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Crítica de Warrior temporada 3 (HBO Max)

Tenía unas ganas locas de ver la tercera temporada de Warrior en HBO Max, y el visionado de esta historia de artes marciales en el San Francisco de finales del siglo XIX no ha decepcionado.

PUNTUACIÓN: 8/10

Ambientada durante las Guerras Tong en el San Francisco de finales de 1870, la serie sigue a Ah Sahm, un prodigio de las artes marciales que emigra de China en busca de su hermana, sólo para ser vendido a uno de los tongs más poderosos de Chinatown. Tras los disturbios raciales que sacudieron Chinatown en la segunda temporada, Mai Ling utiliza sus contactos en el gobierno para consolidar su poder, mientras Ah Sahm y los Hop Wei deben encontrar nuevas formas de sobrevivir.

Jonathan Trooper, creador de la mítica Banshee es el creador y showrunner de esta serie inspirada en un concepto creado por Bruce Lee. Justin Lin, director de películas como Fast & Furious y Star Trek – Más allá, y Shannon Lee, hija del gran Bruce Lee, son productores ejecutivos de esta serie. Esta tercera temporada emitida recientemente ha contado con 10 episodios dirigidos por Dustin Nguyen (2 episodios), Dinh Thai (2), Dennie Gordon (2), Loni Peristere (2), Brett Chan y Nima Nourizadeh. Trooper escribe los guiones del primer y el último episodio de esta temporada, teniendo como guionistas del resto de episodios a Brad Kane, Evan Endicott & Josh Stoddard, Francisca X. Hu, Lillian Yu, Glenise Mullins, Danielle DiPaolo y al actor Hoon Lee, que escribe el octavo episodio.

Andrew Koji es Ah Sahm, el gran protagonista de la serie. Mitad chino mitad americano, es un experto en artes marciales y viaja a San Francisco para encontrar a su hermana desaparecida y termina formando parte de los Hop Wei. Dianne Doan es Mai Ling, la hermana de Ah Sahm que se ha convertido en líder de los Long Zii enemigos de los Hop Wei, hasta el punto de intentar matar a su hermano en la primera temporada. Olivia Cheng es Ah Toy, una Madame bisexual a cargo del burdel de Hop Wei. Jason Tobin es Young Jun, hijo del padre Jun, jefe de los Hop Wei y el mejor amigo de Ah Sahm.

Kieran Bew es el oficial de policía Bill O’Hara, un irlandés ascendido para liderar el escuadrón de Chinatown. Como “buen” irlandés, es racista con los chinos y sus problemas con el alcohol y el juego le han puesto en manos del tong. Dean Jagger es Dylan Leary, un veterano de la Guerra Civil estadounidense, líder sindical y señor del crimen de la mafia irlandesa. Odia a los chinos, a quienes culpa de quitarle los trabajos destinados a los irlandeses, y utilizará cualquier medio para asegurarse de que se cumplan sus objetivos. Tom Weston-Jones es Richard Lee, un nuevo oficial de policía de Savannah, Georgia. A pesar de ser del sur, Lee cree que todas las razas deben recibir el mismo trato. Langley Kirkwood es Walter Franklin Buckley, candidato a alcalde de San Francisco y un político corrupto hasta la médula. El antagonista de esta tercera temporada será Adam Rayner como Douglas Strickland, barón del ferrocarril que recibe un contrato del gobierno estadounidense para construirlo a costa de lo que sea.

Hoon Lee es Wang Chao, un traficante de armas del Mercado Negro que trabaja con Hop Wei y Long Zii, junto con la Policía de San Francisco. Gracias a sus conexiones, es libre de viajar a todo el territorio de Tongs e incluso sirve como intermediario entre ellos. Joe Taslim interpreta a Li Yong, un experto artista marcial de los Long Zii. Es el principal rival de Ah Sahm y el amante de Mai Ling. Mark Dacascos es Kong Pak, antiguo líder de los Jiang Yao que se han rendido ante los Long Zii, y viejo amigo de Li Yong. Por último, Chelsea Muirhead interpreta a Yan Mi, hija del propietario de una imprenta, que intenta saldar la deuda de su padre con los Hop Wei ayudando a Ah Sahm.

Hacía casi tres años desde que vi la segunda temporada de Warrior. En ese tiempo Cinemax anunció que no produciría nuevos contenidos, con lo que la cancelación era inevitable. SIn embargo, Warner Bros tomó nota del interés del público y decidió producir esta tercera temporada recién estrenada. Debido a la huelga de guionistas y otros condicionantes, en el momento en que escribo estas líneas no se sabe si la serie se ha cancelado, cosa que sería una pena teniendo en cuenta el final abierto con el que ha finalizado. Esperemos que la huelga se solucione en pocas semanas y Warner a través de HBO Max retome la producción de nuevos contenidos originales entre los que se encuentre esta serie.

Entrando en materia, disfruto muchísimo con Warrior, como antes lo hice con Banshee. Jonathan Trooper ha creado la serie perfecta que combina la acción, sobre todo artes marciales pero no sólo, el entretenimiento adulto y un toque de crítica social por el racismo sobre el que se construyeron los Estados Unidos, personalizado en el trato de los protestantes a los ciudadanos chinos. Warrior nos trae unas escenas de acción alucinantes, con unas coreografías maravillosas que sacan el máximo partido a los protagonistas. Andrew Koji está increíble como siempre como un héroe atribulado que no sabe como ayudar a los chinos sin causar más problemas de los que ya hay. Verle coger los nunchakus en el climax del último episodio me vuela la cabeza, y sus coreografía son una maravilla.

Al lujo que es tener a Joe Taslim en la serie se une el fichaje de Mark Dacascos, que se convierte en un secundario de lujo con unas escenas geniales con Taslim. Pero no son sólo ellos, porque todos los personajes tienen su momento para lucirse, también los irlandeses Bill O’Hara y Dylan Leary en combates de boxeo, y Ah Toy con una pelea con espada super guapa. Si tengo que ponerle un pero a unos combates excelentes es que la serie asegura al menos un combate por episodio, pero sobre todo en la parte central de la temporada se me quedaron un poco cortos. Dicho esto, como digo los combates han sido muy muy variados a lo largo de la temporada, destacando por ejemplo la larga escena de acción de Ah Sahm, Young Jun y padre Jun contra unos esclavistas alemanes.

Aparte de las artes marciales, la temporada incorpora un elemento muy interesante al conseguir los Long Zii unas planchas para poder imprimir dinero falso, lo que puede afectar al equilibrio de poder en Chinatown. Toda esta parte me ha gustado, como la llegada del agente del Servicio Secreto del gobierno de los EE.UU. que busca detener a los falsificadores. Además, el paraíso para las mujeres chinas que supone el viñedo de Nellie se dará un terrible baño de realidad cuando el magnate del ferrocarril quiera hacerse con esas tierras para ganar aún más con la construcción del tren. También la ambigüedad de Chao siempre en medio de todos los tongs sin pertenecer a ningún grupo, a lo que hay que sumar el acoso policial, me parece de lo más interesante de la temporada.

Sin embargo, también tengo que reconocer que otras subtramas como la de las elecciones a alcalde de San Francisco o los problemas de Dylan Leary mientras descubre los entresijos de la política municipal en su nuevo cargo como concejal del ayuntamiento, me han resultado bastante más chorras. No diré que son minutos de la basura dado que una serie coral de este tipo exige minutos para todos los protagonistas, pero sin duda si han tenido mucho menos interés una vez terminé de ver la serie y puedo valorar el conjunto.

Sobre todo en la primera temporada de Warrior, Jonathan Trooper siguió la estela de Banshee, aunque bastante suavizada, y adornaba los episodios además de con artes marciales con escenas de cama con muchas chicas ligeras de ropa. En estos momentos post- #MeToo esto se ha suavizado hasta casi desaparecer en esta tercera temporada, siendo curiosamente reemplazadas por dos relaciones homosexuales, lo que significa que la serie claramente busca ampliar el target de la serie y que se la considere más inclusiva y variada, y menos sexista. Esto no es que me parezca mal, pero si me parece relevante el comentarlo.

Globalmente el nivel de entretenimiento que me ha dado Warrior ha sido máximo. Aparte de la propia acción el guion me gusta al amplificar el drama de personajes como Ah Sahm y Young Jun, y como a pesar de ser amigos y estar dispuestos a dar la vida por el otro, el destino les va a situar en situaciones opuestas y en rumbo de colisión.

Destacaría también el estupendo diseño de producción que convierte esta serie en una máquina del tiempo que nos traslada a finales del siglo XIX. No conozco el presupuesto de Warrior, pero la sensación es que han tenido todo lo que han necesitado para hacer que la serie luzca siempre increíble.

De momento no sabemos si Warrior está cancelada o renovada, pero como HBO Max la cancele me voy a llevar un chasco muy importante. Sobre todo si pensamos en que ha terminado con unos cliffhangers monumentales para todos los protagonistas, al dejar abiertas la mayoría de principales tramas de la serie. Espero que no nos vayan a dejar así, pero incluso si la cancelaran hay que aplaudir que se hayan hecho 3 temporadas de una serie de artes marciales histórica como es Warrior, que no deja de ser un género super de nicho dentro del entretenimiento mainstream.

Comparto el trailer de esta temporada:

Warrior es una serie alucinante, imprescindible para los fans de las artes marciales entre los que me incluyo. Por favoc HBO Max, dame una alegría y produce la cuarta temporada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de The Last of us temporada 1 (HBO Max)

The last of us era una de las series más esperada del año para todos los amantes del mítico videojuego. Y una vez vista la primera temporada de esta serie estrenada en HBO Max, creo que a pesar de alguna cosa que luego comentaré, los creadores Craig Mazin y Neil Druckmann han dado en la diana.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Serie de TV (2023-). 1 temporada. 9 episodios. Veinte años después de la destrucción de la civilización moderna a causa de un hongo -el cordyceps- que se adueña del cuerpo de los humanos, uno de los supervivientes, Joel, recibe el encargo de sacar a la joven Ellie de una opresiva zona de cuarentena. Juntos cruzan Estados Unidos ayudándose mutuamente para intentar sobrevivir…

The Last of Us es una serie de televisión postapocalíptica basada en el videojuego de 2013 del mismo nombre desarrollado por Naughty Dog. La serie ha sido creada por Craig Mazin (Chernobyl) y Neil Druckmann, creador del videojuego. La primera temporada consta de nueve episodios escritos por Craig Mazin y Neil Druckmann. Mazin y Druckmann dirigen además un episodio cada uno, siendo el resto de directores Jeremy Webb (2 episodios), Ali Abbasi (2), Peter Hoar, Jasmila Žbanić y Liza Johnson. El compositor original del juego Gustavo Santaolalla compuso además la música de esta serie, rodada en localizaciones en Alberta (Canadá).

La serie sigue a Joel (Pedro Pascal), un contrabandista encargado de escoltar a la adolescente Ellie (Bella Ramsey) a través de un Estados Unidos postapocalíptico. También cuenta con Tommy (Gabriel Luna), el hermano menor de Joel y exsoldado, y Tess (Anna Torv), una superviviente endurecida y socia contrabandista de Joel. Merle Dandridge como Marlene, la jefa de las Luciérnagas, un movimiento de resistencia que espera liberarse de los militares, completaría el reparto en sus papeles principales.

Voy a empezar con el disclaimer, dado que mi valoración de The last of us está condionada por dos elementos clave. El primero es que nunca jugué al videojuego, por lo que no tenía una conexión emocional previa con esta historia o sus protagonistas. El segundo tema importante es que soy super fan de los comics de The Walking dead de Robert Kirkman y Charlie Adlard, y por culpa de mi hijo nos hemos visto las múltiples temporadas de su exitosa adaptación televisiva. A lo que habría que sumar mi afición a las películas de zombies desde El amanecer de los muertos de Zack Snyder, más todo lo que vino antes y después.

Dentro de lo positivo, The last of us es una serie con una pareja protagonista de autentico lujo. Pedro Pascal y Bella Ramsey están espectaculares en papeles complejos dado que se construyen desde el minimalismo y la ausencia de emociones, al haber crecido en un mundo duro y sin compasión que puede matarte en cualquier momento. La serie dependía de ellos dos para triunfar o fallar, y están espectaculares. Ellie es un gran personaje, con el giro de ser la única persona inmune a la infección que puede ayudar a crear una vacuna que salve a la humanidad. Pero es la complejidad de Joel lo que eleva la serie a otro nivel que hará que la serie se recuerde durante muchos años. La forma en que hará lo que sea para no perder a su hija adoptiva, cuando 20 años atrás no pudo salvar a su hija biológica, me parece super emocionante y terrible a la vez. Menudo personajazo Joel, el final de temporada me ha volado la cabeza, sin duda el mejor episodio de toda la serie.

The last of us cuenta además con unos valores de producción de primer nivel. La creación de este mundo desolado tras 20 años de infección cordyceps es increíble, mundo que conoceremos a medida que Joel y Ellie viajen desde Boston hacia el centro de los Estados Unidos buscando un centro médico que pueda estudiar a Ellie para conseguir una vacuna. Un viaje que durará meses y que hará que veamos diferentes estaciones del año además de diferentes territorios.

El gran problema de muchas series de zombies suele ser unos presupuestos muy limitados que no permiten momentos de lucimiento, cosa que no sucede con The last of us, dado que HBO Max ha tirado la casa por la ventana. Visualmente la serie tiene unos valores a nivel cinematográficos bestiales. En todos los episodios encontramos un plano, una escena de las que te vuelan la cabeza, o simplemente momentos super emocionantes contados de forma perfecta.

Hasta el visionado del último episodio, tengo que decir que los momentos que más me gustaron eran las historias laterales como la vista en el tercer episodio en el que vimos a una pareja homosexual compartir su vida durante los 20 años de infección consiguiendo ser felices en medio del apocalypsis. Este episodio me pareció super emocionante, y hay muchos momentos así a lo largo de la serie, porque la serie se plantea para mostrar como la gente intenta sobrevivir al apocalipsis más que enseñar el apocalipsis en si.

En positivo tengo que decir de The last of us que todo lo que cuentan está muy bien contado, y cuando ves el último episodio comprendes el sentido de todo y lo bien escrito y planteado que estaba todo, dirigiéndonos hacia un momento super potente que era el único posible para Joel. Sin embargo, al final estamos ante otra historia de zombies en la que todo tiene una sensación de peligrosa familiaridad, de estar ante historias que de alguna forma ya conoces. Precisamente las historias secundarias rompen en parte con esto, pero el viaje de Joel y Ellie se hace un pelín largo por la falta de inconvenientes reseñables que tienen a lo largo de un mundo que se supone desolado y cubierto de amenazas.

En el octavo episodio conocemos a David, que se supone es uno de los grandes villanos de uno de los juegos, y este episodio acaba resultando un bluff precisamente por la falta de amenaza de todo y por poner como villano a alguien que intenta mantener a su congregación con vida de las únicas formas que tiene a su disposición, que es justo lo mismo que hace Joel para defender a Ellie. Pensando en los grandes villanos de The Walking Dead, The last of us en ese sentido no ha estado a la altura, como tampoco lo ha estado a la hora de mostrar a los Cordyceps, completamente ausentes a partir del tercer episodio, que supone otro elemento que me produce cierta perplejidad.

Por suerte, el último episodio indica que Craig Mazin y Neil Druckmann habían dejado lo mejor para el final, lo cual es otro ejemplo de buena escritura. Hay un elemento super chulo de este final de temporada y es como comprendemos que el seguir a un personaje y que sea el protagonista no le convierte en buena persona. Aparte que el término carece de sentido en este mundo dominado por el matar o morir. Cuando alguien ha estado perdiendo toda su vida, que en el momento clave ponga sus deseos egoístas y su única oportunidad de ser feliz por encima de todo lo demás no es que sea lo normal, sino la única opción posible. Otro ejemplo de gran escritura que hemos disfrutado gracias a esta serie.

Me sabe mal que no me haya flipado The last of us, dentro que si me ha gustado. En todo caso, si me deja con ganas de ver la segunda temporada, porque la sensación es que Ellie no acaba de creerse la versión oficial que la han contado, lo cual puede ser una fuente de problemas en el horizonte.

Comparto el trailer de esta serie:

The last of us es una buena serie que mejora en la valoración al ofrecer lo mejor justo en el último episodio. Veré sin duda la segunda temporada.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de La ciudad es nuestra (HBO Max)

Ver una serie de David Simon es siempre una obligación. Y me ha flipado y acongojado conocer que la historia de La ciudad es nuestra (We own the city, en HBO Max) está basada en hechos reales que realmente sucedieron en la ciudad de Baltimore.

PUNTUACIÓN: 8/10

6 episodios. Baltimore, 2015. La muerte en circunstancias sospechosas de Freddie Gray, un joven negro bajo custodia policial, ha provocado una ola de disturbios. La ciudad alcanza un nuevo récord de asesinatos. Bajo presión por la oficina del alcalde y por una investigación federal sobre la muerte de Gray, la policía de Baltimore recurre al Sargento Wayne Jenkins y a su unidad de élite de agentes de paisano, para librar las calles de armas y drogas. Sin embargo, una conspiración criminal sin precedentes se desarrolla en el departamento de policía, mientras Jenkins decide explotar la crisis.

Creada por David Simon y George Pelecanos, La ciudad es nuestra ha contado con Reinaldo Marcus Green como director de todos los episodios. A partir del libro del mismo título del periodista del periódico Baltimore Sun Justin Fenton, Simon y Pelecanos escriben los guiones de los seis episodios con Ed Burns, William F. Zorzi y D. Watkins. La serie cuenta con fotografía de Yaron Orbach y música de Kris Bowers.

Como es habitual en las series de Simon y Pelecanos, nos encontramos ante un reparto coral en el que destaca Jon Bernthal como el sargento Wayne Jenkins, figura central del Grupo de Trabajo de Rastreo de Armas (GTTF) del Departamento de Policía de Baltimore. Treat Williams, Josh Charles, Jamie Hector, Domenick Lombardozzi, Don Harvey, Delaney Williams, Rob Brown, Tray Chaney, Wunmi Mosaku, Darrell Britt-Gibson, Dagmara Dominczyk y David Corenswet, entre otros, completan el reparto de la serie.

Más allá del elemento televisivo, lo más aterrador de La ciudad es nuestra es pensar que los hechos reflejados en esta serie sucedieron realmente en la ciudad de Baltimore durante un montón de años. Esta crónica de una corrupción policial que ha contaminado a toda una ciudad me parece increíble. Simon y Pelecanos aprovechan esta historia real para criticar no sólo a un cuerpo policial super corporativista que primero de todo protegen a los suyos sin importar lo clamorosas que sean las evidencias contra los agentes, sino a todo el entramado político-económico que bajo la excusa de la «guerra contra la droga» se ha cargado una convivencia ya de por si complicada por la existencia de crimen y pobreza extremas. Como comenta la series, antes la policía podían hablar con la gente, y la gente les contaba cosas de la calle, tras años de brutalidad policial, nadie quiere hablar con agentes que detuvieron sin motivos a algún familiar o amigo, hasta el punto que es complicado formar un jurado que confía en la limpieza de la policía. Tremendo.

La serie plantea una narración fragmentada cronológicamente que hace que en algunos momentos sea difícil seguir en qué momento está sucediendo cada cosa. Supongo que al adaptar un libro que a su vez hace una narración de hechos «probados» de brutalidad policial o de actos criminales cometidos por policías normalmente contra población normal, no hay sitio para el análisis psicológico de las personas (policías) que cometen esos delitos. Sin embargo, esto hace que la narración al final quede un tanto deslavazada, porque no llegamos a ver una evolución en estos policías, aparentemente en un momento no estaban sucios y al siguiente ya habían formado un entramado criminal con los miembros de su unidad.

El proceso mental que lleva a unas personas a creer que quedarse con dinero ajeno está mal, a empezar a quedarse parte de cantidades incautadas en un registro anti drogas y terminar robando el dinero que un transeúnte lleva en el bolsillo cuando le detienen porque sí es acojonante. Esto provoca que el título sea muy representativo, porque esos policías realmente pensaban que podían hacer lo que quisieran sin consecuencias, y al final fue esa confianza lo que afortunadamente les condenó.

Dentro de todo, la duración de 6 episodios la encuentro perfecta para transmitir de la mejor manera posible el mensaje que quieren transmitir. Un mensaje un tanto desalentador, ya que el final de la serie nos muestra que tanto la recién nombrada alcaldesa como el nuevo jefe de policía tuvieron que dimitir al descubrirse delitos de corrupción de ambos. Si esas personas son las que tienen que mejorar la situación de la ciudad, parece que van apañados.

El casting coral de la serie me parece que está muy acertado, dentro que tienen un trabajo más funcional que emocional. La figura de los abogados de derechos civiles es fundamental para la historia, porque son los que ponen el contexto social a todo este drama y resaltan el mensaje que no es sólo un problema policial, sino que también está provocado por unos políticos inútiles a los que sólo les interesa maquillar la realidad para mostrar lo que a ellos más les interesa en cada momento. Y en muchos momentos, el mensaje era que estaban bajando los delitos violentos, aunque para ello se pisotearan los derechos civiles de cientos de personas a los que se detenía sin causa y les obligaban a pasar varios días entre rejas para luego quitarles los cargos inventados que justificaron la detención en primer lugar. Buff, como digo, es todo tremendo.

Comparto el trailer de esta serie:

La ciudad es nuestra es una serie estupenda que nos pone ante lo peor de la corrupción policial que acosa a los Estados Unidos. Visionado obligado.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Juego de Tronos: La Casa del Dragón temporada 1 (HBO Max)

Termina la primera temporada de Juego de Tronos: La Casa del Dragón, y no sabéis la alegría que me da poder decir lo mucho que me ha gustado la serie, de largo la más satisfactoria de todas las series de grandes franquicias contra las que competía en las últimas semanas.

PUNTUACIÓN: 8/10

Historia ambientada 172 años «antes de Daenerys Targaryen», y en el noveno año del reinado de Viserys Targaryen (Paddy Considine), un rey cuya línea de sucesión está en peligro. Su esposa Aemma (Sian Brooke) está embarazada, aunque no hay garantía de que dé a luz a un heredero varón. Si no lo hace, entonces el Trono de Hierro recaerá bien sobre el hermano de Viserys, Daemon, un gobernante impulsivo y potencialmente tiránico (Matt Smith); o bien, rompiendo con la tradición, en la hija adolescente de Viserys, Rhaenyra (Milly Alcock), cuyo reclamo del trono está destinado a tener una fuerte oposición. (FILMAFFINITY)

En medio del bloqueo creativo que le impide terminar Canción de Hielo y Fuego, George R.R. Martin si pudo publicar en 2018 Fuego y Sangre, novela planteada para contar el origen de la Casa Targaryen antes de los sucesos de sus novelas previas. Martin ha manifestado que esta es la primera de dos novelas destinadas a contar los sucesos en este momento temporal. Tras el final de Juego de Tronos, HBO se moría por producir más material ambientado en el mundo de Poniente, y adaptar esta novela era sin duda la mejor opción posible. Para ello, Martin ha estado super implicado en la creación de esta serie, que ha sido creada por él y por el guionista Ryan Condal. Condal y el director Miguel Sapochnik, director de alguno de los mejores episodios de Juego de Tronos, actúan como showrunners de esta primera temporada que contará con 10 episodios, con Sapochnik dirigiendo el episodio piloto y otros dos episodias de la temporada. Otros directores han sido Greg Yaitanes (3 episodios), Clare Kilner (3) y Geeta Vasant Patel.

Waner / HBO Max ha tirado la casa por la ventana para esta serie. Se estima que cada episodio ha costado 20 millones, frente a los 6 que costó la primera temporada de Juego de Tronos a los entre 15 y 20 de la octava y última temporada. Para La Casa del Dragón, los productores han optado con buen criterio a contratar de nuevo a Ramin Djawadi para que cree la música de la serie, que se ha grabado en localizaciones de Inglaterra, Portugal y España. House of the Dragon es además la primera producción que se rodó en el nuevo escenario de producción virtual de Warner Bros. Leavesden Studios, similar el Dome de Disney, aunque informó que desmontó el escenario difgital para dar paso a otras producciones standard en esos estudios.

En la Casa Targaryen, encontramos a Paddy Considine como el rey Viserys I Targaryen, rey de los Siete Reinos. Milly Alcock interpreta a la joven Rhaenyra Targaryen, hija de Viserys, mientras que Emma D´Arcy es la Rhaenyra adulta. Matt Smith es el príncipe Daemon Targaryen, hermano menor de Viserys I. En la Casa Hightower tenemos a Rhys Ifans como Sir Otto Hightower, Mano del Rey. Emily Carey interpreta a la joven Alicent Hightower, hija de Sir Otto y amiga de la infancia de Rhaenyra, mientras que Olivia Cooke interpreta a la Alicent adulta. En la Casa Velaryon tenemos a Steve Toussaint como lord Corlys Velaryon, señor de las Mareas y esposo de la princesa Rhaenys Targaryen (Eve Best), prima del rey Viserys I y cuya aspiración de ser ella la reina de los Siete Reinos fue cortada por unos nobles que eligieron a Viserys al no aceptar a una mujer como reina.

Juego de Tronos: La Casa del Dragón ha sido un entretenimiento de primer nivel que nos ha mostrado a personajes complejos e interesantes en un mundo de Poniente que recuerda a lo ya conocido pero que ha conseguido adquirir entidad propia en esta primera temporada. La Casa del Dragón me ha gustado en su visionado semanal y me ha justificado la suscripción que he pagado a HBO durante estos últimos dos meses, así que en ese sentido HBO Max debe sentirse tremendamente satisfecha, además de por unos datos de audiencia que han sido realmente buenos y aseguran que la segunda temporada será un éxito cuando se estrene.

HBO Max ha tirado la casa por la ventana y se transmite que es una producción de primer nivel. Las localizaciones, vestuario, efectos especiales y escala del guion ofrece un entretenimiento de primer nivel que luce estupenda la mayor parte del tiempo. Es cierto que Los Anillos de Poder en Prime ha sido más espectacular (aunque el guion fuera desastroso), pero HBO ha acertado creando el tono que esta historia necesitaba. Por cierto, como pasó en su día con Juego de Tronos, han vuelto a haber quejas porque algunos episodios se veían demasiado oscuros, lo cual me parece un error incomprensible dado que no es la primera vez que sucede y se supone que justo HBO debería controlar la problemática del visionado de series en streaming, etc…

El gran desafío de la serie giraba en torno a presentar personajes que fueran igual de carismáticos que los de Juego de Tronos. Dentro que ahora nadie se acuerda, pero esos actores ahora super conocidos en su momentos estaban más verdes que una lechuga, justo como les pasa a estos. Y la verdad es que Viserys, Rhaenyra, Daemon y Alicent me parecen personajes super interesantes y complejos que consiguen mantener la serie casi por ellos mismos. En lo relativo al reparto, creo que todos están muy bien en sus papeles, aunque me chocó el cambio de actrices protagonistas a mitad de la temporada, cuando los actores varones sí que se mantuvieron en la serie. En este sentido, el único pero que le pondría al reparto son los hijos de Rhaenyra y sobre todo Alicent, que sufren unos cambios en pocos años que rompen la suspensión de credulidad. Este error de casting de los príncipes es quizá el único pero que le encuentro en lo relativo a los actores escogidos.

Y reconozco que se hace extraño ver una serie de Juego de Tronos prácticamente con una única familia protagonista, unida a los Hightower o los Velaryon, frente a la narrativa coral con múltiples frentes simultáneos de Juego de Tronos, pero una vez que entendí que esto estaba planteada de forma diferente a la serie madre, pude disfrutar mucho más de la serie.

Un pero que se puede sacar a La Casa del Dragón tiene que ver con el ritmo de la serie, en especial si se compara con lo que fue Juego de Tronos. Como veis, la comparación es continua, pero es inevitable cuando los productores han sido los primeros en hacer esta conexión empezando por el tema principal de Ramin Djawadi. Que La casa del Dragón no tenga su propio tema me parece un error de bulto muy importante, porque por un lado intentas dotar a la serie de su propia personalidad, pero por otro ellos mismos nos recordaban todas las semanas que son lo mismo, aunque en momentos temporales diferentes. Volviendo al ritmo, diría que todos los episodios de una hora de duración me dejaron con la sensación que se podía haber contado exactamente lo mismo con 10 / 15 minutos menos de duración. En varios momentos sobre todo en la primera mitad de la serie la sensación fue que lo que habían contado sería uno de los subargumentos de un episodio de Juego de tronos y se hubiera podido condensar sin problemas en 15/20 minutos. Entendiendo que son imprescindibles para entender lo que pasa a continuación, los 5 episodios con las princesas adolescentes se sienten a veces como un prólogo super ampliado a lo que veremos a continuación con las princesas convertidas en madres y esposas, que es lo realmente interesante.

Incluso aceptando que La Casa del Dragón es otra cosa y se merece poder contar su historia con el ritmo que ellos estimen oportuno, así lo he entendido yo, hay otro elemento que puede no cuadrarle a algún espectador. Y es que estando todos los episodios bien mientras la trama avanza a su ritmo pausado, en la mayoría de veces me dejaban la sensación que el siguiente episodio podía ser el realmente brillante de la serie. El que nos ofreciera el climax emocional o directamente, el inicio de la guerra y el gran espectáculo que se llevaba anticipando desde el principio. Sin embargo, cuando pasaba una semana y veía dicho episodio ¡me hacía sentir igual, lo mejor parecía que seguía estando por llegar!

Todos los espectadores vimos desde el primer episodio que la clave de esta temporada es que habrá paz mientras Viserys viva. Él mantiene el reino estable, pero en cuanto palme se abrirá el infierno en Poniente por la lucha por la corona. Ya fue sorpresa asistir al salto temporal de 10 años y comprobar que Viserys aún vivía, pero a medida que avanzan los episodios hay una creciente sensación de «ahora se muere y se va a liar parda». Al final del 7º episodio (un episodio super chulo, por cierto) tras la lucha de los niños y la tensión con las familias enfrentadas, todo indicaba que los padres iban a continuar el combate y ahora si se «liaba”. Pero llega el 8º episodio en el que vuelven a hacer un salto temporal (en este caso de 6 años) y todo ha seguido más o menos igual ya el Rey Viserys sigue vivo, aunque apenas. Tras otro episodio muy chulo en el que Viserys fallece en paz al haber podido disfrutar de una cena con toda su familia, el pensamiento general era “ahora si, la reina (o más concretamente su padre Hightower) va a intentar matar a Rhaenyra y toda su familia y ahora se lía”.

Sin embargo, empieza el 9º episodio, (buen episodio, quizá un poco inferior al 8º) y hacen la pequeña trampa narrativa de hacer que Rhaenyra y toda su familia se marchara de Desembarco del Rey esa misma madrugada nada más terminar la cena. Que es necesario porque si se hubieran quedado y el Señor Hightower les mata se acaba la serie (igual que si Rhaenys hubiera matado a todos al final del 9º), ojo. Pero aquí no hay elipsis temporal, Viserys muere la misma noche del banquete y de alguna forma muere feliz porque ha visto a toda su familia junta y en paz. Y al menos a mi me choca porque lo lógico y normal pensando que nadie podría anticipar que el rey iba a morir esa misma noche no es que Rhaenyra se suba a un barco de madrugada, sino que duerman y a la mañana siguiente recojan todos sus bártulos, hijos y sirvientes y partan por la mañana. Pero lo dicho, sin ese lógico truco narrativo, la serie se acaba.

El episodio 9 tiene el punto de vista de la Reina Alicent en Desembarco del Rey, cuando siempre el noveno episodio de Juego de Tronos era en el que se liaba (p.ej. La Boda Roja ola Batalla de los Bastardos), lo cual fue un poco bajón. Dentro que el episodio en si me gustó y estuvo chulo, como todos en general. Pero cuando llega el décimo episodio y ves que se va a conter desde el punto de vista de Rhaenyra en Rocadragón, aunque tenga sentido narrativamente, podría decirse que nos ha robado el climax de esta temporada, al dejar la guerra que se lleva anticipando casi desde el principio para la segunda temporada. Aunque a mi me ha gustado la serie y me ha gustado el cliffhanger con el que ha finalizado, puedo entender que haya público que se haya podido sentir un poco estafado al haber terminado la temporada sin un climax verdaderamente potente.

Hay otro elemento que hay que comentar en relación a la representación de los personajes reflejando los criterios de lo políticamente correcto imperante en la actualidad. Martin empezó a escribir las novelas de Canción de Hielo y Fuego en los años 90. Fruto de esto encontramos personajes memorables que eran capaz de lo mejor y de lo peor que vivían en un mundo de grises. La vida en el medievo era dura y cruel y la serie reflejaba esto con protagonistas que hacían lo que fuera por sobrevivir ellos como primera prioridad, y ayudar a que su Casa triunfara frente a sus enemigos a continuación. De esta forma, excepto aún personaje puntual (Tywin Lannister o Ramsay Nieve me vienen inmediatamente a la cabeza) no me atrevería a calificar como «villano» a ninguno de los personajes principales. Incluso Cersei al final intenta proteger a sus hijos y la estirpe Lannister, desde su punto de vista no es mala aunque sus actos sin duda lo sean, sobre todo aplicando la lógica medieval. Y de igual forma, excepto quizá Jon Nieve, nadie puede ser calificado de «héroe» puro.

Fuego y Sangre, la novela de Martin que inspira esta serie se publicó en 2018. Y la diferencia en el tratamiento de los personajes es como de la noche al día. Todas las mujeres principales de la serie, la princesa Rhaenyra Targaryen, la reina Alicent Hightower y la princesa Rhaenys Targaryen de la casa Velaryen son mujeres de altos valores morales que hacen lo correcto, no lo que hay que hacer para sobrevivir. Hasta un personaje secundario como la jefa de las prostitutas en una negociación con la Mano del Rey no pide riquezas materiales para ella, sino que terminen los combates ilegales de niños. Lo nunca visto. A lo largo de la temporada si parece que Alicent puede ser calificada como «la mala» al moverse por envidia contra Rhaenyra porque ella es una coneja que solo se la quiere para parir herederos al trono mientras su amiga Rhaenyra se va de picos pardos y disfruta de su vida sin preocupaciones gracias a la protección de su padre el Rey. Sin embargo, el guion la rehabilita al final de la temporada, aceptando la sucesión planteada por su marido a favor de Rhaenyra. Que luego hagan que Viserys en su lecho de muerte le diga a Rhaenyra que su hijo Aegon debe reinar crea la justificación moral para que Alicent usurpe el trono en favor de su hijo, actuando no en su beneficio egoísta, sino por el futuro de sus hijosy lo que cree que le ha pedido su marido con su último aliento. Todo lo que hacen las 3 princesas puede ser calificado como «bueno» y dentro de los valores morales de lo que es correcto en el siglo XXI. Una ordena que no se intente matar a Rhaenyra cuando sería lo mejor para evitar una guerra abierta porque es lo honorable, mientras que las otras dos no quieren ser ellas las que inicien la guerra y harán todo lo que esté en su mano para evitarla a pesar de las voces que sugieren lo contrario a su alrededor. Esto provoca que dentro que me parecen personajes interesantes, claramente se pierde la complejidad y la ambigüedad que caracterizaba a Juego de Tronos.

Sin embargo, los hombres de la serie son todos unos violentos conspiradores ávidos de poder que harán lo que sea para conseguirlo. Que actúan dominados por la espada y el pene, los instintos más bajos, en lugar de pensar con la cabeza pensando lo que es mejor para el Reino y para sus habitantes. La diferencia entre sexos es abismal, demasiado para ser algo casual. Incluso el Rey Viserys que podría decirse que ha sido un buen Rey y ha conseguido mantener el reino en paz, es mostrado como un rey dubitativo que ha sido dominado en muchos momentos por los que están a su alrededor, empezando por la Mano del Rey, algo que no son las cualidades que se suponen a un buen líder. No, la sensación que han amoldado la historia de una obra de entretenimiento que se sabe va a ser popular para que enlace con los actuales dogmas identitarios es inevitable. Por suerte, aunque lo ha bordeado, nunca ha caído en el panfleto más chabacano, gracias a una trama con buenas caracterizaciones para los principales personajes, lo que me ha permitido entrar en la historia y disfrutar de esta Casa del Dragón. Acepto que Alicent y Rhaenyra son como son, y el drama alrededor de su disputa por el trono me ha resultado realmente interesante, de forma que me vale la historia tal y como nos la han contado.

Dicho esto, reconozco que al comienzo de la serie estaba deseando ver múltiples combates de dragón y frentes de guerra con cientos o miles de soldados enfrentados, y eso no hemos llegado a verlo. Sin embargo, los guionistas han conseguido engancharme únicamente con las intrigas palaciegas, lo cual me indica que HBO ha contado con unos buenísimos guionistas, además de contar con el libro de Martin como lienzo a partir del cual crear la serie. Volviendo a la comparación, prefiero mil veces más una serie como La Casa del Dragón en la que los personajes se muevan por evoluciones predecibles porque son lógicas y cuadran su psicología, que fuegos de artificios visuales como Los anillos de Poder con una historia que es una tomadura de pelo que parece que se ríe del espectador pensando que aceptaremos cualquier cosa mientras sea sorprendente. Para mi no hay duda, prefiero a Juego de Tronos frente al producto de Prime Video.

George RR Martin ha afirmado en entrevistas que para contar la historia de los Targaryen antes de Juego de Tronos estima que La Casa del Dragón debería tener 4 temporadas. De momento HBO sólo ha confirmado una segunda temporada que empezará a rodarse en localizaciones en España en la primavera de 2023, lo cual hará que probablemente su estreno no pueda anunciarse hasta 2024. En cualquier caso, creo que HBO Max sabe que tiene un bombazo entre manos, y no me extrañaría que las 4 temporadas de Martin puedan llegar a ampliarse alguna más si el éxito se mantiene tras la emisión de la segunda.

Aunque los dos años de espera pueden ser demasiados, no tengo duda que cuando sea que se estrene yo me suscribiré a HBO Max (o lo que haya en ese momento) para verla.

Comparto el trailer de esta serie:

La Casa del Dragón es LA SERIE de fantasía, espada y brujería de la temporada. Muchas ganas de saber cómo continuará la historia en su segunda temporada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Lo que hacemos en las sombras temporada 4 (HBO Max)

Lamentablemente, la cuarta temporada de Lo que hacemos en las sombras recién emitida en HBO Max comete el peor error que puede sufrir una comedia, dejar de ser graciosa.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Serie planteada como un falso documental ambientado en Staten Island que sigue a tres (cuatro) vampiros que llevan viviendo juntos cientos de años.

En esta cuarta temporada, los vampiros vuelven de su viaje y descubren que su mansión está a punto de derrumbarse y que hay una nueva criatura en casa.

La serie creada por Jemaine Clement ha contado con 10 episodios en esta cuarta temporada de 25 minutos cada uno, con Paul Simms como showrunner de esta temporada. Estos episodios han sido dirigidos por Yana Gorskaya (4 episodios), Kyle Newacheck (4), Tig Fong (1) y DJ Stipsen (1). En los guiones, Simms escribe tres espisodios, el primer y último de la temporada y el cuarto, con el resto de escritores de su sala de escritores encargándose casi a razón de un escritor por episodio.

En el reparto encontramos a los habituales Kayvan Novak como Nandor el Implacable, Matt Berry como Leslie «Laszlo» Cravensworth, Natasia Demetriou como Nadja de Antipaxos, Harvey Guillén como Guillermo de la Cruz y Mark Proksch como Colin Robinson (en esta temporada Baby Colin). En esta 4ª temporada, también encontramos a Kristen Schaal como La Guía – Una enviada del Consejo Vampírico a la que le gusta flotar y a veces hablar con voz demoníaca que en esta temporada se hace amiga de Nadja y la ayuda a convertir la sede del Consejo Vampírico en un club nocturno vampírico. Anoop Desai es el Djinn, el genio mágico de Nandor, mientras que Parisa Fakhri vuelva al papel de Marwa – la ex esposa resucitada de Nandor, ahora prometida

Me ha dado muchísima pena comprobar como la mejor comedia de la televisión ha perdido completamente su toque en esta cuarta temporada. Y no es que una trama concreta no me ha gustado, es que ninguna creo que funciona igual de bien que lo que nos ofrecieron las anteriores temporadas. Quizá una parte importante del fracaso de esta cuarta temporada parte del hecho que Nandor, Nadja y Laszlo van a su bola y casi no comparten minutos en pantalla, lo que va en contra de la propia dinámica de la serie y lo que ayudó a engancharnos en primer lugar. Esto ya sucedió en parte durante la tercera temporada, pero en ésta el problema se hace dramático, al no conseguir enganchar con ninguna y no ser suficiente con la ironía de Guillermo.

Nandor pasa casi todo el tiempo haciendo el tonto con el djinn que ha encontrado en una lámpara (realmente la clave para sacar al genio se la da Guillermo), con unas tramas que giran alrededor de su intención de volver a casarse. Nadja junto a La Guía se dedican a ponen en marcha su club para Vampiros Nadja´s como medio para ganar pasta que les permita pagar las reformas que hay que realizar en su mansión. Y mientras, Laszlo se quedó en la casa cuando Nandor, Nadja y Guillermo se marcharon al final de la temporada anterior para criar a un Colin Robinson renacido en el cuerpo de un bebé y que irá creciendo a medida que avanza la temporada.

Entiendo que igual el problema no es la serie sino mi yo espectador, y con lo que antes me partía de risa ahora me deja indiferente. También podría decirse que siendo esta la cuarta temporada se ha perdido de alguna manera la sorpresa y eso hace que no encuentre divertidas las situaciones. Sin embargo, la tercera temporada tampoco era novedosa y me reía un montón en prácticamente todos los episodios, aparte que todo lo relacionado con Colin Robinson es novedoso. No, se trata pura y simplemente que las situaciones planteadas no son tan divertidas. Del Colin adulto al Colin niño hay un abismo de situaciones que no son divertidas, pero tampoco lo es casi nada del club de Nadja, un fail absoluto de argumento. Episodios como el del novio de Guillermo o el cameo de Soffia Coppola son de las pocas cosas realmente divertidas de la temporada, pero me ha parecido que es demasiado poco, demasiado tarde en la serie como para hacer que la valoración pueda ser mejor. El final ofrece una idea interesante sobre que para los vampiros las cosas siempre vuelven a su orden establecido, dando igual las vueltas que haya podido dar la serie. Algo que sólo el factor humano de Guillermo puede cambiar. Cómo idea me parece chula, pero de nuevo, me parece muy poco para una temporada completa.

Creo que Lo que hacemos en las sombras es el ejemplo perfecto de serie que ha quemado su premisa y su humor, y hubiera sido mejor que los creadores le hubieran dado un final satisfactorio la temporada pasada. O en esta. No es el caso, porque he leído que FX / HBO Max ha confirmado la producción no sólo de una quinta temporada, sino también de una sexta. Entiendo que detrás de una producción de este tipo hay muchas familias que viven de ella y cuyo sueldo depende de su renovación que ahora vivirán un par de años tranquilos (bien por ellos), pero creativamente la serie ha perdido su toque y su interés.

En todo caso, dado que sólo estoy suscrito a HBO Max un par de meses al año coincidiendo con Juego de Tronos, igual si el año que viene estoy un poco aburrido me animo a ver la siguiente temporada. Cosas más raras se han visto.

Comparto el trailer de este temporada:

¡Qué mal me sabe haber asistido a la caída de Lo que hacemos en las sombras! Y me resulta curiosísimo ver como unos creativos han perdido el norte de este manera, no consiguiendo crear una temporada realmente divertida, confirmando que la fórmula se ha agotado.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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