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Crítica de The last days of american crime, de Rick Remender y Greg Tocchini

Tras el final de Low de Rick Remender y Greg Tocchini , me quedé con ganas de más y opté por recuperar la primera colaboración de estos profesionales: The last days of american crime, una historia neo-noir que rebosa personalidad y carisma.

PUNTUACIÓN: 8/10

En un futuro no muy lejano, como respuesta definitiva al terrorismo y el crimen, el gobierno estadounidense ha creado un neuro-inhibidor, llamado la Iniciativa de Paz Americana, que una vez emitido hará imposible que nadie cometa actos ilegales, acabando en la práctica con todo el crimen en Estados Unidos. El gobierno ha distraído la atención de la población americana de la emisión de la I.P.A. con otra controversia: sustituir el papel moneda por un sistema basado en tarjetas monedero digitales.

Y es cuando entra en escena Graham Bricke. Un criminal profesional en horas bajas que pretende robar una de las máquinas que cargarán la nueva moneda digital, huir del país y vivir a lo grande. Pero cuando la noticia de la I.P.A. se filtra, Graham se encuentra de pronto con que solo tiene dos semanas para cometer el complicado atraco, lo que le obliga a reclutar la ayuda de extraños.

Esta es la recopilación de esta serie aclamada por la crítica de mano del popular Rick Remender (Uncanny X-Force, Fear Agent) y el innovador dibujante Greg Tocchini (Spider-Man, Thor: Son of Asgard) con portadas neo-pulp del premiado dibujante Alex Maleev (Daredevil, Scarlet).

The last days of american crime fue publicado en USA por Radical Comics entre 2009 y 2010, primero como una miniserie de 3 números, los dos primeros números de 48 páginas cada uno y el último de 52, lo que supone un formato inusual comparado con el standard de las 20 o 22 páginas de una grapa de Marvel, DC o Image. Radical publicó a continuación un tomo en tapa blanda que es el que compré en su día. Y en España Dolmen publicó la miniserie en un único volumen en 2012.

Tras 10 años trabajando en la industria del comic en el ámbito indy, Rick Remender empezó a despuntar en 2009 en el mundo mainstream gracias a su fichaje por Marvel Comics, con la que firmó un contrato como escritor en exclusiva ese año. Y fue fruto de leer sus estupendas etapas en X-Force, Uncanny Avengers o Capitán América que me animé a buscar sus comics previos, como el sobresaliente Fear Agent o este The Last Days… A pesar de la exclusiva que tenía con Marvel, Remender pudo publicar este comic con Radical Comics sin problemas al tratarse de una obra previa que llevaba bastante tiempo en desarrollo.

Remender conoció al dibujante brasileño Greg Tocchini gracias al también brasileño Rafael Albuquerque, que fue quien le recomendó para esta historia neo-noir. Y debieron quedar contentos de la colaboración, ya que Remender “enchufó” a Tocchini en un arco de X-Force, además de empezar en 2014 su comic de creación propia LOW en Image.

The last days of american crime, además de tener el mejor título de la historia del comic y unas portadas alucinantes del genial Alex Maleev, es un estupendo comic de género negro con una premisa bastante clásica ambientada en un contexto de ciencia ficción: En un futuro cercano, el gobierno de las Estados Unidos ha descubierto la forma de evitar que sus ciudadanos cometan ningún delito mediante el despliegue de un inhibidor de pautas cerebrales, convirtiendo el delito en imposible a partir del día en el que se despliegue el invento.

Esto generará una carrera contra el reloj, por un lado de los elementos criminales de una ciudad inspirada en Los Angeles buscando cometer los últimos delitos que les permitan hacer caja, y en general de una sociedad cruel y amoral que prefiere ver el mundo arder y quiere disfrutar de sus últimos pecados antes que sea imposible cometerlos.

Los últimos días del crimen americano muestra la cara más nihilista y pesimista de Remender hacia nuestra sociedad occidental, que en este caso le permite crear una perfecta historia noir en la que todos los personajes son amorales en el mejor de los casos, y unos criminales sociópatas sin la más mínima empatía por otras personas en el peor. Y todo ello ambientado en un mundo que aplasta al inocente y que ha caído como si fuera Sodoma y Gomorra en la depravación más absoluta. Nuestros protagonistas en este contexto no dejan de ser perdedores a los que la suerte nunca ha acompañado y que lo han apostado todo a una última jugada en la que demasiadas cosas están dejadas al azar.

El gran hecho diferencial que marca la diferencia, en mi opinión para bien, en este comic es el arte de Greg Tocchini. No acabo de recordar si compré este comic antes o después de leer su arco en X-Force, pero su estilo pintado y sus colores vivos me volaron la cabeza en su día. De hecho, releído ahora me sigue pareciendo que el comic mantiene toda su fuerza y personalidad diferente a cualquier otro comic noir que haya leído. O cualquier otro comic en general.

En todo relato noir que se precie debe haber una femme fatale que sea la sexualidad hecha carne y que atrape al protagonista. Tocchini eleva la temperatura en estas páginas con unas escenas super sexis y una protagonista femenina, Shelby, que es puro morbo. E incluso con algún elemento explícito, creo que está todo mostrado con buen gusto para que quede elegante y sensual y no chabacano. Otro elemento más que hace que este comic me haya encantado, incluso reconociendo el elemento tópico de todo ello.

Por ponerle un pero, Tocchini es una pasada imprimiendo fuerza y personalidad a sus páginas, pero sin embargo en lo relativo a la narrativa siempre ha estado más limitado, con algunos personajes que en los planos medios y largos pueden llegar a confundirse y con algunas escenas que resultan igualmente confusas. En todo caso, su estilo es tan diferente y transmite tanto carisma que me quedo con la parte buena. De hecho, la relectura del comic me volvió a dejar una sensación super satisfactoria, al plantear Remender una historia cerrada con un final perfecto para lo que nos han contado.

Comparto las primeras páginas de este comic, que transmiten de maravilla el feeling de la historia de Remender y el carisma de las ilustraciones de Tocchini:

The last days of american crime es un estupendo comic de género negro en la que la personalidad de Greg Tocchini eleva la buena historia de Remender.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Batman – Gotham Noir de Ed Brubaker y Sean Phillips (DC Comics – ECC Ediciones)

Termino mis serie de reseñas a los comics de Ed Brubaker y Sean Phillips con mi revisión del especial Elseworlds de DC Comics Batman – Gotham noir publicado en 2001 y que es de hecho la primera colaboración de la pareja como guionista y dibujante.

PUNTUACIÓN: 5,5/10

Gotham City, 1949. James Gordon es un detective privado alcohólico, venido a menos y con serios problemas familiares. Su vida es un desastre, pero aún puede empeorar, porque está a punto de convertirse en el principal sospechoso del asesinato de una mujer que él debía proteger. Solo Batman y su propia pericia pueden sacarle de este embrollo. Desgraciadamente, es posible que el primero sea una alucinación y la segunda… ¿cuánto hace que la perdió? Batman: Gotham Noir incluye el fabuloso relato imaginario de Ed Brubaker y Sean Phillips (Gotham Central)

La primera colaboración de Brubaker y Phillips fue en La escena del crimen de 1999, aunque Phillips no dibujaba, sino que entintaba a Michael Lark. La miniserie de Vertigo fue nominada a los Eisner de 2000 dentro de la categoría de “Mejor miniserie”, y fue un elemento fundamental para que DC ofreciera a Brubaker en 2000 un contrato como escritor en exclusiva para ellos y entró en la franquicia de Batman, sonde escribió una buena etapa entre 2000 y 2003. En 2001 redefinió a Catwoman junto a Darwyn Cooke, manteniéndose como guionista de su serie más de tres años, hasta 2004. Y en 2003 creó junto a Greg Rucka y el dibujante Michael Lark una de los mejores comics de DC del siglo XXI: Gotham Central, el maravilloso comic centrado en mostrar el punto de vista de los policía de calle de Gotham, enfrentados a amenazas super poderosas. Como véis, todo comics de la máxima calidad.

Estos años tan prolíficos de Brubaker dentro de la Bat-familia son los que le permitieron a Brubaker lanzar una idea para un especial Elseworlds ambientado en una Gotham de 1949 que le permitiera explotar la vena noir que tan de su agrado era y que no conseguía explotar del todo en la serie regular de Batman.

Tras La escena del crimen, el británico Sean Phillips pasó de Vertigo a Wildstorm dibujando principalmente la etapa de Joe Casey en Wild C.A.T.s. Supongo que Brubaker y Phillips debieron conectar mientras realizaban la miniserie de Vertigo, porque Phillips parece el dibujante perfecto para este proyecto noir de Brubaker, casi como si lo hubiera escrito pensando en él. Y ambos debieron quedar muy satisfechos de esta colaboración, ya que pocos meses después repitieron en Sleeper (2003). Y el resto, es historia.

Entrando en la valoración del comic, debo señalar que quizá el principal interés del comic sea no tanto la historia en si sino lo que supuso para ambos autores, que empezaron una colaboración que dura ya 20 años. Porque si bien el comic es correcto, se queda muy por debajo de otras obras de la pareja.

Y quizá el principal problema empiece en la portada, al colocar un BATMAN en portada que no reflejaba lo que era el comic en realidad, una historia de un James Gordon convertido en un detective privado alcohólico venido a menos y con serios problemas familiares. Aprovechando algunos de los mitos de Batman introducidos en una ambientación noir de 1949, la historia navega en aguas revueltas intentando ofrecer un feeling familiar con dichos personajes y una historia que precisamente rompe con esos conceptos predefinidos. Y en mi opinión, a pesar de tener una premisa interesante con muchas posibilidades, Brubaker no acaba de dar con la tecla correcta y la historia queda a medio camino de todo. De hecho, en mi opinión, es una de las obras menos acertadas de Brubaker.

A pesar de intentar alejarse del standard comiquero, la historia por otro lado no podría ser más tópica dentro del género negro: el detective alcoholizado con problemas, la ciudad corrupta dominada por criminales, la guapa mujer que pagará el precio y un encargo que le viene grande al protagonista. En muchos aspectos leyendo este Elseworlds tenía la no demasiado agradable sensación que esto ya lo había leído. O peor, que Brubaker nos estaba colando todos los estereotipos del género.

En este sentido, quizá el hallazgo más interesante de su historia es que Gordon volviera de la 2ª Guerra Mundial traumatizado por el horror de la guerra, donde además conoció al joven pacifista Bruce Wayne. Frente a la imagen heroica que los Estados Unidos quiso transmitir de la guerra, algo que de hecho no cambió hasta Vietnam, Brubaker añade este detalle que posiblemente viniera de las historias que su padre militar o su abuelo escritor debieron contarle cuando era niño.

El apartado artístico no es el problema del comic, más bien al contrario. Phillips realiza un buen trabajo en este Elseworlds acompañado con el maestro Dave Stewart en los colores, que consigue transmitir el perfecto tono noir de callejones oscuros y noches lluviosas que la historia y el género demandaban.

El dibujo se luce a la hora de recrear esta época post 2ª Guerra Mundial alejada de las luces y la esperanza, con un vestuario y una ambientación perfectas. El Phillips de este comic me parece que hace además una buena caracterización de los personajes que hace que recuerdes a sus contrapartidas de la Bat-familia, pero diría que crea unas viñetas quizá demasiado estáticas y faltas de dinamismo.

Batman – Gotham Noir es entretenida pero sin más. Interesará sobre todo a los fans completistas de Brubaker y Phillips, ya que por la propia historia, es difícil que consiga atraer a lectores habituales del Hombre Murciélago. En todo caso, sí es un interesante experimento dentro del género para afinar una fórmula que refinaron unos años más tarde en Sleeper y, sobre todo, en Criminal.

PUNTUACIÓN: 5,5/10

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Crítica de Parker 3. El Golpe, de Darwyn Cooke (Astiberri)

Tenía ganas de retomar mis lecturas de Parker, la adaptación que Darwyn Cooke realizó en formato de novela gráfica de las novelas de género negro de Richard Stark (Donald E. Westlake), que en España publicó Astiberri. El Golpe es su tercera parte y como era de esperar, me ha encantado.

PUNTUACIÓN: 8/10

Parker, el truhán surgido de la pluma de Richard Stark (seudónimo de Donald Westlake), reúne la mejor docena de delincuentes que puede encontrar para dar su golpe más ambicioso: toda una ciudad. El equipo montado por Parker planea, prepara y ejecuta su plan con precisión militar sin percatarse de que todo está a punto de estallar en su propia cara. El golpe (The Score), considerado un hito en la serie de Parker, adapta la novela original del mismo título y fue llevado al cine en 1967 por Alain Cavalier como Saqueo en la ciudad.

El golpe es la tercera incursión de Cooke en las novelas de Parker tras El cazador (Astiberri, 2010) –que le valió los premios Eisner y Harvey al mejor autor de cómic y que ha contado con dos versiones en cine: A quemarropa, de John Boorman, y Payback, protagonizada por Mel Gibson– y La Compañía (Astiberri, 2011). El recopilatorio de ambas historias, bajo el título de Richard Stark’s Parker. The Martini Edition, ha obtenido dos premios Eisner en la San Diego Comic-Con de 2012. El golpe es la tercera de un total de cinco adaptaciones previstas de las novelas de Parker y está considerada como una de las mejores de la serie; de hecho sigue la exitosa estela de premios de las dos entregas anteriores y ha logrado el Eisner 2013 a la mejor adaptación de otro medio.

Donald Westlake falleció en diciembre de 2008, unos meses antes de la publicación del primer tomo de la serie, pero estaba entusiasmado con lo que había podido ver de los trabajos preliminares y el proceso de adaptación de Cooke, quien le había explicado: “No creo que necesite escribir más de un par de docenas de frases en cada libro. Tus palabras están ahí. Para mí tus diálogos son perfectos. Esto no es tanto un intento de interpretar tus palabras con las mías como de trasladar la historia a un medio diferente”. “Creo que estaba contento de saber cuáles serían las palabras que saldrían de la boca de los personajes”, sentencia Cooke.

La principal novedad de esta novela gráfica es la elección cromática elegida por Cooke. Y es que las novelas de Parker tienen la peculiaridad de ser novelas gráficas bitono, y si en La Compañía Cooke utilizó el azul como color básico, en este El Golpe opta por un amarillo ocre que inicialmente se ve super llamativo, pero una vez tu ojo se acostumbra funciona de maravilla y no general ningún problema.

Las novelas de Parker estaban ambientadas en el mundo de la época en la que Donald Westlake las escribió, los años 60. Para la época eran se sentían de rabiosa actualidad, pero claro, pasado medio siglo, para los lectores casi se trata de historia antigua. La elección cromática bitono ayuda a que el comic, que fue publicado originalmente en 2012, tenga una cualidad atemporal maravillosa. Al mismo tiempo, el estilo cartoon de Cooke también parece pensado para encajar en estas historias ambientadas en los años 60, y su narrativa es tan fluida y todo está contado de forma tan chula que en ningún caso “atemporal” hace que se sienta “viejuno”. Al revés, todo parece actual e interesante.

Ahora ya estamos más acostumbrados a las historias de criminales, pero imagino que la popularidad en los años 60 de este tipo de novelas noir pobladas por seres amorales y malas personas debió ser un shock en su momento. Y en este sentido, Parker es super paradigmático de esta moda. Un tipo duro de pocas palabras que sólo se preocupa por si mismo y hace lo que sea para salirse con la suya, para el que vivir gracias al botín que obtiene de robos con lo que vive a todo tren es una forma perfecta de disfrutar de su vida.

Parker no hace nada que no le reporte un beneficio personal, por eso intenta no matar durante los golpes, no porque crea que está mal sino para en todo casi minimizar una eventual condena en caso que les pillaran, pero no tiene problemas en hacerlo si cree que alguien ha descubierto su tapadera. Y por eso a pesar de ser frío con todo el mundo, durante el golpe puede mostrarse amable y empático con los rehenes para evitar males mayores. Es curioso que lo que en estas novelas disfrutamos como un criminal carismático e interesante, en la vida real sería un sociópata de manual.

El golpe deja claro desde su título de qué trata y nos lo ofrece de principio a fin, siendo una lectura super satisfactoria. Dicho esto, y entendiendo que Cooke está adaptando la novela de Westlake y obviamente no va a cambiar la historia, si se nota en el guión la simplicidad de las historias de esa época. Lo digo porque estamos tan acostumbrados en películas y series actuales de género negro, y sobre todo al subgénero de robos tipo Ocean´s 11, el giro en la historia cuando las cosas se tuercen, que también lo estas esperando durante la lectura. Giro que… no llega a producirse.

En todo caso, esto es un comentario que en absoluto quiere desmerecer la calidad de esta novela gráfica, que me ha encantado y la he devorado de una sentada. De hecho, creo que todas las recomendaciones que haga no van a ser suficientes para alabar el extraordinario trabajo que Darwyn Cooke realizó en esta serie de novelas gráficas de Parker.

Comparto algunas páginas que Astiberri comparte en su web a modo de preview de esta obra. Aprovecho también para felicitar a la editorial por su modélica edición de estas novelas gráficas de Darwyn Cooke. Su tamaño es perfecto para facilitar la lectura y el disfrute de la historia, y me gusta el formato de tapa dura es excelente teniendo en cuenta el precio, que encuentro que es ajustado. Con ediciones así, da gusto ser lector y un poco coleccionista.

Ahora si, enjoy! :

El golpe nos devuelve al mejor Darwyn Cooke en plenitud creativa y me parece que tanto su arte como la ejecuciónson maravillosas. Una novela gráfica indispensable para todos los amantes del género negro.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Toxic Detective de Claudio Cerdán y Sergio Carrera

Hoy llega a las librerías una de las sorpresas comiqueras de la temporada. Toxic Detective de Claudio Cerdán y Sergio Carrera es una increíble novela gráfica de 64 páginas en blanco y negro que puede mirarle de tú a tú a los grandes del género negro americano en el mundo del comic.

PUNTUACIÓN: 8,5/10

Ray padece Sensibilidad Química Múltiple (SQM). Necesita estar en un entorno controlado libre de sustancias químicas. Cualquier tóxico, desde el lacado de los muebles hasta el perfume del jabón le enferma y fatiga. Por ello lleva varios años sin salir de casa y su único contacto humano son las videollamadas que realiza con Sweet. Se podría decir que son pareja. Pero cuando Sweet desaparece sin dejar rastro Ray decide salir a la calle para averiguar qué ha pasado. En una ciudad contaminada y hostil, Ray luchará por mantenerse con vida mientras investiga una desaparición en la que parece estar implicada la propia policía. TOXIC DETECTIVE cuenta con los guiones del premiado autor de género negro Claudio Cerdán (Los señores del humo, Cien años de perdón) y el arte de Sergio Carrera (Image, DC Comics, Boom Studios), que fusionan lo mejor del cómic europeo y la historieta argentina.

Claudio Cerdán es un conocido autor de novela negra español. Sus libros más destacados son “Cien años de perdón” o “La última palabra de Juan Elías”, continuación de la serie de Telecinco “Sé quién eres”. Su obra ha recibido numerosos galardones, entre los que destacan el Premio Novelpol a la Mejor Novela Negra de 2012 y el I Premio de Novela Ciudad de Santa Cruz. Sus libros se han publicado en diez países. Su última obra se titula “Los señores del humo” (Ediciones B, 2019) y ha ganado el Premio Negra y Mortal a la mejor novela negra del año. El País y El Mundo han incluido varios de sus libros entre lo más destacado del panorama negrocriminal.

Sergio Carrera es un ilustrador argentino que ha trabajado para las editoriales estadounidenses Image Cómics, Boom Studios, IDW Publishing, Chapterhouse y DC Comics. Decidido a contar historias más personales, creó Buenos Aires Eterna, un cómic online que se pudo leer en Iphone con éxito mundial donde fue el autor completo y que en la actualidad triunfa en el portal Webtoons. Además colaboró en varios números de la revista VIVA del periódico Clarín e incursionó en el arte de discos de músicos argentinos tales como Zolvein Vixon, Psycho Side y el británico Anthony Mullen. En la actualidad trabaja para el mercado francés.

Hay muchas cosas que me llaman la atención del proyecto, antes incluso de empezar a leer la novela gráfica. En primer lugar, si esta novela gráfica es una realidad es gracias a un crowfunding con el que los autores financiaron el proyecto, consiguiendo que el resultado final sea 100% el que ellos querían. El segundo detalle es la espectacular edición “oversize” de 30x23cm, que unido a su tapa dura ayudan a que el producto tenga un empaque muy superior a otros tomos de medida normal de Marvel, DC o Image. Aparte de para destacar la calidad del dibujo de Carrera, sobre lo que luego comentaré, me parece que la decisión de aumentar el tamaño ayuda sin duda a resaltar el elemento especial que tiene esta novela gráfica.

Conocí a Claudio Cerdán de forma totalmente casual en Twitter. Que en medio de la sobrecarga de contenidos que tenemos a nuestra disposición, se puedan conocer unas novelas estupendas casi a “puerta fría” sin casi saber nada de ellas o de su autor y que te sorprendan y te flipen, es casi un milagro. Entré en el mundo de Cerdán gracias a su relato corto Disparo de Advertencia, lo que me llevó a Un mundo peor, y me pareció unas notables muestras de género negro ambientado en España (más concretamente en Alicante) que me funcionaron como un tiro. Si no tuviera una pila de novelas pendientes de lectura enorme, sin duda ya me habría leído más novelas suyas. Cuando descubrí que Cerdán estaba preparando una novela gráfica de género negro con toques de superhéroes, tenía claro que iba a comprar esta novela gráfica y que quería ver qué nos había preparado. Reconozco que no conocía al artista argentino Sergio Carrera, pero teniendo en cuenta que me gusta apoyar mis opiniones con mi cartera, puedo afirmar que no va a ser lo último suyo que entre en mi comiteca.

Que David Galán Galindo escriba el prólogo me parece, además de un detalle muy chulo por su parte, casi la guinda del pastel. Orígenes Secretos fue para mi un descubrimiento maravilloso, teniendo en cuenta que como tantos otros fans de los comics, he tenido que aguantar siendo chaval las guasas de mis conocidos por mi afición comiquera, y ya de adulto a “artistas” que nos miran por encima del hombro como si ellos o su obra fueran más inteligentes que sus consumidores (no lo son). Si, os miro a vosotros, los James Mangold o Todd Phillips del mundo. Por contra, tanto la novela y la película de Orígenes Secretos se notaba que estaban hechas por un fan y que, incluso en la broma o la crítica al fandom, eran momentos escritos desde la verdad porque ¡Galán se estaba criticando a sí mismo!! En ningún momento se veía ninguna superioridad sino a un fan escribiendo sobre lo que ama y el mundo “real” en el que vivimos los fans, mirando a los lectores de tu a tu. Esta verdad con ADN español es precisamente lo que encuentro en Toxic Detective. Cerdán es un estupendo escritor de género negro, eso no es noticia, pero le descubro también como un gran conocedor del género superheroico, y me parece un acierto total la forma en que combina ambas sensibilidades y juega con los tópicos de ambos géneros.

Y ya entramos en Toxic Detective. Porque está genial el crowfunding, la estupenda edición en tapa dura, la introducción de Galán Galindo, la recomendación de Mark Waid o que las novelas de Cerdán me gusten. Pero como se suele decir sobre el mundo del cine “eres tan bueno como la recaudación de tu última película”. Si el envoltorio es muy bonito pero el contenido falla, todo lo anterior carecería de importancia. Y me alegra poder decir que Toxic Detective me parece un triunfo total, y una de las grandes sorpresas comiqueras del año.

Empezando por la historia de Cerdán, estamos ante lo que sería una historia de origen del héroe a priori super evidente y previsible. Y como el título sugiere, que un detective busque desentrañar el misterio de una desaparición no puede ser más típico dentro del noir. Sin embargo, la narración consigue desde el primer momento sacarnos de nuestra zona de confort superheroica al meterla de lleno en el género negro. Y al mismo tiempo, que Reick sea un protagonista enfermo de una enfermedad rara, la Sensibilidad Química Múltiple (SQM), le convierte más en una víctima en potencia que en un Steven Seagal buscando justicia, lo que también rompe muchos de los clichés del género. La forma en que conocemos su mundo y el patetismo de su solitaria vida, al comprobar que la única relación que tiene con el mundo exterior no es ni siquiera real, me parece diametralmente apuesto al ideal superheroico y dolorosamente realista, teniendo en cuenta cómo el COVID ha provocado que mucha gente se aisle del mundo y viva encerrado en sus casas. El propio uso del SQM, una enfermedad rara recién descubierta que para algunos ni siquiera es real, añade otro elemento que se siente contemporáneo, en este mundo en el que estamos valorando todos los días cómo el calentamiento global o los pesticidas están afectando a nuestra sociedad.

Cerdán conoce todos los clichés del género noir y además de usarlos con habilidad, sabe también aportar una personalidad que diferencia el comic de tantas y tantas películas de género que te las sabes de memoria desde el minuto uno. Sin embargo, me gusta que la ciudad sea tan peligrosa como el Bronx en una película de Charles Bronson, y reconozco que la primera salida de Ray me recordó el episodio de Daredevil de Frank Miller y David Michelinie en el que Matt se mete en el metro persiguiendo a Bullseye y se ve golpeado por una sobrecarga sensorial. Obviamente, no hay mayor halago que comparar algo con un comic de Frank Miller.

En Toxic Detective tenemos un caso de personas desaparecidas, policías corruptos y un montón de momentos en los que empiezas pensando que sabes lo que está pasando o tal vez no. Porque un elemento clásico del noir es la narración en primera persona del detective mientras hace sus pesquisas e investiga su caso. Pero ¿qué sucedería si el narrador no fuera de fiar? Hay varios momentos durante toda la historia en este sentido que añaden elementos ambiguos muy chulos, y varios giros que me han gustado. El típico momento en el que los “villanos” conocen que han matado el perro del hombre equivocado, por poner un símil de John Wick, me parece una escena estupenda que resalta una calculada ambigüedad mezclando lo real con lo inventado, y saca todo el partido a las posibilidades narrativas que el comic ofrece a sus autores.

También me gusta que aunque esta obra es ante todo una obra de entretenimiento, aprovechando el SQM se cuele una crítica a nuestra sociedad en la que los depredadores buscan aprovecharse de los más débiles escapando del control de las autoridades. O aprovechando su amparo. Donde hay alguien que sufre es más fácil encontrar a alguien que busca aprovecharse que a alguien ayudando. Este detalle también lo vi muy interesante.

Toxic Detective es una novela gráfica que en tan sólo 64 páginas con una historia completa autoconclusiva que va al grano y resulta super satisfactoria, con una última viñeta perfecta que resalta el elemento ambiguo de lo que acabamos de leer. En este sentido, obviamente este mundo deja abiertas todas las puertas, pero en caso que Toxic Detective se quedara como una obra cerrada, te va a dejar con buen sabor de boca sabiendo que lo principal ya está incluido en la novela gráfica.

Sobre el dibujo de Sergio Carrera, podría terminar rápido y decir que me parece una pasada y ya. Pero me alucina lo bien que plasma en la página no sólo lo que está pasando en la historia con una fluidez narrativa soberbia, sino además el feeling que cada escena necesita para que el momento funcione. Desde la opresión de la vida diaria de Ray confinado en el interior de su casa al comienzo de la historia, la ciudad de Nueva York como un enemigo palpable en lo que cada cosa está dañando al hiper sensible protagonista, o incluso la paranoia en un determinado momento en el que no tenemos claro si nos podemos fiar del narrador porque igual algo no funciona bien en su cabeza. Las sensaciones cambian mientras van leyendo esta novela gráfica y es todo mérito suyo.

Su estilo utiliza grandes manchas que transmiten el ambiente recargado y opresivo en el que se mueve Ray. Pero también sabe adaptarlo a cada momento, y en ese sentido quiero también destacar el momento en el que Ray visita una granja en la afueras, un espacio libre de contaminación, que es contado con unas viñetas con unas líneas muy finas y con grandes espacios blancos, transmitiendo la asepsia y liberación que siente el protagonista en ese momento. Es un detalle menor, si se quiere, pero importante para dotar a la página de lo que la historia necesita, confirmando lo bien que se ha plasmado el sentimiento perfecto en cada momento.

Toxic Detective tiene un feeling a álbum europeo más que a comic-book americano. El gran formato de la novela gráfica ayuda a que disfrutar de las páginas de Carrera en las que destacan además de la narrativa, unos decorados estupendos que nos trasladan al peor New York de los años 70 y 80, un mundo peligroso repleto de lobos. Todo el apartado artístico me parece una pasada, e incluso me parece que el hecho que Toxic Detective sea en blanco y negro ayuda a que todo tenga el feeling noir que mejor le encaja a la historia. Desde luego, no eché de menos el color en ningún momento.

Por ponerle un pero a un dibujo que me ha parecido espectacular, me ha sacado un pelín del comic ver a Rick dibujado como Christian Bale y al doctor Rurger Janssen vestido con la cara de Ed Harris, algo que de alguna manera da indicios de por donde pueden ir los tiros. Esto obviamente es un pero pequeñito, además que si Marvel Comics lo hizo en The Ultimates para conseguir fichar años más tarde a Samuel L. Jackson para el papel de Nick Fury en Vengadores, ¿quien soy yo para decirles a Cerdán y Carrera que no sueñen con lo que podría llegar a ser?

Toxic Detective está desde hoy en las librerías. Me ha gustado mucho esta novela gráfica y sin duda te la recomiendo. En caso que tu librero habitual no la haya pedido, puedes también comprarla en la web de Claudio Cerdán. Hasta ahora, cuando pensábamos en noir y superhéroes, era obligado pensar en Brian Michael Bendis, Greg Rucka, Michael Lark, Ed Brubaker o Sean Phillips, entre otros. A este listado de nombres ilustres del comic americanos se puede añadir por méritos propios a Claudio Cerdán y a Sergio Carrera. ¡Qué guay que un comic editado en España me haya dejado tan buen sabor de boca!

Toxic Detective me ha gustado mucho, te la recomiendo completamente. No lo dudes y dale una oportunidad . Te va a gustar.

PUNTUACIÓN: 8,5/10

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Crítica de Friend of the Devil: A Reckless book, de Ed Brubaker y Sean Phillips (Image Comics)

Fieles a su cita, Ed Brubaker y Sean Phillips acaban de publicar la segunda novela gráfica de su serie Reckless, Friend of the devil, con colores de Jacob Phillips y editada por Image Comics, que nos devuelve al Los Ángeles de los años 80 con un caso completamente nuevo.

Reseña SIN spoilers.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡El siguiente libro de la serie superventas RECKLESS ya está aquí!

“Nadie hace ficción criminal como BRUBAKER y PHILLIPS, y su colaboración nunca se ha sentido más nueva. Explosiva. Vital. Y sí … imprudente”. – DAMON LINDELOF (Lost, Watchmen de HBO)
Los maestros del género negro superventas ED BRUBAKER y SEAN PHILLIPS están de regreso con una nueva novela gráfica original que presenta al buscalíos de alquiler Ethan Reckless. Es 1985, y las cosas en la vida de Ethan van bastante bien … hasta que una mujer desaparecida aparece en el fondo de una vieja película de serie B, y Ethan se ve atraído por los secretos ocultos de Hollywood mientras la busca entre los escombros de los días salvajes de los 70.

Otro éxito de los galardonados creadores de PULP, MIS HÉROES SIEMPRE HAN SIDO JUNKIES, CRIMINAL, y KILL OR BE KILLED, ¡Imprescindible para todos los fans de BRUBAKER y PHILLIPS!

¡Y busca el próximo libro de la serie RECKLESS en octubre!

Dado que se trata de una obra inédita en España que acaba de publicarse en USA, planteo esta reseña completamente libre de spoilers.

En mi reseña de la primera novela gráfica de Reckless ya comentaba cómo el COVID cambió la forma en que Brubaker y Phillips planteaban sus obras, siempre con la vista puesta en una distribución tradicional, primero en formato de grapa, luego en tomo, softcover, hardcover, etc… Recordando la serie de novelas gráficas que Darwyn Cooke realizó de Parker antes de su prematuro fallecimiento, y las novelas de género negro que Brubaker leía con su padre de niño, planteó a su socio Sean Phillips la posibilidad de crear su propia serie de novelas gráficas en las que cada una cuente una historia autoconclusiva con el mismo protagonismo.

Ethan Reckless es un personaje que bebe mucho de la historia personal de Brubaker y sus aventuras muestran también muchas de sus obsesiones y temas fetiches que hemos leído en otras obras suyas previas. De igual forma, la localización de la historia en Los Ángeles de los años 80 tampoco es casualidad, al ser los años de niñez y adolescencia de Brubaker en los que los dramas y problemas de esa época más le marcaron.

Entrando en la historia, se nota que Reckless tiene vocación de perdurar en el tiempo. Un primer elemento interesante es que en contraste con el actual mundo del entretenimiento planteado a partir de largas historias-río que se cuentan en múltiples novelas o temporadas televisivas, Brubaker y Phillips plantean estas novelas gráficas como si de una novela de Parker o una película de 007 se tratara, es decir contando una historia cerrada autoconclusiva que sea satisfactoria en si misma y sin continuarás ni cliffhangers. De esta forma, obviamente si compras todas conocerás mejor al protagonista, pero puedes leer esta segunda parte sin haber leído la primera sin ningún problema. Lo cual es algo totalmente premeditado que casi lo convierte en una rareza.

Tras una primera aventura en 1981, en esta segunda novela gráfica Friend of the devil saltamos a 1985, un año en el como bien indica Brubaker el crack estaba empezando a hacer estragos en la sociedad americana, y sobre todo en la californiana. Aparte de la ambientación ochentera, la narración en primera persona y el misterio que Ethan Reckless tiene que investigar conectan con los principales clichés del género negro con los que Brubaker se siente super a gusto. Ethan es un héroe atormentado por su pasado al que la posibilidad de ser feliz le es extraña, y cuya investigación en seguida sugiere que no va a tener un buen final. Es por esto que toda la historia tiene una sensación de inevitabilidad trágica estupenda que también ayuda a que empaticemos (y un poco suframos) con el protagonista.

Friend of the devil tiene 144 páginas, y ello permite a Brubaker desarrollar la historia a su ritmo sin tener que caer en giros locos o cliffhangers impactantes para mantener interesado al lector. Curiosamente, al igual que en Reckless, la novela empieza con un momentazo super potente, para luego volver atrás para conocer la historia desde el principio en orden cronológico. Tras estas 4 páginas iniciales, encontramos dos grandes capítulos de 34 y 24 páginas respectivamente, claramente separados por dos páginas en negro que remarcan el cambio y permiten incluso que respiremos y pensemos en lo que hemos leído hasta el momento. A partir de ahí, la historia no frena hasta llegar a un climax que, aunque es lógico y hasta cierto punto razonable, acaba resultando un tanto anticlimático. Sobre todo teniendo en cuenta lo fuerte que comenzó la historia.

En todo caso, se nota que Brubaker y Phillips han creado a Ethan Reckless con la intención de ser un personaje recurrente al que volver cada poco tiempo para contar una nueva aventura. De hecho, Brubaker comenta en su newsletter que inicialmente habían planteado hacer tres novelas gráficas de Reckless antes de cambiar de registro, pero la escritura le dió nuevas ideas y el plan actual es hacer cinco novelas gráficas seguidas. Teniendo en cuenta el éxito arrollador de crítica y ventas, tampoco me extraña, la verdad.

Sean Phillips comenta que el cambio de la grapa mensual al nuevo formato de novela gráfica, incluso de un tamaño de 144 páginas como éste, le ha supuesto un chorro de aire fresco y novedad que le ha sentado de maravilla. Mientras que con las grapas mensuales tiene que dibujar páginas interiores, pensar la portada más icónica y plantear diferentes opciones hasta acertar con la definitiva, controlar las pruebas de impresión, etc… lo que de facto interrumpe constantemente su trabajo, ahora puede concentrarse todo el tiempo en dibujar, en la narrativa y la creatividad, lo que le ha ayudado incluso a aumentar su productividad. De esta forma, incluso descontando las páginas en negro que separan los diferentes capítulos, tenemos más de 120 páginas dibujadas en el periodo de cuatro meses que pasó desde la publicación de la anterior novela novela gráfica, lo que suponen más de 30 páginas al mes. Ya le gustaría al 99% de los profesionales del medio mantener un ritmo como el de Phillips en los últimos meses.

El resultado gráfico me parece más que notable. Phillips se encuentra en un momento de plenitud creativa increíble. Aparte de una perfecta ambientación en los años 80 en lo referido a vestuario, vehículos y edificios, sus páginas brillan ante todo en la narrativa y la fluidez de la historia, que se convierte en una experiencia inmersiva que no puedes dejar hasta que llegas al final. De hecho, un elemento de autor veterano es que no pierde el tiempo con elementos superfluos, cuando hay que crear fondos y elementos que resalten un detalle de los personajes y la ambientación, ahí está. Sin embargo, en otras muchas viñetas sólo encontraremos una figura, un plano medio o un primer plano, lo justo para la perfecta comprensión de la historia. Dado que la narrativa es perfecta, nunca te da la sensación que Phillips sea rácano o busque quitarse trabajo que tendría que hacer. Algo que sin ir más lejos sí le noté a Mike Deodato Jr. en The Resistance.

Esto me sirve para conectar con el carismático color que aplica su hijo Jacob. Parte del éxito de estas novelas gráficas se encuentra también en los colores pastel aplicados en la página que ayudan a transmitir una sensación atemporal. Aunque se siente actual en lo referido a la historia y los personajes, te creerías si alguien digera que se había publicado por primera vez hace 25 años. Y del mismo modo, dentro de 15 años seguiré leyéndola y no creo que me deje la sensación de que ha envejecido mal. Comentaba antes sobre la falta de fondos en algunas viñetas, pero eso creo que también se explica porque Sean da espacio a su hijo para que se luzca y sea su color el que cree la ambientación y el sentimiento que necesita la página en cada momento.

Está claro que en mi caso, Brubaker, Phillips y Phillips están predicando a un converso, pero gráficamente me encanta su obra y la sensibilidad que subyace.

En la reseña de Reckless comenté que NO le encontraba nada malo a esa novela gráfica y que pensaba que todo estaba estupendamente planteado y ejecutado. Sin embargo, si tengo algo menos bueno que comentar sobre Friend of the devil. Y no me entendáis mal, me ha gustado mucho todo lo que nos han contado. El pero que le veo viene provocado porque en el último medio año he aprovechado para volver a leerme la obra completa de Brubaker y Phillips para reseñar aquellos comics que por un motivo u otro aún no había reseñado. Criminal, Fatale, La escena del crimen, incluso me he leído en estas últimas semanas Gotham Noir, cuya reseña publicaré en breve.

Y en este sentido encontrarme en este Friend of the Devil otra historia ambientada en la industria de Hollywood y con una secta satánica de por medio me dió cierta sensación de repetición, de estar leyendo algo que no acaba de ser novedoso ni original. Y eso a pesar que realmente en su desarrollo Friend of the devil no tiene nada que ver con lo leído en The Fade Out, La Escena del Crimen y Fatale entre otras. Además, ya se que la segunda novela gráfica de un personaje por definición no puede ser novedosa ni original, independientemente de la historia que contara. Eso lo se. Y también creo que es normal que dado que Brubaker admite que los asesinatos de sectas satánicas de finales de los años 70 y 80 provocó un shock tremendo en la sociedad americana, eso le marcara a él también y sea algo que quiera reflejar en su obra. Sin embargo, lo que veo lógico desde un punto de vista racional, en lo emocional hizo que no conectara como debería con esta novela gráfica. Estando muy bien, que quede claro.

De hecho, incluso un detalle menor en la historia como que Ethan Reckless esté depresivo por la muerte de su padre, algo inspirado en la propia vida de Brubaker contado por él mismo en multitud de columnas en sus comics previos, también hizo que todo tuviera una excesiva sensación de familiaridad, como si de alguna forma esto ya lo hubiera leído.

En todo caso, reafirmar que me ha gustado mucho esta novela gráfica y que por supuesto voy a comprar la siguiente, DESTROY ALL MONSTERS, prevista para octubre, sin necesidad de leer su sinopsis. Entiendo que difícilmente nadie que no sea yo pueda sentir lo mismo que yo leyendo esta novela gráfica, teniendo en cuenta que no debe ser normal que un lector lea tantas obras seguidas de un mismo equipo creativo en tan poco tiempo.

Comparto algunas páginas del comic:

Friend of the devil es un nuevo éxito de Ed Brubaker y Sean Phillips, espero que mantengan esta consistencia y calidad durante muchísimos tiempo, yo les seguiré comprando encantado.

PUNTUACIÓN: 8/10

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