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Crítica de Dune Parte 2 de Denis Villeneuve

Casi dos años y medio después del estreno de Dune Parte 1, Denis Villeneuve nos trae esta segunda parte que cierra la nueva adaptación de la mítica novela de ciencia ficción de Frank Herbert.

PUNTUACIÓN: 5/10

Paul Atreides se une a la tribu de los Fremen y comienza un viaje espiritual y marcial para convertirse en mesías, mientras intenta evitar el horrible pero inevitable futuro que ha presenciado: una Guerra Santa en su nombre, que se extiende por todo el universo conocido. Secuela de ‘Dune’ (2021). (FILMAFFINITY)

Denis Villeneuve (Gentilly, Canadá, 1967) es uno de los directores más interesantes de la actualidad. Prisoners, Enemy, Sicario y La llegada son películas notables de un autor que muestra un gran interés por el drama y la ciencia ficción, con un gusto estético sobresaliente. Y para mi, Blade Runner 2049 es una obra maestra absoluta. Sin embargo, dentro de sus muchas cosas positivas, la primera parte de Dune me decepcionó como adaptación y mucho más si pensamos en tener una película sin final que hemos tenido que esperar dos años y medio para ver su conclusión.

Dune es uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción. La novela de 1965 de Frank Herbert durante muchos años estuvo considerada la novela de sci-fi más vendida de la historia, y tras las 6 novelas escritas por Herbert, su hijo Brian junto al genial escritor Kevin J. Anderson han ampliado este universo con una nueva franquicia de novelas (que no me han interesado). La novela original de Herbert era increíblemente compleja, ya que además de crear un universo de casas casi feudales enfrentadas y seres con diferentes habilidades sobre humanas, trataba temas de ecología, mesianismo, selección genética o los problemas que el colonialismo salvaje provocaba en los pueblos autóctonos. Por este motivo, durante muchos años la novela se consideró imposible de adaptar al cine. A pesar incluso de la reivindicable película de David Lynch de 1984, que me parece un gran intento lastrado por la imposición de los productores de una duración inferior a las dos horas y media.

Para esta segunda parte, Villeneuve escribe el guion junto a Jon Spaihts, que ya participó en la primera parte. Otros que también repiten son el director de fotografía Greg Fraser, Hans Zimmer en la música y Joe Walker en el montaje de esta película de 168 minutos de duración. El presupuesto de esta segunda parte se incrementa respecto a la primera, pasando de los 165 millones iniciales a los 195. El ganador del Oscar por Mad Max Fury Road Mark Mangini se encarga de la edición de sonido, que es uno de los grandes valores de Dune, mientras que el diseño de producción corre a cargo de Patrice Vermette.

Dune Parte Uno puede ser considerada una película de «prestigio», y juntó a uno de los repartos más espectaculares de los últimos años. Empezando con Timothée Chalamet como Paul Atreides, el heredero de la Casa Atreides y posible elegido Kwisatch Haderach. Rebecca Ferguson es Lady Jessica, la madre de Paul y miembro de las Bene Gesserit, una hermandad femenina dedicada al cruce genético de las diferentes familias del Landsraad con la esperanza de crear al elegido que llevará a la galaxia a su futuro soñado. Jessica es además la concubina del duque Leto, interpretado por Oscar Isaac (asesinado en la primera película), el señor de la Casa Atreides, una familia que pone el honor como su ideal máximo, y a la que el Emperador ha otorgado la extracción de la especia melange del planeta Arrakis, la sustancia más poderosa de la galaxia.

Charlotte Rampling es la Reverenda Madre Bene Gesserit Gaius Helen Mohiam, Decidora de Verdad del Emperador. Josh Brolin es Gurney Halleck, maestro de armas de la Casa Atreides y mentor de Paul. Zendaya es Chani, una joven fremen que se convertirá en interés romántico de Paul, mientras que Javier Bardem es Stilgar, líder de la tribu fremen en Sietch Tabr.​ En el bando de los villanos, tenemos a los estupendos Stellan Skarsgård como el barón Vladimir Harkonnen, enemigo acérrimo de los Atreides y​ a Dave Bautista como su sobrino Rabban, al que el barón ordena que exprima todos los recursos de Arrakis.

Las nuevas incorporaciones de esta película son Austin Butler como Feyd-Rautha Harkonnen, el sobrino más joven del Barón Vladimir Harkonnen y heredero de la Casa Harkonnen, Christopher Walken como Shaddam IV, el Emperador Padishah del Universo Conocido y jefe de la Casa Corrino, Florence Pugh como la Princesa Irulan, hija del Emperador, y Léa Seydoux como Lady Margot Fenring, una Bene Gesserit.

A pesar que no conecté con muchos aspectos de la primera parte de Dune, llegué a esta segunda parte deseando que esta película me gustara y que ofreciera un buen cierre a la historia. Sabiendo eso si lo que me esperaba, porque la historia de Frank Herbert no es un blockbuster de combates y batallas, sino una historia profunda en la que el worldbuilding y los aspectos filosóficos son lo importante y las batallas suceden fuera de plano.

Y empezando por lo positivo, Dune Parte Dos de nuevo justifica el pagar por verla en el cine gracias a un elemento técnico espectacular. El diseño de producción de nuevo es increíble, en este caso con la creación de la sociedad Fremen oculta en el desierto de Arrakis, a lo que hay que sumar el interesante mundo de Giedi Prime de los Harkonnen, rodado en un potentísimo blanco y negro, resaltado la oscuridad y villanía de estos asesinos galácticos. La fotografía me parece que cumple con lo que Villeneuve necesitaba, y aunque luego le pondré un pero, en realidad creo que Greg Fraser es un profesional como la copa de un pino. Me parece curioso que el sonido de Mark Mangini y la música de Hans Zimmer parece que se hayan bajado algo, pensando en lo atronador que resultó en la primera película. No se si esto es debido a alguna críticas recibidas, pero aquí he encontrado un cambio sustancial respecto a la primera película. Mis reparos son en su mayoría con la historia de Villeneuve, pero eso no impide que me parezca que estamos ante una super producción de primer nivel con un worldbuilding sobresaliente que merece verse en pantalla grande.

El casting es otro de los grandes reclamos de Dune. Comentaba lo que la «película de prestigio» y cómo todo el mundo se moría por trabajar en ella. Y como en la primera película, los actores y actrices protagonistas demuestran que su carisma es muy superior que el personaje que interpretan. Villeneuve ha comentado que tiene el mejor reparto de actores jóvenes que confía apelen al público joven para ver la película: Timothée Chalamet, Zendaya, Florence Pugh y Austin Butler… Y la verdad es que cualquier otro director se moriría de tener a este grupo en su película que le ayudaran a vender la película.

Timothée Chalamet creo que hace un buen papel de un joven Paul afligido que no quiere asumir su papel de Líder mesiánico que llevará a los Fremen a la victoria y a la Jihad contra sus enemigos. Austin Butler como un asesino sádico y despiadado lo borda y ofrece el villano a la altura de Paul Muab´dib. Florense Pugh está bien, aunque su presencia en pantalla es muy limitada. Y luego tenemos a Javier Bardem, Rebecca Ferguson, Josh Brolin, Charlotte Rampling o Christopher Walken aportando su presencia y su fuerza actoral, aunque con impactos muy desiguales debido a los pocos minutos en pantalla de la mayoría de ellos.

Me da pena el papel de Dave Bautista como Rabban Harkonnen, sabiendo lo limitado que era. Mas que nada porque Bautista comentó lo contento que estaba con Villeneuve y cómo le había permitido experimentar y sentirse más seguro con su trabajo, pero su resultado en pantalla es todo menos complejo, siendo un personaje, un villano puro sin matices, mucho más flojo que el interesante personaje que interpretó en Blade Runner 2049. Y a años luz de la complejidad de Drax, por supuesto. Sobre Zendaya prefiero detenerme más adelante.

Me gusta la historia de amor de Paul y Chani en la primera mitad de la película y como Paul realmente intenta combinar la devoción que siente hacia Chani con la inevitabilidad de un destino que le va a llevar por otro camino. Puede decirse que la negativa de Paul de aceptar este destino proviene de su amor hacia ella, dando una explicación a situaciones posteriores que se me hicieron largas. Pero al menos en lo referido a elementos positivos, voy a añadir este amor inicial.

Me gustaría decir en la parte positiva que las casi tres horas de duración no se me hicieron largas, pero no estaría diciendo la verdad. El debate sobre la duración desmedida de las películas actuales daría para un artículo separado, prefiero no entrar a ello en este post más allá de señalar este hecho. Y con esto toca entrar en las cosas que no me han gustado, a pesar de que creo que merece verse en pantalla grande.

Antes de empezar con los aspectos negativos, toca hacer el disclaimer de turno. Si, se que no es posible hacer una copia literal de la novela de Herbert, son medios diferentes y por tanto tienen que haber cambios y es normal que los haya. Por otra parte, dentro de la libertad creativa que tiene cualquier director (una vez los productores le dan luz verde), hay que aceptar que Villeneuve haga los cambios que más le interesen por un motivo u otro. Eso lo tengo claro. Pero lo único que quiero como espectador (ni siquiera como fan de la novela de Herbert) es que los cambios que realice Villeneuve por un motivo u otro MEJOREN la historia, hagan que el ritmo nos atrape y tenga a los espectadores atrapados durante toda la duración gracias a unos personajes merorables. Y nada de eso sucede en Dune Parte Dos.

Estoy super decepcionado con Dune Parte Dos. Pero pensando en aspectos puramente cinematográficos, en realidad Denis Villeneuve repite los problemas que tuvo la primera película y añade otros que resultan aún más graves. Empezando por una narración a trompicones con un ritmo nefasto que no consigue enlazar una escena con la siguiente de ninguna manera, desde luego no emocionalmente que es esencial para enganchar a los espectadores. Por ejemplo, Paul no quiere saber nada de ser un elegido y sólo busca ayudar a su tribu fremen en su guerra de guerrillas. Y justo a continuación hay una elipsis y Chani y él lideran un asalto fremen a una cosechadora Harkonnen. La película se ha detenido varias veces en que Paul aprenda a andar por el desierto, pero el combate llega de improviso y Paul es el segundo puto amo. Porque obviamende Zendaya es la M.V.P. (Luego vuelvo a eso). Por cierto, aunque voy a poner algún ejemplo concreto, no quiero hacer esta reseña un desglose escena a escena de cada cosa que no me ha funcionado de la película, aunque hay un porrón de situación que me invitan a hacerlo.

Dune Parte Dos vuelve a fallar a la hora de conseguir que las escenas transmitan emoción y nos hagan conectar con los protagonistas. La primera vez que Paul monta y domina a un gusano es una escena muy bien fotografiada y supongo que los profesionales pensarán que les ha quedado muy realista. Pero en realidad Paul se ve envuelto en una nube de arena de las dunas, de forma que NO vemos lo que está haciendo ni como lo domina. Uno de los momentos claves de la historia se queda en una escena descafeinada. (Aparte, no hay nada «realista» en  montar un gusano de Arrakis que no existe, pensar en este concepto siquiera me parece realmente tonto para empezar. No mostrar a Paul en modo DIOS montando el gusano es una decisión personal de Villeneuve, como todo en la película). Y como esta, pasa igual con todas. La escena en la que Jessica toma el agua de vida, las visiones de Paul, la ridiculez que el Emperador sienta pena por la muerte del duque Leto cuando fue él quien la ordenó. Todos momentos intrascendentes. Quizá el único momento de alegría y emoción sincera fue la reunión de Paul con Gurney Halleck, su antiguo maestro Atreides.

La escala arquitectónica de Dune fue uno de los grandes valores de la primera película. Sin embargo, eso se pierde durante el 90% del metraje de esta segunda parte, al estar los personajes en medio de desiertos impersonales más bien grises. El hogar de los fremen si muestra la arquitectura enorme que nos acostumbró la primera parte, pero son momentos aislados super puntuales, como cuando Stilgar le muestra a Jessica el pozo de agua de los fremen. Por su parte, más allá de la sorpresa del blanco y negro de Giedi Prime, lo cierto es que el coliseo es un espacio de CGI que no diré que canta, porque creo que está bien , pero rompe la sensación táctil y casi sensorial de muchos de los decorados de la primera película. Esto no es un gran pero, pero si creo que quita del visionado una de sus principales virtudes previas. Algo que es otra chinita en el camino.

Otro detalle clave es que no tengo la escaleta de la película, pero pasan seguro más de dos horas con temas más o menos intrascendentes (luego entro con ello) y cuando se supone que llegamos al climax de la película y el ataque final de los fremen a los Harkonnen y los sardaukar del Emperador, esto resulta ser un anticlimax que es resuelto en apenas ¿cinco minutos? Aparte de lo decepcionante que es (de nuevo) la forma en que Villeneuve nos muestra a Paul tomando el agua de vida y convirtiéndose en el líder predestinado de los fremen, el libertador frente a las garras de los imperios galácticos que les han esclavizado durante siglos. O que este combate entre fremen y sardaukar apenas se vea nada porque la arena lo tapa casi todo. Tener una película de casi tres horas y ver que no se toma su tiempo para las cosas que de verdad son importantes es una de las cosas que más perplejo me dejan de esta adaptación de Dune. Curiosamente, en este momento sí se detienen en mostrar a Chani puto-ama-destruye-enemigos, cosa que nunca hacen con Paul. (En serio, llegará pronto a la parte de Chani, es importante).

Uno de los problemas que tuve con la primera película de Dune es que en muchos aspectos parecía un trailer de los muchos temas complejos de la novela, muchos de los cuales desaparecían de la adaptación de Villeneuve. El complot del Emperador y en general los complejos equilibrios entre las grandes casas del Landsraad, la búsqueda del traidor entre los Atreides de Arrakis o la compleja sociedad fremen. Elementos que desaparecieron o se convirtieron en una versión resumidísima que no le hacía justicia al original. Sin embargo, dicho esto, lo cierto es que a grandes rasgos la historia de la primera película era fiel a la novela de Herbert. Lo que me ha matado es tener una segunda película de Villeneuve cambiando y desnaturalizando a los protagonistas convirtiéndoles en cosas que nunca fueron en la novela. Cambios que por supuesto no mejoran el original.

Recordemos que en la novela, las Bene Gesserit llevan siglos cruzando líneas genéticas buscando al Kwisatch Haderach, el ser supremo que podrá mirar donde a ellas les está vetado y que llevará a la galaxia a una paz que durará siglos. Pero sus planes se ven interrumpidos porque Jessica da a luz un hijo para su amante el duque Leto Atreides, en lugar de una hija. Las Bene Gesserit quieren un elegido que ellas puedan controlar, pero Paul se convierte en alguien más poderoso de lo que jamás soñaron y se hace con el control de la galaxia. Unido a esto, Paul no sólo libera a los fremen de la esclavitud de siglos, sino que consigue su venganza frente a un Emperador que conspiró para destruir a toda la casa Atreides matando a su padre. Y sobre todo, contra el brazo ejecutor del Emperador que fueron los Harkonnen, una casa cruel, sádica y asesina que sin duda merece la muerte. La galaxia está mucho mejor sin ellos porque sus actos durante la novela así lo han dejado claro. Esto unido a tener la figura de Paul convertido en el kwisatch haderatch predestinado a traer la paz en la galaxia, nos dejó con un final feliz puro al final de la novela. Es cierto que las siguientes novelas añadieron el matiz y la alerta contra los extremismos religiosos y los líderes mesiánicos encarnados no tanto en Paul, que también, sino sobre todo en sus herederos. Pero el final de la primera novela de Dune era un final positivo para Paul, Jessica, ALIA y los fremen.

Sin embargo, Villeneuve se muestra como un prisionero de la dictadura de las modas de lo políticamente correcto y destroza a unos personajes maravillosos, lo cual me parece el gran ERROR de la película. En el mundo woke actual no es de recibo que un hombre blanco sea el salvador de un pueblo indígena, y por eso Villeneuve no deja de poner en duda la faceta del líder mesiánico. A pesar que Paul sea precisamente eso en la novela y para la cultura fremen. Dejarte atrapar por idioteces del mundo real cuando estás adaptando una historia de ciencia-ficción es absurdo, pero es es justo lo que hace Villeneuve. Me resulta perplejo como Villeneuve emplea su tiempo en intentar demostrar que no existe el elegido de los fremen al ser todo una maquinación de las bene gesserit para controlar a los fremen y con ellos, a la especia. A pesar que Paul lo sea y cumpla todos los caminos marcados en las profecías fremen, empezando porque sobrevive al agua de vida, una tradición fremen que las bene gesserit no saben que existe. La negativa de Chani a que un blanco (hombre de fuera) les salve entra sin dudas dentro de las teorías actuales de los identitarios raciales y culturales. Y aunque seguro tendrá sus seguidores, es una decisión contra natura de la historia que contó Herbert. Porque claro que Paul es el líder profetizado por los fremen.

Timothée Chalamet realiza un buen trabajo como Paul Atreides y estoy seguro que acierta con lo que Villeneuve le pedía, pero la forma en que Paul Atreides niega ser el elegido porque patata, a pesar que las visiones le dicen que es inevitable y es una rémora pensando en el ritmo que antes comentaba. La parte del amor que siente hacia Chani solo llega hasta cierto punto, luego la película se para y evita llevarnos donde la historia necesita ir. Y como la figura del salvador blanco tiene connotaciones negativas, por eso la escena de Paul bebiendo el agua de vida y convirtiéndose en uno está rodada de forma tan descafeinada. Y sobre todo, convirtiendo a Chani en la protagonista de esa escena al salvar a Paul. Y llegamos a Chani.

Chani es para mi lo peor de la película. Zendaya no me ha gustado, pero en realidad diría que ella ha hecho lo que Villeneuve la ha pedido, que es aparecer el 90% del tiempo con el ceño fruncido de estar enfadada casi de forma apabullante. Pero el problema no es Zendaya, sino que Villeneuve convierte a Chani en una mujer feminista empoderada que se opone a la cultura de su pueblo y, sobre todo, a la posibilidad de que un hombre blanco pueda liderar a su pueblo. Aunque sea su amado. Es tan fuerte que para forzar este elemento de empoderamiento, no sólo femenino sino también racial, Villeneuve se inventa que entre los fremen existe una facción es religiosa y otra se opone al misticismo. Aunque el misticismo claramente existe en este mundo de gusanos de arena que crean especia que abre la mente y alarga la vida. Paul bebe el agua de vida que ha matado a todos los hombres y posea el conocimiento de todo el pasado y el futuro, eso no parece ser suficiente para esta Chani. En una cultura como es la fremen afilada por siglos de dureza en las condiciones más duras, lo importante es la supervivencia del clan. Cada fremen se sacrificará sin dudarlo un segundo para conseguir que el grupo perviva, porque son una cultura unida sin fracturas. Pero no Chani. Paul libera a los fremen como el salvador que es y ella no puede admitirlo y le rechaza y se va. No se sabe con qué objetivo, más allá de mostrarla como una mujer fuerte que toma el control de su propio destino. Aunque sea un elemento contranatura. En la novela, el sacrificio de Chani aceptando que su amado se casa con la princesa Irulan como precio para que los fremen fueran libres resaltaba el poder de las convicciones de Chani y la fuerza de su amor. Por su amado y por su pueblo. Aparte que mostraba una faceta de un amor poco convencional. Que Zendaya se vaya enfadada en esta película convierte a Chani en una niñata enfadada por haber sido rechazada.

Para forzar el elemento de Chani puto-ama, la película obvia un elemento muy importante de la novela como es LETO, ¡el hijo que Chani tiene con Paul! Y se que podrás decir, «pero Ignacio, David Lynch tampoco sacó a Leto en su película». Y claro, eso es verdad. Pero Lynch sólo tuvo 2 horas para contar su película, Villeneuve ha tenido cinco y media, tenía tiempo de sobra para hacerlo. Pero claro, eso pone en riesgo la visión de Chani guerrera que parece que sólo es la que interesa. Es tan clara la intención de Villeneuve de hacer que Chani sea la protagonista al mismo nivel que Paul que lo que hace es boicotearle a él en los momentos que tendrían que ser importantes en la película, como los que estuve comentando a lo largo de esta reseña.

Y hablando de niños no nacidos, ¡Villeneuve NO deja que Jessica de a luz a ALIA! WHAAAAT??!!! La novela transcurría durante varios años, de forma que se justificaba muy bien como Paul con su lucha de guerrillas iba entorpeciendo las operaciones Harkonnen generando una cascada inevitable. En este contexto, Paul se hacía poco a poco con el control de los fremen que le veían como su salvador predestinado con cada victoria. Sin embargo, teniendo en cuenta que Jessica no da a luz a Alia, esto significa que han pasado apenas unos meses. Estos matices se pierden, y por eso toda la historia se siente precipitada y deslavazada. Y volviendo a esto ¿Por qué Villeneuve ha borrado a Alia de la película? ¿Es posible que en un mundo de gusanos gigantes, barones voladores, especia que expande la mente y sectas de mujeres telépatas super inteligentes, una niña de 3 años que se expresa como una adulta le pareció «irreal»? El no nacimiento de Alia no mejora la historia, y volviendo a las comparaciones, la muerte del barón a sus manos en la película de Lynch resultaba más potente y evocadora que lo que plantea Villeneuve aquí.

Pero no es el único cambio que empeora la historia. Stilgar NO es un fanático religioso descerebrado como le pinta Villeneuve («Se cuando tengo delante a un elegido, he servido a muchos» whaaaat?!). Es un líder pragmático, como no serlo en Arrakis, que ve en Paul un recurso valioso que utilizar contra los harkonnen y que en los años que pasan se convierte y cree que él es el elegido. Los cambios de Villeneuve en el personaje le afectan mucho más que la reducción del marco temporal.

Otra que sale mal parada de los cambios de Villeneuve es Lady Jessica, convertida en esta película en una peligrosa y maquiavélica Sacerdotisa de los fremen que conspira para que su hijo tome el control. Como parte de la narrativa anti-mesías, Villeneuve la coloca en una perspectiva negativa en todo momento, pero en la novela e incluso en la película de Lynch, el personaje era mucho más complejo. Porque puede ser una Bene Gesserit (con sus propios planes), pero también es una madre que se preocupa por su hijo y luchara como pueda por evitar su muerte. Y al mismo tiempo, Jessica teme el poder que va a conseguir y en lo que se va a convertir. Pero no puede hacer otra cosa que lo que está destinada a hacer, ya que la alternativa es su muerte y la de sus hijos. Todos los matices y la complejidad de la novela, con sus blancos y sus negros, se han perdido para hacer una película más sencilla y digerible para el gran público.

Y comentaba antes que ya se que esto no es una copia literal de la novela. Pero si vas a hacer estos cambios, lo mínimo es que debería sentirse que de alguna manera mejora el original, cosa que no sucede nunca. Desde luego no con Stilgar, Jessica, Chani. Y estos son personajes claves de la película, sin ellos el conjunto no puede funcionar. Es normal que no lo haga. No quiero dejar de comentar que Villeneuve intenta quitar la gran mayoría de elementos de misticismo, no sé si por lo del realismo mal entendido que comentaba antes. Pero es algo que no funciona. No puede funcionar, porque estamos en DUNE. ¿En qué estaba pensando? De nuevo, un cambio que empeora una historia casi perfecta que no necesitaba que alguien viniera a intentar resignificar elementos.

Aparte de ser anticlimático, el final de la película no funciona tampoco porque se plantea para negar la cualidad heroica de Paul de la primera novela como salvador de los fremen y señor de la galaxia que la va a llevar a su mayor periodo de paz y estabilidad. Como hemos comentado, un salvador mesiánico blanco no es bueno ni deseable, por eso Villeneuve añade una escena en la que Paul lanza a los fremen a la yihad, la guerra santa que provocará miles de millones de muertos por toda la galaxia. Paul le dice a Stilgar que «lleve al paraíso» a aquellos que no se rindan a sus exigencias, lo que es un eufemismo de la masacre que se avecina. En la novela y la película de Lynch las casas del Landsraad se rendían ante la posibilidad que Paul destruya el planeta y con el la especia, pero eso no sucede aquí. Aparte que al no haber mostrado antes a estas grandes casas hace que este desafío carezca de fuerza y tampoco funcione. Que la película se cierre con Chani y no con Paul es otra muestra del ninguneo que le somete Villeneuve y cómo quiere que Chani le robe el protagonismo. Que ella le abandone puede parecer una decisión de mujer fuerte empoderada, pero como comentaba antes no funciona porque rompe con toda la cultura fremen y la muestra como un cría despechada porque el novio la ha abandona por otra. Triste final.

Añado a todo lo anterior que algún que otro gafapasta califica a Dune de obra maestra cuando dista mucho se serlo. Y ante eso tampoco tengo nada que decir, porque para gustos, colores. Pero si me parece penoso que Villeneuve decida adaptar una novela mítica de la ciencia ficción que ofrecía un final cerrado satisfactorio haciendo dos película que dejan un final abierto. Por supuesto, este final no llega al desastre del final de la primera película porque aquí Paul si ha vencido a sus enemigos. Pero es una trampa muy sucia por parte de Villeneuve para intentar conseguir que Warner le financie una tercera película adaptando El mesías de Dune, la segunda novela de Herbert. Visto lo visto, y con los cambios que ya ha realizado Villeneuve, no tengo claro que me interese ver esa película, en caso que llegue a suceder. Este final abierto me ha parecido una apelación muy chusca a lo peor del mundo de las franquicias cinematográficas.

Por último, aunque no es nuevo, tengo que reafirmar que la película de Dune de David Lynch me parece no solo una mejor adaptación de la novela de Herbert, sino una mejor película que estas dos películas de Villeneuve. Si, se que Lynch hizo cambios por problemas de tiempo y presupuesto, por ejemplo inventándose lo de las armas Atreides como forma de avanzar la trama. Pero captó perfectamente el espíritu de la novela, cosa que Villeneuve no ha hecho. Y Lynch planteó una película con un montón de momentazos emocionales y visuales que aún se recuerdan, sin ir más lejos la frase final de Alia «¡Porque es el KWISACH HADERACH!», que nos dio un final perfecto a la película. Final que no tiene la de Villeneuve. Es que no hay comparación posible, Lynch gana por goleada en todo lo importante, porque la escala arquitectónica de Villeneuve está muy bien, pero al final eso es lo anecdótico si no aciertas a los personajes.

Comparto el trailer de la película:

Dune parte 2 ha sido una decepción muy grande, sobre todo pensando que quería que me gustara y no ha sido así.

PUNTUACIÓN: 5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Robot Dreams de Pablo Berger.

Tenía curiosidad y ganas de ver Robot Dreams, la película de animación de Pablo Berger (Blancanieves), ganadora de los premios a mejor guion adaptado y mejor film de animación en los Goyas de este año, ganando además el premio a Mejor película independiente 2023 en los premios Annie, mejor película de animación en los premios del Cine Europeo y que está nominada a mejor largometraje de animación en los Oscars.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Basada en la popular novela gráfica de Sara Varon. Dog es un perro solitario que vive en Manhattan. Un día decide construirse un robot, para que sea amigo. Su amistad crece, hasta hacerse inseparables, al ritmo de la Nueva York de los 80. Una noche de verano, Dog, con gran pena, se ve obligado a abandonar al robot en la playa. (FILMAFFINITY)

Pablo Berger Uranga (Bilbao, 1963) es un director de cine español. En 1988 dirigió su primer cortometraje, Mamá, una producción de Joaquín Trincado, con dirección artística de Álex de la Iglesia. Con los múltiples premios obtenidos consiguió una beca de la Diputación Foral de Vizcaya para estudiar un máster en cine en la New York University donde dirigió su corto “Truth and Beauty” por el que fue nominado a los Emmy. Su ópera prima, la coproducción hispano-danesa Torremolinos 73 (2003), con Javier Cámara, Candela Peña, Mads Mikkelsen y Fernando Tejero. En 2012 estrenó su segunda película, Blancanieves, que fue elegida para representar a España en los Premios Óscar en la categoría de Mejor película de habla no inglesa, y que ganó 10 Premios Goya. En 2017 estrenó Abracadabra, una comedia de nuevo protagonizada por Maribel Verdú. Robot dreams es, por tanto, su cuarta película como director, y la primera de animación.

Berger escribe el guion adaptando el cómic homónimo de Sara Varón. Con montaje de Fernando Franco y música de Alfonso de Vilallonga, hay que destacar también el trabajo de Benoît Feroumonts como director de animación. La película de 102 minutos es una co-producción hispano-francesa. Y como comentaba al principio, Robot Dream ha conseguido una aclamación universal, ganando además numerosos galardones y premios como los premios a mejor guion adaptado y mejor film de animación en los Goyas de este año, ganando además el premio a Mejor película independiente 2023 en los premios Annie, mejor película de animación en los premios del Cine Europeo y el premio del público del Festival de Sitges. Además, está nominada a mejor largometraje de animación en los Oscars, aunque creo que Hayao Miyazaki ganará este premio por El chico y la garza.

Robot dreams es una película con un montón de elemento super chulos que quiero empezar destacando. En especial la animación y que planteen una narrativa sin diálogos. Pablo Berger parece especializado con lo de la narrativa sin diálogos, y en esta película lleva el «experimento» un paso más allá, pensando en el homenaje al cine mudo que fue su Blancanieves. Es muy difícil plantear una historia sin diálogos y con unos diseños de personajes a priori extremadamente simples como son Dog y Robot, y que sus sentimientos y motivaciones estén siempre claros. He visto algunos videos de making-of relativos a la animación, y me alucina algo que comenta el director de animación Benoît Feroumonts, y es que cuando tienes diseños tan «simples», puede parecer que la animación es más sencilla de hacer, cuando es al revés. Resulta muchísimo más complicado dotar de vida a unos personajes que son apenas dos líneas básicas. Y sin embargo, el éxito de la película es tremendo. En todo momento sabes lo que sienten y cuales son sus preocupaciones, y momentos como el baile con patines me parece una pasada. Esto me parece un éxito maravilloso.

Además de la narrativa sin diálogos, la animación me ha parecido un triunfo absoluto. No se si es un tema de Berger o ya el comic original estaba ambientado en una Nueva York habitada por animales antropomórficos, pero todo ello sirve para que cada imagen sea un despliegue visual que sobrecargaba mis sentidos. Las imágenes son super coloridas y vibrantes, y aunque los diseños de los personajes / animales puede decirse que son lo más sencillos e icónicos posibles, los fondos cuentan con un nivel de detalle increíble. Desde los ladrillos en la pared de la casa de Dog (o los tornillos sueltos por suelo mientras monta a Robot), o la maravilla que es ver a Dog y Robot andar por las calles, la película tiene un montón de detalles que hacen que todo sea una delicia.

Unido a la personalidad de Nueva York y la excepcional animación, ambientar la historia en los años 80, con el punk y el germen de lo que seria el rap en las calles, ayuda a cimentar la sensación de historia mítica ambientada en un mundo ideal, casi como si de un cuento de hadas se tratara. Esta Nueva York era la cima del capitalismo, pero era también un centro cultural y social a nivel mundial. Y por lo que se dice, si algo malo ha traído la globalización es que la ciudad es mucho más segura, pero todo se ha uniformizado y se ha perdido parte de su personalidad. Plantear la historia en este mundo idealizado pasado, unido a una música y la selección de canciones convierten a Robot Dreams en una película llena de emoción. Otro detalle interesante es que aunque hay un drama muy gordo por la pérdida de un ser querido, el tono es optimista en todo momento, dando la sensación que ante todo quieren dejarte con buen sabor de boca.

Como digo, la animación es una maravilla. Y todo iba bien hasta que empiezo a pensar en la historia, en lo que Pablo Berger nos está contando en Robot dreams. Que, de nuevo, no se si es literal al comic o se toma alguna licencia. Y ahí la experiencia se me desmontó en gran medida, incluso a pesar de lo mucho que he disfrutado de la animación de la película. Intelectualmente y tras pensar en la película, veo claro la intención de contar una historia agridulce sobre la pérdida de una amistad y como a pesar de los momentos malos, los protagonistas consiguen seguir con sus vidas y llegan a ser felices cada uno por su lado. Como lección de vida, la intención de Robot dreams me parece loable y super bienintencionada.

Pero entonces entramos en la EJECUCIÓN, y ahí es donde para mi la película descarrila. Todo lo referido a Dog me parece un fail como una casa de principio a fin. Partiendo con que Dog no hace un amigo, COMPRA a un amigo, lo cual es una diferencia fundamental que hace que la metáfora de la historia de amistad se desmorone. Incluso aceptando que sin ese momento no hay película, la forma con que Dog pierde a Robot en la playa y no hace apenas nada por recuperarle, me parece un momento ridículo. Porque a lo largo de los meses a la playa sí acceden los conejos o el buscador de metales, que se limite a ir una noche me parece casi un insulto, pensando que no hablamos de un teléfono o una tostadora, sino su mejor amigo y un ser sentiente e inteligente. Si Dog hubiera hecho otro amigo o amiga la percepción sería mejor, pero por la parte de Dog vuelve a ser feliz y deja atrás su pasado cuando COMPRA un nuevo robot que se convierte en su nuevo mejor amigo. La derivada capitalista y mercantilista que sugiere que si tienes dinero no tienes nada de lo que preocuparte me parece lo contrario a cualquier intención bella o poética.

La película hace alusión a los sueños de Robot mientras está inmóvil en la playa, mientras imagina formas en las que podría volver a reunirse con su amigo (y dueño) Dog. Estas escenas oníricas son super chulas, y alternan este mundo ideal con la fría realidad del invierno en la ciudad. En paralelo la película nos muestra los sueños de Robot y lo que le va pasando en la playa con la vida de Dog, creando dos narrativas que no tienes claro si volverán a reunirse en algún momento. Que a pesar de todas las vicisitudes Robot pueda encontrar la felicidad con un nuevo dueño y acepte que Dog ha rehecho su vida sin él y no le necesita, es un momento muy chulo que me deja con cierto buen sabor de boca, dentro que Robot si lo piensas un poco es un siervo al servicio de otro amo. Es un amigo porque su programación le impone serlo, pero no es realmente libre. Como digo, la parte de Robot es más satisfactoria que la de Dog, porque es él quien decide no ir al encuentro de su antiguo dueño y quedarse con el actual, al ver que Dog ha rehecho su vida. Pero a poco que escarbamos en lo que significa esto, en realidad no estamos ante una situación SATISFACTORIA.

Como veis, Creo que hay un enorme desequilibrio entre lo que Robot dreams quiere contarnos y la forma empleada para hacerlo. Y esto me lleva a otra reflexión. ¿Quién es el público objetivo de Pablo Berger cuando decide hacer esta película? En realidad veo bastante claro que esta NO es una película para niños, ni en fondo ni en forma. Aparte que el mensaje para los niños de que no pasa nada con perder un juguete porque siempre puedes comprarte (o que te compren) otro es lo menos indicado creo yo que se le puede decir a un niño en este mundo hiper consumista en que nos encontramos a unos niños que no consiguen mantener la atención por nada más allá de 5 minutos o un video de Tik-Tok.

Una vez descartado el público infantil, aparte de lo cansino que supone tener que rebatir que el que una película sea de animación no significa que tenga que ser infantil, queda la evidencia que Robot dreams es una película dirigida a un público adulto. Y aquí tengo que hacer otra vez la matización sobre que no se si Berger ha adaptado literalmente el comic de Sara Varón o no. Pero esta historia no puede ser tomada muy en serio por un público adulto y nos obliga a una suspensión de la credulidad total, algo que no me gusta en general pero menos si cabe en una película que viene con el marcado de «inteligente». Y no me gusta nada cuando una película, serie, comic, etc… me deja con la sensación que el autor se cree más inteligente que yo (el consumidor).

De nuevo intentando ver el vaso medio lleno veo que esta historia de amistad entre un perro y su robot puede plantearse como un canto por la diversidad y la mezcla de personas diferentes. Me creo que este intento de historia de amistad entre seres diversos pueda conectar con todo tipo de espectadores y sugerir todo tipo de relaciones en la relativo al sexo, la raza, la edad o cualquier factor que se quiera imaginar. Lo único es que usar una COMPRA y la superioridad de una persona sobre la otra no creo que sea una idea sana en absoluto. Aparte que como digo, los robots siendo inteligentes y teniendo sueños son seres totalmente dependientes de sus dueños. La metáfora no puede funcionar en estas condiciones.

Tenía muchas ganas que Robot dreams me encantara, y me sabe muy mal que la historia me parezca tan deficiente. Qué pena.

Comparto el trailer de la película:

Me sabe super mal que teniendo como tiene una animación alucinante, el mensaje y la historia de Robot Dreams de amigos de usar y tirar porque siempre puedes comprar otros no me haya dejado disfrutar de la película y no me dejara con buen sabor de boca.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Sala de profesores de Ilker Çatak

Sigo con las películas nominadas a los Oscars. Y aprovechando que estaba en proyección cenca de casa me fui a ver Sala de profesores, la película alemana dirigida por Ilker Çatak que está nominada en la categoría de mejor película internacional.

PUNTUACIÓN: 5/10

Carla Nowak, una idealista profesora de matemáticas y deportes, comienza su primer trabajo en una escuela de secundaria. Cuando se producen una serie de robos en la escuela y se sospecha de uno de sus alumnos, decide llegar al fondo del asunto por su cuenta. Carla intenta mediar entre padres indignados, colegas obstinados y estudiantes agresivos, pero se enfrenta a las implacables estructuras del sistema escolar. (FILMAFFINITY)

İlker Çatak (Berlín, 1984) es un director de cine alemán hijo de inmigrantes turcos. A los doce años se trasladó a Estambul, donde se graduó en la escuela de la embajada. Después regresó a Alemania y trabajó durante cuatro años en producciones cinematográficas alemanas e internacionales. Sala de profesores es la cuarta película de este director tras Once Upon a Time… Indianerland (2017), I Was, I Am, I Will Be (2019) y Stambul Garden (2021).

Ilker Çatak escribe el guion junto a Johannes Duncker. Sala de profesores es una película de 98 minutos de duración que cuenta con fotografía de Judith Kaufmann, montaje de Gesa Jäger y música de Marvin Miller. Aparte de su nominación a los Oscars, la película ganó 6 premios del cine alemán entre los que tenemos mejor película, director, actriz y guion original.

En el reparto de actores alemanes encontramos a Léonie Benesch como Carla Nowak, Michael Klammer como Thomas Liebenwerda, Rafael Stachowiak como Milosz Dudek, Anne-Kathrin Gummich como la Dra. Bettina Böhm y Eva Löbau como Friederike Kuhn

Sala de profesores es un drama ambientado en el ámbito escolar. Pensando en cosas positivas, el director Ilker Çatak consigue crear una buena tensión a lo largo de los 100 minutos de duración jugando con la música y el montaje de sonido. Y dado que me gusta ver películas diferentes que me saquen de mi zona de confort, no me arrepiento de haberla visto y creo que tiene elementos interesantes a nivel general.

Sin embargo, el problema principal de Sala de profesores es que no me creo nada de lo que me cuentan. Cuando se fuerzan tantas situaciones que llegan a ser absurdas, se genera una desconexión que impide que disfrute de la película. En muchas ocasiones he comentado sobre los blockbusters que los espectadores aceptamos una o dos «chorradas», faltas de lógica o casualidades imposibles, a veces como elementos imprescindibles para que la trama avance. Pero a partir de la tercera o cuarta, sientes que lo que estás viendo no funciona. Y esto mismo se aplica a todo tipo de cine, ya sea de autor o europeo, mi experiencia no es diferente en función de si es una película de gran presupuesto o indy, lo que me cuentan debe tener sentido. O no resultarme absurdo.

Y Sala de profesores está llena de situaciones que manipulan la lógica y fuerzan situaciones que de por si resultarían complejas hasta convertirla en una locura. Empezando porque la protagonista, la profesora Carla Nowak, ve a otra profesora robar monedas de la hucha del café y no hace nada ni le dice nada. (Y puede tener una explicación, esa mujer puede haber echado 2 € y querer sacar el cambio. Pero como no se hace nada, tu suposición es tan buena como cualquier otra y a lo mejor esa persona si ha robado calderilla porque puede). Cuando digo que se fuerzan situaciones hablo que ante un problema de robos en el instituto, que la dirección hable con los DELEGADOS de las clases es lo lógico y casi lo mínimo que debe hacerse, y que se intente ver como una coacción inaceptable es absurdo. Por supuesto, esto lleva a una escena de racismo institucional porque el sospechoso resulta ser un chaval de origen pakistaní, pero tal y como está contado esto es consecuencia del señalamiento del delegado, y sin embargo no se toman medidas ni se piden explicaciones cuando ese chivatazo se demuestra falso.

El conflicto surge cuando Carla deja su ordenador grabando apuntando a su chaqueta y graba como una persona le roba el bolso, una mujer que para más inri es madre de un alumno de su clase. (Hablando de forzar situaciones). Entra dentro de lo normal que incluso cogida con las manos en la masa la ladrona sea una caradura que plantea una huida hacia delante para evitar pagar por sus actos. Lo que no es tan normal es que tal y como está contada la película, no puede inferirse que Carla grabe durante días hasta que pilla a la ladrona sino que es una grabación puntual. Sin conocer la legislación alemana entiendo que una grabación sistemática sin permiso es ilegal, pero dejarse un móvil grabando puntualmente supongo que no. Y sin embargo, que esta grabación no autorizada parece ser el centro de atención frente a lo importante que es que se ha pillado a una ladrona in-fraganti. De nuevo, forzando unas escenas que acaban siendo ridículas, como por ejemplo la reunión con los padres.

Había leído comentarios como que la actriz Léonie Benesch hacía un trabajo fantástico como la protagonista Carla Nowak. Pero una vez vista en realidad no me parece que sea nada excepcional. Si hace bien el transmitir que la profesora intenta mantener la compostura cuando está sufriendo tensión por algunas situaciones, pero en general es un personaje bastante inexpresivo. Creo que está bien, pero sin más. Como todo el funcional reparto de esta película. Una parte importante de la película supongo que era mostrar la tensión que sufren los profesores por culpa de alumnos, padres, otros profesores y en general, por el ecosistema que existe en los centros educativos. Pero aunque la intención sea loable, mi experiencia no ha sido buena debido a una ejecución que considero como mínimo cuestionable.

Quizá mi problema no es tanto con la actriz sino por una historia buenista con la que no he conectado y me fue echando poco a poco del visionado. Me genera perplejidad que una persona adulta aparentemente inteligente no sepa responder cuando los chavales del periódico del instituto la recriminan que el instituto pensara que el ladrón podía ser un alumno, cuando estadísticamente si por ejemplo hay 1000 alumnos en el centro, 50 profesores, 5 bedeles y 10 personas de limpieza, ¿Quién es más probable que sea el ladrón? Aparte que es absurdo que la profesora acepte ser entrevistada estando en mitad del problema, como también lo es que se imprima el periódico sin que un adulto lo supervise antes. Eso no pasaría.

La moraleja de la película es que al final da igual el problema que surja en el centro escolar, los que acaban pagándolo son los niños. Y esta idea me parece hasta correcta. Pero eso es una cosa a nivel general. Y otra cosa es que por mucho que el niño sufra porque su madre ha sido acusada de robar, rompe un cristal, agrede a Carla y le roba y destruye su ordenador, donde se supone está el video de su madre robando. Tras realizar estos actos, tiene que ser castigado y suspendido. No hacerlo, por muy buenista que sea sea Carla, no sólo es imposible sino indeseable, porque también los niños deben aprender que los actos tienen consecuencias. Esta muy bien lo de «siempre sufren los niños», pero en esta situación no hay otra alternativa, y no es culpa de instituto.

A menudo he comentado que las duraciones de las películas de dos horas y media o tres se están yendo de las manos a los estudios. Sin embargo, en realidad el problema no son tanto los minutos de la película sino si conectas con lo que te están contando. En el caso de Sala de profesores, miré el móvil para ver cuanto faltaba cuando se cumplía la hora de proyección. (Estábamos 3 personas en la sala, estoy seguro que no molesté a nadie). La película se me hizo larguísima. Y al final esto sucedió porque no me creía nada de lo que me contaban.

Comentaba al principio que Sala de profesores había ganado 6 premios del cine alemán. Si esta es la mejor película alemana, la industria germana está hecha polvo, menudo desastre deben ser las otras. O claro, cabe la posibilidad que como pasa tantas veces, se aúpe a una película que no es para tanto debido a su tema «importante». Lo que si estoy detectando es que la calidad media de estas películas «de festivales» se ha desplomado en los últimos años. Aparte del auge del streaming, es casi normal que el público generalista poco a poco deje de ver este tipo de películas en pantalla grande.

Comparto el trailer de la película:

No me he creído nada de lo que me han contado en Sala de profesores. Normal que no me haya gustado.

PUNTUACIÓN: 5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de American fiction de Cord Jefferson

Mi visionado de las películas nominadas a Mejor Película de los Oscars 2024 termina con American fiction, uno de los sleepers del año y una sorprendente sátira contra el mundo de lo políticamente correcto en el ámbito cultural.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El profesor de inglés y escritor Thelonious ‘Monk’ Ellison escribe una novela satírica bajo seudónimo, con la intención de denunciar la hipocresía de la industria editorial. (FILMAFFINITY)

Cord Jefferson (Arizona, 1982) es un escritor y director estadounidense. Tras empezar a trabajar como periodista y editor, pasó a trabajar como guionista para televisión. Escribió para el late-night de Comedy Central The Nightly Show with Larry Wilmore (2015-2016), la serie de comedia de Netflix Master of None (2017) y la sitcom de NBC The Good Place (2017-2019). Por su trabajo en la serie de HBO Watchmen (2019), recibió el premio Primetime Emmy al mejor guionista de una serie limitada o película. American Fiction (2023) es su debut en la dirección de un largometraje, labor que acompaña además con la escritura del guion, basada en la novela de 2001 Erasure, de Percival Everett. Por ambos aspectos recibió nominaciones a Mejor Película y Mejor Guion Adaptado en los Oscars.

La película de 117 minutos de duración cuenta con fotografía de Cristina Dunlap, montaje de Hilda Rasula y música de Laura Karpman. Además de Mejor Película y Mejor Guion adaptado, la película ha recibido un total de 5 nominaciones, sumando la de Mejor Actor Jeffrey Wright, Mejor Actor de Reparto Sterling K. Brown y Mejor Banda Sonora Laura Karpman. Destacar que aunque ha ganado premios en varios festivales, en el de Toronto en el que tuvo su premiere la película ganó el Premio del Público.

Jeffrey Wright es el gran protagonista de la película en su papel del Dr. Thelonious «Monk» Ellison. En el resto del reparto encontramos, en los papeles principales a Erika Alexander como Coraline, la pareja de Monk, a Tracee Ellis Ross y Sterling K. Brown como los doctores Lisa y Clifford «Cliff» Ellison, hermanos de Monk, Leslie Uggams como Agnes Ellison, madre de los hermanos Ellison, Issa Rae como Sintara Golden, John Ortiz como Arthur, Adam Brody como Wiley y Keith David como Willy the Wonker.

American Fiction me ha parecido un peliculón. Estamos ante una película divertidísima en toda la parte de la sátira que critica el estado actual del mundo cultural americano que dice buscar escuchar voces diversas, pero en lo relativo a los autores afroamericanos se limita a difundir y extender el estereotipo del negrata delincuente y traficante con una nula educación. A esto hay que sumar un elemento dramático centrado en la vida familiar de Monk y su relación con sus hermanos y madre que me parece que funciona también de maravilla y sirve de estupendo contrapunto a los momentos más hilarantes.

La película empieza por todo lo alto con una escena que resume el estado de la vida en los Estados Unidos y la dictadura de lo políticamente correcto en el ámbito cultural y universitario. Durante una clase en la universidad donde Monk da clase de literatura del Sur, una alumna blanca le exige que borre «nigger» de la pizarra de la clase cuando es el título de un libro que los alumnos tienen que leer. Monk estalla cuando le dice que si él, un afroamericano, puede aceptar ver escrita esa palabra tabú en los USA, una blanca que no ha sufrido el racismo sistémico de la sociedad debería poder hacerlo también. El resultado de ese intercambio es que la alumna abandona la clase entre lágrimas y Monk es invitado a abandonar la universidad por «alterar» a la alumna.

Tras eso, Monk sufre el rechazo de su último libro a pesar de ser una historia bien planteada con buenos personajes y conflicto, dado que no reflejar suficientemente la «experiencia negra» que esperan leer los editores, a pesar de ser él afroamericano. Quemado por esto y por comprobar en una feria que lo que se vende es una basura impostada, (We’s Lives in Da Ghetto, escrito con faltas de ortografía, de la escritora afroamericana Sintara Golden) decide colocar toda su bilis en un manuscrito que es una burla a todo lo que encuentra ofensivo pero los editores demandan: My Pafology (título con un error ortográfico hecho a propósito a partir del término correcto pathology «patología») Su sorpresa es comprobar que los editores no pillan la broma y tras leerlo quieren publicarlo porque se lo han tomado totalmente en serio y piensan que va a ser un gran éxito. Aunque Monk tiene su orgullo, sus problemas económicos relativos al cuidado de su madre aquejada de alzheimer le obligan a aceptar la oferta de la editora. Todas estas escenas nos ofrecen unos momentos divertidísimos que me tuvieron con la sonrisa en la cara toda la película. Los tratos de Monk con Hollywood son otros de los momentazos más divertidos de la película, con un escritor estrella de raza blanca diciéndole a un afroamericano lo que es más «negro» y auténtico.

Aparte del humor irónico, la película funciona porque el elemento dramático de la familia Ellison se siente dolorosamente real, en especial los problemas que gente normal tiene en cuanto un miembro de su familia enferma y necesita realizar gastos médicos para cuidarla. El equilibrio entre comedia y drama, no siendo un dramón super chungo de provocar la lágrima fácil, es otro de los éxitos de la película, y esto se asienta por un reparto espectacular.

Jeffrey Wright en su papel del Dr. Thelonious «Monk» Ellison está increíble, me encanta que haya sido nominado a los Oscars. Si la película es tan graciosa es sin duda gracias a su interpretación. Cuando se hace pasar por un ex-presidiario para vender el libro me moría de risa, su cambio de registro dentro de una misma escena es una pasada. Dicho esto, me gusta que Monk sea un gilipollas que trate mal a su pareja y no se abra para poder ser amado por no saber ser empático con los demás.

Junto a Wright el resto del reparto me parece espectacular, empezando por el pequeño pero intenso papel de Sterling K. Brown como Cliff, el hermano gay de Monk que se escaquea de los cuidados de su madre enferma. Erika Alexander como Coraline, la pareja de Monk, Tracee Ellis Ross como Lisa, la otra hermana de Monk, y Leslie Uggams como Agnes Ellison como la madre de los los Ellison, forman un trío que nos dan momentos super emocionantes.

American fiction me ha encantado y me lo he pasado genial. Y dentro de las locuras más over-the-top que nos muestra, no dudo que estas exageraciones son algo que pasa tal cual en el mundo literario americano. La película es una adaptación de la novela de 2001 Erasure, de Percival Everett, que criticaba el estado de la industria editorial americana y en concreto el establishment literario afroamericano. En estos 20 años desde que se escribió el libro no diría que el mundo editorial haya mejorado, más bien al contrario. Y es que el auge de los discursos identitarios de todo tipo están más en el candelero que nunca.

Por ponerle un pero que en realidad no me ha impedido disfrutar de la película, dado el propio clima identitario que comentaba antes, no me sorprende que una película «afroamericana» muestre a todos los blancos como personas estúpidas y ridículas sin excepción. Sin embargo, dentro de las personas racializadas ahí si encontramos a gente con valores positivos, empezando por la propia escritora de la novela chunga que provoca toda la situación, que resulta ser una profesional muy válida. De hecho, el único afroamericano con elementos negativos es el propio Monk. Y no dudo que los jefes de las editoriales y la gente de Hollywood sean en general así de gilipollas y alejados de la realidad, pero es curioso que ni un sólo blanco sea mostrado con una cualidad positiva.

Por cierto, esta película lo tenía muy difícil para acertar con el final, y me alegra decir que me parece un acierto más de la película, que clava la estupidez de la industria que antes comentaba y resulta super satisfactorio. Sin embargo, merece una reflexión si el hecho que Monk se haga rico renunciando a sus principios aceptando entrar en el sistema que despreciaba es una buena noticia o una muestra de lo corrupto y deshumanizador que es el mundo del entretenimiento. Y cómo si eres una persona íntegra es más que probable que te mueras de hambre.

Y luego tenemos en España un elemento metatextual super chulo si pensamos que la película propiedad de Amazon Prime NO se ha estrenado en cines y no tiene de momento fecha de entrega en streaming en Prime Video. Quiero entender que se están esperando por si American Fiction gana algún Oscar, lo que haría que su estreno generara más visionados. Pero puede tener el efecto contrario si no gana, pensando que hay mucha gente (empezando por mi mismo) que nos apetece ver las nominadas a los Oscars antes de la ceremonia.

En todo caso, que una película de gran calidad y super divertida no se haya estrenado todavía apoya la idea que la industria del entretenimiento no busca ni apoya las obras de calidad con una buena diversidad, a pesar de dicen en sus notas de prensa, etc…, sino únicamente las que perpetúan los estereotipos establecidos.

En todo caso, si tenéis ocasión cuando (si) se estrene, no lo dudéis y animaros a ver American Fiction, os encantará.

Comparto el trailer de la película:

American fiction es una película divertidísima que recomiendo completamente.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Vidas pasadas de Celine Song

Siguiendo con la revisión de las películas nominadas al Oscar a Mejor Película hoy toca analizar Vidas pasadas, la película de la directora coreana-canadiense afincada en Estados Unidos Celine Song.

PUNTUACIÓN: 6/10

Nora y Hae Sung, dos amigos de la infancia con una fuerte conexión, se separaron cuando la familia de Nora, que entonces tenía solo 10 años, emigró desde Corea del Sur a Canadá. Muchos años después, cuando Nora está estudiando teatro en Nueva York, ambos se reencuentra con él online, y pasarán juntos una semana que les enfrentará al amor, al destino y a las elecciones que componen una vida.

Celine Song (nacida Song Ha-yeong, 1988) es una directora, dramaturga y guionista coreano-canadiense afincada en Estados Unidos. Song nació en Corea del Sur. Sus padres, ambos artistas, trasladaron a la familia a Markham (Ontario, Canadá) cuando ella tenía 12 años. Song cursó sus estudios universitarios en la Queen’s University de Ontario y estudió psicología, antes de obtener un máster en dramaturgia por la Universidad de Columbia de Nueva York en 2014. Entre sus obras destacan Endlings y La gaviota de Los Sims 4.

Vidas pasadas es la opera prima de Song, que además de dirigir también escribe su guion a partir de elementos de su propia vida. La película cuenta con fotografía de Shabier Kirchner, montaje de Keith Fraase y música de Christopher Bear y Daniel Rossen. La película de 100 minutos de duración fue estrenada en el Festival de Sundance con gran éxito. Es una producción de A24 y ha contado con un presupuesto de 12 millones de dólares. La película ha sido nominada para los Oscars a Mejor Película y Mejor Guion Original, además de haber conseguido otros galardones por todo el mundo.

En el reparto encontramos a Teo Yoo como Hae Sung (con Seung Min Yim como un joven Hae Sung); Greta Lee como Nora / Na-Young (con Seung Ah Moon como una Nora joven); John Magaro como Arthur, el marido americano de Nora, Ji Hye Yoon como la madre de Nora, Choi Won-young como el padre de Nora y Min Young Ahn como la madre de Hae Sung.

Vidas pasadas me ha sorprendido. Por la planificación de contenidos del blog, en este caso toda la parte con la ficha técnica que acabas de leer la escribí antes de ver la película. Y me ha llamado la atención como toda la historia familiar de Nora / Hae Sung es idéntica a la vida de la directora Celine Song. Lo cual no es bueno ni malo, obviamente. La clave es ver lo que hace con ello Song para plantear su historia. Y me encuentro con una película supuestamente romántica sobre el primer amor perdido creada por una persona que no cree en el amor ni desde luego en el destino, sino más bien en llevar tu ambición personal hasta sus últimas consecuencias.

La película presenta al público occidental el concepto budista coreano de In-Yun, que simboliza la conexión, el destino de dos personas nacidas para estar unidas a partir de sus «vidas pasadas», siguiendo la idea de la reencarnación. Lo malo es que en el diálogo en el que Nora / Na-Young le cuenta lo que significa In-Yun a su futuro marido Arthur, Nora le dice que en realidad eso es una chorrada que la gente cuenta para seducir a su pareja. A partir de ahí no dejo de ver una historia cínica sobre un amor utópico que la directora no cree que exista.

Na-Young debería estar triste cuando con 12 años va a abandonar a su amigo del colegio Hae Sung. Pero en lugar de ello, coge lo que es una decisión egoísta de sus padres sobre la que no tuvo opinión y la hace suya, contándole a sus amigos del colegio que aprovechará el cambio para ganar el premio Nobel de literatura, dado que nunca se lo darán a un coreano (pero si de lo pueden dar a una «americana»). Luego, con el transcurrir de los años, la americanizada Nora va cambiando sus objetivos, «conformándose» con ganar un Pulitzer y luego un Tony, peo siendo una buena profesional en su campo que parece haber tenido un éxito relativo. Cuando Arthur, su marido, se muestra inquieto con el hecho que Nora vuelva a encontrarse con su amigo de la infancia 24 años después, expone con fría objetividad que en realidad no cree que Nora esté enamorado de él, sino que le utilizó para conseguir una tarjeta de residencia para poder vivir en Nueva York. Cosa que en realidad es lo que ha pasado. Cuando Nora le dice «pero te olvidas de una cosa, y es que te quiero», el diálogo suena falso y hueco, a no ser que entiendas ese «amor» como un «te uso por mi conveniencia». No se si mi estado mental actual me sitúa un poco cínico, pero esto lo veo clarísimo a lo largo de toda la película.

Que la directora Celine Song no cree en el amor romántico no es algo limitado únicamente a la protagonista femenina. Hae Sung en Corea debería haberse casado hace varios años con su novia de allí, pero no lo han hecho porque él tiene un trabajo normal y por tradición debería tener una profesión mucho más importante que la de la mujer, por lo que expresa que lo normal para la cultura coreana es que ella busque a alguien mejor que él. De nuevo tenemos una idea utilitarista de la vida que nada tiene que ver con la idea de amor romántico, y que él pueda estar enamorado de su novia no es un factor en la ecuación de si deberían casarse. Aparte de la idea utópica del «amor de juventud», en realidad Nora nunca se ha planteado cambiar nada en su vida porque ella siempre prefirió su vida en Nueva York. Y por lo mismo que sufre en Corea, Hae Sung ni siquiera le pregunta a Nora si se iría con él porque sabe que no es digno de ella desde esta perspectiva económica de la vida, lo cual es algo tristísimo si pensamos en él. Desde el punto de vista de Hae Sung, más que una película romántica estamos ante un drama bestial que si algo refleja es la dureza de la competitiva cultura coreana para el bienestar psicológico y emocional de los hombres coreanos.

Vidas pasadas es una película americana, producida en Estados Unidos creada por una directora afincada en Nueva York con una actriz protagonista Greta Lee nacida en Los Ángeles, obviamente de padres coreanos emigrantes. Por su parte, el protagonista Teo Yoo nació en Alemania de padres coreanos, aunque en este caso en la actualidad si vive y trabaja en Corea. Sin embargo, la película está narrada el 90% del tiempo en coreano, obligando al público americano a verla con subtítulos, algo poco habitual. Es evidente la similitud con Minari, una película nominada a los Oscars de forma ridícula al apostar por el elemento identitario de mostrar la dificultad de una familia de inmigrantes coreanos en Estados Unidos para salir adelante. Sin embargo, lo que sí encuentro interesante de Vidas pasadas es que la directora Celine Song utiliza la película no para mostrar la dificultad de Nora para amoldarse a su vida americana, cosa que hace sin problemas debido a su personalidad individualista y ambiciosa, sino para mostrar lo lejos que está de sus raíces coreana y ya no cree ser un coreana «pura».

De hecho, Nora afirma que ya sólo habla en coreano con su madre, afincada en Canadá, y luego con Hae Sung, y sólo él la nombra con su nombre coreano Na-Young durante sus conversaciones por Skype. Y cuando piensa en Hae Sung, no deja de ver en él elementos de la cultura coreana que ella ya no siente como suya. Podría pensarse que Nora se siente desubicada, pero en realidad ha abrazado el individualismo americano sin problemas, hecho que se puede ver cuando 12 años después de separarse, tras reestablecer el contacto online, Nora decide parar las comunicaciones con Hae Sung para centrarse en su vida y en su carrera americana, sintiendo que estas charlas la anclan a un pasado del que no quiere saber nada. Una decisión que lleva a los siguientes 12 años de salto temporal en el que no tienen contacto.

Por cierto, aunque es un elemento no mencionado, en la película Nora y Hae Sung tienen 36 años cuando se reencuentran en Nueva York. Y me parece curioso que Nora parece estar super centrada en su profesión hasta el punto de haber decidido no haber tenido hijos con su marido a pesar de llevar 7 años casados. Otro elemento que muestra el egoísmo / individualismo de la sociedad que marca todo en esta película.

Pensando en otros elementos de Vidas pasadas, me ha gustado la composición que Celine Song plantea para contar su historia, llena de planos con los dos protagonistas cerca pero siempre separados. Visualmente la película tiene elementos muy muy interesantes, como los planos de Seúl que parecen planteados para mostrar un pasado casi mítico para Nora que ya no es su vida. Aunque tenga reparos en la historia, Song como directora creo que ha hecho un trabajo estupendo.

Los dos protagonistas me parece que están espectaculares, sobre todo Teo Yoo, que muestra de forma minimalista pero claramente entendible su dolor ante el convencimiento que amor de su vida siempre ha estado fuera de su alcance. La película muestra pequeños detalles que muestran como a pesar de tener 36 años es un niño nervioso ante la reunión, con detalles como que lleve aún mochila o que se mire en el estanque para ver si está bien peinado. De alguna manera la película está contada desde el punto de vista de ella, y lo que queda claro es que para Nora, Hae Sung es «demasiado coreano» para ella, no se amolda a lo que necesita.

Greta Lee como Nora / Na-Young creo que está también muy bien, aunque diría que el punto de vista cínico hacia el amor de la historia que plantea la directora provoca que su impacto sea menor dado el utilitarismo con el que ha comandado su vida. La penúltima escena en la que ella deja ir a Hae Sung y luego llora desconsolada en el hombro de su marido Arthur queda un poco para la galería, al querer mostrar que abandona sus sueños de infancia por la comodidad de su vida actual. El momento en que le dice a Hae Sung que ella ahora es Nora y ha dejado su pasado atrás, pero que Na-Young existió y él la mantuvo vida en sus recuerdos, si me parece un momento emocionante.

Por cierto, aunque tiene un papel muy secundario, me ha gustado mucho también la interpretación de John Magaro como Arthur, el marido de Nora. Y como de forma también muy minimalista expresa muy claramente que sabe que en realidad Nora no le ama y sólo le utiliza. Aparte que es imposible competir con la figura idealizada de un amor de juventud. Desde luego, Nora no le ama usando el concepto occidental de amor. Aunque a lo mejor lo que hace Nora con su marido si es amor desde una concepción coreana de la vida, y resulta que ella sí es más parecida a la cultura que creía dejar atrás de lo que ella quiere reconocer. Momentos como cuando Arthur le dice a Nora que sueña en coreano, y por tanto existe un elemento que la mantiene alejada de él, o la escena en el bar en el que los dos amigos se ponen a hablar en coreano desplazándole completamente es otro momento doloroso para él, que creo que acepta porque él si está enamorado de ella, y con tan de estar juntos puede aceptar el hecho que ella no le ame.

Ver Vidas pasadas me ha parecido muy interesante. En realidad, me alegro que gracias a los Oscars haya visto una película que claramente se sale de mi zona de confort, aunque me sorprende ver que tanta gente no entienda la película con la claridad que la veo yo y la alabe como una gran película romántica que diría que nunca pretendió ser.

Comparto el trailer de la película:

Vidas pasadas me parece la anti-película romántica. Me quedo muy muerto pensando que o yo no entiendo nada o el resto del mundo no ha entendido lo que ha visto.

PUNTUACIÓN: 6/10

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