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Crítica de Napalm Lullaby de Rick Remender y Bengal (Image Comics)

Me gustó Death or Glory, el comic de Rick Remender y Bengal. Así que la compra de Napalm Lullaby, su nuevo comic dentro del sello Giant Generator de Remender, era compra obligada. Y su lectura no ha decepcionado.

PUNTUACIÓN: 8/10

Mad Max se encuentra con Superman en esta apocalíptica historia de superhéroes sobre un niño con un poder inimaginable, que es descubierto por una peligrosa secta y criado para creer que es un dios.

Un niño criado para creer que era Dios por una secta basada en el odio, por fanáticos totalmente convencidos de la pureza y la autoridad moral absoluta de su religión… Entra en un mundo gobernado por el Magnífico Líder, donde dicha secta impuso su voluntad a todo el mundo para crear la teocracia definitiva. Únete y acepta las condiciones o serás expulsado para sufrir en los barrios marginales tóxicos con las masas de la humanidad.

La historia de NAPALM LULLABY comienza 50 años después de la subyugación de la Tierra por parte de la secta, cuando dos de los hijos bastardos del mesías, cada uno con poderes extraños y difíciles de controlar, se proponen escapar de los barrios marginales donde nacieron. Decididos a infiltrarse en la fortaleza abovedada de adulación del Magnífico Líder, no se detendrán ante nada para matar al hombre responsable de la pesadilla en la que se criaron.

El exitoso dúo creativo detrás de la serie favorita de los fans DEATH OR GLORY, RICK REMENDER y BENGAL, vuelve a formar equipo para una nueva epopeya distópica en NAPALM LULLABY.

Este volumen recopila NAPALM LULLABY #1-10.

Rick Remender empezó en la industria de la animación en proyectos como el gigante de hierro o Anastasia, mientras hacía cómics en su tiempo libre. A mediados de la década de 2000 empezó a publicar cómics en Image e IDW como Fear Agent o Night Mary. Sus guiones en estas series independientes le abrieron las puertas de Marvel Comics hasta convertirlo en puntal de la editorial en series como Capitán AméricaImposibles X-Force o Imposibles Vengadores. Ha cosechado un enorme éxito con la creación de series independientes como Ciencia OscuraClase Letal o Low. Fuera del mundo del cómic ha seguido trabajando en proyectos de videojuegos como en los guiones de Dead Space o Bulletstorm, y en el diseño de CDs de bandas como Lagwagon o NOFX. En la actualidad, Remender está disfrutando de una plenitud creativa maravillosa en su empresa Giant Generator que se encarga de producir sus últimos comics: The Sacrificers con Max Fiumara, The Holly Roller con Andy Samberg, Joe Trohman y Roland Boschi , The Seasons con Paul Azaceta, Escape con Daniel Acuña,

Bengal es un dibujante de cómics afincado en Francia que ha trabajado para Image Comics, Marvel, DC Comics y Blizzard y otras editoriales europeas. Con Remender publicó hace unos años Death or Glory, comic que debió dejarles buen sabor de boca y que les hizo repetir en esta serie.

¡Fua, chaval!!! Rick Remender me ha volado la cabeza con Napalm Lullaby. La premisa empieza como muchos comics e historias distópicas, con un mundo dominado por el mal, un mal nacido a partir de una secta religiosa, que acumula toda la riqueza mientras la gente normal sobrevive como puede entre los desechos de los ricos. Los primeros números recuerdan en muchos sentidos a montones de comics y películas o libros. Desde Akira, Elysium o Alita: Angel de combate, entre otros.

Los protagonistas son Sarah y Max, los hijos bastardos del Señor de la Teocracia de Glokor, unos aliens que se han hecho con el control del planeta. Sarah y Max crecieron en el arroyo y junto a su padre adoptivo Xander quieren derribar esta dictadura religiosa. La primera novedad del comic viene de los inesperados poderes de los jóvenes. Max es un émpata y absorbe todas las emociones a su alrededor, mientras que Sarah vive asustada porque sus sueños pueden hacerse realidad. Sus sueños y sus pesadillas, lo que hace que sus poderes sean aterradores, al no estar claro si podrá controlarlos cuando llegue el momento.

La principal amenaza a la que se enfrentarán es Liliana, la hermanastra de Sarah y Max que es la principal defensora de Glokor, cuyos poderes la convierten en una Supergirl que además puede regenerar sus heridas, convirtiéndola en una enemiga imbatible.

Remender plantea una tesis doctoral de sus ideas anti sistema y contra los totalitarismos que amenazan a las democracias occidentales a izquierda y derecha del ámbito político. En estas páginas leemos que «no hay nada más peligroso que cualquier grupo de personas que afirma saber qué es lo mejor para todos los demás». La idea de no confiar en salvadores milagrosos es una constante de la obra de Remender, y en Napalm Lullaby se une una acción desbordante con un mensaje político poderoso. Dicho esto, si eres fan de Remender como yo habrás notado que en estos mensajes hay muchos lugares comunes en otros comics suyos previos.

Napalm Lullaby me estaba gustando bastante, pero reconozco que hasta la mitad, el comic en realidad parecía una historia distópica bastante similar a muchas otras cosas que ya conocía. Sin embargo, la sorpresa llegó con un giro histórico en el final del sexto número, que provoca que el comic se convierta en otra cosa. Algo totalmente inesperado y mucho más original. Soy un gran fan de la lectura mensual en grapa, pero tengo que reconocer que poder leerlo todo de un tirón con el tomo creo que ha hecho que el comic me haya parecido aún más satisfactorio.

Aparte del giro novedoso, diría que Remender ha buscado hacer un comic «tipo Shyamalan». El giro final con el que termina el comic me ha dejado aún más loco, al resignificar todo lo que habíamos leído hasta ese momento. Este giro final es muy loco, y me imagino que puede haber mucha gente a la que no le haya gustado. Pero a mi me parece una decisión valiente de Remender. Una elección que refuerza la idea de que en el mundo real no existen los salvadores milagrosos, limitándose a los mundos de fantasía.

En la parte gráfica, el artista francés Bengal dibuja y colorea este comic, realizando también las potentes portadas de la colección. El trabajo de Bengal me parece fantástico. Su estilo plantea un montón de detalles en cada viñeta cuando toca, planteando unas imágenes más sueltas cuando toca. Trabajando con Remender se sobreentiende que Bengal debe ser muy bueno planteando complejas persecuciones y coreografías de acción. Y Napalm Lullaby es un despliegue visual acojonante.

Cuando lees comics de superhéroes acabas leyendo muchísimos clichés repetidos una y otra vez. Por eso me alucina poder leer un comic tan sorprendente como Napalm Lullaby. Un comic con ciencia ficción distópica, una potente crítica política y religiosa, montones de referencias frikis que te van a flpar y unos giros que te van a volar la cabeza.

Comparto algunas páginas del comic:

Las sorpresas de Napalm Lullaby me han volado la cabeza. ¡Qué pasada que un comic consiga sorprenderme de esta manera!!!

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Skinbreaker 2 de Robert Kirkman y Dave Finch (Image Comics)

El primer número de Skinbreaker me voló la cabeza. Robert Kirkman y David Finch, con el color de Annalisa Leoni, continúan su historia con un fantástico segundo número.

PUNTUACIÓN: 9/10

¡CONTINÚA LA EXPLOSIVA EPOPEYA DE ROBERT KIRKMAN Y DAVID FINCH!

El desafío está servido.¡Y ahora el nuevo Anciano debe ser elegido a través del combate!

El mundo de Skinbreaker presenta una sociedad en el que la tribu de los protagonistas está liderada por el más fuerte de la tribu. Anok debe dar el paso de derrotar a su maestro Enor, que es demasiado anciano para seguir siendo el jefe, u otro guerrero le matará y sumirá a la tribu en una espiral de violencia. Y la forma en que Kirkman plantea la historia hace que sientas el dolor de alguien que tienen que matar a un ser amado. Es un momento muy duro.

El comic sigue siendo una pasada gracia al dibujo de David Finch, que consigue que un gran comic se convierta en uno HISTÓRICO. El nivel de detalle de Finch en estas páginas es increíble, situándose al nivel de los mejores autores europeos que emplean años en dibujar cada uno de sus álbumes. El color de Annalisa Leoni es perfecto para este comic y ayuda a que la experiencia lectora sea alucinante. La narrativa de Finch me parece impecable, y el hecho que este comic se publica en Skybound, el sello de Kirkman, les permite que esta grapa tenga 30 páginas de historia, que ayuda que todo fluya de forma perfecta. Dejando espacio para unas dobles splash-pages increíbles.

Dentro que Skinbreaker brilla gracias al dibujo de Finch, quiero celebrar también el trabajo de Kirkman en este comic. Porque la historia me parece lógica y sorprendente a la vez, planteando unos giros geniales. Por ejemplo, la forma en que vemos el paso del tiempo me parece magistral, planteando una elipsis que indica que todo es posible en este comic.

Leer comics como Skinbreaker explica por qué me aficioné al mundo del comic y por qué sigo enganchado después de tantos años. No puedo recomendarlo más.

Comparto páginas de este segundo número:

Skinbreaker continúa su publicación. Y todo apunta a que estamos ante un comic histórico. ¡Qué forma de disfrutarlo!

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Void Rivals 19-24 de Robert Kirkman y Conor Hughes (Image Comics)

Void Rivals de Robert Kirkman ha estrenado nuevo dibujante en el cuarto volumen que comprende los números 19-24, Conor Hughes. Un dibujante brillante que nos ha hecho olvidar a Lorenzo de Felici.

PUNTUACIÓN: 8/10

¿COMPLETARÁN SOLILA Y DARAK SUS MISIONES?

Después de todo lo que han hecho juntos, ahora Solila y Darak están solos. ¿Podrán encontrar el camino de vuelta el uno al otro? Mientras tanto, los secretos de Skuxxoid se revelan… justo a tiempo para que el infame Wreck-Gar y los Junkions lleguen al Anillo Sagrado. El revolucionario equipo formado por Robert Kirkman (The Walking Dead, Invincible) y Conor Hughes (White Ash) continúa su aclamada serie explorando los rincones más inesperados del universo Energon.

Una de las cosas que más me gustan de Robert Kirkman es la forma que tiene de romper las expectativas manteniendo a la vez la lógica de las dinámicas que ha planteado. Un ejemplo perfecto es el número 19 con el que se inicia este cuarto volumen en el que conocemos la sorprendente historia de Skuxxoid, el secundario de esta serie que durante muchos números no estaba claro por qué Kirkman estaba dando tanta importancia en la serie. Aparte que ¿No estaba muerto? La historia de Skuxxoid y la forma en que Kirkman ha conseguido convertirle en uno de los personajes favoritos de esta serie es un ejemplo maravilloso de la magia que Kirkman ofrece en cada grapa. Aparte de servir para que los lectores descubramos que la galaxia está poblada por muchos más que los humanos y los robots de Cybertron.

En la parte principal, el final del tercer arco de Void Rivals nos dejó con el cliffhanger del posible enfrentamiento entre Darak y Solila, aparentemente situados de nuevo en bandos opuestos. Sin embargo, cuando llega el momento de combatir, lo que plantea Kirkman es lógico y coherente, con personajes que creen que tienen razón, pero pueden estar equivocados. La forma en que Kirkman ha llevado la trama de Goliant, el ser atrapado en el agujero negro que rodea el anillo donde viven los Zertonios y los Agorrianos, y como el objetivo de Zerta Trion es despertarle ahora para poder matarle mientras está débil, me parece super acertado.

Este arco vuelve a tener un montón de acción pero también sucesos que alteran el mundo para siempre. Empezando por el descubrimiento de los Quintessons del anillo donde está prisionero Goliant, lo que nos llevará al siguiente arco, «The Quintesson War», cuyo título no deja lugar a la duda. La forma en que Kirkman empezó una historia que parecía pequeña inspirada en la película Enemigo mío, y ha ido ampliando el universo y las amenazas a las que Darak y Solila tendrán que enfrentarse, me parece brillante.

Cuando un comic pierde al creador que le dio la personalidad gráfica, siempre sufre. Sin embargo Kirkman en su faceta editor ha encontrado oro con Conor Hughes, el nuevo dibujante de la serie. Hughes añade una expresividad a los protagonistas que me gusta mucho, y su fluidez narrativa en las escenas de acción son también un acierto total. Junto al color de Patricio Delpeche, me parece que es la primera vez en muchos años que un artista de reemplazo me gusta casi más que el creador de la serie. Esto dice mucho y todo muy bueno de la calidad que Hughes ha traído a la colección. Aunque Hughes no va a dibujar The Quintesson War, me gusta que Kirkman ya haya anunciado que Hughes volverá a dibujar a partir del número 31, lo que significa que va a dar margen de sobra para que pueda ofrecer su mejor trabajo mientras esté trabajando en Void Rivals. Esta forma de proceder me parece perfecta, ya me gustaría que Marvel planteara algo así para sus colecciones regulares.

Para Kirkman no existen los fill-ins. Todos los números son importantes. Da gusto leer un comic a ritmo mensual cuando el escritor tiene muy claro la obligación de ofrecer un entretenimiento satisfactorio TODOS los meses que te hagan querer volver a por más el mes siguiente. Y Void Rivals es eso y mucho más. El final de este arco nos sitúa en el comienzo de la Quintesson War en el número 25, que será el quinto y apasionante arco de la serie. Una serie que no deja de reinventarse y crecer con cada arco. Y creo a Kirkman cuando comenta en las páginas finales que por él estaría escribiendo Void Rivals durante muchos años, sin un final a la vista a corto plazo. Cuando lees un comic tan bueno, esa noticia me parece una pasada.

Comparto las primeras páginas del número 20 USA:

Void Rivals está siendo uno de los comics más sorprendentes y entretenidos que estoy leyendo en la actualidad. ¡Y el futuro pinta aún mejor!

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Ice Cream Man vol. 11 de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (Image Comics)

Ya tenemos cuatro nuevas historias en Ice Cream Man, el indescriptible comic del escritor W. Maxwell Prince, el artista Martín Morazzo y Chris O´Halloran en el color. Como siempre, una experiencia única en el mainstream americano.

PUNTUACIÓN: 8/10

¿Qué es exactamente el «terror»? Me temo que aquí no encontrarás las respuestas. (Espera… ¿ME TEMO? ¡No, qué va! Aunque… hay cuatro historias más del Ice Cream Man en este undécimo volumen… y esas cosas siempre me dejan un poco ATORMENTADO, por así decirlo. Quizás SÍ que tengo miedo. Quiero decir, hay una historia de espías de Graham Greene con un espantoso monstruo bovino; una historia de una casa encantada llena de microfichas; una entrada especial con estrellas que incluye historias de una página de escritores como GRANT MORRISON, PATTON OSWALT, MATT FRACTION, KELLY SUE DECONNICK y muchos más. Ah, y no me olvido: ¡la evaluación del rendimiento de Craig! ¡Uf! ¿Sabes qué? Retiro lo dicho: estoy totalmente, inequívocamente horrorizado. Y sí, tal vez no sé exactamente lo que eso significa, pero mira los pelos de mis brazos… ¡están erizados! ¡Disfrútalo!

Este volumen 11 recopila ICE CREAM MAN #40-44 USA.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos llamados Mischief y Mayhem. Es autor de ONE WEEK IN THE LIBRARY (Image), The Electric Sublime (IDW) y Judas: The Last Days (ibíd.). Cuando no está escribiendo, intenta plasmar toda la experiencia humana en forma de gráficos.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

Ice Cream Man es un tortazo de nihilismo y desesperanza para los lectores que estamos enganchados a esta antología de historias indescriptibles que nos muestran lo peor de la sociedad y las pesadillas que acosan a la gente corriente. Uno de las mejores cosas que tiene este comic es su capacidad de sorprender con cada historia. Aunque el tono y el drama existencial predomina en las historias de W. Maxwell Prince, en realidad cada historia es super diferente entre si.

Por ejemplo, en el número 41 tenemos la versión de W.M. Prince de las historias de espías tipo James Bond. Y en muchos aspectos, es como si David Cronenberg hiciera una película de Bond, porque la historia no tiene demasiado sentido. Por cierto, no me ha resultado inesperado que en medio de un nuevo drama existencial Prince presenta una visión idealizada de La Habana. Para sorpresa de nadie, la capital de la Cuba comunista es un lugar maravilloso que lucha por la malvada influencia de los Estados Unidos. Con todo, la locura de este comic me ha resultado super entretenida. Dentro del elemento hililista del conjunto, claro.

El número 42 es otra declaración de intenciones por parte de de W.M. Prince. Horror House plantea «quizá deberiamos hablar de lo que DE VERDAD asusta». Prince plantea una historia que realmente no deje lugar a la duda sobre su posicionamiento político. Y el caso es que creo que no había ninguna duda que el escritor se encuentra a la izquierda del partido demócrata. Algo que no me supone ningún problema, dado que lo importante es la calidad de su trabajo artístico, que me gusta mucho. Pero resulta llamativo que haya leído una historia que plantea que lo que cuente un comic como este nuna puede ser aterrador cuando en el mundo real el cambio climático va a destruir el planeta y Trump es presidente de los Estados Unidos. Planteamientos apoyados por recortes de periódicos reales con noticias publicadas en los USA.

Y digo que es llamativo porque hace apenas unos días salió la noticia que Bill Gates rechaza la visión apocalíptica del Cambio Climático que se ha extendido (en gran parte gracias a él) durante la última década de forma errónea. El mundo NO se va a destruir en este siglo, y sería bueno que el foco cambiara a mejorar la vida de la gente que vivimos ahora. En lugar de buscar convertirnos a todos más pobres para de alguna manera «proteger el planeta». Y conectando esta noticia con Ice Cream Man, tenía claro que W.M. Prince es uno de esos activistas de izquierda que viven asustados por todo pensando que su vida va a acabar porque la civilización occidental está condenada a desaparecer.

Con todo, este número 42 me parece una historia bien planteada y resuelta, con múltiples sorpresas a lo largo de sus 20 páginas. Me ha gustado bastante, la verdad.

El número 43 USA es otro de los regalos narrativos que Ice Cream Man ofrece a sus lectores cada poco tiempo. En el volumen 10 tuvimos la histórica «Descompresión de un accidente» en dos partes. Este número se titula «Historias de terror de una página» y deja claro lo que vamos a encontrarnos. Aparte de W. Maxwell Prince en el guion de algunas páginas y que Martín Morazzo dibuja la mayoría de páginas, Ice Cream Man ha invitado a GRANT MORRISON, PATTON OSWALT, GEOFF JOHNS, KELLY SUE DeCONNICK, JEFF LEMIRE, MATT FRACTION, ZOE THOROGOOD, DENIZ CAMP Y CARLO BARBIERI para que plantean pequeñas historias de terror. Incluso el rotulista Good Old Neon escribe una página de la historia que no necesita dibujos.

Y lo cierto es que estos guionistas invitados ayudan a que el comic tenga historias muy llamativa que ayudan a añadir un sabor especial para un comic que no deja de ofrecer historias sorprendentes y super llamativas.

Por último, el número 44 nos muestra una «Evaluación del rendimiento» en una gran empresa. Otro comic excelente que resalta el sinsentido que existe en las grandes empresas, con normas absurdas y una burocracia que anula al ser humano. Esta comic es un ejemplo perfecto del tipo de historias deprimentes, nihilistas y sin esperanza en los que los personajes muestran lo peor de la condición humana en medio de una sociedad que solo busca su autodestrucción. A pesar de lo que acabo de decir, en realidad tengo que decir que este número me ha gustado mucho.

El dibujo de Martín Morazzo y Chris O´Halloran me parece que está tan acertados como siempre. Nadie como ellos transmiten el drama existencial de estas historias y a unos personajes perdidos, sin esperanza y desamparados ante unos elementos que parece que juegan con ellos. Las expresiones faciales y corporales adquieren una cualidad casi kafkianas en estas páginas, complementando perfectamente a las historias de Prince. Y por si fuera poco, Morazzo se sale en cada uno de los desafíos narrativos que le sugiera el guionista, o tal vez es él el que le sugiere ideas visuales que luego desarrollan hasta tener clara la historia, lo veo como una posibilidad. Pero ya sea una u otra opción, la verdad es que acaban formando una dupla perfecta para el tipo de historias que se plantean en esta antología.

Hay que ir con cuidado con Ice Cream Man y dejar varios meses entre un volumen y el siguiente. O de lo contrario, la sobredosis de desesperanza puede provocarnos una crisis nerviosa o algo peor. Hecha la broma, la verdad es que este comic me da algo que no leo en ningún otro sitio, justificando de sobra su compra. Si buscas comics con historias diferentes, Ice Cream Man sin duda lo es. Eso si, prepárate a leer este comic con el estado mental adecuado.

PUNTUACIÓN:8/10

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Crítica de Invincible Universe: Battle Beast 1-6 de Robert Kirkman y Ryan Ottley (Image Comics)

El primer arco de Invincible Universe: Battle Beast de Robert Kirkman, Ryan Ottley y Annalisa Leoni me ha parecido fantástico. ¡Qué alegría volver en los comics al mundo de Invencible!

PUNTUACIÓN: 8.5/10

ESTRENO DE LA SERIE ¡LA MEJOR NUEVA SERIE (NO DEL TODO) DE SUPERHÉROES DEL UNIVERSO!

Maldito con una sed insaciable de violencia, BATTLE BEAST busca por todo el universo al único guerrero más poderoso que él… y una muerte gloriosa, su única recompensa. Pero incluso en un universo de poderosos Viltrumitas como Invencible y Omni-Man, parece que nadie podrá detener al guerrero más mortífero de la galaxia… a menos que haga lo impensable.

Las superestrellas ROBERT KIRKMAN y RYAN OTTLEY presentan la historia de INVINCIBLE más demandada de todos los tiempos, revelando la historia secreta de Battle Beast, que es perfecta tanto para los fans de toda la vida (¡sin spoilers!) como para los nuevos lectores.

Hace unos meses reseñé el primer número de esta nueva colección Invincible Universe: Battle Beast de Robert Kirkman, Ryan Ottley y Annalisa Leoni. Ahora que ya he podido leer el primer arco completo de la colección, las sensaciones no pueden ser más positivas.

Amo a Robert Kirkman y a Ryan Ottley por lo que me regalaron con el comic de Invincible, como ellos decían «el mejor comic de superhéroes de la Galaxia». Y ver su regreso a este universo me ha parecido una pasada. Si, tengo claro que en parte seguro que esta colección ha nacido a partir del éxito de la serie de animación de Invincible estrenada en Prime Video. Pero eso no creo que sea algo negativo en absoluto, dado que Kirkman y Ottley se están dando a si mismo de más historias que utilizar en la serie de animación, si así lo deciden.

Lo que está claro es que la jugada les ha salido bien, porque Kirkman ha comentado en la página del correo que este comic es el más exitoso de toda su carrera. Desde un punto de vista comercial, me parece flipante la forma en que el sello Skybound de Kirkman está acumulando éxito tras éxito de ventas en sus últimos lanzamientos. Me alegro un montón, porque flipo por la capacidad de Kirkman (y Skybound) de publicar comics que me interesen y me flipen, siendo siempre un dinero bien empleado.

Dentro que Battle Beast no es ciencia nuclear compleja, me ha sorprendido la forma en que Kirkman plantea esta historia protagonizada por uno de los personajes secundarios más atípicos del comic de Invencible.

Battle Beast en realidad es Thokk, un guerrero del planeta Dornn consumido por la ira, que abandonó su planeta antes de destruirlo y busca enemigos lo bastante fuertes para enfrentarse a ellos. Y con suerte, capaces de matarle, dado que está cansado y sólo concibe la muerte como la única forma de acabar con la maldición que sufre. Y es una maldición, dado que vive cada momento de su vida intentando frenar esa ira que le lleva a desear destruir a cualquier ser vivo que se cruce en su camino. Lo que parecía un Super-Sayan ha adquirido una nueva dimensión cuando descubrimos el drama que sufre.

Los diálogos de Thokk con la I.A. de la nave de la que se ha apropiado para sus viajes, y que quiere ver muerto a Battle Beast por matar a sus anteriores dueños, me parecen geniales. También me gustan los secundarios que está presentando, empezando con el Príncipe Salaka, heredero del Imperio Fantanian, que pedirá a Thokk que no le coma (importante, primera prioridad), y si eso luego le ayude a destruir a Juggernaut, una monstruo super poderosa que se ha apoderado del planeta de Salaka y se está a punto de extinguir su raza.

Dicho esto, que quede claro que esto no es un comic que analiza las complejidades del trauma o de la enfermedad mental, es un comic que plantea una excusa que permita a Ryan Ottley dibujar ostias como panes mientras seres más grandes que la vida se enfrentan en combates super gores y sangrientos. Y en eso, Ottley es el mejor.

Battle Beast es un despliegue visual alucinante. Ottley dibuja como nunca, y se nota que Kirkman le ha dado lo que a él más le apetecia dibujar. El factor de entretenimiento de Battle Beast se sale sale de la escala, y creo que Ottley tiene claro lo que sus fans queremos ver en un comic dibujado por él. El comic tiene varios momentos hiper violentos, para los que el color de Annalisa Leoni ayuda a plantear el tono perfecto que necesitaba este tipo de historia.

Colossus y su hermana Juggernaut de Emsiu sin duda son enemigos a la altura de Thokk (se me hace raro llamarle así y no Battle Beast). La fluidez narrativa que Ottley plantea en este comic es otro de sus puntos fuertes. Y que hace que el comic se lea en un suspiro. La historia de Kirkman es correcta, pero se agradece ver a un guionista que sabe cuando echarse a un lado para que su socio dibujante se luzca. Ya lo hico con Skinbreaker junto a David Finch y ahora vuelve a hacerlo con Ottley.

Desde luego, debe ser genial ser Kirkman ahora mismo y ver el grupo de artistas super estrella con los que está trabajando ahora mismo. Pero eso es éxito y mérito propio al 100%. Y es algo que nace del convencimiento que lo más importante de un comic siembre es el dibujo, que es lo que tiene que plasmar la historia en la página impresa. Llevamos tanto tiempo a dibujantes sin personalidad, secundarios e intercambiables en Marvel, que es un placer leer comics como este Battle Beast que demuestra ser todo lo contrario.

Fruto de este compromiso por ofrecer el mejor comic posible, Kirkman ha anunciado que el comic se toma un descanso con el final de este primer volumen. Un primer volumen sólo desde el punto de vista de su recopilación en tomo, porque la historia ha quedado completamente abierta. Ottley necesitaba un descanso, o tenía otros encargos, de forma que Invincible Universe: Battle Beast no volverá hasta marzo de 2026. Y me parece perfecto que se tomen el descanso que necesiten para seguir ofreciendo el nivel de calidad que han mostrado hasta ahora. Un descanso que en todo caso es de unos pocos meses, no hablamos de los años que Brian K. Vaughan y Fiona Staples se tomaron en Saga. 5 meses no son nada.

Por cierto, si el comic arrancó con la continuación de una escena que leímos hace años en Invincible, la guinda del pastel ha estado con el final del sexto número, en el que el imperio Viltrumita se ha fijado en el planeta Fantanian donde actualmente se encuentra Battle Beast peleando contra Juggernaut. Lo que anticipa la posible aparición de los villanos de Invencible deja el comic en un momento apasionante.

Aunque ya lo he dicho, me flipa la forma en que Kirkman y sus colaboradores crean comics que parecen escritos para mi y que me flipan en todos los aspectos. No se si es por tener una edad similar, aunque comparto la edad con muchos guionistas y no escriben sobre cosas que me interesen. Sea por el motivo que sea, lo importante es que Kirkman se encuentra en un momento de plenitud creativo alucinante. Y encima, va y se rodea de Ottley, David Finch o Dan Mora, entre otros. Manteniendo este nivel, Skybound tiene en mi a un comprador encantado de gastarme mi dinero en sus productos.

Comparto las primeras páginas del primer número:

Invincible Universe: Battle Beast ha sido una pasada. Ganazas de que llegue marzo para que Kirkman y Ottley continúen la historia.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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