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Crítica de Star Wars: Los Últimos Jedis

Los Últimos Jedis es la octava parte de la saga de Star Wars. Una película escrita y dirigida por Rian Johnson (Brick, Looper), que tenia la obligación de hacer avanzar la historia de la nueva generación, tras la decepción del remake encubierto que J.J. Abrams realizó en El despertar de la Fuerza. Y me temo que aunque las intenciones de Johnson iban en la buena dirección, una mala ejecución de las mismas convierte a la película en una gran decepción.

PUNTUACIÓN: 5/10

El argumento de Los Últimos Jedis según Filmaffinity nos cuenta como la malvada Primera Orden se ha vuelto más poderosa y tiene contra las cuerdas a la Resistencia, liderada por la General Leia Organa (Carrie Fisher). El piloto Poe Dameron (Oscar Isaac) encabeza una misión para facilitar la retirada rebelde. Mientras tanto, la joven Rey (Daisy Ridley) tendrá que definir su futuro y su vocación, y el viejo jedi Luke Skywalker (Mark Hamill) revaluar el significado de su vida.

Mientras, tras su enfrentamiento con Rey, Kylo Ren (Adam Driver) se debate entre unos sentimientos encontrados, y Finn (John Boyega) y su nueva aliada Rose (Kelly Marie Tran) se dirigen a una misión crucial para conseguir la supervivencia de la Resistencia.

Estoy seguro que todos habeis sentido cuando una película se convierte en un PELICULÓN, ¿verdad? Nada más termina la película y empiezan los títulos de crédito, estás en la butaca del cine con la boca abierta analizando lo que has visto, sentido y disfrutado. Es entonces cuando el concepto de la MAGIA del cine cobra todo su significado. Este año 2017, diría que lo he sentido tras ver películas tan diferentes como La La Land, Blade Runner 2049, Mother! o incluso con Guardianes de la Galaxia Vol. 2.

Lamento decir que esa magia no se produjo tras ver Los Últimos Jedis, más bien al contrario. Sentí una confusión creciente y la triste realidad de que la película, a pesar de un sobresaliente factura técnica, tenía un montón de problemas en su guión y desarrollo que impidieron que la disfrutara como lo hubiera deseado.

Si soy un adicto al cine y a la ciencia ficción en general es gracias a Star Wars. Por ello, cuando empecé este blog hace ya más de cuatro años, el primer post fue para resaltar mi amor por Star Wars. Luke, Han, Leia, Chewbacca, unidos a Indiana Jones, fueron los grandes protagonistas de mi infancia.

Tras el final de la trilogía clásica en 1983, la publicación de una excelente serie de novelas y comics, conocidas posteriormente como el Universo Expandido, ampliaron el universo de Star Wars tras el Retorno del Jedi, y mantuvieron vivo mi amor por este maravilloso universo.

Tras la compra de Lucasfilm por parte de Disney, se decidió que para las nuevas películas no se iba a tener en cuenta la cronología establecida por estas novelas, para dar libertad a los creadores para desarrollar nuevos conceptos que conectaran con las nuevas generaciones. Y lo cierto es que aunque me dolió descubrir que nunca veríamos en imagen real a Mara Jade, o Jacen y Jaina Solo, a priori era una decisión correcta desde un punto de vista cinematográfico. Decisión que vista en perspectiva posiblemente fue el comienzo de algunos problemas que aquejan a esta nueva trilogía, de los que hablaré más adelante.

Empezando por los aspectos positivos de Los Últimos Jedis, tengo que decir que el director Rian Johnson, que también escribió el guión, ha sido muy valiente y ha entendido que la franquicia galáctica necesitaba una (r)evolución que la hiciera avanzar por nuevos caminos. Por un lado, aparte de la necesidad de que los personajes clásicos dieran paso definitivamente a los nuevos personajes, me parece perfecto su intención de ampliar el foco del universo de Star Wars para que deje de ser la historia de la familia Skywalker. En un universo infinito, que llevemos 8 películas centrados en ellos era limitar claramente las historias que se podían contar.

Esto ya se vio el año pasado con la entretenida Rogue One. Pero aunque los personajes eran completamente nuevos, no era un historia 100% original, ya que el guión bebía de la Star Wars original, al contar la historia de cómo los rebeldes se hicieron con los planos de la primera Estrella de la Muerte. El éxito de esta película indicó que el público sí quiere y acepta con naturalidad nuevas historias dentro de este universo.

Además, Rian Johnson nos ofrece un guión muy autoconsciente de algunos problemas de la franquicia que mucha gente señaló después del estreno de El despertar de la fuerza. J.J. Abrams nos castigó con un reboot encubierto en el que aunque presentaba a nuevos personajes llenos de carisma, se limitaba a repetir esquemas y situaciones ya vistas en la película original, lo que eliminó cualquier posibilidad de sorpresa y emoción. De hecho, Johnson elimina de un plumazo algunos elementos presentados por Abrams que no tenían demasiado sentido para empezar, lo que además del shock-value durante el visionado es algo que valoro positivamente.

El guión de Johnson está orientado a romper todas las expectativas que el público pudiera tener, al ser ésta la octava película de una gran saga, y la segunda parte de la tercera trilogía. A partir de la estructura básica de El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi, Johnson se dedica a darle la vuelta a todas las situaciones de estas dos películas, lo que inicialmente sorprende y abre un montón de posibilidades para el Episodio IX, que se estrenará en 2020. Volveré a este punto más adelante, ya que aunque es algo positivo desde cierto punto de vista, también es el centro de los aspectos negativos sobre los que comentaré más adelante.

Me han gustado también otros elementos del guión como han sido la «democratización» de la Fuerza, en el sentido que si la fuerza está en todos nosotros, no es necesario ser un Jedi para sentir esta energía. Esto elimina la tontería de los Midiclorianos del Episodio I, y abre nuevas posibilidades narrativas. Además, pone de relevancia la incongruencia de los Jedis, empezando por Joda, que se creían el no va más pero no supieron ver la corrupción que nacía en su propio seno y que sirvió para aupar al Emperador Palpatine al poder.

Por otro lado, desde un punto de vista técnico, Los Últimos Jedis es por supuesto una película de una calidad altísima. La fotografía de Steve Yedlin nos brinda varios momentazos desde el punto de vista visual. La música de John Williams como siempre cumple con nota. También excelentes son el diseño de producción con unos sets y localizaciones reales, que dan un plus visual a la película. 

A esto hay que añadir unas buenas interpretaciones de todo el reparto. Sobre todos ellos destacan unos sobresalientes Mark Hamill como Luke Skywalker y Adam Driver como Kylo Ren, cuyos matices confirman que estamos antes uno de los grandes personajes de esta trilogía. Kylo no duda en considerarse a si mismo un monstruo, pero está convencido que hace lo correcto para romper con el pasado y construir el futuro. Y que no duda en destruir el pasado si hace falta, toda una metáfora del trabajo de Rian Johnson.

Daisy Ridley con Rey, Oscar Isaac como Poe Dameron y la trístemente fallecida Carrie Fisher como Leia Organa realizan también buenas actuaciones. Al que vi más flojo es a John Boyega como Finn, pero no creo que sea culpa suya, sino de un guión que le convierte en relleno cómico y no le da realmente momento para lucirse. Leo también mucho odio en la red hacia el nuevo personaje Rose (interpretada por la actriz americana de origen asiático Kelly Marie Tran). Lo cierto es que está correcta, no veo nada especialmente malo de su interpretación, más allá de una última frase totalmente sonrojante, que ella defiende como puede. Pero el problema es la frase, no su interpretación.

Por tanto, si solo pensamos en el aspecto visual y las interpretaciones, y no tanto en lo que nos están contando, la película merece verse en pantalla grande.

Bueno, aquí se acaban los aspectos positivos, ahora llega el momento de comentar sobre lo menos bueno.

A partir de aquí, voy a entrar en territorio de SPOILERS, estais advertidos.

El problema principal de Los Últimos Jedi es que aunque el guión está repleto de buenas intenciones, la ejecución de las mismas no es demasiado afortunada. Está genial querer romper las expectativas, pero lo que ofrezcas en su lugar debe ser mejor, y en esto creo que Rían Johnson no cumple.

Hay un primer problema grave en la construcción del guión, y es que la historia está partida en tres, por una necesidad mal entendida de que todos los personajes tengan su arco y sus minutos en pantalla. Y lo cierto es que de estas tres tramas, solo una resulta tener un interés real. Cuando hablamos de una película de 150 minutos, estamos ante un grave problema de ritmo y narrativo, y se nota que con diez o quince minutos menos se hubiera podido contar lo mismo, mejor.

Por un lado, tenemos la historia del «no-entrenamiento» de Luke y Rey, durante el cual Rey descubre tener una conexión mental con Kylo Ren. Esta es la mejor parte de las tres, aunque de hecho está plagada de pequeñas inconsistencias. Por otro lado tenemos la fuga rebelde con Leia, Poe Dameron y la vicealmirante Amilyn Holdo, interpretada por Laura Dern. La persecución de las naves rebeldes or el espacio a paso de tortuga por siete u ocho destructores imperiales es una situación ridícula que no se sostiene desde un punto de vista narrativo, aunque es justo reconocer que culmina en el que probablemente sea el momentazo visual de la película, protagonizado inesperadamente por Laura Dern. Y luego acompañamos a Finn y Rose al casino de Canto Bight para localizar a un pirata informático (interpretado por Benicio del Toro), que les permita entrar sin ser detectado en el Super Destructor del Líder Supremo Snoke. Otra escena que no aporta casi nada y que rompe totalmente el ritmo de la película.

Empezando por el final, si hubieran eliminado todo el arco de Finn  y Rose en el casino, la historia principal no se hubiera resentido casi nada, cosa que indica su inutilidad. Este subargumento se justifica únicamente por dos elementos: Por un lado, para justificar la bonita escena final, en la que un niño pobre que vive exclavizado en Canto Bight y que posee poderes Jedi mira hacia el espacio con esperanza. Y por otro, y casi más importante, para que Del Toro diga la clave de la película para Rian Johnson que busca redefinir la saga. Para Johnson, Star Wars no debe ir de la lucha del bien contra el mal, como si fuera un concepto anticuado, cuando hay una historia más interesante, que es cómo incluso en una galaxia lejana,muy lejana, los pobres son pobres y los ricos se aprovechan de ellos, justo como en el mundo real.

Johnson, Lucasfilm y Disney parecen decir que la lucha del bien contra el mal pura está anticuada y ahora lo que mola son los grises, algo en lo que por supuesto no estoy nada de acuerdo. Si la ejecución es buena, puedes hacer una película excelente de buenos contra malos, el bien contra el mal, o con todos los matices que quieras poner. El problema no es el concepto, es lo que haces tú con él.

Esto nos lleva a otro de los problemas, y es que para hacer avanzar la saga galáctica no era necesario cargarte todo lo que se había construido hasta ese momento y decir que no sirvió de nada. Y es que otro tema importante de Los últimos Jedi es recalcar que los jóvenes deben abandonar lo viejo y mirar hacia el futuro, creando su propia mitología. Lo ejemplifica perfectamente Kylo, pero también es un tema importante dentro del arco de Rey en esta película. Mark Hammil en el papel de Luke cumple con nota con un papel con el que al comienzo no estaba de acuerdo. El problema no es solo achacable a Rian Johnson, sino a la situación de partida que J.J. Abrams y Disney presentaron en El despertar de la fuerza.

Luke había desaparecido justo cuando la Primera Orden y Snoke se alzaron contra la República. Johnson responde a las preguntas de donde estuvo y por qué se fue, pero lo hace destruyendo al héroe con el que crecimos. Resulta que Luke sabe, porque así se lo cuenta a Rey, que hay un equilibrio entre el bien y el mal, a una gran luz siempre le sigue una gran oscuridad. Sin embargo, tras ver la oscuridad en su sobrino Ben Solo y ser derrotado por su propio miedo, su respuesta es abandonar a su familia a su suerte frente a esa oscuridad, sabiendo que no tienen nada que hacer contra ella. Por que él sabe que aunque se marche, la oscuridad seguirá existiendo en la galaxia. De un plumazo se han cargado toda su heroicidad, no solo de las tres películas originales, sino de todos los comics y novelas que hemos leído durante años. E incluso obviando los comics y novelas que no son canon, el Luke original es un héroe puro que no duda en sacrificarse por sus amigos y que pone siempre su seguridad por encima de su propia vida. Muy mal, Disney. Y aunque luego Luke tiene durante la película su momento para intentar arreglar esta situación, creo que no le hace justicia en absoluto, y provocan un final nada digno para uno de los principales héroes de la historia del cine.

La intención de Johnson de romper las expectativas provoca unas escenas repletas de giros que mantienen el interés. Pero lo cierto es que inconscientemente notas que algo no cuadra cuando debería. Y es que al final, aunque los giros llevan la historia por situaciones diferentes, la estructura de la película es un reboot a la inversa de El Retorno del Jedi y El Imperio Contraataca. Tras el estreno de la decepcionante El Despertar de la Fuerza, una de las cosas con las que los fans nos consolábamos era pensando que al menos este Episodio VIII sería mejor, ya que sería una historia nueva y no un reboot. Y al final, Los Últimos Jedi coge con muy poco disimulo elementos de las películas originales, aunque sea para retorcer estos conceptos.

La película empieza con una batalla espacial, como la vista sobre Endor al final de El Retorno. Aunque Poe consigue en el corto plazo su objetivo de destruir el destructor, fracasa globalmente debido a las bajas que provoca entre sus efectivos, lo que deja a los Rebeldes casi indefensos.

Rey llega hasta Luke para que la entrene, igual que en El Imperio Contraataca, pero él se niega. Rey siente en el planeta un lugar oscuro como en Hoth, pero cuando lo visita no pasa nada. Asímismo, Luke siente mucha oscuridad en Rey y se asusta, pero al final no se profundiza en nada de esto. Por no hablar que si Luke se había aislado de la fuerza, ¿cómo puede sentir la oscuridad de Rey?

Rey y Kylo están en contacto mental, y Rey se deja atrapar por La Primera Orden como Luke en el Retorno para intentar traer a la luz a Kyle, igual que Luke con Vader. Kylo acaba con Snoke igual que Vader hizo con el Emperador, aunque de forma mucho más anticlimática. Pero finalmente Kylo permanece en el lado oscuro y se pone al mando de la Primera Orden.

Finn encuentra a un criminal con similitudes con Lando Carlrissian en el casino de Canto Bight para que les ayude. Solo que éste acaba traicionándoles de verdad, no como Lando. Por no hablar del bluff de la Capitana Phasma y su inevitable similitud con el final de Baba Fett al comienzo de El Retorno.

La película termina en un planeta blanco que se parece mucho a Hoth y el comienzo de El Imperio Contraataca. Hay un montón de situaciones que intentan ser novedosas pero que no pueden evitar trasladarnos a las películas originales, aunque sea girando la situación, lo que no ayuda precisamente a que el visionado fuera uniforme. Como la ridícula frase de Rose a Finn en medio de una batalla en la que le dice algo así como «no hay destruir lo que odiamos, sino defender lo que amamos» ¿Whaaat?! Todo esto son pequeños elementos que poco a poco van haciendo que no disfrutara la película como yo esperaba.

Dos aspectos más a destacar son los personajes de Rey y Snoke, que simbolizan lo bueno y lo malo de la película. Rey estaba obsesionada con encontrar a sus padres, y durante dos años internet estuvo inundada de teorías sobre su parentesco, señalando muchas de estas ocurrencias a Luke como su padre. Esto lógicamente se ha demostrado que no tenía ningún sentido, al saberse que realmente sus padres no eran nadie importante, ni tenían nada que ver con la familia Skywalker. Esto viene bien para resaltar la intención de Johnson de crear nuevas historias alejadas de la sombra de los Skywalkers, y conecta con la idea de que no solo los jedis están conectados con la Fuerza. Por este lado, muy bien.

En el lado negativo está el Líder Supremo Snoke. Realmente estábamos ante una mala copia del Emperador, y ponía de relieve el error de inicio de Disney a la hora de iniciar esta nueva trilogía. Como comentaba antes, el Universo expandido de las novelas contaba que a pesar de la muerte del Emperador, muchos sistemas siguieron bajo el control militar del Imperio. De esta forma, la lucha del Imperio contra unos pocos rebeldes evolucionó hacia una Guerra Civil espacial en que había tiempo para intrigas, misiones encubiertas, conspiraciones políticas, al creación de una Academia Jedi y grandes dosis de acción y emoción.

Disney tiró todo esto por la borda porque creyó que era más interesante volver a hacer películas sobre unos pocos rebeldes que se enfrentan a un poderoso Imperio Galáctico,  algo ya visto, antes que ofrecer historias nuevas, inspiradas o no en el Universo Expandido, que dejaran atrás esta premisa e hicieran avanzar la franquicia galáctica por nuevo caminos.

Esto provocó que El Despertar de la Fuerza tuviera varias ridiculeces, como la aparición de La Primera Orden (el imperio pero sin ser el imperio), y que aún existiendo una República, las fuerzas de Leia fueran la Resistencia cuando deberían ser las fuerzas armadas legítimas. Y en medio de este reboot, surgió la figura de Snoke, un Lord Oscuro (no Sith) que aparece de la nada con poderes increíbles. Que Johnson opte por librarse de este clon del Emperador no me parece mal, y demuestra la inconsistencia de esta premisa inicial, pero la ejecución de esta escena también es totalmente anticlimática. De hecho, que se resuelva como lo hace demuestra el poco o ningún respeto que Johnson tenía hacia este personaje creado por Abrams y sus guionistas, empezando por Lawrence Kasdan.

El Universo Expandido se fue y ya no volverá, pero es una pena Disney no haya sabido ofrecer a los fans, de momento, nuevas historias que estén a la altura de la trilogía de Thrawn o incluso los comics de Jason Aaron de Marvel.

Pero incluso si solo pensamos en Los Últimos Jedis desde un punto de vista cinematográfico y la comparamos con las anteriores películas de las saga, entiendo que estamos ante una película mejor planteada que ejecutada.

Comparto el trailer de la película, que reconozco que no había visto hasta ahora:

Los últimos Jedis es una película demasiado larga que intenta abrir nuevos caminos pero que se ve lastrada por una deficiente ejecución. Una película que ha supuesto una gran decepción, pero que entiendo que todos los fans de esta saga galáctica irán a ver. Ya solo nos queda esperar que finalmente Disney y Lucasfilm acierten en el Episodio IX, y consigan un buen final para esta tercera trilogía. Sin embargo, la elección de J.J. Abrams no invita precisamente al optimismo. Aunque esa, es otra historia…

PUNTUACIÓN: 5/10

Crítica de Coco, de Disney-Pixar

Coco es el nuevo triunfo del estudio Pixar, una película para todas las edades que significa una celebración de la vida, la familia y las cosas por las que merece la pena vivir, además de todo un homenaje a la cultura mexicana.

PUNTUACIÓN: 8/10

El estudio de animación Pixar nos ha mal acostumbrado con películas espectaculares como Toy Story, Los Increíbles, Up, Wall-E o Del revés. Películas que gustan muchísimo a los niños pequeños por su animación y colorido pero con temas adultos que se dirigen a los padres y consiguen atraparnos. En las últimas fechas, sus películas habían decepcionado al ser «solo» películas infantiles que podían entenderse como fuente de contenidos para la maquinaria de merchandising de Disney: Cars 3, Buscando a Dory o El viaje de Arlo son algunos de estos ejemplos.

Coco consigue elevarse de la media de los últimos tiempos con una historia llena de corazón que es un canto a la belleza de la cultura mexicana y la importancia de la familia, y consiguió que me saltaran las lágrimas en varias ocasiones.  Si el precio para que Pixar pueda hacer este tipo de películas es que tenga que hacer una secuela de Cars cada año para vender merchandising, es un precio pequeño, muy pequeño a pagar.

Sin embargo, el camino de Coco para llegar a la gran pantalla no ha sido fácil. En 2010 Lee Unkrich, veterano director de la casa que había trabajado también en Monstruos, S.A. y Buscando a Nemo, propuso la idea a Pixar tras haber trabajado en Toy Story 3. Unkrich,  estaba deslumbrado por El día de los Muertos de México y su iconografía en la que la muerte representada por esqueletos se combina con colores vivos, siendo una festividad que une a familias enteras. Sin duda, estos conceptos tan alejados del standard terroríco del Halloween americano podían ser perfectos para construir una película diferente y con personalidad que atrapara a las audiencias de todo el mundo.

El equipo estudió la cultura mexicana y trabajó durante años en perfilar la historia original escrita por Unkrich, Molina, Matthew Aldrich y Jason Katzun. Finalmente, Alfred Molina firmó el guión en colaboración con Matthew Aldrich. Molina fue además confirmado como directo junto a Unkrich y en 2016 se anunció el inicio de los trabajos de animación, para su estreno este año.

Miguel es un joven con el sueño de convertirse en leyenda de la música a pesar de la prohibición de su familia. Su pasión le llevará a adentrarse en la «Tierra de los Muertos» para conocer su verdadero legado familiar.

Coco acierta en múltiples niveles. Ante todo, la historia de Miguel se eleva por encima del típico argumento de «niño quiere cumplir sus sueños (en este caso la música), a pesar de la oposición de su familia que le dice que es imposible», que tantas y tantas veces hemos visto en películas de animación. En parte es eso, si, pero es mucho más, añadiendo capas de profundidad que hacen que la película sea mucho más redonda.

Además, Coco hace una importante labor pedagógica para explicarnos a los espectadores de forma sencilla y atractiva el significado de El Día de los Muertos y qué hay detrás de los colores, la fiesta y los altares que las familias mexicanas preparan con sus series queridos. La muerte suele ser un tema tabú para los niños en la cultura occidental, pero Coco consigue que niños y mayores entendamos su significado en la cultura mexicana y por qué es un momento de celebración que no hay que temer. Es normal apenarse por la pérdida de un ser querido, pero mientras le recordemos, siempre permanecerá en nuestros corazones. Y puedo asegurar que varios niños pequeños que vieron la película conmigo lo entendieron perfectamente. Es normal por tanto que historia hable también de la familia y de los vínculos que nos unen y que hacen que podamos ser felices.

Coco es buen cine, no solo una buena película de animación, pero también es música. La música es otro elemento intrínseco de la cultura mexicana, y para que la cinta triunfara, la música y la selección de canciones debía dar en la diana. Por suerte, la elección de Michael Giacchino fue todo un acierto, y las canciones de Germaine Franco, Adrian Molina, Robert Lopez, y Kristen Anderson-Lopez consiguen emocionar y transmitir la alegría de vivir.

Y además, visualmente, Coco es un espectáculo visual de gran magnitud. La animación de Pixar vuelve a marcar un nuevo standard de calidad, consiguiendo niveles de realismo espectacular en el mundo de los vivos, y el mundo de los muertos es colorido y repleto de seres increíbles que me ha alucinado a niveles máximos. Niños y mayores nos hemos quedado con la boca abierta.

Si tuviera que ponerle un pero a Coco, diría que la película sufre un poco por la necesidad del cine comercial americano de crear a un villano al que derrotar. Esto provoca un giro que se ve venir a la legua, que aunque es coherente lleva la historia por sendas demasiado conocidas, sobre todo en una película Disney/Pixar. Por suerte, el corazón de Coco hace que nos olvidemos de este pequeño elemento menos buenos.

Tenía otro pequeño motivo de preocupación antes de ver la película, al enterarme que Coco iba a tener las voces originales mexicanas, siendo la primera película Disney/Pixar que no se doblaba en España. Sin embargo, la historia está tan unida a la cultura mexicana que no se hubiera entendido si se hubiera adaptado al castellano de España, y este doblaje original consigue transmitir la autenticidad que se merecía la historia.

Comparto a continuación el trailer de la película:

Coco supone un gran broche de oro a un buen año cinematográfico, con una película que es todo corazón. Una película que gustará a niños y mayores y que es de obligado visionado estas navidades.

PUNTUACIÓN: 8/10

Reseñas Express Netflix: El juego de Gerald, The Babysitter y Wheelman

Netflix se está convirtiendo en el principal proveedor de ocio audiovisual gracias a un enorme catálogo que crece a ritmo vertiginoso. Eso hace que en las últimas semanas haya visto varias películas que creo que se merecen ser comentadas, y que por motivos de tiempo he decidido unirlas en este artículo de reseñas express de esta semana.

 

EL JUEGO DE GERALD, de Mike Flanagan

¿De qué va? Basada en una historia de Stephen King, El juego de Gerald nos cuenta como en una cabaña aislada,  Jessie (una enorme Carla Gugino) asiste esposada a la cabecera de la cama al macabro desenlace del juego erótico de Gerald (el también excelente Bruce Greenwood), el hombre con quien ha convivido durante veinte años y que ahora está tendido en el suelo junto al lecho, muerto.

Opinión: El principal problema a priori de esta película es el propio argumento. Porque ¿como haces una película de 100 minutos con una mujer atada a una cama durante el 90% del metraje? Y lo cierto es que puedo decir que la película me ha encantado y me ha sorprendido casi desde el primer fotograma.

El giro de la película está en ver cómo Jessie tiene que soltarse de sus cadenas físicas, pero también de las mentales, unas cadenas que la han subyugado durante años, y que ella ni siquiera sabía que tenía.

La película triunfa gracias a unas enormes interpretaciones de Carla Gugino y Bruce Greenwood, que demuestran sus tablas y larga experiencia. Sólo tengo un pequeño pero, que es un final que rompe con la experiencia sobrenatural que vive Jessie, aunque por extraño que parezca, este final es 100% fiel a la historia original de Stephen King, así que supongo que no hay nada que decir.

Comparto el trailer de esta película, que os recomiendo sin duda que veais y casi os diría que evitarais verlo y para saber lo menos posible sobre esta película:

PUNTUACIÓN 8/10

 

BABYSITTER, de McG

¿De qué va? El jovencito Cole se queda despierto hasta tarde… con la única compañía de su guapa niñera, que resultará ser demasiado perfecta, y con un secreto que puede ser mortal.

Opinión: Diversión gamberra. Esa es la mejor definición que se me ocurre. The Babysitter es la típica serie «B» para ver con amigos o familia y reirte con unas palomitas y una coca-cola viendo una película con un humor sangriento y políticamente incorrecto. No hay grandes actuaciones, ni es una película que recordarás de aquí a un par de semanas, pero cumple sobradamente con el objetivo de entretenimiento sin complejos. El gore mola, hay puntazos a montones y la película dura 85 minutos justitos. Directos al grano para una película muy divertida.

Comparto el trailer de la película:

PUNTUACIÓN 6.5/10

 

WHEELMAN, de Jeremy Rush

¿De qué va? Durante un atraco a un banco, el conductor contratado para fugarse tras el robo deberá hacer uso de su ingenio y destreza cuando recibe órdenes desde un número desconocido.

Opinión: Wheelman es un ejercicio de estilo que cumple su objetivo de entretenimiento solo a medias. La película está rodada desde el punto de vista del interior del coche, como si acompañáramos al conductor en su aventura nocturna.

La historia tiene unos giros que están más pensados es sorprender que en tener sentido. Y la elección de estilo sobre el punto de vista del espectador funciona solo la primera parte. En una película protagonizada por un conductor que escapa de una escena de un crimen, lo que uno espera son unas correctas persecuciones, y eso no llegamos a verlo.

Wheelman sí tramite la confusión y el frenesí del conductor ante una situación que se va al carajo y escapa completamente de su control, sin saber en quien confiar. Frank Grillo demuestra su experiencia y consigue una buena actuación. Pero globalmente, la película entretiene solo a medias y si piensas un poco en lo que acabas de ver, te das cuenta que no ha tenido demasiado sentido.

Comparto el trailer de esta película, solo recomendable para un día muy muy flojo en que no te apetezca pensar demasiado:

PUNTUACIÓN 5/10

 

¿Qué os ha parecido este formato express? ¿Habeis visto ya estas películas? no dudeis en comentarme vuestras impresiones sobre cualquiera de las tres. ¡Saludos!

Crítica de Logan Lucky, de Steven Soderbergh

La vuelta a la dirección de Steven Soderbergh con Logan Lucky (La suerte de los Logan) es un nuevo ejercicio de estilo del director de Ocean´s 11, Traffic o Out of sight  que dejará contentos a todos los espectadores que buscan un entretenimiento de calidad.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Intentando revertir una maldición familiar, tres hermanos, Jimmy (Channing Tatum), Mellie (Riley Keough) y Clyde Logan (Adam Driver), intentan llevar a cabo un gran atraco durante una importante carrera de coches en Concord, Carolina del Norte.

Steven Soderbergh anunció tras «Behind the candelabra» en 2013 su retirada de la dirección para tomarse unas merecidas vacaciones y dedicarse a otras actividades. Sin embargo, este periodo sabático fue más bien corto, ya que inmediatamente a continuación comenzó el rodaje de «The Knick», la serie de televisión protagonizada por Clive Owen en un hospital de Nueva York de principios de siglo XX. Así que solo quedaba esperar a ver qué proyecto conseguía devolverle al redil.

Soderbergh siempre ha sido un renovador dentro del negocio del cine. Ya en 2005 estrenó simultáneamente en salas de cine y por canales digitales «Bubble», película rodada con actores no profesionales, lo que le granjeó el rechazo de los distribuidores. También ha sabido alternar películas gran presupuesto con otras obras de arte y ensayo, películas rodadas con film tradicional o en formato digital, e incluso no duda en rodar guiones de otros escritores además de los suyos.

Hay que decir que NO siempre acierta, pero eso pone su carrera incluso más en valor, gracias a su capacidad de arriesgar y no acomodarse en conceptos fácilmente vendibles.

Y en el caso de Logan lucky, Sodebergh ha producido la película con fuentes independientes para mantener total libertad creativa. Tras poner en marcha la producción y rodar la película, se ha movido para venderla a distribuidores americanos e internacionales, de forma que incluso antes de estrenarse ya habían recuperado la inversión.

Tras todo lo anterior, lo cierto es que me hizo mucha gracias saber que el concepto general de este Logan lucky es «Ocean´s 11 protagonizada por paletos sureños.» Un concepto que aunque en la superficie parece que Soderbergh tira sobre seguro contando una historia de robos, en la ejecución marca muchas diferencias con sus grandes éxitos.

El guión de Logan Lucky lo firma Rebecca Blunt, escritora sin experiencia previa que podría ocultar un pseudónimo del propio Soderbergh, de su mujer Jules Asner, o de algún amigo de la pareja. Un guión que va directo al grano y que es extremadamente entretenido, sin renunciar a presentarnos a unos protagonistas con los que nos encariñamos inmediatamente, lo que en mi libro lo califico de «carisma». Pero no un carisma revestido con personalidad y glamour como en Ocean´s 11, sino uno basado en la empatía con unos perdedores que no se resignan.

Como siempre, uno de los grandes éxitos de la película es su casting. Channing Tatum es Jimmy Logan, un padre divorciado que alterna trabajos de poca monta hasta que se encuentra con lo que puede ser su gran oportunidad, que es el robo del circuito de Narcar aprovechando unas obras en las que trabajaba hasta ser despedido debido a una antigua lesión en una rodilla que truncó sus posibilidades de ser jugador profesional de fútbol americano. Jimmy es un perdedor de manual, pero que a pesar de todo se guarda unos ases en la manga.

Jimmy cuenta con la ayuda de su hermano Clyde (Adam Driver) un veterano de Irak, donde perdió su brazo izquierdo en combate, que trabaja en el bar local, y su hermana Mellie (Riley Keough), enamorada de los coches que trabaja como peluquera y que de momento es la excepción a la regla de la mala suerte de los Logan.

Lo malo es que para llevar a cabo su plan, necesitan la ayuda de Joe Bang (Daniel Craig), un experto en explosivos. El único problema es que está en la cárcel cumpliendo condena. Así que si quieren su ayuda, tendrán primero que idear un plan para sacarle de prisión y devolverle antes que los guardias se den cuenta de lo que está pasando. Casi nada. Joe es tío excéntrico que permite a Craig romper con su archiconocido papel de Bond, James Bond. Y no hay duda que se ha divertido rodando esta película.

En el fondo, no estamos ante un grupo de criminales, sino unos perdedores que tienen que aprender sobre la marcha el negocio del crimen, y que van cometiendo errores por el camino.

Junto a ellos, tenemos un grupo de secundarios de lujo encabezados por Hillary Swank, Katie Holmes, Sebastian Stan o Seth MacFarlane que ayudan a dar un toque divertido a cada escena.

Técnicamente, la película es excelente, de eso no había ninguna duda. Y es que Soderbergh no solo dirige, sino que también realiza las funciones de director de fotografía bajo el pseudónimo de Peter Andrews, y el montaje, como Mary Ann Bernard. La película tiene un ritmo perfecto, alternando los momentos divertidos con los giros del guión y las revelaciones, todo ello trufado de momentos de gran emotividad.  Acompañando todo, la música de David Holmes conecta perfectamente.

Estaba pensando en algo menos bueno sobre la película para no comentar solo lo positivo, pero excepto algún pequeño problema de ritmo al comienzo de la película, hasta que el plan realmente toma cuerpo, no se me ocurre nada. Y es que estamos ante una película llena de estilo que está perfectamente rodada, con una historia que engancha protagonizada por perdedores que nos tienen ganados desde el primer fotograma.

Comparto el trailer de la película:

Logan lucky es una película excelente que solo busca entretener, y lo consigue totalmente. En estos días, me alegro que autores como Steven Soderbergh puedan seguir trabajando con la máxima libertad creativa. Yo por mi parte seguiré apoyándole con mi dinero, y os invito que si podais, veais esta película en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Crítica de Thor: Ragnarok de Taika Waititi

Thor: Ragnarok, dirigida por el neozelandés Taika Waititi, es una comedia de aventuras con superhéroes. La nueva película de Marvel Studios confirma que mientras ofrezcan a los espectadores conceptos frescos y diferentes, el tan manido concepto de «agotamiento» del género no se hará realidad. Incluso aunque no acierten con algunas de las elecciones creativas de esta película.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El argumento, según filmaffinity nos cuenta como Thor está preso al otro lado del universo sin su poderoso martillo Mjolnir y se enfrenta a una carrera contra el tiempo. Su objetivo es volver a Asgard y parar el Ragnarok porque significaría la destrucción de su planeta natal y el fin de la civilización Asgardiana a manos de una todopoderosa y nueva amenaza, la implacable Hela. Pero, primero deberá sobrevivir a una competición letal de gladiadores que lo enfrentará a su aliado y compañero en los Vengadores, ¡el Increíble Hulk!

La película es superdivertida y espectacular. Son 130 minutos que pasan en un suspiro y te mantiene con una sonrisa durante el visionado y al salir del cine. Esa es su mayor virtud y lo que hace que se diferencie de las otras películas de los estudios Marvel que no apuestan tan claramente por la comedia. Pero es también su principal problema, ya que el hecho que la comedia sea el hilo conductor de la tercera película del Dios del Trueno crea sensaciones anticlimáticas que comentaré más adelante.

Thor: Ragnarok está excelentemente interpretado por todo el reparto. Destaca por supuesto un excelente Chris Hemsworth al que la comedia le sienta de maravilla, como ya vimos en el remake de Ghostbusters o sus sketchs en el Saturday Night Life. Junto a él, su química con Loki (Tom Hiddleston) vuelve a funcionar a las mil maravillas. Loki vuelve a ser el Dios del Engaño en su máxima expresión, y esta tercera película de Thor sirve para dar una satisfactoria conclusión a sus desencuentros familiares.

Mark Ruffalo se sale también como Hulk / Bruce Banner, y comparte unos momentos super divertidos con Thor, por no hablar del espectacular combate en la arena de Sakaar cuyo desarrollo consigue sorprender al espectador. Además destacaría a Tessa Thompson como Valquiria, una Asgardiana caída en desgracia que sobrevive como caza-recompensas. La química de estos cuatro personajes es clarísima y se nota desde el primer fotograma que comparten.

Cate Blanchett como Hela, la Diosa de la Muerte, es una de las villanas más carismáticas que hemos visto hasta el momento en una película Marvel, y vuelve a poner de manifiesto como uno de los grandes motivos que explican el éxito de sus películas son unos casting perfectos.

Otros personajes con papeles más pequeños, aunque importantes son Jeff Goldblum como el Grandmaster, el señor de Sakaar donde se realiza el Combate de los Campeones, Odin (Anthony Hopkins), Heimdall (Idris Elba) o Skurge (Karl Urban), servidor de Hela y que rememora en pantalla uno de los grandes momentos del mítico comic de Walter Simonson.

Hablando de los comics, Thor: Ragnarok se inspira en dos comics míticos de Marvel, tres en realidad. Por un lado, la etapa sobresaliente de Simonson que acabo de comentar, en la que Thor y sus aliados deben enfrentarse al Ragnarok, el crepúsculo de los DIoses Nórdicos, que llegará con la llegada de Surtur, Señor del fuego de  Muspelheim.

Por otro lado, tenemos «Planet Hulk», una de las etapas más celebradas del Gigante Esmeralda del siglo XXI, realizada por el guionista Greg Pak y el dibujante Carlo Pagulayan, en la que Hulk es desterrado de la Tierra por sus amigos superhéroes, acabando por accidente en el mundo guerrero de Sakaar, donde deberá luchar en un coliseo de gladiadores para conseguir su libertad.

Estas son las dos grandes influencias de la película, a la que añadiría una tercera menos importante, que es Contest of Champions, la primera miniserie editada por Marvel en 1982 obra de Mark Gruenwald y dibujo de John Romita, Jr. y Bob Layton, en la que Grandmaster reunía a un grupo de heroes para que lucharan en una competición con el destino de la Tierra en la balanza.

Christopher Yost, Craig Kyle y Eric Pearson escriben un más que correcto guión en el que no solo consiguen unir todos estos elementos, sino que cierran el cliffhanger con el que terminó Thor: El Mundo Oscuro, la segunda película del Dios delTrueno. Las situaciones son lógicas y hay un montón de giros y sorpresas, pero todas están justificadas a partir de unos personajes que son reconocibles en todo momento. En mi opinión, el guión es super correcto con un final inesperado que lo cambia el statu-wuo del personaje y su mundo. En este sentido, se nota que Yost escribió , además de muchos comics Marvel con Craig Kyle, el guión de El Mundo Oscuro, y conoce perfectamente a estos personajes.

Marvel fichó al director Taika Waititi por su capacidad por crear situaciones poco convencionales con un toque humorístico, habiéndose creado un cierto nombre en el circuito independiente con películas como Lo que hacemos en las sombras o Hunt for the Wilderpeople. Precisamente, ese toque personal y carismático era lo que buscaba el estudio para insuflar un soplo de aire fresco a la franquicia de Thor, que no ha disfrutado del éxito de Iron Man o el Capitán América. Las dos películas previas de Thor a mi me gustan bastantes, aunque reconozco que no eran ni mucho menos perfectas.

Con estos antecedentes, el giro hacia la comedia no creo que sorprenda a nadie. El problema llega con el alcance del humor, que en muchos casos creo que nace de improvisaciones durante el rodaje y no tanto del guión escrito. Thor: Ragnarok es ante todo una comedia con toques de acción.

Lo cierto es que la acción es espectacular, colorida y está perfectamente rodada, gracias sin duda al buen trabajo del director de fotografía, el español Javier Aguirresarobe. El diseño de producción se inspira claramente en el arte de Jack Kirby, lo que hace que los fans del «Rey» estemos encantados. Las coreografías de acción están muy bien rodadas y en todo momento entiendes lo que está pasando, evitando el efecto mareante de la cámara al hombro tan de moda. Una acción muy bien rodada aunque dosificada a lo largo del metraje, al tener únicamente cuatro escenas de acción en toda la película.

Y todo este envoltorio viene acompañado con una estupenda banda sonora de Mark Mothersbaugh, en la que destaca el uso de sintetizadores ochenteros y la canción Inmigrant song de Led Zeppelin, que produce un subidón de adrenalina cuando suena.

El problema llega cuando no hay posibilidad de que el drama consiga impactar al espectador, ya que todas las escenas están adornadas con gags sin fin que al final rompen el ritmo dramático. Sobre el humor, tengo que reconocer que en la sala donde vi la película, el 99% de los gags funcionaron y el público se partía de risa. El caso es que yo no me reí tanto, pero entendí que sobre todo al principio era importante marcar el tono de lo que ibamos a ver. Pero este ritmo de gags tan seguidos acabó no siendo un tema puntual sino algo seguido durante todo el metraje. Y globalmente, se me hace raro ver a Thor siendo el hazmerreir en varios momentos, aún cuando hay algunos gags antológicos.

Debido a esto, aunque Thor: Ragnarok me ha gustado bastante, al mismo tiempo me ha decepcionado un poco. Si la comparamos con otras películas Marvel recientes, Ragnarok sale claramente perdiendo. Capitán América: Civil War y Guardianes de la Galaxia Vol. 2 me parecen películas muchísimo mas redondas.

Civil War consigue unir con acierto dos historias de los comics, la propia Civil War y la conclusión del arco de Winter Soldier. En Ragnarok, lamentablemente la parte de Hela / Ragnarok se me queda algo coja en comparación a Planet Hulk, que es la que realmente cobra casi todo el protagonismo. Es una pena que el carisma de Cate Blanchett queda en parte desaprovechado por sus pocos minutos en escena.

Y si la comparamos con Guardianes de la Galaxia Vol. 2, la película de James Gunn tiene también mucho humor, pero combinado con unos momentos de personajes emocionantes que aún después de verla varias veces consigue sacarme alguna lagrimita, gracias a un final perfecto a todos los niveles. Thor Ragnarok consigue divertir, eso es indudable, pero no emocionar. Y creo que esto es así porque falla la ejecución de Waititi, o porque no era lo que estaba buscando para comenzar, que también puede ser.

En todo caso, aunque no acierte en todo, Thor: Ragnarok es una película muy divertida y con personalidad. Y estamos ante la 17ª película de Marvel, un estudio que no solo no muestra síntomas de agotamiento, sino que consigue que pensemos que los super-héroes gozan de muy buena salud en el plano audiovisual. Si alguien nos cuenta hace 10 años que Marvel iba a producir todas estas películas con éxito (para mi solo Iron Man 2 suspendería), hubiera pensado que estaba loco. Y si a esto contamos que que las próximas películas de Marvel tengo claro que van a triunfar también, Black Panther en Febrero de 2018 y Vengadores: Infinity War en Mayo, nos queda cuerda para rato.

Y por si fuera poco,  Marvel evita spoilearnos en sus trailers ninguna de las numerosas sorpresas y giros de la película, ni tampoco su sorprendente final que como suele pasar en las películas Marvel, lo cambia todo. Aquí teneis el trailer, que seguro os hará flipar como a mi cuando lo vi por primera vez:

Thor: Ragnarok es una película super divertida en el buen sentido que creo que va a encantar al espectador «normal», pero cuyo excesivo humor igual no encaja con los fans más veteranos del personaje. Pero que yo recomiendo que veais en pantalla si quereis pasar un buen rato.

PUNTUACIÓN: 7.5/10