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Crítica de D.I.O.S.E.S. 7 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman y Valerio Schiti, con color de Marte Gracia, se acerca al final. Comparto mis impresiones de este séptimo y penúltimo número centrado en Dimitri, el compañero de Wyn.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Dimitri es un huérfano que nació en el Cosmódromo. En alguna parte está lo que ha estado buscando toda su vida. El camino de entrada es el camino de paso. Todo lo que tienes que hacer es escuchar la señal.

Llegados al séptimo número de D.I.O.S.E.S., está claro que no se le puede pedir a este comic que sea algo que no es. Sin embargo, refleja para bien y para mal lo que es el estilo de escritura de Jonathan Hickman y sus tics recurrentes. Cosas que pueden volarle la cabeza a algunos lectores pero que provocan desconexión a otra parte de fandom.

Pero antes de todo, tengo que quitarme el sombrero antes Valerio Schiti y Marte Gracia. Luego entro en la historia, pero el dibujo super dinámico de Schiti y el color espectacular de Gracia hacen que el comic sea un manjar para los sentidos. Los posibles problemas del comic son sobre la historia de Hickman, Schiti está a un nivel de super estrella en que merece la pena leer todo lo que haga. Sus composiciones de página, la forma en que hace que conversaciones que no apartan nada resultan interesantes, la fluidez narrativa y la maravilla que son sus escenas de acción hacen que este comic destaque sobre todo por su acabado artístico.

El «problema» de este comic no es el dibujo, claro, sino la historia de Hickman a la que sólo le falta un número para su finalización. Y más que «problema», el gráfico de Hickman que comparto a continuación y que aparece en este número explica los problemas que tengo con Hickman. Con la escritura de Hickman a nivel general, y con la premisa y ejecución de este comic.

En este séptimo número protagonizado por Dimitri tenemos el origen del ayudante de Wyn. Descubrimos que sus padres eran cosmonautas rusos que desaparecieron hace décadas, y todo lo que ha hecho Dimitri en su vida, incluso unirse al Orden Natural de Todo, estuvo motivado con su lucha para encontrarlos. A lo largo de la miniserie Dimitri estuvo dejando balizas en las diferentes localizaciones que visitaba. Hasta este comic parecía que era un plan del Orden Natural de todo, pero en este comic descubrimos que Dimitri tenía su propia agenda. Esto en si ya debería ser problemático, pensando en que el Orden parece ser una «organización» super poderosa. Pero en realidad, el problema es que toda la aventura parece una excusa para lo que parece que es más interesante para Hickman: El cuadro en el que nos explica que la realidad del Universo Marvel se construye dentro de un cuadrado creado dentro de las coordenadas Ciencia-Magia, Bien-Mal, Nacimiento-Muerte. Esto Hickman lo llama «el eje de poder».

Los padres de Dimitri desaparecieron en 1963 cuando era un niño de ¿8-10 años? Desde luego, Dimitri se conserva bien pensando que tiene casi 70 años. La búsqueda de sus padres le obliga a abrir un portal a un lugar fuera de la realidad conocida. Y dentro que la aventura está chula, dentro que la madre de Dimitri aparece de la nada, a todo el conjunto le falta tensión ya que no sabemos qué son estos seres habitantes de esta otra realidad. Aparte, la historia resulta anticlimática con el rescate de la madre de Dimitri sólo para verla morir cuando su cuerpo recibe de golpe los 60 años en que estuvieron perdidos. Además, la historia tiene un no final, dado que Dimitri desaparece para buscar a su padre, quedando la historia inconclusa. Así que dentro de un comic con un dibujo super chulo, tenemos una historia donde alguien viaja a un sitio para encontrarse con algo no explicado, para volver a viajar una segunda vez sin saber lo que ha sucedido. Y como pasa con Hickman, sumado a la premisa del octavo número, esto parece que va a quedarse colgado hasta otro momento. Que no será en esta serie que aún no se sabe si va a tener continuación. Plantear un comic supuestamente inteligente que sólo plantea preguntas sin responder nada en realidad es más fácil de lo que parece. Y seguro es más tramposo.

Aparte, Marvel vendió este comic con la premisa de ver a Jonathan Hickman reinventar la cosmología del Universo Marvel. Para ello creó dos facciones, los Poderes Fácticos y el Orden Natural de Todo. Wyn es el avatar de los primeros mientras que Aiko y Dmitri pertenecen a los segundos. Pero tras 7 números nunca hemos llegado a saber exactamente qué es el Orden Natural de Todo, de donde surge su poder y cual es la diferencia que tienen con los Poderes Fácticos. De momento, sabemos que alargan la vida de sus adeptos, pero poco más. De hecho, no dejo de leer en el prólogo de cada grapa lo de «una alianza incómoda entre ciencia y magia» para definir la relación entre estos poderes pero al final queda como una frase vacía sin interés dado que Hickman no se ha molestado en responderla. A estas alturas del comic, y sobre todo con la certeza que es una pregunta que Hickman no se ha planteado responder para empezar, es casi insultante para el lector.

Esta nueva cosmogonía se suponía que tenía que sustituir a la anterior, pero diría que los conceptos de Hickman no han cuajado. Si lo hubiera hecho esta miniserie no hubiera tenido tan sólo 8 números, o tras su finalización Marvel ya habría anunciado su continuación futura, cosa que de momento no ha hecho. Así que Hickman ha vuelto a colar a los lectores un comic con montones de conceptos ambiguos cuyo desenlace no está claro donde se va a producir. Por otro lado, puesto en la balanza, sigo quedándome completamente con Stephen Extraño como ser más poderoso del ámbito mágico de Marvel. Y no se si veo a Jed MacKay usando los conceptos de Hickman para sus estupendas aventuras.

D.I.O.S.E.S. no ha conseguido conectar con mis gustos, a pesar del estupendo dibujo de Schiti y Gracia. Una pena. Y sin embargo, aún confío que Hickman sea capaz de darnos un final a la altura. Aunque en realidad, creo que va a ser un final tan anticlimático como ha sido la serie en general.

Comparto las primeras páginas del comic:

D.I.O.S.E.S. no es un mal comic, y desde luego está super bien dibujado. Pero los ticks de Hickman impiden que sea uno notable.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Biblioteca Marvel. Los Vengadores vol. 6 de Stan Lee, Roy Thomas y Don Heck (Marvel Comics – Panini)

Sexto volumen de la Biblioteca Marvel. Los Vengadores marcado por el cambio en los guiones de la colección, al sustituir Roy Thomas a Stan Lee, iniciando una etapa que se alargó más de cinco años. Unos comics que cuentan con dibujo del clásico y poco atractivo Don Heck.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO POCO POTENTE

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Mercurio y La Bruja Escarlata abandonan Los Vengadores después del regreso de Hank Pym, como Goliat, y La Avispa. ¿Será suficiente para hacer frente al odio puro de Los Hijos de la Serpiente? Te presentamos una nueva amenaza: El Láser Viviente. Además: Stan Lee cede el testigo a Roy Thomas. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Esta volumen contiene The Avengers 31-36 USA, publicados en 1966 y 1967.

Tras la marcha de Jack Kirby, la segunda revolución llegó a los Vengadores con el fichaje como Roy Thomas, que se convirtió en el guionista oficial de la colección en el número 35,publicado en diciembre de 1966. Resulta curioso que la llegada de Thomas se produce en mitad de una historia de dos partes, teniendo que cerrar la historia iniciada por Lee en el número 34. Un Lee que se mantenía como editor de la colección y en general de toda la línea editorial de Marvel Comics.

Este sexto volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores se compone de varias historias de dos números de duración. El número 31 termina la aventura de Goliat en Sudamérica que se inició en el volumen anterior, en la que la búsqueda de un remedio al problema físico que sufre y que le mantiene anclado en un tamaño de 3 metros de altura le lleva a descubrir una civilización subterránea en la que dos bandos se disputan el control de una llama que proporciona un poder enorme al quien lo posea. Los números 32 y 33 es una aventura en el que los Vengadores se enfrentan a la organización racista Los Hijos dela Serpiente, en los números 34 y 35 tenemos la presentación de El Láser Viviente, y en el número 36 empieza una historia que enfrenta a los héroes contra una raza alienígena de Ixar, que llegan a la Tierra con un ejército de robots super poderosos. Una aventura cuyo final leeremos en el próximo volumen.

En lo relativo a las historias, me parece curioso que Lee se muestre muy cómodo con una alineaciones de tan sólo 4 miembros. Si con el primer gran cambio del grupo del número 16 USA Los Vengadores era el Capitán América, Ojo de Halcón, Bruja Escarlata y Mercurio, el retorno al grupo de Goliat (la nueva identidad de Hank Pym) y Avispa provocó que Wanda y Pietro se marcharan a Europa para intentar encontrar la forma de recuperar sus poderes. Aquí hay que hacer un inciso ante lo ridículo que se ve con ojos de 2024 que dos mutantes (¿O no lo son? El cacao que tiene Marvel montado es importante) piensen en irse a Europa ya que «el aire de nuestra tierra natal nos dio nuestras habilidades sobrehumanas…» y solo allí creen que podrán recuperar sus poderes.

La marcha de Wanda y Pietro provoca una nueva alineación de 4 miembros, una en la que Goliat es mostrado como la voz cantante del grupo, muy por encima del Capitán América. De hecho, sorprende que en el arco de los Hijos de la Serpiente Steve es hecho prisionero durante casi toda la historia, teniendo que hacer Hank el discurso motivacional contra el racismo. Esto ahora sería impensable, pero el caso es que el Hombre Hormiga fue uno de los primeros superhéroes de Marvel, y es normal que para Lee Hank Pym tuviera que dar un paso adelante en el liderazgo del grupo. Algo similar pasa en la aventura siguiente, en la que de nuevo el Capitán América es hecho prisionero por Láser Viviente, en este caso junto a Ojo de Halcón y Avispa, teniendo que ser Hank el que acuda a rescatarles en el número siguiente.

Además del protagonismo de Goliat en el lado superheróico, Hank Pym también es protagonista en el lado humano. En estos comics se presenta a Bill Foster, un científico de color que ayudará a Hank a descubrir la forma de volver al tamaño normal, un Foster que en el futuro se convertirá en Goliat II. Esta presentación es también historia de Los Vengadores, y refuerza el papel central que Lee planteó para Hank en esta tanda de episodios. El retorno de Wanda y Pietro en el número 36 anticipa un cambio en estas dinámicas, como también lo es tener a la Viuda Negra de secundaria en los números 32 y 33 y su vuelta en este número 36, lo que anticipa que el grupo podría crecer hasta los 7 miembros o más.

En lo relativo a las historias de Lee tenemos montones de detalles que han envejecido fatal, como que la historia de Láser Viviente se plantea al ver el villano a Janet y quedarse enamorado de ella, como antes se enamoró de una amiga de Janet a la que acosaba. O que un robot a las órdenes de Ixar se pueda hacer pasar por Wanda en el número 36, cuyo plan sea raptar a superhéroes para que luchen por él en una guerra intergaláctica. En positivo, tener a Natasha Romanoff acompañando de alguna manera a Janet me gusta. Y cuando Wanda se reincorpore al grupo podemos encontrarnos con 3 mujeres en el grupo, una cifra inédita en ninguna otra colección de Marvel. El cambio de guionista y la llegada de Roy Thomas no provoca que estas chorradas de guion disminuyan, hasta el punto que tener de editor a Lee provocó que casi no se notara su ausencia.

He comentado en reseñas anteriores lo mucho que se notó el cambio del dibujo en esta colección de Los Vengadores, y lo poco atractivo que se ven estos comics comparado con cualquier cosa que hiciera Jack Kirby en esa época. Pero aparte del aspecto viejuno y el poco dinamismo, del dibujo de Don Heck, que se entinta a si mismo en todos los números excepto el nº 31 entintado por Frank Giacola, en este volumen me ha llamado la atención para mal lo terribles que son sus diseños de los nuevos villanos que conocemos en este volumen. Por un lado tenemos a los Hijos de la Serpiente, que son una organización racista que no queda claro si llevan un saco a modo uniforme y que tipo de máscara terrible se les ha ocurrido utilizar. O como pueden ver algo con ella. Tampoco el diseño del Laser Viviente me ha gustado nada. Hasta ahora Heck utilizaba conceptos y personajes creados por Kirby, pero cuando llega la hora de mostrar su creatividad con nuevos personajes, quedan muy en evidencia sus carencias en este aspecto.

La lectura de este volumen ha sido un poco pesada porque aunque Heck dibuja unas correctas anatomías, su dibujo no transmite emoción ni estar ante una historia más-grande-que-la-vida. Todo se ve excesivamente mundano y correcto, pero no tiene la espectacularidad que se le espera a un comic de superhéroes. En general Heck tiene una composición de página adecuada, pero en varias viñetas algunas caras de héroes y villanos están un poco desdibujadas, aparte que es difícil diferenciar a Steve Rogers, Clint Burton o Hank Pym dado que les dibuja a todos igual. Otro detalle negativo es que Hack parece no saber cómo dibujar al afroamericano Bill Foster, al que casi siempre le saca en viñetas pequeñas o de perfil, algo que me llamó mucho la atención y me parece muy evidente.

Por cierto, otro detalle curioso del dibujo de Don Heck es el fallo que comete en la portada del número 33 USA, que ha sido elegida como portada de este volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores, al colocar en la portada a una Bruja Escarlata que NO aparece en el comic, dejando fuera de la misma a Avispa, que sí protagoniza el comic con el Capitán América, Ojo de Halcón y Goliat.

Leyendo este sexto volumen de Los Vengadores tengo claro que la colección necesitaba un revulsivo en su apartado gráfico que le devolviera parte de la emoción y fuerza perdidas. Por suerte, en el próximo volumen tendremos la llegada de John Buscema, que me dará la calidad gráfica que estoy demandando a esta colección y que por ejemplo en este volumen siento que no me han dado.

En todo caso, tener en mi posesión y poder leer por primera vez algunos comics que nunca tuve me compensa los aspectos que peor han envejecido de estos comics. Y de aquí a nada podré decir que ya me habré hecho con los 50 primeros números de este comic clásico de Marvel Comics.

Comparto las primeras páginas del comic:

La Biblioteca Marvel. Los Vengadores llega a un nuevo cambio con la llegada de Roy Thomas, que durará para una etapa de varios años como guionista de la colección superando a Stan Lee. Lástima que el dibujo me parezca tan flojo.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO POCO ATRACTIVO

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Crítica de El viaje del Superhéroe de Patrick McDonnell (Marvel Arts – Panini)

Me regalaron hace años dos tomos con las tiras de prensa de Mutts de Patrick McDonnell. Así que descubrir que este autor es fan absoluto de los comics Marvel y que había realizado El viaje del Superhéroe, una novela gráfica para Abrams planteada como una carta de amor al comic de superhéroes, lo convirtió en una compra segura.

PUNTUACIÓN: 5/10

El segundo volumen de la línea Marvel Arts de Abrams presenta a Patrick McDonnell, el genial creador de Mutts, en una mirada diferente al Universo Marvel. Una carta de amor a La Casa de las Ideas que sintetiza la sensibilidad inspiradora de su autor. Utilizando el Universo Marvel como avatares, McDonnell reflexiona sobre cómo los cómics cambiaron su vida y lo inspiraron a convertirse en dibujante, inculcándole una sensibilidad moral que transmite a lo largo de su trabajo y su vida. Visualmente impactante, El viaje del superhéroe incorpora viñetas de cómics clásicos de Marvel como un tributo de McDonnell a sus héroes (Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko y los demás creadores de la factoría) junto con citas inspiradoras de Eckhart Tolle, Thoreau y otros, presentando una aventura como ninguna que hayas leído.

Patrick McDonnell (Nueva Jersey, 1956) es dibujante, autor y dramaturgo. Es el creador de la tira cómica diaria Mutts, que sigue las aventuras de un perro y un gato, publicada desde 1994. Antes de crear Mutts, fue un prolífico ilustrador de revistas, y ha ganado ocho veces el premio Harvey a la mejor tira cómica, además de recibir cuatro premios de la National Cartoonists Society.

Me regalaron Mutts hace años y lo releo cada cierto tiempo porque me gusta mucho. Este fue el principal factor que justificó la compra de esta novela gráfica de 112 páginas, cuya edición en tapa dura con sobrecubierta de Panini me parece fantástica. Creo que este comic va a ser muy vendido y regalable por parte de los lectores que puedan verlo en una librería generalista o FNAC, que es el público objetivo de las obras editadas por Abrams Comic Arts. Por cierto, esta es la segunda novela gráfica de Abrams que publica Panini en España tras esa maravilla que es Los Cuatro Fantásticos. Círculo cerrado de Alex Ross.

Patrick McDonnell realiza un interesante ejercicio narrativo y nostálgico al insertar en el comic numerosas viñetas (y hasta páginas enteras) de comics clásicos de la editorial, incluyendo los textos originales de Stan Lee. Estas páginas están realizadas por figuras históricas de Marvel como Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko, Don Heck y Vince Colleta. Pensando que llevo un año y pico comprando la Biblioteca Marvel de Panini, de alguna manera este comic me ha parecido un complemento ideal a la experiencia lectora de los últimos meses, porque la mayoría de imágenes, en concreto las de Los 4 Fantásticos y Los Vengadores, las he leído recientemente. Aparte de ver estas viñetas de comics de los años 60, el viaje de Reed Richards por otras dimensiones y llegando a la de los comics de romance femenino que también publicaba Marvel en esos años me parece otro detalle super curioso que ayuda a dar a esta historia una sensación «viejuna» en ocasiones. En otros momentos cambio el viejuno por atemporal, pero no siempre. Creo que tiene mérito ensamblar una historia propia utilizando casi a modo de puzzle multitud de imágenes clásicas, incluso cuando no he conectado con el resultado final.

Hay dos ideas principales que McDonnell quiere transmitir con este comic, en mi opinión. Por un lado, hay un clarísimo homenaje al Universo Marvel de los años 60, unos comics que le enamoraron de niño y cuyo impacto busca recrear colocando estas viñetas originales de los comics de los años 60. Por otro lado, creo que MacDonnell pretende decirle al lector que la fórmula para ser feliz reside en recrear la alegría por la vida y el sense of wonder que sentimos cuando fuimos niños y abrimos un comic Marvel por primera vez. Frente a los comics con temas adultos importantes que pueblan las librerías, la idea que el AMOR es la fuerza más poderosa que existe y que tenemos que luchar por ella me parece una idea potentísima, dentro de su simplicidad. En este sentido, el trabajo de McDonnell en las tiras de prensa le obliga por la propia limitación de las tiras a presentar mensajes sencillos, algo que entiendo ha aplicado a una obra larga como esta.

McDonnell cuenta con la colaboración de su hermano Robert en el color de sus páginas, y comenta que no realizó bocetos previos sino que dibujó directamente porque buscaba recrear el feeling infantil como cuando empezó a dibujar comics siendo niño. El resultado es super curioso, porque frente a las primeras páginas del comic, que podéis ver abajo que si están más elaboradas (por decirlo de alguna manera), el 90% del comic si parece estar dibujado por un niño pequeño. Y esto genera una sensación extraña, única y no siempre positiva. Única por la parte del homenaje a su niñez y lo que los comics Marvel le hicieron sentir, algo que tengo claro que es una decisión consciente y meditada por McDonnell a la hora de realizar este comic. La parte extraña es también esa, porque aunque sea algo buscado, el comic parece dibujado por un niño de 9-10 años, no es lo que te esperas de una tapa dura que cuesta casi 30 euros.

El caso es que llegué con muchas ganas de que me gustara El viaje del Superhéroe. Pero el resultado final me ha dejado frío. Por un lado por este detalle del dibujo. Incluso entendiendo intelectualmente que la intención de McDonnell se transmite en la página, ver dibujos «de niño» casi con calidad amateur no me ha llegado. Igual soy un viejo descreído que no cree en el poder del amor, o vete su a saber. Pero más allá del interesante elemento gráfico, no he sentido leyendo este comic lo que se supone que debía sentir. O lo que McDonnell quería que los lectores sintieran. Y como digo, entiendo lo que quiere conseguir, pero no me ha emocionado.

Peor incluso que el dibujo he encontrado la inserción en el comic en casi cada uno de los diálogos del Vigilante, protagonista del comic junto a Reed Richards, de frases filosóficas y citas inspiradoras de autores como Eckhart Tolle, Thoreau y otros. Y esto si que no me ha funcionado en absoluto, al no ser intercambios reales entre dos personajes que se comunican, sino una filosofía de Hacendado colocada de forma forzada que me ha matado completamente. Y aparte que compendio de frases inspiradoras me parecen totalmente fallidas, estos no-diálogos suman una segunda vertiente negativa, y es que me han enseñado la trampa, el intentar que parezca que un niño ha realizado este comic cuando lo ha realizado un adulto que ha meditado cada una de las imágenes y textos que incluye. Estas frases de galletas de restaurante chino me han resultado de largo lo peor del comic, y el principal motivo de la desconexión que he tenido.

Otro elemento que posiblemente haya condicionado mi NO conexión con este comic es el hecho que yo me aficioné al Universo Marvel con los comics de los 70 y 80 de gente como John Byrne, George Pérez, Chris Claremont, Jim Shooter o Frank Miller. Incluso cuando era niño los comics de Lee y Kirby de los 60 ya me parecían «viejunos» y anticuados. Aunque ahora esté comprando la Biblioteca Marvel y esté redescubriendo de alguna manera estos clásicos, no tengo ninguna conexión emocional con estos comics. Podría entender que algún lector más veterano que yo que compró los comics de Vertice lea este comic y termine casi llorando de emoción. Pero seguro no es mi caso.

Y esto me lleva a una cosa que he comentado antes. Creo sinceramente que este El viaje del superhéroe tiene muchas opciones para que ser un superventas en FNAC y similares, lo veo un comic super «regalable». Pero a la vez, puedo equivocarme pero este comic no creo que pueda gustarle en absoluto a un niño pequeño. Empezando por el elemento viejuno de los comics de los 60 con los recargados diálogos de Lee, que son una de las cosas que peor han envejecido. Y es muy posible que lectores no comiqueros compradores en FNAC vean este comic y lo compren para ellos o para regalo, pero el aspecto viejuno unido al dibujo «infantil» puede ser una losa insalvable. El hecho de ser una carta de amor a los comics Marvel de los años 60 puede limitar el público que pueda conectar con esta obra, lo cual me parece otro detalle curioso de este comic.

Y la verdad es que apreciando los elementos positivos que tiene este comic, me sabe muy mal no haber conectado con esta propuesta de Patrick McDonnell. Desde luego, NO recomendaría a nadie que se comprara este comic a no ser que lo ojee ampliamente y tenga claro lo que va a comprar. Porque no cabe duda que igual yo no lo tenía.

Comparto las primera páginas de esta novela gráfica que son los que yo vi en su momento y que en realidad no reflejan lo que el comic es en realidad en lo referido al dibujo infantil:

El viaje del Superhéroe de Patrick McDonnell es un experimento interesante en la parte del homenaje a los comics Marvel, pero reconozco que no he conectado demasiado con las citas filosóficas de mercadillo ni con un dibujo que mi hijo podría hacer mejor, incluso siendo esa la intención del autor. En todo caso, es una lectura distinta a todo que entiendo que si entras en el rollo, pueda emocionar a algún lector veterano.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de Biblioteca Marvel. Nick Furia Agente de S.H.I.E.L.D. vol. 2 de Stan Lee, Jack Kirby y Jim Steranko (Marvel Comics – Panini)

Segundo volumen de la Biblioteca Marvel. Nick Furia Agente de S.H.I.E.L.D. realizado por talentos como Jack Kirby, John Buscema, Stan Lee, Denny O’Neil y Don Heck que sirve de presentación de I.M.A. y del mítico Jim Steranko.

PUNTUACIÓN: CLASICAZO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. SHIELD tiene una docena de Señuelos Dotados de Vida de Nick Furia listos para entrar en acción. ¿Qué puede salir mal? ¿Y si IMA se hiciera con uno de ellos? Hydra vive, más poderosa que nunca, y te lo contará la nueva sensación de Marvel: ¡Jim Steranko! Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye Strange Tales 145-153 y Tales of Suspense 78, publicados en 1966 y 1967.

Pedro Monje comenta en la introducción de este segundo volumen de la Biblioteca Marvel Nick Furia Agente de S.H.I.E.L.D. que la llegada de Jim Steranko a esta colección coincidió con el quinto aniversario de Los Cuatro Fantásticos, lo que para varios historiadores y fans marca el final de los años fundacionales de Marvel. Otro detalle histórico incluido en este volumen es que el Strange Tales 146 marca el último número en que pudimos tener al mismo tiempo en una misma grapa a los fundadores de Marvel, al guionizarlo todo Stan Lee y tener a Jack Kirby en la historia de Furia mientras que Steve Ditko dibujó la de Doctor Extraño. Esta fue fue la última grapa que realizó Ditko para Marvel, al abandonar Strange Tales y The Amazing Spider-Man casi al mismo tiempo.

La llegada de Steranko de momento en este volumen se realizó de forma escalonada. En este primer volumen tenemos los tres primeros comics que dibujó en los números 151, 152 y 153 de Strange Tales, pero partiendo de los bocetos de Jack Kirby, como era la norma en la colección. Resulta curioso leer el texto de Steranko al final de este tomo, porque comenta que mientras para Lee este encargo al novato Steranko lo planteaba como la forma de que Steranko aprendería del maestro Kirby cómo se realizaban los comics Marvel, en realidad para él fue una tortura porqué sintió que seguir los esquemas narrativos de Kirby no hacía sino coartar su propia creatividad, que no estalló hasta que se pudo convertir en autor completo. Algo que no veremos hasta el próximo volumen. Destacar también que Steranko realiza la portada del número 153, lo que señalaba que la salida de El Rey de la colección era inminente, como así sucedió en el siguiente número.

Siguiendo con el dibujo, Jack Kirby realiza los bocetos de todos los números de Strange Tales, mientras que si dibuja el número de Tales of Suspense 78 que muestra el primer team-up entre el Capitán América y Furia en esa colección. Y la verdad es que este número de Tales of Suspense nos muestra la fuerza de Kirby sin restricciones, y cómo en las historias de Strange Tales esta fuerza queda bastante diluida al ser el acabado final responsabilidad de los artistas asignados a cada número. El correcto Don Heck dibuja los números 145, 146 y 147 con entintado de Mickey Demeo, mientras que realiza lápiz y tinta en el número 148. Ogden Whitney dibuja el número 149, un número que tiene además la peculiaridad de tener guion de Denny O´Neil, en lugar de Stan Lee, que se guarda el papel de «editor» para aparecer en los títulos de créditos. John Buscema con entintado de Frank Giacola se encargan del número 150, previo a la llegada a Steranko.

En lo referido a este apartado gráfico, el dibujo en general está bien, con una sobrecarga de vehículos, armas y elementos científicos de todo tipo, sumado a una lucha sin tregua del protagonista contra las fuerzas del mal. Sin embargo, este bien no es «notable» notándose a la legua que cuando Kirby no dibuja, el interés de estos comics baja muchos enteros.

En la parte del guion, lo más destacado es que Stan Lee NO guioniza todos los números de Strange Tales. Al número 149 guionizado por Denny O´Neil hay que sumar que el propio Kirby guionizó y realizó los bocetos del número 148 que fue dibujado por Don Heck. Y además, Lee abandonó la colección un número antes que Kirby, ya que el número 153 previo a que Steranko tomara el control total cuenta con guion de otro histórico de Marvel, Roy Thomas. Curiosamente, ese número empieza con Furia afeitándose en la barbería que es la tapadera de la entrada de SHIELD, una metáfora de cómo Steranko «limpiaría» su imagen y la alejaría del rudo luchador de la segunda Guerra Mundial, algo que veremos en el próximo volumen.

En lo relativo a la historia, el volumen empieza con el final de la historia que empezó en el volumen anterior que sirvió de presentación de Jasper Sitwell, el joven e inteligente ayudante de Furia deseoso de agradar a su jefe que protagonizará numerosos encontronazos con Dum-Dum Dugan. Esta aventura les enfrentó al Druida, un villano que usa alta tecnología que intenta pasar por magia, y que por lo que cuentan en la introducción nunca más se supo. Es importante recordar que al compartir Nick Furia cabecera con el Doctor Extraño, sus aventuras sólo podían tener una extensión de 12 páginas, lo que obligaba a condensar la historia yendo al grano más rápido para dejar paso a la acción. Por este motivo las historia no pueden ser complejas ni complicadas.

Lo que peor ha envejecido de este volumen son los diálogos de Stan Lee. Como ya comenté en el post con mis opiniones del primer volumen, no me gusta nada que Lee convierta a Furia en un chistoso borde que se mete y se ríe de sus subordinados. Pero en realidad esto no es sólo un problema de Furia, porque las caracterizaciones del pelota Sitwell y el viejo envidioso Dugan frente a la valía del joven ayudante me parecen penosos. Y entiendo que aquí Lee seguía las modas de la época, al presentar a un joven agente para que los lectores pudieran tener un personaje en quien verse reflejados, dada que la veteranía de Furia lo impedía. Otro detalle muy loco es tener a organizaciones malvadas ultrapoderosas de alta tecnología como la del Druida, Ellos e I.M.A., para que resulte que excepto del Druida que como decía antes nunca más se supo, todas ellas acaben siendo la misma, al pertenecer todas a HYDRA.

Dicho esto, en general estos comics me han resultado super entretenidos con esta lucha constante de SHIELD contra organizaciones super tecnológicas y super poderosas. Los combate cuerpo a cuerpo o entre vehículos terrestres, anfibios y aéreos es una de las constantes de la serie. Y como comenta Jim Staranko en su texto, aparte de buscar experimentar y plantear cosas nuevas para el mundo del comic, siempre tuvo claro que el primer y principal objetivo era entretener a los lectores, cosa que este segundo volumen de Nick Furia consigue sin duda.

Y ahora, a esperar a lo que realmente quería volver a leer, la etapa como autor completo de Jim Steranko. Unos comics que en realidad ya tengo en casa de mis padresgracias a la edición que Forum hizo dentro de la serie Clásicos Marvel. Aunque no tengo claro si esos clásicos Marvel publicaron toda la etapa de Steranko o sólo la historia del Zodiaco. Tenía ganas de tener en casa esta colección desde su inicio, cosa que estoy consiguiendo y por la que estoy encantado. La Biblioteca Marvel de Panini sigue con una edición estupenda de estas colecciones clásicas de Marvel, y estoy encantado de poder tener en casa estas colecciones.

Comparto las primeras páginas del comic:

Nick Furia, agente de S.H.I.E.L.D. es claramente un comic de su época, pero me gusta poder tener la llegada de Jim Steranko a la colección, a falta de poder disfrutar su histórica etapa a partir del siguiente volumen.

PUNTUACIÓN: CLASICAZO

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Crítica de D.I.O.S.E.S. 6 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

Sexto número de D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman y Valerio Schiti, con colores de Marte Gracia, protagonizado por Aiko Mako, Centivar del Orden Natural de Todo y antigua mujer de Wyn.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Aiko ha hecho algo que no está bien. La única manera de arreglarlo es hacer las cosas bien, decir la verdad y dejar de mentir. Pero ¿a quién no le encanta mentir? Desde luego, el León de Lobos no se encuentra entre los que dicen siempre la verdad.

Hickman continúa con su historia que supuestamente está revolucionando el mundo mágico y sobrenatural del Universo Marvel. Y lo hace con un número unitario protagonizado por Aiko Maki, la antigua espesa de Wyn y actual centivar del Orden Natural de Todo. En esta grapa intentará deshacer el error que cometió cuando captó a Mia DiMaria para el Orden Natural de Todo, privándola de poder desarrollar en plenitud sus habilidades mágicas. En realidad, dentro que todo es correcto, esta trama tiene un problema de base, y es que nunca hemos llegado a saber exáctamente qué es el Orden Natural de Todo, de donde surge su poder y cual es la diferencia que tienen con los Poderes Fácticos que alimentan el poder de Wyn. De hecho, no dejo de leer en el prólogo de cada grapa lo de «una alianza incómoda entre ciencia y magia» para definir la relación entre estos poderes pero al final queda como una frase vacía sin interés dado que Hickman no se ha molestado en responderla.

Aiko emprenderá un viaje para encontrar al Tribunal Viviente, encontrándose al mismo tiempo con Olvido, que resultan ser dos caras de una misma moneda, dos poderes que representan fuerzas inflexibles más allá del entendimiento humano. Para este viaje Aiko pedirá ayuda a Nimue Du Lac y a León de Lobos, personajes presentados por Hickman al principio de este miniserie. Un viaje que recuerda el tránsito por el ría Estigia hacia la Muerte, pero dirigiéndose hacia el Tribunal Viviente (y Olvido). Y en la conclusión de este comic parece que Hickman ha intentado copiar a Gaiman y sus Eternos, al no conseguir Aiko todo lo que buscaba y aprender que buscar y tratar con estos seres celestiales al final tiene un precio.

El comic destaca por el dibujo de Valerio Schiti y color de Marte Gracia, que son los que consiguen que merezca la pena pagar el precio de portada para hacerme con estos comics. Ellos consiguen que la lectura esté chula, acertando Schiti a la hora de hacer que esta historia rellena de diálogos expositivos resulte interesante y carismática. Tengo que destacar la representación que Schiti hace del Tribunal Viviente y de Olvido, ya que consigue que parezcan lo que se supone que son, seres más granes que la vida misma. Dentro de los elementos menos buenos, desde el principio no he conectado con las portadas de Mateus Manhanini para esta serie, y este sexto número no es una excepción. Y entiendo la idea de buscar a un ilustrador de fuera del comic de superhéroes, pero en mi caso la verdad es que me parecen que no funcionan ni son un elemento fundamental que haga que un pector dubitativo se anime a comprar esta colección.

Dentro que D.I.O.S.E.S. es un comic correcto, la frialdad de Hickman arrasa con todo y no consigue que estos nuevos personajes ni las organizaciones a las que pertenecen terminen de interesarnos. Tampoco este viaje de Aiko consigue desembarazarse de la frialdad que plantea Hickman, que acaba consiguiendo que todo sea intrascendente y me resbale. De hecho, esta colección se supone que se planteaba para presentar una nueva cosmogonía para el Universo Marvel, pero cualquier grapa elegida al azar del Doctor Extraño de Jed MacKay ofrece muchísimo más interés, mejores personajes con carisma y personalidad, y apuestas del juego con el destino del Universo Marvel en juego. Veo el viaje de Aiko y sobre todo su conclusión dramática, y es que me resbala todo.

De hecho, ver que la próxima grapa, la penúltima, va a estar protagonizada por Dimitri me sugiere que este comic de 8 números va a terminar con un montón de tramas abiertas. Pensando que no me creo ni loco que Hickman quiera concluir todo lo que ha presentado en una única grapa. No debería decir que D.I.O.S.E.S. es una decepción porque en realidad no conecto con el Hickman de los últimos años ¿la última década? Y sin embargo, sigo acercándome a sus comics con la esperanza que este sí sea el que me va a gustar. Seguiré esperando.

Comparto páginas del comic:

D.I.O.S.E.S. sigue a su bola y ofrece otra historia sin chispa que refleja lo bueno y lo malo de la narrativa de Hickman.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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