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Crítica de Bruja Escarlata vol. 3 El último maleficio (Marvel Comics – Panini)

Termino la lectura de la serie en solitario de la Bruja Escarlata con el tercer volumen publicado por Panini en 2017 y que cerró la historia planteada por el veterano escritor James Robinson.

PUNTUACIÓ: 6/10

Contiene Scarlet Witch v2, 11-15 USA Último tomo. La Bruja Escarlata viaja hasta Serbia, para zambullirse profundamente en sus raíces gitanas. ¿Quiénes eran sus padres? ¿De dónde vinieron? Wanda descubrirá las respuestas… y buscará venganza.

Guión de James Robinson, con dibujo de Leila Del Luca y Felipe Sobreiro (numero 11), Annapaola Mariello con Matt Yackey (12), Jonathan Marks-Berracchia y Rachelle Rosenberg (13), Shawn Crystal y Chris Brunner (14) y Vanesa R. Del Rey con Jordie Bellaire (15 y último de la serie).

Pues lamento decirlo, pero este último volumen de la Bruja Escarlata me ha parecido el peor de los tres. De hecho, hay muy pocas cosas que me funcionan en estos comics. Empezando por la historia de James Robinson, que en el momento en que debe darnos respuestas a todo, al problema de la magia y a la historia de Wanda, su verdadero origen y alcance de sus poderes, éstas no pueden ser más random y más ¿intrascendentes? Con lo bueno que fue Robinson en el pasado, no entiendo qué ha fallado aquí.

También hay que reconocer que Marvel la cagó cuando cambió el origen de Wanda y Pietro para hacer que NO fueran mutantes por culpa de las películas de Fox y para no “cederles” personajes a la competencia. Eso provocó un montón de problemas que al menos en parte James Robinson se encarga de aclarar, estableciendo cual es el origen y la cronología oficial de su pasado que va a regir a partir de ahora. Sin embargo, esta historia no acaba de funcionar debido a un deficiente dibujo sin personalidad que falla en imprimir la dosis de emoción que esta historia debería tener.

Peor es el tema de la amenaza en la sombra que estaba amenazando el mundo de la magia desde el número uno. Y esto sí es 100% cosa de Robinson. El climax del número 14 me parece un bluf de principio a fin, no sólo por la amenaza y su nula presencia, sino por unas utilizaciones de poderes mágicos convertidos en explosiones de luces mágicas que no pueden ser más chorras. Peor es el propio final de la serie, en el que no acaba de quedar clara cual va a ser la función de Wanda en el Universo Marvel. ¿Caza demonios, exorcista, aventurera sobrenatural, arqueóloga de la magia? Todo y nada a la vez. De hecho, hacer que Wanda tuviera que pagar un precio por usar la magia, algo que también vimos en la etapa de Jason Aaron en Doctro Extraño, era algo interesante, pero eso queda eliminado al final, de forma que hasta eso se siente como una pequeña decepción. Por otro lado, si esperabas saber el límite a los poderes de Wanda o en general cómo funcionan, no esperes encontrarlo tampoco aquí.

Pero no es solo la historia de Robinson, el apartado artístico también es motivo de queja en este volumen. Cuando el comic planteaba historias más o menos autoconclusivas, podía tener cierto sentido que cada número estuviera dibujado por un artista diferente. Pero en este volumen los números 11 a 14 cuentan la historia de origen de Wanda, por lo que el baile de dibujantes le hace mucho daño a la narrativa conjunta. Pero es que además los editores con mal criterio optan por artistas que con completamente diferentes entre si, lo cual hace que todo case aún peor, de forma que si la historia de Robinson era normalita, su lectura sea mucho peor.

En este sentido, me parece un fail como una casa la elección de los diferentes artistas sin pensar en cómo van a quedar cuando la historia se leyera de un tirón como es el caso. A una correctísima Leila Del Luca con Felipe Sobreiro en el número 11, que empieza la historia en Croacia, le sigue Annapaola Mariello como artista del número 12. Este número es clave en la serie, porque conocemos a un familiar de Wanda y Pietro aún con vida, pero su estilo super funcional random no consigue transmitir personalidad o la más mínima emoción en uno de los momentos clave para Wanda. Este número me pareció artísticamente de los más flojos de la serie.

En el número 13, Jonathan Marks-Berracchia con color de Rachelle Rosenberg es todo lo contrario, un dibujo “feista” en la tradición de un comic Vertigo casi de Ted McKeever, con unas páginas repletas de manchas oscuras y unas figuras antinaturales. A Marks-Berracchia se le hace muy complicado contar una historia con sus viñetas de forma fluida y no pega en nada con los comics publicados antes ni después. Tras este comic, Shawn Crystal y Chris Brunner nos dibujan el climax de la búsqueda de Wanda en el número 14, un comic que como comentaba anes en lo artístico tampoco funciona en ningún momento. Es cierto que la historia es random y Robinson no está en su mejor momento, pero el dibujo de este número también lo vi muy muy flojo.

Por último, tiene sentido que Vanesa R. Del Rey con Jordie Bellaire que abrieron la serie se encarguen del último número que lo cierra. Y aunque no conecto con el estilo de Del Rey al menos sí le encuentro personalidad. En todo caso, este número como cierre de la historia de Wanda la verdad es que tampoco me acaba de funcionar, lo que hace que globalmente este comic me haya dejado con cierta sensación de intrascendencia.

He acompañado esta reseña con páginas de cada uno de los cinco números de la serie para que también vosotros podáis valorar de alguna manera si estos artistas se compenetran o si son un huevo y una castaña entre si. Ya sabéis mi opinión al respecto, pero creo que tenéis elementos para poder crearos vuestro propio criterio.

El comic de Bruja Escarlata ha terminado siendo un comic correcto sin más, alejado del carisma y el entretenimiento que nos tienen acostumbrado los comics Marvel. Puede resultar interesante para los fans del personaje entre los que me incluyo, pero poco más. De hecho, ahora mismo no me ha dejado con ganas de recomendarlo a nadie.

PUNTUACIÓ: 6/10

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Crítica de Bruja Escarlata vol. 2 Mundo de Brujería (Marvel Comics – Panini)

El segundo volumen de Bruja Escarlata de James Robinson y varias artistas publicado por Panini en 2017 mejora en todos los aspectos el correcto volumen inicial y me ha dejado con ganas de ver cómo termina la historia.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Cruce con “Civil War II”. El viaje mágico de Wanda Maximoff continúa. En las calles de París, se encontrará un héroe roto al que tratará de sanar; en Hong Kong, debe buscar la ayuda de una joven bruja, y su viaje tendrá que hacer una pequeña parada para reconciliarse con su propio pasado.

Este segundo volumen recoge los número 6 al 10 de la serie regular del personaje que fueron publicados en Estados Unidos en el segundo semestra de 2016 y que Panino publicó en 2017. Estas historias han sido dibujadas por Marguerite Sauvage, Annie Wu con Muntsa Vicente, Tula Lotay, Joëlle Jones con Rachelle Rosenberg y Kei Zama con Ian Herring, y nos cuentan aventuras de Wanda Maximoff en Paris, Hong Kong, Nueva York (dos, una con la visita al psiquiatra de Wanda y la segunda con la visita de su hermano Pietro con motivo de Civil War II) y Kioto, respectivamente.

Comentaba en mi reseña del primer volumen que compré dicho tomo en su día pero todo me pareció tan normalito que no me dejó con ganas de comprar el resto de la serie. De hecho, no lo hice. Han tenido que pasar 4 años y el éxito televisivo de Wandavision para que mi afán completista se haya impuesto sobre los aspectos puramente comiqueros.

Y lo cierto es que leyendo este volumen, creo que supone una mejora en todos los aspectos, no sólo en lo relativo al apartado gráfico, que también, sino empezando por las historias que James Robinson ha preparado para esta tandas de historias. Y es que aparte de la variación gráfica, los primeros comics tenían un feeling de “el caso de la semana” demasiado anecdótico, sin que hubiera un amenaza con un carisma que estuviera a la altura de la protagonista. No, el “Hechicero Esmeralda” no lo estaba. De hecho, únicamente el episodio dibujado por Chris Vision indicaba que la historia tenía un elemento personal para Wanda, pero dicho episodio, junto al comic inicial dibujado por Vanesa del Rey, me parecieron los números más flojos de ese volumen.

Sin embargo, a pesar que en este tomo hay también tres aventuras internacionales, la ambientada en Paris dibujada por Marguerite Sauvage es de largo la peor historia del tomo, tenemos sin embargo dos números muy importantes para el personaje, los números 8 y 9 USA dibujados por Tula Lotay y Joëlle Jones con Rachelle Rosenberg respectivamente, que me han gustado mucho y realmente hacen avanzar emocional y dramáticamente a Wanda, y la sitúan ahora ya si como una heroína con voz propia que no admite tutelas de nadie.

Además del aspecto puramente pijamero y aventurero, ahora sí veo a un James Robinson que demuestra que conoce al personaje y sabe qué teclas pulsar para que sea verdaderamente interesante para el lector, lo que como decía supone una importantísima mejora frente al tomo inicial.

Como comentaba, la variación gráfica continúa en cada grapa e impide que la serie transmita una personalidad concreta, lo que en este caso no diría que beneficia a la serie en su conjunto. Dentro de esto, sí he encontrado unos comics que se han preocupado en la narrativa más que darnos escenas “bonitas” para el lector, como quizá sucedió en el volumen anterior por ejemplo con el dibujo de Marco Rudi.

De hecho, Tula Lotay y Joëlle Jones de nuevo en los números 8 y 9 consiguen hacer interesantes unos comics en los que realmente estamos viendo una conversación de Wanda con otra persona. Y eso, obviamente es mérito al 100% de ambas artistas.

Realmente este segundo volumen consigue lo que no consiguió el inicial, que quiera saber cómo termina la historia de Robinson. En ese sentido sus primeros 5 números no cumplieron con el objetivo fundamental de toda obra periódica, que es hacer que el lector quisiera volver el mes siguiente. En todo caso, aunque como digo me han gustado estos números y mejoran lo anterior, tampoco me han volado la cabeza, moviéndose todos los comics entre el bien y el notable sin más.

Como os habréis dado cuenta, he acompañado este post con páginas de cada una de las artistas, para que os podáis hacer una idea del tipo de dibujo que os váis a encontrar en este volumen. Unas artistas que globalmente me han gustado más que los dibujantes seleccionados para el anterior. Además, no quiero terminar este post sin resaltar las maravillosas portadas de David Aja, que compone de nuevo cinco imágenes llenas de carisma y personalidad maravillosas.

Compré este tomo de Bruja Escarlata por completismo. Ahora compraré el tercero deseando leer la historia de Robinson y saber cómo termina la la serie. La mejora es sustancial y evidente.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Bruja Escarlata vol. 1 La Senda de las Brujas (Marvel Comics – Panini)

Tras ver Wandavision, he decidido recuperar la única serie de solitario de la Bruja Escarlata, que contó con el veterano James Robinson de guionista y que fue publicada entre 2016 y 2017 en Estados Unidos. Hoy comento mis impresiones del primer volumen de la serie que Panini publicó en su formato 100% Marvel.

PUNTUACIÓN: 6/10

Wanda Maximoff se embarca en un viaje a lo largo del globo con el objetivo de arreglar la brujería. De los callejones de Manhattan a la serenidad de las islas griegas, pasando por las calles de Hong Kong, Wanda debe luchar contra enemigos y descubrir quién está detrás de esta conspiración.

Este volumen incluye los números 1 a 5 USA, publicados en 2016.

Hay que reconocer que Marvel maltrató terriblemente al personaje de Wanda Maximoff desde que John Byrne iniciara la ruptura de su matrimonio con Visión en Vengadores Costa Oeste en 1989, con el ahora ya mítico Vision Quest. Pero fue Brian Michael Bendis en Vengadores quien convirtió a uno de los miembros de los Vengadores más queridos en una villana psicópata con problemas mentales que destruyó el grupo en el infame Avengers Disassemble primero, y aniquiló al 90% de los mutantes en el infame “No more mutants” en House of H.

Ver un comic dedicado a Wanda en solitario que busca devolver un elemento positivo al personaje ya es de agradecer, y es para mi lo principal que tiene este comic. Para este comic Marvel optó por el veterano guionista James Robinson (Starman, The Golden Age, JSA, Capitán América, Cable o Leave it to chance). Robinson convierte a Wanda en una investigadora de lo sobrenatural que viajará por todo el mundo intentando descubrir el problema que siente en la magia de la Tierra. De esta forma, un poco imitando una tendencia creada por Warren Ellis en comics como Secret Avengers o Moon Knight, Robinson plantea esta serie como comics autoconclusivos en la que cada número cuente una historia completa, contando cada número con un dibujante diferente.

Y hay que decir que esto significa el principal hecho distintivo de este comic, pero también el principal problema. Empezando por las historias planteadas por Robinson, que en este momento se encontraba muy alejado de su mejor versión que encontramos en comics como Starman. En Bruja Escarlata, Robinson convierte a Wanda en una especie de John Constantine que vive aventuras sobrenaturales, pero sin el carisma del mago británico. Aunque presenta conceptos relacionados con la magia de diferentes partes del mundo que resultan interesantes, la propia estructura autoconclusiva impide que nada tenga empaque, profundidad o sensación de amenaza, al menos por lo visto en este primer volumen con los cinco primeros numeros. Las historias se me quedan todas como correctas, pero sin nada destacable en ningún aspecto.

El baile de dibujantes también acaba siendo un problema, debido a la enorme variedad de estilos y sensibilidades, que impide que la serie tenga una personalidad gráfica más allá de las espectaculares portadas de Davia Aja con una composición increíble en la que el rojo escarlata tiene un lugar prioritario. Sin embargo, que desde el punto de vista artístico lo mejor de estos comics se encuentre en las portadas indica también hasta qué punto este comic sufrió por esta decisión artística que no se si surgió del propio Robinson o del editor de Marvel de esta serie.

Vanesa del Rey dibuja el primer número, un número que debe establecer el tono y en mi opinión fracasa por el estilo “feista” de la dibujante que no funciona para un comic Marvel. Las figuras son horribles e incluso opta por no dibujar las córneas de los ojos de los personajes, por lo que es imposible empatizar con nada que te muestra. Sinceramente pienso que este número es de largo el peor dibujado de los cinco, y esto es un error fundamental que no debió ayudar a que los lectores quisieran continuar.

El brasileño Marco Rudy tiene un estilo pintado en el que prima el preciosismo y las composiciones complejas. La historia ambientada en Santorini tiene al minotauro como antagonista y Rudi opta por hacer que cada página tenga una composición que artísticamente queda chulo pero que complica innecesariamente la lectura y hace la experiencia algo desagradable, teniendo que pensar el orden de las viñetas antes de disfrutarlas. Eso unido a la ligereza de la historia en la que Wanda llega, conoce el problema y lo resuelve con un hechizo como si nada, hace que el comic empiece a mostrar un patrón no demasiado atractivo.

Este patrón varió algo con el tercer número dibujado casi en su totalidad por Steve Dillon, con unas páginas finales de Chris Vision. Dillon nos muestra la llegada de Wanda a Irlanda, donde conocerá al que va a ser su primer archienemigo en la serie, el Hechicero Esmeralda, mientras que Visions nos lleva por La Senda de las Brujas en el más allá, donde Wanda conocerá a la anterior Bruja Escarlata. Frente al realismo de Dillon y su dibujo de línea fina y perfecta narrativa aunque algo estática, Vision es todo lo contrario, con un estilo de dibujo pintado que recarga en exceso la página y que no hace agradable la lectura para el ojo, fallando a la hora de ofrecer páginas para que el lector flipemos con su arte.

El último número está dibujado por Javier Pulido ambientado en La Rioja. Y aunque Robinson plantea el número para el lucimiento de Pulido, su historia no acaba de tener potencia que debería y todo vuelva a quedarse en un mero fuego artificial vacío. Además, no soy un excesivo amante del estilo de Pulido, al que siempre he considerado un gran narrador pero un dibujante normalito. Por eso mismo, y sumando la normalita historia de Robinson ambientada en La Rioja, tenemos una páginas con una interesante composición pero ninguna con nada que te flipe.

En resumen, compré este volumen en su día, pero lo cierto es que tras leerlo me dejó una sensación de comic montonero que hizo que NO comprara los dos volúmenes siguientes publicados por Panini. La relectura de este comic me confirma las mismas sensaciones que tuve en su momento, pero espero que la experiencia mejore al leer los siguientes y tener la sensación completa de esta serie.

Espero que la cosa mejore, la semana que viene os contare mis impresiones del segundo volumen.

PUNTUACIÓN: 6/10

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