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Crítica de Un mundo bajo Muerte 8 de Ryan North y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

Nos acercamos al final de Un mundo bajo muerte de Ryan North, R.B. Silva y David Curiel. Y en el  octavo número tenemos la potencia dramática que no habiamos visto en toda la serie, siendo el mejor episodio hasta la fecha.

PUNTUACIÓN: 7/10

Muerte lucha contra las fuerzas combinadas de todo un mundo para mantener su control sobre el mismo. Un movimiento desesperado puede dar a los héroes aquello que necesitan. Pero Muerte tiene también la respuesta. Todo esto conducirá a una conclusión cuyas consecuencias repercutirán en todo el Universo Marvel.

A lo largo de este evento, Ryan North nos había mostrado que la debilidad de Victor Von Muerte era su sobrina Valeria Richards. Sólo ella tiene línea directa con Muerte y es alguien a quien el villano respeta e incluso quiere. Tiene sentido que ella sea la causante de su caída, aunque en realidad es algo que no veremos hasta el último número de la serie que se publicará en Marzo. Junto a los intentos de Valeria para convencer a su tío para que se rinda, este número hace algo muy interesante que es ponernos en el interior de la cabeza de Muerte, siendo él el narrador del comic. Tengo que reconocer que poder ponernos en la piel de Muerte es algo que hace que el comic mejore, frente a la irrelevancia que ha tenido la serie en su conjunto.

La influencia de Valeria se deja sentir en el comic, siendo la explicación de una de las ridiculeces del comic, que Muerte derrotara a los héroes una y otra vez sin matarles. Aparte del egocentrismo que mantenerles con vida para que sean testigos de su triunfo, Muerte reconoce a Valeria que no les ha matado como favor especial hacia ella, porque sabía que entristecería a su sobrina. Lo cual es algo que tiene sentido, pensando que el primero que tendría que haber muerto en varias ocasiones es Reed Richards.

Como en los números previos de eventos, el protagonista artístico de Un mundo bajo Muerte NO es el dibujante R.B. Silva, sino el colorista David Curiel. Y este número no es una excepción, con un verde dominando la mayoría de escenas para prolongar la sensación de poder absoluto que tiene Muerte. En positivo para Silva, hay dos momentazos visuales muy bestias en esta grapa, uno protagonizado por Ben Grimm y el otro por Valeria. Ambos momentos están super chulos por motivos diferentes. El motivo de La Cosa es super comiquero y hace que el lector grite HELL YEAH !!! El otro, me rompió el corazón.

El gran defecto de Ryan North es la gran cantidad de páginas que se sienten sin interés, con combates que no van a ningún sitio y que parecía que eran la excusa que evitaba que el comic se centrara en lo que realmente queriamos leer. En este número, el combate de todos contra Muerte tiene esa misma cualidad casi intrascendente, al estar viendo algo cuyo resultado final está prefijado de antemano. Esto no es bueno. De hecho, todas las coreografías de los héroes no sirven para nada, y son la excusa para que escuchemos a Muerte contarnos como evitará ser derrotado.

Sin embargo, lo que si me ha gustado es que Muerte use todo su poder para crear un punto fijo temporal, un momento que no podrá ser cambiado bajo ninguna fuerza, magia o viaje temporal. De esta forma, asegurará que su victoria contra los héroes sea completa y definitiva. Y esto consigue que el momento de la mayor victoria de Muerte se convierta en su mayor tragedia con el shock final del comic. Un cliffhanger que puede ser lo más dramático y chungo que he leído en mucho tiempo. Narrativamente, este cliffhanger me parece que está muy bien, si bien es todo una gran trampa absurda, si pensamos que Muerte usa la fuerza justa para herir de gravedad a todos los héroes hasta el punto de llevarles al borde de la muerte, pero sin matar a nadie. El nivel de control que eso supone hace ridículo que no detecte que un nuevo jugador había entrado en el terreno de juego. Con todo dentro de la trampa enorme que esto supone, reconozco que funciona y hace que este número sea el mejor de toda la serie hasta el momento.

Una vez comentadas mis impresiones sin spoilers, voy a hacer unas apreciaciones CON SPOILERS sobre el impactante giro final del comic. Sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

Un mundo bajo Muerte 8 es el mejor número de toda la serie. De lo poco que me ha gustado de la historia de Ryan North ha sido la forma en que ha mostrado el cariño que Muerte tiene por su sobrina Valeria, y el respeto que ella siente por él. Gracias a eso, la muerte de Valeria en el climax final del comic provoca un shock alucinante. Un shock agravado porque Muerte acababa de hacer que este combate fuera un punto fijo temporal, lo que implicaría que la muerte de Valeria no puede deshacerse. La viñeta de Valeria agonizando con una pierna cortada y a punto de perder la cabeza, literalmente, ha sido un shock increíble. Por cierto, aunque sea en sombras, la viñeta en la que cae la cabeza de Valeria me parece un momento muy feo y una violencia super gratuita que me parece que no es de recibo.

Como decía más arriba, es ridículo que Muerte controle su poder de la forma en que lo hace y no detecte a Valeria en la zona de combate. Pero reconozco que el momento funciona y es super dramático. Sin embargo, creo que en realidad Valeria ha llevado a cabo un «Doctor Extraño en Infinity War». Al darse cuenta que Muerte es demasiado poderoso y no puede ser derrotado, ha ideado un plan para que sea el propio Muerte el que deshaga todo, y la única forma de hacerlo es muriendo. Así que en el último número vamos a asistir a Muerte usando todo su poder para devolver a la vida a su sobrina, lo que provocará que renuncie al título de Hechicero Supremo y su derrota final. No me creo ni de coña que Marvel vaya a matar a una niña inocente como es Valeria Richards. No va a pasar. En realidad, creo que la idea de repetir el «Infinty war» es la opción más probable.

Dentro que Un mundo bajo Muerte me ha parecido un evento insulso e intrascendente, creo que este octavo número ha elevado el nivel de la serie. Es posible que Ryan North consiga terminar la serie de forma satisfactoria. Pero al mismo tiempo, si Muerte va a echar para atrás lo que ha pasado y realmente no lo hizo como forma de salvar a Valeria, se confirmará la intrascendencia de este evento. Pero mejor no adelantar acontecimientos, cruzo los dedos para que North consiga terminar el comic con buena nota.

Comparto las primeras páginas del comic:

Un mundo bajo Muerte por fin nos ha ofrecido un buen número. Y aunque en parte es demasiado poco, demasiado tarde, al menos me consuelo con la potencia dramática que deberiamos haber tenido a lo largo de toda la serie.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Imperial 4 de Jonathan Hickman, Iban Coello y Federico Vicentini (Marvel Comics – Panini)

Termina Imperial, la miniserie de Jonathan Hickman con la que Marvel Comics intenta relanzar su franquicia galáctica. Un comic dibujado por Iban Coello y Federico Vicentini, con color de Federico Blee. Y se confirma la decepción.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

La conclusión del evento cósmico que ha revolucionado este escenario del Universo Marvel como no ocurría desde Aniquilación. Un final que es también un nuevo principio y que servirá de plataforma de lanzamiento para las nuevas cinco series que conformarán Imperial War

Ya tenemos el final de Imperial y de la revolución que Marvel buscaba para su franquicia galáctica. Y este final ha ido en la línea de los números anteriores, acabando como un comic super decepcionante. Y no ya decepcionante, sino absurdo. Que es lo peor que podría sucederle a un comic que aspira a entretener al lector. Imperial parece planteada para recuperar a los Inhumanos tras 5 o 6 años de destierro editorial. Pero la forma en que lo han hecho ha sido más bien ridícula, sobre todo pensando que les han dejado en una situación muy similar a la que estuvieron hace años, luchando por convertirse en los señores de los Kree. Para intentar hacer algo nuevo, Hickman les ha dejado de forma muy similar a como estaban.

Por otro lado, antes de esta miniserie existía un Consejo Galáctico. Las maquinaciones de los Inhumanos utilizaron al Gran Maestro de intermediario involuntario para iniciar la guerra civil usando a los Skrulls. Tras esta guerra, ahora hay una Unión de planetas, aunque sin los Shi´Ar ni los Skrulls, con Starlord a la cabeza. De nuevo, más allá del cambio en de liderazgo, el status-quo no es tan diferente como esta miniserie anunciaba. Partiendo que hay una Unión, algo que parecía que iba a ser lo primero con lo que iban a acabar.

Lo que no soporto de Jonathan Hickman es la falta de coherencia de sus historias y cómo retuerce a los personajes para convertirles en irreconocibles para ajustarlos a su narrativa. Esto ha vuelto a pasar, y me saca de mis casillas. Los Inhumanos, su rey Rayo Negro y Maximus, pero para el caso es lo mismo, han provocado una guerra civil asesinando a líderes de todas las razas y engañando a los Skrulls. Nova y Starlord lo descubren, se lo cuentan a Shuri, ¿y no pasa nada? Starlord dice que no dice nada porque eso afectaría a la recién creada unión, algo absurdo. No me lo creo. Starlord es un cabeza caliente que nunca aceptaría que el asesino de su padre saliera impune. Pero Jonathan Hickman manda, así que Marvel acepta cambiar al personaje para convertirle en un político que lidia con las complejidades de la geopolítica cósmica. Es lamentable. Y partimos de un pecado de base, que es que había que relanzar a los Inhumanos, la forma de hacerlo era secundaria.

Los inhumanos ya no son héroes, son una raza que hará lo que les interese en cada momento, aunque eso provoque una guerra sangrienta con miles o millones de muertos y que una raza que había aceptado la unión con otros pueblos, los skrulls, vuelva a su lado más violento y radical. Esto conecta con la maldita moda del entretenimiento mainstream que malinterpretó Juego de Tronos y que plantea que no existe el bien y el mal porque tonos nos movemos en tonos de grises. Digo malinterpretó porque la historia de George R.R. Martin obviamente funciona para Juego de Tronos, Igual que el tono de Joe Abercrombie es perfecto para sus novelas, pero eso no significa que todo el entretenimiento deba usar ese planteamiento. Sencillamente, esa no es la historia que yo quiero leer. Que se la quede quien la quiera. Aparte, este arco de los inhumanos resalta el lado identitario que está rompiendo las sociedades modernas, al indicar que lo que le viene bien a «su gente» es lo correcto, aunque rompa y destruya a los demás.

Otro elemento absurdo que no he entendido es es el de los wakandianos. Tras el combate Hickman le hace decir un discurso a Shuri en el que afirma que han intentado trabajar con la democracia pero que se ha demostrado que no funciona y que hace falta un liderazgo fuerte que pueda tomar las decisiones difíciles. Su hermano T´Challa, obviamente. Pero luego, en las últimas páginas, Shuri y T´Challa comentan que ¡Wakanda también forma parte de la Unión!! De nuevo, no he entendido a los wakandianos. Y me resulta ridícula la idea que el no denunciar a los Inhumanos es porque es interese. Porque incluso si los planes de T´Challa son de adueñarse de la galaxia y con esta guerra han quitado del tablero a los Shi´Ar y a los Skrulls, ahora tendrán que derrotar a los Inhumanos. Por no hablar de Starlord y del resto de razas galácticas. El lado identitario que tan poco me gusta que comentaba sobre los Inhumanos obviamente también es aplicable para T´Challa y su reino. Como digo, entiendo que lo importante para Marvel es como dejan el tablero al final y la forma de llegar hasta ese punto es secundaria, pero para mi la forma si es importante. Es clave.

Otro de los problemas del comic viene con el dibujo. Marvel ha decidido dividir el encargo entre Iban Coello y Federico Vicentini, todo ello con color de Federico Blee. Y tengo que decir que me ha gustado el trabajo de Coello, que plantea páginas super dinámicas con una narrativa perfecta. Sin embargo, Vicentini es todo lo contrario, no me ha gustado nada. En concreto, en el climax final del combate contra los skrulls, Vicentini plantea páginas que son melés con decenas de personajes en las que no se entiende lo que está pasando. Tener a decenas de skrulls iguales entre si, y de varios acusadores que también comparten aspecto y son indistinguibles, desde luego no ayuda. Pero su narrativa es terrible, aún estoy intentando descubrir lo que ha pasado. Dentro del desastre de estas páginas, creo que el color de Federico Blee tampoco ayuda, al plantear un color que lo difumina todo y ayuda a la confusión general.

Las páginas de Coello están chulas y se entiende perfectamente lo que sucede. Las páginas de Vicentini son un desastre. Y no es sólo en los combates, no hay más que ver cómo Coello plantea las páginas finales de los Inhumanos, que molan, con las de Vicentini con T´Challa y Shuri, donde no plantean esta conversación de forma interesante, usando sombras que impiden ver las caras de los personajes, y no funcionan en absoluto. Lo cierto es el desastre mayor es la historia de Hickman, pero tener un comic en el que sólo el 50% del dibujo funciona también es un problema.

Volviendo al principio, Imperial debería provocar un renovado interés por la franquicia galáctica de Marvel. Tras leer esta miniserie, no voy a comprar ninguna colección. No me interesa. Tengo cierta curiosidad con lo que Jed MacKay pueda hacer con Nova, pero no lo suficiente como para comprarlo. Sobre todo pensando en que están ambientadas en un mundo en el que Starlord está tan tranquilo dejando que los asesinos de su padre y de miles de personas, están libres y sin pagar por sus crímenes. Estos no son los comics Marvel con lo que yo crecí y no los quiero leer. Buena suerte en encontrar a su público objetivo. Lamentablemente, cada vez con más frecuencia me doy cuenta que los valores de Marvel no son los míos.

Comparto las primeras páginas del comic:

Marvel quería un cambio en la parte galáctica del Universo Marvel y ya lo tiene. Sin embargo, Jonathan Hickman ni siquiera sabe iniciar tramas que resulten llamativas o interesantes, resultando la enésima decepción.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de Biblioteca Marvel: Los Vengadores vol. 12 de Roy Thomas, John Buscema y Gene Colan (Marvel Comics – Panini)

El misterio de Chaqueta Amarilla y la presentación del nuevo Goliath II son los protagonistas del volumen 12 de la Biblioteca Marvel: Los Vengadores, obra de Roy Thomas, John Buscema y Gene Colan.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. ¡La Avispa y Chaqueta Amarilla se complacen en invitarte a su boda! La celebración tendrá lugar en la mansión de Los Vengadores y acudirán también todos los superhéroes de Nueva York… ¡y, por supuesto, sus enemigos! A continuación, descubre cómo acaba el mundo. Algunos dicen que lo destruirá el fuego, mientras otros imaginan que lo hará el hielo. También: ¿Quién es el nuevo Goliat? Y el regreso de El Espadachín. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye The Avengers 60-65, comics publicados en 1969.

En el volumen anterior de la Biblioteca Marvel de Los Vengadores asistimos a la dramática presentación de Chaqueta Amarilla, un héroe ¿o villano? que afirmaba haber matado a Hank Pym y que quería reemplazarle. De forma sorprendente Janet Van Dyne anunció su intención de ¡casarse con él! En el número con el que arranca este tomo, tenemos la boda de Janet con Chaqueta Amarilla, que tras esta aventura acabará descubriéndose como Hank Pym, que habría sufrido problemas mentales tras un experimento fallido. El comic incluye un montón de cameos de prácticamente todos los héroes del Universo Marvel, y unos villanos del Circo del Crimen que sirven de correctos sparrings para esta aventura. Al final de esta reseña tenéis páginas de John Buscema, y podemos ver su calidad y toda su personalidad, con unas páginas espectaculares.

Una de las mejores cosas de estos comics de Los Vengadores es que Roy Thomas plantea unas aventuras en las que el cambio era constante. En el número 61 además del cambio del logo de la colección que podéis ver en la portada, tenemos una aventura protagonizada por Black Panther, Ojo de Halcón y Visión mientras Hank Pym y Janet están de Luna de Miel, que acuden a la llamada de Doctor Extraño para que le ayuden a él y al Caballero Negro para derrotar a Surtur y a los Gigantes de Hielo. Una aventura con principio y final contada en apenas 20 páginas, como era la norma de los comics de esa época.

El número 62 tiene a Black Panther de protagonista, al llevar a sus compañeros a Wakanda tras la aventura con Doctor Extraño. Este número creo que es la presentación de M´Baku, y tiene la curiosidad de que el Caballero Negro sigue acompañando a Ojo de Halcón y a Visión aunque oficialmente no fuera oficialmente miembro del grupo. No se si años más tarde los editores de Marvel cambiaron retroactivamente el status de Caballero Luna como miembro de los Vengadores, pero a pesar de su aparición, en realidad Dane Whitman no era un miembro oficial.

Fruto de esto, el número 63 empieza SIN el Caballero Negro, al que Roy Thomas hace que desaparezca de la colección sin la más mínima mención, lo que es realmente llamativo. Esta grapa tiene dos hitos claros. El primero fue la llegada de Gene Colan en sustitución de John Buscema, que tuvo que dejar la colección para dibujar la serie de Estela Plateada junto a Stan Lee. Aunque Colan es un dibujante clásico de Marvel, y tiene comics míticos como La tumba de Drácula, yo tengo que reconocer que tiene un estilo que a mi nunca me ha gustado. Y le reconozco un gran estilo y personalidad, con unas poses super dinámicas, pero tiene algo con lo que nunca he conectado.

La otra novedad es la presentación de Clint Burton como el nuevo Goliat II. Cansado porque siente que su arco y flechas le hacen sentir ridículo comparado con el poder de sus compañeros. Tras volver a Nueva York, se encuentran que Hank y Janet ya han vuelto de su luna de miel, con Hank decidiendo mantenerse en el grupo con su identidad de Chaqueta Amarilla. Los villanos de este números son Cabeza de Huevo, el Pensador Loco y el Amo de las Marionetas, que han secuestrado a Viuda Negra. Clint roba un vial de suero de Hank y se convierte en un nuevo hombre gigante, y salvará a su no-novia luchando contra un androide gigante.

La amenaza continúa en el número 64, en el que Cabeza de Huevo amenaza destruir los Estados Unidos desde un satélite en órbita, tras dejar tirados a sus anteriores compañeros. Para poder derrotar esta amenaza, Los Vengadores tendrán que recibir la ayuda de un ladrón de poca monta, Barney Burton. Diría que Gene Colan no conecta con esta aventura espacial y se encontraba más a gusto con comics más urbanos como Daredevil. Dicho esto, tenemos otro número correcto con una historia autoconclusiva con un buen final, al conocer de forma dramática la conexión entre Barney Burton y Clint Burton. No hay que ser ingeniero aeroespacial para imaginarlo.

Hablando de la variedad que Roy Thomas imprime en esta etapa, tras unos números con Hank Pym y Janet en el centro, el foco pasa a Black Panther para tener en los tres siguientes números a Clint Burton en el centro de las historias. Y así sucesivamente.

Tras el final dramático del número 64, en el 65 el Espadachín se une a Cabeza de Huevo para intentar derrotar a los Vengadores, una historia que sirve para conocer más detalles del pasado de Clint Burton y su conexión con el Espadachín, que fue su maestro en el circo donde se conocieron, antes de huir tras descubrir Clint que el Espadachín había robado el dinero de una función. Este número es el último que dibujó Colan en Los Vengadores. Un Colan que ya no me gustaba y que tampoco lo ha hecho ahora. Creo que no era el más adecuado para este encargo, y diría que el mismo Colan lo pensaba también, motivo por el que aguantó tan poco en la colección.

Las aventuras de Thomas son correctas. Los cambios constantes me gustan, pero hay muchos elementos de sus historias que no han envejecido demasiado bien, empezando por sus diálogos y sus finales facilones, como si se quedara sin especio y tuviera que terminar de cualquier manera. Con todo, me gusta haber tenido la oportunidad de disfrutar por primera vez de estos comics, y conocer como se produjo el cambio de Han Pym a Chaqueta Amarilla, o el cambio de Ojo de Halcón a Goliat II. Sin duda, el calificativo de histórico se aplica a estos comics.

Entes del regreso de John Buscema a la colección, en el próximo volumen tendremos a un primerizo Barry Windsord-Smith y al recientemente fallecido Sal Buscema como próximos dibujantes. Estos nombres y la capacidad de cambio contante de Roy Thomas aseguran que las sorpresas seguirán siendo la norma de esta colección. Y yo que lo estoy disfrutando. Mi intención con esta Biblioteca Marvel es llegar a alcanzar la etapa de Comics Forum con la que me aficioné a este grupo, y de momento cada nuevo número está dándome hitos que me compensan de sobra la compra y que justifican que vaya a comprar el siguiente.

Comparto las primeras páginas de este volumen:

La Biblioteca Marvel de Los Vengadores está siendo un placer absoluto. Incluso aunque Gene Colan no me gusta demasiado.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de La muerte de Estela Plateada 4 de Greg Pak y Sumit Kumar (Marvel Comics – Panini)

El cuarto número de la miniserie La muerte de Estela Plateada de Greg Pak, Sumit Kumar y Frank D´Armata, este mes acompañados por Tiago Palma en los lápices y Jonas Trindade en el entintado de las páginas que dibujan, nos acercan al momento que nunca pensé que llegaría a leer jamás.

PUNTUACIÓN: 5/10

El sacrificio final de Estela Plateada. La Tierra se encuentra al borde de la aniquilación mientras el tiempo se agota para Norrin Radd. ¿Cuál será el legado del primer heraldo de Galactus? O quizás la pregunta no debería ser «cuál», sino «quién».

Me está pasando una situación extraña con esta miniserie, y es que la historia de Greg Pak está planteando situaciones mal explicadas que me están sacando de la lectura. El malvado Director Harmon, dueño de ONA (la Oficina de Neutralización Alienígena) se fue a los confines de la galaxia para encontrar la gota de sangre de Galactus que en teoría le va a permitir obtener un poder cósmico descomunal. Estela Plateada fue a intentar detenerle pero fue derrotado por Harmon y hecho prisionero.

Pero luego nos encontramos que Harmon está en la Tierra, o al menos en su estación orbital, mientras que los 4 Fantásticos, la comandante Kelly Koh, Estela y el resto de alienígenas está en el espacio, intentando evitar que los monstruos espaciales que han salido de la sangre de Galactus lleguen a la Tierra para destruirla. Me chirría muchísimo la forma en que Harmon no está en la nave, pero aún más la existencia en si de estos bichos salidos del Poder Cósmico de Galactus. Algo que no se explica y provoca una situación absurda. Absurda si pensamos que Harmon ya ha absorbido el poder cósmico. No entiendo los movimientos de los personajes en el mapa y por eso me parece todo increíble. No me lo creo.

En este sentido, creo que el dibujo tampoco ayuda a entender qué está pasando y donde está sucediendo. Porque todo es oscuro e impersonal, y da igual estar en la órbita de la Tierra que de Júpiter, todo se ve igual de mal, lo cual es otro aspecto que hace que no conecte con nada de lo que plantea este comic.

Cuando publican un comic con el título de «La muerte de…» no estás dejando lugar a la duda. Y parte de la gracia de comic es ver cómo sucede, cosa en la Pak no está acertando. En este número y también en el interior, está sucediendo tener un comic con un teórico protagonista, su nombre está en portada, con un interior en el que Norrin Radd se siente secundario en la historia. Pak ha dado más protagonismo a los 4 Fantásticos o a Kelly Koh que a Estela, lo cual creo que es un error garrafal. Pero es que además, la historia de la teórica sustituta Kelly Koh no puede ser más anodina y falta de interés. Para Pak lo único importante es poder crear un nuevo personaje de origen coreano como el suyo. Pero su origen empezando por la existencia de una madre que vive en una estación espacial como si estuviera en una granja de Kansas me ha parecido ridículo. Algo que no ayuda a que se pueda conectar con este personaje.

A esto hay que sumar que los comics Marvel son una trituradora de dibujantes. Tras tres números de Sumit Kumar dibujando esta miniserie, en este cuarto número no ha llegado con los plazos de entrega, de forma que Tiago Palma en los lápices y Jonas Trindade en el entintado se han encargado de cubrir estas páginas. En positivo, ambos Kumar y Palma son correctos, hasta el punto de Palma no desentona demasiado con el resto de páginas. Pero me parece una locura que los editores no trabajen para que un dibujante pueda dibujar en su totalidad una miniserie de 5 números que no tiene continuidad directa con nada y hubiera dado igual publicarla un mes arriba o abajo. Es algo tan bochornoso y lamentable que el hecho que suceda casi a diario en los comics Marvel no hace que sea mejor. Más bien al contrario.

Igual no tendría que haber comprado este comic, pero me da que no me va a gustar la forma en que Greg Pak va a matar a Norrin Radd. Ya es malo que este cambio venga impuesto por una película ambientada en una realidad alternativa a la 616, pero todo en este comic está repeliéndome en lugar de hacerme conectar con él. Desde luego, por culpa de la historia de Pak, pero también porque resulta imposible conectar con el dibujo de Kumar. Y ya ni entro en la olvidable sustituta que se han sacado de la manga Kelly Koh. Completamente olvidable. Así es muy difícil que un comic pueda gustarme.

Comparto las primeras páginas del comic:

El cuarto número de La Muerte de Estela Plateada lo deja todo listo para el gran final del mes que viene, pero lo hace de una manera con la que ha sido imposible de conectar.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de Un mundo bajo Muerte 7 de Ryan North y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

El séptimo número de Un mundo bajo Muerte de Ryan North y R.B. Silva, con el color de David Curiel, coloca todas las fichas de cara al climax final de esta miniserie – evento.

PUNTUACIÓN: 6/10

Muerte no renunciará a su poder sin luchar. Mientras las rebeliones a lo largo del mundo son sofocadas rápida y brutalmente, el emperador se prepara para la última batalla, enfrentándose a todo un ejército de proporciones mundiales. No será suficiente para que muerda el polvo: Mister Fantástico prepara una última jugada desesperada

Llevo pensando todos estos meses por qué este comic de Un mundo bajo Muerte no ha hecho click. No para mi, ni para mi hermano Fernando. Y leyendo los comentarios en Twitter y otras redes sociales, en general en el fandom comiquero. Y me doy cuenta que el problema principal no es la ejecución, que también, sino de CONCEPTO. La idea de un mundo controlado por muerte tendría que haberse planteado como una temporada entera al mismo nivel que fue Dark Reign, cuando Norman Osborn consiguió el poder y mando a los héroes a la clandestinidad. De esta forma, hubiéramos podido tener una primera fase en la que TODO el Universo Marvel asistiría a unas primeras medidas que realmente mejoraban la vida de la gente en todo el mundo, lo que planteaba un dilema moral. En una segunda fase, empezarían a conocerse los secretos de Muerte, lo que llevaría a que se levantara la rebelión contra él, de forma que cada personaje o grupo podría ir tomando sus propias decisiones, o incluso sería posible que alguno cambiara de opinión. De forma que la miniserie que culminaría toda esta etapa (esta) se centraría en el combate final. No es mala idea, ¿verdad?

Lamentablemente, eso no ha pasado. Marvel ha obligado a Ryan North a condensar toooodas esas narrativas en una única colección con grapas de 20 páginas. Demasiado que contar en demasiadas pocas páginas. Y en este séptimo número tenemos otra vez el ejemplo perfecto. Tras la revelación del numero anterior, descubrimos que Muerte había usado la esencia vital de todos los habitantes presentes y futuros de Latveria para aumentar sus poderes y convertirse en casi omnipotente. Tras esta revelación Muerte torturó a Reed Richards ¡arrancándole un trozo de la cabeza!

En este número tenemos en las dos primeras páginas ejemplos de cómo se toma la sociedad la revelación que Muerte es malvado, que sólo busca el poder y la dominación sobre todo lo demás. Y aquí North muestra uno de los problemas del comic, al querer hacer una asociación de lo que pasa en este comic con la actualidad social y política de los Estados Unidos y la polarización de su sociedad con dos grupos enfrentados que ven cualquier cosa desde puntos de vista opuestos. Así, mientras unas personas se dan cuenta que Muerte es malvado, incluido J. Jonah Jameson, otras personas opinan que les da igual todo porque a ellos les va bien y no conocen a ningún latveriano. Otra persona tiene claro que Muerte no tiene que dimitir porque le ganó el debate a Reed Richards tras torturarle. Como si eso fuera bueno. Y esto podría parecer una idea genial si no fuera que es demasiado poco, demasiado intrascendente. Porque en realidad, es que todo nos da igual. Y nos da igual porque no hemos llegado a conocer la sociedad de Muerte, por lo que esto no conecta emocionalmente.

Luego tenemos el siguiente problema del comic, y es que el comic continúa con otra gran escena de combate, al reunirse TODOS los héroes para otro ataque contra Muerte. Pero son unas páginas vacías porque en realidad dan igual y son combates vacíos. Y porque como en números anteriores el dibujo de R.B. Silva no ayuda a tener una experiencia satisfactoria, a pesar que el vistoso color de David Curiel. Luego tenemos la sorpresa y el siguiente problema. La sorpresa es que Reed Richards ¡ha aprendido a dominar la magia y busca la revancha! Lo malo, ¿no había torturado Muerte a Richards y le había arrancado un trozo de cabeza?¿Cómo se ha liberado Richards y como ha encontrado tiempo para todo eso? Este giro, a pesar de lo impactante que es, no es más que una sorpresa un poco absurda que me ha transmitido que en realidad todo da igual y nada tiene consecuencias. Lo contrario a lo que tiene que provocar un comic para engancharme.

Lo he adelantado antes, pero el dibujo de R.B. Silva no me está funcionando. El primer problema viene con el programa de dibujo que utiliza. Me da la sensación que usa referencias de fotos de personas reales para sus dibujos, y esto provoca una sensación rara, porque da la sensación que debería saber a quien alude Silva con cada cara random que dibuja. Pero lo peor es que luego dibuja a los protagonistas de forma rara. Por ejemplo, no reconozco para nada a la María Hill tal y como la dibuja Silva. Por añadir problemas, hay imágenes en las que los personajes están dibujados en posturas extrañas, por ejemplo la llegada de Reed Richards como Científico Supremo, que debería ser una splash-page acojonante, pero que me deja pensando ¿Dónde está la mano izquierda de Richards?

El sexto número de esta serie terminó con Muerte derrotando a Reed Richards. El séptimo número lo hace exactamente igual. ¿Nadie pensó que eso podría ser un problema? ¿O es que asumían que a estas alturas a nadie le importaría? A veces pienso que el problema no es este comic concreto. Igual el problema soy yo que he leído demasiados comics y nada me sorprende. Y eso es cierto, he leído mucho. Pero cuando un comic plantea una buena narrativa y plantea un buen gancho emocional, conecta conmigo y me engancha. Un mundo bajo muerte no lo hace. No lo ha hecho hasta ahora y en los dos números que faltan no lo va a conseguir. Lo único a lo que puedo aspirar a estas alturas es que al menos acierten el final.

El caso es que tampoco puedo decir que Un mundo bajo Muerte es un mal comic, pero si que es un comic sin chispa, que es lo peor que le puede pasar a lo que se supone que es el principal evento de Marvel Comics de 2025.

Comparto las primeras páginas del comic:

Un mundo bajo Muerte se dirige al final con los mismos aciertos y desaciertos que hemos visto hasta ahora. Quedan dos números, espero que al menos acierten el final.

PUNTUACIÓN: 6/10

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