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Crítica de The last days of american crime, de Rick Remender y Greg Tocchini

Tras el final de Low de Rick Remender y Greg Tocchini , me quedé con ganas de más y opté por recuperar la primera colaboración de estos profesionales: The last days of american crime, una historia neo-noir que rebosa personalidad y carisma.

PUNTUACIÓN: 8/10

En un futuro no muy lejano, como respuesta definitiva al terrorismo y el crimen, el gobierno estadounidense ha creado un neuro-inhibidor, llamado la Iniciativa de Paz Americana, que una vez emitido hará imposible que nadie cometa actos ilegales, acabando en la práctica con todo el crimen en Estados Unidos. El gobierno ha distraído la atención de la población americana de la emisión de la I.P.A. con otra controversia: sustituir el papel moneda por un sistema basado en tarjetas monedero digitales.

Y es cuando entra en escena Graham Bricke. Un criminal profesional en horas bajas que pretende robar una de las máquinas que cargarán la nueva moneda digital, huir del país y vivir a lo grande. Pero cuando la noticia de la I.P.A. se filtra, Graham se encuentra de pronto con que solo tiene dos semanas para cometer el complicado atraco, lo que le obliga a reclutar la ayuda de extraños.

Esta es la recopilación de esta serie aclamada por la crítica de mano del popular Rick Remender (Uncanny X-Force, Fear Agent) y el innovador dibujante Greg Tocchini (Spider-Man, Thor: Son of Asgard) con portadas neo-pulp del premiado dibujante Alex Maleev (Daredevil, Scarlet).

The last days of american crime fue publicado en USA por Radical Comics entre 2009 y 2010, primero como una miniserie de 3 números, los dos primeros números de 48 páginas cada uno y el último de 52, lo que supone un formato inusual comparado con el standard de las 20 o 22 páginas de una grapa de Marvel, DC o Image. Radical publicó a continuación un tomo en tapa blanda que es el que compré en su día. Y en España Dolmen publicó la miniserie en un único volumen en 2012.

Tras 10 años trabajando en la industria del comic en el ámbito indy, Rick Remender empezó a despuntar en 2009 en el mundo mainstream gracias a su fichaje por Marvel Comics, con la que firmó un contrato como escritor en exclusiva ese año. Y fue fruto de leer sus estupendas etapas en X-Force, Uncanny Avengers o Capitán América que me animé a buscar sus comics previos, como el sobresaliente Fear Agent o este The Last Days… A pesar de la exclusiva que tenía con Marvel, Remender pudo publicar este comic con Radical Comics sin problemas al tratarse de una obra previa que llevaba bastante tiempo en desarrollo.

Remender conoció al dibujante brasileño Greg Tocchini gracias al también brasileño Rafael Albuquerque, que fue quien le recomendó para esta historia neo-noir. Y debieron quedar contentos de la colaboración, ya que Remender “enchufó” a Tocchini en un arco de X-Force, además de empezar en 2014 su comic de creación propia LOW en Image.

The last days of american crime, además de tener el mejor título de la historia del comic y unas portadas alucinantes del genial Alex Maleev, es un estupendo comic de género negro con una premisa bastante clásica ambientada en un contexto de ciencia ficción: En un futuro cercano, el gobierno de las Estados Unidos ha descubierto la forma de evitar que sus ciudadanos cometan ningún delito mediante el despliegue de un inhibidor de pautas cerebrales, convirtiendo el delito en imposible a partir del día en el que se despliegue el invento.

Esto generará una carrera contra el reloj, por un lado de los elementos criminales de una ciudad inspirada en Los Angeles buscando cometer los últimos delitos que les permitan hacer caja, y en general de una sociedad cruel y amoral que prefiere ver el mundo arder y quiere disfrutar de sus últimos pecados antes que sea imposible cometerlos.

Los últimos días del crimen americano muestra la cara más nihilista y pesimista de Remender hacia nuestra sociedad occidental, que en este caso le permite crear una perfecta historia noir en la que todos los personajes son amorales en el mejor de los casos, y unos criminales sociópatas sin la más mínima empatía por otras personas en el peor. Y todo ello ambientado en un mundo que aplasta al inocente y que ha caído como si fuera Sodoma y Gomorra en la depravación más absoluta. Nuestros protagonistas en este contexto no dejan de ser perdedores a los que la suerte nunca ha acompañado y que lo han apostado todo a una última jugada en la que demasiadas cosas están dejadas al azar.

El gran hecho diferencial que marca la diferencia, en mi opinión para bien, en este comic es el arte de Greg Tocchini. No acabo de recordar si compré este comic antes o después de leer su arco en X-Force, pero su estilo pintado y sus colores vivos me volaron la cabeza en su día. De hecho, releído ahora me sigue pareciendo que el comic mantiene toda su fuerza y personalidad diferente a cualquier otro comic noir que haya leído. O cualquier otro comic en general.

En todo relato noir que se precie debe haber una femme fatale que sea la sexualidad hecha carne y que atrape al protagonista. Tocchini eleva la temperatura en estas páginas con unas escenas super sexis y una protagonista femenina, Shelby, que es puro morbo. E incluso con algún elemento explícito, creo que está todo mostrado con buen gusto para que quede elegante y sensual y no chabacano. Otro elemento más que hace que este comic me haya encantado, incluso reconociendo el elemento tópico de todo ello.

Por ponerle un pero, Tocchini es una pasada imprimiendo fuerza y personalidad a sus páginas, pero sin embargo en lo relativo a la narrativa siempre ha estado más limitado, con algunos personajes que en los planos medios y largos pueden llegar a confundirse y con algunas escenas que resultan igualmente confusas. En todo caso, su estilo es tan diferente y transmite tanto carisma que me quedo con la parte buena. De hecho, la relectura del comic me volvió a dejar una sensación super satisfactoria, al plantear Remender una historia cerrada con un final perfecto para lo que nos han contado.

Comparto las primeras páginas de este comic, que transmiten de maravilla el feeling de la historia de Remender y el carisma de las ilustraciones de Tocchini:

The last days of american crime es un estupendo comic de género negro en la que la personalidad de Greg Tocchini eleva la buena historia de Remender.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Disparo de advertencia y Un mundo peor de Claudio Cerdán

He descubierto por esas casualidades tuiteras al escritor de género negro Claudio Cerdán, y hoy quiero recomendar las dos obras suyas que acabo de leer: la historia corta Disparo de advertencia y la novela Un mundo peor.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Disparo de advertencia

El robo a un narcotraficante amenaza con terminar en guerra de bandas. La mafia marroquí contrata al Chino Nájar para que resuelva el asunto antes de que se les vaya de las manos. Sin embargo, todo se complica y el propio Chino se convierte en un objetivo.

CLAUDIO CERDÁN (Yecla, 1981), es un escritor de novela negra español. Sus obras han ganado diversos galardones, como el Premio Novelpol a la Mejor Novela Negra de 2012, el Premio Negra y Mortal 2019 o el I Premio Ciudad de Santa Cruz. Ha sido además finalista del XIII Premio Lengua de Trapo, del Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón 2013, en los Premios LeeMisterio.com 2013 como Mejor Novela, el II Premio de Novela Pata Negra USAL. del II Premio Valencia Negra. Firmó con el seudónimo de Arthur Gunn la novela El club de los mejores (Ediciones B, septiembre de 2016), publicada en varios países simultáneamente. En 2017 publicó La última palabra de Juan Elías (Ediciones B, 2017), continuación de la exitosa serie de televisión Sé quién eres, emitida por Telecinco, HBO, BBC4 y vendida a media docena de países. La acogida de este libro fue tan entusiasta que llegó a situarse entre los más vendidos de Amazon, Fnac, Corte Inglés y Casa del Libro.

También escribió Nunca mires atrás (Menoscuarto Ediciones, febrero de 2018) y es la cuarta entrega de la detective Sonia Ruiz, serie iniciada por Lorenzo Silva y Andreu Martín entre otros reconocidos autores. Su última obra lleva por título Los señores del humo (Ediciones B, 2019), una ambiciosa novela coral aclamada por la crítica por la que ha obtenido el Premio Negra y Mortal 2019 y es finalista del Premio Novelpol y del V Premio Tenerife Noir. En la actualidad compagina su actividad literaria con la de colaborador con distintos medios como Zenda o el diario ABC, para el que cubrió el juicio de Ana Julia Quezada.

Disparo de advertencia en una estupenda novela corta de apenas 53 páginas que se lee en menos de una hora y que sirve de genial introducción al mundo criminal creado por Cerdán ambientado en la ciudad de Alicante.

Me gusta cómo a partir de un hecho real que sucedió hace años en Alicante, Cerdán crea su propia historia que sirva de presentación de su mundo criminal. Podría parecer que no es posible crear una buena historia de género negro en España si no está ambientada en Madrid o Barcelona, pero estas dos historias confirman que no es el caso. La prosa de Cerdán es seca y directa, y nos lleva de un lugar a otro y de un personaje a otro de forma fluida y sin que nada suene a forzado. Con un final impactante que trasmite el toque justo de cinismo que suele acompañar a toda buena historia de género.

Esta historia me ha recordado los clásicos número 0 del mundo del comic en el que te cuentan la historia de los protagonistas de forma en que te enganches para seguir leyendo los comics de ese personaje. De hecho, aparte que la historia está chula, una parte fundamental de esta novela es la presentación de varios personajes y luego tras terminar la novela Cerdán nos explica en qué novelas suyas previas un lector como yo puede disfrutar de Chino Nájar, Tuerto Durán, Mierda de Perro, Farlopero López y los demás. De ahí elegí mi siguiente novela de Cerdán, Un Mundo Peor, que fue la que localicé a buen precio en el kindle. Desde el punto de vista lector y desde el de negocio, ya que la historia es casi como una previa de su trabajo, esta novela corta es un éxito total.

Un mundo peor

Roberto Cusac, expolicia reciclado a detective, alcoholizado y solitario, vive obsesionado por un caso que destrozó su carrera, su matrimonio y su alma: la desaparición de su hijo de 6 años, Jaime, al que nunca encontró. Ha repasado mil veces las pistas y siempre le llevan a ninguna parte. Cuando le encargan que busque a una chica desaparecida, sus heridas parecen reabrirse, pero un halo de esperanza y la sensación difusa de que el destino le brinda una segunda oportunidad avivan de nuevo su instinto para jugar una última partida a doble o nada. Con ese lenguaje directo que acaricia la soledad de sus protagonistas y desnuda sus almas, Claudio Cerdán nos ofrece una historia reflexiva sobre el abandono y la pérdida, una novela policiaca que ahonda sin miedo en el dolor y la imposibilidad del olvido.

Un mundo peor es género negro de la vieja escuela. Roberto Cusac, el protagonista, es un ex-policía alcohólico traumatizado por la pérdida de su hijo que fue secuestrado y nunca volvió a ver. Aunque ahoga sus penas en el alcohol y pasa sus días con trabajos de poca monta, tendrá que enfrentarse a los traumas del pasados al tener que hacerse cargo de un caso que reabrirá viejas heridas. Cusac es un gran personaje y la forma en que nos cuenta en primera persona el drama de perder a un hijo se siente real en todo momento y consiguió que conectara completamente con su drama personal.

En todo buen noir, a partir de un hecho conoceremos cosas que no estaban previstas y las cosas no siempre son lo que parecen. Además, el final feliz tampoco está garantizado para nadie, ni siquiera para Cusac. Mientras leía la novela sentía un feeling familiar al seguir la narración muchos de los clichés o las estructuras esperables en una historia de género negro. Sin embargo, ya sea por la ambientación en Alicante o por la estupenda construcción de Roberto, la novela me tuvo enganchado de principio a fin.

En este sentido, los giros de la novela son interesantes, la historia nos lleva por caminos inesperados y me gustó la forma en que la historia acaba siendo diferente a lo parecía en un primer momento. Además, volvemos a tener un punto de vista cínico sobre nuestra sociedad en la que se cometen actos horribles todos los días y los inocentes sufren y no siempre encuentran reparación mientras que los poderosos no pagan ningún precio por sus actos. No le puede pedir nada más a un primera novela de un autor que no conocía hasta ahora.

Tengo un montón de novelas pendientes en la pila de lectura, pero Un mundo peor, al igual que Disparo de advertencia antes, me han dejado con ganas de leer más obras de Claudio Cerdán. Entiendo que eso es lo mejor que se le puede decir a un novelista de su obra, ¿no?

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Criminal vol. 2 de Ed Brubaker y Sean Phillips

Ed Brubaker y Sean Phillips son uno de los equipos creativos más sólidos del mundo del comic mainstream americano, y Criminal fue la obra con la que asentaron su standard de calidad dentro del género noir. En el artículo de hoy voy a analizar el volumen 2 de esta serie publicado en 2008.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ATEMPORAL

El segundo volumen de Criminal se publicó en febrero de 2008, tan sólo 4 meses después del último número de Lawless que marcó el final del volumen uno. El comienzo de este volumen muestra a un Brubaker y Phillips interesados en experimentar tanto en la narrativa como en el formato de su serie, buscando afinar la fórmula que les permitiera consolidar un éxito de crítica arrollador que convirtió a Criminal en ganadora en 2007 de los premios Eisner a la mejor serie nueva y mejor escritor, y el Harvey al mejor escritor, galardones estos últimos que en parte hay que reconocer que fueron también por la producción de Brubaker en Marvel.

Este éxito de crítica sin embargo no se había traducido en un éxito de ventas, dado que en ese momento las cifras eran más que modestas. Hay que recordar que el sello Icon de Marvel Comics en el que se publicaba Criminal les permitía conservar los derechos de su obra pero no realizaba casi ninguna promoción de las series de este sello ni reimprimían en caso de que los comics se agotaran. Dado que para Marvel Icon era poco menos que una herramienta para tener contentos a sus autores top como Bendis, Millar, Mack o el propio Brubaker, la instrucción parecía clara, les publicamos lo que quieran, pero que nos cueste lo menos posible.

En el caso de Brubaker y Phillips, esto les permitió controlar el diseño del comic o las páginas y contenidos de cada número, pero con el trabajo añadido de unas tareas que en condiciones normales estaría realizando un editor. Además, Brubaker apostó desde el principio por unas cuidadas ediciones de tomos de tapa blanda y tapa dura que empezaban a ser para muchas series independientes mucho más comerciales que las propias grapas.

Para este volumen 2 optaron por aumentar el número de páginas del comic para trasmitir la idea que contar con mayor contenido y de más calidad. Los tres primeros números que posteriormente fueron recopilados en el 3er volumen de Criminal “The Dead and the Dying”, contaban con 30 páginas de historia, además de los contenidos extras y artículos sobre el género negro de los escritores Duane Swierczynski, Jason Aaron y Michael Stradford. Este aumento provocó que el precio del comic se incrementara de los 2,99$ del Lawless nº 10 al nuevo precio de portada de 3,50$. En mi opinión, el paquete completo bien merecía este aumento.

Criminal Volumen 3: The Dead and the Dying (Los muertos y los moribundos)

¡Ganadora del premio Eisner a la mejor serie nueva y ganador de los premios Harvey y Eisner al mejor escritor! La tercera colección de la serie negra aclamada por la crítica de Ed Brubaker y Sean Phillips sigue un giro diferente: cuenta tres historias entrelazadas que tienen lugar a principios de la década de 1970 y giran en torno al destino de una Femme Fatale con mala suerte, un boxeador y un ladrón y asesino recién llegado de Vietnam. Cada historia se cuenta desde un punto de vista diferente, por lo que podemos ver los variados secretos y deseos ocultos que finalmente conducen a muchos asesinatos y caos. Recopila Criminal Volume 2 # 1-3

¡Nuevo formato! ¡Más páginas! Brubaker y Phillips ya indicaban desde la portada que Criminal había cambiado. Era más grande y mejor, o eso esperaban ellos (y nosotros los lectores). Y como indica en la sinopsis sacada de la sinopsis, en cambio era mucho más que estético, al plantear una historia ambientada en 1972 en la que descubriremos a varios personajes que tendrán su importancia dentro del mundo de Criminal. Unos más que otros, claro.

En primer lugar, en “Second Chance in Hell”, publicado en febrero de 2008, conoceremos la historia de Gnarly, el barman del Undertow, el bar donde se reúnen los criminales de la ciudad. En realidad, su nombre es Jake Brown y fue boxeador y amigo de infancia del que acabó siendo el jefe mafioso de la ciudad en el presente, Sebastian Hyde. El padre de Jake, Clevon fue el hitman que ayudó al padre de Sebastian, Walter Hyde, levantarse en 1954 y tomar el control de la ciudad a sangre y fuego. La amistad entre ambos y la vida entera de Jake se romperán a causa de una joven afroamerica, Danica, que en su momento sentía atracción por Jake pero acabó en brazos de Sebastian, y que acabó pagando un precio muy cruel por su inocencia e ingenuidad.

Aunque Gnarly no va a pasar de ser un secundario recurrente, este comic sirve para que recordemos que no hay malos personajes, sino autores mediocres que no saben qué hacer con él. Gracias a esta historia, te das cuenta que Brubaker podría colarnos un comicazo alucinante de cualquiera que aparezca por estas páginas, además de rasaltar la idea que Criminal es el espacio perfecto apra contar todo tipo de historias dentro de la temática criminal.

A Wolf among wolfes”, el segundo número de la serie publicado en marzo, resultó una historia de gran importancia para el mundo de Criminal, al ser la primera aparición protagonista de Steeg Lawless, el famoso padre de Tracy y Ricky y cuya muerte a manos de Tommy Patterson se nos anticipó ya desde el primer número de la serie. Hasta la fecha habiamos leído historias de perdedores o antihéroes que en cierta medida son víctimas de un mundo injusto y cruel. Pero Steeg es sin embargo el primer protagonista “malo” de Criminal, un bad-to-the-bone de libro, como dirían los americanos.

Y aquí empezamos con su retorno de Vietnam en 1972, de donde volvió traumatizado, descubriendo que su deuda de juego seguía existiendo y se había multiplicado por los intereses. Ante la enorme deuda que debe afrontar, y entre juergas y excesos de drogas, alcohol y sexo se mete en un robo importante que le pondrá en contacto con los sucesos y personajes del número anterior de una forma sangrienta y brutal.

Female of the species” el tercer y último número de este arco publicado en abril cierra el arco con la historia de Danica desde que abandonó la ciudad en 1967 hasta su retorno en el 72. Aunque la sinopsis la califica de Femme Fatale, realmente estamos ante una historia terrible y cruel de una niña al que la dureza de este mundo sin compasión la pasó por encima, y tuvo que buscarse la vida para sobrevivir al haber sido traicionada por todos. Lo más terrorífico de todo es cómo alguien completamente inocente se ve a si mismo como culpable de algo que no fue culpa suya, lo que le impide incluso plantearse la posibilidad de ser feliz. Un gran número para una de las grandes historias de Criminal, de un Brubaker que durante toda su etapa se de nota muy a gusto con este formato de historias cortas secas y directas al meollo.

Sobre Brubaker, se nota su habilidad como escritor y sus ganas de probar cosas diferentes que le saquen de su zona de confort, consiguiendo un arco narrativamente perfecto y equilibrado en todos los aspectos. Incluso el orden de las historias, que podría pensarse aleatorio, es importante para dejar con el regusto amargo que la historia estaba buscando. Además, dentro que Steeg es un violento HdP, la escritura de Brubaker hace que lleguemos en empatizar con él, aunque esté cometiendo actos terribles y desatando una violencia extrema contra inocentes. E incluso si pensamos que realmente nadie es inocente en el mundo de Criminal, al menos sí compañeros y colegas.

En el apartado artístico, Sean Phillips ya se encuentra en su salsa, Quizá el primer arco de Coward fue el más floro artísticamente hablando con un Phillips que estaba buscando el tono y su voz artística para la serie, pero en este tercer arco está genial en todos los aspectos, jugando incluso con diferentes peinados y ropas en función del momento temporal en que se encuentren los personajes. Para este volumen, Phillips siguió contando con el color de Val Staples, que es el complemento perfecto para el arte de Phillips.

Otro detalle a destacar del arte de Phillips son sus estupendas portadas que reflejan un momento de potente iconicidad. De lo que me acabo de dar cuenta mientras insertaba las imágenes en el post dentro del admin de wordpress es que, en contraste con el volumen 1 en el que cada portada era un estallido de color diferente, para este volumen dos Phillips ya establece una homegeneidad a las portadas de cada arco para que puedan ser inmediatamente entendidas como una serie de imágenes pertenecientes a un mismo arco. En el caso de The Dead and the Dying con un fondo cromáticamente similar en tonos rojizos, con un rojo sangre para la portada de Danica, y para Bad Night dejando el fondo de la parte inferior de la portada en blanco, resaltando las figuras principales de cada número. Este detalle es otro detalle que resalta el interés por el diseño y por hacer el comic lo más atractivo posible destacando frente a otros tipos de portadas más normales (el 99.99% de todo el resto).

Criminal Volumen 4: Bad Night

Bad Night es la historia más extraña hasta ahora en la serie Criminal, ya que un dibujante insomne queda atrapado en una historia sinuosa de autodestrucción, sexo y engaños mortales. Aquí es donde Brubaker y Phillips mostraron hasta dónde podían sobrepasar los límites entre el arte, la experimentación y el pulp. Después de convertirse en el principal sospechoso de un crimen horrible, Jacob Kurtz se encuentra vagando por las calles de la ciudad por la noche para escapar de su insomnio y se encuentra con una posible respuesta al misterio que lo acosa.

Bad night es una historia en cuatro partes que fue publicada entre julio y noviembre de 2008. Está protagonizada por Jacob Kurtz, el falsificador amigo de la infancia de Ricky Lawless al que Tracy pidió ayuda en el arco de Lawless. Jacob está medio lisiado y necesita utilizar muletas tras ser torturado por la policía primero y por Sebastian Hyde después al creerle culpable del asesinato de su mujer, sobrina de Hyde y que desapareció sin dejar rastro. Cuando meses después apareció su cadáver por un accidente de tráfico en un lugar de difícil acceso, Jacob llevaba meses en el hospital.

A priori, Bad Night es una típica historia de un perdedor que se ve arrastrado a una situación peligrosa por culpa del deseo hacia una (esta vez si) femme fatale. Sin embargo, a lo largo de los cuatro números vamos a tener un montón de giros y sorpresas cuando vayamos conociendo que las cosas igual no eran como nosotros pensábamos en un principio. Otro robo en el que nadie es de fiar, la aparición de un policía corrupto del pasado de Jacob y un final perfecto que nos devuelve al principio de la historia son otras de las señas distintivas de este arco.

Otro detalle chulo es que Jacob es el autor de la tira Frank Kafka, P.I. del periódico, que ya hemos visto en comics anteriores. Ver cómo Frank, el personaje de su tira cómica le habla y se le aparece en la vida real, con la apariencia cartoon del periódico para que no quede duda de que es algo que Jacob está imaginando, nos sirve para intuir que algo dentro de Jacob no acaba de funcionar bien. Además, los monólogos en primera persona de Jacob y la posibilidad de que no sea un narrador “imparcial” también ofrecen detalles que indican que Brubaker sigue buscando contar historias de género negro pero desde vertientes diferenciadas que no puedan ser vistas como más de lo mismo.

También hay que comentar que Brubaker y Phillips abandonaron en Bad night el formato inicial de este segundo volumen, volviendo a un formato más cercana al comic mainstream de 25 páginas de historia por número, manteniendo los artículos sobre el género negro, que en este arco estuvieron realizados por Bob Calhoun, Steven Grant y Mark Andreyko (si, el número 5 tuvo dos artículos), Jay Faerber y Mark Rahner.

No se si debido a que los costes eran mayores de los esperados, que las ventas de grapas seguían sin despegar o que Phillips no llegaba al ritmo mensual teniendo que dibujar más páginas de las normales, pero el caso es que el coste del comic de mantuvo en los 3,50$ a pesar de contar con 5 páginas menos de historia. También es posible, especulando, que ante una subida de precios inevitable, Bru y Phillips quisieran “regalarnos” más páginas en los 3 primeros números para el choque de la subida no fuera tan grande. Quien sabe. En todo caso, en mi opinión, a pesar de todo el precio seguía siendo adecuado, aún reconociendo que fue una decisión un poco rara.

Al final de este arco, Criminal se tomó un descanso ya que Brubaker y Phillips publicaron el mes siguiente, en diciembre de 2008, el principio del primer arco de Incognito, su segunda serie dentro del sello Icon en el que mezclaba el tono de Sleeper y la temática de espionaje y conspiraciones con el género de superhéroes. En breve reseñaré este comic, pero ya anticipo que aunque entretenida, no llegó a igualar el carisma y perfección de Sleeper.

En todo caso, 2008 fue un buen año para Criminal al ofrecernos Brubaker y Phillips dos historias muy diferentes a las anteriores que nos mostraron que todo era posible en este mundo de crimen y finales inevitablemente turbios y oscuros.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ATEMPORAL

Si te gustó este artículo, puedes enlazar ahora con el primer post centrado en el volumen 1 de esta serie con los arcos Coward y Lawless. Y la semana que viene, tendrás mi reseña de las miniseries The Sinners y The Last of the Innocent, las dos últimas antes de que Brubaker y Phillips trasladaran su obra a Image Comics. Espero que estos artículos consigan que quieras leer Criminal, si te gusta el género negro no hay nada mejor hoy en día.

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¡Saludos a todos!

Dos buenos tipos, la comedia del año

A veces tienes ganas de ver una película pero por un motivo u otro no puedes verla en el cine y te quedas con el gusanillo todo el año. Eso es lo que me pasó con Dos Buenos Tipos (The nice guys), película escrita y dirigida por Shane Black, e interpretada increiblemente por Russell Crowe y Ryan Gosling. Y ahora, gracias a mi suscripción a Movistar+ pude verla por fín, y me ha parecido un peliculón y sin duda la mejor comedia de 2016.

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Dos buenos tipos es una película ambientada en Los Angeles de 1977. El detective Holland March (Ryan Gosling), que pasa por una mala racha tras la muerte de su mujer, y el “arreglador” Jackson Healy (Russell Crowe), un personaje atormentado por un oscuro suceso de su pasado cruzarán sus pasos investigando cada uno por su lado la desaparición Amelia (Margaret Qualley) hija de la Fiscal del Distrito (interpretada por Kim Basinger). Ayudados por la hija adolescente de Holland, Holly (Angourie Rice, en un papel brutal y un verdadero descubrimiento), formarán un equipo por el que pocos apostariamos.

Como en toda buena “buddy-movie”, los dos protagonistas son antagónicos y no tienen nada en común, pero verán como trabajando en común se complementan y forman un gran equipo. Y en este caso tenemos

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Si. Este argumento efectivamente no difiere mucho del de miles de películas de parejas de policías que se entrenan todos los años. Pero aqui tenemos a Shane Black, guionista de Arma Letal 1 y 2 (1987 y 89), El último boy-scout (1991) o The long kiss good-bye (1996), y que prácticamente inventó el concepto de las buddy-movies.

Shane Black ha escrito Dos tipos buenos en colaboración con Anthony Bagarozzi, y es una película super entretenida y que juega con jugar con muchos conceptos trillados, pero aplicándoles su filtro personal que hacen que todas las escenas sean increiblemente divertidas y a la vez, consigue sorprender al espectador con los numerosos giros que vemos a lo largo de la película.

Lo único malo de esta excelente película es que no consiguió llamar la atención del espectador y ha pasado más bien desapercibida. No se si es la mezcla de géneros, al ser una comedia de detectives con una pizca de drama, lo que hace que sea más difícil de “vender” al gran público. O que los espectadores actuales prefieren la seguridad de lo conocido antes que probar cosas nuevas.

De hecho, esto mismo ya le pasó a Black con Kiss, kiss, bang, bang, su debut en la dirección en 2005, una película genial para recuperar, que fue también un fracaso de recaudación. La realidad es que si Black ha podido escribir y dirigir esta película ha sido por el monumental éxito que tuvo Iron Man 3, dirigida por él gracias a su colega Robert Downey Jr., al que Black contrató como protagonista en Kiss, kiss, bang bang cuando nadie le daba trabajo debido a su adicción al alcohol.

Black ha manifestado que podría estar toda la vida escribiendo a estos personajes, y a mi me gustaría, pero la realidad de la taquilla igual nos impiden disfrutar de nuevas peripecias del dúo Crowe-Gosling.

(De izquierda a derecha) Shane Black, Ryan Gosling y Russell Crowe, en el rodaje de ‘Dos buenos tipos’. Autor: Daniel McFadden / Warner Bros

Lo cierto es que la película triunfa por el carisma y conexión de sus protagonistas, que se compenetran perfectamente y entienden que lo mejor para la película era dejarse llevar y disfrutar, algo que se nota en cada fotograma.

Ryan Gosling es sorprendentemente divertido, algo que yo al menos no esperaba, y protagoniza la mayoría de locuras de la película, pero deja entrever el dolor por la pérdida de su mujer, que intenta ahogar sin mucho éxito con el alcohol.

Russell Crowe es sin duda el que se nota que mejor se lo ha pasado. El actor australiano empieza a estar mayor y un poco de vuelta de todo. Por eso aunque es el tío duro de la película, exhibe con orgullo su barriga cervecera, no tomandose a su personaje demasiado en serio.

La hija de Gosling en la película,  Holly, (Angourie Rice), es la perfecta tercera en discordia, y tiene también varios momentos geniales en la película, además de demostrar que tiene mejor entendimiento que su borracho padre. Entre los tres, forman una perfecta familia disfuncional.

Comparto el trailer de la película:

Dos buenos tipos me ha encantado, hizo que pasara dos horas geniales partiéndome de risa con las situaciones increibles que viven los protagonistas. El creador de las buddy-movies demuestra tener las ideas muy claras de como entretenerme.

Por todo esto, os la recomiendo sin dudarlo un segundo.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

The Fade Out, el lado oscuro del Hollywood clásico

Esta semana quiero recomendar The Fade Out, la última obra del excelente equipo creativo formado por Ed Brubaker y Sean Phillips, una oscura historia de género negro que sirve para hacer una crónica de nada optimista del Hollywood de finales de los años 40.

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Charlie Parish es un guionista en horas bajas en el Hollywood de 1948. Aunque llegó a ser nominado a un Oscar, tras volver de servir en el frente en la 2ª Guerra Mundial, sufre un bloqueo creativo causado por el Síndrome de Estres Postraumático. Su amigo y mentor Gil, un escritor sin trabajo al estar en la lista negra de personas afines a la ideología comunista, realiza todo el trabajo para los estudios, mientras Charlie se lleva el mérito.

 Un día Charlie encuentra el cadaver de Maya Silver, la estrella de la película en la que está trabajando, que ha sido estrangulada. Su borrachera hace que no recuerde nada de lo que pasó la noche anterior, y cuando descubre que el estudio, para evitar el escándalo, falsifica las pruebas para que parezca un suicidio, intentará descubrir al culpable o culpables.

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Mientras seguimos los pasos de Charlie, el típico perdedor de una historia de género negro, conoceremos muchos detalles de la vida en los estudios de Hollywood durante esa época. Detalles oscuros y violentos totalmente alejados de los clichés del glamour que nos vendían las películas.

Ed Brubaker, el guionista de The Fade Out, se inspiró en las historias que la contaron sus tíos y que le animaron a convertirse en escritor. Su tío John Paxton fue un conocido guionista en los años 30 y 40, y su mujer Sarah trabajó en el departamento de Relaciones Públicas de la 20th century Fox. A partir de las historias que le contaron de niño surgió su afición por las historias ambientadas en el Hollywood clásico, y por las películas y novelas de género negro, lo que a la larga sirvieron de germen para esta serie.

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La historia es sórdida y refleja lo peor de una época dominada por productores viciosos que se aprovechaban de jóvenes aspirantes a actrices, y en la que actores gays no se atrevían a salir del armario  y daban una imagen en sus apariciones públicas totalmente opuesta a como eran ellos en realidad. Además, en este momento la caza de brujas contra el Comunismo del Macarthismo se encontraba en su momento álgido y afectó a muchos profesionales que se quedaron sin trabajo al ser acusados de comunistas.

A pesar de esta oscuridad y a que claramente es una historia de ficción, la serie “respira” autenticidad en sus cuatro costados, y me ha sorprendido el punto de vista cínico que Brubaker trasmite en cada escena y en cada personaje. Las miserias que vemos están pobladas de gente que entiende que así son las cosas y no se puede hacer nada para cambiarlo, un punto de vista muy negativo hacia la vida. No se si es simplemente el tono que la historia requería o Brubaker estaba pasando por una mala racha emocional y lo trasmitió a la historia. Quien sabe…

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Sean Phillips, el artista de la serie y colaborador desde hace más de 15 años con Brubaker, es británico. Por eso necesitó ayuda de Amy Condit, directora del Museo de la Policía de Los Angeles, que le facilitó cientos de fotos y películas de la época que le ayudara a conseguir que la ropa, los decorados y la ambientación fueran los correctos. A esto se unió el siempre acertado color de Elisabeth Breitweiser, que encaja perfectamente y ayuda a que el feeling de película clásica sea perfecto.

Comprar un tebeo de Brubaker + Phillips siempre es un placer, y en el caso de The Fade Out, su acertado diseño ayudó a que el producto final fuera todavía más satisfactorio. Las portadas trasmiten un feeling de cine negro muy alejado del canon de portada de super-héroes clásico que predomina en las estanterías de las librerías, informando perfectamente al lector del tipo de tebeo que vamos a leer. Además, en las contraportadas encontramos postales de películas protagonizadas por los personajes que son también geniales. Y la guinda del pastel son los artículos sobre el Hollywood clásico escritos obra de escritores como Devin Faraci o Jess Nevin. Estos “extras” solo se encuentran en los tebeos, lo que significan un aliciente para no esperar al tomo y comprar el tebeo a ritmo mensual.

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Comparto a continuación las primeras páginas del primer número que ayuda a situar a los protagonistas.

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Se nota que los autores son grandes amantes del género negro y es aquí donde mejor se mueven, porque  The Fade Out es un excelente tebeo y un gran éxito creativo de una dupla artística que se nota que disfrutan de lo que hacen. Si te gusta el género y las historias ambientas en el Hollywood clásico, no te puedes perder The Fade Out, te la recomiendo.

PUNTUACIÓN: 8.5/10