whitfield (3 episodios), Tanya Hamilton (2), Todd Banhazl y Trey Edward Shults.

La serie está protagonizada por John C. Reilly como Jerry Buss, el dueño de los Lakers que compró el equipo en el verano de 1979. Quincy Isaiah es Magic Johnson, Jason Clarke es Jerry West, Adrien Brody interpreta a Pat Riley, Gaby Hoffmann es Claire Rothman, Tracy Letts es Jack McKinney, Hadley Robinson es Jeanie Buss, hija de Jerry Buss que le ayuda en el club, DeVaughn Nixon es Norm Nixon, Solomon Hughes es Kareem Abdul-Jabbar y Delante Desouza interpreta a Michael Cooper.

La primera temporada de Winning time me pareció un milagro. Soy de una quinta que tras los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1982 empecé a seguir la NBA, cuando se podía. Poder conocer el origen de los Lakers del Showtime de Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar me pareció una maravilla, y disfruté muchísimo la primera temporada. La primera temporada de Winning Time narró en sus 10 episodios la tormentosa temporada 1979-80 en que Magic Johnson llegó a los Lakers como rookie y consiguieron ganar el título, dando comienzo a lo que luego se llamó el Showtime.

En esta segunda temporada tenemos más de lo mismo, aunque la decisión de HBO de cancelar la serie tras una temporada reducida de 7 episodios en lugar de los 10 habituales ha provocado que la trama se acelere más de lo deseable. Por este motivo, veremos de forma reducida los hechos principales de ¡4 temporadas! entre 1980 y 1984, en las que los Lakers de Magic y Kareem ganaron un segundo anillo en 1982 pero perdieron las finales de 1983 frente a los Filadelfia 76ers y de 1984 contra los Celtics de Larry Bird. Demasiadas cosas interesantes para tan sólo 7 episodios.

El caso es que todo lo que nos cuentan me flipa, empezando por la disputa de Magic contra el entrenador Paul Westhead que terminó en el despido del entrenador en la temporada 1981/82, que llevó a Pat Riley al cargo de entrenador. Otro elemento que me gusta mucho es la forma en que nos muestran la historia de Larry Bird, interpretado de forma antológica por Sean Patrick Small, y cómo llegó a los Celtics, lo que sirve para contrastar las filosofías de los dos clubs. Los elementos principales creo que están muy bien llevados y consiguen que la serie sea una delicia para todos los amantes del baloncesto de la NBA. Sin embargo, esto va en detrimento del propio baloncesto, que queda reducido a la mínima expresión en esta temporada.

John C. Reilly como Jerry Buss me parece una pasada, al igual que otras interpretaciones como las de Adrien Brody como Pat Riley y Jason Clarke como Jerry West. El carisma que transmite Reilly es contagioso, pero a la vez ahora que vi la temporada me quedé con la sensación que me hubiera gustado tener menos de Jerry y su familia y más de baloncesto. De hecho, hay una parte importante de la temporada que gira en torno al noviazgo de Jerry con Honey Kaplan, una antigua novia con la que acabó casándose, cuya relación acabó en desastre al descubrirse que Jerry no se había divorciado legalmente de su primera esposa, por lo que la boda no tenía validez. La forma en que la serie termina sin saber la forma en que se resolvió el divorcio es otro de los elementos que resaltan los problemas narrativos que han tenido esta temporada.

Hay una realidad evidente y es que la HBO Max la cagó cuando decidió cancelar la serie tras dos temporadas. Es cierto que Winning time recibió muchas críticas por ejemplo de Magic o Kareem como que no han representado la realidad de los hechos. Pero diría que la primera temporada tuvo buena audiencia. Puestos a producir una segunda temporada, resulta incomprensible que la HBO redujera la duración de 10 a 7 episodios, lo que de facto reducía las opciones de contar algo con la mínima profundidad.

Dicho esto, la responsabilidad de terminar la serie dejando a los Lakers en su momento más bajo tras su derrota contra los Celtics en la final de la NBA de 1984 es responsabilidad totalmente de los productores y showrunners. Podían haber optado por ejemplo por contar sólo dos temporadas y dejarnos con la consecución de su segundo anillo, pero fueron a saco dirigiendo la serie al enfrentamiento entre los Lakers y los Celtics. Que tengo claro que es lo más jugoso. Imagino que en una temporada normal de 10 episodios ver esta derrota en el séptimo episodio hubiera llevado a su revancha el año siguiente, lo que hubiera significado un final de temporada perfecto con la victoria de los Lakers de 1985. Pero al ser sólo 7, la sensación es que no quisieron cambiar el guion y directamente optaron por dejar colgada la serie en este momento dramático para los Lakers. Casi parece que lo han hecho a propósito esperando que una ola de indignación inundara las redes sociales y provocaran que HBO reconsiderara la decisión de cancelar la serie. Cosa que por supuesto no se ha producido.

El epílogo final en el que cuentan utilizando imágenes reales de archivo que al final los Lakers si se convirtieron en dinastía ganando 5 anillos por 3 los Celtics (más todo lo que vino después) no consigue quitar el mal sabor de boca que ha producido el coitus-interruptus provocado por el final del séptimo episodio. Y es una pena, porque como digo Winning time me ha flipado de principio a fin y hubiera firmado encantado una sucripción a HBO Max todos los años para ver una nueva temporada. Parece claro que al final esta serie y en general el género deportivo es más nicho de lo que los productores pensaron en un principio. Una pena.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Winning time me parece un serión, pero a la vez me han matado con la forma en que han planteado esta segunda temporada dejándonos con este final amargo, a pesar del epílogo de última hora.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Lo que hacemos en las sombras temporada 5 (HBO Max)

Me he reído mucho con la quinta temporada de Lo que hacemos en las sombras disponible en HBO Max, algo que es una mejora importante ante el agotamiento de la fórmula que detecté durante el visionado de la temporada anterior.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Falso documental que nos muestra la vida de unos vampiros que viven en Staten Island. En esta nueva temporada, Nandor siente que Guillermo se aleja a medida que parece pasar mucho más tiempo con Laszlo, cuyas habilidades como caballero científico se ponen a prueba mientras intenta resolver el misterio de los extraños y muy secretos cambios que está experimentando Guillermo. Mientras, Nadja sufre los efectos de un maleficio sobrenatural no diagnosticado previamente, se reencuentra con su familia -o, al menos, con una familia- del Viejo Continente. Colin sigue el camino de tantos vampiros energéticos que le precedieron presentándose a las elecciones y La Guía intenta averiguar dónde encaja ella como relativa recién llegada a este grupo tan unido.

La serie creada por Jemaine Clement ha contado con 10 episodios de 25 minutos cada uno. Paul Simms repite como showrunner de esta temporada y aparentemente se encargará de la sexta temporada que ya ha sido confirmada. Estos episodios han sido dirigidos por Yana Gorskaya (5 episodios), Kyle Newacheck (3) y Tig Fong (2). En los guiones, Simms escribe dos episodios, con el resto de escritores de su sala de escritores encargándose casi a razón de un escritor por episodio: Marika Sawyer, Jake Bender & Zach Dunn, Max Brockman & Shana Gohd, Sarah Naftalis, Sam Johnson & Chris Marcil, Jeremy Levick & Rajat Suresh, Sarah Naftalis & Lauren Wells y William Meny.

En el reparto encontramos a los habituales Kayvan Novak como Nandor el Implacable, Matt Berry como Leslie «Laszlo» Cravensworth, Natasia Demetriou como Nadja de Antipaxos, Harvey Guillén como Guillermo de la Cruz y Mark Proksch como Colin Robinson. En esta 4ª temporada, también encontramos a Kristen Schaal como La Guía – Una enviada del Consejo Vampírico a la que le gusta flotar y a veces hablar con voz demoníaca que en esta temporada intentará que el grupo de vampiros la acepte como una más del grupo.

Comentaba al principio que no me gustó demasiado la cuarta temporada de Lo que hacemos en las sombras, en la que se empezaron a notar síntomas de agotamiento de la fórmula de este falso documental de humor. Sin embargo, esta quinta temporada ha conseguido que me riera bien a gusto en prácticamente todos los episodios. La trama de la discoteca de Nadja de la temporada anterior fue completamente fallida, pero en esta me alegra que vuelvan a origen del éxito con un montón de situaciones en las que todos los personajes comparten escena, algo que no sucedió tanto como debería el año pasado. Por ejemplo, en el quinto episodio «Local News» en el que Nandor cree por error que ha reconocido a una reportera de noticias que emitía en directo que es un vampiro, lo que lleva a una locura colectiva loquísima y buenísima.

Como ha sucedido en el pasado, cuando se lo permiten Colin Robinson es el MVP de la serie. Sobre todo en el episodio en que vuelva a reunirse con Evie Russell (Vanessa Bayer) una vampira emocional que se alimenta de la lástima y la tristeza que generan sus extravagantes historias de sufrimiento y desgracia. El episodio de la campaña electoral puede ser el más divertido de la temporada junto a Local News. Y junto a Colin, una broma recurrente que funciona de maravilla en todo momento es el intento de agrada de La Guía y como los otros vampiros la ignoran y la tratan como si fuera un mueble, reforzando que pueden ser los protagonistas, pero son seres despreciables, egoístas y mezquinos. El mejor caldo de cultivo para la comedia.

Y por supuesto, tenemos a un Guillermo en el centro de la trama principal de la temporada, que se ha convertido en vampiro a espaldas de su amo Nandor, lo que es la mayor humillación que puede sufrir un vampiro. La conversión de Guillermo y su intento posterior de ocultarlo nos ha regalado algunos momentos divertidísimos y han conseguido que me lo pasara de maravilla. Esta trama resalta el patetismo de Nandor, que se cree el no va más y no sabría ni atarse unos cordones sin la ayuda de Guillermo, con un humor a su costa que también me ha funcionado casi siempre.

Esta quinta temporada me ha funcionado en casi todos los episodios. Excepto un episodio, el sexto o el séptimo, que me hizo menos gracias, en todos los episodios hay al menos un par de puntazos buenísimos que me hicieron morirme de risa. Si a esto le sumamos que la duración de entre 22 a 25 minutos me parece perfecta para darnos una pequeña dosis de vampiros patéticos, el éxito vuelve a sonreir a Lo que hacemos en las sombras. Me alegra que la serie haya sido confirmada para la sexta temporada, porque me ha hecho pasar unos ratos geniales.

Comparto el trailer de esta temporada:

Lo que hacemos en las sombras ha recuperado la locura extravagante y el humor super exagerado. Y me encanta. A ver qué se les ocurrirá para la próxima temporada, que ya veremos si es o no la última.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Warrior temporada 3 (HBO Max)

Tenía unas ganas locas de ver la tercera temporada de Warrior en HBO Max, y el visionado de esta historia de artes marciales en el San Francisco de finales del siglo XIX no ha decepcionado.

PUNTUACIÓN: 8/10

Ambientada durante las Guerras Tong en el San Francisco de finales de 1870, la serie sigue a Ah Sahm, un prodigio de las artes marciales que emigra de China en busca de su hermana, sólo para ser vendido a uno de los tongs más poderosos de Chinatown. Tras los disturbios raciales que sacudieron Chinatown en la segunda temporada, Mai Ling utiliza sus contactos en el gobierno para consolidar su poder, mientras Ah Sahm y los Hop Wei deben encontrar nuevas formas de sobrevivir.

Jonathan Trooper, creador de la mítica Banshee es el creador y showrunner de esta serie inspirada en un concepto creado por Bruce Lee. Justin Lin, director de películas como Fast & Furious y Star Trek – Más allá, y Shannon Lee, hija del gran Bruce Lee, son productores ejecutivos de esta serie. Esta tercera temporada emitida recientemente ha contado con 10 episodios dirigidos por Dustin Nguyen (2 episodios), Dinh Thai (2), Dennie Gordon (2), Loni Peristere (2), Brett Chan y Nima Nourizadeh. Trooper escribe los guiones del primer y el último episodio de esta temporada, teniendo como guionistas del resto de episodios a Brad Kane, Evan Endicott & Josh Stoddard, Francisca X. Hu, Lillian Yu, Glenise Mullins, Danielle DiPaolo y al actor Hoon Lee, que escribe el octavo episodio.

Andrew Koji es Ah Sahm, el gran protagonista de la serie. Mitad chino mitad americano, es un experto en artes marciales y viaja a San Francisco para encontrar a su hermana desaparecida y termina formando parte de los Hop Wei. Dianne Doan es Mai Ling, la hermana de Ah Sahm que se ha convertido en líder de los Long Zii enemigos de los Hop Wei, hasta el punto de intentar matar a su hermano en la primera temporada. Olivia Cheng es Ah Toy, una Madame bisexual a cargo del burdel de Hop Wei. Jason Tobin es Young Jun, hijo del padre Jun, jefe de los Hop Wei y el mejor amigo de Ah Sahm.

Kieran Bew es el oficial de policía Bill O’Hara, un irlandés ascendido para liderar el escuadrón de Chinatown. Como “buen” irlandés, es racista con los chinos y sus problemas con el alcohol y el juego le han puesto en manos del tong. Dean Jagger es Dylan Leary, un veterano de la Guerra Civil estadounidense, líder sindical y señor del crimen de la mafia irlandesa. Odia a los chinos, a quienes culpa de quitarle los trabajos destinados a los irlandeses, y utilizará cualquier medio para asegurarse de que se cumplan sus objetivos. Tom Weston-Jones es Richard Lee, un nuevo oficial de policía de Savannah, Georgia. A pesar de ser del sur, Lee cree que todas las razas deben recibir el mismo trato. Langley Kirkwood es Walter Franklin Buckley, candidato a alcalde de San Francisco y un político corrupto hasta la médula. El antagonista de esta tercera temporada será Adam Rayner como Douglas Strickland, barón del ferrocarril que recibe un contrato del gobierno estadounidense para construirlo a costa de lo que sea.

Hoon Lee es Wang Chao, un traficante de armas del Mercado Negro que trabaja con Hop Wei y Long Zii, junto con la Policía de San Francisco. Gracias a sus conexiones, es libre de viajar a todo el territorio de Tongs e incluso sirve como intermediario entre ellos. Joe Taslim interpreta a Li Yong, un experto artista marcial de los Long Zii. Es el principal rival de Ah Sahm y el amante de Mai Ling. Mark Dacascos es Kong Pak, antiguo líder de los Jiang Yao que se han rendido ante los Long Zii, y viejo amigo de Li Yong. Por último, Chelsea Muirhead interpreta a Yan Mi, hija del propietario de una imprenta, que intenta saldar la deuda de su padre con los Hop Wei ayudando a Ah Sahm.

Hacía casi tres años desde que vi la segunda temporada de Warrior. En ese tiempo Cinemax anunció que no produciría nuevos contenidos, con lo que la cancelación era inevitable. SIn embargo, Warner Bros tomó nota del interés del público y decidió producir esta tercera temporada recién estrenada. Debido a la huelga de guionistas y otros condicionantes, en el momento en que escribo estas líneas no se sabe si la serie se ha cancelado, cosa que sería una pena teniendo en cuenta el final abierto con el que ha finalizado. Esperemos que la huelga se solucione en pocas semanas y Warner a través de HBO Max retome la producción de nuevos contenidos originales entre los que se encuentre esta serie.

Entrando en materia, disfruto muchísimo con Warrior, como antes lo hice con Banshee. Jonathan Trooper ha creado la serie perfecta que combina la acción, sobre todo artes marciales pero no sólo, el entretenimiento adulto y un toque de crítica social por el racismo sobre el que se construyeron los Estados Unidos, personalizado en el trato de los protestantes a los ciudadanos chinos. Warrior nos trae unas escenas de acción alucinantes, con unas coreografías maravillosas que sacan el máximo partido a los protagonistas. Andrew Koji está increíble como siempre como un héroe atribulado que no sabe como ayudar a los chinos sin causar más problemas de los que ya hay. Verle coger los nunchakus en el climax del último episodio me vuela la cabeza, y sus coreografía son una maravilla.

Al lujo que es tener a Joe Taslim en la serie se une el fichaje de Mark Dacascos, que se convierte en un secundario de lujo con unas escenas geniales con Taslim. Pero no son sólo ellos, porque todos los personajes tienen su momento para lucirse, también los irlandeses Bill O’Hara y Dylan Leary en combates de boxeo, y Ah Toy con una pelea con espada super guapa. Si tengo que ponerle un pero a unos combates excelentes es que la serie asegura al menos un combate por episodio, pero sobre todo en la parte central de la temporada se me quedaron un poco cortos. Dicho esto, como digo los combates han sido muy muy variados a lo largo de la temporada, destacando por ejemplo la larga escena de acción de Ah Sahm, Young Jun y padre Jun contra unos esclavistas alemanes.

Aparte de las artes marciales, la temporada incorpora un elemento muy interesante al conseguir los Long Zii unas planchas para poder imprimir dinero falso, lo que puede afectar al equilibrio de poder en Chinatown. Toda esta parte me ha gustado, como la llegada del agente del Servicio Secreto del gobierno de los EE.UU. que busca detener a los falsificadores. Además, el paraíso para las mujeres chinas que supone el viñedo de Nellie se dará un terrible baño de realidad cuando el magnate del ferrocarril quiera hacerse con esas tierras para ganar aún más con la construcción del tren. También la ambigüedad de Chao siempre en medio de todos los tongs sin pertenecer a ningún grupo, a lo que hay que sumar el acoso policial, me parece de lo más interesante de la temporada.

Sin embargo, también tengo que reconocer que otras subtramas como la de las elecciones a alcalde de San Francisco o los problemas de Dylan Leary mientras descubre los entresijos de la política municipal en su nuevo cargo como concejal del ayuntamiento, me han resultado bastante más chorras. No diré que son minutos de la basura dado que una serie coral de este tipo exige minutos para todos los protagonistas, pero sin duda si han tenido mucho menos interés una vez terminé de ver la serie y puedo valorar el conjunto.

Sobre todo en la primera temporada de Warrior, Jonathan Trooper siguió la estela de Banshee, aunque bastante suavizada, y adornaba los episodios además de con artes marciales con escenas de cama con muchas chicas ligeras de ropa. En estos momentos post- #MeToo esto se ha suavizado hasta casi desaparecer en esta tercera temporada, siendo curiosamente reemplazadas por dos relaciones homosexuales, lo que significa que la serie claramente busca ampliar el target de la serie y que se la considere más inclusiva y variada, y menos sexista. Esto no es que me parezca mal, pero si me parece relevante el comentarlo.

Globalmente el nivel de entretenimiento que me ha dado Warrior ha sido máximo. Aparte de la propia acción el guion me gusta al amplificar el drama de personajes como Ah Sahm y Young Jun, y como a pesar de ser amigos y estar dispuestos a dar la vida por el otro, el destino les va a situar en situaciones opuestas y en rumbo de colisión.

Destacaría también el estupendo diseño de producción que convierte esta serie en una máquina del tiempo que nos traslada a finales del siglo XIX. No conozco el presupuesto de Warrior, pero la sensación es que han tenido todo lo que han necesitado para hacer que la serie luzca siempre increíble.

De momento no sabemos si Warrior está cancelada o renovada, pero como HBO Max la cancele me voy a llevar un chasco muy importante. Sobre todo si pensamos en que ha terminado con unos cliffhangers monumentales para todos los protagonistas, al dejar abiertas la mayoría de principales tramas de la serie. Espero que no nos vayan a dejar así, pero incluso si la cancelaran hay que aplaudir que se hayan hecho 3 temporadas de una serie de artes marciales histórica como es Warrior, que no deja de ser un género super de nicho dentro del entretenimiento mainstream.

Comparto el trailer de esta temporada:

Warrior es una serie alucinante, imprescindible para los fans de las artes marciales entre los que me incluyo. Por favoc HBO Max, dame una alegría y produce la cuarta temporada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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