Fui con mi hermano Fernando Verniere a ver Escuadrón Suicida, la tercera película del estudio Warner con personajes de DC Comics, tras las fallidas Man of Steel y Batman v Superman. La película está dirigida por David Ayer (Fury, End of Watch) un director en principio solvente y que merecía el beneficio de la duda. Nada más salir del cine grabamos este podcast, cuando las sensaciones, positivas o negativas, aún las teníamos a flor de piel.
Normalmente no suelo decir a nadie que no vaya al cine, incluso si algo no me gustó, prefiero que mis amigos juzguen por si mismos. NO es el caso de este Escuadrón Suicida, un desastre de película que solo merece indiferencia por parte del cinéfilo. Y desde luego, no pagar la entrada, que solo les da ingresos para que puedan continuar haciendo estas películas.
Aquí tienes el link al podcast en Ivoox, donde podrás escuchar los motivos por los que NO nos gustó Escuadrón Suicida:
En serio, si te gustan los personajes de los comics de DC Comics, por favor, NO vayas a ver Escuadrón Suicida. Te ahorrarás 2 horas de aburrida tortura.
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Por fin podemos volver a ver en la pantalla grande a Jason Bourne, de nuevo protagonizado por Matt Damon y dirigida por Paul Greengrass. Nueve años han pasado desde El Ultimatum de Bourne, su última película, y cuatro desde el fallido intento de reinicio de la franquicia protagonizado por Jeremy Renner (El Legado de Bourne, Tony Gilroy 2012).
Tenía bastantes ganas de ver esta película, por un lado por la indudable calidad de la trilogía de Bourne cuyo estilo ha influido claramente en el cine de acción de la última década, y por otro por el horrendo verano cinematográfico que estamos padeciendo, con una sequía de películas interesantes como hacía años que no sufríamos.
¿Habrá estado Jason Bourne a la altura de las expectativas?
El argumento sin spoilers de la película gira en torno al descubrimiento por parte de Nicky Parsons (Julia Stiles), antigua agente de la CIA que ayudó a Bourne en el pasado, de información relativa al pasado de Jason que cambia todo lo que él creía hasta ahora sobre su reclutamiento en el programa Treadstone de la CIA. Tras abandonar la agencia, Nicky se ha convertido en una hacker que busca sacar a la luz todos los trapos sucios del gobierno al igual que Edward Snowden hizo hace unos años. Y cuando la CIA descubre el hackeo, encontrar a Jason Bourne antes de que la atrapen se convierte en una carrera contra el reloj que sacará a la luz secretos ocultos durante décadas.
Por su parte, Bourne malvive oculto en Europa siempre en movimiento, participando en peleas de boxeo ilegales que le proporcionan dinero en efectivo que le permite permanecer off-the-grid. Pero a pesar de conocer su pasado, algo no le permite pasar página y encontrar la paz.
Paul Greengrass vuelve a la franquicia para dirigir al personaje creado por Robert Ludlum por tercera vez, y mantiene las señas de identidad de su filmografía. Sus escenas de acción siguen rodadas con cámara en mano que te coloca en el medio de la acción y trasmiten una gran sensación de frenetismo y energía. Además, mantiene intacto su enorme poderío visual y una increíble planificación que consigue que cada plano de las dos escenas principales de la película de Atenas y Las Vegas sean brutales. A sus 60 años sigue manteniendo las ideas muy claras y en lo relativo al rodaje y concepción visual, sigue en muy buena forma.
Matt Damon repite como Jason Bourne, el amnésico agente de la CIA que creyó haber recordado todo lo relativo a su pasado y a su incorporación al proyecto Treadstone que le convirtió en un super agente y en un ejecutor para la agencia. A pesar de llevar años huido, su pasado no ha dejado de acosarle y no es capaz de vivir en paz. Para esta película, Damon realiza también labores de productor, lo que indica su mayor implicación en el proyecto, o la posibilidad de cobrar un cheque mayor. O ambas cosas a la vez.
Y repite también Julia Stiles como Nicky Parsons, la agente de la CIA que ayudó a Bourne en el pasado y que tras abandonar la agencia busca enmendar parte del daño que ayudó a causar intentando que la verdad salga a la luz.
Tommy Lee Jones interpreta al Director de la CIA Robert Dewey, que sabe mucho del pasado de Bourne. Jones realiza su habitual interpretación de tipo duro y estoico en la que siempre está bien, aunque me sorprendió lo mayor que está. Aunque claro, para tener 70 años, aún se conserva bien.
Alicia Vikander es Heather Lee, la responsable del departamento de Ciber-operaciones de la CIA que descubrirá el hackeo realizado por Nicky y que pondrá en marcha la caza del hombre.
Vincent Cassel es el Activo, un operativo de la CIA sin nombre que personifica las peores cualidades de los agentes de la CIA. Asesino sin remordimientos, vive para seguir las órdenes que le marcan sus superiores, sin cuestionarse en ningún momento si lo que está haciendo es lo correcto.
Por último, Riz Ahmed interpreta a Aaron Kalloor, creador y CEO de Deep Dream, un Facebook ficticio que permite a la película tocar muy, muy de pasada la lucha que se vive actualmente entre el intento de control de los gobiernos de Internet y las Redes Sociales y nuestro derecho a la privacidad. La conocida dicotomía entre Seguridad versus Libertad.
Lo positivo de la película es que es muy entretenida y que técnicamente es impecable. Después de todos estos años, mola volver a ver a Jason Bourne en acción y que se mantenga en buena forma a pesar de los años transcurridos.
Sin embargo, la película globalmente no llega al nivel de las anteriores en ningún aspecto, aunque no es un mal entretenimiento.
El primer gran pero de la película es el propio paso del tiempo. La saga de Bourne ha marcado en la última década la forma de rodar películas de acción, con una influencia similar a la que Matrix tuvo con su estreno en 1999. Pero en esta década, como pasó con la película de los Wachowski y su bullet-time, hemos sido inundados con películas con escenas casi copiadas de acción brutal rodada cámara en mano casi en primera persona. Y quizá este tipo de narración ya está muy vista y no llegue a sorprendernos en ningún momento, muy al contrario, sobrevuela una sensación de que estamos viendo algo que ya conocemos, y lo peor, que antes molaba más.
Por otro lado, la película tiene 2 grandes sets de acción en Atenas y Las Vegas, que son espectaculares y que consiguen dejarte con la boca abierta en varios momentos. Las dos escenas son brutales, pero parece que Greengrass se recrea demasiado en ellas y te dejan sensación de que las ha alargado demasiado y hacen que la trama no avance, interrumpiendo la historia durante demasiado tiempo.
Historia que por otra parte se puede resumir en un argumento contado en 5 minutos que parece que está construido alrededor de estas escenas de acción y no al revés, y que repite tópicos ya vistos anteriormente en la franquicia que no sorprenden. En este sentido, en guión del propio Greengrass y Christopher Rouse traza muchos caminos comunes y parece que ha sido escrito de forma mecánica y con el piloto automático puesto, sin trasmitir verdadera pasión.
Además de la gran endeblez de la historia, hay un intento deliberado por dar cierta sensación de trascendencia a la historia mencionando sucesos del mundo real como el hackeo de Snowden, situar una de las principales escenas en medio de revueltas sociales en Atenas, o con la trama de Deep Dream y el intento del gobierno americano de controlar el tráfico de información en Redes Sociales. Pero solo nombrar estos asuntos de actualidad sin intención de desarrollarlos hace que la historia fracase todavía más. Por no hablar de la multitud de locuras argumentales para hacer avanzar la acción de un lugar a otro como si de una peli de James Bond se tratara, o un climax en el que deberían haberse esforzado un poco más y que parece que fueron a lo fácil.
Por otro lado, todos los personajes son solo arquetipos ya vistos miles de veces en este tipo de películas: El bueno atormentado, la amiga del bueno, el ejecutivo malo malísimo con una agenda oculta o el asesino de la CIA sin piedad. A pesar de todo, estos personajes sin matices funcionan gracias al buen hacer del elenco de actores.
El personaje que sin embargo no funciona es el de Alicia Vikander, precisamente al que parece que quieren darle un poco más de profundidad y relevancia para el futuro. Vikander es una excelente actriz que siempre sale bien en pantalla, pero sus motivaciones no están bien construidas y consiguen marear al espectador al hacerla cambiar de bando en varias ocasiones sin ninguna justificación. Ahora ayudo a Bourne, ahora intento matarle. Un fail como una casa.
En el Hollywood actual estamos viendo el surgimiento de muchos personajes femeninos fuertes de motivación ambigua que ofrecen un contraste frente al héroe puro. Me viene inmediatamente a la cabeza a Ilsa Faust, interpretada por Rebeca Ferguson en Misión Imposible 5 el año pasado. Un personaje fuerte que está rodeada de misterio y que no sabes si es amiga o enemiga. Pues parece que esta misma fórmula es la que han copiado para Jason Bourne, en este caso con mucha menos fortuna.
Además, todas las películas de Bourne interpretadas por Matt Damon eran películas independientes con un principio y un final claro. Jason Bourne nos ofrece sin embargo un epílogo que más que cerrar la historia parece que quiere dejar abierta la posibilidad de una nueva trilogía, y que en lugar de dejarte con ganas de más, solo consigue acrecentar la sensación de decepción.
Parece que estoy siendo muy negativo sobre la película, y lo cierto es que como entretenimiento veraniego palomitero, la película funciona y cumple. Es quizá cuando entramos en el terreno de las expectativas cuando Jason Bourne cae y no aguanta el peso de su propio legado.
Comparto el trailer de la película para que os hagais una buena idea de lo que podeis esperar de Jason Bourne:
Jason Bourne es un correcto entretenimiento que parece un oasis en medio de uno de los peores veranos cinematográficos que recuerdo. Gustará a todos los fans de la saga aunque no puede evitar trasmitir claras señales de agotamiento. En cualquier caso, una más que correcta película que es mi recomendación de esta semana.
Tras salir encantado del cine de ver Expediente Warren: El caso Enfield, película de terror que ya os recomendé recientemente, tuve que ver la primera película que inauguró la saga de Expediente Warren en 2013, dirigida por James Wan. Y me ha parecido también una excelente película.
El director malayo afincado en los EE.UU. James Wan no es ningún llegado al mundo del terror. Revolucionó el género con Saw en 2004, película de muy bajo presupuesto que puso en marcha una franquicia millonaria que acabó degenerando en un festival de torture-porn que ocultó la brillantez narrativa de su propuesta inicial, con su enorme sorpresa final.
En 2010 realizó la entretenida Insidious, que también tuvo secuela dirigida por Wan en 2013, año que se estrenó este Expediente Warren. Y en 2015 dirigió la espectacular Fast & Furious 7, que recaudó más de 1000 millones en todo el mundo, y demostró que no está atado al terror, y que puede ofrecer un increíble espectáculo también en blockbusters de gran presupuesto.
Esto le ha abierto las puertas a dirigir Aquaman, versión cinematográfica del superhéroe de DC Comics de Warner, cuyo estreno está previsto para 2018.
La película cuenta las investigaciones reales realizadas por el matrimonio formado por Ed (Patrick Wilson) y Lorraine (Vera Farmiga) Warren en 1971 en la granja de la familia Perron en Harrisville (Rhode Island), donde la familia empezó a sufrir experiencias sobrenaturales.
James Wan no inventa nada, pero sabe dotar a la película del ritmo perfecto, construyendo poco a poco la tensión en la casa de los Perron y la virulencia de los ataques a la familia, para llegar al gran final con sorpresa incluida.
Además, la película es visualmente espectacular y sabe trasmitir perfectamente la sensación de mal rollo que debe sentirse en una casa encantada, incluso en los planos más comunes.
Además, todos los actores realizan un gran trabajo, en especial los geniales Patrick Wilson y Vera Farmiga, actores que siempre salen bien en pantalla, y que en Expediente Warren trasmiten desde el primer fotograma el amor y complicidad de un matrimonio enamorado, que solo con mirarse ya sabe lo que piensa el otro.
Como vi esta película después de ver Expediente Warren: El caso Enfield, que la pelicula tuviera un prólogo a modo de miniaventura inicial no me sorprendió, al ser la misma fórmula narrativa que empleó en la secuela. En este arranque, la muñeca Annabelle cobra protagonismo.
Este prólogo sirve para enseñar al espectador que aunque la película está basada en hechos reales, los sucesos paranormales existen, son reales y significan una importante amenaza. Además, la sala de trofeos de los Warren donde acumulan objetos sobrenaturales recogidos en sus investigaciones indican que son unos profesionales con mucha experiencia a sus espaldas. Y aunque han sufrido sus heridas, no dejarán de ayudar a aquellos que lo necesiten.
Destacar también que la muñeca diabólica Annabelle también tuvo un spin-off estrenado en 2014, del que Wan solo realizó labores de productor.
Me parece muy curiosos comprobar que si esta película existe es porque el propio Ed Warren enseñó hace más de 20 años las cintas de esta investigación al productor Tony DeRosa-Grund, convencido que de ahí podría salir una película de éxito. Tras mover sin éxito un primer tratamiento del guión durante años, DeRosa-Grund llegó a un acuerdo con el también productor productor Peter Safran, que reactivó el proyecto, contratando a los hermanos Chad y Carey para pulir el guión inicial, cambiando el punto de vista narrativo para centrarse más en los Warren que en la familia Perron que sufrió estos hechos.
Cuando finalmente la película se estrenó gracias a la productora New Line, sello especializado en producciones de género de terror de Warner Bros., obtuvo un gran éxito de crítica y taquilla, recaudando más de 130 millonos de $ en los USA a partir de un presupuesto de 20. Una apuesta muy rentable que dio luz verde a la secuela estrenada en 2016.
Comparto con todos vosotros el trailer de la película, aunque casi os recomendaría que no lo vierais para que sepais lo menos posible de la película.
Expediente Warren es una película genial que gustará a todos los aficionados al género del terror y los sucesos paranormales y que es perfecta para este periodo vacacional. ¡Os la recomiendo!
Hoy inauguro una nueva sección veraniega para recomendar películas que se puedan ver en casa y que ofrecen un buen entretenimiento sin pretensiones. Y quiero empezar recomendando Vacaciones en el Infierno, película del repudiado Mel Gibson que vi hace unos días gracias a mi suscripción a Netflix España.
En verano yo no quiero dramones, con una buena película que entretenga ya me va bien. Es el momento perfecto para recuperar películas que no pude ver en su día pero que merecen ser visionadas. Y la primera sorpresa positiva ha sido con esta «Vacaciones en el infierno» (How I Spend my summer vacation o también conocida con el genial y descriptivo título de Get the Gringo).
La película está escrita, producida y protagonizada por Mel Gibson, y ha sido dirigida por Adrian Grunberg, asistente de dirección de Gibson en Apocalypto, que dirige su primera película como director, también colaborando en el guión.
El Gringo (un Mel Gibson sin nombre), es un ladrón que acaba en un cárcel mexicana al cruzar la frontera intentando escapar de la policía americana tras haber robado al menos 2 millones de dólares.
El pueblito no es una cárcel normal, sino que es una mezcla de cárcel-ciudad, en la que los reclusos comparten espacio con sus familias. El Gringo conocerá que la prisión está dominada por Javi, un capo local que controla todo lo que pasa en la prisión. Y también conocerá al chico, un niño de 10 años cuya vida pende de un hilo al tener un hígado compatible con el de Javi, que lo puede necesitar en cualquier momento.
Y además, los mafiosos a los que robó en San Diego le están buscando para recuperar su botín. ¿Podrá mantenerse con vida para poder escapar de la cárcel, salvar al niño y recuperar el botín? Creo que sabeis la respuesta a todas esas preguntas.
La película dura 90 minutos y va directa al grano. Esa es una de sus principales virtudes, aunque no la única. Además, a pesar de todos los problemas y polémicas en la vida real, Mel Gibson sigue teniendo el mismo carisma de siempre en pantalla. Y su personaje, un delincuente quemado que aunque ha sufrido mil perrerías sigue teniendo en el fondo un buen corazón, lo borda.
Y aún tratándose de una película mezcla de película carcelaria y noir, en ningún momento tienes sensación de monotonía o de estar viendo algo mil veces repetido, lo cual hoy en día es algo a destacar.
Me gusta también que aunque la película es una historia independiente, puedes trazar paralelismos con la vida real de Gibson, al interpretar a un protagonista sin nombre, como si trasladara la idea que su personaje ha sido repudiado igual que él. Además, podría decirse que esta película es también una secuela oficiosa de «Payback», su excelente película de 1999 que fue dirigida por Brian Helgeland, y estamos viendo la última aventura del personaje de Porter.
Quizá el único pero que le pondría a la película es que todo pasa muy rápido y demasiado rodado. Todo va según el plan previsto sin grandes problemas ni contratiempos, incluso cuando recibe la paliza es algo que él ya tenía previsto que iba a pasar. Pero es un pero pequeñito y casi obligatorio al tratarse de una película de 90 minutos de duración que realmente no tiene tiempo de poder realizar grandes giros en el guión.
Comparto el trailer de la película:
Vacaciones en el Infierno es una buena película muy entretenida que va al grano y que tiene claro lo que es y cuales son sus puntos fuertes. Si te gusta el cine negro y/o las películas de acción, creo que pasarás un buen rato.
Hacia literalmente años que no veía una película de terror, y lo cierto es que la nueva película de James Wan, Expediente Warren: El caso Enfield, me ha alucinado a niveles máximos.
Esta película es la segunda parte de la serie de películas inspiradas en hechos reales de Expediente Warren (The conjuring en inglés), en los que seguimos las investigaciones del matrimonio Ed y Lorraine Warren, (genialmente interpretados por Patrick Wilson y Vera Farmiga), probablemente los investigadores de lo paranormal más conocidos de los Estados Unidos.
La primera película se estrenó con gran éxito en 2013 y también fue dirigida por el genial director de origen malayo James Wan. Lo cierto es que NO he visto aún Expediente Warren 1, pero eso no es obstáculo para disfrutar esta continuación, al tratarse de un caso totalmente nuevo.
James Wan demuestra una maestría increíble tras las cámaras, arrastrando al espectador a una clase magistral de construcción de situaciones malsanas, tensión in-crescendo y un poderío visual arrollador, bajo el prisma de que menos es más. Además, consigue que nos preocupemos por todos los personajes, que gracias a las buenas interpretaciones destilan carisma sin estridencias.
Prácticamente todas las escenas destacan por una puesta en escena y una habilidad narrativa sobresaliente, destacando entre otras el falso plano secuencia en el que nos presenta la casa de los Hodgson donde se van a producir los hechos o la escena del cuadro en casa de los Warren.
En Expediente Warren: El Caso Enfield , el matrimonio Warren se está planteando dejar las investigaciones de lo paranormal debido a una traumática experiencia de Lorraine vivida mientras investigaban en Amityville.
Esta localidad del estado de Nueva York es sobre todo conocida por el caso de la familia DeFeo, que ha sido llevado al cine en multitud de ocasiones, y que sirve de introducción y de recordatorio que estamos viendo una película inspirada en hechos reales.
A pesar de las dudas de Lorraine, viajarán a la Iglesia hasta Inglaterra, para investigar un caso paranormal que acosa a la familia Hodgson en su casa del distrito londinense de Enfield. La familia la forman Peggy, madre soltera, con sus cuatro hijos Margaret, Janet, Johnny y Billy.
La iglesia necesita pruebas materiales de la existencia de sucesos paranormales, y los Warren ya les han ayudado en anteriores ocasiones. Y lo que empieza como una investigación rutinaria se convertirá en algo mucho más peligroso cuando una inquietante presencia se dé a conocer poseyendo primero a la casa y posteriormente a Janet, genialmente interpretada por Madison Wolfe.
Aprovecho para comentar que este «Caso Enfield» es real y sucedió realmente a finales de los años 70, aunque en este caso existe una amplísima documentación que demuestra que fue todo un montaje orquestado por las hijas de la familia, que debido a la penuria económica idearon un plan para conseguir mudarse a una casa mejor. Esto no impide que a partir de estos hechos, e incluso abordando las pruebas en contra, James Wan realice una excelente película.
Una cosa que me llamó también la atención de la película es el uso de un prólogo a modo de mini-aventura, algo a lo que estamos acostumbrados en las películas de James Bond, pero yo al menos no recuerdo haber visto antes en una película de terror. Este prólogo te mete en seguida en situación y sirve para dejar claro desde el principio que la amenaza de las fuerzas del mal es muy real, y que tienen a la familia Warren en el punto de mira.
Destacaría también el guión de Chad Hayes, Carey Hayes, David Leslie Johnson y el propio Wan, que consigue magistralmente trasladar a imágenes situaciones que han sido ámpliamente documentadas, (como puede verse en los títulos finales de créditos, donde vemos fotos e imágenes reales de la investigación), pero que a partir de estos hechos saben dar un giro a la historia, al caso y al antagonista.
Además, el giro final mediante el cual unen todos las tramas y hacen que este caso de posesión sea algo mucho más peligroso para la familia Warren y los Hodgson me encantó, demostrando que no estamos ante una película de sota, caballo y rey, sino ante una película muy meditada e inteligente.
La película es modélica en lo que nos presenta. Me gustaría poder decir algo no tan bueno o que me gustó menos, pero no se me ocurre nada. Todos los apartados técnicos, como la música de Joseph Bishara, la fotografía de Don Burgess o el montaje de Kirk M. Morri son brillantes y colaboran en que la experiencia cinematográfica sea excelente.
La película ha sido un gran éxito de recaudación, por lo que no me importaría que James Wan volviera a contarnos una nuevo caso del matrimonio Warren una vez termine el rodaje de la película del superhéroe de DC Comics Aquaman, cuyo estreno está previsto para 2018.
Comparto como siempre el trailer de la película, que marca perfectamente el tono de mal rollo de la película. Aunque si quieres ser sorprendido, casi te diría que evitaras verlo.
Expediente Warren: EL caso Enfield es un excelente thriller sobrenatural, que eleva a James Wan como uno de los directores más interesantes del actual panorama del cine de terror. Si te gusta el género, no debes perdértela, te la recomiendo.
PUNTUACIÓN 8.5/10
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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